La Corte Suprema de Estados Unidos se negó este jueves (17.06.2021) a derogar la emblemática ley de salud del expresidente demócrata Barack Obama, lo que permitirá a millones de estadounidenses seguir contando con cobertura médica.

La decisión del máximo tribunal, tomada por una mayoría de siete de sus nueve jueces, supone un revés para el expresidente republicano Donald Trump, que intentó por todos los medios suprimir la ley, mejor conocida como Obamacare.

La resolución, la tercera que toma sobre esta ley, se basó en un argumento jurídico según el cual Texas (sur) y los otros estados republicanos que presentaron el recurso no tenían base para hacerlo.

En su forma original, el Obamacare obligaba a todos los estadounidenses, incluso los que gozan de buena salud, a comprar un seguro o enfrentar sanciones económicas y obligaba a las empresas a admitir a todos los clientes potenciales, independientemente de su estado de salud.

Esta reforma proporcionó cobertura de salud a 31 millones de estadounidenses que antes no la tenían, según el gobierno de Joe Biden, pero los republicanos siempre han considerado que la obligatoriedad del seguro es un abuso de poder del gobierno.

La Corte Suprema avaló la ley en 2012, al dictaminar que las sanciones económicas podían considerarse impuestos y justificaban la intervención del gobierno.

Cuando llegó a la Casa Blanca, Trump intentó derogarla  en el Congreso pero sufrió una amarga derrota. Sin embargo, los legisladores republicanos lograron modificarla en 2017, al reducir a cero las multas por falta de seguro.

La decisión del máximo tribunal, tomada por una mayoría de siete de sus nueve jueces, supone un revés para el expresidente republicano Donald Trump, que intentó por todos los medios suprimir la ley, mejor conocida como Obamacare.

La resolución, la tercera que toma sobre esta ley, se basó en un argumento jurídico según el cual Texas (sur) y los otros estados republicanos que presentaron el recurso no tenían base para hacerlo.

En su forma original, el Obamacare obligaba a todos los estadounidenses, incluso los que gozan de buena salud, a comprar un seguro o enfrentar sanciones económicas y obligaba a las empresas a admitir a todos los clientes potenciales, independientemente de su estado de salud.

Esta reforma proporcionó cobertura de salud a 31 millones de estadounidenses que antes no la tenían, según el gobierno de Joe Biden, pero los republicanos siempre han considerado que la obligatoriedad del seguro es un abuso de poder del gobierno.

La Corte Suprema avaló la ley en 2012, al dictaminar que las sanciones económicas podían considerarse impuestos y justificaban la intervención del gobierno.

Cuando llegó a la Casa Blanca, Trump intentó derogarla  en el Congreso pero sufrió una amarga derrota. Sin embargo, los legisladores republicanos lograron modificarla en 2017, al reducir a cero las multas por falta de seguro.

Sin embargo, la tercera impugnación a la ley en la Corte Suprema terminó de la misma forma como ocurrió con las otras dos: Con la mayoría del máximo tribunal norteamericano rechazando los intentos de deshacer la ley o eliminarla por completo.

Los jueces nominados por Trump: Amy Coney Barrett, Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh, dividieron sus votos. Kavanaugh y Barrett se sumaron a la mayoría. Gorsuch estaba en desacuerdo, y firmó la opinión en disenso del juez Samuel Alito.

El juez Stephen Breyer escribió a nombre del tribunal que los estados y las personas que presentaron la demanda federal “no demostraron tener legitimación procesal para afirmar que es inconstitucional la disposición de la ley de una cobertura esencial mínima”.

En desacuerdo, Alito escribió que “la decisión de hoy es el tercer capítulo de nuestra épica trilogía de la Ley de Cuidado de Salud Asequible, y sigue la misma ruta que los capítulos uno y dos. En los tres episodios, en los que la Ley de Cuidado de Salud Asequible ha enfrentado una amenaza seria, la Corte ha salido al rescate”. Alito también se opuso a la ley en los dos casos anteriores en 2012 y 2015.