CRISIS EN PERÚ

Perú: partidarios de Castillo y Fujimori marchan a la espera del resultado electoral

Partidarios del líder socialista Pedro Castillo y la candidata de derecha, Keiko Fujimori, manifestaron el sábado para manifestarse en reclamo de la victoria de sus respectivos candidatos en la elección presidencial de Perú, en momentos en todavía se desconoce el ganador oficial.

Todo ello a casi dos semanas de las elecciones presidenciales. Mañana domingo se cumplen 15 días de la segunda vuelta de la elección del 6 de junio, en la que Castillo se impuso por un estrecho margen según el conteo de la oficina electoral. Esto ha polarizado más al país, con protestas diarias y la candidata de derecha ha denunciado supuesto fraude. Las pruebas presentadas son pocas.

El Jurado Nacional de Elecciones debe de resolver todas impugnaciones presentadas por ambos candidatos, la gran mayoría de Fujimori, la hija mayor del encarcelado exmandatario Alberto Fujimori. La tarea podría demorar días o incluso semanas el resultado final, según expertos consultados por Reuters y medios locales.

“En el proceso electoral no se ha advertido de parte de las autoridades electorales ningún intento de querer alterar la voluntad popular”, dijo el sábado el Defensor del Pueblo, Walter Gutiérrez, a la radio RPP. “Pedimos serenidad y responsabilidad a la población y los candidatos para esperar los resultados”.

Castillo niega supuesto fraude
El partido de Castillo ha rechazado acusaciones de fraude y los observadores internacionales del proceso en Lima han manifestado que las elecciones fueron transparentes.

Gutiérrez pidió a la autoridad electoral que resuelva todas las impugnaciones de los candidatos y que explique de manera fundamentada todas las dudas para robustecer su decisión final.

La marcha a favor de Castillo ha sido convocada por diferentes organizaciones sociales, colectivos de ciudadanos, sindicatos y partidos de izquierda que lo apoyan.

“Nos movilizamos en todo el país para detener la maquinaria golpista de quienes quieren acabar con la democracia”, dijo por Twitter el partido Nuevo Perú, que postuló a los comicios a la izquierdista Verónika Mendoza, quien participará en la marcha.

“Respeta mi voto”: seguidores de Keiko Fujimori
Por su parte Fujimori ha hecho un llamado por las redes sociales a una movilización que llama: “Respeta mi voto”.

En un mensaje por Twitter de su partido Fuerza Popular, la candidata conservadora afirma: “Cuando la mentira nos ataca, cuando la trampa avanza, cuando la injusticia amenaza, ese es el momento de reunirnos y resistir. Unidos lo podemos todo”.

El ministro de Interior, José Elice, afirmó el viernes que movilizará a unos 3.000 policías para evitar que los manifestantes de ambos candidatos no se crucen en las marchas que se realizará por varias calles del centro de Lima.

Hasta ahora, salvo algunos incidentes menores, las movilizaciones se ha desarrollado sin violencia, ha reportado Reuters.

Perú atraviesa una crítica situación que incluye la pérdida de empleos y fuentes de ingresos por la pandemia. Los sectores informales, independientes y con bajo nivel educativo de la población vieron mayores efectos, según un estudio del Banco Mundial.

Perú: una virtual presidencia frente a escenarios hostiles y pedidos antidemocráticos

Aunque el candidato Pedro Castillo ya se perfiló como el presidente electo de Perú, la Justicia electoral de ese país todavía debe resolver denuncias de presuntas irregularidades en el proceso. La mayoría de recursos han sido interpuestos por la candidata Keiko Fujimori, que argumenta, sin pruebas, un “fraude en mesa”. Mientras el discurso sigue escalando, al eventual nuevo mandato se lo avizora débil y acorralado por la oposición.

En Perú se están viviendo dos realidades políticas a la vez. La primera, de una victoria clara en el conteo oficial de los comicios presidenciales del 6 de junio: al 100% de actas, Pedro Castillo, candidato del partido Perú Libre, figura como el vencedor. La diferencia con su contrincante, Keiko Fujimori, del partido Fuerza Popular, es de poco más de 44.000 votos. Sin embargo, aún no se puede oficializar qué candidato presidencial ganó el respaldo ciudadano mayoritario.

La otra realidad es la que impide que se defina la primera: ambos partidos, pero mucho más el de Fujimori, impugnaron una cantidad importante de actas electorales. Fuerza Popular alega un “fraude” masivo en las mesas de votación por parte de personas a favor de Perú Libre. Por ello, solicita eliminar más de 200.000 votos. Pero hasta el momento ningún recurso ha sido acogido en primera instancia por falta de fundamento o por trámite extemporáneo. Mientras las eventuales apelaciones no se resuelvan de manera irreversible ante el Jurado Nacional de Elecciones, los resultados no serán proclamados.

No obstante, a estas alturas, parece contrafáctica una resta significativa en los resultados finales que permita la remontada de Fujimori.

El tiempo que toma la indefinición ha dado margen a una escalada de reclamos, principalmente, desde la orilla en desventaja. La semana pasada, cientos de simpatizantes de Fuerza Popular protestaron en Lima bajo el eslogan ‘Respeta mi voto’, en alusión a la teoría de actos fraudulentos sistemáticos. Adicionalmente, un congresista electo del partido Renovación Popular, afín a la candidatura de Fujimori, publicó en sus redes sociales un pedido para que se anulen las elecciones, advirtiendo que el nuevo gobierno adolecería de legitimidad.

En la semana, inclusive el conductor de un canal de TV sugirió “tomar Palacio de Gobierno”, destituyendo al actual mandatario Francisco Sagasti antes del constitucional cambio de mando.

Además, se reportó que grupos de seguidores del fujimorismo han protestado por varias noches frente a las casas de autoridades electorales, como el presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Jorge Salas Arenas, y el jefe de la Oficina de Procesos Electorales, Piero Corvetto.

Un nuevo gobierno que se pronostica débil

Para el politólogo Paolo Sosa Villagarcia, la eventual administración del presidente electo partirá indefectiblemente desde una posición vulnerable y debilitada. Primero, cabe recordar que Castillo no es una figura de liderazgo dentro del partido Perú Libre, que lo invitó a postular a la Presidencia. Y, por otro lado, los temores hacia su candidatura —sobre todo, por sus proyectos económicos iniciales en la campaña— llevaron a una intensa polarización, en la cual la mitad del país, encabezada por Lima y las élites, sigue prefiriendo a Keiko Fujimori.

Más probable que tener un régimen autoritario con Castillo es tener mucho más desgobierno que en los últimos cinco años
“Castillo no se presenta como un presidente electo fuerte. Tiene desventajas marcadas como el no tener control de su partido y, además, una oposición importante encima suyo. Uno de los grandes temores que se difundió durante la campaña era que Castillo ‘es una opción comunista’, que en la realidad es casi un imposible porque el comunismo, por lo general, se ha originado de revoluciones sociales y no de elecciones. Pero, digamos, se mantiene ese temor de parte de un sector de la ciudadanía de que Castillo impulse además un ‘proyecto chavista’, ‘bolivariano’, ‘que reproduzca lo visto en Venezuela’. Sin embargo, por sus debilidades conocidas, yo creo que más probable que tener un régimen autoritario con Castillo es tener mucho más desgobierno que en los últimos cinco años, que ya de por sí fueron bastante caóticos”, explicó Sosa a France 24.

Al 100% de actas procesadas y contabilizadas, Castillo se impone frente a Fujimori con 44,058 votos más. En la elección de 2016, Pedro Pablo Kuczynski superó también a Fujimori por un margen más estrecho: 41.057.

A nivel de gestión, la también politóloga Kathy Zegarra Díaz apunta a un posible escenario de ensayo-error y contramarchas; algo parecido al comportamiento de Castillo como candidato, por su falta de experiencia política. Además, están las aparentes pugnas al interior de su partido, fundado y dirigido por Vladimir Cerrón, un exgobernador de la región Junín con una sentencia por corrupción.

“Creo que hay muy pocas certezas sobre cómo sería un gobierno de Pedro Castillo debido a que, en campaña, se lo vio contradictorio en varios momentos. Incluso, hay que decir que tuvo algunos comentarios desatinados o hasta antidemocráticos y luego se retractó sobre ellos. También es válido tomar en cuenta que él es un miembro relativamente nuevo en el partido de Vladimir Cerrón y que este es quien inicialmente impulsó el proyecto partidario hacia la presidencia. Creo que, una vez asumida la presidencia, será fundamental saber si Castillo verdaderamente mantendrá una hoja de ruta (un plan moderado, distinto al ideario original de Perú Libre) y también si tendrá a un equipo que inspire confianza desde un eventual gabinete de ministros”, estima Zegarra.

Paulo Vilca Arpasi, también politólogo, sostiene que, en general, la extensión de la polarización política puede llevar a un deterioro muy rápido del Poder Ejecutivo en turno. Además, cuestiona la poca apertura que ambos partidos han mostrado para integrarse en proyección con otros actores políticos, más allá de las alianzas o los endoses de segunda vuelta.

“Sea Castillo o incluso Fujimori, a mí me queda claro que el gobierno que surja será débil. No solo porque la victoria se da por un escaso margen de votos, sino también por todas estas circunstancias de crispación. Por otro lado, también está el hecho de que ninguno de los contendientes —especialmente, Castillo— ha construido puentes políticos. Para ganar ser requiere votos, pero para gobernar es fundamental hacer política. Genera mucha preocupación porque un gobierno de Pedro Castillo solamente con su círculo o solo con la izquierda tiene pocas posibilidades de salir adelante. Se entendería que ahora mismo la atención está en que se resuelva la fase electoral, pero también ha sido y sigue siendo importante el ejercicio político. Finalmente, la legitimidad también se gana con esto último”, anota Vilca.

La relación con el Congreso, un problema latente

En los últimos cinco años Perú llegó a tener cuatro presidentes y dos Congresos distintos. Esto, luego de graves crisis políticas, principalmente enmarcadas por la tirantez y la confrontación entre ambos poderes. El Congreso que fue electo en las elecciones del último 11 de abril se presenta fragmentado. De los 120 congresistas, 37 pertenecen a Perú Libre, el partido de Castillo, y 24 son de la agrupación fujimorista Fuerza Popular. Sin embargo, por coincidencia en la derecha, varios otros grupos se perfilan como aliados de este último partido.

El politólogo Paolo Sosa considera que la eventual interacción entre un gobierno de Castillo y el Congreso está marcada por algo que no ocurrió en las elecciones del 2016, y es que la corriente de deslegitimación contra el poder entrante ha empezado sin siquiera cerrarse el proceso electoral.

“El cuestionamiento a la capacidad presidencial de Castillo ha iniciado antes de que asuma el poder. Esa es una diferencia muy importante porque con Pedro Pablo Kuczynski (que venció a Fujimori por un estrecho margen de 47wQbNPTDJp9hMYdvogK2hAUiHsGeiybwaWe36bwtRQ3UTpYV7YuZ8FV5j9nauFCWwcjM6dTzpL5s2N79Rp5unwdMvc8ZKUfue creciendo conforme pasaron los meses en el gobierno. En el caso actual, el escenario ya es adverso para Castillo sin siquiera habérsele declarado presidente. Eso puede dar cuenta del grado de temor que se ha esbozado sobre Castillo desde cierto sector porque Kuczynski era, a fin de cuentas, un candidato de derecha y, por ello, no tan incómodo para la élite política, empresarial ni para la mayoría de medios de comunicación”, señala Sosa.

Para la politóloga Kathy Zegarra, no se pueden descartar nuevas crisis políticas tan o más complejas que las vividas en el reciente quinquenio. Advierte que, de no haber voluntad conjunta desde el Congreso, la práctica de control político extrema como la vacancia presidencial por incapacidad moral permanente (que fue interpretada contra Martín Vizcarra el 2020 para destituirlo) seguirá a la mano.

Las actitudes antidemocráticas son malas señales
“Considero que Castillo tendrá un Parlamento bastante difícil para dialogar o llegar a consensos. Ya hemos visto lo que sucede cuando un presidente no tiene mayoría en el Parlamento o cuando no tiene popularidad como activo político. No pinta bien. En estos días, hemos escuchado a líderes políticos sugiriendo cuestiones ilegales para rebobinar la elección a solo unas semanas de un cambio de mando. Las actitudes antidemocráticas son malas señales. En realidad, creo que la estabilidad va a depender mucho más de la voluntad política de los nuevos congresistas que de los esfuerzos que pueda hacer Castillo. Pero, volviendo a algo más medular, la propia debilidad institucional de los partidos políticos en el Perú pone difícil ese camino integrado”, explica Zegarra.

El también politólogo Paulo Vilca indica que la relación entre el eventual gobierno y el nuevo Congreso estará determinada por tres hitos importantes: la elección interna del presidente del Parlamento; la selección desde el Ejecutivo de su primer gabinete y la negociación para el voto de confianza; y, finalmente, qué ocurrirá con el ofrecimiento de campaña de Castillo sobre una nueva Constitución. “Creo que esos tres momentos, dependiendo de cómo se enfoquen o negocien, podrían redondear una proyección sobre cómo será el Congreso con el Ejecutivo y viceversa”, expresó.

Además de afrontar un ambiente político hostil, la próxima gestión presidencial deberá enfocarse en una agenda ya prioritaria: el manejo de la pandemia, la continuidad de la vacunación y la salida a la crisis económica.

Otros temas de especial atención son el reforzamiento de la educación, la lucha contra la corrupción, la seguridad ciudadana y la respuesta a los conflictos sociales en diferentes regiones del país. La nueva asunción de gobernante está reservada, constitucionalmente, para el 28 de julio, fecha de aniversario de la independencia de Perú. Precisamente este 2021, la república sudamericana llega a su bicentenario.

Con información de MSN.com/ Ana Bazo Reisman

Keiko Fujimori: “Vamos a defendernos con todas las medidas que nos permite el Estado de derecho”

La candidata presidencial de Fuerza PopularKeiko Fujimori, insistió en que han existido “graves irregularidades” durante el proceso electoral y adelantó que emplearán “todas las medidas” que les “permite el Estado de derecho”.

“El Perú vive un momento de incertidumbre por las graves irregularidades que han existido en la segunda vuelta presidencial. Después de haber recibido múltiples denuncias por acciones realizadas por miembros de Perú Libre para alterar los resultados de esta eleción, decidimos presentar una serie de nulidades haciendo uso de nuestro legítimo derecho de tener un proceso limpio y transparente”, expresó en un pronunciamiento grabado.

La lideresa fujimorista aseguró que “una serie de marchas y contramarchas” en las resoluciones del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) les han generado “una profunda preocupación, porque algunas de sus decisiones vulneran directamente nuestro derecho a la revisión de estas irregularidades”.

“Es por este motivo que vamos a defendernos con todas las medidas que nos permite el Estado de derecho”, advirtió.

Anuncia apoyo del magistrado Óscar Urbiola

Para este propósito anunció la colaboración del expresidente del Tribunal Constitucional Óscar Urviola Hani, quien, dijo, “se hará cargo de nuestra defensa frente a todos los órganos competentes”.

Keiko Fujimori agradeció la participación del magistrado y afirmó que ha aceptado ejercer dicha función ad honorem “en defensa de la Constitución y la legalidad”.

“No se trata de Keiko Fujimori o de Fuerza popular, se trata de la defensa de la democracia, la libertad y el Estado de derecho”, zanjó la candidata.

La semana pasada, la postulante denunció “indicios de fraude” y alcanzó a solicitar al JNE, dentro del plazo legal, la nulidad de los votos de 151 mesas de sufragio, aunque para los observadores de la OEA el proceso electoral fue positivo y sin “graves irregularidades”.

Keiko Fujimori pide la nulidad de 200.000 votos por “irregularidades”

La candidata de Fuerza Popular a la presidencia de Perú, Keiko Fujimori, ha presentado acciones de nulidad en 802 mesas electorales en las que su formación ha hallado “irregularidades”, las cuales representan unos 200.000 votos, que la aspirante espera “sean retirados del recuento final”.

Fujimori ha comparecido acompañada de dos abogados para informar de la presentación de estas acciones al Jurado Nacional de Elecciones (JNE), que tendría que admitirlas para que se anulen estos votos.

“Adicionalmente, estamos haciendo un seguimiento al proceso de impugnación, que son 1.200 actas que esperamos luego sean contabilizadas en el recuento final del JNE”, ha señalado.

Así, la candidata de Fuerza Popular ha dicho que si se suman los 200.000 votos de las 802 mesas en las que se ha presentado solicitudes de nulidad a las 1.200 actas observadas, que representan 300.000 votos, “todavía está en juego 500.000 votos”.

“Creemos que es fundamental que se analicen (los 500.000 votos) para el recuento final que tiene que llevar a cabo el Jurado Nacional de Elecciones”, ha añadido, recoge ‘El Comercio’.

Fujimori denunció el lunes “fraude en la mesa” por parte del partido Perú Libre, de su rival en las elecciones, Pedro Castillo, que se proclamó el martes vencedor.

Precisamente, el candidato izquierdista lidera los resultados de los comicios con el 50,2 por ciento de los votos al 99,041 escrutado, mientras la aspirante derechista perdería con un 49,7 por ciento.

Congreso de Perú designó al académico Francisco Sagasti como presidente interino

Pleno del Legislativo aprobó por mayoría la nueva Mesa Directiva encabezada por Francisco Sagasti y sus vicepresidentes Mirtha Vásquez, Luis Roel y Matilde Fernández.
Pleno del Legislativo superó los 62 votos necesarios y eligió la nueva Mesa Directiva encabezada por Francisco Sagasti (Partido Morado) y sus vicepresidentes Mirtha Vásquez (Frente Amplio), Luis Roel (Acción Popular) y Matilde Fernández (Somos Perú).

De esta forma, Sagasti Hochhausler pasa a liderar el gobierno de transición y asumirá la Presidencia de la República tras la renuncia de Manuel Merino, el último domingo 15.

Asimismo, la primera vicepresidenta del Congreso, Mirtha Vásquez, tomará el cargo como presidenta del Congreso en reemplazo de Luis Valdéz (Alianza Para el Progreso).

De esta manera se llega al fin del vacío de poder provocado por una serie de sucesos que inició cuando el Parlamento aprobó con 105 votos a favor la vacancia contra Martín Vizcarra y en su lugar colocaron a Manuel Merino (Acción Popular), aquel momento titular del Congreso.

Posteriormente, vendría una serie de manifestaciones multitudinarias que reclamaron la ilegitimidad del gobierno de facto de Merino de Lama y que registró el asesinato de Bryan Pintado e Inti Sotelo cuando hacían pleno ejercicio de su derecho a la protesta.

Tras la represión policial y los asesinatos, Manuel Merino y la Mesa Directiva del Congreso, presidida por Luis Valdéz, renunciaron a su cargo y dejaron por más de 24 horas al Perú sin un Gobierno oficial, todo esto mientras el Perú atraviesa la pandemia del coronavirus.

Pese a que se prometió elegir una nueva Mesa Directiva el mismo domingo 15, el Pleno del Legislativo rechazó la única lista candidata titulada por Rocío Silva Santisteban (Frente Amplio). Seguidamente, la legisladora señaló que Podemos Perú, Unión Por el Perú, Acción Popular y Descentralización Democrática no apoyaron la elección debido a que se oponían a que Francisco Sagasti presida el Congreso.

Con la aprobación por mayoría, Francisco Sagasti dirigirá su mandato hasta el 28 de julio del 2021, fecha en la que se hará el cambio de mando luego de conocer los resultados de las elecciones generales previstas a iniciar el 11 de abril del próximo año.

La nómina de Francisco Sagasti, Mirtha Vásquez, Luis Roel y Matilde Fernández fue elegida con 97 votos a favor, 26 en contra y ninguna abstención.

Partido Morado de Perú sugiere que revoque la vacancia y Vizcarra vuelva a la presidencia

La bancada del Partido Morado planteó como solución a la crisis política que el Congreso de la República se retracte de haber vacado a Martín Vizcarra para que este vuelva a ocupar el cargo de jefe de Estado.

Mediante un comunicado la agrupación propuso que su vocero, Francisco Sagasti, asuma la presidencia del Congreso, convoque a una sesión de pleno y que en esta se anule la destitución de Vizcarra Cornejo.

“Exigir a las bancadas que corrijan el caos que han desatado y voten para retractar la vacancia. Confiamos en que el Tribunal Constitucional ratificará esta decisión. De esta forma tanto el señor Vizcarra como su Gabinete retornarán a sus cargos de inmediato”, se lee en el escrito.

No obstante, la agrupación precisó que esta iniciativa no busca favorecer al ex presidente y que las investigaciones en su contra por presuntamente haber recibido pagos ilícitos deben continuar.

En otro pasaje el pronunciamiento revela que su primera propuesta para que Gino Costa asuma la presidencia del Parlamento no contó con el apoyo de las demás bancadas.

En la tarde de ayer Manuel Merino anunció su renuncia al cargo de presidente de la República, luego de que se produjeran protestas en contra de su asunción al poder. En estas manifestaciones fallecieron dos personas.

El último lunes, Vizcarra Cornejo fue vacado por 105 votos a favor, 19 en contra y 4 abstenciones. Votaron a favor de la vacancia presidencial, congresistas de Alianza para el Progreso, Acción Popular, Frente Amplio, Podemos, Unión por el Perú y Fuerza Popular.

Reportan 11 heridos en protestas contra nuevo gobierno del Perú


La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) de Perú reportó al menos 11 personas heridas tras la masiva movilización contra el nuevo gobierno de Manuel Merino.

A través de un comunicado, la entidad detalló que hay tres jóvenes con lesiones graves, además varios periodistas que cubrían la marcha del 12N resultados heridos.

Por ahora, se desconoce la identidad de tres manifestantes que aparecen en el listado de lesionados del CNDDHH.

Desde el gobierno de Merino respaldaron el actuar de la policía. El nuevo ministro del Interior, Gastón Rodríguez, defendió el uso de gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes y aseguró que “el uso de perdigones está restringido”.

“Los policías solo hicieron uso de bombas lacrimógenas luego de soportar un ataque”, añadió el secretario de Estado en entrevista con Radio RPP tras la movilización.

Además un joven de 27 años recibió perdigón en su rostro y está siendo atendido en el Instituto Nacional de Oftalmología. Se estima que podría terminar “con posibilidad de lesiones permanentes en su ojo izquierdo”.

El reporte de la entidad de Derechos Humanos además detalla que cuatro periodistas fueron heridos mientras cubrían la histórica movilización en el Lima.

La movilización del día jueves forma parte de las protestas contra el nuevo gobierno de Perú y es la más masiva desde que comenzaron las manifestaciones tras la vacancia de Martín Vizcarra en el Congreso el día lunes.

Congreso de Perú destituye al Presidente Martín Vizcarra

En un nuevo vuelco en el permanente laberinto político peruano, el Congreso aprobó el lunes en la noche, la segunda moción de vacancia presentada contra el Presidente Martín Vizcarra. Después de un debate que se extendió por horas, los legisladores necesitaban solo 87 votos a favor -de un total de 130- para concretar la destitución por “incapacidad moral permanente” y los superaron, con 105 a favor, 19 en contra y 4 abstenciones. La arremetida desde el Poder Legislativo fue impulsada después que la prensa local hizo eco de un caso en el que se acusa al mandatario de recibir US$ 630 mil en sobornos cuando era gobernador en Moquegua (2011-2014). Así, Perú ha quedado nuevamente inmerso en una nueva crisis política, esta vez sin gobierno.

El pasado 20 de septiembre, Vizcarra salió ileso de la primera moción de vacancia en su contra, que fue refutada tras alcanzar 32 votos a favor, 78 en contra y 15 abstenciones. Sin embargo, en esta ocasión la bancada de Unión por Perú (UPP), que presentó el último recurso, aseguró que es “más sólida” que la anterior.

La causal de vacancia de Vizcarra es la misma que utilizó el Congreso en 2000 para remover a Alberto Fujimori después de su caótica salida del país tras acusaciones por corrupción y la misma que inició el proceso en 2018 contra Pedro Pablo Kuczynski, que finalmente renunció -tras 20 meses de gobierno tras ser acorralado por vínculos con Odebrecht- en días previos a la votación dejando a su vicepresidente, Martín Vizcarra al poder.

Durante la jornada, el mandatario peruano llegó al Pleno para ejercer su derecho de defensa acompañado de su abogado, Fernando Ugaz Zegarra. Vizcarra negó todas las acusaciones. “Hemos dado sustentos de fondo y forma y la justificación de que a nuestro juicio no corresponde de ninguna manera la vacancia”, señaló.

A diferencia del terremoto político de septiembre, cuando se filtraron una serie de audios en los que el mandatario le pidió “mentir” a dos asesoras sobre los vínculos que mantuvo con el cantante Richard “Swing” Cisneros, investigado por contratos irregulares con el Estado, y la postura del Presidente de confrontar al Congreso acusando un “complot contra la democracia” impulsado por “fuerzas oscuras” y rechazar una posible renuncia al cargo, ahora Vizcarra enfrentó acusaciones de al menos cuatro testigos que querían colaborar con la justicia.

En esta oportunidad y con un discurso incendiario, Vizcarra -que lideró una lucha contra la corrupción que le permitió gozar de una alta popularidad (57% según Ipsos)-, defendió que los testimonios en su contra, que lo acusan de recibir más de US$ 630 mil por las licitaciones de un proyecto de irrigación y de un hospital durante su mandato moqueguano, no estaban corroboradas ni comprobadas y apuntó a los 68 congresistas que tienen acusaciones vigentes por diversos delitos ante la Fiscalía. “¿Tendrían también que dejar sus cargos por ello? ¿Sin que la investigación fiscal haya sido concluida?”, criticó el mandatario.

De esta manera, es con una investigación judicial inconclusa -debido a que cuenta con inmunidad y las pericias se realizan cuando el acusado salga del poder-, los legisladores buscaron precipitar la salida del gobierno al que consideraron “una piedra en el zapato”, ya que impulsó una serie de reformas anticorrupción que entre otros, reglamentó el financiamiento de partidos y anuló la reelección. Esto llevó a que en al menos dos oportunidades Vizcarra amenazara con disolver el Parlamento de mayoría opositora.

Los choques entre el Ejecutivo y el Legislativo llegaron al poco andar del mandato de Vizcarra. Según The Associated Press, Vizcarra es el único mandatario en 40 años que gobernó sin una bancada que lo pudiera proteger con votos en el Pleno. Kuczynski (2016-2018) tuvo 18 legisladores, mientras que Alejandro Toledo (2001-2006), Alan García (2006-2011) y Ollanta Humala (2011-2016) tuvieron un sólido respaldo legislativo que les permitió finalizar sus mandatos, a pesar que todos han sido investigados por el caso Odebrecht.

Eso sí, algo que Vizcarra tiene y que sus antecesores no lograron, fue un alto respaldo popular. Un sondeo del Instituto de Estudios Peruanos sostiene que nueve de cada 10 peruanos prefiere que finalice su mandato y después sea investigado por la fiscalía.

La escalada de tensión ocurre a siete meses del fin del mandato de Vizcarra. Las elecciones generales peruanas están programadas para el próximo 11 de abril y el cambio de mando se debería producir el 28 de julio, pero el recurso admitido de vacancia tiene efectos inmediatos.

El conducto regular estima que tras una resolución legislativa, la medida será publicada en el diario oficial para luego convertirse en ley.

Ante la ausencia de un vicepresidente después de la dimisión de Mercedes Aráoz, en mayo pasado, quien debe asumir en reemplazo de Vizcarra es el jefe del Congreso, Manuel Merino, el tercer mandatario en cuatro años.

“Esta dinámica de crisis política-institucional entre poderes la arrastramos desde PPK y se ha profundizado con el inicio de la campaña electoral. Había algunos incentivos de los partidos con el clima electoral a que existieran mayores votaciones a favor de la vacancia”, sostiene el analista político peruano, Carlos Meléndez.