COVID EN EL MUNDO

El COVID-19 ya ha matado a 4,7 millones de personas

La pandemia del COVID-19 ha dejado 4.740.525 muertos en el mundo desde que la oficina de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en China dio cuenta de la aparición de la enfermedad en diciembre de 2019, según un balance divulgado por la agencia francesa AFP el domingo (26.09.2021).

Desde el comienzo de la epidemia más de 231.483.340 personas contrajeron la enfermedad. La gran mayoría de los enfermos se recupera, pero una parte aún mal evaluada conserva los síntomas durante semanas o, incluso, meses, indicó el informe.

Las cifras se basan en los reportes comunicados diariamente por las autoridades sanitarias de cada país y excluyen las correcciones realizadas a posteriori por los diferentes organismos de estadística que concluyen que la cantidad de decesos es mucho más importante.

La OMS estima incluso que si se tiene en cuenta la sobremortalidad vinculada al COVID-19, directa e indirecta, el balance de la pandemia podría ser dos a tres veces más elevado que el registrado oficialmente.

El sábado se registraron en el mundo 6.171 nuevas muertes y 378.753 contagios. Sin embargo, una parte importante de los casos menos graves o asintomáticos sigue sin detectarse, a pesar de la intensificación del testeo en numerosos países.

Los países que más fallecidos registraron según los últimos balances oficiales son Rusia con 805, Estados Unidos (762) y México (600). La cantidad de muertos en Estados Unidos asciende a 687.751 con 42.940.458 contagios.

Sepa cómo afectó la pandemia la salud mental de los mayores

Si bien la pandemia provocada por la COVID-19 es, en primer lugar, de carácter físico, contiene también el “germen de una importante crisis de salud mental que estallará si no se toman medidas”.

Esto advirtió la Organización Mundial de la Salud (OMS) a comienzos de 2020. Actualmente, distintos relevamientos y encuestas resaltaron el grave impacto que este problema tuvo en los adultos mayores. Para conocer más sobre esta situación, HolaDoctor habló con Melisa Silvia Gambini, licenciada en psicología, especializada en terapias de rehabilitación cognitiva, quien trabaja con personas mayores.

La salud mental, según explica la OMS, es un estado de bienestar en el que la persona es capaz de:

  • Hacer frente a los numerosos factores de estrés de la vida.
  • Desplegar todo su potencial.
  • Funcionar de forma productiva y fructífera.
  • Contribuir a su comunidad.

Cuidar la salud mental es muy importante, debido a que influye en la forma en que interactuamos, aprendemos, trabajamos, sufrimos o somos felices.

Por los desafíos sin precedentes que se generaron en el último año, los expertos señalan que el cuidado de la salud mental será crítico en la respuesta de los países frente a la COVID-19 y en la recuperación de la pandemia.

La pandemia y la salud mental

Los problemas mentales pueden posicionarse en un continuo, que abarca desde una angustia moderada y limitada hasta graves trastornos. Según una publicación de The Lancet Commission on Global Mental Health and Sustainable Development, la pandemia de COVID-19 influyó en la posición de las personas en ese continuo.

Según los autores, incluso las personas que en el pasado respondieron bien ante los problemas de salud mental, son ahora menos capaces de enfrentarse a ellos debido a los múltiples factores estresantes generados por la pandemia.

Cómo afecta la soledad la salud de las personas mayores

Melisa Silvia Gambini comprobó personalmente este aspecto tras haber acompañado durante la pandemia a pacientes con distintas enfermedades prexistentes, como Alzheimer, Parkinson, esclerosis múltiple, o cuadros de demencia vascular, así como a personas sin enfermedades prexistentes.

“En las personas con mayor deterioro cognitivo se veían trastornos conductuales, problemas de sueño, irritabilidad, cambios de humor brusco, alucinaciones, y tendencias a asilarse, descuidarse, no comer, y no vestirse” dijo a HolaDoctor.

También se presentaban fallas en la memoria a corto plazo, problemas de atención, dificultad para procesar información o entender y abandono de sus tratamientos debido a la dificultad o imposibilidad de salir.

“En los cuadros con deterioro cognitivo se vio que las secuencias neurológicas habían avanzado. Entre quienes no tenían afección neurológica se notó más la sintomatología del tipo psiquiátrica. Depresión, temor a que le ocurra algo a algún familiar o sobreprotección del cuidado para con el otro”, lo que hacía que en muchos casos las personas se descuidaran a sí mismas.

Otro aspecto que influyó en la salud mental de los pacientes durante la pandemia fue el “refugio” en los medios de comunicación. Según Gambini, esto generaba mucha tristeza, miedo e inseguridad. En cambio, “en la gente más joven o que tiene una mejor relación con las tecnologías y redes sociales el impacto fue menor”.

“Noto que los adultos mayores se han aislado muchísimo, tienen miedo de salir a la calle, de vincularse con sus propios hijos. Eso es terrible, porque incluso cuando el hijo quiere acercase o ayudar, ellos se aíslan aún más, se anulan, y su patrón de intereses se reduce. Esto, lógicamente, genera mayores repercusiones cognitivas”.

Con MSN.com

Identifican en Brasil una sustancia de serpiente capaz de impedir reproducción del COVID-19

Un grupo de especialistas de Brasil identificó una sustancia presente en el veneno de las serpientes de la especie yararacusú que es capaz de impedir la reproducción del virus que transmite el COVID-19 en el organismo, informaron este martes (24.08.2021) fuentes científicas.

El péptido (molécula) identificado por el equipo de investigadores de la Universidad Estatal Paulista (UNESP) inhibió en 75 % la capacidad del virus SARS-CoV-2 de multiplicarse en una cultura de células de mono en laboratorio, informó este centro académico.

Los resultados preliminares de la investigación fueron publicados el 12 de agosto en la edición digital de la revista científica internacional Molecules y permiten pensar en la posibilidad de desarrollar medicinas para tratar al COVID-19, según Eduardo Maffud, profesor del Instituto de Química de la UNESP y coordinador del estudio.

Maffud explicó que el equipo de la UNESP ya había identificado moléculas del veneno de la yararacusú con propiedades antibacterianas y que por eso decidió probar algunos de esos péptidos para ver si tenían acción sobre el SARS-CoV-2. “Felizmente obtuvimos un resultado interesante con una de las sustancias. Identificamos una que no es tóxica para las células y que inhibe la reproducción del virus”, afirmó.

La yararacusú (Bothrops jararacussu) es una especie de serpiente venenosa del género Bothrops que tiene su hábitat en regiones selváticas del oeste, sudeste y sur de Brasil, así como en Bolivia, Paraguay y norte de Argentina. El envenenamiento de personas provocado por esta variedad es el más común en Brasil de entre las diferentes serpientes.

Afirman que la Covid-19 se manifiesta primeramente en la salud bucal

Dado que la cavidad bucal es el primer escenario infectado con el SARS-CoV-2, su lesión sería de los primeros signos clínicos de contagio con la Covid-19, según la doctora Ana Romero, especialista en docencia clínica en Odontología y Periodoncia.

Dos estudios realizados en España y Francia reportaron que durante los primeros 10 días en los que el paciente está asintomático y es altamente contagioso, la mucosa bucal es una de las principales vías de infección junto con la mucosa nasal y ocular, para posteriormente pasar a las vías respiratorias.

Esta teoría es reforzada por la doctora zuliana, fundadora de la clínica Perfect Smile, que cumple tres años al servicio de la gente y cuenta con 24 años de experiencia. “Los odontólogos jugamos un papel primordial en la detección precoz de las primeras manifestaciones clínicas en la boca de pacientes positivos a coronavirus”.

Los síntomas relacionados en la cavidad bucal incluyen: perdida del gusto, sequedad en la boca, dolor orofaríngeo, lesiones ulcerativas en el paladar, lesiones tipo ampollas en los labios, gingivitis y descamación de la superficie de la lengua entre otros.

Durante la práctica dental, los odontólogos tienen un alto riesgo de contagiarse, esto debido a la especificidad de los tratamientos que implica la cercanía con la boca y nariz del paciente, la consecuente exposición a la saliva, sangre y fluidos por el uso de instrumentos rotatorios.

Cuidados previenen complicaciones

En estos momentos de confinamiento y cuarentena obligatoria, el mantenimiento de la higiene bucal resulta todo un desafío. Durante este periodo, la ansiedad que genera el encierro hace que muchas personas estén más propensas de comer de forma desordenada, ingieren más alimentos azucarados y relajan los hábitos de limpieza o abandonan por completo la rutina de higiene bucal.

Mejorar la higiene bucodental es clave en estos momentos de pandemia, tal es el caso del cepillado dental tres veces al día, el uso del hilo dental, realizar enjuagues bucales antimicrobianos puros no diluidos en agua para reducir la carga viral como los que contengan peróxido de hidrógeno y cloruro de cetilpiridino, y desinfección del cepillo dental con agua oxigenada. 

Si el paciente es positivo al SARS-CoV-2 debe aislar también el cepillo dental del resto de la familia para evitar infecciones cruzadas y por último, una vez finalizada la infección desechar el cepillo dental por uno nuevo.

Casos de Covid-19 aumentaron en 4,4 millones en el mundo en una semana

Los casos de covid-19 detectados a nivel mundial aumentaron en 4,4 millones en la última semana comprendida en el reporte epidemiológico publicado hoy por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que señala que los continentes de América y Europa fueron los dos con la mayor tasa de incidencia, de 147,4 y 121,6 nuevos casos por cada 100.000 habitantes, respectivamente.

El acumulado de infecciones por el coronavirus supera los 207,7 millones en 20 meses de pandemia.

Las Américas y Europa fueron igualmente las dos regiones con la mayor tasa de mortalidad en la última semana, establecida en 2 y 1,1 decesos por 100.000 habitantes, respectivamente.

A nivel global, el número de decesos se mantuvo a un nivel similar que en la semana anterior y Africa fue el continente que reportó la caída más importante en muertes (-23 %).

Los aumentos más considerables de casos se registraron en Estados Unidos (9 %), Irán (9 %) e India (7 %).

En cuanto a fallecimientos causados por la covid-19, los países donde más aumentaron fueron Indonesia (8 %), Brasil (3 %) y Rusia (2 %).

El total de muertes provocadas por la infección del coronavirus SARS-Cov-2 y sus complicaciones cuando entra en relación con otras enfermedades subyacentes es hasta ahora de 4,37 millones.

La variante delta ha sido detectada en 148 países, alfa en 190, beta en 138 y gama en 82 países. 

Por qué las personas vacunadas todavía pueden tener COVID

Las personas vacunadas contra COVID-19 todavía pueden infectarse con el coronavirus y desarrollar la enfermedad. Pero la protección que les ofrece la vacuna hace que la afección se presente en una forma leve, y que no se necesite hospitalización.

Según explican expertos, a medida que más personas se vacunen, el virus circulará menos y se podrá poner fin a la pandemia. Mientras tanto, la mayoría de los nuevos casos de COVID-19 siguen ocurriendo entre personas que no han recibido la vacuna.

¿Por qué los vacunados pueden infectarse?

En primer lugar, porque ninguna vacuna en toda la historia de la inmunización ha tenido un 100% de efectividad. 

En segundo lugar, los virus mutan, cambiando su contenido genético para readaptarse y seguir circulando. Y esto ocurre especialmente cuando hay personas que no se vacunan porque no se puede generar la llamada inmunidad colectiva, la que logra poner una barrera final al gérmen.

Un estudio realizado en Israel cuando la variante delta de COVID ya dominaba en ese país, comprobó que las vacunas tenían una eficacia menor contra delta, alrededor de un 79%, para prevenir la infección, después de seis meses de haberse recibido la vacuna. Pero, así y todo, prevenían desarrollar complicaciones graves por el coronavirus y, por ende, la internación.

Pero los resultados de otro estudio posterior realizado en el Reino Unido, indicaron que esa eficacia era del 88%.

Expertos explican que la discrepancia en estos números puede deberse a que las campañas de vacunación en ambos países son diferentes, aunque ambas investigaciones coinciden en un dato crítico: luego de recibir las dos dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech, la vacuna era 88% efectiva contra la enfermedad sintomática causada por delta.

Vacunados y máscaras

Los CDC  indican que si una persona está completamente vacunada (esto significa que hayan pasado dos semanas de la segunda dosis de las vacunas de Pfizer o Moderna, o de la dosis única si se trata de la vacuna de Johnson & Johnson), puede participar en la mayoría de las actividades que hacía antes de la pandemia.

Sin embargo, para maximizar la protección contra la variante delta y prevenir que siga diseminándose, es conveniente usar máscara en público si se está en un área de alta transmisión.

El uso de una mascarilla o cubrebocas es aun más importante si la persona tiene un sistema inmunológico debilitado o si, debido a su edad o una condición médica subyacente, tiene un mayor riesgo de enfermedad grave.

También si alguien en su hogar tiene un sistema inmunológico debilitado, está en mayor riesgo de enfermedad grave o no está vacunado. En este caso, la persona puede optar por usar una máscara independientemente del nivel de transmisión en su área.

Coronavirus: contagios en el mundo superaron la barrera de los 200 millones

Según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los muertos en la pandemia ascienden a 4,2 millones, 45.000 de ellos en lo que va de semana, y se espera que finalmente haya un descenso respecto a los 64.500 de la semana anterior.

Los nuevos casos semanales han ido en aumento desde mediados de junio, mientras que los fallecimientos bajaron en la pasada semana (del 26 de julio al 1 de agosto), después de tres aumentos semanales consecutivos.

Aunque las cifras son altas, mueve al optimismo el ligero descenso de casos semanales registrado desde finales de julio en Europa y América, las dos regiones más golpeadas por la pandemia, aunque éstos siguen en aumento en Asia.

En tres países de América Latina baja el número de contagios

La curva baja desde hace días o incluso semanas en algunos de los países con más casos absolutos, como Brasil, Argentina, Colombia o España, pero se mantiene estable o en ligera alza en otros como EEUU, India, Rusia, Francia, Italia o Irán.

También invita a la esperanza el ritmo de vacunación en muchos países: casi un 30 % de la población mundial ha recibido ya al menos una dosis (aunque en los países de bajos ingresos el porcentaje apenas supera el 1 %), y más de un 15 % está completamente vacunado.

En total, se han administrado más de 4.400 millones de dosis, cerca ya de la mitad de los 10.000 millones que se estima son necesarios para poder vacunar al 70 % de la población mundial y acercarse con ello a la inmunidad de grupo.

EE.UU. registra la mayor cantidad de niños hospitalizados por el Coronavirus

Estados Unidos contabiliza 1.450 niños hospitalizados por coronavirus covid-19, la mayor cifra en lo que va de la pandemia, advirtió este domingo el director de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, en inglés), Francis Collins.

En una entrevista con el programa “This Week” de la cadena ABC News, Collins consideró que el país nunca debería haber llegado al punto en el que está, con un rebrote de los casos de coronavirus causados por la variante Delta.

“Tenemos vacunas que sabemos son altamente efectivas y seguras y, sin embargo, la mitad del país todavía no está completamente vacunado”, se quejó el funcionario.

Collins señaló que Estados Unidos está pagando “un precio terrible”, ante el rápido aumento de los casos, especialmente entre personas no vacunadas.


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Corona Virus: la OMS advierte que se pueden generar nuevas variantes más peligrosas que la Delta

El Comité de urgencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió este jueves que existe una “fuerte probabilidad” de que aparezcan nuevas variantes del coronavirus, que serían “más peligrosas”.

“La pandemia está lejos de terminar”, subrayaron los expertos, encargados de aconsejar al director general de la OMS. “Hay una fuerte probabilidad de que surjan y se transmitan nuevas variantes preocupantes, posiblemente más peligrosas y más difíciles de controlar que las que están ya registradas”, agregaron.

A su vez, Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS, aseguró que “China debe cooperar más en la investigación sobre los orígenes de la pandemia de coronavirus”, cuyos primeros casos se detectaron en diciembre de 2019 en Wuhan.

Necesitamos continuar la investigación para saber qué ocurrió realmente, porque si lo acabamos sabiendo nos puede servir para evitar crisis futuras similares”, afirmó en una conferencia de prensa llevada a cabo en Ginebra.

El ministro alemán de Sanidad, Jens Spahn, le solicitó a China que haga posible la continuación de las investigaciones sobre los orígenes de la pandemia de Covid-19, afirmando que se necesita más información.

Durante la visita a Ginebra, Spahn también anunció una donación de 260 millones de euros al programa ACT-Accelerator de la OMS, cuyo objetivo es garantizar que todo el mundo, incluidos los países más pobres, reciba vacunas y test contra Covid-19.

Cifra global de muertos por COVID-19 rebasa los 4 millones

La cifra global de muertos por COVID-19 rebasó los 4 millones en un momento en que la crisis se convierte cada vez más en una carrera entre las vacunas y la variante Delta altamente contagiosa.

El número de vidas perdidas en el último año y medio, compilado de fuentes oficiales por la Universidad Johns Hopkins, iguala al de personas muertas en conflicto en todas las guerras habidas en el mundo desde 1982, según el Instituto de Investigación para la Paz de Oslo.

La cantidad de fallecimientos es tres veces mayor a la de personas que pierden la vida en accidentes de tránsito en el orbe cada año. Es aproximadamente igual al número de habitantes de Los Ángeles o el país de Georgia. Equivale a más de la mitad de la población de Hong Kong y a casi 50% de la ciudad de Nueva York.

Aun así se cree ampliamente que la cifra es inferior a la real debido a un subregistro derivado de los casos pasados por alto u ocultados deliberadamente.

América del Sur es el epicentro mundial de la pandemia

ArgentinaBrasil y Colombia nunca habían visto unos niveles de incidencia de casos detectados de covid tan altos. Paraguay y Uruguay, que hasta ahora habían transitado indemnes por la pandemia, están batiendo récords de muertes por millón. Perú, el país más golpeado del mundo según el indicador de exceso de mortalidad en 2020, ha visto en 2021 un pico de dimensiones comparables al del año pasado. Incluso Chile, alumno aventajado de la vacunación mundial con la mitad de su población totalmente inmunizada, se enfrenta a una nueva ola de fallecidos.

Mientras América del Norte, con 40 contagios detectados diariamente por cada millón de habitantes según la última cifra disponible, y Asia, con 29, se sitúan en mínimos históricos, y Europa entera se debate por evitar un repunte que es por ahora muchísimo menor a lo sufrido en el pasado (el último promedio europeo está algo por debajo de 59 contagios diarios), en América del Sur la curva epidémica ha seguido un ascenso relativamente constante. La subida inició en noviembre del año pasado, con un mínimo de 95 casos por millón, y se ha mantenido por encima de los 300 por millón durante el último mes. Para sostenerla se han ido turnando casi todos los países en uno u otro momento, con la presencia destacada del pico uruguayo sostenido en el último trimestre. El virus llegó al pequeño país austral después de mantenerlo a raya durante un año, y aprovechó la falta de inmunidad por contagios previos para propagarse con velocidad.

Pero esta disponibilidad para el contagio no existía en lugares como Colombia o Brasil, cuyas ciudades habían pasado intensas olas que, se esperaba, podrían haber construido al menos algunos diques en forma de inmunidad. Para explicar este nuevo y sorprendente episodio de la tragedia, muchas voces ponen el foco en las nuevas variantes, mutaciones del virus que esquivarían precisamente la inmunidad adquirida. A ello, los líderes de la región suelen añadirle un dedo acusador hacia la supuesta irresponsabilidad y relajamiento de los ciudadanos. En contraste, desde las distintas oposiciones se suele poner el foco en la elección de vacunas que, según ellos, serían menos eficaces que su alternativa en el mercado. La falta de infraestructura hospitalaria en muchos de los países de la región ha hecho el resto.

Pero el cuadro sudamericano puede interpretarse con esos mismos elementos desde un ángulo distinto. La inmunidad adquirida, por vacuna o por infección pasada, no es una propiedad absoluta de un individuo o de una población. Se trata de la construcción de defensas que disminuyen la probabilidad de infección y (mucho más) enfermedad grave, pero estas defensas no son iguales para todos ni en todo contexto.

Por ejemplo: contar con un cierto porcentaje de la ciudadanía con algún tipo de inmunidad puede ser suficiente para hacer desaparecer el contagio de ella si se trata de una población que cuenta con una pauta completa de vacunación (de doble dosis para todos los viales empleados salvo uno: el de Jannsen), reside en zonas de densidad relativamente baja, puede permitirse en su mayoría resguardarse en sus domicilios y no exponerse para trabajar en caso de pequeños repuntes localizados en barrios o comunidades, y donde aún no han aparecido nuevas variantes que han mejorado la capacidad del virus de esquivar defensas existentes.

Pero ese mismo porcentaje podría no bastar en áreas de alta densidad o incluso hacinamiento, en las que más que descuido lo que existe es imposibilidad económica de sostener el aislamiento en el domicilio, y donde la penetración de la vacunación puede abrir brechas equivalentes a las que ya mantiene la desigualdad económica. Si, además, las mutaciones con capacidad mejorada hacen su entrada, resquebrajando en parte las protecciones de inmunidad pasada por infección, el riesgo de rebrote es considerable.

En Chile, Colombia y Argentina, por ejemplo, el foco se ha puesto sobre la supuesta falta de calidad de las vacunas de la china Sinovac (para los dos primeros) y la rusa Gamaleya o Sputnik (para el tercero). Pero en zonas de Europa donde ninguna de ellas se emplea también se observa crecimiento, por ahora localizado, pero ya preocupante para algunos observadores. Y la realidad es que, a día de hoy, ningún país en América del Sur (tampoco de Europa) está siquiera cerca de porcentajes abrumadores de inmunización por vacuna.

Siendo que, por las condiciones de densidad, pobreza y desigualdad, es posible que la necesidad de penetración de los planes de vacunación deban ser mayores en el sur global, quizás el foco debería estar en la rapidez de la vacunación, al menos mientras esperamos estudios que descarten o confirmen que alguna variante esquiva por completo la protección ofrecida por vacunas existentes. Algo de lo que, a día de hoy, no existe confirmación.

Argentina registró este martes 792 muertes por covid-19, la cifra más alta desde el inicio de la pandemia, que se ha cobrado ya un total de 91.438 vidas en el país. El impacto de la segunda ola ha sido muy superior al de la primera —debido en parte por la mayor movilidad de la población y por las nuevas variantes, más contagiosas— y ha obligado al Gobierno de Alberto Fernández a reforzar las restricciones en las áreas más afectadas. Buenos Aires y su área metropolitana, donde reside más del 30% de la población argentina, concentran más de la mitad de los fallecidos por coronavirus hasta la fecha.

El país suramericano ha llegado al inicio del invierno austral, la temporada de mayor riesgo para el covid-19, con 19,5 millones de dosis de vacunas aplicadas hasta este viernes, el 40% de ellas a mayores de 60 años. La campaña de inmunización se ha acelerado en las últimas semanas gracias al aumento de vacunas recibidas, pero persiste una gran brecha entre aquellos que han recibido la primera inyección y quienes tienen la protección completa. El 34,4% de la población cuenta con una dosis, frente al 8,6% que tiene las dos. Las vacunas más aplicadas en Argentina son la Sputnik V, AstraZeneca (gracias a un acuerdo entre el laboratorio, Argentina y México para su producción conjunta en América Latina) y Sinopharm.

Brasil acaba de alcanzar el récord diario de nuevos casos con los 115.000 contabilizados este jueves. La víspera quedó oficializado el inicio de la tercera ola de contagios, mientras una comisión de investigación parlamentaria sobre la gestión de la pandemia va revelando indicios de corrupción por parte del Gobierno de Jair Bolsonaro en la compra de la vacuna producida en India. La inmunización toma ritmo a medida que llega la materia prima para fabricar las inyecciones en territorio brasileño y arriban las dosis del sistema Covax de la OMS. Los completamente vacunados superan el 15% de los adultos; un 42% ha recibido la primera dosis.

Pese a que medio millón de muertos acumulados lo coloca como el segundo país sudamericano con más fallecidos por millón (tras Perú), el presidente Bolsonaro sigue fiel a su actitud desde el inicio de la pandemia. En uno de sus últimos viajes oficiales le bajó la mascarilla a un niño al que agarró en brazos; él estaba sin cubrebocas.

Con información de El País América

¿Qué se sabe de la nueva variante del Covid-19 que surgió en India?

La India clasificó una nueva variante de coronavirus, la llamada delta plus, como “preocupante”, aunque según los expertos aún es demasiado pronto para crear alarma en torno a ella.

Una mutación pasa de ser una “variante de interés” a una “variante preocupante” (VOC, por sus siglas en inglés) cuando muestra evidencias de que cumple al menos con uno de varios criterios: la transmisión fácil, provocar una enfermedad más grave, una neutralización reducida por anticuerpos o una reducción en la eficacia de tratamientos y vacunas.

El Ministerio de Salud de India dice que varios estudios mostraron que la delta plus, también conocida como AY.1, se propaga más rápidamente, se une con más facilidad a las células pulmonares y es potencialmente resistente a la terapia con anticuerpos monoclonales, una potente infusión intravenosa de anticuerpos para neutralizar al virus.

Está relacionada con la delta, una variante considerada ya “preocupante” que se identificó por primera vez en India el año pasado y que se cree que impulsó la segunda ola mortal de infecciones en el verano.

El Ministerio de Salud dice que la variante delta plus, encontrada por primera vez en India en abril, fue detectada en alrededor de 40 muestras de seis distritos en tres estados: Maharashtra, Kerala y Madhya Pradesh.

Al menos 16 de estas muestras se encontraron en Maharashtra, uno de los estados más afectados por la pandemia.

Delta plus también se ha encontrado en otros nueve países (Estados Unidos, Reino Unido, Portugal, Suiza, Japón, Polonia, Nepal, Rusia y China) en comparación con la cepa delta original altamente contagiosa, que ahora se ha extendido a 80 países.