COVID-19 EN EUROPA

El retraso en la vacunación podría costar 90.000 millones de euros a Europa

La Unión Europea (UE) se enfrenta a un retraso de cinco semanas en el proceso de vacunación que, de no corregirse, podría terminar costando cerca de 90.000 millones de euros en 2021 a la región, de acuerdo con un informe de la aseguradora de crédito Euler Hermes.

De acuerdo con el informe, los países de la UE llevan un retraso de cinco semanas respecto al objetivo de tener al 70 % de la población vacunada para el verano, una meta que requeriría un ritmo de vacunación aproximadamente seis veces más alto que el actual.

Dado que cada semana de restricciones sanitarias prolongadas reduce el crecimiento del PIB nominal trimestral de la UE en 0,4 puntos porcentuales, el retraso actual representa el equivalente a 2 puntos porcentuales, que suponen cerca de 90.000 millones de euros.

El retraso se podría corregir si la tasa de vacunación aumenta significativamente, lo que sería posible si se acaba con los cuellos de botella en la producción a finales del primer trimestre.

Según los cálculos del informe, cada euro gastado en acelerar la vacunación podría evitar a los países de la UE cuatro euros en pérdidas.

Los costes acumulados hasta la fecha por el retraso de la vacunación “ya superan el total de las subvenciones que se espera que el Fondo de Recuperación de la UE desembolse en 2021”.

Con el ritmo actual de la campaña de vacunación, “la denominada inmunidad de grupo no se alcanzaría hasta finales de 2022”.

Los autores consideran que las implicaciones negativas asociadas a dicho retraso superarían con creces los costes económicos a corto plazo de una recaída de la economía en el primer trimestre de 2021.

Europa recrudece las restricciones tras los contagios de la nueva cepa del COVID-19

Europa recrudece las restricciones ante el avance de los contagios de la COVID-19, y en especial de su variante británica, que dificulta el retorno a las clases presenciales de los estudiantes tras el paréntesis navideño.

Además, la situación de las unidades de cuidados intensivos, cada vez más saturadas, y el aumento de las muertes que, en algunos casos, superan las producidas en los primeros meses de la pandemia, intensifica la preocupación de los gobiernos cuyas esperanzas están puestas en las vacunas, principalmente.

Según la OMS, en Europa se han acumulado 28 millones de casos y 622.000 muertes, y se han producido 273.000 contagios y 6.000 decesos entre viernes y sábado.

La mayoría de los expertos señalan a las fiestas navideñas, en las que hubo reuniones sin respetar las normas antivirus, como el origen del aumento de los ingresos hospitalarios, lo que está haciendo que los sistemas sanitarios se acerquen al colapso.

CIFRAS QUE PREOCUPAN

El Reino Unido, en donde el primer ministro, Boris Johnson, ha decretado de nuevo el pasado 4 de enero una cuarentena estricta, mantiene una curva de crecimiento de positivos en constante elevación con 2,9 millones.

En Francia (2,7 millones de contagios), Italia (2,2 millones) y España (2 millones) por lo que la curva de positivos diarios vuelve a ascender, pero aún no alcanza los máximos de noviembre.

Alemania (1,8 millones de casos en total) muestra cierta estabilización tras semanas de fuerte ascenso, y Portugal notificó hoy más de un centenar de muertes por tercer día consecutivo, en una jornada en la que sumó 7.502 contagios, y registró un fuerte aumento de los hospitalizados, que tocaron nuevos máximos de toda la pandemia.

LA VUELTA AL COLEGIO HA SIDO MUY HETEROGÉNEA

La vuelta al colegio en Europa tras las vacaciones de Navidad está siendo muy heterogénea ya que en algunos países los alumnos ya volvieron a las aulas o lo hacen mañana, otros han retrasado el regreso algunos días más, y los hay que siguen con las clases de manera telemática o las combinan con las presenciales.

La medida más dura la adoptó el Reino Unido que ha cerrado las escuelas de primaria y secundaria, salvo para los alumnos vulnerables o hijos de trabajadores esenciales, y ha cancelado la mayoría de los exámenes para combatir la tercera ola de la pandemia de coronavirus.

Las regiones italianas se han ido sumando en cascada al aplazamiento de la vuelta a las clases presenciales de los estudiantes de secundaria, que el Gobierno central había fijado para el 7 de enero y después retrasó al próximo lunes 11.

El Gobierno neerlandés se plantea retrasar más allá del 18 de enero la vuelta a las clases presenciales en los colegios, cerrados desde mediados de diciembre como parte del confinamiento total aunque están abiertos para los hijos de los profesionales “vitales” para el control de la pandemia y en Alemania no volverán los niños al colegio, después de que el segundo retraso por las dificultades para atajar la propagación del coronavirus pospusiese la reapertura de las aulas al menos hasta el 31 de enero.

En Francia, más de doce millones de alumnos de preescolar, primaria y secundaria volvieron a clase el pasado lunes 4 de enero tras las dos semanas de vacaciones navideñas, y en Bélgica también los escolares volvieron a las aulas el 4 de enero, pero aquellos que hayan estado en el extranjero deben guardar una cuarentena de diez días antes de reincorporarse a las clases.

En España, en varias comunidades los alumnos volvieron ya a clase el 7 de enero, tras las vacaciones navideñas, pero otras, que debían volver mañana, día 11, han decidido modificar la vuelta al cole por el temporal de frío.

La enseñanza primaria, los jardines de infancia, las guarderías y la educación especial reabrirán este lunes en Grecia, tras ocho semanas de cierre, y Portugal, donde las clases se reanudaron el pasado lunes, no se plantea cerrar las escuelas a pesar de que se está preparando para ordenar un nuevo confinamiento general la próxima semana.

Los alumnos austríacos reiniciaron las clases el pasado día 7 desde sus casas y aún no se sabe cuándo se retomará la educación presencial, y los húngaros, hasta los 14 años, comenzaron el día 4 con los alumnos ya en los centros, mientras los estudiantes mayores de esa edad terminan mañana sus vacaciones, si bien seguirán la actividad académica de forma telemática hasta el 1 de febrero.

La República Checa mantendrá la educación a distancia hasta, al menos, el 22 de enero, y Rusia, Croacia, Eslovenia y Eslovaquia han decidido alargar hasta el 18 de enero las vacaciones de Navidad, aunque aún no se ha decidido si la vuelta al cole será presencial o no.

LAS VACUNAS: LA ESPERANZA

Los indicadores de los contagios no mejoran en la mayoría de los países y las campañas de vacunación se producen a un ritmo más lento del esperado, lo que produce críticas sobre la escasez de vacunas de Pfizer-BioNTech, que han obligado a las instituciones de la Unión Europea a redoblar esfuerzos en varios frentes para mejorar la lucha comunitaria contra la pandemia.

La Comisión Europea ha alcanzado un acuerdo para adquirir 300 millones de dosis adicionales de la vacuna de Pfizer-BioNTech, con lo que dobla el número de dosis ya firmadas para vacunar a los ciudadanos de la Unión Europea con ese laboratorio. De la nueva remesa de dosis de esa vacuna, que requiere dos inyecciones por individuo y es la única que por ahora se distribuye en la UE, 75 millones serán repartidas en el segundo trimestre del año y el resto a lo largo del 2021.

La Agencia Europea del Medicamento (EMA) también ha autorizado la vacuna de la farmacéutica estadounidense Moderna y las dosis de ese fármaco empezarán a llegar a los Estados miembros a partir de la próxima semana.

El total de dosis de esas dos vacunas permitiría inmunizar a 380 millones de europeos, más del 80 % de los 447 millones de habitantes de la UE.

Actualmente, la Comisión tiene firmada la adquisición de unas 2.300 millones de dosis con seis desarrolladores estadounidenses y europeos.

Por su parte, la directora ejecutiva de la EMA, Emer Cooke, ha subrayado que la agencia espera que AstraZeneca sea la tercera en poder aprobarse, por lo que cree que esta farmacéutica “enviará su solicitud la próxima semana, con una posible decisión (sobre el fármaco) para finales de enero, pero esto dependerá de los datos recibidos y del avance de la evaluación”.

Italia habrá vacunado a seis millones de personas a finales de marzo, según declaró el comisario para la emergencia del coronavirus, Domenico Arcuri, mientras el Reino Unido, hasta hoy, administró la vacuna a casi 1,5 millones de personas y pretenden que sean 13 millones a finales de febrero. Francia se ha marcado el objetivo de que en enero un millón de personas puedan estar protegidas con la vacuna.

En tanto, el número de personas que ya han recibido la primera dosis de la vacuna contra la covid-19 en Alemania asciende a alrededor de 317.000 y en España, según el Ministerio de Sanidad, se han administrado 277.976 dosis de la vacuna de Pfizer (47,3 millones de habitantes), un 37,4 % de las distribuidas a las regiones para inmunizar primero a los ancianos de residencias y al personal sanitario que los atienden.

Estudio: el coronavirus ya circulaba en septiembre de 2019 en Europa

Un nuevo estudio sugiere que el SARS-CoV-2 ha circulado desde septiembre de 2019 en Italia y que no procede de Wuhan, como muchos creen.

Los participantes en el estudio fueron en realidad sometidos a una prueba de detección de cáncer de pulmón. Pero debido a que había una pandemia y había más preguntas que respuestas sobre su origen y evolución, los investigadores sometieron las muestras de sangre recolectadas entre septiembre de 2019 y febrero de 2020 a un examen más exhaustivo. Lo que encontraron fueron anticuerpos contra el SARS-CoV-2. 

El genetista no se sorprende

Lo que asombra tanto a los investigadores sobre el cáncer, no es sorprendente para el genetista Peter Forster. Todo lo contrario: este último hallazgo se corresponde con los resultados de un análisis filogenético del virus que Forster y sus colegas publicaron a principios de abril.

“En abril, según los datos disponibles en ese momento y la tasa de mutación del virus, estimamos que debió haberse propagado con éxito en humanos entre mediados de septiembre y diciembre de 2019”, afirma Forster.

El análisis del científico en primavera se basó en los primeros datos disponibles del genoma del virus desde diciembre de 2019 hasta marzo de 2020. Forster y sus colegas crearon un árbol genealógico del coronavirus e identificaron tres cepas diferentes, a las que llamaron A, B y C.

Querían saber qué variante del SARS-CoV-2 es la más antigua para poder averiguar el lugar geográfico de nacimiento del virus. “En ese momento, todas las variantes, A, B y C, estaban presentes en China”, dice Forster.
La cepa A se pudo detectar temprano en pacientes de Estados Unidos y Australia. El tipo C en Singapur, Japón y Taiwán. “También había un italiano entre los infectados, obviamente un turista”, dice Forster.

“La mayoría de las muestras pertenecían a la variante B, particularmente común en Wuhan, China”, dice el genetista. Ese lugar que, desde entonces, se ha dado a conocer como el origen de esta pandemia.

Dado que el murciélago puede ser el portador más probable del patógeno del SARS, los científicos compararon las tres cepas identificadas con el coronavirus encontrado en dicho animal. El resultado también sorprendió a Peter Forster: “Estaba muy claro que A es el tipo más antiguo”, dice. No B, el más extendido en Wuhan. “Dudo que Wuhan sea realmente el origen de la propagación”, resume.

¿Origen en el sur de China?

Los datos sugieren más bien otro lugar: la provincia de Guandong, en el sur de China. “La mitad de todas las muestras en ese momento eran de la cepa A y, en segundo lugar, allí hay poblaciones de murciélagos y, en tercer lugar, ha habido brotes de coronavirus allí antes”, indica Forster.

Sin embargo, dice el investigador, hay que tener en cuenta que la cantidad de muestras disponibles para ser analizadas por los científicos en primavera fue muy pequeña. No había entonces todavía muchas personas contagiadas.

El análisis de Forster no está exento de controversia. En la página web de la revista científica “Proceedings of the National Academy of Sciences” (PNAS), otros científicos critican la metodología del estudio y la interpretación de los resultados. Las respuestas de Forster también se pueden encontrar allí. Su artículo ha sido citado más de 300 veces en la literatura científica. 

El estudio no es el único indicio de que el virus aterrizó en Europa antes de lo que se cree. Otro estudio de las aguas residuales en el norte de Italia, publicado en julio, también indicó que el virus ya estaba circulando en el país a fines del año pasado.

Aun así, el primer caso de un italiano infectado, que se demostró que no se había ido de vacaciones a China, no se documentó hasta febrero. A partir de entonces todo fue muy rápido e Italia ha vivido una de las pandemias más graves de Europa con más de 1,2 millones de infectados y casi 46.500 muertos.

D614G conquista el mundo

Peter Forster explica que la repentina expansión de contagios se debe a la mutación del virus, que produjo un tipo significativamente más infeccioso: B-D614G, un mutante del tipo B. Esta variante del virus también fue estudiada por un grupo de investigadores estadounidenses, dirigido por la bióloga Bette Korber. Compararon los datos clínicos de los pacientes que se contagiaron con la variante D614G, con los de otras personas infectadas con el SARS-CoV-2.

“Había una diferencia crucial en los pacientes que estaban infectados con el nuevo mutante: su carga viral en las vías respiratorias era mucho mayor”, explica Forster. “Estos pacientes eran mucho más infecciosos, por lo que el virus podía propagarse más rápido y mejor”, argumenta. Pronto, este subtipo representó el 97 por ciento de las cepas del virus.

Mutación del virus

El SARS-CoV-2 en su variante D614G ha logrado hasta ahora contagiar a más de 55 millones de personas en todo el mundo. El genetista Forster sospecha que el riesgo de una mutación más mortal tiende a disminuir. “Una vez que un virus se ha establecido dentro de una población, hay respuestas inmunes que reducen el riesgo del patógeno”, asegura.

Para que el virus continúe existiendo, tendría más sentido si se volviera más infeccioso, pero no más peligroso. Si el virus mata a su anfitrión, no puede contagiar a otras personas. “Un virus nuevo es en principio lo más infeccioso posible, independientemente de las pérdidas (humanas)”, opina Forster. 

Europa cierra escuelas ante repunte del COVID-19

 Los mapas de Europa que indican las zonas de alto contagio de coronavirus comienzan a tomar de nuevo tonalidades obscuras, mientras los gobiernos buscan soluciones para evitar una nueva ronda de confinamientos totales, incluso implementando medidas impopulares como el cierre de escuelas, bares y gimnasios.

República Checa, Bélgica y Holanda se unieron a España como los principales focos de infección en el continente durante el repunte actual de Covid-19. Rusia y muchas otras naciones siguen la misma perturbadora tendencia. Francia ha declarado toque de queda en París y otras regiones, y reimpondrá un estado de emergencia sanitaria, lo que facilita la aplicación de controles adicionales en caso de ser necesarios.

A grandes rasgos, los centros médicos están mejor preparados que durante la primera oleada de la pandemia. Pero muchos profesionales de la salud están frustrados por lo que perciben como un inefectivo liderazgo de las autoridades, que han intentado proteger la salud pública y al mismo tiempo ayudar a las castigadas economías.

Las naciones europeas, e incluso regiones dentro de los propios países, están aplicando estrategias completamente contrastantes. En un área, los bares se consideran focos de contagio, mientras que del otro lado de la frontera o en los límites de la ciudad, son las escuelas las que se perciben como caldos de cultivo.

París en “alerta máxima”: cierran los bares por rebrotes

El primer café de la mañana y la última copa de vino de la noche: los bares de París son centros de vida social. A partir de hoy martes, sin embargo, tendrán que cerrar durante 14 días para contener una nueva ola de infecciones por coronavirus. La capital francesa ha declarado el más alto nivel de alerta e intenta, con restricciones parciales a la vida pública, evitar otro bloqueo total.

Freno de emergencia

El prefecto de policía de París calificó las nuevas reglas como una “maniobra de frenado” ante una epidemia que se está extendiendo demasiado rápido. Como resultado, una serie de nuevas restricciones entrarán en vigor este martes. Los cierres de los bares serán, probablemente, las más notables para la mayoría de los parisinos. La asociación de hostelería ya está preocupada por su supervivencia a largo plazo: la jornada reducida, que el gobierno ha extendido ahora hasta fin de año, no puede absorberlo todo y seguramente se perderán empleos.

Los bares cierran por al menos dos semanas.

También estará prohibida la venta de alcohol y la música en lugares públicos después de las diez de la noche. Así como las fiestas de estudiantes y las reuniones de más de diez personas en público. Se permiten bodas en iglesias y oficinas de registro con hasta 30 personas, pero la celebración posterior, por ejemplo, en un restaurante, no. Los pabellones deportivos, piscinas y gimnasios permanecen cerrados, excepto para las escuelas.

Las universidades deben limitar el acceso de los estudiantes al 50 por ciento de su capacidad, lo que significa que las grandes salas de conferencias solo pueden estar ocupadas a la mitad. Restricciones similares se aplican a las instalaciones deportivas al aire libre y a los centros comerciales: allí, solo se permitirá un visitante en un área de cuatro metros cuadrados, lo que significa que los inspectores volverán a las entradas que restringen el acceso.

El transporte público seguirá funcionando en el área metropolitana de París, pero el ministro de Trabajo ha pedido a toda Francia trabajar desde casa tanto como sea posible, especialmente en las zonas rojas del país.

Restaurantes, aún abiertos

Por ahora, los restaurantes quedan excluidos del nuevo cierre parcial de la vida pública. Aunque deberán registrar los nombres y las direcciones de sus visitantes, para facilitar el seguimiento de las cadenas de infección. Solo seis personas pueden sentarse en una mesa y las que no estén comiendo deben usar una máscara. Veremos qué tan bien funciona esto con los franceses, en especial entre quienes aparecen cada vez más individualistas, rebeldes frente a estas reglas motivadas por el coronavirus.

Los restaurantes seguirán abiertos, por ahora.

La regulación especial para la gastronomía se considera parte de un compromiso, pues un segundo cierre de los restaurantes a finales de septiembre provocó protestas y desobediencia civil en ciudades como Marsella. Y, por cierto, esta ciudad pretende ahora romper con las regulaciones que llegan centralmente de París y establecer su propia autoridad para combatir la pandemia.

Las nuevas restricciones deberán comprobarse en dos semanas, para ajustarlas según el aumento de las infecciones. La esperanza es que estas medidas parciales eviten cierres más drásticos. La paralización total de la economía francesa provocó ya, esta primavera, una caída de la producción económica de casi el 14 por ciento.

Recientemente, casi se habían recuperado los valores anteriores a la crisis del COVID-19 y había esperanzas de una recuperación significativa. Así que el miedo a un segundo encierro es aún mayor ahora. Cuantas más partes de la economía tengan que ser nuevamente paralizadas, más duradero será el daño, temen los economistas.

Miedo a un segundo confinamiento

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, espera, a pesar de las nuevas restricciones, que “la vida en la ciudad pueda continuar, económica, cultural y socialmente”. Los teatros, cines y museos permanecen abiertos, aunque con un número limitado de visitantes. Sin embargo, la capital ya está sufriendo masivamente la crisis del coronavirus, dice Hidalgo: “La situación económica se ha deteriorado mucho, porque somos una ciudad que depende de los visitantes internacionales”.

París registró este verano 16 millones de turistas menos de lo usual. Los barcos de excursión por el Sena apenas tenían demanda. Los famosos grandes almacenes y boutiques de lujo permanecían vacíos. La capital ha perdido alrededor de 7 mil millones de euros en ingresos. A nivel nacional, suman hasta 40 mil millones de euros menos en las arcas, debido al colapso del turismo.

Las nuevas restricciones han sido provocadas ahora por un rápido aumento en el número de infecciones en el área metropolitana de París, donde las cifras superaron ya los 250 casos por cada 100.000 habitantes. Actualmente, el 36 por ciento de las camas de cuidados intensivos en los hospitales están ocupadas.

“Tenemos 3.500 casos nuevos en el área metropolitana de París todos los días”, y hay 203 fuentes de infección conocidas, por ejemplo, en empresas o residencias de ancianos, dijo Aurélien Rousseau, jefe de la autoridad sanitaria local, en rueda de prensa con el alcalde y el jefe de Policía.

Francia intenta evitar mayores pérdidas económicas.

Falta personal sanitario

Aunque ahora hay suficientes ventiladores, ropa protectora y medicamentos para luchar contra una segunda ola de infección, falta personal: “La presión sobre el personal médico es muy alta”, explicó Rousseau. En las próximas dos semanas, se verá si las unidades de cuidados intensivos llegarán a ocuparse nuevamente al 50 por ciento. Los números están aumentando continuamente, advirtió.

Además, hay otra vez alarma en los hogares de ancianos de la región, donde uno de cada seis reporta nuevos casos de coronavirus. Sin embargo, no se reintroducirá la draconiana prohibición de visitantes de la primavera. Los administradores de viviendas y las familias protestaron contra esto y se quejaron de la soledad de los residentes de las casas. Ahora, al menos dos miembros de la familia deben ser admitidos tras registrarse.

Al igual que otros países de Europa, Francia está tratando de encontrar un equilibrio entre un aumento peligroso de las infecciones, combinado con la sobrecarga del sistema de salud, y la contención del daño económico. En primavera, París emitió reglas extremadamente rígidas e incapacitó en gran medida a sus ciudadanos. Ahora, está por verse cuánta disposición a cooperar con las autoridades aún tienen los franceses y si el medio frenazo de la vida pública que comienza este martes es suficiente para contener la pandemia.

¿Qué impacto tiene la enfermedad de Trump para la elección de noviembre?

Si algo faltaba para que Estados Unidos y su campaña electoral entraran a una fase inédita en su historia moderna, eso acaba de ocurrir: el presidente Donald Trump dio positivo en coronavirus, según anunció él mismo este viernes.

Hasta este momento Trump solo presenta síntomas leves, indicaron funcionarios de la Casa Blanca.

Durante meses, el presidente estadounidense minimizó la pandemia y se mostró escéptico sobre su gravedad, pese a que EE.UU. acumula 208.000 fallecidos por covid-19, la cifra más alta de muertes en el mundo.

Pero la noticia del positivo de Trump y de su esposa Melania llega en un momento particularmente delicado: solo un mes antes de la elección presidencial en la que el actual mandatario se enfrenta al demócrata Joe Biden.

El médico de Trump, Sean Conley, emitió un comunicado a última hora del jueves, diciendo que el presidente y la primera dama estaban “bien en este momento y planean quedarse en la Casa Blanca durante su convalecencia”.

“Espero que el presidente continúe desempeñando sus funciones sin interrupciones mientras se recupera, y los mantendré informados sobre cualquier desarrollo futuro”, agregaba el comunicado.

El médico no proporcionó más detalles.

Sin embargo, Trump tendrá que mantenerse aislado al menos por algunos días y tuvo que suspender actividades de campaña.

Según los expertos, la semana que viene puede ser clave para saber cómo va a evolucionar la salud de Trump.

El examen físico más reciente de Trump, realizado a principios de este año, indicó que pesaba 110,7 kg.

Esto se considera obeso para su altura de 1,9 m.

Pero el doctor Conley dijo en ese momento que el presidente “se mantiene sano”.

Trump también tendrá la mejor atención médica disponible.

Para el caso del nuevo coronavirus, la edad es un factor de riesgo claro: a mayor edad, mayor es el peligro de que una infección por coronavirus se convierta en una amenaza para la vida.

Las personas de entre 64 y 74 años con covid-19 en EE.UU. tienen cinco veces más probabilidades de necesitar atención hospitalaria y 90 veces más probabilidades de morir que alguien de 20 años.

Según los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés), 8 de cada 10 muertes por covid-19 en el país han sido de personas mayores de 65 años.

El virus también parece afectar más a los hombres y a las personas con sobrepeso.

Esto ocurre porque la obesidad provoca un estado de inflamación crónica que afecta al funcionamiento de las células del cuerpo y de sus superficies mucosas, que ven interrumpida su función de barrera protectora natural y facilitan el ataque de virus como el coronavirus.

También tiene efectos negativos sobre el sistema inmune, como la disminución en la producción de proteínas vitales para defender al cuerpo contra posibles infecciones.

Pero ese es el panorama general, un patrón visto en toda la población, y no se puede adelantar cómo evolucionará el presidente estadounidense.

Para el corresponsal de salud de la BBC James Gallagher es peligroso especular sobre cómo afectará el virus a cualquier persona.

La salud de dos personas de 74 años puede ser muy diferente y otras afecciones médicas alteran enormemente la amenaza que representa este virus.

¿Qué va a pasar con la campaña?

Los CDC dicen que una persona debe aislarse durante 10 días después de una prueba positiva.

Para Anthony Zurcher, corresponsal de la BBC para Norteamérica, es difícil decir exactamente cuán trascendental es esto a prácticamente un mes de las elecciones estadounidenses.

Esta ya era una campaña muy particular, sin eventos masivos debido a la pandemia.

El segundo debate presidencial entre Trump y Biden está programado para el 15 de octubre en Miami, Florida, y todavía no está claro cómo afectará el contagio del presidente a su organización.

No obstante, Mica Mosbacher quien forma parte del equipo de asesores de la campaña de Trump, dijo este viernes en el programa Today de la BBC que se sienten “muy optimistas” y no descarta que el debate se pueda hacer de manera virtual.

“Siguiendo los lineamientos de los CDC, (Trump) no podrá asistir a eventos masivos”, dijo Mosbacher, “pero es totalmente posible hacer un debate virtual en dos semanas”.

“El presidente continuará trabajando desde la Casa Blanca”.

También está por verse cómo maneja esto la campaña del mandatario, que según Zurcher tendrá que responder por qué el presidente adoptó una actitud aparentemente tan arrogante hacia la pandemia, y cuántos altos cargos en la Casa Blanca pueden haberse vistos expuestos.

Coronavirus en Europa: qué hay detrás del “preocupante” repunte de casos en varios países

Alemania, Francia, España, Bélgica, Reino Unido y varios otros países europeos están en alerta debido a un drástico incremento en el número de nuevas infecciones de coronavirus.

Según los datos recogidos el 14 de agosto por la Universidad Johns Hopkins, en la última semana se reportaron en Alemania 7.242 nuevas infecciones; 12.786 en Francia; 5.804 casos en Reino Unido; 4.941 en Países Bajos y 4.175 en Bélgica.

Las autoridades europeas están tomando medidas para tratar de reducir el número de infecciones.

Alemania advirtió a sus ciudadanos que no hagan viajes que no sean esenciales a España, uno de los países más afectados por el nuevo repunte de casos.

Reino Unido impuso cuarentenas de 14 días para los viajeros procedentes de varios países, incluidos Francia, Países Bajos y España.

Bélgica ordenó el uso obligatorio de mascarillas en lugares públicos de Bruselas, la capital. Y España decretó este viernes el cierre de discotecas y bares debido al repunte de la infección.

Pero, ¿a qué se debe este alza de casos?

Contagio de jóvenes

“Hay varias razones por las que estamos viendo resurgimientos en la toda la región europea”, le explica a BBC Mundo el doctor Richard Pebody, epidemiólogo de la Oficina para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Estas incluyen una relajación en las medidas de distanciamiento social, y la evidencia sugiere que hay brotes en algunos países que podrían estar impulsados en parte porque los jóvenes han bajado la guardia este verano (boreal)”.

“Aunque observamos diferencias en la región, sí hemos visto que ahora más jóvenes se reportan entre los casos de covid-19”, agrega.

En efecto, este parece ser el caso de España, donde en la última semana se reportaron 27.479 nuevos casos de la infección.

“La gran proporción de casos en España son jóvenes que tienen expresiones menos severas de la enfermedad y que son asintomáticos”, le dice a BBC Mundo el doctor Daniel López-Acuña, experto en salud pública y profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública, en España.

“Esto puede llevarnos a una falsa impresión de que en realidad no hay mucho problema porque estos casos no requieren muchas hospitalizaciones y no hay casos severos”.

“Pero hay que tomar en cuenta que los jóvenes, aunque no desarrollen casos severos, pueden ser transmisores de la enfermedad, contagiando a personas mayores y amplificando el núcleo afectado y aumentando los casos severos”, señala el experto.

Los expertos afirman que una posible explicación de esta tendencia es un incremento en las conductas de riesgo entre los jóvenes después de que se retiraron las cuarentenas.

En España, por ejemplo, una gran proporción de nuevos casos se han vinculado a situaciones de ocio nocturno, fiestas juveniles y convivencias de aglomeraciones.

Más movilización, menos distanciamiento

Otro factor que parece estar impulsando este repunte de infecciones en Europa es la mayor movilidad de la gente que está de vacaciones o regresa de ellas.

“Desde que se levantaron las cuarentenas y se abrieron las fronteras de los países del área económica europea, con la cultura de verano de Europa, esto ha supuesto un gran movimiento de personas”, explica el doctor López-Acuña.

“El turismo, tanto interno como externo, ha supuesto un incremento de la movilidad y en esa movilidad van incluidos los casos asintomáticos y un aumento en la transmisión de la enfermedad”.

También está el hecho de que después del retiro de las cuarentenas en la región, se han dejado de respetar, en muchos casos, las medidas de distanciamiento social.

“El relajamiento en las medidas de distanciamiento social es una de las razones por las que estamos viendo un resurgimiento de casos en toda la región europea”, explica el experto de la OMS, Richard Pebody.

“El distanciamiento físico es parte de un paquete de medidas para detener la transmisión y salvar vidas. Pero el distanciamiento físico por sí solo no es suficiente; necesitas usar una mascarilla donde se recomiende, evitar las aglomeraciones y las áreas cerradas y lavarte las manos con frecuencia”, recuerda.

Más pruebas, más casos

Aunque las políticas sobre las pruebas de diagnóstico varían de un país a otro, muchos están ahora llevando a cabo más pruebas en su población y esto ha generado un aumento en el número de casos positivos.

“En efecto se están haciendo más pruebas PCR (siglas de reacción en cadena de la polimerasa) y, en España, las regiones autónomas que más han hecho PCR mejor han controlado los brotes”, señala el doctor Daniel López-Acuña.

“Aquí hay un fenómeno que puede resultar paradójico: por un lado hay que hacer más PCR para poder detectar y aislar los casos asintomáticos para que no transmitan la enfermedad, y al hacer más PCR, es claro que se diagnosticarán más casos positivos”.

Los expertos están de acuerdo en que lo que está viviendo Europa no es una segunda oleada de la pandemia, sino que se trata de repuntes de la primera oleada.

“Estos repuntes ocurren porque el virus sigue circulando, no ha desaparecido”, le dice a BBC Mundo el profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública.

“El virus genera muchas infecciones asintomáticas y esto va transmitiendo la enfermedad en forma de brotes aislados, lo cual hace muy difícil el combate y la total eliminación de la transmisión” del coronavirus, agrega.

Por su parte, el experto de la OMS, Richard Pebody, asegura que no debemos hablar de una segunda ola de pandemia. Se trata, dice, de “una pandemia que está en curso”.

“Las preguntas clave que debemos formular son: ¿sabemos si el virus está circulando en el país?, ¿cuánta presión estamos ejerciendo sobre el virus?, ¿entendemos qué poblaciones están afectadas? y ¿tenemos las medidas de control necesarias para mantener la presión sobre el virus?”.

La clave, dicen los expertos, es seguir rastreando y aislado los brotes de la infección y mantener las medidas de distanciamiento social.

La OMS indica que el riesgo de que haya una grave escalada de covid-19 es “moderado” para los países que continúen implementando medidas de control, incluido el distanciamiento social y suficiente capacidad para pruebas, detección y rastreo de infecciones.

Pero los países que no pongan en práctica esas medidas, dice la organización, corren un riesgo “muy alto” de una grave escalada de la enfermedad.

Por ahora, este repunte en los brotes de la infección de coronavirus seguirá siendo parte de la “nueva normalidad”, explica el doctor Daniel López-Acuña.

“Ya se están viendo rebrotes en todos los países europeos, independientemente de las medidas o restricciones de viaje que se establezcan”.

“Esto es prácticamente un comportamiento normal de la infección del virus en la nueva normalidad”.

La clave, dice el experto, “está en controlar adecuadamente los brotes e impedir que se conviertan en transmisión comunitaria”.

Reino Unido supera a Italia y es el país de Europa con más muertes por COVID-19

Reino Unido ya es el país de Europa con más muertos por el nuevo Coronavirus. De acuerdo a las cifras oficiales publicadas este martes ya son más de 29.000 los muertos.

Sólo Estados Unidos, con una población cinco veces mayor, ha sufrido más víctimas en la pandemia.

“No creo que obtengamos un veredicto real de cómo lo han hecho los países hasta que acabe la pandemia”, dijo el ministro de Exteriores británico, Dominic Raab.

La oposición al gobierno del primer ministro, Boris Johnson, asegura que los números muestran que falta equipamiento de protección en los hospitales y tests.

Johnson afirmó recientemente que Reino Unido ha pasado el pico de la enfermedad, pero que el país aún está en una “fase peligrosa”.

Italia y España, los otros países europeos más afectados, tienen menor población que Reino Unido, lo que dificulta las comparaciones.