ELECCIONES EEUU 2020

Trump apuesta a la “mayoría silenciosa” para derrotar a Biden en las elecciones de noviembre

El presidente estadounidense, Donald Trump, hizo alarde del apoyo a su campaña de reelección, cuando faltan 100 días para los comicios, en los que espera que una “mayoría silenciosa” le de la victoria. 

El republicano de 74 años ha luchado en numerosos frentes y enfrentado críticas crecientes sobre su manejo de la pandemia de coronavirus y sus consecuencias económicas. 

Trump se encuentra rezagado en las encuestas ante su oponente demócrata, Joe Biden.

En el último golpe a su esperanza de permanecer en la Casa Blanca después del 3 de noviembre, sondeos publicados el domingo pasado mostraron un debilitamiento de su apoyo en tres estados clave para ganar la elección.

“La Campaña Trump tiene más ENTUSIASMO, según muchos, que cualquier campaña en la historia de nuestro gran país, incluso más que 2016”, escribió el propio mandatario en Twitter. 

“¡Biden no tiene NADA! ¡La mayoría silenciosa hablará el 3 de NOVIEMBRE! Las Encuestas Falsas de Supresión y las Noticias Falsas no salvarán a la Izquierda Radical”, añadió. 

Mientras, Biden, de 77 años, quien dice estar luchando por “el alma de Estados Unidos”, marcó el hito con un tuit en el que solo destacó: “100 días”.

En momentos en que el coronavirus mata a más de 1.000 estadounidenses por día, el presidente, que disfruta de rodearse de partidarios en eventos públicos, se ha visto obligado a cancelar sus mitines así como la convención republicana en Florida el próximo mes.

– Respuesta deficiente –

La pandemia, que ha infectado a 4,1 millones de estadounidenses y matado a casi 150.000, está devastando la economía de Estados Unidos.

Mientras la situación se encuentra relativamente controlada en Europa, la deficiente respuesta federal estadounidense se ha puesto de manifiesto. 

Trump también ha perdido apoyo por su reacción a las protestas contra el racismo y la brutalidad policial, enfureciendo a los líderes locales con una retórica incendiaria y la promesa de “aumentar” la presencia de agentes federales en varias ciudades importantes del país para controlar a los manifestantes. 

Sus dificultades se reflejaron en el reemplazo de su jefe de campaña Brad Parscale.

Con la aprobación estancada debajo del 40%, Trump es el primer mandatario en buscar la reelección después de un juicio político.

Trump promueve una perspectiva de caos para desacreditar a Biden, a quien acusa de querer “abolir el estilo de vida estadounidense” convirtiendo a las ciudades estadounidenses en páramos infestados de delitos. 

Pero su discurso, que también sostiene que Biden hará que los estadounidenses “se acobarden ante las multitudes radicales de izquierda”, no ha logrado expandir su base de seguidores. 

Las nuevas encuestas de votantes registrados de tres estados bisagra publicadas el domingo revelan que el apoyo a Trump está en retroceso: en Florida, el presidente obtuvo un 46% de apoyo contra un 51% para Biden, mientras que en Arizona, el aspirante demócrata le lleva cuatro puntos de ventaja, con un 49%.

– “Divisionismo y disfunción” –

En Michigan, la ventaja de Biden es de 52% sobre 40%, por encima del promedio de RealClearPolitics de encuestas nacionales recientes, que coloca al exvicepresidente de Barack Obama 8,7 puntos por delante de Trump. 

En 2016, el presidente ganó en los tres estados, aunque en Michigan tuvo una ajustada diferencia de menos de 11.000 votos. 

Mientras tanto, Biden realiza una campaña sin precedentes desde su casa en Delaware, sin mitines y con pocas conferencias de prensa, limitándose a ver a Trump lidiar cada vez con más problemas. 

El presidente recuerda sin embargo que con un pronóstico adverso ganó la candidatura del partido y derrotó en 2016 a su rival demócrata Hillary Clinton.

El gobernador republicano de Maryland, Larry Hogan, quien no votó por Trump en 2016 y es visto como candidato potencial en 2024, dijo a CNN el domingo que era poco probable que respaldara al presidente esta vez. 

“Las elecciones están a 100 días de distancia. Creo que la votación temprana comienza en 60 días o menos. Nos estamos acercando mucho a que el pueblo estadounidense tome esa decisión”, señaló.

“Creo, francamente, que muchas personas como yo están frustradas con la división y disfunción de ambos lados y no sentimos que tengamos dos excelentes opciones”.

Lo que debes saber cómo votar por correo en las elecciones presidenciales de Estados Unidos

Faltan 100 días para las elecciones de este 3 de noviembre: ese día se decidirá si el republicano Donald Trump continuará siendo presidente por los próximos cuatro años, o si el exvicepresidente demócrata Joe Biden tomará su lugar para darle un giro al rumbo del país.

Además, se eligirán los 435 puestos de la Cámara de Representantes y 35 puestos del Senado. También se disputarán 11 gobernaciones, así como otras elecciones estatales y locales.

Respondemos algunas de las dudas más importantes que puede tener sobre la votación.

¿Por qué es importante votar?

Se estima que 32 millones de hispanos podrán votar este año, lo que los convierte en la etnia más numerosa elegible para votar.

Votar es ayudar a determinar quiénes serán nuestros líderes, quiénes tomarán las decisiones en los momentos de crisis, como la pandemia que hoy vivimos.

Además es ayudar a decidir, a través de estos representantes, nuevas legislaciones, obras públicas, regulaciones (o falta de) del medio ambiente, educación, cultura, y un sinnúmero de aspectos más de nuestra vida diaria, tanto para el presente como para el futuro y el de generaciones venideras. 

¿Quiénes pueden votar?

Para tener derecho a votar, se debe ser ciudadano estadounidense y tener 18 años.

Sin embargo, algunos estados le permiten a los jóvenes de 17 años votar en las primarias antes de la elección de noviembre, para cuando ya habrán alcanzado los 18 años.

Otros estados le permiten a los jóvenes de 17 años que se registren para votar, siempre y cuando cumplan los 18 al momento de la elección general.

Asimismo, cada estado tiene sus propios requisitos de residencia para votar.

Para información general sobre los requisitos específicos de cada estado, contacte sus oficinas electorales estatales o locales, o visite su página web.

¿Cómo sé si estoy registrado para votar?

Visite nuestra página, El Poder en Ti, y seleccione su estado. De allí, irá a la página web de la oficina electoral de su estado para revisar si está registrado. 

Es importante que consulte con su oficina electoral estatal o local al menos siete semanas antes de una elección para saber si está registrado para votar y qué debe hacer si no lo está. Es importante que consulte antes del vencimiento del plazo para registrarse, para tener el tiempo suficiente para registrarse.

¿Cómo me registro para votar?

Puede hacerlo en línea, visitando la página de su estado, o si prefiere hacerlo por correo, puede hacerlo descargando y llenando este formulario, el Formulario nacional de registro para votar.

También puede utilizar el formulario para informar a su oficina de registro electoral sobre algún cambio de nombre o dirección, o para registrarse bajo un partido político, si así lo exige su estado.

Tanto el Formulario Nacional de Registro de Votación, como los formularios de registro de votación estatales están disponibles en las bibliotecas públicas, en las escuelas públicas y en las oficinas del Secretario Municipal o del Condado.

También puede registrarse en persona para votar en los siguientes centros públicos:

• Oficinas de registro de votantes y/o electorales estatales o locales

• El Departamento de Vehículos Automotores (DMV por sus siglas en inglés)

• Las agencias de asistencia pública

• Los centros de reclutamiento de las fuerzas armadas

• Los centros de programas del Gobierno a nivel estatal que atienden a personas discapacitadas

• Todos los centros públicos que un estado haya designado como agencias para registrarse para votar

Biden intenta atraer a republicanos descontentos

En los cuatro meses desde que Joe Biden alcanzó la nominación demócrata como candidato a la Casa Blanca, se ha centrado en consolidar las facciones divergentes y a menudo beligerantes del partido. Al acercarse el cierre de campaña, ese esfuerzo se ampliará para incluir a los republicanos descontentos con el presidente Donald Trump.

Se espera que el exgobernador de Ohio, John Kasich, un republicano y crítico de Trump, hable en la Convención Nacional Demócrata en nombre de Biden el próximo mes, según una persona con conocimiento de los planes que pidió el anonimato para poder comentar sobre la estrategia. Kasich se encuentra entre un puñado de republicanos de alto perfil que probablemente se volverán más activos para apoyar a Biden en el otoño.

Mientras tanto, Trump no está haciendo prácticamente nada para expandir su atractivo más allá de los derechistas y nacionalistas que conforman sus partidarios más leales. Algunos operativos republicanos creen que los suburbios ya están perdidos mientras que un contingente de republicanos de alto perfil cuestiona abiertamente el mensaje de reelección del presidente. En un reconocimiento de los crecientes desafíos, Trump nombró a un nuevo jefe de campaña la semana pasada.

Quedando unos 100 días hasta las elecciones, hay tiempo para sucesos repentinos que podrían cambiar la trayectoria de la campaña. El anuncio del viernes de que el cáncer de la juez de la Corte Suprema Ruth Bader Ginsburg ha regresado fue un recordatorio de la potencial volatilidad que se avecina. En 2016, Trump aprovechó muy bien la posibilidad de nombramientos en el máximo tribunal para ganarse a los conservadores que lo veían con recelo.

Y en estados cruciales como Florida, algunos demócratas están preocupados de que la posición actual de Biden podría ser un punto álgido. Algunas encuestas sugieren que la fortaleza de Biden proviene más del descontento de los votantes con Trump que del entusiasmo por el ex vicepresidente, cuyos traspiés verbales, su largo historial en Washington y los recientes intentos de apaciguar a los progresistas lo dejan en un lugar más difícil de lo que a algunos demócratas les gustaría creer.

Trump reemplaza al jefe de su equipo de campaña electoral

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reemplazó a su jefe de campaña el miércoles cuando enfrenta una brecha en las encuestas contra el presunto candidato demócrata Joe Biden a menos de cuatro meses para el día de las elecciones.

Trump dijo en Facebook que reemplazaría al gerente de campaña Brad Parscale por Bill Stepien, quien ha sido el subdirector de la contienda.

“Ambos estuvieron muy involucrados en nuestra histórica victoria de 2016, y espero tener una gran y muy importante segunda victoria juntos”, dijo Trump.

“¡Esto debería ser mucho más fácil ya que nuestros números en las encuestas están aumentando rápidamente, la economía está mejorando, las vacunas y los medicamentos pronto estarán en camino, y los estadounidenses quieren calles y comunidades seguras!”, se congratuló el mandatario estadounidense.

Parscale, a quien Trump dijo que cambiaría a un rol centrado en la estrategia digital, fue culpado internamente por la fallida concentración de Tulsa, Oklahoma, el mes pasado que atrajo a una multitud mucho más pequeña de lo esperado y condujo a un brote de coronavirus que obligó a Parscale y a otros funcionarios que estuvieron allí a someterse a una auto-cuarentena durante dos semanas.

Los asesores de Trump también criticaron en privado que la campaña carece de un mensaje central. Pero dijeron que el presidente compartió la culpa porque carecía de disciplina sobre cómo comunicar su mensaje y agenda para un segundo mandato de cuatro años.

Trump, un republicano, sigue a Biden por 10 puntos porcentuales entre los votantes registrados en la última encuesta de Reuters / Ipsos, que ha demostrado que los votantes se han sentido amargados por su manejo de la pandemia del coronavirus. El virus también ha descarrilado su estrategia normal de realizar manifestaciones masivas de campaña.

Latinos pueden determinar futuro electoral en las elecciones 2020 de EEUU

El más reciente estudio publicado por el Centro de Investigaciones Pew (Pew Research Center), con sede en Washington DC, concluyó que en 2019 el número de hispanos en Estados Unidos alcanzó un récord de 60.6 millones, lo que representa el 18% de la población del país, y es más que los 50.7 millones registrados en 2010, cuando los hispanos eran el 16% de la población.

No es de extrañar, entonces, que tales números revelen la importancia de la comunidad hispana en los comicios electorales de Estados Unidos, especialmente cuando faltan pocos meses para las elecciones presidenciales de noviembre.

“Sobre la cuestión del impacto del voto latino tenemos que pensar en la tasa de votación, cuántos latinos son elegibles para votar. Históricamente más o menos la mitad de los que son elegibles para votar lo hacen en las elecciones presidenciales, y es un porcentaje más bajo que los blancos y afroamericanos”, dijo Jens Manuel Krogstad, del Centro de Investigación Pew y uno de los editores del estudio.

Pero Krogstad añadió que el aumento en las cifras puede tener siempre un alto impacto en las elecciones, sobre todo en estados donde históricamente ha habido una alta incidencia de hispanos.

“Siempre hay la posibilidad de un gran impacto en estados como Florida y Arizona pero también es importante tomar en cuenta que estamos hablando de dos poblaciones muy diferentes, aunque estamos hablando de una población hispana o latina”, dijo el investigador, refiriéndose específicamente a las edades para votar.

“En Florida, por ejemplo, vemos que la edad media para latinos es 36 años y es la edad media más alta de todo el país. Pero en Arizona la edad media es 28 años así que es mucho más baja, es decir hay más jóvenes en ese estado, y la gente de menor edad tiende a votar menos que los de mayor edad, y eso es algo que pasa con todas las poblaciones, blanca, afroestadounidense o hispana”, agregó el investigador.

Vaticinan un nuevo round entre Trump y Obama en la campaña presidencial 2020

Poco después de que Donald J. Trump fue electo presidente, Barack Obama se dejó caer en su silla en la Oficina Oval.

Ya no quiero saber nada con todo esto”, dijo Obama respecto a su cargo, según varias personas familiarizadas con el intercambio.

Pero sabía, incluso entonces, que un retiro convencional de la Casa Blanca no era opción. Obama, que en ese momento tenía 55 años, quedó descolocado, con una posta que hubiera querido pasarle a Hillary Clinton, sumado a tener que lidiar con un sucesor cuya fijación con él, en su opinión, estaba basada en una extraña antipatía personal, además de una animosidad racial, ejemplificada por la mentira de que Obama no había nacido en Estados Unidos.

“No existe modelo para mi clase de post presidencia”, dijo Obama al asistente. “Claramente ocupo espacio dentro de la cabeza de este hombre”.

Esto no quiere decir que Obama no estuviera comprometido con la idea que tenía sobre cómo sería su jubilación previo a la aparición de Trump: una vida tranquila, que consistiría en escribir, impulsar políticas a través de su fundación, producir documentales con Netflix, y pasar tiempo en familia.

Aún así, más de tres años después de su salida, el presidente número 44 de Estados Unidos está otra vez en un campo de batalla político que ansiaba abandonar, arrastrado por un enemigo, Trump, empecinado en borrarlo de la historia, y un amigo, Joseph R. Biden Jr., igualmente resuelto a acogerlo.

Era bien sabido que habría mucho en juego al hacerlo. Obama protege ante todo su legado, particularmente en vista de los múltiples ataques de Trump. Sin embargo, entrevistas con más de 50 personas que rodean al ex Presidente retratan a un combatiente en un dilema, intentando equilibrar una profunda furia contra su sucesor con el instinto de evitar una refriega que teme podría dañar su popularidad y afectar su lugar en la historia.

Sin embargo, es posible que ese cálculo pueda estar cambiando tras el asesinato de George Floyd a manos de la policía en Minneapolis. Como el primer presidente negro de Estados Unidos, Obama ve la actual concientización social y racial como una oportunidad para elevar una elección este año dictada por el estilo de lucha en lodo de Trump y volverla algo más trascendente —canalizar un movimiento nuevo y juvenil hacia un objetivo político, como él lo hizo en  2008.

Lo está haciendo con suma cautela.

Muchos seguidores han estado presionando para que sea más agresivo. “ Sería bueno que Barack Obama, por una vez, saliera de su cueva y ofreciera —no, más bien, EXIGIERA— un camino hacia adelante”, escribió el columnista Drew Magary en una publicación en abril en Medium muy compartida titulada “¿Dónde diablos está Barack Obama?”.

El argumento en contra: hizo su trabajo y merece que lo dejen en paz.

Sin embargo, recientemente incrementó sus críticas indirectas al gobierno de Trump cuando denunció un “enfoque de gobierno caótico, desorganizado y malintencionado” durante un evento en línea de recaudación de fondos para Biden. Además, expresó una especie de promesa, al decir a los seguidores de Biden: “Lo que hayan hecho hasta ahora no es suficiente. Y lo mismo va para mí, para Michelle y para nuestras hijas”.

Obama habla frecuentemente con Biden, quien fue su vicepresidente, y con los principales asesores de la campaña. Y sin embargo continúa arrastrando los pies en cuanto a algunas solicitudes, en especial de que encabece más eventos de recaudación de fondos. Algunos colaboradores de Obama sugieren que no quiere eclipsar al candidato.

Desde el momento en que resultó electo Trump, Obama adoptó un enfoque minimalista: criticaba sus decisiones de políticas públicas, pero no al hombre en sí, siguiendo la norma de civilidad observada por sus predecesores.

Pero en el caso de Trump, las normas no son lo suyo. Desde un principio dejó claro que quería erradicar todo rastro de la presencia de Obama en el Ala Oeste.

“Esto es personal para Trump; todo tiene que ver con el presidente Obama y acabar con su legado”, afirmó Omarosa Manigault Newman, veterana del programa Apprentice, y, hasta su abrupta salida, una de los contados funcionarios negros en el gabinete de Trump. “El presidente Obama no podrá descansar mientras Trump respire”.

Durante la transición post electoral, Obama empezó a sentirse cada vez más inquieto ante lo que consideraba la despreocupada indiferencia del nuevo presidente y su equipo sin experiencia. Con el tiempo llegó a la conclusión de que la reacción negativa de Trump era una inevitabilidad histórica, y dijo a las personas a su alrededor que lo mejor que podía hacer era “establecer un contraejemplo”.

Fue reveladora la forma en que Obama habló de Trump ese otoño: no se refirió a él tanto como una persona, sino como una especie de padecimiento epidemiológico que sufría el cuerpo político, propagado por sus facilitadores republicanos.

“No empezó con Donald Trump —él es un síntoma, no la causa”, afirmó durante su discurso inicial en la Universidad de Illinois en septiembre de 2018. Añadió que el sistema político estadounidense no estaba lo suficientemente “sano” para formar los “anticuerpos” necesarios para combatir el contagio del “nacionalismo racial”.

Obama ya estaba intensificando sus críticas a Trump antes del asesinato de Floyd en mayo. Sin embargo, el creciente clamor por la justicia racial ha dado a la campaña de 2020 una coherencia para Obama.

Su primera reacción a las protestas, dijeron personas cercanas a él, fue de ansiedad —de que los espasmos de disturbios le cayeran como anillo al dedo a la narrativa de Trump. Pero los manifestantes pacíficos asumieron el control, despertando un movimiento nacional que retó a Trump sin convertirlo en su punto focal.

Poco después, Obama, emocionado, dijo que había llegado “un momento hecho a medida”.

Su respuesta al asesinato de Floyd no consistió en atacar a Trump, sino en alentar a votar a los jóvenes, que no han mostrado gran entusiasmo por apoyar a Biden. Cuando decidió hablar en público, fue para encabezar un foro en línea que destacó una lista de reformas a la policía que no fueron aprobadas por el Congreso en su segundo mandato.

En ese sentido, el papel que ocupa con mayor comodidad es ese al que alguna vez quiso dejar de lado.

El 4 de junio, antes del servicio fúnebre de Floyd en Minneapolis, el ex presidente llamó a su hermano, Philonise Floyd, como lo hizo múltiples veces con familias en duelo durante sus ocho años en el cargo.

“Quiero que tengas esperanza. Quiero que sepas que no estás solo. Quiero que sepas que Michelle y yo haremos todo lo que quieras que hagamos”, dijo Obama durante la emotiva conversación de 25 minutos, según el reverendo Al Sharpton, que estaba presente.

“Fue la primera vez, creo, que la familia Floyd realmente experimentó consuelo desde que él murió”, dijo Sharpton.

EEUU: este grupo de votantes pudiera inclinar el resultado de las elecciones de 2020

Ian Martens, un estudiante de la Universidad Furman de Carolina del Sur, dice que el presidente Donald Trump ha “hecho un gran trabajo para impulsar la economía” y que le gusta el hecho de que Trump “defiende los derechos de la Segunda Enmienda” sobre la posesión de armas de fuego.

“Y lo más importante, es el presidente más pro-vida”, dijo Martens a la Voz de América y señaló que este tema político es para él “un debate entre la vida y la muerte”.

Aunque se ha pronosticado que el voto de la juventud, ahora el grupo de votantes más grande en Estados Unidos, tendrá un impacto significativo en las elecciones de 2020, los hombres jóvenes blancos podrían jugar un papel destacado en determinar la elección.

“Forman un sector considerable y a veces desproporcionado del electorado estadounidense”, reportó el Centro de Información e Investigaciones sobre Aprendizaje y Compromiso (CIRCLE) de la Universidad Tufts en Medford, Massachusetts. 

Este grupo (hombres jóvenes blancos) salió en masa a votar en las elecciones presidenciales de 2016: un millón más de varones jóvenes blancos acudieron a las urnas que las mujeres jóvenes, y prefirieron al candidato republicano Trump sobre la demócrata Hillary Clinton por 22 puntos porcentuales.

Y dos años después, en las elecciones parciales de 2018, aunque la mayoría de los votantes jóvenes de 18 a 29 años (60%) se identificaron con el Partido Demócrata, más de cuatro de cada 10 jóvenes blancos varones dijeron que favorecían a Trump, de acuerdo con el Public Religion Research Institute (PRRI), una organización de investigaciones no partidista sin fines de lucro.

Ellos votaron en más cantidad que los hombres latinos y negros en 2018, según el análisis de Tufts de datos del Sondeo Actual de Población 2018, e integran una porción mayoritaria en “algunos estados pendulares como Iowa, Ohio y Nuevo Hampshire”, reportó CIRCLE.

People wait in a line to vote in the Georgia's primary election at Park Tavern on Tuesday, June 9, 2020, in Atlanta. (AP Photo…

¿Qué rol podrían jugar los jóvenes en elecciones de EE.UU. en noviembre?Los jóvenes estadounidenses parecen estar listos a hacer una diferencia en las elecciones de noviembre. Tienen su propia agenda. Les preocupan las deudas por educación, la economía, el medio ambiente, migración, y otros temas.

Temas principales

Las prioridades entre los votantes varones jóvenes blancos son: “Hacer a Estados Unidos grandioso otra vez y los movimientos de derechos a las armas de fuego”, según CIRCLE.

“Yo apoyo al presidente Trump porque sacó temas que los políticos de carrera han descuidado por décadas, desde destacar a los hombres y mujeres de clase trabajadora en todo este país, abordar las necesidades de los agricultores, hasta proteger los intereses nacionales en el extranjero”, escribió Cody Steed, un miembro de Universitarios Republicanos de la Universidad Atlántica de la Florida, en un email a la VOA.

“Creo que a él en realidad le importan el progreso y el éxito de este país”, dijo Steed.

El derecho a las armas de fuego es fundamental para muchos jóvenes votantes. En 2018, 77% de los votantes jóvenes estadounidenses dijeron que el control de armas era un tema importante para determinar su voto, según el Instituto de Política de la Facultad Kennedy de Harvard.

El movimiento antiaborto es importante también para muchos votantes jóvenes blancos. En general, 46% de los hombres se oponen al aborto, según una encuesta de Gallup de 2019.

“El debate pro-vida es el tema ‘político’ más importante, porque es el debate más directo entre la vida y la muerte”, dijo Martens. “Cada aborto es la terminación de una vida, por eso es lo que más me apasiona y porque no estoy a favor de eliminar las vidas de preciosos bebitos”.

Sepa a quién afecta más la candidatura de Kanye West, ¿a Biden o a Trump?

El cantante Kanye West sorprendió a Estados Unidos el 4 de julio al anunciar una candidatura a la presidencia.

Aunque por ahora no es claro si en realidad se trata del lanzamiento de una campaña política o de un nuevo álbum, el esposo de Kim Kardashian puso a pensar a los analistas políticos sobre los efectos que tendría su posible aspiración, dijo un análisis del periodista Juan Meza de La Opinión.

Algunos consideran que West le quitaría votos al demócrata Joe Biden ya que podría atraer a jóvenes y miembros de la comunidad afroamericana. Sin embargo, las reuniones de West con Trump en los últimos años han creado una imagen favorable del rapero entre los votantes republicanos.

Una encuesta de Wall Street Journal/NBC News dice que Biden cuenta con el apoyo de 70% de hombres negros menores de 50 años. Trump solo tiene 17%, pero como West no cae bien en las filas demócratas, lo más posible es que le quite votos al actual presidente, de acuerdo con la revista Forbes.

Los candidatos independientes han decidido elecciones en Estados Unidos en el pasado. En 1992, el magnate Ross Perot obtuvo 19% de votos, lo que para muchos jugó en contra de la reelección del presidente George H..W. Bush, quien perdió con el demócrata Bill Clinton.

En 2000, el candidato del Partido Verde Ralph Nader obtuvo 2.74% de los votos. La cifra es menor, pero esa votación pudo ir para el exvicepresidente Al Gore, quien perdió la presidencia por tan sólo cuatro votos electorales.

¿Crees que la candidatura de West es real? ¿Votarías por él? ¿A quién crees que afectará más? Deja tus comentarios en nuestras redes sociales.

Ex funcionaria del gobierno Obama se perfila como fórmula vicepresidencial de Biden

El nombre de una exfuncionaria del gobierno de Barack Obama toma fuerza como posible fórmula vicepresidencia del demócrata Joe Biden.

Susan Rice, exembajadora de Estados Unidos en las Naciones Unidad y exasesora de Seguridad Nacional, es una de las candidatas a acompañar a Biden en el tramo final de la campaña presidencial en la que Donald Trump busca su reelección.

De acuerdo con The Hill, a Rice le favorece su experiencia de trabajo al lado de Biden durante el pasado gobierno. La campaña demócrata busca que haya “química” entre las principales figuras del ejecutivo si se gana la presidencia.

“Sé que tienen una buena relación, quizás la mejor relación de cualquiera en la lista”, dijo la fuente de The Hill. “Se conocen desde hace años, han trabajado juntos y ella ha sido probada de una manera que muchas personas en la lista no lo han sido”.

Biden prometió que su fórmula vicepresidencial sería una mujer. Algunas figuras del partido han presionado para que la elegida sea una persona de las minorías étnicas del país.

En los últimos días se ha rumorado que la senadora por California Kamala Harris acompañará a Biden pese a que fue una de sus mayores críticas durante los debates de precandidatos demócratas.

Biden y Trump sostienen inusual duelo en era de la pandemia

Tanto el presidente Donald Trump como su rival demócrata Joe Biden se dirigían el jueves a estados claves y políticamente oscilantes, encabezando cada uno actos de campaña en formas que no habían ocurrido mucho debido a la era de la pandemia y que exhibirán sus estilos contrastantes de respuesta a la crisis de salud.

El exvicepresidente estadounidense y abanderado del Partido Demócrata se reunirá con familias que, dijo, se beneficiaron de la distintiva ley de salud del gobierno de Barack Obama en Lancaster, Pensilvania, y posteriormente ofrecerá un discurso sobre la forma en que él mejoraría el acceso a los seguros médicos.

Esto ocurre luego que Biden pasara semanas afirmando que la pandemia sigue siendo un peligro evidente y vigente que Trump trata de que desaparezca por sí solo en medio de un deseo de reactivar una economía paralizada. Trump, abanderado del Partido Republicano, visita Marinette, en la zona rural de Wisconsin, en un recorrido privado a un astillero y luego participará en un evento que será transmitido por Fox News Channel desde un aeropuerto en Green Bay.

El vicepresidente Mike Pence también viajará a otro potencial estado pendular, Ohio. Biden planea aprovechar el discurso más reciente de su rival para argumentar que la oposición de Trump a la ley de salud, aunado a lo que considera una respuesta inadecuada ante la pandemia, asegura que incluso la gente que contrajo el COVID-19 y que sobrevivió “vivirá su vida en un tornillo de banco, atrapada en medio del doble legado de Donald Trump”.

Ello representa “su incumplimiento de proteger al pueblo estadounidense del coronavirus y su insensible cruzada para retirar las protecciones de salud a familias estadounidenses”, dirá el probable candidato demócrata a la presidencia, de acuerdo con pasajes del texto, difundidos por su equipo de campaña. Biden también planea burlarse de las declaraciones de Trump de que la realización de un mayor número de pruebas para el coronavirus es “un arma de doble filo”.

¿Es Joe Biden mejor candidato que Hillary Clinton?

Joe Biden es viejo. Tiene un expediente que se remonta a medio siglo. Él es, en su propia admisión, una “gaffe machine” (una máquina de metedura de pata) que regularmente tropieza con su propias declaraciones.

Sin embargo, no disgusta tanto y tan visceralmente como la última nominada demócrata, Hillary Clinton, y eso complica el esfuerzo de reelección del presidente Trump.

El ahora titular es profundamente impopular y, si la historia es una guía, tiene pocas posibilidades de cambiar drásticamente esos sentimientos para el día de las elecciones.

Su mejor, y posiblemente la única, oportunidad de ganar un segundo mandato es hacer que Biden parezca el más desagradable de los dos; convirtiendo las elecciones, en la taquigrafía política, en una elección entre candidatos en lugar de un referéndum sobre la personalidad y el desempeño de Trump.

La estrategia funcionó hace cuatro años contra Clinton. Después de un cuarto de siglo en el escenario nacional, y una contundente primaria demócrata, la ex primera dama y secretaria de Estado fue vista por muchos republicanos como una figura de villanía casi singular y por un número significativo de independientes, a quienes no les gustaba tampoco – como el mayor de dos males.

Esta vez parece diferente.

“La gente no le tiene miedo a Biden”, dijo Ed Rogers, ex alto funcionario de George H.W. en la Casa Blanca de Bush y un antiguo agente republicano. “No es lo suficientemente malo” como para ser el punto focal de una campaña negativa.

Las encuestas de opinión parecen confirmarlo.

Las encuestas agregadas por RealClearPolitics encontraron que el 45% de los encuestados tenía una opinión favorable de Biden y el 46% tenía una opinión desfavorable. Por el contrario, Clinton ya era una figura mucho más polémica en esta etapa de la campaña de 2016, vista favorablemente en un 40% y desfavorable en un 55%.

(Por su parte, el presidente es visto favorablemente en las últimas encuestas por el 43% de los encuestados y de manera desfavorable por el 55%).

Por supuesto, hay muchas personas, incluidos algunos demócratas, a quienes no les importa mucho Biden. Algunos en la izquierda lo consideran demasiado centrista y bastante dispuesto a comprometerse con los republicanos. Algunos de la derecha lo juzgan como una reliquia del gobierno de Obama y una farsa de entrega alegre.

Pero incluso los estrategas de Trump admiten en privado que el afable Biden no es tan impopular o fácil de demonizar como Clinton.

Una razón son los votantes como el republicano Chuck Zeman.

El planificador financiero retirado de 77 años de Sun City, una comunidad de personas de la tercera edad fuera de Phoenix, respalda a Trump para un segundo mandato, citando la postura dura del presidente sobre la inmigración y la forma en que la economía era un éxito antes de que el COVID-19 forzara a las empresas a entrar en un coma inducido.

Sin embargo, a pesar de su inclinación partidista, Zeman no se siente hostil hacia Biden, que tiene la misma edad. “Me gusta el chico personalmente”, dijo Zeman. “Creo que es un buen tipo”.

Los partidarios del presidente, que acaba de cumplir 74 años, insisten en que sólo con la buena voluntad no se llega tan lejos.

Incluso después de sus muchas décadas en política, Biden sigue siendo un misterio para varios votantes, comentaron. De hecho, una encuesta reciente de NBC-Wall Street Journal que mostró a Trump filtrarse con 7 puntos porcentuales a nivel nacional encontró que casi una cuarta parte de los encuestados expresó una opinión neutral del ex vicepresidente, lo que sugiere que estaban abiertos a la persuasión en los próximos meses.

Kelly Sadler, la portavoz de un comité de acción política pro-Trump, dijo que la longevidad política de Biden lo convierte en un objetivo excepcionalmente vulnerable.

“Joe Biden ha estado en el servicio público durante 47 años”, señaló Sadler, directora de comunicaciones de America First Action, que ha cabildeado mucho en nombre de Trump. “Ahora está haciendo campaña prometiendo solucionar los problemas que ayudó a crear cuando estaba en el cargo”.

Por ahora, el presidente y sus aliados han centrado su publicidad televisiva en temas como el comercio, diciendo que Biden apoyó acuerdos que castigaban al Medio Oeste industrial, un campo de batalla político clave, y que ha mostrado ser demasiado acogedor con China, que Trump culpa por la pandemia del COVID-19.

Los anuncios, al menos hasta ahora, se han alejado del tipo de ataques mordaces que Trump dirigió contra Clinton que, según algunos dentro de la campaña, han sido probados y demostrado ser menos efectivos contra Biden.

Parte de la razón puede ser que Clinton ya había sido un objetivo republicano durante décadas, comenzando con la campaña presidencial de 1992 de su esposo y continuando durante sus años como primera dama, una senadora estadounidense de Nueva York y secretaria de Estado de Obama, para cuando se convirtió en la candidata demócrata.

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¿Por qué el voto hispano en Florida será decisivo en las próximas elecciones?

El 3 de noviembre se celebrarán las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Muchos analistas aseguran que la gestión de la crisis sanitaria, la situación financiera y las protestas que han tenido lugar por la muerte de George Floyd podrían ser determinantes a la hora de escoger a la persona que ocupará la Casa Blanca para los siguientes cuatro años.

Sin embargo, en la Florida los partidos deberán fijarse en otro elemento: la población hispana, que, según los expertos, será decisiva en los comicios, dijo un reporte de La Voz de América, en español.

El analista político Luis Lauredo, de tendencia demócrata recordó que la Florida, junto a Texas, California y Nueva York, son los estados con mayor población y, por lo tanto, con mayores votos electorales. Por eso, estas cuatro regiones serán, en estos comicios, lo que se denomina como swing state o estado clave.

“El estado de Florida es clave para esta matemática electoral y consecuentemente va a ser muy importante porque se sabe que (el presidente Donad) Trump no puede ganar las elecciones sin ganar en la Florida: es el tercer estado más grande de Estados Unidos (a nivel poblacional) y a la gente se le olvida”, dice Lauredo.

“A la Florida se le reconoce como el estado bisagra: quien no gana en Florida, no gana la presidencia. Eso ha sido así desde el año 2000”, apunta Lorenzo Palomares, otro analista político de tendencia republicana.

Además, la Florida cuenta con una fuerte presencia hispana. En el sur, los cubanos, venezolanos, salvadoreños, nicaragüenses y colombianos son los segmentos poblacionales más destacados.

Pero Lauredo, que fungió como embajador de Estados Unidos ante la Organización de Estados Americanos (OEA) entre 2000 y 2001, recuerda que hay un grupo mucho más importante: el de los puertorriqueños.

La población de Puerto Rico se encuentra en lo que se conoce como “corredor I-4” por el nombre que recibe la carretera principal de Florida que recorre Tampa, cruza el estado por Orlando y llega a la costa Este.

“La población hispana en esa área es predominantemente puertorriqueña, tiende a votar más demócrata y lo más importante es que todos son ciudadanos americanos (que pueden votar)”, sostiene el exfuncionario estadounidense.

Por otro lado, Palomares mencionó la importancia del voto cubanoamericano que ayudaría a definir el panorama político de las elecciones de noviembre.

Sin embargo, ambos analistas reconocen que los cubanoamericanos de mayor edad tienden a votar por los republicanos, mientras que los jóvenes están abiertos a propuestas mucho más liberales, por lo que tienden a votar por los candidatos demócratas.