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EE.UU. pide al gobierno de Cuba respetar “derechos fundamentales” de sus cuidadanos

Estados Unidos pidió ayer martes (12.10.2021) al gobierno de Cuba “respetar los derechos fundamentales” de los cubanos, al rechazar la decisión de La Habana de prohibir una marcha opositora prevista para el 15 de noviembre.

“Es la libertad de expresión, es la libertad de reunirse pacíficamente lo que el gobierno cubano le ha negado a su pueblo”, dijo a periodistas el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price.

“Llamamos al gobierno en La Habana a respetar las libertades fundamentales y los derechos fundamentales del pueblo cubano”, afirmó.

El gobierno de Cuba denegó el martes una solicitud de la oposición para organizar una protesta el mes que viene, alegando que sus promotores tienen vínculos con Washington para impulsar un cambio de régimen tras las inéditas manifestaciones del 11 y 12 de julio en toda la isla. 

“Aspiraciones insatisfechas del pueblo cubano”

Price negó que Estados Unidos esté detrás de estas movilizaciones.

“Lo que sucedió en julio, lo que sucedió en los días y semanas posteriores a eso, no se trataba de Estados Unidos. Se trataba de la conducta del régimen cubano, las aspiraciones insatisfechas del pueblo cubano por libertad, por dignidad, por prosperidad, elementos que les han sido negados por este régimen durante demasiado tiempo, desde 1959”, aseveró.

Las marchas de julio en medio centenar de ciudades cubanas dejaron un muerto, decenas de heridos y centenares de detenidos.

El portavoz de la diplomacia estadounidense pidió la “liberación inmediata” de todos ellos, tras denunciar “detenciones arbitrarias”, “desapariciones” y “juicio sumarios”

     “La violencia que hemos visto, las detenciones que hemos visto, la represión que hemos visto, ahora la prohibición a la protesta pacífica que hemos visto, todo esto nos recuerda que el pueblo cubano está pagando muy caro su lucha por la libertad”, dijo Price.

Cubanos podrán abrir pequeñas y medianas empresas privadas por primera vez en 50 años

Por primera vez en más de cinco décadas los cubanos podrán abrir pequeñas y medianas empresas privadas, contratar empleados y acordar salarios, una medida de apertura económica pospuesta por años y que llega en momentos en que la isla atraviesa una crítica situación económica.

Las autoridades dieron a conocer en la Gaceta Oficial un paquete con una veintena de normas y resoluciones que organizan el trabajo independiente del Estado, incluido el reconocimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mpyme), eliminadas en la década del 60 al tiempo que crecía el sistema centralizado y socialista bajo la influencia de la antigua Unión Soviética.

Pero a partir de ahora, según el Decreto-Ley 46, se reconocerán diferentes tipos de propiedades como “actor que incide en la transformación productiva del país” y bajo la forma de Sociedad de Responsabilidad Limitada. Éstas deberán ser aprobadas por el Ministerio de Economía e inscriptas en un registro mercantil para su funcionamiento.

Las firmas o talleres más pequeños podrán tener desde uno hasta 10 empleados y las más grandes hasta 100 y en general se permitirán todas las actividades menos algunas reservadas como la edición de diarios o revistas, la educación o las ocupaciones relacionadas con las profesiones como arquitectos o abogados.

La norma especificó que estas Mpymes podrán ser además de privadas, estatales -por ejemplo dependientes de una universidad o industria- y mixtas.

Para constituir una Mpyme privada las personas deberán tener más de 18 años y ser ciudadanos cubanos residentes permanentes en el país, lo que limita las expectativas de muchos emigrados que se mostraron dispuestos a invertir en la isla.

EEUU sanciona a militares represores cubanos

El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos sancionó este viernes a dos altos funcionarios y una entidad del régimen cubano, por cometer graves abusos contra los derechos humanos.

Se trata del  general Romárico Vidal Sotomayor García, jefe de la dirección política del Ministerio de Interior, y el coronel Pedro Orlando Martínez Fernández, jefe de la dirección política de la Policía Nacional Revolucionaria.

Además fueron designadas en la lista OFAC las Tropas de Prevención (TDP) del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba.

“El Departamento del Tesoro seguirá designando a quienes permitan al gobierno cubano perpetuar los abusos a los derechos humanos contra manifestantes pacíficos”, dijo la directora de la Oficina de Control de Activos Extranjeros Andrea M. Gacki. “La acción de hoy pone de relieve a otros perpetradores responsables de reprimir los llamamientos del pueblo cubano a la libertad y el respeto de los derechos humanos”.

El TDP, también conocido como “Boinas Rojas”, es una unidad de las Fuerzas Armadas que funciona como policía militar. Durante las protestas recientes, se desplegaron soldados del TDP y, en un caso, participaron en un enfrentamiento violento con un manifestante.

Anticastristas en Florida piden que en Cuba se realice un paro nacional

Orlando Gutiérrez, coordinador de la Asamblea de la Resistencia Cubana, llamó ayer miércoles desde Miami (Florida) a un “paro nacional” en Cuba como resultado del estallido social y las protestas del pasado 11 de julio, considerado inédito en más de 60 años de castrismo.

“Hoy se conmemora el primer mes del inicio del levantamiento cívico por la libertad (en Cuba), una rebelión nacional que muestra al mundo el deseo profundo que tiene el pueblo cubano de vivir en un Estado de derecho”, dijo Gutiérrez en un mensaje en vídeo.

Gutiérrez se mostró en su mensaje convencido de la necesidad de pasar a una “nueva etapa de lucha cívica” que cristalice en un “paro nacional” con la “renuncia a todos los organismos del régimen” y la organización de “protestas” y acciones que “dificulten” todas las operaciones del régimen cubano.

El activista reconoció que el camino iniciado el 11-J “no será fácil” y se refirió, en ese contexto, a los “cientos de cubanos” que “han pagado un precio muy alto” con la cárcel por su “lucha frontal pacífica contra el régimen” en las protestas.

El coordinador de la Asamblea de la Resistencia Cubana, una plataforma que aglutina a organizaciones opositoras en Cuba y fuera de Cuba, apeló en su llamado a los lemas de “patria y vida” (en referencia a la canción que se ha convertido en un himno de las protestas en la isla), “queremos libertad y el fin del comunismo” y “queremos que caiga la dictadura”.

“Estos objetivos son el centro de nuestra lucha”, acotó en su mensaje al pueblo cubano.

Subrayó que el exilio cubano, “más unido que nunca”, se ha reencontrado “en el vigor de esta lucha con nuestros hermanos en la isla”, con todos aquellos que piden el cambio, la “inmensa mayoría”, aseveró.

El exiliado identificó el “paro nacional” con un “estado de conciencia” que se traduce en “no cooperar” con el régimen cubano, “protestar en la forma que podamos y dar a conocer el mensaje de libertad”.

“El mundo sí está mirando a Cuba y sabe que el pueblo cubano quiere libertad”, hizo hincapié.

Flotilla sale de Miami en apoyo a cubanos

Una pequeña flotilla de embarcaciones tripuladas por cubanos-estadounidenses salió el viernes desde Miami y planeaba acercarse a la costa de La Habana como una muestra de apoyo a las protestas en Cuba.

Cinco botes salieron de la marina del centro comercial Bayside y tras recargar combustible en Cayo Hueso, el punto más sur de Estados Unidos a unos 145 kilómetros de Cuba, buscarían adentrarse en el estrecho de la Florida, dijo José Portieles, uno de los organizadores.

Expresó que planeaban mantenerse en aguas internacionales, a unos 24 kilómetros de la costa de La Habana.

“También queremos llamar la atención del gobierno de Estados Unidos, que algo tiene que hacer”, dijo Portieles. “Nos sentimos identificados con lo que está pasando en las protestas. Podríamos ser nosotros los que estuviéramos ahí”.

La flotilla salió un día después que el gobierno del presidente Joe Biden anunciara sanciones contra un funcionario y una entidad gubernamental de Cuba involucrados en abusos a los derechos humanos cometidos durante la represión de protestas en la isla este mes.

A comienzos de esta semana, la Casa Blanca anunció que Biden ordenó a su administración tomar medidas para aumentar la presión sobre el régimen comunista, luego de que miles de cubanos salieran a las calles de La Habana y de otras ciudades de la isla para reclamar por la escasez de comida y los precios elevados durante la crisis del coronavirus.

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, respondió en Twitter que las sanciones son “infundadas y calumniosas”.

Cuba considera la salida de las embarcaciones como una provocación.

Al tomar conocimiento sobre la flotilla, pidió al gobierno estadounidense que actúe con “seriedad” para evitar incidentes.

“Espero que el gobierno de Estados Unidos aplique y garantice que se cumplan sus leyes”, expresó Rodríguez. “Que cumpla de su responsabilidad, con lo que es ya hoy una grosera violación del derecho internacional porque el gobierno de los Estados Unidos debería impedirlo (la salida de la flotilla)”.

La Guardia Costera advirtió que sería ilegal si las embarcaciones salieran de las aguas de Estados Unidos con la intención de ingresar en aguas cubanas. Sin embargo, a los que buscan acercarse a las aguas de Cuba sólo les ha advertido que no lo hagan y ha ofrecido recordatorios de seguridad para los que ignoren sus consejos.

Portieles, uno de los organizadores de la flotilla, aseguró que los tripulantes de las embarcaciones no llevan armas y que lo que están haciendo es legal. La mayoría no son activistas sino empresarios cubano-estadounidenses que se conocen como parte de la comunidad de aficionados a la navegación del Sur de la Florida y comparten el deseo de ver a una Cuba libre, explicó.

El objetivo es llegar lo más cerca posible en aguas internacionales a la costa de La Habana el viernes en la tarde, antes de regresar a Miami. Esperan de estar de vuelta en una marina del centro de la ciudad el sábado al mediodía.

El viaje estaba previsto inicialmente para el lunes, pero fue postergado hasta el viernes.

Ramón Saúl Sánchez, líder del Movimiento Democracia que durante años organizó flotillas hacia la isla y experimentó la confiscación de tres botes por parte del gobierno estadounidense, estaba en Bayside para verlos partir. Sánchez les aconsejó que no usen bengalas para llamar la atención del gobierno cubano y que no se acerquen a menos de 24 kilómetros de la costa.

La Guardia Costera dijo que está al tanto de la flotilla y va a supervisarla. “Estamos patrullando por agua y por aire para proteger y garantizar la seguridad de la vida en el mar para todos, independientemente de la actividad planeada por la flotilla”, dijo la agencia en un comunicado de prensa.

EE.UU. anunciará pronto medidas iniciales tras las protestas en Cuba

Estados Unidos anunciaría pronto medidas iniciales como parte de la revisión de la política hacia Cuba del gobierno del presidente Joe Biden y en respuesta a la represión de La Habana contra las mayores protestas callejeras en décadas, dijeron este 19 de julio del 2021 funcionarios del Departamento de Estado.

Los comentarios de los funcionarios señalaron además que Biden no está dispuesto a suavizar el enfoque de Washington después de que su predecesor, Donald Trump, hizo retroceder una histórica distensión del exmandatario Barack Obama con La Habana, y que los últimos disturbios tendrían un impacto significativo en cualquier cambio de política.

Los funcionarios, que hablaron con Reuters bajo condición de anonimato, también dejaron en claro que Washington busca formas de aliviar la difícil situación humanitaria del pueblo cubano mientras mantiene la presión sobre el gobierno de la isla.

Biden dijo la semana pasada que no estaba dispuesto a aflojar las restricciones sobre las remesas o los pagos que los estadounidenses pueden hacer a sus familias en la isla, debido a la preocupación de que el gobierno cubano se apodere de gran parte de los fondos.

Pero Washington está analizando una posible solución alternativa para restaurar el flujo de remesas, que se cerró bajo Trump, de una manera que no ponga el dinero en manos del gobierno cubano, dijo uno de los funcionarios.

El funcionario se negó a dar más detalles, pero sugirió que llevaría tiempo desarrollar tal mecanismo, diciendo: “No anticiparía una relajación a corto plazo”.

Miles de cubanos protagonizaron manifestaciones antigubernamentales espontáneas hace una semana contra una crisis económica que ha provocado escasez de productos básicos y cortes de energía. También protestaban por el manejo del gobierno de la pandemia de coronavirus y las restricciones a las libertades civiles.

“Definitivamente habrá implicaciones políticas como resultado de los eventos de la última semana (…) Esperaría que en poco tiempo haya una comunicación de alto nivel del gobierno sobre los pasos iniciales”, dijo un funcionario que se negó a proporcionar detalles.

Cuba, dijo el funcionario, es ahora una “máxima prioridad”. “Es un momento histórico en Cuba dado que los manifestantes se presentaron en más de 58 lugares en toda la isla”, dijo el funcionario.

El papa Francisco pide “diálogo y solidaridad” en Cuba

En su primera aparición pública después de salir del hospital, Francisco también instó a cesar la violencia en Sudáfrica y calificó las mortales inundaciones en Alemania, Bélgica y Países Bajos como una “catástrofe”.

El papa Francisco expresó este domingo (18.07.2021) su preocupación por los “momentos difíciles” que vive Cuba a causa de las protestas e instó al “diálogo y la solidaridad” en ese país, tras rezar el Ángelus dominical desde la ventana del Palacio Apostólico, en su primera aparición pública tras pasar once días en el hospital donde ha sido operado.

“Estoy cerca del querido pueblo cubano en estos momentos difíciles, en particular a las familias, que mayormente sufren. Rezo al Señor para que ayude a construir en paz diálogo y solidaridad una sociedad cada vez más justa y fraterna”, dijo el pontífice. Sus palabras fueron pronunciadas ante cientos de fieles y peregrinos que acudieron a la plaza de San Pedro para el Ángelus, algunos de ellos con banderas cubanas, que rompieron en aplausos al escucharle.

Francisco también pidió a buscar una salida al reciente estallido de violencia en Sudáfrica y se acordó de las víctimas mortales de las inundaciones en Alemania, Bélgica y Países Bajos, a las que no dudó en calificar como una “catástrofe”.

La primera dama de Haití regresó a la isla para participar en el funeral del presidente Moïse

El futuro político de Haití se enturbió aún más ayer domingo después del sorpresivo regreso de la primera dama Martine Moïse, quien fue dada de alta de un hospital en Miami tras ser atendida de las heridas que sufrió durante un ataque en el que fue asesinado el presidente Jovenel Moïse.

Martine Moïse no hizo ninguna declaración pública después de que descendió de un jet privado. Portaba un vestido negro, un chaleco antibalas del mismo color, una mascarilla negra y un cabestrillo negro en el brazo derecho en señal de luto por el mandatario, al que asesinaron el 7 de julio en su residencia privada.

Algunos expertos, al igual que muchas personas en este país de más de 11 millones de habitantes, se sorprendieron de la rapidez de su reaparición en Haití y se preguntan si tendrá planeado participar en la política del país.

“El hecho de que ella regresó podría dejar entrever que pretende desempeñar algún papel”, dijo Laurent Dubois, experto sobre Haití y profesor de la Universidad Duke. “Podría intervenir de una forma u otra”.

Martine Moïse llegó apenas horas después de que un destacado grupo de diplomáticos internacionales emitieran una declaración en la que aparentemente hicieron a un lado al primer ministro interino Claude Joseph, quien gobierna actualmente el país con apoyo de la policía y el ejército.

El nombre de Joseph jamás fue mencionado en la declaración del llamado Core Group, integrado por embajadores de Alemania, Brasil, Canadá, España, Estados Unidos, Francia y la Unión Europea, así como representantes de las Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos.

El grupo propuso la creación de “un gobierno consensuado e inclusivo”, y agregó: “Para este propósito, alienta firmemente al primer ministro designado Ariel Henry a que continúe la misión que le fue encomendada para formar un gobierno de ese tipo”.

Henri fue designado primer ministro el día anterior al asesinato de Jovenel Moïse. No respondió a las solicitudes para que hiciera declaraciones.

La ONU, la OEA y el Departamento de Estado norteamericano no brindaron mayores explicaciones cuando les fue solicitado.

Debido al estado actual de la política haitiana, Dubois dijo creer que la llegada de Martine Moïse podría tener alguna repercusión.

“Obviamente está en posición de desempeñar algún papel… dado lo abiertas que están las cosas”, afirmó, y consideró sorprendente la declaración del Core Group porque no hace referencia a Joseph. “Uno tiene que preguntarse si los avances en la investigación tienen algo que ver con esto. Todas son piezas del rompecabezas que están cambiando de un momento a otro. Ahora se ve muy difícil dilucidar cómo armarlas”.

Las autoridades de Haití y Colombia dicen que al menos 18 sospechosos directamente vinculados al asesinato fueron arrestados, la mayoría exsoldados colombianos. Al menos tres sospechosos fueron abatidos y la policía señaló que busca a varios más. Las autoridades colombianas han dicho que la mayoría de exsoldados fueron engañados y no tenían conocimiento del complot para asesinar al mandatario.

La policía de Haití identificó el domingo a otro sospechoso en el caso: Pierre Joseph Ashkard. Registros en internet muestran que es un empresario que reside en Canadá y dirige un negocio relacionado con la salud en Texas junto con Christian Emmanuel Sanon, un médico y pastor haitiano a quien las autoridades locales arrestaron recientemente y lo consideran un sospechoso clave.

Cuba amenaza con una nueva crisis de los balseros tras las protestas ciudadanas

El régimen de Cuba ha agitado el fantasma de una nueva crisis de los balseros ante la ola de protestas de los últimos días, de la que las autoridades de la isla responsabilizan a Estados Unidos. «Esperamos que EE.UU. adopte las medidas necesarias. Sorprendería que EE.UU. con impunidad, aliente la emigración irregular y discriminatoria», aseguró el ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, en una rueda de prensa, en la que advirtió a Washington de que «su conducta irresponsable puede tener consecuencias graves que dañen el interés de ambos países», según recogen medios oficiales.

ANÁLISIS| Sepa por qué se dió el estalido social en Cuba

En Cuba, el conflicto y el disenso por diversas formas de organización de la sociedad y el Estado siempre ha tenido vías precarias de expresión institucional y mediática. Lo que estamos viendo en días recientes es una explosión social, muy parecida a las que han estremecido a la mayoría de los países latinoamericanos en los últimos años. Decenas de miles de cubanos, que llevan décadas acumulando agravios económicos y políticos, han salido a las calles de manera pacífica y espontánea. Eso sucede cuando el malestar no encuentra otra forma de expresarse.

En los últimos años, la situación económica se ha deteriorado aceleradamente. En ese deterioro pesa el incremento de sanciones del Gobierno de Donald Trump, no revertidas hasta ahora por la nueva Administración demócrata de Joe Biden. Pero también pesan, aunque el Gobierno de Miguel Díaz-Canel, sus medios y sus aliados se nieguen a aceptarlo, el freno que el Partido Comunista de Cuba puso a las reformas económicas desde 2016 y la forma excluyente y represiva con que ha tratado varias muestras de malestar reciente en la población.

Cuando en la noche del 27 de noviembre de 2020 cientos de jóvenes artistas e intelectuales de la isla se sentaron pacíficamente en las afueras del Ministerio de Cultura a protestar contra la represión del Movimiento San Isidro y a demandar garantías para el arte independiente, la reacción del Gobierno fue intransigente. Luego de una vaga promesa de diálogo, los medios de comunicación y la Seguridad del Estado sometieron a esos jóvenes a un acoso celular, cuerpo a cuerpo, que persiste hasta hoy, y a una descalificación diaria, como “mercenarios” y “contrarrevolucionarios”, en los medios de comunicación.
Esa misma lógica oficial, aplicada ahora contra decenas, tal vez cientos de miles de ciudadanos a lo largo y ancho de la isla, es la que predomina. El 11 de julio, el presidente Miguel Díaz-Canel dijo en San Antonio de los Baños, uno de los pueblos donde hubo protestas, que los manifestantes eran “contrarrevolucionarios” o “revolucionarios confundidos” por las “campañas del enemigo”. No eran ciudadanos hartos de la precariedad, el desabastecimiento y la represión, que legítimamente salían a las calles. Eran enemigos o cómplices de Estados Unidos que debían ser confrontados, en esas mismas calles, por los revolucionarios, siguiendo una voz que llama al combate.
Al día siguiente, en una conferencia de prensa en el palacio de la Revolución, el presidente y otros funcionarios reiteraron la misma perspectiva. Lo que seguía sucediendo, ya que durante el 12 de julio las protestas continuaron, era un “golpe suave o continuado”, que formaba parte de la “guerra no convencional de Estados Unidos contra Cuba”. Una vez más, todos esos cubanos y cubanas que gritaban “Libertad” y “Patria y vida” eran presentados como peones de Washington. No sólo eso, no eran manifestantes pacíficos, sino “delincuentes”, “criminales”, “vulgares” e “indecentes”, en una nueva muestra de la arraigada mentalidad elitista y racista del poder cubano.

En esa conferencia de prensa, el Gobierno de la isla estableció que el más claro antecedente de las protestas cubanas eran las movilizaciones populares de 2019 en Caracas y otras ciudades de Venezuela en contra de la reelección de Nicolás Maduro, que tuvo lugar en condiciones claramente irregulares, con la Asamblea Nacional intervenida, un poder constituyente perpetuo y sin participación opositora. Entonces el Gobierno venezolano redujo, mediáticamente, todas las protestas a las “guarimbas” callejeras. Con esa analogía se estaba diciendo que el estallido social cubano sería enfrentado como un brote de violencia “contrarrevolucionaria”, auspiciado por Estados Unidos. Frente a algo así nombrado, lo mismo en Venezuela que en Cuba, no hay otra respuesta oficial que la represión.
Los constantes arrestos, abusos policiales y descalificaciones mediáticas que han seguido a las protestas responden a ese esquema represivo, ya probado en Venezuela. Al conectar explícitamente la situación cubana con la venezolana, La Habana remite, una vez más, el conflicto a una perspectiva de “seguridad regional”, muy parecida a la que usa el propio Gobierno de Estados Unidos en su hegemonía hemisférica. De hecho, la posición oficial cubana es que lo que está sucediendo no tiene causas endógenas, como podrían ser los recientes cambios en la política monetaria, los cortes de electricidad o el desabasto de medicinas y alimentos, sino que es una consecuencia exclusiva de la hostilidad de Estados Unidos.
Al negar la legitimidad del estallido social y disputar, incluso, su pertinencia lingüística —ese poder demuestra una inusual intolerancia a las palabras; también le molestan términos como “embargo”, “disidencia” o “ayuda humanitaria”—, el Gobierno cubano remite, totalmente, el conflicto interno al diferendo histórico con Estados Unidos. Reaparece, por enésima vez, esa extraña óptica colonial invertida, que no admite que la realidad cubana tenga un contenido propio, determinado por las tensiones entre un Estado que no quiere cambiar y una sociedad que cambia aceleradamente, conforme avanza el siglo XXI.
La represión de estos días sumará más agravios a una población vulnerable, de bajos recursos, víctima del racismo y el machismo, que probablemente rechace, mayoritariamente, la hostilidad y el embargo comercial de Estados Unidos, pero que dirige su malestar contra el Gobierno de la isla. Una parte considerable de esa población cubana humilde, que tradicionalmente enarbola como suya la burocracia, ha demostrado que piensa que el Gobierno cubano es el máximo responsable de su situación. Tiene razones válidas para pensarlo.

Continúa la tensión social en Cuba, el régimen castrista sige reprimiendo

Ante un ambiente de mucha tensión social, Cuba cumple este miércoles su cuarto día después de las históricas protestas del domingo que ya dejaron un muerto y decenas de detenciones.

Las autoridades confirmaron que el primer fallecido en las protestas se trata de un ciudadano de 36 años de edad que murió el lunes durante un enfrentamiento con agentes en el Consejo Popular Güinera del municipio de Arroyo Naranjo, un barrio marginal en el sur de La Habana, donde los vecinos se lanzaron a las calles al grito de “libertad”.

Además del fallecido, varias personas fueron detenidas y otras sufrieron lesiones, entre ellos agentes de la autoridad, en el suceso de Güinera, que el Gobierno atribuyó a un acto de vandalismo del grupo de vecinos, al que acusó de agredir primero a los policías.

De acuerdo con la organización Human Rights Watch (HRW), las personas arrestadas en la isla ascienden a más de 150, donde se encuentran activistas, periodistas independientes y opositores del presidente Díaz-Canel, sin que hasta el momento el gobierno cubano haya dado cifras oficiales.

En este cuarto día, Cuba amaneció sin servicios de internet en toda la isla y se mantiene la fuerte presencia policial, mientras familiares y amigos buscan a los detenidos en las manifestaciones.

“Sin conexión no podemos trabajar estos días, vamos a ver qué pasa”, dijo a la Agencia Efe una profesora de una universidad de La Habana donde las clases y otras actividades son virtuales desde hace meses.

Cuba anuncia paquete de medidas para apaciguar protestas

La Habana ofrece desgravar y liberar la importación de alimentos y medicinas, y promete “garantías procesales” a los manifestantes detenidos.

El gobierno cubano anunció el miércoles (14.07.2021) el primer paquete de medidas para apaciguar a la población, entre ellas la libre importación de alimentos y medicinas, a tres días de las inéditas protestas que estallaron en la isla, al tiempo que se ofrecieron “garantías procesales” para los manifestantes antigubernamentales detenidos.

Las autoridades acordaron “autorizar excepcionalmente y con carácter temporal, la importación por la vía del pasajero, es decir del equipaje acompañante en el viaje, los alimentos, aseos y medicamentos sin límite de valor de importación y libre de pago de aranceles”, dijo el primer ministro, Manuel Marrero, en la televisión cubana.

Facilitar la entrada de bienes de primera necesidad era uno de los llamados de las multitudinarias protestas del 11 y 12 de julio en unas cuarenta ciudades de la isla, que enfrenta fuertes penurias, agravadas por la peor crisis económica en tres décadas.

En una reciente carta abierta al gobierno, un grupo de artistas e intelectuales habían pedido justamente esa medida.

“Esto es una medida que estamos tomando hasta el 31 de diciembre, después haremos una valoración”, dijo Marreo en compañía del dictadorMiguel Díaz-Canel.