Estados Unidos no planea apoyar a las fuerzas afganas con ataques aéreos después de que se complete la retirada de las tropas estadounidenses, y los ataques antiterroristas en Afganistán se limitarán a los casos en que se hayan descubierto planes para atacar suelo estadounidense o países aliados, dijo el máximo comandante estadounidense basado en el Medio Oriente.

“Esa sería la razón de cualquier ataque que hagamos en Afganistán después de que nos vayamos, tendría que ser que hayamos descubierto a alguien que quiere atacar a Estados Unidos, uno de nuestros aliados y socios”, dijo a la VOA el general Frank McKenzie, comandante del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), en una entrevista exclusiva mientras viajaba hacia la región a bordo de un avión militar estadounidense.

Los comentarios del general parecen refutar un reporte del diario The New York Times, según el cual el Pentágono está considerando solicitar autorización para llevar a cabo ataques aéreos en apoyo a las fuerzas de seguridad afganas si Kabul u otra ciudad importante está en peligro de caer en manos de los talibanes.

La descripción de McKenzie de la participación de Estados Unidos en Afganistán después de su retirada coincide con una ofensiva antiterrorista cada vez más estrecha contra el Estado Islámico y Al Qaeda, ya que el Pentágono prioriza la competencia con China y Rusia.

Desde que el presidente Joe Biden asumió el cargo, ordenó la retirada total de las tropas estadounidenses de Afganistán y recortó el apoyo militar estadounidense a la ofensiva liderada por Arabia Saudita contra los rebeldes hutíes respaldados por Irán en Yemen, todo mientras el Pentágono ha trasladado barcos, sistemas de armas y tropas de otras naciones de Oriente Medio.

McKenzie dijo que la retirada de Afganistán es un evento importante que ha agotado los recursos, no solo en su comando, sino también en el Comando de Transporte de Estados Unidos , que ayuda a transportar personal y equipo militares estadounidenses a varios lugares en todo el mundo.

Esos recursos seguirán bajo presión, dijo a la VOA, ya que los aviones estadounidenses volarán desde bases a miles de kilómetros de distancia para recopilar información de inteligencia y vigilancia y “mantener la presión” sobre los terroristas en Afganistán.