ciencia y salud

Científicos aseguran que jugos de frutas pueden combatir el Covid-19

Algunos jugos de frutas pueden ayudar al cuerpo a combatir la Covid-19 de manera efectiva, asegura un nuevo estudio de un grupo de científicos alemanes.

En la publicación se analiza el potencial de los alimentos derivados de las plantas para inactivar el SARS-CoV-2 y el virus de la gripe.

Los investigadores, liderado por científicos del Instituto de Virología Molecular del Centro Médico de la Universidad de Ulm, reveló que el jugo de la aronia melanocarpa, tanto como el de granada (punica granatum) y el té verde (camellia sinensis) actúan contra ambos virus, lo que sugiere que el enjuague bucal con estos líquidos puede reducir la carga viral en la cavidad bucal y disminuir así la transmisión del virus.

La aronia melanocarpa, conocida en Estados Unidos como “chokeberry negra”, es una especie de arbusto originaria del Este de América del Norte. Esta planta se ha introducido y se cultiva en Europa.

Es un arbusto de ramificación, con hojas con verde oscuro brillantes que adquieren un color rojo en el otoño; crece bien al sol y en la semisombra, formando matas por medio de tallos que brotan de las raíces.

Sus flores son blancas o rosadas, aparecen a finales de primavera y producen frutos negros en septiembre. Mucha gente considera que las frutas tienen mal sabor.

Una incubación de cinco minutos con jugo de aronia melanocarpa, de granada o té verde disminuyó la infección en la pesquisa hecha por los científicos alemanes, lo que indica que los productos ensayados son generalmente activos contra los virus del experimento, se indica en la conclusión del estudio publicado en bioRxiv.

Mientras tanto, un tiempo de incubación de 20 minutos fue “sólo marginalmente más potente”, lo que sugiere que el efecto antiviral es de acción rápida.

Los científicos observaron que el jugo de aronia melanocarpa fue varias veces más eficiente para inactivar los virus que otras de las frutas o alimentos probados.

“Una incubación de cinco minutos con jugo de aronia melanocarpa produjo actividades antivirales más potentes e inactivó el virus de la influenza A (IAV), el SARS-CoV-2 y también el AdV5 al 99,99%, 96,98% y 93,23%, respectivamente”, constatan los investigadores.

El SARS-CoV-2 también se redujo aproximadamente en un 80% por el jugo de granada y el té verde tan solo después de un minuto de incubación.

Los científicos recuerdan que el SARS-CoV-2 puede transmitirse antes de que aparezcan síntomas, lo que es particularmente traicionero. Por lo tanto, los autores del estudio recomiendan el enjuague bucal y las gárgaras con los jugos y el té probados para prevenir la propagación del virus durante la actual pandemia de Covid-19.

El uso de jugo de aronia melanocarpa, el de granada o té verde puede ofrecer una posibilidad de reducir al mínimo la propagación de virus respiratorios, aliviar los síntomas y contribuir potencialmente a la prevención de enfermedades, concluyen los autores y agregan que se justifica una investigación clínica de los beneficios de estos alimentos.

¿Cuánto puede durar activo el Coronavirus en teléfonos o en billetes?

Investigadores australianos de la Organización de Investigación Científica e Industrial de la Commonwealth (CSIRO, por sus siglas en inglés) han hallado que el SARS-CoV-2 puede sobrevivir hasta cuatro semanas en superficies como las pantallas de los móviles o los billetes monetarios.

“Con cargas virales iniciales ampliamente equivalentes a los títulos más altos excretados por pacientes infecciosos, el virus viable se aisló durante hasta 28 días a 20 °C en superficies comunes como vidrio, acero inoxidable y billetes monetarios de papel y polímero”, es la conclusión a que llegan los científicos en un artículo de la CSIRO publicado en la revista Virology Journal.

Al mismo tiempo, los investigadores confirmaron que el tiempo de vida del virus depende de la temperatura de la superficie. Así, a 40 °C la misma carga viral se extingue en algunas superficies en menos de 24 horas, indica el estudio.

En cuanto al período de semidesintegración, es de entre 1.7 y 2.7 días a 20 °C y de unas horas a 40 °C.

El jefe de la CSIRO, el doctor Larry Marshall, enfatizó que los resultados del estudio contribuirán a contener la pandemia.

“Determinar cuánto tiempo es realmente viable el virus en las superficies nos permite predecir y mitigar con mayor precisión su propagación y proteger mejor a nuestra gente”, dijo Marshall citado en un comunicado de prensa de la organización.

Por su parte, Trevor Drew, director del Centro Australiano de Preparación para Enfermedades (ACDP, por sus siglas en inglés), que también participó en el estudio, indicó que son muchos los factores de los que depende la supervivencia del Covid-19.

“El tiempo que [las partículas del virus] pueden sobrevivir y seguir siendo infecciosas depende del tipo y de la cantidad de virus, la superficie, las condiciones ambientales y cómo se deposita, por ejemplo, mediante el contacto o mediante gotitas emitidas al toser. Las proteínas y grasas en los fluidos corporales también pueden aumentar significativamente los tiempos de supervivencia del virus”, explicó Drew.

¿Por qué el Remdesivir, un fármaco contra el COVID-19 cuesta US$3.000 por paciente si su costo de producción es de US$10?

Era el remdesivir, un fármaco antiviral de la empresa farmacéutica estadounidense Gilead, cuyos primeros ensayos mostraron que podía reducir el tiempo de recuperación de los pacientes contagiados con el coronavirus.

Tras el anuncio, expertos, médicos y políticos alrededor del mundo se plantearon una pregunta: ¿cuánto va a cobrar Gilead por este medicamento en momentos en que solo dos fármacos (el otro es el esteroide dexametasona) han mostrado ser eficaces en la lucha contra el Coronavirus?

Hace unos días se conoció la respuesta.

En Estados Unidos, las aseguradoras deberán pagar US$3.120 por un tratamiento de 5 días por paciente.

Los países desarrollados deberán pagar US$2.340 por tratamiento.

En los países en desarrollo, señaló Gilead en un comunicado, la empresa está entablando negociaciones con fabricantes de fármacos genéricos para que estas naciones puedan tener acceso al medicamento “a un costo sustancialmente reducido”, aunque no se ha especificado la cifra.

“Estamos conscientes de la significativa responsabilidad que acompaña a fijar un precio para remdesivir”, indicó en un comunicado el presidente ejecutivo de Gilead, Daniel O’Day.

“Después de un cuidado considerable, de mucho tiempo y muchas discusiones que esto merece, estamos listos para compartir nuestra decisión”, señaló.

Los observadores señalan que las farmacéuticas tienen derecho a obtener ganancias debido a la enorme suma de dinero que se invierte en el desarrollo y fabricación de un fármaco.

“Hay que partir de la base de que el desarrollo de medicamentos es carísimo“, le dice a BBC Mundo Francisco López-Muñoz, profesor de farmacología y vicerrector de investigación de la Universidad Camilo José Cela, en Madrid.

“Se estima que el coste promedio de un medicamento, desde su descubrimiento hasta su llegada al mercado, es de aproximadamente 1.000 millones de euros (US$1.140 millones)”.

“También está el tiempo. El desarrollo de un medicamento puede llevar hasta 12 años y solo uno de cada 5.000 medicamentos en estudio llega al mercado”.

“A esto hay que sumar la expiración de la patente tras la comercialización, que es de 20 años”.

“En resumen, mucho tiempo de investigación y muy costosa y poco tiempo de obtención de réditos económicos”, afirma el investigador.

Medicina reconvertida

Con el remdesivir, sin embargo, las cosas han sido diferentes porque no es un fármaco nuevo, ni Gilead lo desarrolló específicamente para la covid-19.

El medicamento fue desarrollado inicialmente para la hepatitis C.

Cuando se descubrió que no era efectivo contra esta enfermedad, fue investigado como tratamiento para el virus de ébola, pero tampoco funcionó con esta infección y quedó “archivado en las estanterías de Gilead.

Fue a principios de este año, con el brote del SARS-Cov-2, cuando Gilead decidió volver a probar el fármaco e investigar su potencial contra el coronavirus.

Y estos nuevos ensayos clínicos fueron financiados por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, y otros organismos internacionales, es decir, fueron pagados con el dinero de los contribuyentes.

Es por eso que ahora algunos expertos aseguran que, dada la emergencia médica que se vive en el mundo con la pandemia de coronavirus, este fármaco debería ofrecerse al público a costo de producción.

“El asunto con remdesivir es por qué debemos pagar este enorme precio de miles de dólares si Gilead no llevó a cabo las investigaciones para llevarlo al mercado”, le dijo a la BBC el doctor Andrew Hill, investigador del Departamento de Medicina Traslacional de la Universidad de Liverpool, Inglaterra.

“Yo podría aceptar ese precio si la empresa hubiera realizado todas las investigaciones sobre el fármaco, pero estas fueron llevadas a cabo por los Institutos Nacionales de Salud (de Estados Unidos), por la Organización Mundial de la Salud, por científicos chinos, entonces, ¿por qué Gilead debe obtener ganancias con las investigaciones de otros?”, cuestionó.

Gilead no ha publicado cuál es el costo de desarrollo de remdesivir, pero un análisis del Instituto de Revisión Clínica y Económica (ICER), una organización sin ánimo de lucro que evalúa los ensayos y tratamientos médicos en Estados Unidos, calcula que el costo de manufactura del fármaco es de unos US$10 dólares por un tratamiento de 10 días por paciente.

Pero con el nuevo precio fijado por Gilead, una estimación del Royal Bank of Canada muestra que remdesivir podría generarle a la empresa ingresos de US$2.300 millones en 2020, con lo que podría compensar, por mucho, los costos de desarrollo y distribución del medicamento.

Escandalosamente costoso

Tal como señalan los críticos, es “escandaloso” que una farmacéutica se esté beneficiando en momentos de una emergencia global de salud pública.

“No estoy en contra de obtener ganancias en sí mismas, pero encuentro que el precio (de remdesivir) es escandalosamente costoso”, le dice a BBC Mundo el profesor Grahan Dutfield, experto en propiedad intelectual y regulaciones de salud de la Universidad de Leeds, Inglaterra.

“Pero también creo que es muy escandaloso que el gobierno no haya evitado esto. Porque la industria opera en un sistema normativo y ese sistema normativo debe ser regulado por el gobierno”.

“Así que no solo debemos responsabilizar a la compañía. Creo que también debemos responsabilizar a los gobiernos por permitir que esto ocurra“, considera el experto.

La forma como se fijan los precios de los medicamentos varía de país a país.

Como explica el profesor Dutfield, en países como Reino Unido y el resto de Europa, los precios de los medicamentos suelen ser mucho más bajos porque los sistemas sanitarios universales, que son el único comprador, suelen negociar descuentos con los fabricantes.

“El Sistema Nacional de Salud (en Reino Unido) está en una buena posición para fijar un precio justo, basado en discusiones sobre la economía de la salud”, afirma el experto.

“Se fijará un precio que es justo en términos del impacto de ese medicamento en la salud y en la economía de la nación. Y se espera que la empresa farmacéutica esté de acuerdo con ese precio”.

Pero en Estados Unidos, la situación es muy distinta, explica Graham Dutfield.

“Estados Unidos es diferente porque la industria farmacéutica realmente no está sujeta a ningún tipo de control de precio. Las farmacéuticas pueden fjiar sus propios precios”.

El COVID-19 puede causar graves daños cerebrales

Ya hay diversos indicios de que el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 no solo ataca masivamente los pulmones y las vías respiratorias, sino también otros órganos, y que puede afectar gravemente el corazón, el sistema nervioso, los riñones y la piel.

Ahora, neurólogos británicos publicaron detalles impactantes en la revista científica Brain, según los cuales el nuevo coronavirus puede provocar daños cerebrales severos, incluso en pacientes con síntomas leves o en aquellos que ya se han recuperado. A menudo, esas consecuencias se detectan demasiado tarde, e incluso pasan inadvertidas.

Los especialistas en Neurologìa del University College de Londres (UCL) diagnosticaron en 40 pacientes británicos de COVID-19 una encefalomielitis desmielinizante aguda (EAD). Esa enfermedad inflamatoria produce una destrucción degenerativa del sistema nervioso central que afecta las vainas de mielina de los nervios del cerebro y la médula espinal. 

Diferentes efectos del coronavirus

De los pacientes examinados, 12 sufrían una inflamación del sistema nervioso central, 10 tenían una encefalopatía pasajera con delirio y psicosis, 8 sufrían de apoplejía, y otros 8 de problemas en los nervios periféricos, la mayoría de ellos con un diagnóstico del síndrome de Guillain-Barré. Se trata de una reacción inmunológica que ataca los nervios y provoca parálisis, pudiendo ser mortal en el 5 por ciento de los casos. Una mujer de 59 años murió debido a las complicaciones.

“Nunca habíamos visto otro virus que ataque de esa manera el cerebro como lo hace el SARS-CoV-2”, dijo a DW el doctor Michael Zandi, director del estudio y asesor del Hospital del UCL. Sobre todo los graves daños cerebrales, incluso en pacientes con una sintomatología ligera, son algo inusual.

Pacientes de COVID-19 en un hospital de Río de Janeiro.

Daños que frecuentemente no se detectan

Los casos mencionados en la publicación confirman las sospechas de que el COVID-19 provoca problemas de salud a largo plazo en algunos pacientes.Numerosas personas continúan sufriendo, aún luego de recuperarse, de falta de aire y cansancio. Otros tienen falta de sensibilidad o adormecimiento de partes del cuerpo, debilidad y problemas de memoria.

“Desde el punto de vista biológico, la EAD también tiene ciertas similitudes con la esclerosis múltiple, pero el transcurso de esta es más grave y, por lo general, se manifiesta solo una vez. Algunos pacientes sufren, como consecuencia, de una discapacidad a largo plazo, mientras otros se recuperan sin problemas”, explica el científico.

El espectro completo de las enfermedades cerebrales provocadas por el SARS-CoV-2, así como sus consecuencias, todavía no ha sido descubierto en su totalidad, dice Zandi. Eso se debe a que muchos pacientes internados están demasiado enfermos como para que se los pueda examinar con escáners cerebrales y otros métodos.

“Queremos llamar la atención de los médicos de todo el mundo sobre las complicaciones del coronavirus”, subrayó Michael Zandi. Tanto los médicos como el personal de salud deben consultar de inmediato a un neurólogo en el caso de que un paciente presente síntomas que afectan su capacidad cognitiva, problemas de memoria, cansancio, adormecimiento de partes del cuerpo o debilidad, señala.