BATALLA POR LA CASA BLANCA

Sepa cómo Trump está disputando el resultado de las elecciones presidenciales

Más de una semana después de las elecciones de Estados Unidos, demócratas y republicanos parecen vivir en realidades paralelas.

El demócrata Joe Biden se considera desde el sábado el presidente electo tras superar los 270 votos del Colegio Electoral (de 538) necesarios para la victoria, según las proyecciones, y avanza en sus preparativos para asumir la presidencia del país el próximo 20 de enero.

En sendas apariciones ante los medios esta semana, Biden ha hablado sobre sus planes para abordar la crisis del coronavirus, sobre sus conversaciones con líderes internacionales y sobre la necesidad de que la Corte Suprema no revoque la ley de Cuidado de Salud Asequible, conocida como Obamacare.

Del otro lado, el presidente Donald Trump ha limitado sus intervenciones públicas, pero sigue muy presente en las redes sociales, especialmente en Twitter, donde insiste en que él es el verdadero ganador de las elecciones y denuncia, sin aportar pruebas, que los demócratas están intentando robar la elección.

Pero ¿de qué formas intenta Trump revertir el resultado electoral?

1. Demandas legales

El equipo de campaña de Trump ha presentado varias demandas por el conteo de votos en distintos estados clave, incluidas peticiones de detener la certificación del resultado en Arizona, Michigan y Pensilvania.

Normalmente le correspondería a cada estado manejar estas demandas, pero el fiscal general de Estados Unidos, William Barr, abrió la puerta el pasado lunes a que los fiscales federales de todo el país investiguen las acusaciones.

A 11 de noviembre, cuando no ha salido a la superficie prueba alguna del denunciado sistemático fraude electoral, así están los litigios en los estados más disputados.

Comenzamos por Pensilvania, que es el que cuenta con más demandas.

  • Pensilvania

Las proyecciones del estado dieron a Biden como ganador el pasado sábado, lo que hizo que el demócrata sobrepasara la mágica cifra de los 270 votos del Colegio Electoral.

Pero antes de ese día, la pelea legal ya estaba en marcha.

El 4 de noviembre, el equipo de campaña de Trump presentó una demanda en la que denunció que se estaba impidiendo el acceso de los observadores electorales republicanos a los centros de conteo del estado.

Se trata de personas que observan el recuento de votos con el objetivo de garantizar la transparencia de la elección. Su acceso se permite en la mayoría de los estados siempre que se hayan inscrito antes del día de las elecciones.

Este año se aprobaron ciertas restricciones en algunos lugares, en parte debido a la pandemia de coronavirus. También se establecieron límites de capacidad para evitar que los observadores intimidaran a los trabajadores electorales.

En el centro de conteo de Filadelfia se marcó un perímetro de seis metros de distancia, pero esto fue disputado y un fallo judicial del 5 de noviembre lo redujo a dos metros, siempre que los observadores se acogieran a los protocolos de protección ante la covid-19.

Ese mismo día, la campaña de Trump acusó a los funcionarios electorales de no obedecer la orden del juez y presentó una demanda federal para detener el conteo en Filadelfia, petición que fue denegada.

El exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani, abogado de Trump, dijo: “Incluso con una orden judicial que permitía que los inspectores republicanos se acercaran a dos metros, movieron a las personas que contaban los votos otros dos metros más allá”.

Funcionarios electorales insisten en que se comportaron adecuadamente y han apelado a la Corte Suprema del estado.

El desafío legal en Pensilvania también se centra en la decisión del estado de contar todos los votos por correo que tengan sello con fecha anterior o del mismo día que las elecciones, aunque llegaran al centro de votación hasta tres días después.

El 6 de noviembre, los republicanos apelaron el fallo y demandaron que todos los votos por correo recibidos después del día de las elecciones fueran descalificados.

Autoridades del estado de Pensilvania señalaron que en esos tres días tras las elecciones se recibieron unas 10.000 boletas por correo.

Precisaron que esos votos se están manteniendo a un lado, a la espera de lo que suceda con los desafíos legales en marcha.

El conteo de todos los otros votos continúa y el cómputo a 11 de noviembre mostraba una ventaja de más de 50.000 votos para Biden.

Otro caso abierto en Pensilvania disputa cuánto tiempo se les debe dar a los votantes para que suministren una prueba de identidad en los casos en los que esta faltaba o era poco clara en sus votos por correo.

Actualmente se les permite hacerlo hasta el 12 de noviembre, aunque la campaña de Trump intentó que se adelantara el plazo tres días.

El 9 de noviembre, la campaña de Trump presentó otra demanda para detener la certificación de resultados, alegando que el estado sometió el voto presencial, que favoreció a Trump, a mayor escrutinio que el voto por correo.

El fiscal general de Pensilvania, Josh Shapiro, dijo que esta nueva demanda no tiene mérito alguno y los expertos coinciden en que es poco probable que tenga éxito.

  • Wisconsin

La campaña de Trump anunció que pedirá un recuento de votos en Wisconsin por “anormalidades percibidas” el día de las elecciones, aunque esto no requiere una demanda legal.

No está claro cuándo se podrá realizar el recuento. Tradicionalmente, no se realizan hasta que las autoridades del estado terminan de revisar los votos.

La fecha límite del estado para esta parte del proceso es el 17 de noviembre.

El profesor de la Escuela de Derecho de la Universidad de Columbia Richard Briffault apunta que en 2016 también hubo recuento en Wisconsin y solo “cambió el sentido de unos 100 votos”.

  • Michigan

Trump ganó Michigan en 2016 por su margen más estrecho -apenas unos 10.700 votos- y en estas elecciones Biden ha sido proyectado como el ganador.

El 4 de noviembre, la campaña de Trump presentó una demanda para detener el conteo de votos por una supuesta falta de acceso a los observadores republicanos.

Un juez desestimó la demanda, diciendo que no había suficientes pruebas de que no se estuvieran siguiendo los procedimientos de supervisión.

El 9 de noviembre, se presentó otra demanda con la intención de bloquear la certificación de resultados en el condado de Wayne, citando quejas de observadores electorales.

  • Nevada

El Partido Republicano de Nevada escribió en Twitter: “Se ha identificado a miles de individuos que parecen haber quebrado la ley por emitir votos después de haberse mudado de Nevada”.

Una demanda presentada el 5 de noviembre alegaba la existencia de “procedimientos laxos para autentificar las boletas por correo en más de 3.000 casos de individuos no elegibles que aun así votaron”.

El equipo legal del presidente entregó una lista de personas que decían que se habían mudado del estado, pero habían votado.

Sin embargo, según señala Politifact, la lista por sí sola no prueba que se haya quebrado la ley.

Aquellos que se van del estado en los 30 días anteriores a una elección todavía pueden votar en Nevada. Estudiantes y personal militar de Nevada, que viven en otros lugares, también pueden votar allí.

La demanda se centra en votantes del condado de Clark, pero el funcionario del registro de ese condado señaló: “No estamos al tanto de que se haya procesado ninguna papeleta incorrecta”.

En otra demanda presentada ese mismo 5 de noviembre, los republicanos intentaron detener el uso de una máquina de verificación de firma en el conteo, pero un juez federal bloqueó ese intento.

  • Georgia

El 4 de noviembre se presentó una demanda en el condado de Chatham para suspender el recuento, por supuestos problemas con el procesamiento de las boletas.

El presidente del comité republicano de Georgia, David Shafer, tuiteó que observadores de su partido vieron a una mujer “mezclar más de 50 boletas con el grupo de papeletas por correo sin contar”.

El día después un juez desestimó esta demanda y dijo que “no había pruebas” de una mezcla incorrecta de papeletas.

  • Arizona

La campaña de Trump presentó una demanda en Arizona el 7 de noviembre alegando que algunos votos legales fueron rechazados.

El caso cita declaraciones de algunos observadores electorales y de dos votantes que reclaman que tuvieron problemas con las máquinas de votación.

La demanda fue admitida a trámite pero la secretaria de Estado de Arizona, la demócrata Katie Hobbs, señaló que no le veía grandes posibilidades.

En una misma línea se expresó el fiscal general del estado, el republicano Mark Brnovich, quien en declaraciones al canal conservador Fox News dijo: “Hablamos literalmente de menos de 200 votos cuestionados, la realidad es que aunque fuera posible que esos votos cambien no creo que marquen una diferencia en Arizona simplemente por las cifras”.

En cualquier caso, como escribe Paul Danahar, editor jefe de la BBC en Norteamérica: “A 11 de noviembre, no se ha presentado ninguna evidencia en ningún tribunal en ningún estado en ningún lugar de Estados Unidos que algún juez haya aceptado como prueba de lo que el presidente Trump ha descrito como ‘tremendo fraude’ en las elecciones de EE.UU.

“Y hasta la fecha, ningún secretario de Estado, republicano o demócrata, ha dicho que haya encontrado evidencias de ‘tremendo fraude’ en el proceso electoral estadounidense que han liderado en sus estados”.

2. Recuentos

Una cosa diferente a las demandas son los recuentos de votos, una acción que en algunos casos se activa automáticamente cuando la diferencia entre los candidatos es mínima.

Dependiendo de las reglas del estado, un candidato puede tener la posibilidad de pedir un recuento de los votos.

La campaña de Trump anunció que lo hará en Wisconsin y el secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, anunció este miércoles que en su estado se llevará a cabo un recuento manual y completo de votos de todos los condados.

“Contaremos cada papel, cada papeleta, cada boleta emitida legalmente”, subrayó Raffensperger ante la prensa.

Eso es lo que había pedido la campaña de Trump el martes.

Cada estado tiene sus propias normas de recuento, pero en general las boletas son recomputerizadas y reescaneadas. En algunos lugares, cierto número de votos se cuentan a mano para asegurar la validez de las máquinas.

En el caso del recuento manual de Georgia, algunos expertos advierten que es un proceso menos preciso que el de las máquinas y más costoso.

La fecha límite para que Georgia certifique los resultados electorales es el 20 de noviembre.

Es importante observar que incluso si Biden no gana Georgia tiene todavía más de los 270 votos del Colegio Electoral que necesita.

En cuanto a los otros estados en disputa, Pensilvania permite que se pida un recuento sin importar el margen de diferencia entre los candidatos, y además tiene recuentos obligatorios para cualquier contienda en la que el margen sea inferior al 0,5%.

En Arizona, los recuentos ocurren solo cuando el margen entre candidatos es menor o igual a 0,1%.

Los expertos insisten en que los recuentos rara vez llevan a un cambio en los resultados.

3. Campañas de propaganda

El presidente Trump y sus aliados insisten por distintos medios, ya sea en Twitter, entrevistas o a través de comunicados, en que todas estas investigaciones llevarán a que se revierta el resultado de las elecciones.https://platform.twitter.com/embed/index.html?dnt=false&embedId=twitter-widget-0&frame=false&hideCard=false&hideThread=false&id=1326158760826560515&lang=es&origin=https%3A%2F%2Fwww.bbc.com%2Fmundo%2Fnoticias-internacional-54911910%3Fxtor%3DAL-73-%255Bpartner%255D-%255Bmicrosoft%255D-%255Bheadline%255D-%255Bmundo%255D-%255Bbizdev%255D-%255Bisapi%255D&theme=light&widgetsVersion=ed20a2b%3A1601588405575&width=550px

El día después de las elecciones, tras hablar del fraude electoral sin pruebas, Trump anunció: “Acudiremos a la Corte Suprema”.

Pero para que esto suceda, hay que superar varias etapas previas.

Primero se necesita que los equipos legales desafíen el resultado en tribunales estatales, aunque el fiscal general también aprobó “investigaciones preliminares” de fiscales federales.

Los jueces estatales tendrían entonces que fallar a favor de la disputa y ordenar un recuento.

Ahí es donde se le podría pedir a la Corte Suprema que interviniera.

Pero por más que la campaña de desinformación del entorno de Trump diga lo contrario, ninguno de los casos mencionados parece tener visos de éxito.

El denominador común de las demandas que ya han sido desestimadas por los respectivos jueces es que los abogados de Trump terminan por dar en el tribunal una versión significativamente edulcorada de las acusaciones.

Mientras el presidente escribe sobre “el fraude rampante”, los abogados, a diferencia de Trump, tienen que sustentar sus alegaciones ante el juez. Y como se ha visto por los intercambios entre jueces y abogados, es una tarea bastante desagradecida.

La respuesta de Biden

Biden calificó este martes como “una vergüenza” la actitud de Trump desde las elecciones, pero sostuvo que su equipo lleva adelante la transición de todas formas.

El presidente electo no quiso entrar en un conflicto directo y despejó los rumores que dicen que su equipo está preparando, a su vez, una demanda legal contra el gobierno por no facilitarles las tareas para dicha transición.

“Tenemos todo lo que necesitamos”, afirmó Biden, quien enfocó su intervención en hablar sobre el combate al coronavirus e insistió en su mensaje de unión y recuperación “del alma de Estados Unidos”.

Ayer miércoles se celebró en el país el Día de los Veteranos y tanto Biden como Trump aparecieron en sendos eventos de homenaje a los caídos.

Ni el presidente electo ni la que será su vicepresidenta, Kamala Harris, hicieron ni ningún tipo de comentario sobre las disputas legales que se ciernen sobre estas elecciones.

Trump pierde votos durante escrutinio oficial en Wisconsin

Autoridades electorales de Wisconsin informaron que dos tercios de los condados han enviado sus resultados oficiales de las elecciones generales después de cumplir con el escrutinio de votos.

Los datos muestran pocos cambios con respecto a la carrera presidencial. El demócrata Joe Biden fue proclamado ganador en ese estadouno de los más importantes para lo que sería su conquista de la Casa Blanca.

De acuerdo a los reportes oficiales, Biden ha ganado 10 votos adicionales durante el escrutinio mientras que el presidente Donald Trump perdió unos 271 votos con respecto al conteo de la noche de elecciones. El magnate fue afectado por errores de trabajadores de puestos de votación, quienes confundieron los números.

51 de los 72 condados de Wisconsin ya hicieron su escrutinio. El estado debe reportar la totalidad del proceso el 17 de noviembre.

“No hay nada que indique que hubo fraude electoral en Wisconsin“, dijo a TMJ4 Julietta Henry, directora de elecciones del condado de Milwaukee.

Wisconsin es uno de los estados donde Trump denunció fraude aunque sin presentar pruebas contundentes.

Estas son las incógnitas por despejar de un escrutinio electoral interminable en EEUU

Una semana después de la jornada electoral del día 3, la mayoría de los Estados de EE UU todavía no han terminado el escrutinio. La masiva participación anticipada y por correo, alentada por el contexto de la pandemia, ha ralentizado aún más un proceso complejo y particular en cada una de los 50 territorios federales, con potestad de establecer sus propias reglas y que afectan a los plazos, a la manera de emitir los votos o a las fechas para certificar oficialmente los resultados. Los números definitivos están previstos para principios de diciembre. Pese a todo, el demócrata Joe Bien es considerado el presidente electo desde el sábado, cuando superó la barrera de los 270 votos electorales, sumando los sufragios ya obtenidos y contando con que el número de papeletas que faltan aún por recontar no permite matemáticamente dar un vuelco a los resultados.

Además del aluvión de voto por adelantado, otro factor para la demora del proceso es la durísima polarización y el hecho de que Donald Trump esté agitando el fantasma de un fraude. Los centros electorales están teniendo especial cuidado para evitar situaciones irregulares en la participación anticipada y por correo. Este tipo de sufragios deben superar varios pasos antes de incluirse en el escrutinio, incluida la revisión por parte de los funcionarios electorales para que garanticen su validez.

Hay varios Estados con el recuento aún en marcha. Nevada y Arizona, en el Oeste, están inmersos en una progresiva evolución del voto producto de los cambios demográficos y comparten también dos de los finales más apretados. Apenas 15.000 votos es la diferencia a favor de Biden en Arizona, con el 98% escrutado. En Nevada, la ventaja del demócrata ronda las 36.000 papeletas, con el escrutinio al 97%, aunque la mayoría de los medios informativos ya le han otorgado la victoria a Biden en este territorio, que tiene hasta el 1 de diciembre para certificar oficialmente los resultados. En el caso de Arizona, la fecha límite es el 30 de noviembre.

Georgia es, de momento, el único que ha anunciado un más que probable nuevo cómputo debido al mínimo margen que separa a ambos candidatos. Con el 98% escrutado, la diferencia para Biden se sitúa en poco más de 12.000 votos, un 0,25%. Cuando el margen en unos comicios es inferior a medio punto, la normativa estatal concede al perdedor la oportunidad de pedir una revisión. La fecha para la certificación de los resultados es el día 20. A partir de entonces, se podría hacer efectiva la solicitud, que abocaría a no conocer el resultado definitivo hasta cerca de finales de año.

El otro Estado sureño donde el final está todavía abierto es Carolina del Norte, que tiene hasta el 24 de noviembre para certificar oficialmente los resultados. Trump va por delante —por 74.000 votos— con el 98% escrutado. Las autoridades electorales estatales han anunciado que seguirán aceptando los votos por correo hasta este jueves.

Más allá de los Estados donde todavía cabe alguna duda, California es uno de los que más atrasado lleva su escrutinio. Sin embargo, fue uno de los primeros en anunciar como vencedor a Biden. Desde los noventa, tras el auge de la participación de los hijos y nietos de la migración latina y asiática, las grandes ciudades del Estado se han convertido en una garantía para la victoria demócrata. Aunque aún falta más del 10% por escrutar en California, Biden dobla en apoyo electoral a Trump.

Cerrados los interminables escrutinios, los documentos con los resultados en cada territorio se enviarán al presidente del Senado y al Archivo Nacional hasta el 23 de diciembre. El escrutinio oficial se envía también al nuevo Congreso electo —una parte de la Cámara se ha renovado en estos comicios—, que se reunirá en una sesión conjunta el 6 de enero de 2021 y anunciará los resultados. Pese a los intentos a la desesperada de Trump por judicializar el escrutinio, cuyo ejemplo más reciente fueron las elecciones de 2000, cuando el anuncio final del ganador se demoró más de un mes, parece muy probable que el proceso seguirá a partir de ahora el cauce previsto.

Los peros judiciales al proceso se han centrado en algunas modificaciones de las normativas electorales estatales, que de manera excepcional cambiaron este año. Para incentivar la participación y dar seguridad, se flexibilizaron los requisitos para emitir el voto por correo, sin necesidad de presentar una justificación para ello. El resultado ha sido que cerca de 64 millones de electores enviaron su papeleta por correo o la depositaron en algún buzón de un centro electoral. Sumados a quienes acudieron de forma anticipada a centros electorales ya abiertos rebasaron los 100 millones de personas, rompiendo todos los récords históricos de participación.

Las demandas presentadas por los republicanos en los Estados clave han sido de momento desechadas por los tribunales. Pero la batalla se prolongará previsiblemente varias semanas.

Trump enfrenta adversidades en lucha contra conteo de votos

Los vicarios republicanos del presidente Donald Trump reanudaron el lunes su batalla legal para tratar de suspender el escrutinio de votos en estados clave, como Pensilvania y Michigan, pero enfrentaban un camino cuesta arriba dado el conteo del Colegio Electoral y recientes fallos de las cortes que no encontraron pruebas de un fraude electoral generalizado.

Aunque algunos funcionarios republicanos estatales repitieron la frase de Trump de que sólo deberían contarse los “votos legales”, otros salieron a contrarrestar la narrativa y exhortaron a los votantes, y quizás al presidente, a apoyar los resultados.

“El proceso no ha fallado en nuestro país en más de 200 años, y no va a fallarle a nuestro país este año”, dijo la senadora republicana Susan Collins, quien ganó su reelección y ha felicitado al demócrata Joe Biden por su victoria en la elección presidencial.

Sin embargo, los abogados de Trump estuvieron al pie del cañón seis días después de las elecciones, tal como el abogado personal del mandatario, Rudy Giuliani, había prometido que estarían durante una conferencia de prensa el fin de semana afuera de una empresa de jardinería en el noreste de Filadelfia.

Giuliani criticó el conteo de votos de la ciudad, que favoreció 4-1 a Biden, dándole al demócrata la victoria el sábado tanto en Pensilvania como en las elecciones de Estados Unidos, y afirmó que era “sumamente inquietante”.

A lo largo y ancho del país, los republicanos se han quejado sobre problemas con las firmas, sobres secretos y matasellos en las papeletas, así como de la incapacidad de sus observadores para inspeccionarlos y las extensiones otorgadas para recibir los votos por correo.

Sin embargo, los jueces en todo el país rechazaron en gran medida las impugnaciones republicanas presentadas en los últimos días mientras la campaña buscaba suspender el conteo de votos a medida que la balanza se inclinaba hacia Biden. Trump no ha reconocido su derrota en las elecciones, incluso aunque Biden ya se declaró ganador y empezó a trabajar en los planes de transición.

En la Corte Suprema del país, 10 fiscales generales republicanos presentaron un informe amicus curiae el lunes para apoyar una demanda contra la decisión de Pensilvania de contabilizar los votos por correo que llegaron hasta el viernes. La Corte Suprema de Pensilvania había apoyado de manera unánime la extensión de tres días impuesta por los funcionarios estatales preocupados por las demoras del Servicio Postal y la pandemia de COVID-19. Los fiscales dijeron que la corte usurpó un poder reservado para los legisladores estatales.

La Corte Suprema federal había rechazado acelerar la impugnación, pero la votación fue de 4-4, y tres magistrados expresaron reservas. Los republicanos esperan volver a intentarlo con la nueva jueza Amy Coney Barrett presente en el máximo tribunal estadounidense.

“La decisión ofreció un periodo luego del día de las elecciones, cuando se anunciaron los resultados preliminares, en el que actores sin escrúpulos pudieron tratar de influenciar una apretada elección presidencial”, dijo en un informe la Asociación de Fiscales Generales Republicanos.

Horas antes, un centro de leyes contra el aborto de Michigan presentó una demanda para quejarse sobre los procedimientos de conteo de votos en el condado de Wayne. Un tribunal de apelaciones del estado, en tanto, pidió a la campaña de Trump volver a entablar un caso presentado la semana pasada, señalando que la apelación estaba incompleta.

Y en Arizona, la campaña de Trump pidió en una querella interpuesta el sábado el derecho a inspeccionar miles de votos emitidos en persona el día de las elecciones en la zona metropolitana de Phoenix, alegando que los trabajadores electorales las habían manejado mal.

En Georgia, donde Biden tiene una ligera ventaja sobre Trump pero la contienda sigue demasiado apretada para declarar a un ganador, un funcionario electoral del estado prometió el lunes investigar cualquier problema que encuentren que esté relacionado con la votación.

“Cuando los márgenes son tan cerrados, cualquier cosa pequeña importa”, comentó Gabriel Sterling, quien dirigió la implementación de un nuevo sistema de votación para la oficina del secretario de Estado local.

Sin embargo, expresó frustración con los intentos de mermar la confianza del público en el sistema electoral.

“Los hechos son los hechos, sin importar el resultado”, puntualizó Sterling.

Joe Biden vuelve al poder para enfrentar otra crisis económica

Joe Biden regresa a la Casa Blanca para liderar Estados Unidos en medio de una crisis económica después de vencer a Donald Trump en las elecciones presidenciales del martes, un giro de los acontecimientos que probablemente evoque una inquietante sensación de déjà vu al exvicepresidente.

A diferencia de 2008, cuando el país eligió al demócrata Barack Obama y a su compañero de fórmula Biden mientras la economía mundial se tambaleaba por la crisis de las hipotecas de alto riesgo y el colapso del banco de inversión Lehman Brothers, lo peor de la recesión económica actual puede haber pasado ya, según economistas y analistas.

“Todavía estábamos cayendo al abismo”, recuerda Donald Kohn, quien fue vicepresidente de la Reserva Federal durante la Gran Recesión de 2007-2009, la peor recesión de Estados Unidos desde la Gran Depresión hasta que fue eclipsada por la crisis actual.

Cuando Obama y Biden asumieron el cargo en enero de 2009, el desempleo en el país seguía aumentando y no alcanzaría su punto máximo hasta 10 meses después, cuando llegó al 10%.

Biden, que había pasado más de un cuarto de siglo en el Congreso antes de convertirse en vicepresidente, ayudó a impulsar un paquete de estímulo de 800.000 millones de dólares que fue criticado por los republicanos como un derroche y por la izquierda por exiguo.

“Sabemos que parte de este dinero se va a desperdiciar”, dijo a los líderes empresariales en junio de ese año con una franqueza característica, instándolos a aceptar el paquete.

La tasa de desempleo no cayó por debajo del nivel en el que estaba cuando Obama y Biden fueron elegidos hasta un año después de su segundo mandato.

Durante la actual crisis, que comenzó con cierres relacionados con el coronavirus en marzo, el gobierno federal ya ha ofrecido billones de dólares en estímulos y el desempleo ha bajado drásticamente desde su máximo de abril del 14,7% al 7,9%. Se prevé que siga disminuyendo durante el próximo año.

La economía todavía se encuentra técnicamente en recesión y es un 3,5% más pequeña que a principios de 2020, incluso después de registrar un crecimiento récord en el tercer trimestre.

Millones de estadounidenses, especialmente en los sectores de restaurantes, viajes y entretenimiento, siguen sin trabajo y sin perspectivas laborales inmediatas a la vista.

En el peor de los escenarios, la recesión actual podría crear una nueva clase baja estadounidense dominada por mujeres y trabajadores pertenecientes a minorías. El virus sigue aumentando en gran parte del país y el temor de los consumidores y los nuevos confinamientos frenarán las perspectivas de crecimiento económico.

“Sigue siendo una economía débil (…) el problema será completar la recuperación”, sostuvo Kohn.

ESTÍMULOS Y EL VIRUS

Es probable que la agenda económica de Biden y su política más amplia se centren ante todo en lograr que el país supere la crisis del coronavirus, tanto en lo sanitario como en lo económico.

Mucho dependerá de la aprobación a inicios del próximo año de un paquete de ayuda por la pandemia en el Congreso, que se dividió antes de las elecciones y la distribución de una vacuna que podría estar lista a principios 2021.

Probablemente el paquete de estímulo incluirá más ayuda para las pequeñas empresas y los gobiernos estatales y locales, así como dinero para pruebas y rastreo de contactos.

Muchos estados están reportando récord de nuevas infecciones por coronavirus y casi 6.000 estadounidenses murieron la semana pasada a causa del COVID-19.

“Este presidente tendrá que guiar a la población estadounidense y la economía de Estados Unidos para que recuperen la salud antes de que puedan considerar cambios estructurales en la política”, dijo Beth Ann Bovino, economista jefe para Estados Unidos de S&P Global Ratings.

Biden ha promovido el uso de mascarillas y la distancia social para frenar la propagación del virus, y se espera que utilice los canales establecidos del gobierno para el lanzamiento de una vacuna.

Si frena el aumento de los casos de coronavirus y se restaura la confianza del consumidor, tareas que podrían tardar un año en completarse, Biden tendrá los “puntos políticos” que necesita para aplicar políticas de mayor alcance, según Bovino.

Biden: “asumiré el deber de curar a los estadounidenses”

Joe Biden, candidato demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, dijo que las cifras recabadas hasta esta noche indican que ganarán la contienda electoral con una mayoría clara en el Colegio Electoral y con más de 74 millones de votos populares, una cifra histórica.

El también exvicepresidente de EEUU en la administración de Barack Obama destacó que ganarán, además, estados republicanos que los demócratas no ganaban en dos y tres décadas.

“La gente habló y fuerte”, dijo. No quiere más divisiones, quiere unidad, además de combate a la COVID-19 y una economía fuerte, añadió el candidato que se acerca en cada momento a la Oficina Oval de la Casa Blanca.

En ese sentido, dijo que ayer tuvo reuniones con grupos de personas expertas en salud pública y económica para enfrentar la crisis por la COVID-19.

Joe Biden recordó que EEUU “ha sufrido mucho”, aseguró que entiende lo que sienten las familias, y por eso, expuso, trabajará para atajar la pandemia.

“No podemos revivir a los muertos, pero sí podemos salvar muchas vidas”, dijo Biden desde su cuarto de guerra en Delaware, donde tiene su hogar.

Los desacuerdos fuertes son inevitables en una democracia, son buenos, la fortalecen, planteó, y agregó que la finalidad de la política no es encender las llamas sino presentar soluciones a los problemas. “Seremos oponentes pero no enemigos: somos estadounidenses”, afirmó.

Voy a asumir “el deber de curar a todos los estadounidenses porque voy a gobernar para todos”, afirmó.

El candidato demócrata opinó que no hay motivos para que EEUU no se apropie del siglo XXI porque es una gran nación. “No hay nada que no podamos hacer”, expuso.

El candidato dijo que este sábado dará de nuevo un mensaje, y se despidió: “Dios bendiga a los Estados Unidos, y Dios bendiga a nuestras tropas”.

Según encuesta, Biden tiene la primera opción para ganar las elecciones

El candidato demócrata, Joe Biden, mantiene una amplia ventaja a nivel nacional sobre el presidente, el republicano Donald Trump, en la última encuesta realizada para Noticias Telemundo, NBC News y el diario Wall Street Journal antes de las elecciones del próximo martes.

Biden también está por delante con un margen notable en los estados clave considerados como péndulo (porque alternan entre republicanos y demócratas en diferentes elecciones), que decidirán probablemente al ganador.

En cuanto al voto de los latinos, la ventaja de Biden es aún mayor que la media nacional: por cada tres votantes hispanos registrados, dos se inclinan por el candidato demócrata y uno por el republicano.

La mayor preocupación de los votantes, en general, es la economía, seguida por el coronavirus, pero en el caso de los hispanos es al contrario, pues le importa más la pandemia. 

La encuesta, realizada entre el 29 y el 31 de octubre con preguntas a 1,000 votantes registrados, indica que el 52% de ellos planea votar o ha votado ya por anticipado por el candidato demócrata, frente al 42% que se inclina por Trump.

El número de indecisos es ya bajo (3%), al igual que los que se inclinan por otro candidato o por no votar (3%). 

El margen de error oscila entre el 3% y el 7% (es mayor en las preguntas que se refieren sólo a un tipo de votante, porque se ha preguntado a menos personas), pero en cualquier caso siempre es menor que las diferencias en intención de voto,  por lo que los resultados siguen siendo sólidos.

El voto latino frente a blancos y negros

Un análisis más en profundidad muestra diferencias según la raza o etnia de los encuestados. Los votantes blancos, a nivel nacional, se inclinan por Trump (51%) frente a Biden (45%), un dato que también se reflejó en las encuestas anteriores en septiembre. 

Los latinos, en cambio, prefieren a Biden (62%) frente a Trump (29%), una ventaja que se ha estrechado ligeramente respecto a sondeos anteriores, no porque el demócrata pierda apoyos sino por parte de los que no se habían decidido aún o no habían comunicado antes su voto. 

Trump y Biden se preparan para batalla legal por Casa Blanca

Las campañas del presidente estadounidense Donald Trump y su rival demócrata Joe Biden están armando sendos grupos de abogados poderosos para la posibilidad de que la contienda por la Casa Blanca no se resuelva en las urnas, sino en las cortes.

Ambas campañas se han enfrascado en la versión legal de los juegos bélicos de mesa, preparando bocetos de reclamos, resúmenes y memos para cubrir todo tipo de situaciones, que parecen más propios de una situación hipotética en la facultad de derecho que de un caso real en una democracia.

Decenas de abogados de los republicanos y de los demócratas están chocando ya en tribunales en todo el país por los plazos para la votación por correo y otros asuntos creados por la pandemia de coronavirus. Y mientras Trump trata de sembrar dudas sobre la legitimidad de las elecciones del 3 de noviembre, ambas partes han preparado enormes operaciones legales con vistas a una contienda que termine en la Corte Suprema.

“Nos hemos estado preparando para esto por más de un año”, dijo el asesor legal del Comité Nacional Republicano, Justin Riemer, en declaraciones a The Associated Press. “Hemos estado trabajando con la campaña en nuestra estrategia para la preparación de recuentos, para las operaciones del Día de la Elección y nuestra estrategia de litigio”.

En el lado demócrata, el programa de protección de elecciones de la campaña de Biden incluye un equipo nacional especial de litigio con centenares de abogados dirigidos por Walter Dellinger, procurador general interino durante el gobierno de Bill Clinton, y Donald Verrilli, procurador general durante la presidencia de Barack Obama, entre otros. Bob Bauer, ex asesor legal de la Casa Blanca de Obama, y la asesora legal de la campaña de Biden Dana Remus están concentrados en la protección de los derechos de los votantes, que han estado soportando largas colas en las casillas en todo el país convencidos de que la elección presidencial será decidida por sus boletas.

Ambas partes tienen en mente la experiencia de la elección del 2000, que fue decidida por la Corte Suprema en la causa Bush vs. Gore. Pero este año, como Trump ha promovido la idea no corroborada del potencial de fraude con las votaciones por correo, creando dudas sobre la integridad de los resultados, los abogados se preparan para un regreso al máximo tribunal.

Y, en un giro extraordinario, el presidente ha presionado para que su nominada a la Corte Suprema Amy Coney Barrett sea investida lo más pronto posible, diciendo que es importante tener nueve jueces en la corte para decidir cualquier disputa electoral. La confirmación está prevista para el lunes.

La contienda es considerada ya la más litigada en la historia de Estados Unidos, con unas 260 demandas desde el comienzo de la pandemia, de acuerdo con un conteo.

Tras bambalinas, Trump y los republicanos han estado armando un equipo legal que incluye a Jay Sekulow, uno de los principales abogados del presidente durante el juicio político y la investigación del fiscal especial sobre Rusia, que es un experto en litigios ante la Corte Suprema. Los republicanos han contratado a decenas de abogados y retenido a prominentes firmas nacionales para cuestionar las gestiones demócratas para ampliar el acceso al voto en importantes estados disputados.

Miles de abogados voluntarios se han presentado para asistir con las operaciones del Día de la Elección y observación de las urnas y otros asuntos, dijo Riemer. Un grupo llamado Abogados por Trump, cuya junta asesora incluye al secretario de Justicia de Texas, Ken Paxton, y al abogado de Trump Rudy Giuliani, está reclutando a abogados retirados y estudiantes de derecho. Jones Day está entre los bufetes globales prominentes que se espera tengan un papel. El abogado Will Consovoy, que ha representado a Trump en causas como su larga batalla para impedir que el fiscal federal en Nueva York obtenga sus declaraciones fiscales, casi seguramente tendrá un papel importante en cualquier batalla legal en la elección.

Riemer dijo que obviamente el partido no va a llamar a un abogado cualquiera el Día de la Elección y decirle: “¿Quieres litigar un recuento?”.

Eso está muy cerca de lo que pasó en el 2000. Barry Richard, que representó a Bush en el recuento electoral en Florida entonces, recibió una llamada telefónica la mañana tras la elección en la que le preguntaron si podía ayudar a preparar un equipo legal, dice.

“Las cosas eran muy diferentes entonces. No había un historial de candidatos armándose con abogados para las elecciones presidenciales, así que todo se desató la noche de la elección”, dijo Richard.

Biden ha estado creando también un equipo legal que su campaña dice está concentrado en combatir al supresión de votantes en las urnas y garantizar que se cuenten todos los votos.

Otro equipo que está concentrado en asuntos de acceso de votantes en cortes en todo el país es encabezado por el prominente abogado Marc Elias del bufete Perkins Coie, conocido en círculos demócratas y que se ha convertido en anatema para los republicanos.

“Cuando los demócratas quieren inclinar la balanza a su favor fuera de las urnas, ¿a quién llaman? Marc Elias y Perkins Coie”, dice el portal del Comité Nacional Republicano.

Los republicanos acusan a Elias y los demócratas de tratar de usar la pandemia para manipular le elección eliminando salvaguardas contra el fraude.

Elias y su equipo han presentado demandas para forzar a los estados a extender los plazos para las boletas por correo y otros asuntos. En una de las causas, la Corte Suprema permitió esta semana que Pennsylvania cuente las boletas recibidas hasta tres días después de la elección del 3 de noviembre, rechazando un pedido republicano para bloquear la extensión.

Elias ha sido desde hace tiempo el rostro público de las contiendas legales demócratas, sirviendo como asesor legal de la campaña presidencial de Hillary Clinton en 2016 y la de John Kerry en el 2004. Ofrece regularmente actualizaciones sobre los acontecimientos en sus demandas a casi 150.000 seguidores en Twitter, además de guías para votar y las críticas ocasionales a Trump y sus contrapartes republicanos.

“Ser llamado un ‘abogadillo partidista’ por un abogado de Donald Trump es un honor que llevo orgullosamente de por vida”, escribió en un tuit esta semana.