CORONA VIRUS EN BRASIL

Brasil detecta una nueva variante del Covid-19 similar a la sudafricana

Brasil detectó una nueva variante del COVID-19 en el estado de Sao Paulo, que es similar a la que se identificó primero en Sudáfrica, dijo el miércoles el presidente del instituto biomédico Butantan.

En una rueda de prensa, el día después de que Brasil reportó un récord de 3.780 muertes en un día, el presidente de Butantan, Dimas Covas, dijo que no había antecedentes de un viaje a Sudáfrica del paciente.

La variante sudafricana ha alarmado a los expertos en salud pública, ya que existen dudas sobre la eficacia de las vacunas actuales contra ella. Brasil también está lidiando con su propia variante, llamada P1, cuyo contagio parece estar provocando un récord de infecciones.

“Se trata de una variante similar a la de Sudáfrica, aunque no hay antecedentes de viajes o contacto con viajeros de Sudáfrica”, dijo Covas. “Existe la posibilidad de que sea una evolución de nuestro P1 hacia esta mutación de Sudáfrica”.

Brasil se encuentra actualmente en la peor fase de su brote, el segundo más mortífero del mundo después del de Estados Unidos.

La lentitud en el despliegue de la vacuna y la falta de distancia social están contribuyendo a la espiral de casos en Brasil, que está llevando al sistema sanitario del país al borde del abismo.

En la actualidad, Brasil representa alrededor de una cuarta parte de las muertes diarias por COVID-19 en todo el mundo, más que cualquier otro país.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, que ha sido criticado por su gestión de la pandemia, firmó el martes un decreto para desembolsar 5.300 millones de reales (918 millones de dólares) en nuevos préstamos para combatir la pandemia de COVID-19.

Los nuevos préstamos se usarán para apuntalar el sistema de salud de Brasil, dijo el Ministerio de Economía. El Ministerio de Salud, que recibirá los fondos, dijo que los destinará a más de 2.600 clínicas de salud pública, así como para tener más camas de hospital. 

Brasil: reportan 250.000 muertos por el virus chino, en un año de pandemia

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ignoró el coronavirus durante mucho tiempo. Con 250.000 muertos en 12 meses de pandemia, Brasil paga por eso un alto precio. Sin embargo, el mandatario sudamericano sigue firme en el poder.

El 26 de febrero de 2020, Brasil registró su primer paciente de coronavirus. Un hombre de 61 años, de Sao Paulo, se había contagiado en un viaje a Italia. La primera muerte fue registrada el 12 de marzo, cuando murió Rosana Aparecida Urbano, una empleada doméstica de Sao Paulo.

Un año más tarde, el recuento del coronavirus en Brasil es de más de 250.000 muertos y 10,3 millones de contagios. Debido a la escasez de test, ese número sería más elevado aún por la cifra oculta, creen expertos. Pero ,ya de por sí, las cifras conmocionan. En todo el mundo, solo EE. UU. y la India tienen más contagios, y en cuanto a muertos, Brasil ocupa el segundo lugar a nivel global.  A finales de enero, el Instituto Lowy, de Australia, calificó a Brasil con la peor nota en lo referente a la lucha contra la pandemia.


Responsable de todo eso es, para muchos, el presidente. Más que una “gripecita” o “resfrío” no era el COVID-19, había dicho el populista de derecha Jair Bolsonaro al comienzo de la pandemia.

Varias veces dio a entender que, para él, el coronavirus es un ataque planificado por China contra él y su ídolo, Donald Trump. Para contrarrestarlo, Bolsonaro organizó una oración colectiva en el jardín presidencial. Además, Trump le recomendó cloroquina, el remedio contra la malaria, como la panacea contra el COVID-19, aunque estudios científicos serios niegan que tenga efecto alguno sobre el coronavirus.

Además de tales actitudes extrañas, el inicio de la pandemia en Brasil estuvo marcado por una falta de coordinación y control de los contagios, resume la epidemióloga Ethel Maciel, de la Universidad Federal de Espíritu Santo (UFES), en entrevista con DW.

“Durante la primera ola de coronavirus, el gobierno central opinaba que un cierre de la vida pública o el uso de mascarillas eran totalmente innecesarios. Y esos errores en la coordinación provocaron, con el tiempo, que cada estado de la federación tomara sus propias medidas”.

Al caos de las medidas restrictivas siguió el caos en la compra de suministros y equipamiento médico. A eso se sumó el cambio repentino en la cúpula del Ministerio de Salud brasileño. Dos ministros tuvieron que irse porque no seguían el rumbo de Bolsonaro.

El presidente pidió una apertura completa de la vida pública para salvar la economía. “Todos nos vamos a morir alguna vez”, dijo Bolsonaro. Sin embargo, un fallo de la Corte Suprema aseguró a los gobernadores y alcaldes el derecho a tomar medidas restrictivas de manera independiente. Desde entonces, el gobierno nacional, los estados y las municipalidades se echan mutuamente la culpa de la crisis.

A todo esto, una coordinación realizada por el gobierno central hubiera sido urgentemente necesaria. “En el transcurso de la crisis quedó en claro lo dependientes que somos del extranjero en la adquisición de mascarillas, respiradores e inyecciones”, señaló Maciel. “Y hoy, para conseguir vacunas, todavía tenemos esta politización del tema entre los estados y el gobierno nacional”, dijo, refiriéndose a la disputa entre el gobernador de Sao Paulo, Joao Doria, enemigo acérrimo de Bolsonaro, que compró dosis de China, y Bolsonaro, que no quería aceptarlas.

En lugar de eso, Bolsonaro apostó todo a la empresa británico-sueca AstraZeneca, que ahora tiene problemas para entregar las vacunas. Por el contrario, ofertas como la de Pfizer/Biontech, de proveer a Brasil en diciembre de 2020 de hasta 70 millones de dosis, fueron rechazadas por Bolsonaro. “Esas dosis hubieran cambiado por completo nuestra campaña de vacunación”, dijo Ethel Maciel.

En lugar de eso, hasta ahora solo se ha vacunado a cerca de un tres por ciento de los brasileños, y en muchas grandes ciudades las vacunas faltan. Pero no solo Bolsonaro es el problema: el ministro de Salud, el general Eduardo Pazuello, no logró impedir la muerte de enfermos de coronavirus en Manaos, estado de Amazonas, debido a la falta de oxígeno. Pero sí repartió cloroquina por todo ese estado. “Justamente en medio de nuestra mayor crisis sanitaria estamos siendo gobernados por gente que no sabe lo que hace”, sentencia la experta.

Bolsonaro bajo presión por la pandemia de COVID-19

Brasil ha llegado a registrar más de 2.800 muertes diarias por coronavirus. Pero el presidente Jair Bolsonaro mantiene sus prioridades: por encima de la salud, está la economía. La presión le llega ahora del Parlamento.

Según informes de prensa, un Airbus A310 de la Bundeswehr, las Fuerzas Armadas alemanas, partirá del aeropuerto de Colonia hacia Brasil, para llevar 80 ventiladores a Manaos. Se necesitan con urgencia en la metrópoli amazónica. El sistema de salud allí colapsó nuevamente por la afluencia de pacientes con COVID-19.

Hace alrededor de un año, el pasado mes de abril, imágenes en las que los fallecidos eran enterrados en fosas comunes, porque se agotaba el espacio en los cementerios de Manaos, dieron la vuelta al mundo. Este enero, se agotó temporalmente el oxígeno para quienes enfermaban de gravedad por COVID-19.

Brasil es considerado hace tiempo como uno de los epicentros de la pandemia de coronavirus a nivel mundial. Imágenes y noticias dramáticas como las de Manaos sustentan esta imagen. Sin embargo, observar las cifras del país en su conjunto, ayuda a poner esto en perspectiva.

Según “Our World in Data”, el portal de estadísticas de la Universidad de Oxford, la incidencia de nuevas infecciones por cada 100.000 habitantes en 7 días es de 239 en Brasil, lo que, en comparación mundial, coloca al país entre Francia y Luxemburgo en la última semana.

Brasil también puntúa mejor en términos de mortalidad de lo que parece a primera vista: siete países de la UE, incluida Alemania, tienen una tasa de mortalidad más alta. Una razón para esto podría ser su población relativamente joven.

Manaos: señal de advertencia

No obstante, el gigante suramericano se tambalea actualmente entre un récord negativo y otro. Debido a la llamada “mutación brasileña”, el virus se está propagando más rápido que nunca en el país, que ha registrado recientemente alrededor de 80.000 nuevas infecciones por día. Más de 2.800 personas han llegado a morir en un solo día en Brasil a causa de una infección por COVID-19, en este crítico momento de la pandemia en el país y en el mundo.

Brasil registra récord diario de muertes por el Coronavirus y supera los 90.000 fallecidos

Brasil informó el miércoles un récord de 1.595 muertes registradas en las últimas 24 horas por COVID-19, lo que lleva el total de víctimas fatales a 90.134, de acuerdo a datos del Ministerio de Salud.

El país también registró un récord máximo de casos confirmados, con más de 69.074 infecciones, para alcanzar un total de 2.552.265.

Las cifras a nivel local del miércoles fueron impactadas por una actualización de los datos de la víspera del estado de Sao Paulo que no fueron integrados al recuento del martes por un problema técnico.

Sólo en Sao Paulo se incluyeron el miércoles al sistema 26.453 nuevos casos y 713 fallecimientos.

El récord previo de muertes registradas en 24 horas por COVID-19 en Brasil era del día 4 de junio, con 1.473 decesos, al tiempo que el mayor número de casos apuntados en un día era del 22 de julio, con 67.860.

La semana pasada, Brasil registró su mayor número de casos a nivel semanal desde inicios de la pandemia, con 319.653 infecciones, indicando que enfrenta su peor momento desde que inició la crisis del coronavirus.

Brasil sobrepasa los 70.000 muertos y los 1,8 millones de casos de COVID-19

Brasil sobrepasó el viernes pasado la marca de los 70.000 muertos y los 1,8 millones de casos de coronavirus tras registrar 1.214 nuevos decesos y 45.048 contagios en las últimas 24 horas, informó el Gobierno del presidente Jair Bolsonaro, quien esta semana dio positivo a la enfermedad.

Se trata del cuarto día consecutivo en el que se contabilizan más de 1.200 muertes en una jornada como consecuencia del patógeno en el país sudamericano, el segundo del mundo más afectado por la pandemia, tan solo por detrás de Estados Unidos.

El último boletín divulgado por el Ministerio de Salud informó igualmente que otras 4.000 muertes están siendo investigadas por su relación con el virus, mientras que el número de personas recuperadas ya llega a 1.078.763, lo que supone el 59,9 % del total.

Brasilia, la capital del país, se ha convertido en una de las ciudades más afectadas actualmente por el nuevo coronavirus, un hecho que los especialistas atribuyen a una precipitada desescalada.

Los contagios se han acelerado en los últimos días en Brasilia, así como en el resto de la región centro-oeste, y suman 67.297, con 856 muertes en la capital.

Otro de los estados donde el virus avanza con fuerza es Minas Gerais (sudeste), donde han sido contabilizados 70.086 casos y 1.505 decesos.

La ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos de Belo Horizonte, su capital, se situó hoy por primera vez en una semana por debajo del 90%.

Pese a que Sao Paulo concentra el mayor número de casos y muertes por COVID-19 (359.110 y 17.442, respectivamente), la pandemia se ha estabilizado en el estado más poblado del país, según dijo hoy el gobernador, Joao Doria.

A comienzos de este mes, cuando la curva epidemiológica todavía era ascendente, el estado de Sao Paulo inició una reapertura gradual de su economía que llevó a la puesta en marcha de bares y restaurantes, comercios y centros comerciales.

La capital paulista, la ciudad más populosa de Brasil, con 12 millones de habitantes, tiene previsto reabrir mañana lunes los parques y gimnasios.