EEUU CAMPAÑA ELECTORAL 2020

Trump se reúne con hispanos en Miami para conquistar voto latino

El presidente Donald Trump habló con la comunidad hispana del sur de Florida durante el encuentro de “Latinos por Trump” celebrado este viernes en el complejo hotelero de su propiedad ubicado en la ciudad del Doral.

Los seguidores de Biden y Trump se enfrentaron este viernes, pues en Miami el actual mandatario goza del apoyo de los mayoría de los cubanos y venezolanos que enfrentados a sus gobiernos ven en el actual presidente de EEUU una forma de liberar a sus países de sus actuales dictaduras. Pero aún así, Trump debe conquistar a los latinos de otros orígenes, más inclinados hacia la opción demócrata.

Mike Hernández, analista de Telemundo 51 dijo: “No pienso que él va a ganar el voto latino a nivel nacional. Para el Presidente Trump no es una cosa de que si quieren o si pueden ganar ese voto, sino de perder por menos”.

Pero en su carrera por tratar conquistar el voto latino el mandatario ha dicho que considera seriamente a la cubanoamericana Bárbara Lagoa, nativa de Hialeah, como su nominada para reemplazar en la Corte Suprema a la fallecida jueza liberal Ruth Bader Ginsburg.

J.C. Planas, abogado y exrepresentante estatal dice que aunque Bárbara Lagoa sería una jueza ejemplar de la Corte Suprema, no es para poner a una nominada ahora, antes de la elección, que se debe esperar hasta después de que pase noviembre.

Mientras que Cindy Polo, Representante Estatal, piensa que cualquier nombre que nombre la administración es un juego político, un juego que quiere seguir dividiendo a nuestra comunidad.

Carlos Curbelo, excongresista y enemigo político del presidente, cree por su parte que Trump podría haberse reunido con Lagoa en la Casa Blanca, pero quiere venir a Florida porque en este estado tiene 29 votos electorales en el colegio electoral. “Es el premio más grande cuando se trata de estados de transición. Y es un estado que el presidente Trump debe ganar”.

Por su parte, José García-Pedrosa, un abogado que conoce de cerca el trabajo de Lagoa cree que “Barbara es una mujer muy capacitada, muy buena, de mucho prestigio, una mujer que va hacer una labor magnífica”.

Una encuesta de NBC y Wall Street Journal, reveló esta semana que el 62% de los hispanos votaría por Joe Biden, y el 26% por Trump.

Trump y Biden intensifican su campaña en Florida, un estado clave en elecciones presidenciales

A 41 días de las elecciones presidenciales en EE.UU., las encuestas no ayudan a dilucidar quién puede conquistar la importante Florida y las campañas del presidente Donald Trump y el exvicepresidente Joe Biden multiplican sus acciones para captar votos y dejar mal al contrario.

Los cubanos y los puertorriqueños han estado en los últimos días en la mira de ambas campañas, sin olvidar a venezolanos, colombianos y en general a los hispanos, que según una encuesta de hoy de St. Pete Polls prefieren por 14 puntos porcentuales a Biden.

Tom Pérez, presidente del Comité Nacional Demócrata (DNC), que ha mantenido presencia en Florida por estos días, tiene claro que cualquier grupo puede hacer la “diferencia” en Florida y darle a Biden o a Trump los 29 votos electorales del “estado del Sol” y, con ello, posiblemente la victoria nacional el próximo 3 de noviembre.

“Trump no puede ganar si no gana Florida”, aseguró por su parte el congresista de origen puertorriqueño Darren Soto.

Ambos partidos están jugando todas sus cartas en Florida, donde tiene su residencia oficial de Trump, quien le arrebató este estado a la demócrata Hillary Clinton por unos 100.000 votos en 2016.

Por el lado republicano buscan encasillar a Biden como “socialista” y ganarse el apoyo de cubanos, venezolanos y nicaragüenses, temerosos de repetir las pesadilla de sus países.

La campaña demócrata en cambio apuesta por enfatizar los “fallos” de Trump en el manejo de la pandemia de la COVID-19 que superó ya los 200.000 muertos en EE.UU. y el trato como “ciudadanos de segunda” a los puertorriqueños tras la devastación por el huracán María en su tercer aniversario.

Donald Trump no se compromete con “transición pacífica” si pierde las elecciones de noviembre

El presidente estadounidense Donald Trump declinó ayer miércoles comprometerse a una transferencia pacífica del poder si pierde la elección del 3 de noviembre.

“Veremos qué pasa”, dijo Trump en una conferencia de prensa, en respuesta a una pregunta sobre si se comprometía a una transferencia pacífica del poder. “Saben que me he estado quejando muy fuertemente sobre las boletas, y las boletas son un desastre”.

Trump ha estado manteniendo una campaña contra la votación por correo, tuiteando y hablando críticamente sobre el sistema. Más estados están alentando la votación por correo para mantener a salvo a las personas en medio de la pandemia.

El presidente, quien vota por correo, ha tratado de establecer una distinción entre los estados que envían automáticamente boletas a todos los votantes registrados y aquellos que, como Florida, las envían solamente a los votantes que las solicitan.

Trump ha dicho sin evidencia alguna que las votaciones masivas por correo llevarían a un fraude enorme. Los cinco estados que usualmente envían boletas a todos los votantes no han registrado fraude significativo.

El miércoles, Trump pareció insinuar que si los estados se “deshiciesen” del envío de boletas no solicitadas por correo no habría preocupaciones de fraude ni de transferencia pacífica del poder.

“Ustedes van a tener una muy pacífica — no va a haber una trasferencia, francamente”, dijo Trump. “Va a ver una continuación. Las boletas están fuera de control, ustedes los saben, ¿y saben quién lo sabe mejor que nadie? Los demócratas lo saben mejor que nadie”.

Trump también se negó en julio a comprometerse a aceptar los resultados, e hizo declaraciones similares antes de los comicios de 2016.

La campaña del candidato presidencial demócrata Joe Biden respondió el miércoles como lo hizo en julio: “El pueblo estadounidense decidirá esta elección. Y el gobierno de Estados Unidos es perfectamente capaz de sacar de la Casa Blanca a cualquier intruso”.

Es improbable que un caos en estados con votación universal por correo vaya a causar una tabulación imprecisa de los resultados, como insinúa Trump.

Los cinco estados que ya tienen ese tipo de votación han tenido tiempo para fortalecer sus sistemas, mientras que cuatro estados que lo van a adoptar — California, Nueva Jersey, Nevada y Vermont— no lo han hecho. Washington, la capital, también lo va a adoptar.

De esos nueve estados, solamente Nevada no tiene una inclinación clara. Tiene seis votos electorales en juego, y sería decisivo solamente si existe una cuenta muy pareja en la votación presidencial.

California, Nueva Jersey, Vermont y D.C. son abrumadoramente demócratas y casi seguramente serán ganados por Biden.

¿Podría Biden desmantelar la política migratoria de Trump?

El candidato presidencial demócrata, Joe Biden, se ha comprometido a revertir la política migratoria de Donald Trump, si gana la Casa Blanca en las elecciones de noviembre. Pero, ¿de verdad puede hacerlo?

No creo que sea realista que Biden en cuatro años pueda deshacer todo lo que hizo Trump”, dijo a NPR Sarah Pierce, analista política en Migration Policy Institute.

Un reporte del periodista Joel Carloza de La Opinipon.com informó que la Administración Trump ha llevado a cabo más de 400 acciones ejecutivas sobre inmigración, según el citado instituto. Entre ellas, se encuentran la aplicación de medidas más estrictas en materia fronteriza y de política interior, la restricción del asilo, la revocación del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), la reducción de visas para refugiados, la racionalización de los tribunales de inmigración o la creación de la política Quédate en México.

Para Omar Jadwat, del proyecto de derechos migratorios de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU), la Administración Trump ha tratado de “desactivar” el sistema migratorio de manera “unilateral”, “sin la aprobación del Congreso ni el consentimiento del pueblo estadounidense. “Ese proyecto debería revertirse”, afirma.

Eso es precisamente lo que Biden plantea en su programa de campaña para inmigración: volver a las políticas de la era Obama (en la que él fue vicepresidente). Organizaciones como CHIRLA o Immigrant Power PAC, apoyan la fórmula presidencial Biden-Harris ya que consideran que en estos comicios “hay mucho en juego” para las comunidades migrantes.

“Si soy presidente, vamos a poner fin de inmediato al asalto de Trump a la dignidad de las comunidades de inmigrantes. Vamos a restaurar nuestra posición moral en el mundo y nuestro papel histórico como lugar seguro de acogida para los refugiados y solicitantes de asilo”, dijo Biden en su discurso de aceptación de la candidatrua demócrata.

Sin embargo, abogados y defensores de los derechos de los migrantes han dicho que echar abajo las medidas de la actual Administración no es suficiente para garantizar la dignidad de las personas que llegan a Estados Unidos en busca de una vida mejor. Y se han mostrado muy críticos con la campaña del candidato demócrata, que ha incorporado al equipo de transición a Cecilia Muñoz, cara visible en política migratoria del Gobierno anterior.

Biden se ha propuesto tumbar las políticas de Trump durante los 100 primeros días de su hipotética presidencia. En su programa está dejar de construir el muro fronterizo, de separar familias y de detener o deportar a inmigrantes pacíficos y trabajadores. Además, pretende restaurar el sistema de asilo, buscar alternativas a la detención de inmigrantes y reinstalar DACA por completo.

La postura del exvicepresidente a favor de la inmigración llega en un momento en el que más de dos tercios de la población estadounidense cree que los niveles de inmigración son correcto o que deberían aumentar. Incluso un tercio de los votantes de Trump cree que los inmigrantes fortalecen la sociedad, según un estudio del Centro de Investigaciones Pew.

Aún así, el candidato demócrata tendría que afrontar resistencias que ralentizarían sus propósitos migratorios. Quienes se oponen a la inmigración temen que Biden vuelva a abrir la frontera sur -cerrada por la pandemia- y empiecen a llegar centroamericanos solicitando asilo (un derecho humano).

Aunque el candidato demócrata no ha dicho que reactivará el proceso de asilo, todo el mundo cree que lo hará cuando la crisis sanitaria remita y el país pueda recibir inmigrantes de nuevo.