CORONA VIRUS EN EEUU

Estados Unidos se acerca a las 200.000 muertes por COVID-19

La cantidad de personas que han muerto por COVID-19 en Estados Unidos es de casi 200,000, una cifra que probablemente supere el país a princpios de semana,

Según el rastreador de coronavirus de la Universidad Johns Hopkins, 199,255 personas en Estados Unidos han muerto a causa del virus, lo que hace que el número de muertes del país sea el más alto del mundo.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) informaron un número similar de muertes hasta el sábado por la tarde, 198,099, con 983 agregadas desde el viernes.

El número promedio de muertes por día en Estados Unidos se ha mantenido cerca de las 1,000 durante varias semanas, lo que hace que el país supere las 200,000 muertes este fin de semana.

El número total de casos confirmados en Estados Unidos también es el más alto del mundo: 6.7 millones de personas han contraído el nuevo coronavirus desde que se informó el primer caso en el país en febrero.

En marzo, la Dra. Deborah Birx, coordinadora de respuesta al coronavirus de la Casa Blanca, dijo en una entrevista en NBC que en el mejor de los casos, con “el 100 por ciento de los estadounidenses haciendo precisamente lo que se requiere”, resultaría en 100,000 a 200,000 muertes.

El recuento diario de nuevas infecciones ha bajado desde mediados de julio, cuando se informaron más de 75,000 casos en un solo día, pero esta semana se registró un aumento de casos en el suroeste y el medio oeste, impulsado por la reapertura de escuelas y campus universitarios, y a los expertos en salud les preocupa que un mitin de motocicletas en Missouri pueda llevar a un aumento en casos similares a los rastreados en un mitin en Sturgis, en Dakota del Sur, el mes pasado.

Estados Unidos supera los 6,6 millones de contagiados de COVID-19

Estados Unidos alcanzó este martes las 195.693 muertes y los 6.602.981 casos confirmados de la COVID-19, según el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.

Este balance supone 51.406 contagios más que el lunes y 1.250 nuevos fallecimientos.

Pese a que Nueva York ya no es el estado con un mayor número de contagios, sí sigue como el más golpeado en cuanto a muertos en Estados Unidos con 33.038, más que en toda Francia o España; tan solo en la ciudad de Nueva York han muerto 23.758 personas por la enfermedad, según el recuento de las autoridades locales.

A Nueva York le siguen en número de fallecidos, de acuerdo con el mapa de Johns Hopkins, la vecina Nueva Jersey (16.043), Texas (14.574), California (14.547) y Florida (12.787).

Otros estados con un gran número de muertos son Massachusetts (9.225), Illinois (8.564), Pensilvania (7.860) y Michigan (6.932).

En cuanto a contagios, California lidera la lista con 767.759, seguida de Texas con 692.436, Florida con 668.846, y Nueva York con 445.714.

El balance provisional de fallecidos, de 195.693, supera con creces la cota más baja de las estimaciones iniciales de la Casa Blanca, que proyectó en el mejor de los casos entre 100.000 y 240.000 muertes a causa de la pandemia.

El presidente estadounidense, Donald Trump, rebajó esas estimaciones y se mostró confiado en que la cifra final estaría más bien entre los 50.000 y 60.000 fallecidos, aunque luego rectificó subiendo la cifra hasta 110.000 muertos, número que también ha sido superado.

Por su parte, el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, en cuyos modelos de predicción de la evolución de la pandemia se fija a menudo la Casa Blanca, calcula que para las elecciones presidenciales del 3 de noviembre, Estados Unidos habrá superado los 257.000 fallecidos y para el 31 de diciembre los 412.000.

Expertos prevén un escenario de “catástrofe” en EEUU por el COVID-19

A medida que se acerca el invierno, expertos en salud de Estados Unidos advierten sobre la posibilidad de un escenario catástrofe en el país, con un aumento significativo de las muertes por coronavirus, causadas fundamentalmente por la falta de recaudos por parte de la población.

Un posible escenario ve 415.090 decesos en enero de 2021, indicó el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME) de la Universidad de Washington en su último pronóstico. El peor de los escenarios proyecta 611.000 muertes para ese lapso.

“Cuando miramos al invierno con la estacionalidad entrando en vigencia, la gente se vuelve claramente menos atenta, sabes que el uso de máscaras ha disminuido, la movilidad ha aumentado en la nación, pones todo eso junto y parece que vamos a tener un diciembre mortal por delante de nosotros en términos de número de víctimas del coronavirus”, advirtió el director de IHME, el doctor Christopher Murray.

A pesar de la terrible predicción, el presidente Donald Trump asegura que Estados Unidos ha hecho las cosas “realmente bien” en la lucha contra el virus. “Realmente creo que estamos dando la vuelta a la esquina y las vacunas están ahí”, dijo Trump.

El especialista Anthony Fauci afirmó en una entrevista con ABC News que no está de acuerdo con las declaraciones del presidente.

“Nos estamos estabilizando en alrededor de 40.000 casos por día y las muertes en alrededor de 1.000″, expresó Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos.

El otoño

Agregó que la positividad de las pruebas están aumentando en algunas regiones del país y que la gente pasa más tiempo en interiores debido al clima más fresco.

“Eso no es bueno para un virus de transmisión respiratoria”, dijo.

Fauci advirtió que el país necesita bajar los niveles “para que cuando entres en una situación más precaria, como el otoño y el invierno, no tengas una situación en la que realmente estés en desventaja desde el principio”.

Según el reputado especialista, es posible que Estados Unidos no regrese a la vida anterior al coronavirus hasta fines del próximo año. Sin embargo, se mostró cautelosamente optimista de que la vacuna podría estar disponible para fin de año Estados Unidos registró hasta hoy al menos 6,4 millones de infecciones por coronavirus, y la muerte de mas de 193.000 personas, informó hoy la Universidad Johns Hopkins.

Aproximadamente 150.000 de esas vidas se habrían salvado si más estadounidenses hubieran usado máscaras cuando comenzó la pandemia de coronavirus, subrayó un experto en salud.

“Si el presidente (Trump) hubiera dicho desde el primer día que todos lleven una máscara, tendríamos alrededor de 45.000 muertes en este país”, afirmó el analista médico de CNN, Jonathan Reiner, cardiólogo y profesor de medicina en la Universidad George Washington.

Reiner dio como ejemplo a Alemania, que logró manejar la pandemia. “No han sido los mejores. No han sido los peores. Han estado bien en su respuesta a la pandemia y han tenido alrededor de 10.000 muertes”, agregó.

Estados Unidos tiene cuatro veces la población de Alemania. “Así que tendríamos unas 45.000 muertes en este país”, dijo. “Así que unas 150.000 personas estarían vivas”.

EEUU supera los 169.300 muertos y 5,3 millones de contagios por el COVID-19

Estados Unidos alcanzó ayer sábado la cifra de 5.345.610 casos confirmados de COVID-19 y la de 169.313 fallecidos, de acuerdo con el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.

Este balance a las 17.00 hora local (21.00 GMT) significa que ya se rozan los 170.000 fallecidos por la enfermedad en Estados Unidos, el país más afectado tanto en contagios como en muertes por coronavirus del mundo.

Pese a que Nueva York ya no es el estado con un mayor número de contagios, sí sigue como el más golpeado en cuanto a muertos en Estados Unidos con 32.833, más que en Francia o España.

Tan solo en la ciudad de Nueva York han muerto 23.621 personas.

A Nueva York le siguen en número de fallecidos la vecina Nueva Jersey (15.910), California (11.149), Texas (10.254) y Florida (9.345).

Otros estados con un gran número de muertos son Massachusetts con 8.804, Illinois (7.937), Pensilvania (7.451) y Michigan con 6.586.

En cuanto a contagios, California suma 613.561, le sigue Florida con 569.637, tercero es Texas con 542.625, y Nueva York es cuarto con 424.901.

El balance provisional de fallecidos -169.313- ha superado ya con creces la cota más baja de las estimaciones iniciales de la Casa Blanca, que proyectó en el mejor de los casos entre 100.000 y 240.000 muertes a causa de la pandemia.

El presidente estadounidense, Donald Trump, rebajó esas estimaciones y se mostró confiado en que la cifra final estaría más bien entre los 50.000 y 60.000 fallecidos, aunque luego auguró hasta 110.000 muertos, un número que también se ha superado.

Por su parte, el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, en cuyos modelos de predicción de la evolución de la pandemia se fija a menudo la Casa Blanca, calcula que para las elecciones presidenciales del 3 de noviembre Estados Unidos habrá superado los 250.000 fallecidos y para el 1 de diciembre los 295.000.

La gestión del virus en EEUU provoca desconcierto en Europa

El fracaso de Estados Unidos a la hora de contener los contagios de coronavirus en el país ha provocado desconcierto y alarma en Europa, mientras el país más poderoso del mundo se acerca a un récord global de 5 millones de contagios confirmados.

Quizá en ningún lugar fuera de Estados Unidos se ve la fallida gestión estadounidense con más consternación que en Italia, que fue la zona cero de la epidemia europea. Los italianos no estaban preparados cuando el brote estalló en febrero, y el país sigue teniendo una de las peores cifras oficiales de muertos, con 35.000 fallecidos.

Pero tras una estricta cuarentena de 10 semanas, un cuidadoso rastreo de nuevos brotes y una aceptación generalizada del uso de mascarillas y el distanciamiento social, Italia se ha convertido en un modelo de contención del virus.

“¿No les preocupa su salud?” preguntó sobre los estadounidenses Patrizia Anotnini, equipada con una mascarilla para pasear con amigos junto al lago Bracciano, al norte de Roma. “Tienen que tomar nuestras precauciones (…) Necesitan una cuarentena de verdad”.

Buena parte de la incredulidad en Europa deriva del hecho de que Estados Unidos tuvo el tiempo a su favor, la experiencia europea y conocimientos médicos sobre cómo atender el virus, ventajas con las que no contaba el continente cuando los primeros pacientes de COVID-19 empezaron a llenar las unidades de cuidados intensivos.

Sin embargo, tras más de cuatro meses de epidemia sostenida, Estados Unidos está a punto de alcanzar los 5 millones de contagios confirmados, de lejos la cifra más alta del mundo. Las autoridades sanitarias creen que la cifra real será más cercana a 50 millones, dadas las limitaciones en la realización de pruebas diagnósticas y el hecho de que hasta el 40% de los casos son asintomáticos.

“Los italianos siempre vimos a Estados Unidos como modelo”, dijo Massimo Franco, columnista del diario Corriere della Sera. “Pero con este virus hemos descubierto un país muy frágil, con mala infraestructura y un sistema de salud pública inexistente”.

El ministro italiano de Salud, Roberto Speranza, no ha evitado criticar a Estados Unidos, declarando oficialmente como “errónea” la decisión de Washington de retener el financiamiento a la Organización Mundial de la Salud y expresando su sorpresa por la gestión del presidente, Donald Trump.

Estados Unidos lidera la lista de fallecidos con 160.000 personas, los casos siguen subiendo y la resistencia a las mascarillas se ha convertido en una cuestión política. Ante esa situación, los países europeos han prohibido la entrada de turistas estadounidenses y visitantes de otros países con casos en alza.

Francia y Alemania han impuesto pruebas diagnósticas obligatorias para los viajeros llegados de países “de riesgo”, como Estados Unidos.

“Soy muy consciente de que esto infringe la libertad individual, pero creo que es una intervención justificable”, dijo el ministro alemán de Salud, Jens Spahn, al anunciar la medida la semana pasada.

En Europa también se cometieron errores, desde demorar las cuarentenas a protección insuficiente para las residencias de ancianos o un desabastecimiento crucial de material para pruebas diagnósticas y de equipo de protección para personal médico.

El virus sigue propagándose en algunos países de los Balcanes, y este mes miles de manifestantes sin mascarillas pidieron en Berlín que se suspendieran las restricciones asociadas al virus.

La afectada España, Francia y Alemania sufren rebrotes con un millar de casos nuevos al día, y los nuevos contagios en Italia pasaron de 500 el viernes. Gran Bretaña sigue registrando unas 3.700 infecciones nuevas al día, y algunos científicos dicen que los apreciados pubs del país podrían tener que cerrar de nuevo para que reabran las escuelas en septiembre sin causar una nueva oleada.

En Estados Unidos, los casos nuevos rondan los 54.000 diarios, una cifra inmensamente mayor incluso teniendo en cuenta su población. Y aunque ha bajado de los 70.000 diarios del mes pasado, los casos siguen subiendo en casi 20 estados, y las muertes aumentan en la mayoría.

En cambio, al menos por ahora, Europa parece tener el virus más o menos controlado.

“Si se hubiera dejado a trabajar a los profesionales médicos en Estados Unidos, habrían llegado a un punto de controlar esto en marzo”, dijo Scott Lucas, profesor de estudios internacionales en la Universidad de Birmingham, Inglaterra. “Pero, por supuesto, no se permitió que los profesionales médicos y de salud pública actuaran sin trabas”, dijo refiriéndose a las frecuentes intervenciones de Trump en contra de sus propios expertos.

Cuando el virus llegó a Estados Unidos, Trump y sus seguidores lo tacharon rápidamente de “bulo” o afirmaron que desaparecería con el clima veraniego. En un momento dado, Trump sugirió que la luz ultravioleta o inyectar desinfectantes acabaría con el virus. Más tarde dijo que bromeaba.

Las frecuentes quejas de Trump sobre el doctor Anthony Fauci han provocado titulares en Europa, donde el experto estadounidense en enfermedades infecciosas es una eminencia respetada. El hospital italiano que lidera la lucha contra el COVID-19 ofreció un empleo a Fauci en caso de que Trump le despidiera.

Francia y Alemania han impuesto pruebas diagnósticas obligatorias para los viajeros llegados de países “de riesgo”, como Estados Unidos.

“Soy muy consciente de que esto infringe la libertad individual, pero creo que es una intervención justificable”, dijo el ministro alemán de Salud, Jens Spahn, al anunciar la medida la semana pasada.

En Europa también se cometieron errores, desde demorar las cuarentenas a protección insuficiente para las residencias de ancianos o un desabastecimiento crucial de material para pruebas diagnósticas y de equipo de protección para personal médico.

El virus sigue propagándose en algunos países de los Balcanes, y este mes miles de manifestantes sin mascarillas pidieron en Berlín que se suspendieran las restricciones asociadas al virus.

“Si se hubiera dejado a trabajar a los profesionales médicos en Estados Unidos, habrían llegado a un punto de controlar esto en marzo”, dijo Scott Lucas, profesor de estudios internacionales en la Universidad de Birmingham, Inglaterra. “Pero, por supuesto, no se permitió que los profesionales médicos y de salud pública actuaran sin trabas”, dijo refiriéndose a las frecuentes intervenciones de Trump en contra de sus propios expertos.

Cuando el virus llegó a Estados Unidos, Trump y sus seguidores lo tacharon rápidamente de “bulo” o afirmaron que desaparecería con el clima veraniego. En un momento dado, Trump sugirió que la luz ultravioleta o inyectar desinfectantes acabaría con el virus. Más tarde dijo que bromeaba.

Las frecuentes quejas de Trump sobre el doctor Anthony Fauci han provocado titulares en Europa, donde el experto estadounidense en enfermedades infecciosas es una eminencia respetada. El hospital italiano que lidera la lucha contra el COVID-19 ofreció un empleo a Fauci en caso de que Trump le despidiera.

Trump ha defendido la gestión de su país y culpado a China, donde el virus se detectó en un principio, de los problemas de Estados Unidos, afirmando que sus cifras de afectados son muy altas porque se hacen muchas pruebas. Los partidarios de Trump y los estadounidenses que se niegan a llevar mascarillas en contra de todas las recomendaciones médicas apoyan ese argumento.

“No hay motivo para tener miedo de ninguna enfermedad que haya por ahí”, dijo Julia Ferjo, madre de tres hijos en Alpine, Texas, que dijo oponerse “con vehemencia” a llevar mascarilla. Ferjo, de 35 años, es instructora en un gran gimnasio en el que no permite a los asistentes llevar mascarillas.

“Respirando tan fuerte, me desmayaría”, dijo. “No quiero que la gente caiga como moscas”.

El doctor David Ho, director del Centro de Investigación Aaron Diamond contra el sida del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia, que lidera un equipo que busca tratamiento para el COVID-19, condenó esa clase de comportamientos, así como la gestión del virus en el país.

“No hay estrategia nacional, no hay liderazgo nacional y no se insta al público a actuar al unísono y cumplir las medidas juntos”, dijo. “Eso es lo que hace falta, y lo hemos abandonado por completo como nación”.

Cuando hace videollamadas con colegas de todo el mundo, señaló, “Nadie se puede creer lo que ve en Estados Unidos, ni se puede creer las cosas que dicen los líderes”.

Incluso la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha dado el inusual paso de criticar a Estados Unidos al instar a Washington a reconsiderar su decisión de romper lazos con la OMS. También hizo una crítica velada a los esfuerzos estadounidenses por reservar partidas de cualquier vacuna que pueda resultar efectiva, prometiendo que la UE trabajaría para conseguir acceso a todo el mundo “independientemente de dónde vivan”.

Muchos europeos señalan con orgullo a sus sistemas nacionales de seguridad, que no sólo hacen pruebas, sino que tratan gratis a los pacientes del virus, a diferencia del sistema estadounidense, donde la crisis ha exacerbado las desigualdades raciales y de ingresos para acceder a atención sanitaria.

“El coronavirus ha dejado brutalmente al descubierto la vulnerabilidad de un país que llevaba años en declive”, escribió el autor italiamo Massimo Gaggi en su nuevo libro “Crack America” (“Estados Unidos rotos”) sobre problemas estadounidenses muy anteriores al virus.

Gaggi dijo que empezó a escribir su libro el año pasado, y pensó que el título se interpretaría como un provocador toque de atención. Entonces llegó el virus.

“Para marzo el título ya no era una provocación”, dijo. “Era evidente”.

EEUU supera los 5 millones de casos de Covid-19 y es líder mundial de infectados

Estados Unidos superó los 5 millones de casos de Coronavirus la mañana del domingo y, como los expertos han destacado anteriormente, la verdadera cantidad de infecciones podría ser muchas veces mayor.

El número significa que el país tiene aproximadamente una cuarta parte de los casos mundiales del virus y también encabeza la lista con la mayor cantidad de muertes reportadas en el mundo. De los 5.000.603 casos estimados en el país, 162.441 han sido mortales, según datos recopilados por la Universidad John Hopkins.

La pandemia no muestra signos de desaceleración y los funcionarios de salud han instado al uso de máscaras faciales en lugares públicos y han rogado a los residentes que eviten las reuniones sociales hasta que la propagación esté bajo control.

A partir de esta semana, cinco estados representan más del 40% de las infecciones en EE.UU.: California (con la mayoría de los casos en el país), Florida, Texas, Nueva York y Georgia.

Nueva York, que alguna vez fue el epicentro del país, ha sido superado por varios estados que han experimentado picos de casos en los últimos meses. El estado ahora informa una tasa de positividad (cuántas personas dan positivo en la prueba en comparación con cuántas fueron evaluadas) de aproximadamente 0,93%, según la oficina del gobernador.

«A pesar del aumento de las tasas de infección en todo el país y en nuestra región, seguimos viendo que nuestras cifras se mantienen en niveles bajos, todo gracias al arduo trabajo de los neoyorquinos para cambiar su comportamiento y nuestra reapertura gradual basada en datos», dijo el gobernador Andrew Cuomo en un comunicado el sábado.

California, que reportó más de 7.000 casos el sábado para un total de más de 545.000, tuvo una tasa de positividad de alrededor del 6% en las últimas dos semanas, según funcionarios de salud. Las hospitalizaciones en todo el estado disminuyen y hay alrededor de 5.746 pacientes hospitalizados, más de 1.000 menos que hace dos semanas.

En Texas, el gobernador extendió su declaración de desastre cuando el estado reportó su tasa de positividad más alta en siete días: 19.41%. El máximo anterior, de 17,43%, se registró a mediados de julio. Se han reportado más de 481.000 infecciones en todo el estado y aproximadamente 7.872 personas permanecen en hospitales.

Miles de personas se reúnen en una pequeña ciudad de Dakota del Sur

A medida que el virus se propaga sin freno por muchas comunidades de EE.UU., muchos visitantes llegaron a una ciudad de Dakota del Sur para el 80º Rally anual de motocicletas Sturgis.

Hasta ahora, el estado ha registrado uno de los números más bajos de casos con alrededor de 9.477 infecciones, según el departamento de salud del estado.

El evento, organizado en la ciudad de casi 7.000 habitantes, atrae a cientos de miles de personas cada año. Si bien los funcionarios dicen que este año será una versión reducida, todavía se espera gente de todo el país, incluidos de puntos críticos como Florida, Texas y Arizona.

En los campamentos cercanos, habrá conciertos, carreras y concursos todos los días. Los funcionarios de la ciudad dicen que han recomendado pautas de distanciamiento social y límites de capacidad para bares y restaurantes, pero nada de eso es legalmente exigible, le dijo a CNN el administrador de la ciudad, Daniel Ainslie.

El Dr. Carlos del Río, profesor de enfermedades infecciosas en la Universidad de Emory, no está preocupado por la manifestación en sí porque en su mayoría será afuera, dijo. En cambio, dijo que teme lo que sucederá después del horario de atención, cuando la gente vaya a restaurantes, bares y comience a congregarse en el interior.

«Estoy bastante preocupado de que este evento pueda potencialmente ser un desastre», afirmó. «No sólo podría haber mucha transmisión allí, sino que muchas personas podrían infectarse allí y regresar a sus estados de origen y llevarse el virus».

El evento se extenderá hasta el 16 de agosto.

Las escuelas comienzan a dar la bienvenida a los estudiantes

medida que las escuelas vuelven a abrir para las clases, los investigadores aún trabajan para comprender la propagación y los efectos del virus en los niños.

La investigación ha demostrado que los niños mayores pueden transmitir el coronavirus al igual que los adultos, y otro estudio dice que los niños menores de 5 años tienen una carga viral más alta del virus en la nariz en comparación con los niños mayores y los adultos, lo que también plantea preguntas sobre la probabilidad de que transmitan el virus.

Si bien algunos funcionarios estadounidenses han dicho que una infección presenta menos riesgos para las poblaciones más jóvenes, un niño de 7 años sin problemas de salud subyacentes murió en Georgia la semana pasada, convirtiéndose en la víctima más joven del estado. A principios de este mes, dos adolescentes murieron en Florida por complicaciones del coronavirus, lo que eleva a siete el número total de menores que han muerto por causas atribuidas al virus en el estado.

Con una tasa de positividad de menos del 1%, Nueva York ha autorizado la reapertura de todos los distritos escolares del estado, informó Cuomo el viernes, y agregó que los planes pueden cambiar si las tasas de infección comienzan a aumentar nuevamente antes de las reaperturas programadas.

Estados Unidos supera los 150.000 muertos por el virus chino

La cifra de muertos en Estados Unidos por coronavirus superó los 150,000, según distintos conteos reconocidos.

Los datos recopilados por The New York Times indican 150,340 fallecimientos, mientras que Worldometer señala que ese número está por encima de los 152,000.

Los datos de la Universidad de Johns Hopkins, que regularmente se actualizan por la tarde, marcan cerca de los 150,000 muertes por COVID-19.

Desde hace más de una semana, la tasa de muertes en el país por la pandemia superaron los 1,000 diarios y, por ejemplo, las últimas 24 horas se reportaron 1,266 fallecimientos, la mayoría en Arizona, California, Florida y Texas, mientras Nueva York –que ha sido superado como epicentro de la pandemia– tiene una tasa de 11 víctimas mortales.

Las proyecciones del Instituto de Medición y Evaluación de la Salud (IHME) de la Universidad de Washington, un instituto de investigación utilizado por la Casa Blanca, se establecieron en 200,000 para el 1 de octubre.

La tasa de contagios en todo el país se mantiene entre 60,000 y arriba de los 70,000 cada 24 horas, especialmente en los estados que registran el mayor número de fallecidos, aunque también con alertas en Alabama, Georgia, Ohio y Tennesse.

Mientras aumentan las cifras de contagios en el país –ya casi en 4.5 millones–, el presidente Donald Trump intenta justificar las criticadas acciones a su Gobierno sobre la pandemia, incluida su defensa al uso de la hidroxicloroquina, una droga que la FDA incluso descartó como eficiente contra COVID-19.

El mandatario publicó un video de la doctora Stella Immanuel, de 55 años, quien defiende ese medicamento, pero es cuestionada por sus teorías de conspiración y acusa que hay “médicos falsos”, además de afirmar que la máscara no es necesaria, contrario a lo que promueve el Dr. Anthony Fauci, miembro del Equipo Especial contra la pandemia de la Casa Blanca a quien Trump ha intentado desacreditar, aunque recientemente ha preferido no atacar.

El COVID-19 no da tregua en EEUU y supera los 3 millones de casos

La pandemia del coronavirus no cede en Estados Unidos que superó la barrera de los 3 millones de casos el miércoles pasado, un día después de que el gobierno de Donald Trump anunciara que inició el proceso formal para sacar al país de la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Estados Unidos es el país más afectado por el coronavirus, con más de 131.000 fallecidos, seguido de Brasil, cuyo presidente, Jair Bolsonaro, cuestionó desde un principio las medidas para aplacar la pandemia y el martes informó que estaba contagiado.

En Brasil, la pandemia ha dejado más de 66.000 muertes y 1,6 millones de contagios, pero pese a los datos, tanto Trump como Bolsonaro han continuado criticando las medidas de confinamiento.

El hecho de estar enfermo no cambió la actitud desafiante ante la enfermedad Bolsonaro. “Gracias a Dios, viviré aún mucho tiempo”, tuiteó este miércoles el mandatario, tras defender una vez más el uso de la polémica hidroxicloroquina para tratar la enfermedad.

En tanto, la ciudad australiana de Melbourne se preparaba este miércoles para volver al confinamiento para intentar aplacar la curva de contagios en un momento en que hay cerca de 100 nuevos casos diarios. 

Mientras en Europa surgen indicios de que volver a imponer medidas restrictivas muy estrictas va a ser difícil, ya que en Serbia miles de personas protestaron contra el toque de queda y Francia descartó que en caso de una segunda ola se vuelva a imponer un “confinamiento total”. 

En todo el mundo, el virus ha infectado a casi 12 millones de personas y ha dejado más de 545.000 fallecidos desde que fue detectado por primera vez en China a finales de 2019. 

– Récord de infecciones –

En Estados Unidos, el brote pasó desapercibido y a principios de febrero sólo se contabilizaban un puñado de casos, pero el 28 de abril el país tenía más de un millón de cuadros clínicos y el 11 de junio ya eran dos millones, según un balance de la AFP, en base a cifras oficiales. 

El martes, Estados Unidos batió un nuevo y triste récord de infecciones: 60.000 en 24 horas.

El infectólogo y experto asesor de la Casa Blanca, Anthony Fauci, advirtió que el país todavía está “hasta el cuello” en la crisis, pasando recién la primera ola, pero Trump expresó el martes su desacuerdo y afirmó que Estados Unidos está en una “buena posición”. 

En el contexto de la pandemia, el gobierno estadounidense anunció que va a revocar las visas de los estudiantes extranjeros cuyas escuelas enseñen exclusivamente de forma virtual en el próximo curso. Pero la prestigiosa Universidad de Harvard y el MIT interpusieron este miércoles un recurso judicial para bloquear la revocación. 

La crisis sanitaria que no cede no impidió que Washington iniciara su proceso da retirada formal de la OMS, tal y como había anunciado Trump, quien reprocha a la institución su cercanía a China.

Estados Unidos es el principal donante de la OMS y su salida supone un duro golpe para el funcionamiento de la organización de la ONU, que perderá unos 400 millones de dólares anuales.

La retirada será efectiva en un año, el 6 de julio de 2021. Pero Joe Biden, el rival demócrata de Trump en las presidenciales de noviembre, aseguró que, si es elegido, mantendrá al país en la OMS.

La Casa Blanca responsabiliza a los jóvenes del repunte del Coronavirus

n su primera conferencia de prensa desde el 27 de abril, el equipo de respuesta de la Casa Blanca ha responsabilizado este viernes a la población joven del aumento de casos de coronavirus en los estados el sur del país, que atraviesa por el peor momento de la pandemia desde que llegó en enero.

El vicepresidente, Mike Pence, quien encabeza este equipo, afirmó que la población joven “tiene una particular responsabilidad” en hacer caso a las medidas de mitigación para evitar la propagación del COVID-19 entre las personas más vulnerables (la de edad avanzada o que sufren otras enfermedades ya).Nuestra cobertura sobre el Coronavirus.
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Según los expertos de salud, que mostraron gráficos de cómo la pandemia está afectando fuertemente a estados como Florida, Texas, Arizona y California, el promedio de edad de los nuevos casos de enfermos es de 35 años.

“En cierta medida, son noticias alentadoras”, agregó Pence, quien estuvo acompañado por los doctores Anthony Fauci y Deborah Birx, y por el director de los Centros de Prevención y Control de Enfermedades (CDC, en inglés), Robert Redfield.

Este giro radical del promedio de edad de los contagiados podría significar que haya menos enfermos graves y menores tasas de mortalidad, según los expertos. Pero muchos de los jóvenes contagiados son también asintomáticos, lo que eleva la posibilidad de que hayan infectado a otras personas antes de hacerse el test..

“Por lo que sabemos hasta ahora, los jóvenes son menos susceptibles a enfermarse gravemente”, dijo Pence, pero “tienen una responsabilidad particular de asegurarse de no contraer el coronavirus ni exponer con eso a los más vulnerables”.

Redfield dirigió su mensaje a los menores de 40 años: “Quiero apelar a los millenials y aquellos menores de 40 años. Es muy importante que este grupo se comprometa a (cumplir) las prácticas para proteger a los que tienen más riesgo”.

El experto recordó las medidas de distanciamiento social, uso de mascarilla en público y la higiene personal.

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Estados Unidos sobrepasa los 2 millones de casos de una pandemia que resurge

Está surgiendo una segunda ola de casos de coronavirus en Estados Unidos, que genera alarmas, a medida que las nuevas infecciones aumentan el recuento general que ya es de más de 2 millones de casos confirmados, según el reporte de John Hopkins University a las 8:33 p.m. del 10 de junio de 2020.

Desde que la pandemia arrasó inicialmente con el país a principios de este año, 2,000,464 personas han sido infectadas y 112,924 han muerto.

Después de un cierre nacional que detuvo la propagación, se esperaba un aumento de la enfermedad a medida que se reducían las restricciones.

La tendencia se ha observado en 22 estados en las últimas semanas, aunque muchos aumentos son constantes pero lentos.

Una nueva embestida del nuevo coronavirus está trayendo desafíos para los residentes y la economía del país.

Las oleadas localizadas han generado preocupación entre los expertos, incluso cuando el recuento general de casos en el país a principios de esta semana aumentó poco menos del 1%, el aumento más pequeño desde marzo.

Registran más de 108,000 muertes y 1.87 millones de casos de Coronavirus en Estados Unidos

 Estados Unidos alcanzó este jueves la cifra de 1,872,528 casos confirmados de COVID-19 y la de 108,208 fallecidos, de acuerdo con el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.

Este balance a las 4:33 p.m. hora local del jueves 4 de mayo es de 22,409 contagios más que el miércoles y de 1,021 nuevas muertes.

Al menos 485,002 personas han superado la enfermedad a fecha de ayer jueves.

El estado de Nueva York se mantiene como el gran epicentro de la pandemia en Estados Unidos con 375,133 casos confirmados y 30,090 fallecidos, una cifra solo por debajo de Reino Unido, Brasil e Italia.

Tan solo en la ciudad de Nueva York han muerto 21,752 personas. A Nueva York le siguen:

  • Nueva Jersey con 162,530 casos confirmados y 11,970 fallecidos
  • Massachusetts con 102.063 contagios y 7,201 decesos
  • Pennsylvania, que ha reportado 78,335 positivos por coronavirus y 5,832 muertos

Otros estados con un gran número de fallecidos son Illinois con 5,736, Michigan con 5,595, California con 4,394 y Connecticut, con 4,007.

El balance provisional de fallecidos -108,208- ha superado ya la cota más baja de las estimaciones iniciales de la Casa Blanca, que proyectó en el mejor de los casos entre 100.000 y 240.000 muertes a causa de la pandemia.

El presidente Donald Trump rebajó en un inicio esas estimaciones y se mostró confiado en que la cifra final estaría más bien entre los 50,000 y los 60,000 fallecidos, aunque en sus últimos cálculos auguró ya hasta 110,000 muertos.

Por su parte, el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, en cuyos modelos de predicción de la evolución de la pandemia se fija a menudo la Casa Blanca, calcula que para inicios de agosto la pandemia habrá dejado más de 135,000 muertes en Estados Unidos.

La Universidad John Hopkins en su Reporte de la Situación de Coronavirus del 3 de junio indicó que Estados Unidos podría superar los 2 millones de casos de COVID-19 confirmados en los próximos 10 a 14 días.

La alcaldesa de Washington extiende el confinamiento hasta el 8 de junio

La alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, extendió hasta el 8 de junio el confinamiento en la capital estadounidense ante el aumento de los casos de covid-19, a diferencia de otras localidades del país que comienzan a reabrir sus negocios para evitar un mayor daño a la economía. 

El decreto de la alcaldesa quien es militate del parido demócrata, prorroga la medida impuesta desde primeros de abril y que debía terminar este viernes, en sintonía con las órdenes dadas en los suburbios de la ciudad situados en los estados adyacentes de Maryland y Virginia.

Estos dos estados están abriendo de forma gradual su economía, pero han establecido otro ritmo para las comunidades colindantes con Washington, que tienen una población sumada de 700.000 personas, debido a los riesgos del coronavirus. 

“El número de nuevos casos diarios diagnosticados de COVID-19 todavía tiene que caer y el número de muertes diaria no ha bajado”, dijo Bowser.

El área metropolitana de Washington tiene 6.584 casos y 350 muertos, sin contar los infectados en los suburbios.