El ejercicio del periodismo está al menos parcialmente bloqueado en más de 130 países, ilustró este martes (20.04.2021) la clasificación mundial sobre libertad de prensa de Reporteros Sin Fronteras (RSF), dando cuenta de una degradación en algunos países, como Brasil.

En total, está profesión sufre “graves impedimentos” u “obstáculos” en el 73 por ciento de los 180 Estados analizados, mientras que solo 12 países destacan en la zona “blanca” de la clasificación, gracias a su “buena situación”, indicó la ONG con sede en París.

Esa zona blanca, que representa 7 por ciento de los países respecto a 8 por ciento el año pasado, no había sido tan reducida desde la creación de este índice de referencia en 2013, deplora RSF.

La encabezan Noruega y Finlandia, mientras que Costa Rica escaló del séptimo al quinto puesto. A la cola del ‘ranking’ mundial, China (177), que “sigue llevando a niveles sin precedentes la censura, la vigilancia y la propaganda en internet”, se mantiene estable delante de “los peores países totalitarios”: Turkmenistán (178), Corea del Norte (179) y Eritrea (180), según RSF.

Además, la pandemia de COVID-19 representó una “forma de oportunidad para algunos Estados que restringieron la libertad de prensa”, indicó el secretario general de RSF, Christophe Deloire.

“Por causa o con el pretexto” de la crisis sanitaria, los periodistas se enfrentan a un “cierre de accesos” tanto a las coberturas sobre el terreno como a las fuentes de información, según la ONG. Esta situación exacerbó la represión en países como Irán (174) y Arabia Saudita (170).

Por regiones, Europa y América (Norte, Centro y Sur) siguen siendo los continentes más favorables a la libertad de prensa, aunque América Latina registra el “mayor desgaste” este año (+ 2.5 por ciento).

Los países latinoamericanos peor clasificados son Cuba (171, sin cambios), Honduras (151, -3) y Venezuela (148, -1).

El Salvador sufrió la caída más significativa de la región, (82, -8), puesto que en ese país “los periodistas tienen muchas dificultades para obtener información oficial sobre la gestión de la epidemia”.