Bolsonaro pierde en un mismo día a sus ministros de Defensa y Exteriores

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El canciller brasileño, Ernesto Araújo, renunció a su cargo este 29 de marzo ante la fuerte presión de los legisladores del propio oficialismo, insatisfechos con el manejo de la política exterior que ha impactado directamente la consecución de vacunas contra el Covid-19. Horas después y sin precisar razones, el ministro de Defensa, el general Fernando Azevedo e Silva, anunció su dimisión. Estas renuncias llegan a pocos días de que también cayera el ministro de Salud Eduardo Pazuello en medio de la peor ola del virus.

La salida del Gobierno del canciller de Brasil, Ernesto Araújo, es un duro golpe para el presidente Jair Bolsonaro, asediado por su manejo de la pandemia con una nueva ola de casos que deja a gran parte de los hospitales de las grandes ciudades al borde del colapso.

Araújo deja el cargo tras semanas de presión por la propia base política del mandatario que rechazó las críticas del funcionario contra dos de los mayores productores de vacunas contra el Covid-19:  China y Estados Unidos, al punto de acusarlo de obstaculizar la adquisición de antídotos en momentos en que crece la emergencia sanitaria.

El diario local ‘O Globo’ reportó que Bolsonaro considera ahora nombrar como nuevo canciller a su embajador en París, Luis Fernando Serra. El nombramiento depende únicamente de la voluntad del diplomático de intercambiar París por Brasilia.

Y mientras la cartera de Exteriores se estremecía, el general Fernando Azevedo e Silva, ministro de Defensa, presentó su carta de renuncia al presidente Bolsonaro, a quien le agradeció la “oportunidad de haber servido al país”. 

Aunque el funcionario no esgrimió las razones que lo llevaron a dimitir, dijo que se despide el Gobierno “con la certeza de la misión cumplida”.

La renuncia llega a pocos días de que el también general Eduardo Pazuello dejara la cartera de Salud en medio de récords de contagios y muertes debido a la actual ola del virus que ha dejado el sistema hospitalario al borde del colapso.

Y si a nivel de salud pública estas renuncias han sido sensibles por la gravedad de la situación, en lo político dejan un fuerte mensaje: Bolsonaro está perdiendo importantes alfiles de su Administración, fichas que representan a la ultraderecha y que podrían ser reemplazadas por voces más moderadas. El escenario se abre luego de que el presidente mostrara señales de querer dar un giro del negacionismo a la acción al convocar la creación de un comité para atender la emergencia sanitaria justo el día que Brasil contabilizó 300.000 muertos (el pasado 24 de marzo).

 Una “política exterior desastrosa”

El descontento de la clase política brasileña por las acciones del canciller Araújo fue tal que el movimiento para exigir su renuncia estuvo encabezado por el propio presidente del Senado, Rodrigo Pacheco, y la presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara alta, Katia Abreu.

“Nuestra política externa es desastrosa y ayudó a convertir a Brasil en un paria mundial y una amenaza global (…) Su actuación compromete hasta la obtención de vacunas destinadas a salvar la vida de millones de brasileños”, señalaron en una declaración conjunta varios senadores, una comunicación publicada horas antes de conocer su dimisión. Los legisladores propusieron suspender la aprobación de nuevos embajadores que dependan del Senado hasta que el ministro de Exteriores se apartara de su cargo.

Con respecto a China, el ministro de Exteriores se enfrentó con el embajador de ese país en Brasilia tras cuestionar la efectividad de los fármacos contra la pandemia elaborados por Beijing.

Con relación a Estados Unidos, el representante de la diplomacia brasileña mostró públicamente su respaldo a los intentos de reelección de Donald Trump y hasta sugirió supuestas irregularidades, respaldando la teoría del republicano de que las elecciones le habían sido robadas, pese a que las acusaciones fueron descartadas por las autoridades electorales y distintos tribunales en EE. UU.

La posición de Araújo fue vista por legisladores de su país como un freno para persuadir al Gobierno de Joe Biden de liberar suministros de vacunas estadounidenses para Brasil, donde la pandemia deja más de 312.000 personas muertas y un aumento de casos por la circulación de nuevas cepas del virus.

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