SECUELAS DEL COVID-19

Neoyorquinos están atrapados en el debate de regresar o no a clases

Mientras el gobierno de Estados Unidos insiste en que los niños y adolescentes deben regresar a las escuelas lo más pronto posible para reanudar clases en forma ordenada, muchos estados y condados están renuentes a la idea.

El vicepresidente Mike Pence, en una conferencia de prensa ofrecida el pasado miércoles en el Departamento de Educación, en la que estuvo acompañado de varios miembros del equipo designado por la Casa Blanca para gestionar la pandemia, dijo que hay condiciones y una serie de protocolos sanitarios que pueden garantizar un retorno seguro.

Sin embargo, los padres y niños que han tenido que adaptarse a la nueva realidad también tienen una opinión sobre el tema.

“La extraño, tengo muchas ganas de hablar con mis amigos en la vida real, porque a veces en la escuela en línea no puedes preguntar esas cosas, porque a veces no se les permite estar en línea, solo los dejan ir a reuniones, así que realmente extraño a mis amigos y quiero hablar con ellos”, dijo Caroline, una estudiante de una escuela de Nueva York a la Voz de América, que hizo una consulta entre ciudadanos en la calle.

U.S. Vice President Mike Pence leads a White House coronavirus disease (COVID-19) task force briefing with Dr. Deborah Birx,…

Pence insiste en que EE.UU. está listo para reabrir las escuelasEl gobierno estadounidense insiste en que las escuelas deben reabrir el próximo otoño, aunque aclararon que la decisión queda a discreción de las autoridades locales, dependiendo del comportamiento del virus.

Como ella, muchos de los más de 2 millones 600 mil alumnos del estado de Nueva York, esperan con ansia regresar al colegio, no precisamente por las clases y las tareas, sino por verse con sus amigos y sentirse un poco más cerca a la realidad que hace 4 meses vivían.

Algunos padres ven como fundamental que haya clases, indiferentemente a cómo se lleven a cabo, pues el teletrabajo les permite ser flexible al respecto.

“Soy muy afortunada de tener un trabajo en el que puedo trabajar desde casa, así que ha sido una bendición para mí, pero ciertamente es difícil ser madre, maestra y tener un trabajo a tiempo completo”, dijo a la VOA una madre de familia que solamente se identificó como Pallapy mientras visitaba un parque con sus hijos.

Lydia Hassebroek tries on her cap for a photograph before the end of the school year in preparation for digital graduation…
Lydia Hassebroek se toma una fotografía con su birrete al término del año escolar, en Brooklyn, Nueva York.

Pero no todas las situaciones son iguales, como es el caso de una madre ecuatoriana que no ha podido trabajar y por ende no ha recibido paga en cuatro meses, ya que su empleo es presencial, y no lo hará hasta que las escuelas reanuden clases.

“Tengo a mis niños y no los puedo dejar solos en la casa, tengo que estar con ellos,  hasta que ya comiencen clases los dejo y me voy a trabajar”, dijo la mujer a la VOA.

Los padres consultados aseguran que las decisiones políticas con respecto al retorno a clases son confusas, y por ende se desconoce qué va a pasar en septiembre.

Mientras el gobernador de Nueva York dice que aún no hay una determinación sobre el siguiente año escolar, el alcalde de la ciudad contempla que haya un reintegro parcial.

Pese a ello, no solo están sobre la mesa las clases, sino la alimentación y el transporte, teniendo en cuenta que este último se limitaría solo a menores con necesidades especiales, lo cual dejaría a aproximadamente 90.000 estudiantes con un nuevo problema por resolver: ¿cómo llegar a clases?

Estas son las seis condiciones que cambiarán al viajar en avión debido al Coronavirus

Lo hemos escuchado ya muchas veces: la pandemia que estamos experimentando hoy cambiará muchos aspectos de nuestra vida cotidiana para crear una nueva realidad a la que tendremos que adaptarnos. Los vuelos no serán, claro, la excepción, especialmente debido a las fuertes medidas sanitarias que será necesario adoptar para evitar que los contagios vuelvan a extenderse por todo el mundo.

Un artículo publicado en el diario israelí Haaretz, adelanta algunos aspectos de lo que podría ser la nueva realidad para los pasajeros de las aerolíneas. Y muchas de estas condiciones que cambiarían al viajar en avión debido al coronavirus, no son nada alentadoras.

Mayor espera

¿Llegar dos o tres horas antes del vuelo ya te parecía engorroso? Pues olvídalo: ahora tendrás que llegar al menos cuatro horas antes o más, pues a los controles de seguridad se le sumarán varios controles de salud y procesos de desinfección que tomarán un buen rato.

El texto adelanta que probablemente los viajeros deban mostrar certificaciones médicas para abordar un avión. Aerolíneas como Emirates anunció que someterá a sus pasajeros a un análisis de sangre rápido antes de volar, para saber su estado de salud, pero se desconoce cuánto tiempo adicional tardaría esta revisión de cada persona.

Desinfección de equipaje y uso de mascarillas

Todo el equipaje se rociaría con un desinfectante efectivo para eliminar el coronavirus COVID-19. Los pasajeros deberían volar con mascarilla y guantes de manera obligatoria, así como mantener la distancia en todo momento en los aeropuertos y las aeronaves. Todo esto no facilita el proceso.

Dentro del avión

Luego de todo estos controles, desinfectantes, revisiones y retrasos, una vez que logremos abordar el avión, el uso de las mascarillas será obligatorio durante todo el vuelo, no importa qué tan largo sea.

Las aerolíneas se verán obligadas a hacer más exigentes sus procesos de limpieza y desinfección, al punto que deberían invertir mucho más en sofisticados sistemas de aire acondicionado y filtrado de aire. Desde  luego, el mayor problema radica en si estos sistemas serán capaces de filtrar también el virus expedido por algún pasajero infectado a bordo del avión.

El baño es otro tema crítico. Algunas aerolíneas ya experimentan con procesos para desinfectar estas instalaciones en segundos. La comida sólo podrá distribuirse si está empaquetada y sellada.

Los destinos

Es probable que los vuelos disminuyan de manera dramática en el corto plazo. Con todas estas nuevas condiciones, las aerolíneas sólo podrán viajar a las grandes ciudades, donde es más rentable tener vuelos. Los itinerarios a ciudades pequeñas podrían desaparecer. De la misma manera se reducirá el número de pasajeros en cada vuelo para mantener la distancia.

Al aterrizar

Una vez que se toque tierra firme en el destino, es posible que el proceso de los controles sanitarios y de desinfección vuelva a ocurrir. Los viajeros deberán someterse a las condiciones particulares que se exijan en el destino e incluso se adelanta un tipo de selección más riguroso para las personas a las que se les permita entrar a ciertos territorios.

Altos costos… aún más

Todas estas nuevas circunstancias, aunadas a la crisis económica mundial derivada de la pandemia, obviamente desencadenará altos costos en los ya de por sí costosos vuelos. ¿Los pasajeros estaremos dispuestos a pagarlos? ¿Podremos pagarlos? ¿Las aerolíneas y los establecimientos aeroportuarios podrán invertir para realizar todos estos cambios en sus instalaciones?

La pregunta final es si valdrá la pena someterse a todos estos nuevos procesos para realizar un viaje de placer. Cuando hablamos de viajes de negocios, estudios o que son estrictamente necesarios, no tenemos muchas posibilidades de elección.