PANDEMIA MUNDIAL

COVID-19 ha matado a más estadounidenses que la pandemia de gripe de 1918

A pesar de un siglo de avances médicos, ya han muerto más estadounidenses por COVID-19 que los que sucumbieron a la pandemia de gripe de 1918, según nuevos datos. 

El último y sombrío hito se produce en un momento en el que el país está experimentando una cuarta oleada impulsada por la variante Delta, altamente contagiosa, y en el que la principal causa de muerte ha sido la escasa aceptación de la vacunación en muchas regiones. 

El rastreador de la Universidad Johns Hopkins mostró 675.722 muertes por coronavirus en EE. UU. hasta el viernes, lo que supera las 675.000 muertes en EE. UU. durante el brote de gripe que comenzó en el último año de la Primera Guerra Mundial. 

Mal llamada “gripe española”

En total, unos 50 millones de personas murieron en todo el mundo durante la pandemia de gripe –a veces denominada erróneamente “gripe española”–, lo que la convierte en el acontecimiento más mortífero de la historia de la humanidad, según los epidemiólogos.  

Esta cifra supera con creces las muertes por COVID-19 en todo el mundo hasta el momento: unos 4,7 millones. Pero Estados Unidos ha soportado un desproporcionado 14 % de esas muertes, a pesar de constituir solo el 5 % de la población mundial.

El apelativo de gripe española se habría dado porque la pandemia ocupó una mayor atención de la prensa en España que en el resto de Europa, que, al estar en medio de la guerra, censuró la información sobre la enfermedad. 

¿COVID-19, un virus estacional? 

Al igual que la pandemia de gripe de 1918, es posible que el coronavirus nunca desaparezca por completo de nuestro entorno. En cambio, los científicos esperan que se convierta en un virus estacional leve a medida que la inmunidad humana se fortalezca mediante la vacunación y la infección repetida. Esto podría llevar tiempo. 

“Esperamos que sea como un resfriado, pero no hay garantía”, dijo el biólogo de la Universidad de Emory Rustom Antia, que sugiere un escenario optimista en el que esto podría ocurrir en unos pocos años. Por ahora, la pandemia sigue teniendo a Estados Unidos y otras partes del mundo en sus garras.

La población estadounidense en 1918 era menos de un tercio de la actual, lo que significa que las muertes por gripe equivaldrían a unos 2,2 millones en términos actuales. 

Miembros de la Cruz Roja de Estados Unidos sacan a víctimas de la pandemia de gripe de 1918 de una casa en las avenidas Etzel y Page, en San Luis (Misuri).

1918: mortalidad alta entre los adultos jóvenes

A diferencia de las gripes actuales, que afectan más a los niños y a los ancianos, la gripe de 1918 causó una mortalidad inusualmente alta entre los adultos jóvenes. 

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, al no haber vacunas ni antibióticos para las complicaciones bacterianas secundarias, los esfuerzos de control se limitaron en 1918-19 a medidas no farmacéuticas. 

Éstas incluían “el aislamiento, la cuarentena, una buena higiene personal, el uso de desinfectantes y la limitación de las reuniones públicas”, dijo. 

Muchas de las mismas medidas, incluidas las mascarillas, se recomendaron cuando comenzó la pandemia de COVID-19. 

60 millones de estadounidenses aún no han recibido su primera dosis

Ahora, sin embargo, también existen múltiples vacunas seguras y muy eficaces que se desarrollaron y probaron en un tiempo récord, pero el 24 % de los adultos estadounidenses, o casi 60 millones, aún no han recibido su primera dosis. 

El consumo se ha visto afectado por un clima político polarizado y por lo que los expertos denominan una crisis epistemológica, en la que la desinformación ha disparado las dudas sobre las vacunas hasta cotas históricas. 

Más allá de las vacunas, se han desarrollado tratamientos eficaces, como los anticuerpos monoclonales, los corticosteroides para frenar las respuestas inmunitarias hiperactivas en pacientes con COVID-19 grave y los respiradores avanzados. 

En cuanto a la gripe de 1918, los descendientes de la cepa H1N1 que siguen constituyendo los virus de la gripe estacional contra los que luchamos hoy en día, con mucha menos gravedad.

Alemania: “La pandemia estará bajo control a finales de año”

Lothar Wieler, presidente del Instituto Robert Koch de virología, teme que la situación empeore debido a las nuevas variantes de coronavirus. Extrema llamado a respetar las normas y recomendaciones.

El presidente del Instituto Robert Koch (RKI) de virología, Lothar Wieler, externó hoy (14.01.2021) su preocupación por el posible impacto en Alemania de las nuevas mutaciones más infecciosas del coronavirus y advirtió de que la situación en el país, donde hoy se registró un nuevo máximo con 1.244 muertos, puede empeorar.

“Todavía no podemos evaluar en qué medida influyen las nuevas variantes en la situación en Alemania, pero podrían imponerse también aquí y llevar a aún más casos en un tiempo aún menor. Por lo tanto, existe la posibilidad de que la situación todavía empeore”, dijo en una rueda de prensa.

Precisó que a fecha de hoy se conocen 16 casos en Alemania de pacientes con la variante británica de la covid-19, 15 de los cuales, el último, comunicado este jueves, falta por determinar, están asociados a un viaje a Reino Unido o al ingreso de personas procedentes de ese país.

A ello se suman otros cuatro casos de la variante sudafricana, relacionados también con viajes a o desde ese país, es decir, asimismo importados a Alemania. Sin embargo, agregó que los datos disponibles hasta el momento no hacen pensar que la nueva variante ya se haya propagado ampliamente entre la población alemana.

“Este virus puede quedar limitado con restricciones, tampoco este virus tiene opciones de ser contagiado de una persona a otra si cumplimos las normas, porque aunque se contagie con mayor facilidad, las medidas ayudan también contra este virus”, dijo Wieler al referirse a la variante británica y a la importancia de respetar las normas de distanciamiento, higiene, uso de mascarilla y ventilación.

El virus cambia y “ésta no será la última mutación”, agregó, al aludir también a una nueva variante detectada en Brasil, por lo que apeló a la población a renunciar a viajes innecesarios porque la movilidad contribuye a propagarlas con mayor rapidez.

Por otra parte, Wieler señaló que las restricciones actuales en Alemania no constituyen a su entender un parón “total” de la vida pública y criticó que “todavía existen demasiadas excepciones” y las medidas “no se cumplen de manera estricta”; en ese sentido, afirmó que “todavía queda mucho margen” para endurecerlas.

Según Wieler, en la situación actual es necesario cumplir “de manera consecuente” todas las medidas de reducción de contactos para lograr un descenso de los nuevos contagios y poder mantenerlos luego a un nivel bajo.

Por otra parte, se mostró convencido de que “hasta finales de año habremos logrado controlar esta pandemia” y justificó su optimismo con la disponibilidad suficiente de vacunas para toda la población en Alemania, bajo la condición de que el máximo número de personas haga uso de esta oferta.

Pese a las vacunas, la pandemia se agrava en todo el mundo

A pesar del creciente acceso a las vacunas contra el coronavirus, la pandemia se está agravando a medida que el virus se expande y se muta por todo el mundo, llenando hospitales, devastando economías y obligando a gobiernos a dictar órdenes masivas de confinamiento.

Gran Bretaña nuevamente se encuentra en cuarentena colectiva. La cantidad de hospitalizados en Ciudad de México es más alta que nunca. Alemania registró el martes uno de sus números más altos de decesos y la canciller Angela Merkel anuncia que el confinamiento en el país se extenderá hasta el 31 de enero.

Sudáfrica y Brasil no tienen más lugar para colocar a los muertos e incluso Tailandia —hasta ahora un éxito en la lucha contra la enfermedad— está sufriendo una inusitada ola de contagios.

A medida que los casos de COVID-19 están en aumento a raíz de las reuniones sociales típicas de las festividades de Año Nuevo, está surgiendo en varios países una variante nueva y más contagiosa del virus, originalmente detectada en Gran Bretaña.

Enero “será un mes difícil”, admitió la doctora Margaret Harris, vocera de la Organización Mundial de Salud (OMS). “La idea de que ‘Estamos hartos de esto, pensemos en otra cosa, esto no me va a suceder a mí’ tiene que parar. Realmente es un momento en que todos debemos cooperar”.

Aunque Gran Bretaña lanzó una segunda vacuna esta semana y algunos estados de Estados Unidos están comenzando a aplicar la segunda de las dos dosis de una de las vacunas, el acceso a las inoculaciones en todo el mundo es desigual.

La oferta ni de lejos llega a igualar la masiva demanda por las inyecciones necesarias para derrotar a una enfermedad que ya ha matado a 1.85 millones de personas.

“Tenemos una pandemia intensa en Europa, una pandemia intensa en Estados Unidos”, aseveró Harris. “Mientras más pueda un país bajar la tasa de contagios, mejor posicionado estará para que tenga éxito su estrategia de vacunación”.

Inglaterra va por su tercera cuarentena colectiva, que esta vez durará por lo menos seis semanas, a medida que las autoridades tratan de reducir los contagios y aliviar la carga sobre los hospitales, tan abrumados que en muchos casos hay pacientes esperando en ambulancias en los estacionamientos.

El primer ministro Boris Johnson anunció las medidas, que rigen a partir de la medianoche del martes y que contemplan el cierre de escuelas, restaurantes y todo negocio no esencial hasta por lo menos mediados de febrero. La gobernante de Escocia Nicola Sturgeon también impuso una cuarentena, que comenzará a partir del martes.

Los dos mandatarios anunciaron que las medidas son necesarias para proteger al Servicio Nacional de Salud y para frenar a la nueva variante del virus que ha desatado un pronunciado aumento de infecciones, hospitalizaciones y decesos.

El Servicio Nacional de Salud de Gran Bretaña “está probablemente atravesando su período más difícil”, afirmó Siva Anandaciva, analista del centro de estudios King’s Fund.

Dinamarca, ante el temor a la nueva variante del virus, redujo de 10 a cinco la cantidad máxima de personas que pueden concentrarse en un mismo lugar.

En Italia, donde mueren cientos de personas cada día, las autoridades prorrogaron el confinamiento iniciado en Navidad. España ha restringido los viajes. Se espera que Francia dicte más restricciones el jueves y en Ucrania a partir del viernes quedarán cerradas las escuelas y los restaurantes.