ELECCIONES EEUU 2020

Estudio: “no es físicamente posible que las máquinas de votaciones en EEUU cambiaran los votos”

Un representante de Dominion Voting Systems respondió el domingo pasado a las afirmaciones de que la compañía de software se entrometió en las elecciones para beneficiar al presidente electo Joe Biden, enfatizando que “no era físicamente posible” que sus máquinas cambiaran las selecciones de votantes.

Michael Steel abordó las afirmaciones de los aliados del presidente Trump de que los sistemas de Dominion, que se utilizan para las elecciones en partes de 28 estados, cambiaron los votos a Biden, informó The Hill.

“Esta es una empresa estadounidense no partidista.  No es físicamente posible que nuestras máquinas cambien los votos de un candidato a otro”, dijo Steel en” America’s News HQ “de Fox News.

“Nuestro sistema electoral está dirigido por funcionarios electos locales y observadores electorales no partidistas.  Simplemente proporcionamos una herramienta para contar las boletas y para imprimir y contar las boletas “.

En una conferencia de prensa en la sede del Comité Nacional Republicano con el abogado de Trump, Rudy Giuliani, la semana pasada, el abogado Sidney Powell también alegó que Dominion usó tecnología Smartmatic, alegando que el software de la otra compañía fue “creado

en Venezuela bajo la dirección de Hugo Chávez”.  fallecido presidente venezolano que murió en 2013.

El domingo, Steel dijo: “No hay forma de que se haya producido un fraude tan masivo y no hay conexiones entre nuestra empresa y Venezuela, Alemania, Barcelona, ​​Katmandú, cualquiera que sea la última teoría de la conspiración”.

 Cuando fue presionado por Eric Shawn de Fox News sobre cómo podía estar seguro de que las máquinas de Dominion eran seguras, Steel dijo que cuando los votantes emiten su voto, lo llenan en una pantalla táctil y luego se les entrega una copia impresa que entregan a un funcionario electoral local.  para su custodia.

“Si se hubiera producido alguna interferencia electrónica, el recuento informado electrónicamente no coincidiría con las boletas impresas”, dijo Steel.  “Y en todos los casos en los que hemos analizado en Georgia, en todo el país, las boletas impresas, el estándar de oro en seguridad electoral, ha coincidido con el conteo electrónico”.

Más tarde el domingo, Giuliani emitió un comunicado diciendo que Powell no está en el equipo legal de Trump y que “ejerce la abogacía por su cuenta”.

 “Ella no es miembro del equipo legal de Trump.  Tampoco es abogada del presidente a título personal ”, dice el comunicado.

Recuento manual de votos confirma victoria de Biden en Georgia

El estado Georgia completó el recuento manual de todos los votos emitidos allí en las elecciones presidenciales del pasado 3 de noviembre, y los resultados confirman la victoria de Joe Biden a nivel estatal, anunció el jueves el secretario de estado local Brad Raffensperger.

“La auditoría confirmó que el recuento a máquina original retrató con precisión al ganador de las elecciones”, indicó una declaración publicada en el sitio web del secretario de estado de Georgia.

La confirmación convierte a Biden en el primer candidato presidencial demócrata que gana el estado sureño de EE.UU. en casi tres décadas, a pesar de las acusaciones de fraude de su rival Donald Trump.

La victoria de Biden en Georgia, que no ha votado a los demócratas durante 28 años, es una dura derrota para Trump que busca anular los resultados de las elecciones en los Estados Unidos, al aumentar las impugnaciones legales infructuosas y extenderse en reclamos infundados de fraude electoral generalizado. 

Con cerca de cinco millones de votos emitidos en Georgia, Biden ganó por poco.  Unos 14.000 votos, según los resultados de la elección original. Ahora el demócrata está liderando la votación por 12.284 votos según los recuentos.

En tanto, el mandatario saliente ha intensificado su intento de voltear los resultados de las elecciones, mediante presiones a sus aliados en estados clave como Michigan, una una maniobra que Biden calificó este jueves de “irresponsable” y “dañina”.

Trump busca maniobra de reversión en Michigan

A pocos días de que se cierren los plazos de cada estado para certificar al ganador de los comicios, y ante la falta de resultados de su estrategia legal, Trump y su equipo han llevado a nuevos extremos su campaña para tratar de amoldar la realidad a su denuncia sin pruebas de que las elecciones fueron fraudulentas.

Este jueves, Trump invitó a los líderes republicanos del Congreso estatal de Michigan, controlado por su partido, a reunirse con él en la Casa Blanca este viernes, en un aparente intento de pedir su cooperación para subvertir el resultado en ese estado clave, que Biden ganó por un amplio margen de unos 157.000 votos.

Elecciones en EEUU: ¿qué está pasando?

La elección presidencial en Estados Unidos no quedó manchada por un fraude electoral a gran escala o irregularidades en el conteo de sufragios, a pesar de los intentos del presidente Donald Trump de propalar ideas de lo contrario.

Al rehusarse a reconocer su derrota, Trump asegura que habría ganado de no ser por el conteo de votos “ilegales” en varios Estados en los que perdió, o en los que actualmente se encuentra debajo en los conteos.

Investigaciones independientes sobre elecciones previas han demostrado que el fraude electoral es sumamente raro. Funcionarios estatales de ambos partidos, así como observadores internacionales, también han dicho que los comicios 2020 se desarrollaron sin mayores contratiempos.

A continuación un vistazo, algunas preguntas para entender qué está pasando.

¿Cuántas personas votaron en 2020?

Más de 150 millones de personas votaron en las elecciones presidenciales. Hasta la mañana del martes, una semana después de los comicios, el candidato demócrata Joe Biden había recibido casi 5 millones de votos más que Trump.

De los Estados en los que Trump ha centrado sus señalamientos de fraude, Biden goza de pequeñas pero significativas ventajas en todos ellos. El exvicepresidente va ganando en Arizona, Georgia, Michigan, Nevada, Pensilvania y Wisconsin.

¿Cómo se desarrolló la elección?

Varios Estados implementaron exitosamente medidas electorales durante la pandemia de coronavirus. Por ejemplo, California –un bastión demócrata– mejoró su sistema de votaciones por correo, y el resultado fue una votación que favoreció a Biden, tal como se preveía.

Pero Trump ganó fácilmente en Nebraska, Dakota del Norte y Montana, Estados históricamente republicanos y que también expandieron significativamente el voto por correo este año.

El conteo de votos fue lento en tres estados de la región centro-norte que se inclinaron por Trump hace cuatro años pero favorecieron a Biden en esta ocasión: el llamado “muro azul” de Michigan, Pensilvania y Wisconsin.

Eso se debió al aumento de votos por correos, que la campaña de Biden promovió entre sus simpatizantes como una medida de seguridad en medio de la pandemia.

Trump argumentó sin fundamentos que las boletas por correo eran susceptibles a fraude y alentó a sus seguidores a votar de manera presencial durante la jornada electoral.

Los tres Estados ignoraron en gran medida las recomendaciones de observadores independientes de expandir el período para contar los votos por correo antes de la jornada electoral.

Michigan les otorgó a las autoridades electorales un día, mientras que Pensilvania y Wisconsin no permitieron conteos anticipados. Las tres entidades tienen legislaturas republicanas.

¿Qué es lo Trump está tratando de impugnar?

La campaña de Trump ha presentado más de una docena de demandas en por lo menos cinco Estados. La noche del martes, funcionarios de su campaña informaron que entablarían una nueva denuncia en Michigan, con el argumento de que sus observadores fueron acosados o rechazados.

A su vez, solicitaron al secretario de Estado que no certifique los resultados electorales. El abogado Mark Hearne prometió “evidencia abrumadora” y montones de declaraciones juradas.© Proporcionado por Clarín El presidente de EE.UU., Donald Trump. Foto: EFE

Los observadores no participan en el conteo de votos.

En Pensilvania, la campaña impugnó una decisión de la Corte Suprema del Estado que permitió que los funcionarios electorales aceptaran boletas que fueron recibidas hasta tres días después del día de elección, siempre que tuvieran sello postal con fecha no posterior a la jornada electoral.

Trump también denunció que a los observadores de su campaña supuestamente se les impidió presenciar el conteo de votos en Pensilvania. Además impugnó la orden de la secretaria de Estado a los condados de que los votantes cuyas boletas en ausencia fueron rechazadas pudieran presentar una papeleta provisional.

Hasta el momento Trump sólo tiene una victoria: una corte estatal dictaminó que se les permitiera a sus observadores de campaña estar más cerca del conteo de votos. Ese fallo no tuvo impacto en el resultado de la contienda.

Otras cuatro demandas presentadas por su campaña ya fueron desestimadas. Otras se encuentran pendientes.© clarin.com El presidente de la mayoría del Senado de EE.UU., Mitch McConnell, afirmó que Trump tiene “todo el derecho del mundo de investigar las denuncias de irregularidades”. Foto: AFP

El lunes, su campaña demandó para obligar a Pensilvania a no certificar los resultados de la elección. La denuncia de 85 páginas no incluía evidencia de fraude electoral, pero sí una serie de acusaciones, como la de que un trabajador electoral en el condado de Chester alteró boletas que habían sido marcadas en favor de Trump para favorecer a otro candidato.

La dirigencia demócrata en la entidad acusó a Trump de intentar privar a los votantes de su derecho al voto y de tratar de revertir una elección que ya perdió.

¿Qué dicen los aliados de Trump?

Los abogados y el personal de la campaña del mandatario aseguran que la elección no ha terminado y que investigan acusaciones en varios Estados, aunque siguen sin contar con evidencia de un fraude electoral a una escala suficiente para afectar el resultado de la contienda.

Líderes republicanos han apoyado las gestiones del presidente de impugnar los resultados electorales ante la corte.

El líder de la mayoría en el Senado Mitch McConnell dijo que Trump estaba “totalmente en su derecho de indagar las acusaciones de irregularidades y sopesar sus opciones legales”. El secretario de Justicia, William Barr, autorizó a su departamento a investigar las “denuncias claras y en apariencia creíbles de irregularidades”.

¿Qué sigue ahora?

Todas las disputas sobre conteos en cada Estado deben completarse antes del 8 de diciembre. Los miembros del Colegio Electoral votan el 14 de diciembre. El Congreso tiene una sesión plenaria el 6 de enero de 2021 para contar los votos electorales en cada Estado.

Y el 20 de enero asume el ganador.

Trump despide al encargado de ciberseguridad electoral que desmintió fraude en elecciones

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en Twitter el despido ayer martes del más alto funcionario de ciberseguridad por haber emitido declaraciones en defensa de la integridad de las recientes elecciones.

En un tuit, el presidente acusó a Christopher Krebs, director de la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad, de haber hecho una declaración “altamente inexacta” en relación con el informe presentado el pasado 13 de noviembre que niega la existencia de fraude en los recientes comicios de Estados Unidos.

Según el Consejo de Coordinación Gubernamental de Infraestructura Electoral, autor del informe, “no hay evidencia de que algún sistema de votación haya eliminado o perdido votos, haya cambiado votos o haya sido comprometido de alguna manera”

El despido de Krebs se esperaba ampliamente después de que el sitio web de la agencia volvió a publicar una declaración de los funcionarios electorales que calificaron las elecciones de este mes como “las más seguras en la historia de Estados Unidos”.

Krebs también compartió publicaciones que desestimaron acusaciones infundadas de fraude electoral.

Trump se ha negado sistemáticamente a reconocer su derrota en las elecciones que perdió frente al candidato demócrata, Joe Biden, según las proyecciones de la BBC.

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“No concedo nada”: Trump tuitea que Biden ganó, luego se retracta

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, publicó un tuit en el que parecía reconocer la victoria en las elecciones de su rival demócrata, Joe Biden. Minutos más tarde se arrepintió y tuiteó que “no concede nada” y volvió a hacer mención al fraude electoral sin evidencia alguna.

“Él solo ganó a ojos de los FAKE NEWS MEDIA. ¡No concedo NADA! Tenemos un largo camino por recorrer. ¡Fue una ELECCIÓN EQUIPADA!”, publicó el mandatario.https://twitter.com/realDonaldTrump/status/1327956491056279552

No estaba claro si el primer tuit representaba una concesión a regañadientes o accidental por parte de Trump de que había perdido la elecciónEn numerosas ocasiones ha asegurado que ganó los comicios, aun cuando todas las principales organizaciones de noticias han declarado a Biden como el vencedor.

Un funcionario de la Casa Blanca consultado por NBC News, cadena hermana de Telemundo, al que se le preguntó si Trump admitía la victoria de Biden, dijo: “Parece que sí”.

Cuando se le preguntó si el tuit era, a la manera de Trump, el inicio de una concesión, el funcionario respondió: “Muy probablemente pudiera ser que sí”, y señaló que era la segunda señal de este tipo que el presidente emitía en los últimos días.

La primera señal hace referencia al episodio en la rosaleda de la Casa Blanca en el que Trump reflexionó sobre la posibilidad de que otra Administración asumiera el poder. Y también pareció admitir que Biden había ganado en Arizona.

Pero unos minutos después de ese tuit, Trump pareció apresurarse para publicar en Twitter un mensaje en el que aseguraba que no estaba concediendo.

“Él solo ganó a los ojos de los FAKE NEWS MEDIA [medios de comunicación falsos]”, escribió Trump. “¡No concedo NADA!” y repitió su falsa afirmación de que la elección estuvo amañada.

Biden consigue gana en Georgia y Arizona y sigue sumando colegios electorales

El resultado final de las elecciones presidenciales de Estados Unidos celebradas el pasado 3 de noviembre es de 306 votos electorales para el demócrata Joe Biden y 232 para el presidente republicano Donald Trump. Las últimas proyecciones de los grandes medios llegaron entre el jueves por la noche y este viernes a mediodía (hora estadounidense) en los tres Estados que quedaban por adjudicar, donde las diferencias han sido mínimas. Trump es el décimo presidente en la historia en perder la reelección y el primero en este siglo.

Nueve días después de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, este jueves por la noche todos los grandes medios estaban por fin en condiciones de proyectar matemáticamente la victoria de Joe Biden en el Estado de Arizona. El margen es mínimo, un 0,36%, que se traducía en apenas 11.000 votos de diferencia de un total de 3,3 millones. Sin embargo, los modelos matemáticos de NBC, CNN y The New York Times consideraron que la tendencia hace imposible que Donald Trump pueda darle la vuelta al resultado. Associated Press, The Wall Street Journal y Fox News dieron Arizona a Biden la misma noche de las elecciones, pero el estrechísimo margen de votos había evitado el consenso hasta ahora.

El viernes a mediodía, los mismos modelos de proyección daban finalmente la victoria a Biden en Georgia por apenas el 0,3% de los votos y a Trump en Carolina del Norte con un 1,3% de ventaja. Los Estados ya están certificando estos días sus elecciones y acabarán de hacerlo el próximo día 10 de diciembre. La victoria final de Biden deja un mapa en el que los demócratas han dado la vuelta nada menos que a cinco Estados ganados por Trump en 2016: Michigan, Wisconsin, Pensilvania, Georgia y Arizona. Además, Biden ha sacado más de cinco millones de votos más que Trump.

Las aspiraciones de Trump de llevar el resultado a los tribunales, o de convencer a los estadounidenses de que ha sido una elección ajustada que ha caído del lado demócrata debido a malas artes, se alejaron casi definitivamente este viernes ante la vista del mapa definitivo. Biden no solo ha recuperado la llamada muralla azul de los Estados industriales del Medio Oeste, cuya base sindical había sido leal a los demócratas hasta que llegó Trump. Además ha dado la vuelta, aunque sea por la mínima, a dos Estados tradicionalmente republicanos, una victoria que envían señales preocupantes sobre el futuro del partido de Trump.

Joe Biden es el primer demócrata que gana en Arizona desde 1996. Aquel año, Bill Clinton se adjudicó el Estado tradicionalmente republicano, hogar de Barry Goldwater, pero fue porque un tercer candidato dividió el voto republicano. Antes de Clinton, Arizona no votaba por un demócrata desde Harry Truman en 1948. En el caso de Georgia, ese Estado sureño no votaba demócrata desde Clinton en 1992, y básicamente por el mismo fenómeno de división del voto conservador. Antes de eso, Georgia había votado al demócrata Jimmy Carter (1976 y 1980), porque era senador por ese Estado. El sur de Estados Unidos dejó de votar demócrata a partir de los años 60.

La victoria de Biden en Arizona tiene un especial significado. Se trata de un objetivo de los demócratas desde hace una década, cuando a través de organizaciones de inmigrantes y sindicatos comenzaron a registrar y movilizar masivamente a una población mexicoamericana que hasta entonces había vivido marginada de la política. Hoy, el electorado latino alcanza los casi 1,2 millones, el 23% del censo electoral de Arizona, un porcentaje superior a Nevada o Colorado.

Aparte del voto mexicoamericano, Biden ha contado con la ayuda, aún por cuantificar, de un sector republicano que rompió con Trump por sus insultos al senador John McCain, verdadero mito político en Arizona. Desde el verano, se podían ver en Phoenix carteles de “republicanos por Biden”, un fenómeno de rechazo al presidente que no se ha dado tan abiertamente en otros Estados. La propia viuda del senador, Cindy McCain, la matriarca del Partido Republicano de Arizona, apoyó públicamente a Biden, ha hecho campaña por él y es miembro de su equipo de transición. Biden y McCain eran amigos en el Senado.

Arizona era, además, la última joya republicana del Oeste, donde todos los Estados con cierto peso de población han ido cayendo del lado demócrata en una tendencia consistente desde hace 25 años. La población latina, joven y urbana hizo demócrata California en el cambio de siglo, y después el fenómeno se fue repitiendo en Nevada y Colorado. Con Arizona, que no había votado demócrata en este siglo, cae una de las piezas más preciadas de los republicanos en el Oeste. Ni Nevada, ni Colorado, ni California han vuelto atrás después de votar demócrata.

En Georgia, Biden ha conseguido una victoria histórica gracias a años de movilización del voto afroamericano. La principal responsable de organizar a esa comunidad ha sido Stacey Abrams. Tras su intento fallido por ser gobernadora en 2018, Abrams inició el movimiento que ha cimentado una victoria demócrata de la que ambos partidos van a sacar lecciones.

A la victoria de Biden en Arizona se suma además la del astronauta Mark Kelly, que se presentaba al Senado como demócrata y que ganó su escaño por un margen mayor que Biden. Arizona no tenía dos senadores demócratas a la vez desde los años 50. Kelly tomará posesión a finales de noviembre, pues sustituye a la republicana Martha McSally, que no fue electa, sino que fue designada por el gobernador para ocupar el escaño de John McCain. Ahora, lo ocupará un demócrata.

En Georgia, la movilización demócrata ha permitido aspirar a los dos escaños del Senado por ese Estado. Los candidatos demócratas no han ganado, pero han conseguido forzar segundas vueltas que se celebrarán el próximo 5 de enero. Gracias a eso, y a las victorias en Arizona y Colorado, el control republicano del Senado está en el aire.

¿Quién decide realmente el ganador de las elecciones en Estados Unidos?

Las elecciones presidenciales de Estados Unidos todavía no tienen un ganador oficial, aunque a Joe Biden le dicen ya ampliamente presidente electo de ese país.

Así es desde que el pasado sábado 7 de noviembre, según las proyecciones de resultados, el aspirante demócrata sobrepasó la cifra de 270 votos del Colegio Electoral (de 538) necesarios para llegar a la presidencia.

Y Biden pronunció ese mismo día su discurso de victoria, precedido por la vicepresidenta electa Kamala Harris, y desde entonces ha comparecido públicamente en distintas ocasiones para hablar de sus planes de gobierno.

Sin embargo, esas proyecciones sobre quien es el “presidente electo” que hacen los grandes medios con el trabajo de expertos han venido acompañadas tradicionalmente del reconocimiento por parte de quien ha perdido.

Pero este año, el presidente Donald Trump no ha reconocido la derrota y su equipo de campaña ha presentado una serie de demandas legales en varios estados clave para disputar los resultados.

En una de sus múltiples reacciones en redes sociales, el mandatario afirmó que ni los medios ni las encuestadoras tienen la potestad de declarar quién es el presidente.

¿Cómo se decide entonces?

Un sistema complejo

A diferencia de muchos otros países, Estados Unidos no tiene un órgano electoral central que dirima y certifique los resultados de los comicios nacionales.

Y los medios hacen sus proyecciones cuando su equipo de expertos está muy seguro de que se trata de algo irreversible. Tanto es así que ese anuncio suele ser suficiente para hablar de un ganador de las elecciones, aunque no haya sido oficialmente confirmado.

Un ejemplo de esto es la reacción de Ivanka Trump, hija del presidente, cuando la agencia Associated Press proyectó el miércoles la victoria de su padre en Alaska:

En 2020, sin embargo, estamos ante una situación anómala por varias razones.

Por un lado, la pandemia de coronavirus y las consecuentes precauciones fomentaron que el voto por correo aumentara enormemente, lo que ha hecho que el recuento en algunos lugares sea más lento.

Por otro, hay un presidente que no está dispuesto a asumir las proyecciones de los estados que pueden terminar por darle la victoria a Biden, rompiendo con una tradición en la que el perdedor reconoce la derrota y ofrece su colaboración al presidente electo.

En lugar de eso, la campaña de Trump y su equipo legal han presentado demandas en algunos estados clave para bloquear el proceso por el que sus autoridades electorales certifican los resultados.

¿A qué nos referimos?

En qué consiste la certificación

La certificación de resultados es un paso que los estados adoptan para que el ganador de las elecciones en ese territorio pueda ser oficialmente confirmado.

Los resultados que se dan en la noche electoral se consideran no oficiales y las autoridades de cada estado se toman un tiempo después de los comicios para terminar de contar las boletas.

Para verificar los resultados, los funcionarios vuelven a comprobar los totales de los votos y confirman que el manejo de las papeletas fue el adecuado.

El acto de la certificación lo hace típicamente el jefe del órgano electoral estatal, el gobernador o una junta de miembros de las campañas.

Cada estado tiene procesos diferentes para verificar el conteo final de votos antes de que las autoridades certifiquen formalmente los resultados.© Reuters El Congreso puede jugar un papel de árbitro en la designación del presidente.

El proceso dura unas semanas, en las que cada condado certifica los resultados de su región y los presenta ante las autoridades electorales estatales dentro de un plazo que varía de un lugar a otro.

Muchos de los estados han cumplido ya ese trámite, pero en varios de los territorios clave el plazo de certificación sigue abierto:

  • En Nevada, la fecha límite es el 16 de noviembre.
  • En Wisconsin, los condados deben suministrar los resultados certificados a la comisión electoral del estado antes del 17 de noviembre.
  • En Georgia, donde hasta este jueves no se había proyectado ganador y Biden aventajaba a Trump por unos 15.000 votos, el plazo concluye el 20 de noviembre.
  • En Michigan y Pensilvania, los condados deben certificar los resultados para el 23 de noviembre.
  • En Arizona, que hasta este jueves tampoco tenía ganador, la fecha límite es el 30 de noviembre.

En dos de esos estados, Wisconsin y Georgia, se ha anunciado que habrá recuento de votos, una acción que solo puede comenzar una vez hecha la certificación.

Por qué es importante

Las autoridades electorales de cada estado se toman su tiempo en verificar los resultados para asegurar la precisión del cómputo final y detectar posibles problemas técnicos, errores humanos o fraude; esto último, según datos históricos, es muy poco común en EE.UU.

Estos pasos de verificación y el acto de certificación no suelen producir drásticos cambios respecto a las proyecciones.

Elecciones EEUU: Trump gana Alaska, con 3 votos electorales

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ganó el estado de Alaska, lo que le dio tres votos en el Colegio Electoral para un total por ahora de 217. Biden tiene por ahora 290 votos electorales.

Su oponente demócrata Joe Biden fue declarado ganador de la elección presidencial el 7 de noviembre al superar el mínimo necesario de 270 votos en el Colegio Electoral. Biden ganó los estados de Pensilvania, Michigan y Wisconsin, donde Trump se impuso en 2016.

The Associated Press todavía no ha declarado un ganador en la contienda presidencial en los estados de Georgia y Carolina del Norte.

El republicano Dan Sullivan ganó una banca de senador por Alaska. La mayoría en la cámara alta quedará resuelta en enero, cuando se realicen los desempates en Georgia.

Melania Trump: “Cada voto legal debe ser contado”

La primera dama de EE.UU., Melania Trump, pidió el domingo que se cuente “cada voto legal” y llamó a proteger la democracia del país con “total transparencia”, después de que las proyecciones de los medios dieran la victoria electoral al candidato demócrata, Joe Biden.

“El pueblo estadounidense merece elecciones justas. Cada voto legal -no ilegal- debe ser contado. Debemos proteger nuestra democracia con total transparencia”, escribió la primera dama en Twitter.

La esposa del presidente estadounidense, Donald Trump, se pronunció después de que Biden fuese declarado ganador de los comicios del 3 de noviembre, resultado que el actual gobernante se ha negado a reconocer.

Trump exigió el pasado jueves en su cuenta de Twitter: “¡PAREN EL RECUENTO!”, en letras mayúsculas, y posteriormente reclamó que “¡CUALQUIER VOTO QUE LLEGÓ DESPUÉS DE LAS ELECCIONES NO DEBE SER CONTADO!”.

Al respecto, el portavoz de la campaña del republicano, Jason Miller, explicó ese día a la prensa que el mandatario no quiere que se sigan contando las papeletas que llegaron por correo, un recurso que 65 millones de estadounidenses usaron para evitar aglomeraciones en la jornada electoral debido al coronavirus.

Trump se ha posicionado en contra del voto por correo porque los datos muestran que los demócratas usaron esa fórmula en mayor proporción que los republicanos, que prefirieron esperar a la jornada electoral.

El sábado, Twitter, la red social preferida por Trump, marcó como “cuestionado” un tuit del gobernante en el que se declaraba ganador de las elecciones, cuando los principales medios del país ya han proyectado la victoria de Biden.

En su mensaje, Trump prosiguió las acusaciones de días anteriores según las cuales se habrían producido irregularidades en las votaciones y en el escrutinio, pese a que no existen pruebas de ello.

“A los observadores no se les permitió entrar en las salas de cómputo de los votos. Gané la elección, logré 71.000.000 de votos legales. Cosas malas ocurrieron y no se permitió verlas a nuestros observadores. Jamás antes había ocurrido. Se enviaron millones de papeletas por correo a gente que no las había pedido”, escribió Trump.

Twitter marcó el mensaje con la nota “Esta acusación de fraude electoral es cuestionada” y evitó esconderlo parcialmente o limitar su difusión como sí ha hecho con decenas de tuits del presidente durante los últimos cuatro días, en los que Trump ha insistido en reclamar la victoria y lanzar acusaciones de fraude.

Biden se presentó el sábado en su discurso de la victoria como el líder conciliador que buscará acabar con la polarización en el país y aseguró que “es el momento de sanar a Estados Unidos”.

La victoria de Biden desató celebraciones en distintas ciudades del país, aunque muchos de los partidarios republicanos y el presidente -que este domingo volvió por segundo día consecutivo a su club de golf a las afueras de Washington- se niegan a reconocer los resultados.

Nevada anuncia que tardará hasta el fin de semana el conteo de votos

Los estados clave en el campo de batalla para decidir el resultado de estas elecciones todavía tienen millones de votos por correo para contar. Los funcionarios electorales instan repetidamente a tener precaución al interpretar resultados incompletos.

Y ni Donald Trump ni Joe Biden han obtenido aún al menos 270 votos electorales.

Los votantes emitieron un número récord de boletas por correo este año, lo que demorará el conteo, y hubo una fuerte división partidista sobre cuándo y cómo votó la gente: encuesta tras encuesta mostró que los votantes en persona el día de las elecciones favorecerían el presidente, mientras que los votantes que votaron por correo respaldarían abrumadoramente a Biden.

Se estima que aproximadamente un tercio del voto esperado aún no se ha contado en Michigan y Pennsylvania, y una parte significativa del voto esperado aún está pendiente en Wisconsin y Nevada.

El estado clave de Nevada anunció el jueves que tardará hasta por lo menos el fin de semana en contar la mayoría de los votos aún no escrutados, que podrían resultar determinantes para conocer quién será el próximo presidente de Estados Unidos, indicaron este jueves las autoridades locales.

La secretaria de Estado de Nevada, Barbara Cegavske, informó en un comunicado el jueves que aproximadamente quedan 190,150 votos por contar en el estado, de los que el 90% se concentran en el condado de Clark, donde está Las Vegas, un condado de tendencia demócrata.

Estos 190,150 votos representan un 15.5% del total de sufragios emitidos, aunque la cifra podría aumentar ligeramente si en los próximos días llegan más votos por correo, puesto que se seguirán aceptando todos aquellos sufragios que lleguen hasta el próximo martes, con fecha de envío igual o previa al 3 de noviembre.

El responsable del escrutinio en el condado de Clark, Joe Gloria, dijo que espera que la mayoría de sufragios se hayan contado “el sábado o el domingo” y que el viernes darán a conocer el escrutinio de 51,000 votos más.

El responsable del proceso electoral en el condado de Clark también apuntó que no esperan haber terminado el cómputo completo, es decir, incluyendo los nuevos votos que vayan llegando entre hoy y el martes, hasta el jueves de la próxima semana.

Trump enfurece: “¡Detengan el conteo!”

El presidente Donald Trump envió un mensaje de desesperación y exigió detener el conteo de votos.

¡Detengan el conteo!”, tuiteó el mandatario en mayúsculas, como si estuviera gritando.

El republicano suma hasta ahora 213 votos electorales, mientras su retado, el exvicepresidente Joe Biden se alza con 253.

En Arizona, Nevada, Carolina del Norte, Georgia y Pensilvania continúa el conteo de votos.

Es posible que Biden logre el triunfo en Georgia y avanza en Pensilvania.

Biden, el candidato más votado en la historia de las elecciones de EEUU

Joe Biden ya se ha hecho un hueco en la historia. El demócrata a la Casa Blanca se ha convertido en el candidato que más votos ha recibido y que estaba en poder de Barack Obama en las elecciones de 2008, en las que obtuvo su primera victoria electoral.

Un reporte de El Correo, diario de Madrid, informó que aunque todavía no está cerrado el recuento de votos, hasta ahora Biden habría conseguido más de 69,77 millones de votos, frente a los 69,49 que obtuvo Obama en 2008, en las que se impuso al republicano John McCain, que recabó 59,94 millones de votos. La estimación de voto apunta a que podría alcanzar los 80 millones de apoyos.

Por su parte, Donald Trump contaría con 67,16 millones de votos, por lo que todo hace indicar que también superará el récord que estableció Obama en sus primeras elecciones.

Sin embargo, ser el candidato más votado no significa ser elegido presidente, puesto que en Estados Unidos lo que votan los ciudadanos es a sus representantes en el Colegio Electoral, que es el que finalmente elige al mandatario del país.

Curiosamente, ha habido cinco candidatos que han llegado a la Casa Blanca sin haber sido los más votados. Bien lo sabe Donald Trump, que en las últimas elecciones de 2016 tuvo casi 2,9 millones de votos menos que la demócrata Hillary Clinton, pero sin embargo superó los 270 delegados necesarios en el Colegio Electoral que le dieron la presidencia de Estados Unidos.