DONALD TRUMP

Trump arremete contra Pence y McConnell en evento privado

Se suponía que iba a ser un fin de semana unificador para un Partido Republicano que está en guerra consigo mismo por el liderazgo divisivo del expresidente Donald Trump. Pero el propio Trump rompió dos días de relativa paz en sus comentarios finales ante los principales donantes cuando insultó al líder del partido en el Senado y a su esposa.

Previo al discurso de Trump en un evento privado realizado en su nuevo hogar dentro del complejo de Mar-a-Lago, los asesores del expresidente dijeron que destacaría su compromiso con el partido y la unidad republicana.

Pero Trump se desvió bruscamente el sábado por la noche de su discurso y en lugar de ello arremetió contra el líder de la minoría en el Senado, Mitch McConnell, tildándolo de “perdedor inútil” y burlándose de su esposa, Elaine Chao, quien fue la secretaria de Transporte de Trump.

El exmandatario señaló que estaba “decepcionado” de su exvicepresidente, Mike Pence, y utilizó una grosería para referirse a McConnell, de acuerdo con varios de los asistentes que no estaban autorizados para hablar públicamente sobre lo que se dijo en el evento privado. Trump se quejó de que McConnell no le agradeció adecuadamente por haber incluido a Chao en el gabinete.

La oficina de McConnell no respondió de manera inmediata a una solicitud de comentarios enviada el domingo.

Las palabras de Trump hicieron sentir incómodos a algunos de los presentes.

El expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich no defendió a Trump cuando ofreció comentarios a su salida de Palm Beach el domingo.

“Estamos mucho mejor si seguimos centrándonos en los demócratas. Punto”, señaló Gingrich.

El discurso del sábado fue el último evento de la cumbre de donantes del Comité Nacional Republicano celebrada en Palm Beach. La mayoría de las reuniones privadas del comité fueron realizadas en un hotel de lujo ubicado a unos kilómetros de Mar-a-Lago. Los asistentes fueron trasladados en autobús para el discurso de Trump.

La nueva tensión entre Trump y los líderes republicanos se produjo en momentos en los que los dirigentes del partido tratan de restar importancia a una disputa interna sobre el papel de Trump en el grupo, su compromiso con la recaudación de fondos y sus planes para 2024. Trump también sigue insistiendo en que las últimas elecciones le fueron “robadas”, repitiendo las falsas afirmaciones de que Joe Biden ganó las elecciones sólo por fraude electoral.

Con información de la agencia AP

Trump asegura que entregó a administración de Biden la frontera más segura de la historia

El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, nuevamente arremetió contra la política migratoria que está llevando a cabo el gobierno de Joe Biden al asegurar que cuando dejó la Casa Blanca entregó “la frontera más segura de la historia”.

Todo lo que tenían que hacer era mantener un sistema que funcionaba sin problemas en piloto automático -opinó-. En cambio, en el lapso de unas pocas semanas, la Administración de Biden ha convertido un triunfo nacional en un desastre nacional”, señaló Trump en un comunicado.

Donald Trump también calificó las intervenciones del Secretario de Seguridad Nacional (DHS, en inglés), Alejandro Mayorkas, en las televisiones de “patéticas”, “inútiles” y de “desgracia nacional”: “Su presentación autocomplaciente en medio de una crisis masiva que él mismo ha ayudado a crear es una prueba más de que es incapaz de liderar el DHS”, sentenció.

El expresidente instó a reanudar la construcción del muro en la frontera con México, una de sus propuestas estrella y que fue paralizada por Joe Biden en su primer día en la Casa Blanca, y aseguró que por la frontera están entrando drogas a Estados Unidos, además de haber tráfico sexual y de personas.

“Las políticas temerarias de esta Administración están permitiendo y alentando crímenes contra la humanidad. ¡Nuestro país está siendo destruido!”, señaló Donald Trump.

Trump recomienda por primera vez vacunarse contra el COVID-19

El expresidente de Estados Unidos Donald Trump recomendó este martes a los estadounidenses que se vacunen contra la COVID-19y en especial a sus votantes, el grupo que más resistencia está mostrando a inocularse.

Trump y su mujer, la exprimera dama Melania Trump, se vacunaron contra la COVID-19 antes de abandonar el poder, aunque no lo hicieron público en su momento.

De hecho, los Trump fueron el único matrimonio expresidencial que no participó en una campaña de vacunación que han protagonizado Barack y Michelle Obama (2009-2017), George W. y Laura Bush (2001-2009), Bill y Hillary Clinton (1993-2001), y Jimmy y Rosalynn Carter (1977-1981).

La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, instó precisamente este lunes a Trump a “alzar la voz sobre la seguridad y eficacia” de la vacuna al destacar que “todos los otros” expresidentes lo han hecho y dijo que el Gobierno de Biden apoyaría ese gesto.

En la entrevista con Fox News, Trump dijo que la vacuna contra la covid-19 “es buena, es segura y es algo que funciona”.

“Pero, de nuevo, tenemos nuestras libertades y tenemos que vivir con ello y eso también lo apoyo”, afirmó Trump al referirse a la gente que ha decidido no vacunarse.

Una encuesta reciente de CBS News indicó que el 34 % de votantes republicanos no tiene intención de vacunarse y que un 24 % todavía lo está sopesando, mientras que entre los demócratas tan solo un 10 % no quiere la vacuna y un 20 % todavía está indeciso.

El gobernador de Georgia -el estado que menos gente ha vacunado de todo el país-, Brian Kemp, dijo la semana pasada que se están encontrando “vacilación” entre el grupo de republicanos blancos a la hora de vacunarse.

En Estados Unidos, unos 72,1 millones de personas (un 21,7 % de la población) han recibido al menos una dosis de las vacunas de Pfizer, Moderna o Johnson&Johnson, de las cuales 39 millones (11,8 %) están ya completamente inoculadas.

La mayoría de estados con un menor número de población vacunada son sureños y tradicionales feudos republicanos como la misma Georgia, Alabama, Tennessee o Texas.

Trump: con Biden la frontera con México está fuera de control

El expresidente Donald Trump afirmó que la frontera con México “está totalmente fuera de control gracias al desastroso liderazgo” del actual gobernante, Joe Biden, y lo instó a poner fin a lo que definió como una “pesadilla fronteriza”.

“Nunca ha habido un momento en nuestra frontera sur como el que está sucediendo ahora, pero lo que es más importante es lo que está a punto de suceder: (…) los inmigrantes ilegales de todos los rincones de la Tierra descenderán a nuestra frontera y nunca serán devueltos”, subrayó Trump en un comunicado de su oficina, basada en Palm Beach (Florida), donde reside desde enero pasado.

El expresidente trazó un panorama apocalíptico en el que es su mensaje más agresivo contra la Administración del demócrata Biden desde que este lo reemplazó en la Casa Blanca, y vertió elogios hacia el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, al que calificó como “maravilloso”.

La Casa Blanca responde

La jefa de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, respondió en su rueda de prensa diaria a preguntas sobre la andanada lanzada por Trump contra Biden.

Psaki dijo que no se dejan aconsejar en cuestiones migratorias por el expresidente, cuya política en esa materia “no solo fue inhumana sino ineficaz”.

“Vamos a seguir nuestro propio camino y eso incluye tratar a los niños con humanidad y respeto y asegurar que estén seguros cuando cruzan nuestras fronteras”, agregó.

Trump acusó al gobierno demócrata de haber faltado al respeto a la Patrulla Fronteriza y al Servicio de Inmigración (ICE).

Según el exmandatario, que durante su presidencia aplicó una política de “tolerancia cero” a la inmigración “ilegal” y avanzó en la construcción de un muro de separación con México, “cada hora ocurre una incursión masiva en el país por parte de personas que no deberían estar aquí, que empeora a cada minuto”.

“Muchos tienen antecedentes penales y muchos otros tienen y están propagando la covid-19”, agregó.

¿Qué pasa ahora con Trump y cómo seguirá influyendo en la política de Estados Unidos?

El juicio político de Donald Trump en el Senado de Estados Unidos solo duró cinco días.

Como estaba ampliamente pronosticado, el veredicto final del pasado sábado fue que el expresidente no era culpable de incitar la insurrección en el Capitolio de Estados Unidos en enero.

En la historia de Estados Unidos, solo hubo cuatro juicios de acusación presidencial y este fue, por mucho, el más corto.

Sin embargo, lo que le faltó en duración, lo compensará en consecuencias.

Este proceso sentó un precedente: el de un expresidente a juicio.

Las reputaciones de algunos se redefinieron y se creó un escenario turbulento para futuras batallas políticas.

Aquí ofrecemos un vistazo sobre algunos de los jugadores clave y cómo quedaron parados en este momento de la historia de Estados Unidos.

Donald Trump

Nuevo juicio, mismo resultado.

Una vez más, Trump evitó la condena del Senado porque sus compañeros republicanos, en general, se mantuvieron a su lado.© EPA El Senado de Estados Unidos absolvió a Trump de su segundo juicio político el pasado sábado.

Y aunque la mayoría de los senadores votó por condenarlo (incluidos siete republicanos), la cuenta final de 57 a 43 no llegó a los dos tercios que requiere la Constitución.

Eso, en su nivel más básico, es una victoria para el expresidente. Todavía es elegible para postularse a la presidencia nuevamente en 2024, si así lo desea.

Su apoyo político, según todos los indicios, sigue en gran parte intacto, tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado.

La mayoría de los legisladores republicanos se opusieron al proceso de juicio político. Quienes rompieron filas ya enfrentan feroces críticas y, en algunos casos, reprimendas formales de sus electores republicanos.

En un comunicado de prensa, el expresidente celebró su absolución, condenó a los demócratas y dijo que su movimiento político apenas comienza.

Sin embargo, Trump y su movimiento, no salieron ilesos de este juicio político.

Una de las partes más memorables del caso de la acusación fueron los nuevos videos de los partidarios de Trump, con gorras de Make America Great Again y ondeando banderas de Trump, saqueando el Capitolio.

Esas imágenes estarán asociadas para siempre a la marca Trump.© Getty Images El expresidente celebró su absolución, pero ni él ni su movimiento salieron ilesos de este juicio político.

Cada acto de campaña que celebre a partir de ahora evocará recuerdos de esos incidentes.

Puede que no le cueste entre las bases republicanas, pero es poco probable que los votantes independientes y los moderados lo olviden.

Republicanos en el Congreso

Hace un año, solo un senador republicano, Mitt Romney de Utah, votó a favor de condenar a Trump. Esta vez, se le unieron otros.

Sin embargo no fueron suficientes. Más votos republicanos para condenarlo habrían provocado la ira de los votantes, muchos de los cuales verían este giro contra Trump como una traición.

Pero en estados tradicionalmente republicanos, un desafío de compañero conservador es una preocupación mucho más apremiante que cualquier demócrata que se enfrente a ellos en las próximas elecciones.

Tal vez el que tiene una situación más comprometida es el senador por Kentucky y líder de los republicanos, Mitch McConnellque apoyó la absolución de Trump pero no se guardó las críticas.

“No hay duda de que el presidente Trump es práctica y moralmente responsable de provocar los eventos del día”, afirmó McConnell.

Dijo que su voto de no culpable se debió a que considera que no es constitucional que los expresidentes sean sometidos a juicio político.

Los críticos de McConnell verán eso como una excusa, no como una postura de principios.

El tiempo dirá si sus compañeros republicanos están satisfechos con su voto, o con sus palabras.© Reuters Mitch McConnell apoyó la absolución de Trump pero no se guardó las críticas.

Y en definitiva mucho dependerá de lo que haga Trump a partir de ahora.

¿Se lanzará nuevamente de lleno a la política, recordando a sus partidarios -y a sus críticos- estas batallas de juicio político a medida que se acerca el próximo día de elecciones? ¿O se quedará recluido en sus clubes privados y campo de golf?

Creo que todos sabemos cuál es más probable.

Joe Biden

La estrategia del presidente actual para manejar el juicio político de su antecesor fue mantener la distancia.

No estaba siguiendo de cerca las audiencias, aseguraron desde la Casa Blanca.

Durante el juicio mantuvo una apretada agenda de eventos relacionados con la pandemia del coronavirus.

Cuando Biden hizo un comentario fue solo para referirse a los nuevos videos que se mostraron sobre la violencia del Capitolio, imágenes que se habían reproducido repetidamente en las noticias de televisión.

Trump estuvo más grave de lo reportado cuando se contagió del Coronavirus

El expresidente Donald Trump estuvo más grave de lo reportado cuando se contagió de coronavirus el pasado octubre.

Nueva información recogida por el New York Times indica que el magnate tuvo los niveles de oxígeno en la sangre extremadamente bajos en un momento y un problema pulmonar asociado con la neumonía causada por el coronavirus.

Ese diagnóstico llevó a pensar que Trump necesita ser conectado a un respirador en el hospital Walter Reed. El expresidente llegó a tener los niveles de oxígeno en la sangre por debajo de 80, 10 puntos menos de la cifra que determina que una persona sufre un COVID-19 severo.

En su momento sólo se conoció que Trump tuvo problemas al respirar. Al exmandatario se le trató con un coctel de anticuerpos de la farmacéutica Regeneron que la FDA aprobó para uso general días después.

Resistió ir al hospital

De acuerdo con el reporte, Trump resistió ir al hospital en un principio. El presidente estuvo hospitalizado por tres días y allí se le dio el esteroide dexametasona, además del antiviral remdesivir.

Trump saludó al público desde un balcón de la Casa Blanca a su regreso pero era notorio que sufría para respirar. El magnate, de 74 años y con obesidad, siempre fue considerado una persona de alto riesgo.

La sombra de Trump divide al Partido Republicano

Donald Trump ya no está en la Casa Blanca, pero la influencia del expresidente estadounidense todavía se siente intensamente en Washington, donde los disturbios del 6 de enero provocados por sus partidarios han creado profundas divisiones dentro del Partido Republicano.

Los republicanos de la Cámara de Representantes se reunieron el miércoles para decidir el futuro de dos miembros de su caucus en lados opuestos del debate sobre Trump: la congresista  Liz Cheney, de Wyoming, una de las líderes republicanas en la Cámara de Representantes, y la congresista novata Marjorie Taylor Greene, de Georgia, quien ha expresado su apoyo a teorías conspirativas de extrema derecha, incluyendo las del movimiento QAnon.

Se trata de decidir si despojar a la trumpista Greene de sus asignaciones en el comité de Educación y retirar a Cheney del equipo de líderes republicanos por su voto en favor de abrir un nuevo juicio político contra Trump. Estas decisiones forzarán un recuento sobre si los republicanos siguen siendo leales a Trump y sus partidarios, o si se distancian de su influencia.

Diez republicanos de la Cámara de Representantes votaron con los demócratas el 13 de enero para acusar a Trump por incitar a la insurrección en el Capitolio de Estados Unidos el mes pasado. Cheney, la única mujer en el liderazgo de su partido, fue la republicana de más alto rango en votar por el impeachment. Ella publicó una declaración condenando a Trump tan enérgicamente que fue citada por los gestores demócratas del juicio político en sus informes.

“Nunca ha habido una mayor traición”

“Nada de esto habría ocurrido sin el presidente”, escribió Cheney en una declaración del 12 de enero asignando la culpa por el motín en el Capitolio que dejó cinco personas muertas, incluido un oficial de policía, y detuvo temporalmente el escrutinio de los votos del Colegio Electoral que ratificó al demócrata Joe Biden como el ganador de las elecciones de noviembre.

“El presidente podría haber intervenido de inmediato y con fuerza para detener la violencia. No lo hizo. Nunca ha habido una mayor traición a su cargo y a su juramento a la Constitución por parte de un presidente de Estados Unidos”, acusó.

Trump anuncia apertura de la “Oficina del ex presidente”

Cumpliendo la promesa de que regresaría de alguna manera después de dejar el cargo, el ex presidente Donald Trump estableció una oficina oficial posterior a la presidencia en el condado de Palm Beach el lunes.

Lo llama “La Oficina del Expresidente”, y administrará su correspondencia, declaraciones públicas, apariciones y actividades oficiales, según un comunicado de prensa de la oficina.

¿Su objetivo? Para “promover los intereses de los Estados Unidos y continuar con la agenda de la Administración Trump” – que los estadounidenses votaron fuera del cargo – “a través de la promoción, la organización y el activismo público”, dice el comunicado.

No está claro si la oficina operará desde Mar-a-Lago, el club privado de Trump en Palm Beach, o en cualquier otro lugar del condado de Palm Beach.

Trump ha guardado silencio públicamente desde que dejó la Casa Blanca la semana pasada, no asistió a la toma de posesión del presidente Joe Biden y se mudó a Mar-a-Lago. Ha sido expulsado de Twitter y otras importantes plataformas de redes sociales a raíz de los disturbios del Capitolio el 6 de enero, cuando una multitud de sus partidarios irrumpió en el Capitolio de los Estados Unidos e intentó detener la confirmación de los resultados de las elecciones que lo expulsaron del cargo.

Los demócratas llevaron el caso de juicio político contra Trump al Senado el lunes por la noche para el inicio de su segundo juicio histórico.

Varios de sus vecinos han estado tratando de obligar a Palm Beach a abordar públicamente si Trump puede hacer de Mar-a-Lago su residencia legal y su hogar, afirmando que perdió su derecho legal a vivir allí debido a un acuerdo que firmó a principios de la década de 1990 cuando convirtió la propiedad de una residencia privada en un club privado.

La demanda está en curso en Palm Beach.

Trump se despide orgulloso de no crear “nuevas guerras” y pide orar por el próximo gobierno

En un video emitido este 19 de enero, el presidente saliente Donald Trump hizo un balance sobre sus cuatro años de Gobierno. Resaltó ser el primer presidente en décadas que no creó nuevas guerras, destacó su política exterior en Medio Oriente e instó a respetar la próxima Administración, aunque sin mencionar ni reconocer todavía la victoria de Joe Biden.

Donald Trump se despide. En un tono que dista de la retórica de confrontación de la que el mundo fue testigo durante cuatro años, en su último día de mandato el presidente de Estados Unidos pidió orar por el nuevo Gobierno que asumirá este 20 de enero.

“Esta semana inauguramos una nueva Administración y oramos por su éxito en mantener a Estados Unidos seguro y próspero (…) Extendemos nuestros mejores deseos y también queremos que tengan suerte”, aseguró el mandatario, aunque en ningún momento mencionó a su exrival en las urnas, Joe Biden, a quien sigue sin reconocer públicamente como el nuevo mandatario de los estadounidenses.

El jefe de Estado saliente, acorralado por las fuertes críticas y un segundo juicio político que avanza en su contra por incitar a la insurrección, rechazó la violencia, a diferencia de su primera intervención el mismo día del ataque.

“Todos los estadounidenses estaban horrorizados por el asalto a nuestro Capitolio. La violencia política es un ataque a todo lo que apreciamos como estadounidenses. Nunca podrá ser tolerado”, dijo.

Asimismo, el mandatario señaló que cumplió con sus promesas de campaña, especialmente con su lema de “Estados Unidos primero”. Aunque Estados Unidos vivió una estabilidad económica en su primera parte de mandato, su gestión de la pandemia dio un fuerte revés con millones de desempleados y más de 24 millones de contagios que hoy tienen a su país como el más afectado a nivel global por el Covid-19.

“Hicimos lo que vinimos a hacer y mucho más (…) Asumí las batallas más duras, las peleas más duras, las decisiones más difíciles porque para eso me eligieron”, aseguró el magnate.

Trump se proclama como “el primer presidente en décadas que no ha comenzado nuevas guerras”

El mandatario republicano también exaltó su política militar en el extranjero. Desde su campaña electoral impulsó un retorno de las fuerzas armadas de su país y en los últimos días redujo a 2.500 las tropas en Irak y en Afganistán, el número más bajo de militares estadounidenses en cada país desde los atentados del 11 de septiembre de 2001.

“Estoy especialmente orgulloso de ser el primer presidente en décadas que no ha comenzado nuevas guerras”, resaltó.

Trump no asistirá al juramento de Biden el 20 de enero

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, notificó este viernes (08.01.2021) que no participará en la ceremonia de asunción del mando de su sucesor, el demócrata Joe Biden, pocas horas después de prometer una transición pacífica. Será la primera vez desde Andrew Johnson (1865-1869) que un presidente saliente no asiste a la inauguración del nuevo mandato.

“A todos aquellos que han preguntado, no estaré en la toma de juramento el 20 de enero”, publicó en un lacónico tuit. En el texto no ofrece mayores detalles sobre qué espera hacer en sus últimos días como presidente de Estados Unidos. El 20 de enero el cargo será asumido por Biden, quien lo derrotó ampliamente en las presidenciales de noviembre de 2020.https://platform.twitter.com/embed/index.html?dnt=false&embedId=twitter-widget-0&frame=false&hideCard=false&hideThread=false&id=1347569870578266115&lang=en&origin=https%3A%2F%2Fwww.dw.com%2Fes%2Ftrump-no-asistir%25C3%25A1-al-juramento-de-biden-el-20-de-enero%2Fa-56175309&siteScreenName=dw_espanol&theme=light&widgetsVersion=ed20a2b%3A1601588405575&width=550px

El mandatario, que desde hace dos meses denuncia sin pruebas un fraude electoral en su contra, reconoció el jueves que su mandato llegaba a su fin, sin reconocer explícitamente el triunfo de su rival. Tras el caos en el Capitolio el miércoles, Trump fue perdiendo apoyo político y finalmente el Congreso, en una sesión de las dos Cámaras presidida por el vicepresidente Mike Pence, certificó la victoria del demócrata.

¿A un resort o a Escocia?

Una fuente cercana a Trump citada por la agencia Reuters aseguró que en el entorno del mandatario ha habido discusiones sobre la posibilidad de que Trump deje la Casa Blanca el 19 de enero. Se especula que podría viajar a su resort en Florida. A comienzos de enero se habló de los presuntos planes del magnate republicano de viajar a Escocia a jugar golf en lugar de asistir a la investidura de Biden.

En esa ocasión, el diario The Sunday Post aseguró que el aeropuerto de Glasgow Prestwick fue advertido de la llegada el 19 de enero de un avión Boeing 757 del ejército estadounidense que Trump utiliza ocasionalmente. Sin embargo, la ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, descartó ese escenario, dado que el país está en confinamiento total por el coronavirus.

“No vamos a permitir que la gente entre en Escocia sin un propósito esencial en este momento y eso se aplicaría a él como se aplicaría a cualquiera”, afirmó la dirigente. “Y venir a jugar al golf no es lo que yo consideraría un propósito esencial”, agregó.

Trump reconoce derrota electoral y condena asalto al Capitolio

El presidente saliente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció ayer jueves (07.01.2021) por primera vez explícitamente su derrota en las elecciones de noviembre, y condenó además el asalto al Capitolio, al asegurar que aquellos seguidores suyos que cometieron crímenes “pagarán por ello”.

En un vídeo publicado en su cuenta oficial de Twitter, Trump emitió finalmente el mensaje sobre las elecciones que medio país esperaba escuchar desde hace dos meses, y la condena del ataque de este miércoles que el Congreso le exigía desde hace más de 24 horas.

“El Congreso ha certificado el resultado (de las elecciones). Una nueva Administración llegará al poder el 20 de enero. Ahora me centraré en asegurar una transición de poder tranquila, ordenada y sin problemas”, afirmó el mandatario saliente.

“Este momento llama a la sanación y a la reconciliación”, dijo Trump, un día después de incitar a miles de sus seguidores a que marcharan al Capitolio para intentar interferir en el proceso de ratificación del resultado electoral.

Su mensaje llegó justo dos meses de que los principales medios de comunicación informaran de la victoria del demócrata Joe Biden en las elecciones de noviembre, y tras una campaña sin precedentes para sembrar desconfianza en los resultados, que tachó de fraudulentos sin aportar pruebas.

Trump ya se había comprometido a garantizar una “transición ordenada” la madrugada de este jueves, en un comunicado después de que el Congreso se recuperara del asalto y corroborara la victoria de Biden, pero en su vídeo fue más explícito al admitir que tendrá que abandonar la Casa Blanca en dos semanas.

Condena atroz ataque al Capitolio

El mandatario saliente comenzó su vídeo refiriéndose al “atroz ataque al Capitolio de Estados Unidos”, y se declaró “indignado por la violencia, la ilegalidad y el caos”.

“Los manifestantes que se infiltraron en el Capitolio han profanado la sede de la democracia. A aquellos que se implicaron en actos de violencia y destrucción: ustedes no representan a nuestro país. Y a aquellos que rompieron la ley: pagarán por ello”, recalcó.

El discurso de Trump contrastó completamente con el que emitió mientras sus simpatizantes vandalizaban el Capitolio el miércoles, cuando tardó más de dos horas en pedirles que abandonaran el Congreso y lo hizo diciéndoles: “Les queremos, váyanse a casa”.

Trump también justificó la violencia en un tuit el miércoles, lo que llevó a que Twitter suspendiera durante 12 horas su cuenta, que el mandata

saliente no volvió a utilizar hasta que publicó el vídeo este jueves.

El presidente saliente llamó a “restaurar la calma”, aunque defendió su cruzada contra el resultado de las elecciones que ha inflamado las tensiones en el país, al afirmar: “Mi único objetivo era asegurar la integridad del voto, estaba luchando para defender la democracia estadounidense”.

¿Puede Trump perdonarse a sí mismo para no ser enjuiciado tras dejar el poder?

Estados Unidos vive un inusual proceso de transición entre dos gobiernos, marcado por la negativa del actual presidente, Donald Trump, a reconocer la victoria de su rival, el demócrata Joe Biden, en las elecciones del 3 de noviembre.

El presidente electo denuncia que su equipo no está recibiendo la información que necesita para una entrega de poder sin sobresaltos, mientras que el todavía mandatario comparte en redes sociales videos de sus logros y acusaciones, sin fundamento, de fraude electoral.

En este contexto, una de las actividades que ha emprendido Trump, y que sí es común en los últimos días de mandato de un presidente, es la concesión de indultos o conmutaciones de sentencias.

La semana pasada, en vísperas de Navidad, el mandatario anunció estos actos de clemencia para decenas de personas, entre las que destacan varios de sus aliados más cercanos, como Roger Stone o Paul Manafort.

Se prevé que de aquí al 20 de enero, fecha en la que Joe Biden asume el poder, se produzcan nuevos indultos.