ASALTO AL CAPITOLIO

Arrestan a jefe de grupo de ultraderecha por asalto al Capitolio

El fundador y líder de los Oath Keepers, uno de los principales grupos de extrema derecha de Estados Unidos, fue detenido ayer acusado de “sedición” por su papel en el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021.

Stewart Rhodes, de 56 años, fue acusado de “sedición” junto con otros diez miembros de Oath Keepers.

Nueve de ellos ya han sido detenidos y se les acusa de “asociación delictiva” para interferir en un proceso oficial o de haber cometido actos violentos, con un cierto grado de coordinación.

El cargo de “sedición”, muy rara vez utilizado y sancionable con 20 años de prisión, va más allá. Implica haber conspirado contra el gobierno o alguna de sus leyes, una dimensión mucho más política.

Se trata de la acusación más grave hasta la fecha contra quienes atacaron la sede del Congreso para intentar impedir que se certificara la victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales.

Además el comité parlamentario encargado de esclarecer los hechos de ese día y de establecer la eventual responsabilidad de Donald Trump en los episodios, anunció este jueves que citará a responsables de cuatro redes sociales: la matriz de YouTube (Alphabet, también matriz de Google), a la de Facebook (Meta), Reddit y Twitter.

Los investigadores quieren saber “cómo la difusión de desinformación y el extremismo violento contribuyeron al ataque violento contra nuestra democracia” y qué medidas tomaron las redes sociales, en el caso de que tomaran alguna, para evitar que sus plataformas se convirtieran en caldos de cultivo para la radicalización.

Dos días después de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre de 2020, Stewart Rhodes afirmó en una conversación encriptada con otros miembros de su grupo: “No podemos salir de esto sin una guerra civil”, según el acta de acusación.

Antes del 6 de enero, Stewart Rhodes se “asoció” con algunos de sus coacusados “para impedir el traspaso pacífico del poder”, sobre todo “haciendo uso de la violencia”, señala.

Los miembros de Oath Keepers detenidos “organizaron el transporte desde todo el país a Washington, se equiparon con todo tipo de armas, se vistieron con ropa de combate y estaban dispuesto a responder al llamamiento a las armas de Rhodes”.

Su objetivo era “entrar por la fuerza e intentar tomar el control” del Capitolio, afirma el documento.

En el momento del ataque, Rhodes, un exmilitar que fundó Oath Keepers en 2009, estaba cerca del Capitolio, pero no está claro si entró en el recinto. 

Biden rechaza que violencia política sea la norma un año después de asalto al Capitolio

Estados Unidos no puede aceptar que “la violencia política se convierta en la norma” es la advertencia que el presidente del país, Joe Biden, lanzará este jueves a sus compatriotas, un año después de que cientos de partidarios del exmandatario Donald Trump asaltaran el Capitolio.

“Tenemos que decidir hoy qué nación vamos a ser. ¿Vamos a ser una nación que acepte la violencia política como norma? ¿Vamos a ser una nación que permita a funcionarios partidistas anular la voluntad legalmente expresada por el pueblo? ¿Vamos a ser una nación que no vive a la luz de la verdad, sino a la sombra de la mentira?”, se preguntará Biden, según un extracto del discurso que el presidente estadounidense pronunciará para conmemorar los acontecimientos del 6 de enero de 2021.

“No podemos permitirnos el lujo de convertirnos en ese tipo de nación”, dirá en este discurso en el primer aniversario de la toma violenta del Congreso por parte de seguidores de Trump con el fin de impedir la certificación de la victoria electoral de Biden.

El demócrata de 79 años hablará en la imponente “Sala de las Estatuas” del Capitolio, sede del Congreso de Estados Unidos, en compañía de la vicepresidenta, Kamala Harris.

Hace un año, en este mismo lugar, desfilaron los partidarios de Donald Trump, dejando estupefactos a Estados Unidos y al mundo. Una turba tomaba por asalto el venerable edificio en un intento por impedir que los congresistas certificaran la victoria de Biden en las elecciones.

El mandatario ha optado durante mucho tiempo por despreciar a su predecesor, negándose, por ejemplo, a nombrarlo en público. Pero esta vez, el presidente estadounidense ha decidido cambiar de estrategia y hablará públicamente de la “responsabilidad particular” de Trump en este episodio de violencia, según ha hecho saber ya la Casa Blanca.

Biden “ve el 6 de enero como una trágica culminación de lo que cuatro años de la presidencia de Trump le han hecho a este país”, afirmó su portavoz, Jen Psaki, rompiendo con la línea hasta ahora más cautelosa de la Casa Blanca, que incluso evita mencionar al expresidente por su nombre.

Los republicanos parecen privilegiar, por su parte, un perfil bajo. El jefe de los conservadores en el Senado, Mitch McConnell, acudirá a un funeral en el sur del país, lejos de las conmemoraciones en Washington.

Más temprano en la mañana McConnell acusó este jueves a los demócratas de “explotar” políticamente el aniversario del asalto. “Fue sorprendente ver a algunos demócratas en Washington intentar aprovechar este aniversario para promover objetivos políticos partidistas que existían mucho antes de este evento”, dijo en un comunicado, calificando el 6 de enero de 2021 como un “día oscuro para el Congreso y el país”.

Mas contundente se mostró Karl Rove, uno de los principales arquitectos de la estrategia republicana de los últimos 30 años, que escribió en las páginas editoriales del diario conservador Wall Street Journal que no había perdón para el asalto.

“No se puede suavizar lo sucedido ni absolver a quienes planearon, alentaron y ayudaron al intento de derrocar nuestra democracia. El amor a la patria no exige menos. Ese es el verdadero patriotismo”, escribió.

“La nación se tambalea”

Trump anuló a su vez una rueda de prensa prevista desde su mansión de Florida.

El expresidente republicano, que no suele recular, ha estimado quizá que hablar en este día sería una provocación excesiva. O tal vez cambió de parecer porque una investigación parlamentaria sobre los instigadores de la violencia en el Capitolio se acerca cada día más a él, dejándole contra las cuerdas.

Pero no por ello moderó su discurso. El martes tachó de “crimen del siglo” el fraude que, según afirma sin prueba alguna, empañó las elecciones presidenciales de 2020.

Y esta teoría va ganando terreno, bastante más allá de la muchedumbre enfurecida del 6 de enero de 2021.

Una encuesta del sitio de información Axios estima que solo el 55% de los estadounidenses están convencidos de que el demócrata Biden, que derrotó a Trump por siete millones de votos, fue elegido según las reglas.

“Nuestra gran nación se tambalea al borde de un abismo cada vez más grande. Sin una acción inmediata, realmente corremos el riesgo de una guerra civil y la pérdida de nuestra querida democracia”, advirtió en el diario The New York Times el expresidente Jimmy Carter, quien se ha convertido para muchos estadounidenses en una autoridad moral.

Siete agentes de la policía demandan a Donald Trump por incentivar el asalto al Capitolio

Siete agentes de policía que fueron atacados y golpeados durante el asalto al Capitolio de Estados Unidos han presentado este jueves una demanda contra el expresidente Donald Trump por incentivar la insurrección el pasado 6 de enero. También acusa a los organizadores del mitin Stop the Steal (Detengamos el Robo) celebrado ese día en Washington y a más de una docena de miembros de grupos de extrema derecha por “cometer actos de terrorismo interno”. Mientras el Departamento de Justicia y el Congreso investigan lo ocurrido, esta demanda es parte del esfuerzo civil para responsabilizar legalmente al republicano del ataque que dejó cinco muertos y 140 agentes heridos

La demanda presentada en el tribunal federal en Washington alega que Trump “trabajó con supremacistas blancos, grupos extremistas violentos y partidarios de campañas para violar la Ley Ku Klux Klan [la ley de derechos civiles] y cometer actos de terrorismo interno en un esfuerzo ilegal por mantenerse en el poder”. Entre los acusados figuran miembros de los grupos extremistas Proud Boys y Oath Keepers y el amigo y exasesor de Trump, Roger Stone. “Debido a las acciones ilegales de los demandados, los demandantes fueron agredidos violentamente, escupidos, gaseados con lacrimógenos, sometidos a insultos y epítetos raciales, y temieron por sus vidas”, reza la demanda.

En los últimos meses se han presentado tres demandas similares a la de los agentes, pero esta es la primera en alegar que Trump trabajó de manera coordinada con extremistas de derecha y organizadores políticos en promover la idea de que se había cometido un fraude electoral en las elecciones que le dieron la victoria a Joe Biden. “Los demandantes y sus compañeros agentes arriesgaron sus vidas para defender el Capitolio de un ataque masivo y violento provocado e incentivado por los demandados en un esfuerzo ilegal por usar la fuerza, la intimidación y las amenazas para evitar que el Congreso certificara los resultados de las elecciones presidenciales de 2020”.

Sobre las demandas anteriores, los abogados de Trump han defendido que su cliente tiene inmunidad absoluta frente a demandas por acciones tomadas mientras estuvo en el cargo y sus declaraciones están protegidas por la Primera Enmienda. “Si no peleáis como el demonio, ya no vais a tener un país. Dejad que los débiles se vayan. Esta es la hora de la fuerza”, le dijo el republicano a sus miles de seguidores aquel 6 de enero.

Después de que Trump incendiara los ánimos de sus miles de seguidores convocados en Washington al grito de Save America (Salvad América), una turba enajenada se dirigió al Capitolio. Cerca de 800 personas penetraron en el edificio, devastando oficinas y enfrentándose a golpes con la policía. Muchos de ellos estaban armados con garrotes, gases nocivos y otros artefactos. La demanda acusa al expresidente de haber seguido la insurrección por televisión y haberse negado a ordenar a los asaltantes que se fueran después de que “él personalmente había enviado al Capitolio momentos antes”. Trump “alentó y apoyó a los atacantes” en el momento más violento de la jornada, sostiene la demanda. Después, a través de un video, les pidió que se fuesen a casa.

Juez en EE.UU. niega libertad al bisonte de Q Anon

Un juez federal en EE.UU. rechazó ayerlunes (08.03.2021) dejar en libertad a la espera de su juicio al hombre que asaltó el Capitolio disfrazado de bisonte, bautizado en este país como el “chamán de QAnon”.

El magistrado, Royce Lamberth, dijo en su fallo que este hombre, identificado como Jacob Chansley, sigue representando un peligro y citó una entrevista reciente al programa “60 Minutes+” para justificar su decisión.

En ella, Chansley aseguró que sus acciones durante el asalto al Capitolio del 6 de enero no fueron un ataque a las instituciones democráticas estadounidenses y también dijo no arrepentirse de su lealtad al expresidente Donald Trump.

También dijo que había evitado que otros asaltantes “robasen ‘muffins'” de una de las salas del Senado.

“Las declaraciones del acusado después del 6 de enero indican que no comprende completamente la gravedad de los cargos presentados en su contra”, afirmó el juez en su decisión de este lunes.

“Si el acusado no comprende la gravedad de las acusaciones en su contra, este Tribunal no encuentra razón alguna para creer que no volvería a cometer las mismas o similares acciones”, agregó Lamberth.

El juez también remarcó que Chansley desobedeció repetidamente las órdenes de los policías durante el asalto al Capitolio, edificio que solo abandonó cuando Trump lo indicó a sus seguidores.  

Exigió comida orgánica en la cárcel

Chansley, un adepto a las teorías conspirativas del movimiento QAnon, se convirtió en el asaltante más mediático del Capitolio ya que lo hizo disfrazado de bisonte y llegó a sentarse en la silla del presidente del Senado.

Oriundo de Arizona y de 33 años, Chansley fue detenido tres días después del asalto acusado de ingresar en un edificio restringido sin autorización y con violencia.

Desde entonces ha permanecido entre rejas a la espera de juicio, aunque su interés mediático siguió activo después de exigir que le ofreciesen comida orgánica en la cárcel y negarse a comer durante nueve días hasta lograrlo.

Más de 300 personas han sido imputadas en tribunales federales por el asalto al Capitolio. 

El 6 de enero una turba de seguidores de Trump asaltó en Congreso con la intención de detener el proceso de certificación que en ese momento estaba ocurriendo en las dos cámaras legislativas por el resultado de las elecciones ganadas por el ahora presidente, Joe Biden. 

Nancy Pelosi anuncia que seguirán las investigaciones sobre asalto al Capitolio

La presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, anunció ayer lunes la creación de una comisión independiente que examinará los “hechos y las causas” del asalto al Capitolio el 6 de enero, en el que murieron cinco personas, entre ellas un policía.

En una carta dirigida a los demócratas y distribuida a la prensa, Pelosi explicó que la comisión será similar a la que creó el Congreso después de los ataques del 11 de septiembre de 2001.

El objetivo de este nuevo ente será examinar la respuesta de la policía del Capitolio, que se vio sobrepasada por la muchedumbre en el asalto, así como la reacción de otras fuerzas de seguridad a nivel federal, estatal y local.

La comisión estará liderada por el teniente general Russel Honoré, quien ya estaba trabajando con un comité del Congreso para averiguar lo ocurrido el 6 de enero y famoso en EE.UU. por haber puesto orden en la respuesta del entonces Gobierno de George W. Bush (2001-2009) al huracán Katrina.

Con base a lo que Honoré ya ha averiguado, Pelosi avisó de que se necesitarán mayores fondos para que la nueva comisión pueda hacer su trabajo.

La creación de esta comisión llega después de que el sábado el expresidente Donald Trump superara su segundo “impeachment” al ser absuelto por el Senado, constituido como jurado, del cargo de “incitar una insurrección” en el asalto al Capitolio.

En concreto, 57 senadores (incluidos 7 republicanos) votaron a favor de la condena y 43 en contra, unas cifras insuficientes para los demócratas que necesitaban una mayoría de 67 votos para sancionar al examandatario, algo que desde el principio parecía altamente improbable.

Era el segundo impeachment de Trump, quien ya fue sometido a un proceso similar el año pasado por sus presiones a Ucrania.

Un mes después del ataque, el Capitolio sigue rodeado de una alta valla negra y el acceso está restringido a periodistas, legisladores y sus equipos, de forma que el público no puede acceder, lo que ha ocasionado numerosas quejas entre los vecinos de la zona.

Además, el Capitolio permanece custodiado por unos 5,000 reservistas de la Guardia Nacional que no tienen previsto dejar la capital de EE.UU. hasta mediados de marzo.

“Hombre bisonte” pide perdón por su ataque al Capitolio

El hombre que se convirtió en un símbolo del asalto al Capitolio por su llamativa apariencia con la cara pintada y llevando cuernos de bisonte dijo que está arrepentido de haber participado en los disturbios.

Desde una cárcel en Washington DC, Jacob Chansley se disculpó por haber ingresado ilegalmente a la sede del poder legislativo, reportó Telemundo51.

“Siento profundamente y pido disculpas por entrar al edificio del Capitolio el 6 de enero del 2021. No debería haber estado allí. Punto. Pido perdón por haber traído miedo al corazón de otros. Estuvo mal. Punto”, dijo Chansley por medio de un comunicado que dio a conocer su abogado.

El 6 de enero, una turba de seguidores que escuchaban al presidente Donald Trump en un evento frente a la Casa Blanca marchó hacia el Capitolio e ingresó a la fuerza al recinto, un incidente que terminó con cinco muertos y decenas de arrestos.

Chansley, un autoproclamado chamán y miembro del grupo extremista Qanon, enfrenta cargos federales por su participación en el hecho. El hombre fue detenido el 9 de enero en Arizona.

“Estoy muy decepcionado con el expresidente Trump. No fue honorable. Decepcionó a muchas personas pacíficas, debo juzgarlo comparándolo con las acciones de otros. Es mi objetivo enfocarme en lo que es importante en este momento, y lo importante es pedir disculpas”, agregó Chansley.

El detenido dijo que el tiempo que ha pasado en la cárcel le ha permitido reflexionar sobre su vida, y dijo estar comprometido a ser una persona pacífica.

Denuncian que AOC no estuvo en el Capitolio durante asalto y las redes estallan

Para sorpresa de muchos, la congresista Alexandria Ocasio-Cortez en realidad no estaba en el Capitolio durante el asalto el pasado seis de enero, a pesar de lo asegurado por la demócrata.

Según un video de Instagram publicado por AOC pocos días después del asedio, la congresista declaró que estaba en su oficina cuando el edificio del Capitolio americano fue asaltado. También afirmó que los alborotadores habían entrado en su oficina, según lo reportado por Newsweek.

De acuerdo a la versión relatada por la congresista, ella iba a ser asesinada por los ciudadanos que ingresaron al Captiolio y a su oficina. El vídeo en donde relata este suceso ha sido visto más de seis millones de veces.

Newsweek reportó que «AOC dijo que los alborotadores entraron a su oficina, obligándola a refugiarse dentro de su baño después de que su director legislativo, Geraldo Bonilla-Chávez, le dijera que “se esconda, se esconda, corra y se esconda”». Prosiguió en su explicación Ocasio-Cortez dando lujos de detalles (falsos), y cuenta: «entonces corro de regreso a mi oficina. Golpeo mi puerta. Hay otra especie de zona trasera similar a mi oficina, la abro y hay un armario y un baño. Y salto al baño».

En el live de Instagram que hizo la congresista, confesó que tuvo «un encuentro muy cercano, donde pensé que iba a morir». Cuando relató el supuesto hecho, revela que mientras se escondía en su baño empezó a escuchar estos gritos de hombres diciendo «¡¿Dónde está?! ¡¿Dónde está ella?!».

Relata luego, que se sentía insegura puesto que «habían simpatizantes de QAnon y supremacistas blancos y, francamente, miembros del Congreso que son supremacistas blancos en ese punto de extracción que conozco y sentí que revelarían mi ubicación y crearían oportunidades para permitirme ser herida o secuestrada».

Sin embargo, la historia de la congresista no es coherente con las distancias entre su oficina y el edificio del Capitolio.

AOC vs. la realidad

La polémica, sin embargo, inició hoy cuando el periodista y analista Jack Posobiec compartió la verdadera ubicación de AOC. Puesto que ella misma afirmó que estaba en su oficina, Posobiec demostró que en realidad la congresista se encontraba a cuatro kilómetros del Capitolio, donde seguidores de Trump irrumpieron e ingresaron a ciertas oficinas, además del hemiciclo.https://platform.twitter.com/embed/index.html?dnt=true&embedId=twitter-widget-0&frame=false&hideCard=false&hideThread=false&id=1357028286728187906&lang=es&origin=https%3A%2F%2Felamerican.com%2Faoc-miente-no-estaba-en-capitolio%2F%3Flang%3Des&theme=light&widgetsVersion=ed20a2b%3A1601588405575&width=550px

Ante el hecho de que Posobiec expuso sus mentiras, la congresista, respondió con que el trabajo del periodista era «pobre» pues de acuerdo a ella, la nota que Posobiec compartió no mostraba los lugares correctos donde irrumpieron los ciudadanos (que es falso, porque en numerosos vídeos se detalla) y tampoco mostraba los accesos a los túneles.

La manera en la que Posobiec respondió fue la de exponer la doble moral de AOC: publicó un tuit antiguo donde la congresista apoyaba las revueltas de “Black Lives Matter” y “Antifa” que destruyeron cientos de negocios y mataron inocentes. En el tuit, se lee a AOC afirmando que: «el punto de protestar es incomodar a las personas. Activistas toman esas incomodidades con el estatus quo y abogan para que se realicen cambios concretos en las políticas. El apoyo popular generalmente comienza pequeño y crece. A las personas que se quejan porque las protestas incomodan a otras personas… ese es el punto».

Con información de El American.com

El FBI halla evidencias de que el asalto al Capitolio fue preparado de antemano

El FBI ha descubierto evidencias que detallan la coordinación entre grupos de extrema derecha, como Proud Boys y Oath Keepers, de cara al asalto al Capitolio que resultó en cinco personas muertas y una crisis política sin precedentes recientes en Estados Unidos.

Los investigadores federales han podido identificar a los participantes en el ataque gracias a fotografías, transmisiones en directo y videos en redes sociales. Sin embargo, el reto ahora es distinguir entre quiénes participaron en una protesta que terminó por tornarse violenta y quienes organizaron el asalto armado contra la sede del Congreso.

De acuerdo con videos y documentos presentados ante la corte, un grupo de personas, incluyendo miembros del grupo de extrema derecha Proud Boys, se reunieron en el lado oriental del Capitolio alrededor de la una de la tarde, antes de arremeter contra policías que resguardaban una entrada para peatones en esa zona.

Dominic Pezola, de 43 años, y William Pepe, de 31 años, supuestos integrantes de Proud Boys, han sido acusados de conspiración dado que sus acciones muestran “planeación, determinación y coordinación”.

En el sitio TheDonald.win, partidarios de expresidente Donald Trump, quien jaleó e incitó al asalto en un acto político previo, discutieron en términos gráficos la potencial violencia, dijeron fuentes anónimas al citado diario. Un comentario en el sitio llamaba a los partidarios del expresidente a ponerse “violentos”.

“Dejen de llamar esto una marcha, o una manifestación, o una protesta. Vayan listos para la guerra. Obtendremos a nuestro presidente o moriremos”, dijeron.

Las autoridades han presentado cargos contra más de 170 personas por los hechos ocurridos el 6 de enero. Sin embargo, la mayoría han sido por delitos menores, como conducta desordenada y entrada ilegal, según el diario The New York Times.

“Pelear, matar y morir”

Jessica Marie Watkins, veterana del Ejército y dueña de un bar en Ohio, había formado su propio grupo miliciano en 2019. Estaba afiliado al grupo extremista Oath Keepers, que desde noviembre se estaban organizando para una “operación”.

Documentos de la corte muestran que Watkins ordenó a uno de sus reclutas “estar listo para pelear en la inauguración”, mientras que a otro le pidió descargar en su teléfono celular la aplicación Zello, que permite a los dispositivos actuar como walkie-talkies.

Conversaciones obtenidas por el FBI muestran a Watkins diciendo: “Tenemos un buen grupo. Somos entre 30 y 40. Nos mantendremos juntos y nos apegaremos al plan”.

En otra conversación, Watkins advirtió en caso de que Joe Biden se conviertiera en presidente, como sucedió porque así fue elegido democráticamente: “Nuestra forma de vida, como la conocemos, se terminará. Nuestra república se acabará. Entonces es nuestro deber como estadounidenses pelear, matar y morir por nuestros derechos”.

Acusan a más de 150 personas por asalto al Capitolio de EEUU

Más de 150 personas fueron acusadas por crímenes federales tras el asalto al Capitolio el 6 de enero de parte de seguidores del expresidente Donald Trump, dijo el departamento de Justicia de Estados Unidos el martes.

Los investigadores abrieron pesquisas a más de 400 personas, dijo Michael Sherwin, fiscal federal interino de Washington. El asalto dejó cinco muertos.

Asistido por copioso material de video y registros en las redes sociales, al igual que gran cantidad de denuncias del público, el departamento de Justicia espera que el número de casos siga en aumento.

“Al tiempo que estamos sentados aquí, ahora, la lista sigue creciendo”, dijo Sherwin.

Aunque los cargos iniciales fueron por crímenes menores como el ingreso ilegal al Capitolio o conducta desordenada, el fiscal interino explicó que su equipo agregó ahora cargos “significativos” de delitos graves para la mayoría de los 150 acusados.

Estos incluyen ataque a agentes de policía y obstaculización de un procedimiento federal, ya que los asaltantes interrumpieron la sesión de ambas cámaras del Congreso en la que se iba a certificar el triunfo electoral del ahora presidente Joe Biden.

Dichos cargos pueden acarrear una condena de entre cinco a 20 años de prisión.

Y las autoridades federales también investigan a un grupo de personas por una posible conspiración y sedición, que puede resultar hasta en 20 años de cárcel.

Tres personas ya fueron acusadas bajo esos cargos, dijo Sherwin.

Este aspecto es significativo agregó, “porque demuestra que grupos de milicianos estuvieron involucrados en el planeamiento y posterior ingreso a la fuerza al Capitolio”.

Steven D’Antuono, el agente del FBI a cargo de la investigación, dijo que todavía buscan a la persona o personas que colocaron dos artefactos explosivos -que no estallaron- cerca del Capitolio ese día. 

El FBI ofrece una recompensa de 75.000 dólares por cualquier información.

D’Antuono dijo que el asalto del 6 de enero es uno de los casos más grandes que ha investigado el FBI, y que han recibido más de 200.000 pistas por parte del público.

“Este caso es desafiante, complejo, y es grande”, agregó.

Trump por su parte enfrentará desde el 9 de febrero un juicio político en el Senado, acusado por la Cámara de Representantes de incitación a la insurrección por presuntamente impulsar a sus seguidores a atacar la sede legislativa.

FBI: “hay más de 200 sospechosos identificados en el asalto al Capitolio”

Los investigadores identificaron a más de 200 sospechosos en su investigación del ataque del 6 de enero en el Capitolio de Estados Unidos y arrestaron a más de 100 personas, dijo el jueves el director del Buró Federal de Investigaciones (FBI) Chris Wray, en su primera aparición pública desde el motín, reportada en CNN.

“Sabemos quién es usted si está ahí afuera, y los agentes del FBI vienen a buscarlo”, dijo Wray durante una sesión informativa de seguridad para la toma de posesión de Joe Biden, que se realizó en la sede de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) en Washington D.C., con el vicepresidente Mike Pence.

Los comentarios de Wray se producen cuando los investigadores federales están persiguiendo miles de pistas en esfuerzos gemelos para enjuiciar a las personas involucradas en el ataque de la semana pasada al Capitolio de los Estados Unidos y para tratar de prevenir los temidos ataques posteriores en Washington y en todo el país.

El desafío, dicen los funcionarios del FBI y del Departamento de Justicia, es “sin precedentes” y Wray abordó la dualidad de la situación actual en sus comentarios del jueves, al hablar directamente con aquellos que podrían estar considerando participar en actos violentos en el futuro.

“Mi consejo para las personas que podrían estar dispuestas a seguir los pasos de quienes participaron en el tipo de actividad que vimos la semana pasada es que se queden en casa”, dijo Wray. “Mire lo que está sucediendo ahora con las personas que estuvieron involucradas en el asedio al Capitolio”.

Sin embargo, si bien los funcionarios federales encargados de hacer cumplir la ley han tratado de tranquilizar al público estadounidense en los últimos días, de que están a la altura de la tarea en ambos frentes, sus comentarios públicos también ponen al descubierto la enormidad del desafío que enfrentan, al rastrear las amenazas potenciales no solo para la capital, sino en todo el país.

Seguridad en la toma de posesión

Incluso mientras el FBI y sus socios encargados de hacer cumplir la ley continúan rastreando a los sospechosos del ataque de la semana pasada, la sesión informativa del jueves de Wray ofreció otra indicación de que las autoridades están cada vez más preocupados por más violencia en los próximos días.

En una serie de boletines y llamadas con agencias del orden locales esta semana, las agencias federales de aplicación de la ley emitieron un llamado urgente de asistencia para asegurar la capital de la nación a medida que se acerca la inauguración, y pintaron un cuadro terrible de posibles amenazas hasta el 20 de enero.

Las autoridades de todo el país también están aumentando la seguridad.

En Oklahoma, se les dijo a los miembros de la Cámara que no acudieran al capitolio del estado este fin de semana debido a preocupaciones sobre posibles protestas.

Se han erigido cercas alrededor del capitolio del estado de Arizona “por precaución” y la Guardia Nacional asistirá a la Policía Estatal de Oregon mientras se enfrentan a posibles manifestaciones.

En California, el gobernador Gavin Newsom ha llamado a la Guardia Nacional para que proteja el Capitolio estatal en Sacramento en preparación para el Día de la Inauguración el próximo miércoles. El gobernador firmó una orden general que autoriza el despliegue de 1,000 efectivos de la Guardia Nacional el jueves, mientras se aañaden cercas alrededor del edificio.

El jueves, Wray reiteró que el FBI tiene “confianza” en su preparación y seguridad en torno a la inauguración de la próxima semana.

FBI advierte sobre protestas armadas y ataques a capitolios estatales de cara a posesión de Biden

El FBI advirtió sobre protestas armadas que están planeadas para Washington D.C. y 50 capitales del país, antes y durante la posesión del presidente electo Joe Biden, programada para el próximo 20 de enero. En medio de la incertidumbre, el secretario interino del Departamento de Seguridad Nacional, Chad F. Wolf, renunció este lunes, solo nueve días antes del cambio de Gobierno y cuando se esperaba que ayudara a coordinar la seguridad de una toma de posesión presidencial con las mayores amenazas de violencia.

La posesión presidencial del demócrata Joe Biden se encuentra bajo amenazas de seguridad. El Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) informó que detectó planes para “atacar todos los 50 capitolios estatales” y la sede del Congreso en Washington D.C. desde el próximo fin de semana y se extenderían hasta el 20 de enero, día de la juramentación del nuevo mandatario.

“Se están preparando protestas armadas en los capitolios de todos los 50 estados del país desde el 16 de enero hasta el 20, así como en el Capitolio (de Washington D.C.) entre el 17 y el 20 de enero”, afirma una circular interna del FBI a la que tuvo acceso la cadena estadounidense ABC.

Las amenazas se dan a conocer cuando Estados Unidos aún trata de superar los peores disturbios en su historia reciente contra la sede del Legislativo. El hecho calificado por las autoridades como una “insurrección”, incitada por el propio presidente saliente, tiene ahora a Donald Trump al borde de un segundo juicio político. Se le acusa de haber alentado los actos de violencia contra el Legislativo, tras negarse a reconocer la victoria que obtuvo el demócrata Joe Biden en las elecciones presidenciales del 3 de noviembre y que ganó por un amplio margen de 306 frente a 232,  de acuerdo con el conteo del Colegio Electoral.

El asalto al Capitolio, que desafió la certificación de la victoria de Biden obligó a la evacuación de los legisladores y dejó cinco personas muertas. Decenas han sido acusados por la violencia, se han abierto casos por terrorismo doméstico y se esperan cientos de arrestos más en las próximas semanas.

“No tengo miedo de prestar juramento afuera”, dijo Biden en referencia al escenario tradicional para la ceremonia de juramento en los terrenos del edificio del Capitolio. Pero también señaló que es de vital importancia que las personas “que participaron en la sedición y amenazaron la vida de las personas, desfiguraron la propiedad pública y causaron grandes daños” rindan cuentas.

El Pentágono también “está al tanto de más amenazas posibles por parte de potenciales terroristas”, según le dijo el secretario del Ejército, Ryan McCarthy, al congresista Jason Crow en una conversación telefónica cuya transcripción fue divulgada por el legislador demócrata.

La posibilidad de un segundo ataque a las esferas del poder estadounidense crece a medida que avanzan las investigaciones sobre el asalto al Capitolio el 6 de enero.

En foros digitales de extrema derecha hubo conversaciones explícitas sobre cómo irrumpir en la sede del congreso, maniatar a los congresistas y qué armas podrían llevar, lo que sugiere que la agresión pudo haber sido mucho peor.

Según las autoridades, los partidarios de la ultraderecha, como el movimiento Boogaloo, planean nuevas acciones que culminen en una denominada “Marcha del Millón de Milicias” el 20 de enero, por lo que las autoridades de la capital estadounidense piden más seguridad.