COVID-19 EN EUROPA

Europa cierra escuelas ante repunte del COVID-19

 Los mapas de Europa que indican las zonas de alto contagio de coronavirus comienzan a tomar de nuevo tonalidades obscuras, mientras los gobiernos buscan soluciones para evitar una nueva ronda de confinamientos totales, incluso implementando medidas impopulares como el cierre de escuelas, bares y gimnasios.

República Checa, Bélgica y Holanda se unieron a España como los principales focos de infección en el continente durante el repunte actual de Covid-19. Rusia y muchas otras naciones siguen la misma perturbadora tendencia. Francia ha declarado toque de queda en París y otras regiones, y reimpondrá un estado de emergencia sanitaria, lo que facilita la aplicación de controles adicionales en caso de ser necesarios.

A grandes rasgos, los centros médicos están mejor preparados que durante la primera oleada de la pandemia. Pero muchos profesionales de la salud están frustrados por lo que perciben como un inefectivo liderazgo de las autoridades, que han intentado proteger la salud pública y al mismo tiempo ayudar a las castigadas economías.

Las naciones europeas, e incluso regiones dentro de los propios países, están aplicando estrategias completamente contrastantes. En un área, los bares se consideran focos de contagio, mientras que del otro lado de la frontera o en los límites de la ciudad, son las escuelas las que se perciben como caldos de cultivo.

París en “alerta máxima”: cierran los bares por rebrotes

El primer café de la mañana y la última copa de vino de la noche: los bares de París son centros de vida social. A partir de hoy martes, sin embargo, tendrán que cerrar durante 14 días para contener una nueva ola de infecciones por coronavirus. La capital francesa ha declarado el más alto nivel de alerta e intenta, con restricciones parciales a la vida pública, evitar otro bloqueo total.

Freno de emergencia

El prefecto de policía de París calificó las nuevas reglas como una “maniobra de frenado” ante una epidemia que se está extendiendo demasiado rápido. Como resultado, una serie de nuevas restricciones entrarán en vigor este martes. Los cierres de los bares serán, probablemente, las más notables para la mayoría de los parisinos. La asociación de hostelería ya está preocupada por su supervivencia a largo plazo: la jornada reducida, que el gobierno ha extendido ahora hasta fin de año, no puede absorberlo todo y seguramente se perderán empleos.

Los bares cierran por al menos dos semanas.

También estará prohibida la venta de alcohol y la música en lugares públicos después de las diez de la noche. Así como las fiestas de estudiantes y las reuniones de más de diez personas en público. Se permiten bodas en iglesias y oficinas de registro con hasta 30 personas, pero la celebración posterior, por ejemplo, en un restaurante, no. Los pabellones deportivos, piscinas y gimnasios permanecen cerrados, excepto para las escuelas.

Las universidades deben limitar el acceso de los estudiantes al 50 por ciento de su capacidad, lo que significa que las grandes salas de conferencias solo pueden estar ocupadas a la mitad. Restricciones similares se aplican a las instalaciones deportivas al aire libre y a los centros comerciales: allí, solo se permitirá un visitante en un área de cuatro metros cuadrados, lo que significa que los inspectores volverán a las entradas que restringen el acceso.

El transporte público seguirá funcionando en el área metropolitana de París, pero el ministro de Trabajo ha pedido a toda Francia trabajar desde casa tanto como sea posible, especialmente en las zonas rojas del país.

Restaurantes, aún abiertos

Por ahora, los restaurantes quedan excluidos del nuevo cierre parcial de la vida pública. Aunque deberán registrar los nombres y las direcciones de sus visitantes, para facilitar el seguimiento de las cadenas de infección. Solo seis personas pueden sentarse en una mesa y las que no estén comiendo deben usar una máscara. Veremos qué tan bien funciona esto con los franceses, en especial entre quienes aparecen cada vez más individualistas, rebeldes frente a estas reglas motivadas por el coronavirus.

Los restaurantes seguirán abiertos, por ahora.

La regulación especial para la gastronomía se considera parte de un compromiso, pues un segundo cierre de los restaurantes a finales de septiembre provocó protestas y desobediencia civil en ciudades como Marsella. Y, por cierto, esta ciudad pretende ahora romper con las regulaciones que llegan centralmente de París y establecer su propia autoridad para combatir la pandemia.

Las nuevas restricciones deberán comprobarse en dos semanas, para ajustarlas según el aumento de las infecciones. La esperanza es que estas medidas parciales eviten cierres más drásticos. La paralización total de la economía francesa provocó ya, esta primavera, una caída de la producción económica de casi el 14 por ciento.

Recientemente, casi se habían recuperado los valores anteriores a la crisis del COVID-19 y había esperanzas de una recuperación significativa. Así que el miedo a un segundo encierro es aún mayor ahora. Cuantas más partes de la economía tengan que ser nuevamente paralizadas, más duradero será el daño, temen los economistas.

Miedo a un segundo confinamiento

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, espera, a pesar de las nuevas restricciones, que “la vida en la ciudad pueda continuar, económica, cultural y socialmente”. Los teatros, cines y museos permanecen abiertos, aunque con un número limitado de visitantes. Sin embargo, la capital ya está sufriendo masivamente la crisis del coronavirus, dice Hidalgo: “La situación económica se ha deteriorado mucho, porque somos una ciudad que depende de los visitantes internacionales”.

París registró este verano 16 millones de turistas menos de lo usual. Los barcos de excursión por el Sena apenas tenían demanda. Los famosos grandes almacenes y boutiques de lujo permanecían vacíos. La capital ha perdido alrededor de 7 mil millones de euros en ingresos. A nivel nacional, suman hasta 40 mil millones de euros menos en las arcas, debido al colapso del turismo.

Las nuevas restricciones han sido provocadas ahora por un rápido aumento en el número de infecciones en el área metropolitana de París, donde las cifras superaron ya los 250 casos por cada 100.000 habitantes. Actualmente, el 36 por ciento de las camas de cuidados intensivos en los hospitales están ocupadas.

“Tenemos 3.500 casos nuevos en el área metropolitana de París todos los días”, y hay 203 fuentes de infección conocidas, por ejemplo, en empresas o residencias de ancianos, dijo Aurélien Rousseau, jefe de la autoridad sanitaria local, en rueda de prensa con el alcalde y el jefe de Policía.

Francia intenta evitar mayores pérdidas económicas.

Falta personal sanitario

Aunque ahora hay suficientes ventiladores, ropa protectora y medicamentos para luchar contra una segunda ola de infección, falta personal: “La presión sobre el personal médico es muy alta”, explicó Rousseau. En las próximas dos semanas, se verá si las unidades de cuidados intensivos llegarán a ocuparse nuevamente al 50 por ciento. Los números están aumentando continuamente, advirtió.

Además, hay otra vez alarma en los hogares de ancianos de la región, donde uno de cada seis reporta nuevos casos de coronavirus. Sin embargo, no se reintroducirá la draconiana prohibición de visitantes de la primavera. Los administradores de viviendas y las familias protestaron contra esto y se quejaron de la soledad de los residentes de las casas. Ahora, al menos dos miembros de la familia deben ser admitidos tras registrarse.

Al igual que otros países de Europa, Francia está tratando de encontrar un equilibrio entre un aumento peligroso de las infecciones, combinado con la sobrecarga del sistema de salud, y la contención del daño económico. En primavera, París emitió reglas extremadamente rígidas e incapacitó en gran medida a sus ciudadanos. Ahora, está por verse cuánta disposición a cooperar con las autoridades aún tienen los franceses y si el medio frenazo de la vida pública que comienza este martes es suficiente para contener la pandemia.

¿Qué impacto tiene la enfermedad de Trump para la elección de noviembre?

Si algo faltaba para que Estados Unidos y su campaña electoral entraran a una fase inédita en su historia moderna, eso acaba de ocurrir: el presidente Donald Trump dio positivo en coronavirus, según anunció él mismo este viernes.

Hasta este momento Trump solo presenta síntomas leves, indicaron funcionarios de la Casa Blanca.

Durante meses, el presidente estadounidense minimizó la pandemia y se mostró escéptico sobre su gravedad, pese a que EE.UU. acumula 208.000 fallecidos por covid-19, la cifra más alta de muertes en el mundo.

Pero la noticia del positivo de Trump y de su esposa Melania llega en un momento particularmente delicado: solo un mes antes de la elección presidencial en la que el actual mandatario se enfrenta al demócrata Joe Biden.

El médico de Trump, Sean Conley, emitió un comunicado a última hora del jueves, diciendo que el presidente y la primera dama estaban “bien en este momento y planean quedarse en la Casa Blanca durante su convalecencia”.

“Espero que el presidente continúe desempeñando sus funciones sin interrupciones mientras se recupera, y los mantendré informados sobre cualquier desarrollo futuro”, agregaba el comunicado.

El médico no proporcionó más detalles.

Sin embargo, Trump tendrá que mantenerse aislado al menos por algunos días y tuvo que suspender actividades de campaña.

Según los expertos, la semana que viene puede ser clave para saber cómo va a evolucionar la salud de Trump.

El examen físico más reciente de Trump, realizado a principios de este año, indicó que pesaba 110,7 kg.

Esto se considera obeso para su altura de 1,9 m.

Pero el doctor Conley dijo en ese momento que el presidente “se mantiene sano”.

Trump también tendrá la mejor atención médica disponible.

Para el caso del nuevo coronavirus, la edad es un factor de riesgo claro: a mayor edad, mayor es el peligro de que una infección por coronavirus se convierta en una amenaza para la vida.

Las personas de entre 64 y 74 años con covid-19 en EE.UU. tienen cinco veces más probabilidades de necesitar atención hospitalaria y 90 veces más probabilidades de morir que alguien de 20 años.

Según los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés), 8 de cada 10 muertes por covid-19 en el país han sido de personas mayores de 65 años.

El virus también parece afectar más a los hombres y a las personas con sobrepeso.

Esto ocurre porque la obesidad provoca un estado de inflamación crónica que afecta al funcionamiento de las células del cuerpo y de sus superficies mucosas, que ven interrumpida su función de barrera protectora natural y facilitan el ataque de virus como el coronavirus.

También tiene efectos negativos sobre el sistema inmune, como la disminución en la producción de proteínas vitales para defender al cuerpo contra posibles infecciones.

Pero ese es el panorama general, un patrón visto en toda la población, y no se puede adelantar cómo evolucionará el presidente estadounidense.

Para el corresponsal de salud de la BBC James Gallagher es peligroso especular sobre cómo afectará el virus a cualquier persona.

La salud de dos personas de 74 años puede ser muy diferente y otras afecciones médicas alteran enormemente la amenaza que representa este virus.

¿Qué va a pasar con la campaña?

Los CDC dicen que una persona debe aislarse durante 10 días después de una prueba positiva.

Para Anthony Zurcher, corresponsal de la BBC para Norteamérica, es difícil decir exactamente cuán trascendental es esto a prácticamente un mes de las elecciones estadounidenses.

Esta ya era una campaña muy particular, sin eventos masivos debido a la pandemia.

El segundo debate presidencial entre Trump y Biden está programado para el 15 de octubre en Miami, Florida, y todavía no está claro cómo afectará el contagio del presidente a su organización.

No obstante, Mica Mosbacher quien forma parte del equipo de asesores de la campaña de Trump, dijo este viernes en el programa Today de la BBC que se sienten “muy optimistas” y no descarta que el debate se pueda hacer de manera virtual.

“Siguiendo los lineamientos de los CDC, (Trump) no podrá asistir a eventos masivos”, dijo Mosbacher, “pero es totalmente posible hacer un debate virtual en dos semanas”.

“El presidente continuará trabajando desde la Casa Blanca”.

También está por verse cómo maneja esto la campaña del mandatario, que según Zurcher tendrá que responder por qué el presidente adoptó una actitud aparentemente tan arrogante hacia la pandemia, y cuántos altos cargos en la Casa Blanca pueden haberse vistos expuestos.

Coronavirus en Europa: qué hay detrás del “preocupante” repunte de casos en varios países

Alemania, Francia, España, Bélgica, Reino Unido y varios otros países europeos están en alerta debido a un drástico incremento en el número de nuevas infecciones de coronavirus.

Según los datos recogidos el 14 de agosto por la Universidad Johns Hopkins, en la última semana se reportaron en Alemania 7.242 nuevas infecciones; 12.786 en Francia; 5.804 casos en Reino Unido; 4.941 en Países Bajos y 4.175 en Bélgica.

Las autoridades europeas están tomando medidas para tratar de reducir el número de infecciones.

Alemania advirtió a sus ciudadanos que no hagan viajes que no sean esenciales a España, uno de los países más afectados por el nuevo repunte de casos.

Reino Unido impuso cuarentenas de 14 días para los viajeros procedentes de varios países, incluidos Francia, Países Bajos y España.

Bélgica ordenó el uso obligatorio de mascarillas en lugares públicos de Bruselas, la capital. Y España decretó este viernes el cierre de discotecas y bares debido al repunte de la infección.

Pero, ¿a qué se debe este alza de casos?

Contagio de jóvenes

“Hay varias razones por las que estamos viendo resurgimientos en la toda la región europea”, le explica a BBC Mundo el doctor Richard Pebody, epidemiólogo de la Oficina para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Estas incluyen una relajación en las medidas de distanciamiento social, y la evidencia sugiere que hay brotes en algunos países que podrían estar impulsados en parte porque los jóvenes han bajado la guardia este verano (boreal)”.

“Aunque observamos diferencias en la región, sí hemos visto que ahora más jóvenes se reportan entre los casos de covid-19”, agrega.

En efecto, este parece ser el caso de España, donde en la última semana se reportaron 27.479 nuevos casos de la infección.

“La gran proporción de casos en España son jóvenes que tienen expresiones menos severas de la enfermedad y que son asintomáticos”, le dice a BBC Mundo el doctor Daniel López-Acuña, experto en salud pública y profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública, en España.

“Esto puede llevarnos a una falsa impresión de que en realidad no hay mucho problema porque estos casos no requieren muchas hospitalizaciones y no hay casos severos”.

“Pero hay que tomar en cuenta que los jóvenes, aunque no desarrollen casos severos, pueden ser transmisores de la enfermedad, contagiando a personas mayores y amplificando el núcleo afectado y aumentando los casos severos”, señala el experto.

Los expertos afirman que una posible explicación de esta tendencia es un incremento en las conductas de riesgo entre los jóvenes después de que se retiraron las cuarentenas.

En España, por ejemplo, una gran proporción de nuevos casos se han vinculado a situaciones de ocio nocturno, fiestas juveniles y convivencias de aglomeraciones.

Más movilización, menos distanciamiento

Otro factor que parece estar impulsando este repunte de infecciones en Europa es la mayor movilidad de la gente que está de vacaciones o regresa de ellas.

“Desde que se levantaron las cuarentenas y se abrieron las fronteras de los países del área económica europea, con la cultura de verano de Europa, esto ha supuesto un gran movimiento de personas”, explica el doctor López-Acuña.

“El turismo, tanto interno como externo, ha supuesto un incremento de la movilidad y en esa movilidad van incluidos los casos asintomáticos y un aumento en la transmisión de la enfermedad”.

También está el hecho de que después del retiro de las cuarentenas en la región, se han dejado de respetar, en muchos casos, las medidas de distanciamiento social.

“El relajamiento en las medidas de distanciamiento social es una de las razones por las que estamos viendo un resurgimiento de casos en toda la región europea”, explica el experto de la OMS, Richard Pebody.

“El distanciamiento físico es parte de un paquete de medidas para detener la transmisión y salvar vidas. Pero el distanciamiento físico por sí solo no es suficiente; necesitas usar una mascarilla donde se recomiende, evitar las aglomeraciones y las áreas cerradas y lavarte las manos con frecuencia”, recuerda.

Más pruebas, más casos

Aunque las políticas sobre las pruebas de diagnóstico varían de un país a otro, muchos están ahora llevando a cabo más pruebas en su población y esto ha generado un aumento en el número de casos positivos.

“En efecto se están haciendo más pruebas PCR (siglas de reacción en cadena de la polimerasa) y, en España, las regiones autónomas que más han hecho PCR mejor han controlado los brotes”, señala el doctor Daniel López-Acuña.

“Aquí hay un fenómeno que puede resultar paradójico: por un lado hay que hacer más PCR para poder detectar y aislar los casos asintomáticos para que no transmitan la enfermedad, y al hacer más PCR, es claro que se diagnosticarán más casos positivos”.

Los expertos están de acuerdo en que lo que está viviendo Europa no es una segunda oleada de la pandemia, sino que se trata de repuntes de la primera oleada.

“Estos repuntes ocurren porque el virus sigue circulando, no ha desaparecido”, le dice a BBC Mundo el profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública.

“El virus genera muchas infecciones asintomáticas y esto va transmitiendo la enfermedad en forma de brotes aislados, lo cual hace muy difícil el combate y la total eliminación de la transmisión” del coronavirus, agrega.

Por su parte, el experto de la OMS, Richard Pebody, asegura que no debemos hablar de una segunda ola de pandemia. Se trata, dice, de “una pandemia que está en curso”.

“Las preguntas clave que debemos formular son: ¿sabemos si el virus está circulando en el país?, ¿cuánta presión estamos ejerciendo sobre el virus?, ¿entendemos qué poblaciones están afectadas? y ¿tenemos las medidas de control necesarias para mantener la presión sobre el virus?”.

La clave, dicen los expertos, es seguir rastreando y aislado los brotes de la infección y mantener las medidas de distanciamiento social.

La OMS indica que el riesgo de que haya una grave escalada de covid-19 es “moderado” para los países que continúen implementando medidas de control, incluido el distanciamiento social y suficiente capacidad para pruebas, detección y rastreo de infecciones.

Pero los países que no pongan en práctica esas medidas, dice la organización, corren un riesgo “muy alto” de una grave escalada de la enfermedad.

Por ahora, este repunte en los brotes de la infección de coronavirus seguirá siendo parte de la “nueva normalidad”, explica el doctor Daniel López-Acuña.

“Ya se están viendo rebrotes en todos los países europeos, independientemente de las medidas o restricciones de viaje que se establezcan”.

“Esto es prácticamente un comportamiento normal de la infección del virus en la nueva normalidad”.

La clave, dice el experto, “está en controlar adecuadamente los brotes e impedir que se conviertan en transmisión comunitaria”.

Reino Unido supera a Italia y es el país de Europa con más muertes por COVID-19

Reino Unido ya es el país de Europa con más muertos por el nuevo Coronavirus. De acuerdo a las cifras oficiales publicadas este martes ya son más de 29.000 los muertos.

Sólo Estados Unidos, con una población cinco veces mayor, ha sufrido más víctimas en la pandemia.

“No creo que obtengamos un veredicto real de cómo lo han hecho los países hasta que acabe la pandemia”, dijo el ministro de Exteriores británico, Dominic Raab.

La oposición al gobierno del primer ministro, Boris Johnson, asegura que los números muestran que falta equipamiento de protección en los hospitales y tests.

Johnson afirmó recientemente que Reino Unido ha pasado el pico de la enfermedad, pero que el país aún está en una “fase peligrosa”.

Italia y España, los otros países europeos más afectados, tienen menor población que Reino Unido, lo que dificulta las comparaciones.