CORONA VIRUS EN EEUU

EEUU: dos estados anuncian nuevas restricciones ante repunte de casos de COVID-19

Michigan se unió el domingo a Washington y a varios otros estados en anunciar renovadas medidas para combatir el coronavirus después de que el número de infecciones reportadas en Estados Unidos rebasa los 11 millones — incluyendo un millón en menos de una semana — y a medida que muchos estadounidenses se alistan a celebrar el Día de Acción de Gracias.

La gobernadora de Michigan Gretchen Whitmer ordenó la suspensión de clases presenciales en secundarias y universidades, el cierre de restaurantes en interiores y la suspensión de deportes organizados — incluyendo la postemporada de los juegos de fútbol americano — en un intento por frenar el repunte de infecciones en la entidad.

La orden también restringe las concentraciones residenciales en interiores y exteriores, el cierre de centros de entretenimiento y la prohibición de realizar clases grupales en gimnasios. Las nuevas medidas están programadas a durar tres semanas.

Las directrices en Michigan se dieron a conocer el mismo día en que el gobernador de Washington Jay Inslee anunció que el estado seguirá ejerciendo restricciones a los negocios y a las concentraciones sociales durante el próximo mes, en un intento por combatir el aumento de casos.

A partir del martes, los gimnasios y algunos centros de entretenimiento de Washington deberán cerrar sus servicios en interiores. Las tiendas al por menor, incluyendo las de alimentos, deberán limitar su capacidad y la entrada de varios miembros de una sola familia, también se prohibirán las reuniones sociales a menos que los asistentes hayan estado en cuarentena de 14 días o hayan dado negativo en pruebas diagnósticas y permanecieran aislados por una semana. Para el miércoles, se limitará nuevamente el servicio de bares y restaurantes para servicio en exteriores y para llevar.

Las acciones se dieron a conocer después de que Texas y California rebasaron la marca del millón de casos confirmados de COVID-19 desde el inicio de la pandemia.

En Texas, los eventos deportivos fueron cancelados y al menos una ciudad instaló morgues móviles en anticipación a que los servicios de salud queden rebasados por los decesos. En tanto, en California, el estado más poblado del país y el primero en emitir una orden de confinamiento estatal, las autoridades hicieron un llamado a todos aquellos que planeen organizar reuniones del Día de Acción de Gracias a tomar precauciones estrictas, incluyendo llevar a cabo reuniones con pocas personas, en exteriores y de menos de dos horas.

A pesar de no ser tan restrictivas como las órdenes de la primavera pasada, las medidas en Michigan y Washington significaron acciones similares a las implementadas en los primeros meses de la pandemia en Estados Unidos, cuando ambas entidades ordenaron confinamiento estricto.

EEUU: nuevo récord diario de infectados del virus chino: 136 mil enfermos

Estados Unidos registró el día con más casos de coronavirus reportados desde que comenzó la pandemia, con más de 136,000 enfermos, según el reporte de la Universidad John Hopkins.

En una crisis que avanza con récords que se rompen prácticamente a diario, el país afronta la llegada de las temperaturas más frías y de una segunda epidemia, la de la gripe estacional, que puede complicar aún más la situación sanitaria.

Casi todas las métricas que miden la pandemia van en la dirección incorrecta, mientras que los estados agregan restricciones y los funcionarios de salud advierten de una alza peligrosa en el futuro.

Estados Unidos registró 136,325 nuevos casos el miércoles y 1,415 muertes por COVID-19.

Estados Unidos registró el día con más casos de coronavirus reportados desde que comenzó la pandemia, con más de 136,000 enfermos, según el reporte de la Universidad John Hopkins.

En una crisis que avanza con récords que se rompen prácticamente a diario, el país afronta la llegada de las temperaturas más frías y de una segunda epidemia, la de la gripe estacional, que puede complicar aún más la situación sanitaria.

Casi todas las métricas que miden la pandemia van en la dirección incorrecta, mientras que los estados agregan restricciones y los funcionarios de salud advierten de una alza peligrosa en el futuro.

Desde que comenzó la pandemia en Estados Unidos, se acumuló un total de 10,372,481 personas con resultados positivos de coronavirus y 240,848 muertes por COVID-19, según el reporte de la Universidad John Hopkins.

Una incidencia acumulada de 10 millones de casos corresponde al 3% de la población del país. 

Desde el primer caso reportado en los EE. UU. el 22 de enero, tomó 96 días llegar a 1 millón de casos. De ahí:

  • 1 millón a 2 millones- 44 días
  • 2 millones a 3 millones – 27 días
  • 3 millones a 4 millones – 15 días
  • 4 millones a 5 millones – 17 días
  • 5 millones a 6 millones – 22 días
  • 6 millones a 7 millones – 25 días
  • 7 millones a 8 millones – 21 días
  • 8 millones a 9 millones – 14 días
  • 9 millones a 10 millones – 10 días

La incidencia diaria en los EE. UU. es de casi 110,000 casos nuevos por día y sigue aumentando exponencialmente. La incidencia diaria promedio se duplicó con creces en menos de un mes, de aproximadamente 50,000 casos nuevos por día el 12 de octubre a 110,000 casos diarios el 9 de noviembre, sin signos de desaceleración.

Las autoridades sanitarias también informan un promedio de 976 muertes por día, un aumento de casi el 40 % desde el 18 de octubre. Se espera que la mortalidad diaria promedio supere una vez más las 1,000 muertes por día en los próximos días.

En cuanto a la mortalidad, está claro que las muertes por COVID-19 continúan siguiendo las tendencias en la incidencia, con un retraso de aproximadamente 3-4 semanas.

El aumento nacional de la incidencia de muertes comenzó a mediados de septiembre, seguido de un aumento correspondiente en la mortalidad a partir de mediados de octubre. Desde entonces, la mortalidad diaria por COVID-19 ha aumentado en más de un tercio.

EEUU rompe récord de hospitalizaciones por COVID-19 con más de 61,000

En hospitales y entre trabajadores de la salud en los Estados Unidos están rastreando el número vertiginoso de nuevos casos de coronavirus en sus comunidades y preparándose para una avalancha de pacientes a raíz de esas infecciones.

Los pacientes de COVID-19 gravemente enfermos ya están comenzando a llenar las camas de los hospitales a un ritmo insostenible, dijo un reporte de María Ortiz para La Opinión.com

Las hospitalizaciones en general casi se han duplicado desde finales de septiembre.

Hasta el martes, 61,964 pacientes de COVID-19 estaban hospitalizados en todo el país, según The Covid Tracking Projectse ha más que duplicado desde septiembre, y ahora supera el pico alcanzado a principios de la pandemia, cuando se reportaron 59,940 pacientes hospitalizados el 15 de abril.

Un segundo pico en el verano no alcanzó ese récord, con 59,718 hospitalizaciones el 23 de julio.

El impacto varía de un estado a otro con ciertas áreas que muestran aumentos mucho más rápidos en las hospitalizaciones.

A partir del lunes, las hospitalizaciones ahora están aumentando en 47 estados, según los datos recopilados por el Proyecto de seguimiento de COVID, y 22 estados están registrando el mayor número de hospitalizaciones por COVID-19 desde que comenzó la pandemia.

Diecisiete estados se encuentran en sus picos actuales de hospitalizaciones en la actualidad.

Según The Covid Tracking Projectlos hospitales ya están al borde de la abrumadora situación en los estados de Iowa, Kansas, Minnesota, Missouri, Montana, Dakota del Norte, Texas, Utah y Wisconsin, y los funcionarios de muchos otros estados advierten que sus sistemas de atención médica serán estresados, si los casos siguen aumentando.

Cuando los casos aumentaron en Nueva York en abril y en el sur durante el verano, los profesionales de la salud viajaron desde otros lugares para ayudar. Pero ahora, los funcionarios describen un aumento de casos nacional.

¿Dónde están los hospitales en riesgo de saturarse?

Con los números creciendo en casi todas partes, la pregunta clave para los líderes de hospitales y los legisladores es, ¿cuándo está una comunidad al borde de tener más pacientes de los que puede manejar?

En partes del Medio Oeste y el Oeste, los hospitales ya están repasando su capacidad para brindar atención. Algunos luchan por encontrar espacio para los pacientes, incluso en los grandes hospitales urbanos que tienen más camas.

Pero el aumento de las hospitalizaciones no se distribuye de manera uniforme, y la capacidad de los hospitales para resistir los aumentos repentinos de casos varía enormemente.

En el caso de la saturación de los hospitales, muchos hospitales rurales tienen que optar por dirigir a pacientes hacia grandes ciudades para que reciban atención.

Los últimos datos del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) muestran que en 18 estados, principalmente en el Medio Oeste, las hospitalizaciones por COVID-19 ya han superado el 10%.

Seis estados tienen más del 15%, incluidos Dakota del Norte y Dakota del Sur, que ahora superan el 20%.

EEUU bate récord de casos del COVID-19 con 86.600 en un día

stados Unidos registró este jueves su nuevo máximo diario de contagios de coronavirus. Los 86,600 casos registrados este jueves superaron el récord que se estableció el pasado viernes, con 85,000 nuevos contagios.

Este mismo jueves, el país había superado los nueve millones de casos desde que empezó la pandemia, según informó The New York Times. Durante la pasada semana, la media de nuevos casos fue de más de 75,000 al día. Ocho estados registraron este jueves su récord diario.

La cifra de contagios alcanzada este jueves es el equivalente a una infección por segundo. EE.UU. es el país en el que se han identificado más contagios, aunque hay naciones con más contagios por cada 100,000 habitantes.

“No hay forma de endulzarlo: nos enfrentamos a una crisis urgente y existe un riesgo inminente para usted, sus familiares, sus amigos, sus vecinos”, dijo el gobernador de Wisconsin, Tony Evers.

La semana pasada se anunciaron en Wisconsin más de 200 muertes por la enfermedad y el aumento de contagios ha dejado a los hospitales bajo presión. El aumento que comenzó en el alto Midwest y en el oeste rural ya se ha extendido más allá y han hecho que los niveles de infecciones se disparen en lugares como El Paso, Chicago y Rexburg, Idaho.

La FDA da su aprobación formal al Remdesivir para combatir al COVID-19 en EEUU

La Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés) aprobó este jueves el medicamento antiviral remdesivir de la compañía Gilead Sciences como un tratamiento para el COVID-19.

Aunque la FDA ya había autorizado el uso de emergencia del remdesivir en mayo para pacientes hospitalizadosse trata del primer fármaco que recibe la autorización formal en Estados Unidos para tratar el coronavirus.

El antiviral, que la compañía Gilead ha llamado Veklury, se administra por vía intravenosa y se ha probado que en promedio reduce el tiempo de recuperación en cinco días, según un amplio estudio dirigido por los Institutos Nacionales de Salud.

Sólo los pacientes hospitalizados por coronavirus podrán acceder al medicamento Veklury, que fue aprobado para personas de 12 años en adelante que pesen al menos 88 libras (40 kilos).

La FDA permitirá el uso del medicamento para pacientes menores de 12 años en ciertos casos, bajo su previa autorización de emergencia.

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El fármaco actúa inhibiendo una sustancia que el virus usa para hacer copias de sí mismo. Antes de que los pacientes comiencen a usarlo deben hacerse algunas pruebas. Y la etiqueta advierte contra su uso simultaneo con la hidroxicloroquina, un medicamento contra la malaria, porque puede inhibir su eficacia.

“Ahora tenemos suficiente conocimiento y un creciente conjunto de herramientas que nos ayudan a combatir el COVID-19”, dijo el director médico de Gilead, el doctor Merdad Parsey, en un comunicado.

El medicamento ha sido aprobado o temporalmente autorizado en unos 50 países, anotó Parsey.

El presidente, Donald Trump, recibió remdesivir como parte del coctel de medicamentos que se le administraron a principios de este mes cuando se le diagnosticó COVID-19.

Gilead cobra 2,340 dólares por el tratamiento completo a las personas cubiertas por programas de salud gubernamentales en Estados Unidos y en otros países desarrollados y cobra 3,120 dólares para pacientes con seguro privado. La cantidad que los pacientes pagan de su bolsillo depende del seguro, los ingresos y otros factores.

Hasta ahora, se ha demostrado que sólo un tratamiento, los esteroides como la dexametasona, reduce el riesgo de muerte por COVID-19.

La FDA también ha otorgado una autorización de emergencia para usar el plasma sanguíneo de los sobrevivientes y dos compañías están buscando una autorización similar para medicamentos de anticuerpos experimentales.

Estados Unidos se acerca a las 200.000 muertes por COVID-19

La cantidad de personas que han muerto por COVID-19 en Estados Unidos es de casi 200,000, una cifra que probablemente supere el país a princpios de semana,

Según el rastreador de coronavirus de la Universidad Johns Hopkins, 199,255 personas en Estados Unidos han muerto a causa del virus, lo que hace que el número de muertes del país sea el más alto del mundo.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) informaron un número similar de muertes hasta el sábado por la tarde, 198,099, con 983 agregadas desde el viernes.

El número promedio de muertes por día en Estados Unidos se ha mantenido cerca de las 1,000 durante varias semanas, lo que hace que el país supere las 200,000 muertes este fin de semana.

El número total de casos confirmados en Estados Unidos también es el más alto del mundo: 6.7 millones de personas han contraído el nuevo coronavirus desde que se informó el primer caso en el país en febrero.

En marzo, la Dra. Deborah Birx, coordinadora de respuesta al coronavirus de la Casa Blanca, dijo en una entrevista en NBC que en el mejor de los casos, con “el 100 por ciento de los estadounidenses haciendo precisamente lo que se requiere”, resultaría en 100,000 a 200,000 muertes.

El recuento diario de nuevas infecciones ha bajado desde mediados de julio, cuando se informaron más de 75,000 casos en un solo día, pero esta semana se registró un aumento de casos en el suroeste y el medio oeste, impulsado por la reapertura de escuelas y campus universitarios, y a los expertos en salud les preocupa que un mitin de motocicletas en Missouri pueda llevar a un aumento en casos similares a los rastreados en un mitin en Sturgis, en Dakota del Sur, el mes pasado.

Estados Unidos supera los 6,6 millones de contagiados de COVID-19

Estados Unidos alcanzó este martes las 195.693 muertes y los 6.602.981 casos confirmados de la COVID-19, según el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.

Este balance supone 51.406 contagios más que el lunes y 1.250 nuevos fallecimientos.

Pese a que Nueva York ya no es el estado con un mayor número de contagios, sí sigue como el más golpeado en cuanto a muertos en Estados Unidos con 33.038, más que en toda Francia o España; tan solo en la ciudad de Nueva York han muerto 23.758 personas por la enfermedad, según el recuento de las autoridades locales.

A Nueva York le siguen en número de fallecidos, de acuerdo con el mapa de Johns Hopkins, la vecina Nueva Jersey (16.043), Texas (14.574), California (14.547) y Florida (12.787).

Otros estados con un gran número de muertos son Massachusetts (9.225), Illinois (8.564), Pensilvania (7.860) y Michigan (6.932).

En cuanto a contagios, California lidera la lista con 767.759, seguida de Texas con 692.436, Florida con 668.846, y Nueva York con 445.714.

El balance provisional de fallecidos, de 195.693, supera con creces la cota más baja de las estimaciones iniciales de la Casa Blanca, que proyectó en el mejor de los casos entre 100.000 y 240.000 muertes a causa de la pandemia.

El presidente estadounidense, Donald Trump, rebajó esas estimaciones y se mostró confiado en que la cifra final estaría más bien entre los 50.000 y 60.000 fallecidos, aunque luego rectificó subiendo la cifra hasta 110.000 muertos, número que también ha sido superado.

Por su parte, el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, en cuyos modelos de predicción de la evolución de la pandemia se fija a menudo la Casa Blanca, calcula que para las elecciones presidenciales del 3 de noviembre, Estados Unidos habrá superado los 257.000 fallecidos y para el 31 de diciembre los 412.000.

Expertos prevén un escenario de “catástrofe” en EEUU por el COVID-19

A medida que se acerca el invierno, expertos en salud de Estados Unidos advierten sobre la posibilidad de un escenario catástrofe en el país, con un aumento significativo de las muertes por coronavirus, causadas fundamentalmente por la falta de recaudos por parte de la población.

Un posible escenario ve 415.090 decesos en enero de 2021, indicó el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME) de la Universidad de Washington en su último pronóstico. El peor de los escenarios proyecta 611.000 muertes para ese lapso.

“Cuando miramos al invierno con la estacionalidad entrando en vigencia, la gente se vuelve claramente menos atenta, sabes que el uso de máscaras ha disminuido, la movilidad ha aumentado en la nación, pones todo eso junto y parece que vamos a tener un diciembre mortal por delante de nosotros en términos de número de víctimas del coronavirus”, advirtió el director de IHME, el doctor Christopher Murray.

A pesar de la terrible predicción, el presidente Donald Trump asegura que Estados Unidos ha hecho las cosas “realmente bien” en la lucha contra el virus. “Realmente creo que estamos dando la vuelta a la esquina y las vacunas están ahí”, dijo Trump.

El especialista Anthony Fauci afirmó en una entrevista con ABC News que no está de acuerdo con las declaraciones del presidente.

“Nos estamos estabilizando en alrededor de 40.000 casos por día y las muertes en alrededor de 1.000″, expresó Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos.

El otoño

Agregó que la positividad de las pruebas están aumentando en algunas regiones del país y que la gente pasa más tiempo en interiores debido al clima más fresco.

“Eso no es bueno para un virus de transmisión respiratoria”, dijo.

Fauci advirtió que el país necesita bajar los niveles “para que cuando entres en una situación más precaria, como el otoño y el invierno, no tengas una situación en la que realmente estés en desventaja desde el principio”.

Según el reputado especialista, es posible que Estados Unidos no regrese a la vida anterior al coronavirus hasta fines del próximo año. Sin embargo, se mostró cautelosamente optimista de que la vacuna podría estar disponible para fin de año Estados Unidos registró hasta hoy al menos 6,4 millones de infecciones por coronavirus, y la muerte de mas de 193.000 personas, informó hoy la Universidad Johns Hopkins.

Aproximadamente 150.000 de esas vidas se habrían salvado si más estadounidenses hubieran usado máscaras cuando comenzó la pandemia de coronavirus, subrayó un experto en salud.

“Si el presidente (Trump) hubiera dicho desde el primer día que todos lleven una máscara, tendríamos alrededor de 45.000 muertes en este país”, afirmó el analista médico de CNN, Jonathan Reiner, cardiólogo y profesor de medicina en la Universidad George Washington.

Reiner dio como ejemplo a Alemania, que logró manejar la pandemia. “No han sido los mejores. No han sido los peores. Han estado bien en su respuesta a la pandemia y han tenido alrededor de 10.000 muertes”, agregó.

Estados Unidos tiene cuatro veces la población de Alemania. “Así que tendríamos unas 45.000 muertes en este país”, dijo. “Así que unas 150.000 personas estarían vivas”.

EEUU supera los 169.300 muertos y 5,3 millones de contagios por el COVID-19

Estados Unidos alcanzó ayer sábado la cifra de 5.345.610 casos confirmados de COVID-19 y la de 169.313 fallecidos, de acuerdo con el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.

Este balance a las 17.00 hora local (21.00 GMT) significa que ya se rozan los 170.000 fallecidos por la enfermedad en Estados Unidos, el país más afectado tanto en contagios como en muertes por coronavirus del mundo.

Pese a que Nueva York ya no es el estado con un mayor número de contagios, sí sigue como el más golpeado en cuanto a muertos en Estados Unidos con 32.833, más que en Francia o España.

Tan solo en la ciudad de Nueva York han muerto 23.621 personas.

A Nueva York le siguen en número de fallecidos la vecina Nueva Jersey (15.910), California (11.149), Texas (10.254) y Florida (9.345).

Otros estados con un gran número de muertos son Massachusetts con 8.804, Illinois (7.937), Pensilvania (7.451) y Michigan con 6.586.

En cuanto a contagios, California suma 613.561, le sigue Florida con 569.637, tercero es Texas con 542.625, y Nueva York es cuarto con 424.901.

El balance provisional de fallecidos -169.313- ha superado ya con creces la cota más baja de las estimaciones iniciales de la Casa Blanca, que proyectó en el mejor de los casos entre 100.000 y 240.000 muertes a causa de la pandemia.

El presidente estadounidense, Donald Trump, rebajó esas estimaciones y se mostró confiado en que la cifra final estaría más bien entre los 50.000 y 60.000 fallecidos, aunque luego auguró hasta 110.000 muertos, un número que también se ha superado.

Por su parte, el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, en cuyos modelos de predicción de la evolución de la pandemia se fija a menudo la Casa Blanca, calcula que para las elecciones presidenciales del 3 de noviembre Estados Unidos habrá superado los 250.000 fallecidos y para el 1 de diciembre los 295.000.

La gestión del virus en EEUU provoca desconcierto en Europa

El fracaso de Estados Unidos a la hora de contener los contagios de coronavirus en el país ha provocado desconcierto y alarma en Europa, mientras el país más poderoso del mundo se acerca a un récord global de 5 millones de contagios confirmados.

Quizá en ningún lugar fuera de Estados Unidos se ve la fallida gestión estadounidense con más consternación que en Italia, que fue la zona cero de la epidemia europea. Los italianos no estaban preparados cuando el brote estalló en febrero, y el país sigue teniendo una de las peores cifras oficiales de muertos, con 35.000 fallecidos.

Pero tras una estricta cuarentena de 10 semanas, un cuidadoso rastreo de nuevos brotes y una aceptación generalizada del uso de mascarillas y el distanciamiento social, Italia se ha convertido en un modelo de contención del virus.

“¿No les preocupa su salud?” preguntó sobre los estadounidenses Patrizia Anotnini, equipada con una mascarilla para pasear con amigos junto al lago Bracciano, al norte de Roma. “Tienen que tomar nuestras precauciones (…) Necesitan una cuarentena de verdad”.

Buena parte de la incredulidad en Europa deriva del hecho de que Estados Unidos tuvo el tiempo a su favor, la experiencia europea y conocimientos médicos sobre cómo atender el virus, ventajas con las que no contaba el continente cuando los primeros pacientes de COVID-19 empezaron a llenar las unidades de cuidados intensivos.

Sin embargo, tras más de cuatro meses de epidemia sostenida, Estados Unidos está a punto de alcanzar los 5 millones de contagios confirmados, de lejos la cifra más alta del mundo. Las autoridades sanitarias creen que la cifra real será más cercana a 50 millones, dadas las limitaciones en la realización de pruebas diagnósticas y el hecho de que hasta el 40% de los casos son asintomáticos.

“Los italianos siempre vimos a Estados Unidos como modelo”, dijo Massimo Franco, columnista del diario Corriere della Sera. “Pero con este virus hemos descubierto un país muy frágil, con mala infraestructura y un sistema de salud pública inexistente”.

El ministro italiano de Salud, Roberto Speranza, no ha evitado criticar a Estados Unidos, declarando oficialmente como “errónea” la decisión de Washington de retener el financiamiento a la Organización Mundial de la Salud y expresando su sorpresa por la gestión del presidente, Donald Trump.

Estados Unidos lidera la lista de fallecidos con 160.000 personas, los casos siguen subiendo y la resistencia a las mascarillas se ha convertido en una cuestión política. Ante esa situación, los países europeos han prohibido la entrada de turistas estadounidenses y visitantes de otros países con casos en alza.

Francia y Alemania han impuesto pruebas diagnósticas obligatorias para los viajeros llegados de países “de riesgo”, como Estados Unidos.

“Soy muy consciente de que esto infringe la libertad individual, pero creo que es una intervención justificable”, dijo el ministro alemán de Salud, Jens Spahn, al anunciar la medida la semana pasada.

En Europa también se cometieron errores, desde demorar las cuarentenas a protección insuficiente para las residencias de ancianos o un desabastecimiento crucial de material para pruebas diagnósticas y de equipo de protección para personal médico.

El virus sigue propagándose en algunos países de los Balcanes, y este mes miles de manifestantes sin mascarillas pidieron en Berlín que se suspendieran las restricciones asociadas al virus.

La afectada España, Francia y Alemania sufren rebrotes con un millar de casos nuevos al día, y los nuevos contagios en Italia pasaron de 500 el viernes. Gran Bretaña sigue registrando unas 3.700 infecciones nuevas al día, y algunos científicos dicen que los apreciados pubs del país podrían tener que cerrar de nuevo para que reabran las escuelas en septiembre sin causar una nueva oleada.

En Estados Unidos, los casos nuevos rondan los 54.000 diarios, una cifra inmensamente mayor incluso teniendo en cuenta su población. Y aunque ha bajado de los 70.000 diarios del mes pasado, los casos siguen subiendo en casi 20 estados, y las muertes aumentan en la mayoría.

En cambio, al menos por ahora, Europa parece tener el virus más o menos controlado.

“Si se hubiera dejado a trabajar a los profesionales médicos en Estados Unidos, habrían llegado a un punto de controlar esto en marzo”, dijo Scott Lucas, profesor de estudios internacionales en la Universidad de Birmingham, Inglaterra. “Pero, por supuesto, no se permitió que los profesionales médicos y de salud pública actuaran sin trabas”, dijo refiriéndose a las frecuentes intervenciones de Trump en contra de sus propios expertos.

Cuando el virus llegó a Estados Unidos, Trump y sus seguidores lo tacharon rápidamente de “bulo” o afirmaron que desaparecería con el clima veraniego. En un momento dado, Trump sugirió que la luz ultravioleta o inyectar desinfectantes acabaría con el virus. Más tarde dijo que bromeaba.

Las frecuentes quejas de Trump sobre el doctor Anthony Fauci han provocado titulares en Europa, donde el experto estadounidense en enfermedades infecciosas es una eminencia respetada. El hospital italiano que lidera la lucha contra el COVID-19 ofreció un empleo a Fauci en caso de que Trump le despidiera.

Francia y Alemania han impuesto pruebas diagnósticas obligatorias para los viajeros llegados de países “de riesgo”, como Estados Unidos.

“Soy muy consciente de que esto infringe la libertad individual, pero creo que es una intervención justificable”, dijo el ministro alemán de Salud, Jens Spahn, al anunciar la medida la semana pasada.

En Europa también se cometieron errores, desde demorar las cuarentenas a protección insuficiente para las residencias de ancianos o un desabastecimiento crucial de material para pruebas diagnósticas y de equipo de protección para personal médico.

El virus sigue propagándose en algunos países de los Balcanes, y este mes miles de manifestantes sin mascarillas pidieron en Berlín que se suspendieran las restricciones asociadas al virus.

“Si se hubiera dejado a trabajar a los profesionales médicos en Estados Unidos, habrían llegado a un punto de controlar esto en marzo”, dijo Scott Lucas, profesor de estudios internacionales en la Universidad de Birmingham, Inglaterra. “Pero, por supuesto, no se permitió que los profesionales médicos y de salud pública actuaran sin trabas”, dijo refiriéndose a las frecuentes intervenciones de Trump en contra de sus propios expertos.

Cuando el virus llegó a Estados Unidos, Trump y sus seguidores lo tacharon rápidamente de “bulo” o afirmaron que desaparecería con el clima veraniego. En un momento dado, Trump sugirió que la luz ultravioleta o inyectar desinfectantes acabaría con el virus. Más tarde dijo que bromeaba.

Las frecuentes quejas de Trump sobre el doctor Anthony Fauci han provocado titulares en Europa, donde el experto estadounidense en enfermedades infecciosas es una eminencia respetada. El hospital italiano que lidera la lucha contra el COVID-19 ofreció un empleo a Fauci en caso de que Trump le despidiera.

Trump ha defendido la gestión de su país y culpado a China, donde el virus se detectó en un principio, de los problemas de Estados Unidos, afirmando que sus cifras de afectados son muy altas porque se hacen muchas pruebas. Los partidarios de Trump y los estadounidenses que se niegan a llevar mascarillas en contra de todas las recomendaciones médicas apoyan ese argumento.

“No hay motivo para tener miedo de ninguna enfermedad que haya por ahí”, dijo Julia Ferjo, madre de tres hijos en Alpine, Texas, que dijo oponerse “con vehemencia” a llevar mascarilla. Ferjo, de 35 años, es instructora en un gran gimnasio en el que no permite a los asistentes llevar mascarillas.

“Respirando tan fuerte, me desmayaría”, dijo. “No quiero que la gente caiga como moscas”.

El doctor David Ho, director del Centro de Investigación Aaron Diamond contra el sida del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia, que lidera un equipo que busca tratamiento para el COVID-19, condenó esa clase de comportamientos, así como la gestión del virus en el país.

“No hay estrategia nacional, no hay liderazgo nacional y no se insta al público a actuar al unísono y cumplir las medidas juntos”, dijo. “Eso es lo que hace falta, y lo hemos abandonado por completo como nación”.

Cuando hace videollamadas con colegas de todo el mundo, señaló, “Nadie se puede creer lo que ve en Estados Unidos, ni se puede creer las cosas que dicen los líderes”.

Incluso la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha dado el inusual paso de criticar a Estados Unidos al instar a Washington a reconsiderar su decisión de romper lazos con la OMS. También hizo una crítica velada a los esfuerzos estadounidenses por reservar partidas de cualquier vacuna que pueda resultar efectiva, prometiendo que la UE trabajaría para conseguir acceso a todo el mundo “independientemente de dónde vivan”.

Muchos europeos señalan con orgullo a sus sistemas nacionales de seguridad, que no sólo hacen pruebas, sino que tratan gratis a los pacientes del virus, a diferencia del sistema estadounidense, donde la crisis ha exacerbado las desigualdades raciales y de ingresos para acceder a atención sanitaria.

“El coronavirus ha dejado brutalmente al descubierto la vulnerabilidad de un país que llevaba años en declive”, escribió el autor italiamo Massimo Gaggi en su nuevo libro “Crack America” (“Estados Unidos rotos”) sobre problemas estadounidenses muy anteriores al virus.

Gaggi dijo que empezó a escribir su libro el año pasado, y pensó que el título se interpretaría como un provocador toque de atención. Entonces llegó el virus.

“Para marzo el título ya no era una provocación”, dijo. “Era evidente”.

EEUU supera los 5 millones de casos de Covid-19 y es líder mundial de infectados

Estados Unidos superó los 5 millones de casos de Coronavirus la mañana del domingo y, como los expertos han destacado anteriormente, la verdadera cantidad de infecciones podría ser muchas veces mayor.

El número significa que el país tiene aproximadamente una cuarta parte de los casos mundiales del virus y también encabeza la lista con la mayor cantidad de muertes reportadas en el mundo. De los 5.000.603 casos estimados en el país, 162.441 han sido mortales, según datos recopilados por la Universidad John Hopkins.

La pandemia no muestra signos de desaceleración y los funcionarios de salud han instado al uso de máscaras faciales en lugares públicos y han rogado a los residentes que eviten las reuniones sociales hasta que la propagación esté bajo control.

A partir de esta semana, cinco estados representan más del 40% de las infecciones en EE.UU.: California (con la mayoría de los casos en el país), Florida, Texas, Nueva York y Georgia.

Nueva York, que alguna vez fue el epicentro del país, ha sido superado por varios estados que han experimentado picos de casos en los últimos meses. El estado ahora informa una tasa de positividad (cuántas personas dan positivo en la prueba en comparación con cuántas fueron evaluadas) de aproximadamente 0,93%, según la oficina del gobernador.

«A pesar del aumento de las tasas de infección en todo el país y en nuestra región, seguimos viendo que nuestras cifras se mantienen en niveles bajos, todo gracias al arduo trabajo de los neoyorquinos para cambiar su comportamiento y nuestra reapertura gradual basada en datos», dijo el gobernador Andrew Cuomo en un comunicado el sábado.

California, que reportó más de 7.000 casos el sábado para un total de más de 545.000, tuvo una tasa de positividad de alrededor del 6% en las últimas dos semanas, según funcionarios de salud. Las hospitalizaciones en todo el estado disminuyen y hay alrededor de 5.746 pacientes hospitalizados, más de 1.000 menos que hace dos semanas.

En Texas, el gobernador extendió su declaración de desastre cuando el estado reportó su tasa de positividad más alta en siete días: 19.41%. El máximo anterior, de 17,43%, se registró a mediados de julio. Se han reportado más de 481.000 infecciones en todo el estado y aproximadamente 7.872 personas permanecen en hospitales.

Miles de personas se reúnen en una pequeña ciudad de Dakota del Sur

A medida que el virus se propaga sin freno por muchas comunidades de EE.UU., muchos visitantes llegaron a una ciudad de Dakota del Sur para el 80º Rally anual de motocicletas Sturgis.

Hasta ahora, el estado ha registrado uno de los números más bajos de casos con alrededor de 9.477 infecciones, según el departamento de salud del estado.

El evento, organizado en la ciudad de casi 7.000 habitantes, atrae a cientos de miles de personas cada año. Si bien los funcionarios dicen que este año será una versión reducida, todavía se espera gente de todo el país, incluidos de puntos críticos como Florida, Texas y Arizona.

En los campamentos cercanos, habrá conciertos, carreras y concursos todos los días. Los funcionarios de la ciudad dicen que han recomendado pautas de distanciamiento social y límites de capacidad para bares y restaurantes, pero nada de eso es legalmente exigible, le dijo a CNN el administrador de la ciudad, Daniel Ainslie.

El Dr. Carlos del Río, profesor de enfermedades infecciosas en la Universidad de Emory, no está preocupado por la manifestación en sí porque en su mayoría será afuera, dijo. En cambio, dijo que teme lo que sucederá después del horario de atención, cuando la gente vaya a restaurantes, bares y comience a congregarse en el interior.

«Estoy bastante preocupado de que este evento pueda potencialmente ser un desastre», afirmó. «No sólo podría haber mucha transmisión allí, sino que muchas personas podrían infectarse allí y regresar a sus estados de origen y llevarse el virus».

El evento se extenderá hasta el 16 de agosto.

Las escuelas comienzan a dar la bienvenida a los estudiantes

medida que las escuelas vuelven a abrir para las clases, los investigadores aún trabajan para comprender la propagación y los efectos del virus en los niños.

La investigación ha demostrado que los niños mayores pueden transmitir el coronavirus al igual que los adultos, y otro estudio dice que los niños menores de 5 años tienen una carga viral más alta del virus en la nariz en comparación con los niños mayores y los adultos, lo que también plantea preguntas sobre la probabilidad de que transmitan el virus.

Si bien algunos funcionarios estadounidenses han dicho que una infección presenta menos riesgos para las poblaciones más jóvenes, un niño de 7 años sin problemas de salud subyacentes murió en Georgia la semana pasada, convirtiéndose en la víctima más joven del estado. A principios de este mes, dos adolescentes murieron en Florida por complicaciones del coronavirus, lo que eleva a siete el número total de menores que han muerto por causas atribuidas al virus en el estado.

Con una tasa de positividad de menos del 1%, Nueva York ha autorizado la reapertura de todos los distritos escolares del estado, informó Cuomo el viernes, y agregó que los planes pueden cambiar si las tasas de infección comienzan a aumentar nuevamente antes de las reaperturas programadas.

Estados Unidos supera los 150.000 muertos por el virus chino

La cifra de muertos en Estados Unidos por coronavirus superó los 150,000, según distintos conteos reconocidos.

Los datos recopilados por The New York Times indican 150,340 fallecimientos, mientras que Worldometer señala que ese número está por encima de los 152,000.

Los datos de la Universidad de Johns Hopkins, que regularmente se actualizan por la tarde, marcan cerca de los 150,000 muertes por COVID-19.

Desde hace más de una semana, la tasa de muertes en el país por la pandemia superaron los 1,000 diarios y, por ejemplo, las últimas 24 horas se reportaron 1,266 fallecimientos, la mayoría en Arizona, California, Florida y Texas, mientras Nueva York –que ha sido superado como epicentro de la pandemia– tiene una tasa de 11 víctimas mortales.

Las proyecciones del Instituto de Medición y Evaluación de la Salud (IHME) de la Universidad de Washington, un instituto de investigación utilizado por la Casa Blanca, se establecieron en 200,000 para el 1 de octubre.

La tasa de contagios en todo el país se mantiene entre 60,000 y arriba de los 70,000 cada 24 horas, especialmente en los estados que registran el mayor número de fallecidos, aunque también con alertas en Alabama, Georgia, Ohio y Tennesse.

Mientras aumentan las cifras de contagios en el país –ya casi en 4.5 millones–, el presidente Donald Trump intenta justificar las criticadas acciones a su Gobierno sobre la pandemia, incluida su defensa al uso de la hidroxicloroquina, una droga que la FDA incluso descartó como eficiente contra COVID-19.

El mandatario publicó un video de la doctora Stella Immanuel, de 55 años, quien defiende ese medicamento, pero es cuestionada por sus teorías de conspiración y acusa que hay “médicos falsos”, además de afirmar que la máscara no es necesaria, contrario a lo que promueve el Dr. Anthony Fauci, miembro del Equipo Especial contra la pandemia de la Casa Blanca a quien Trump ha intentado desacreditar, aunque recientemente ha preferido no atacar.