El presidente Donald Trump viajó a Miami el viernes, en una visita en la que se presentó como duro contra las drogas y campeón de los intereses de los votantes venezolanos, en un momento en que la política estadounidense hacia Venezuela no ha dado los resultados esperados y las encuestas lo tienen por debajo del candidato demócrata en la Florida.

“Vamos a luchar por los venezolanos”, dijo Trump durante una mesa redonda en la sede del Comando Sur de Estados Unidos en el Doral. “Cuba y Venezuela, lo tenemos todo bajo control”.

Trump llegó en la tarde a Southcom, acompañado por el secretario de Defensa Mark Esper, el secretario interino de Seguridad Nacional Chad F. Wolf, el asesor de seguridad nacional Robert O’Brien y el representante republicano Mario Díaz-Balart, para recibir un informe sobre los resultados de una operación contra el narcotráfico en el Caribe, iniciada en marzo.

“Esta operación ha sido increíblemente exitosa”, dijo durante breves comentarios en los que se refirió al “hermoso equipo” enviado a la región del Caribe.

El aumento de la presencia militar estadounidense en términos de barcos, aviones y fuerzas de seguridad operando en el Caribe y el Pacífico Oriental ya ha dado resultados significativos, dijo el jefe del Comando Sur, el almirante Craig Faller.

Faller dijo que la operación ha permitido incautar 122 toneladas métricas de cocaína que se dirigían a los Estados Unidos, y más de 18,000 libras de marihuana.

En exhibición en el centro del teatro de Southcom estaban bloques de cocaína por un valor de un millón de dólares, según dijo una portavoz.

La operación militar tiene como objetivo combatir a los carteles de la droga que quieren aprovechar la crisis del coronavirus, pero también negarle fondos al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, dijo O’Brien.

“Durante años, Venezuela ha inundado a Estados Unidos con cocaína”, dijo, y agregó que la administración continuará su “campaña de máxima presión” contra Maduro.

O’Brien también aprovechó su tiempo en la mesa redonda para resaltar el “compromiso” de Trump con el pueblo venezolano.

“Casi todos los días pregunta cómo van las cosas en Venezuela”, dijo el alto funcionario. “Al pueblo de Venezuela, el presidente sigue apoyándolos” así como presidente interino venezolano Juan Guaidó.

Trump llegó a Doral, el hogar de miles de venezolanos, en un momento crítico para su política hacia esa nación sudamericana. Pese a los esfuerzos de la oposición encabezados por el líder de la Asamblea Nacional Juan Guaidó y el apoyo de Estados Unidos y casi 60 países a su presidencia interina, Nicolás Maduro se mantiene en el poder, con el apoyo de Cuba, Rusia y ahora, Irán.

Ni la campaña de sanciones contra Cuba y Venezuela ni una propuesta diplomática del Departamento de Estado para una transición pacífica han convencido a Maduro y a sus aliados cercanos de abandonar el gobierno. Y la administración ha dejado claro que, pese a la dura retórica, no tiene apetito para una aventura militar.

Pese al impasse, muchos venezolanos y cubanos que han apoyado a Trump por su política de mano dura hacia los gobiernos de ambos países, no ocultaron su descontento cuando el presidente recientemente dejó abierta la posibilidad de una reunión con Maduro. Trump luego dijo que solo se reuniría con el gobernante venezolano para discutir su salida del poder.

Luego de visitar Southcom, el presidente también asistió a una mesa redonda con miembros de las comunidades cubana y venezolana en la Iglesia Doral Jesus Worship Center.

La política hacia Venezuela también arrastra a muchos votantes cubanoamericanos, un grupo en su mayoría republicano que votó por Trump en el 2016. En la Florida, un estado en disputa donde las victorias electorales se ganan por estrecho margen, el apoyo de los votantes cubanos y venezolanos podría ser crucial.

Pero los supuestos comentarios de una ayudante del vicepresidente Mike Pence, cuestionando la existencia de enclaves étnicos como la Pequeña Habana, también han creado fricciones unos días antes de la visita.

Flanqueado por la disidente cubana Rosa María Payá y por el activista del exilio cubano Orlando Gutiérrez, Trump no perdió tiempo en afirmar que su administración “apoya al pueblo de Venezuela y Cuba”.

“Apoyamos al justo líder de Venezuela, Juan Guaidó”, dijo. “Y terminé la política vendida de Obama-Biden al régimen de Castro”, agregó. “Lo que hicieron por los cubanos fue ridículo”.

Varios asistentes agradecieron al presidente sus políticas y sus promesas de “luchar contra el socialismo” en la región.

“Usted es lo que se interpone entre el capitalismo y el socialismo”, dijo el pastor Mario Bramnick.

“La historia lo registrará como el presidente que libera a este hemisferio del socialismo”, dijo Díaz-Balart. “Estos regímenes no sobrevivirían otros cuatro años Del presidente Trump”.

Algunos activistas, como Ernesto Ackerman, le suplicaron directamente al presidente que “ayude al pueblo de Venezuela a deshacerse de los narcoterroristas que se han apoderado de nuestro país”.

“Necesitamos su liderazgo”, dijo.

Payá le pidió al presidente que incrimine judicialmente a Raúl Castro, que nombre al Partido Comunista como una organización terrorista y que “corte todos los fondos” que van al régimen.

Cuando varios activistas contaron sus experiencias al huir de los países socialistas y enfrentar persecución o pobreza, Trump dijo que el candidato democráta, Joe Biden, era “un títere de Bernie Sanders, AOC y la izquierda radical”.

“Nadie estaría a salvo en la America de Biden”, dijo.

Casi todos los activistas en el evento dijeron que ayudarían a Trump a ser reelegido.

El interés del presidente en los votantes hispanos también se hizo evidente esta semana con la firma el jueves de una orden ejecutiva “para mejorar el acceso de los hispano-americanos a las oportunidades educativas y económicas”.

“No solo estamos agradecidos por su liderazgo con la comunidad hispana por haber impactado de manera tan sorprendente en los últimos años, sino que también le llevaremos a su reelección porque entendemos que usted es el faro de esperanza para la comunidad hispana,”dijo Lourdes Aguirre, representante de la comunidad evangélica de Miami y miembro de Latinos por Trump durante la firma de la orden ejecutiva en la Casa Blanca.

Pero las comunidades venezolana y cubana no son monolíticas, y a medida que se acerca noviembre, el Partido Demócrata está prestando más atención a los votantes hispanos en el estado.

Unas horas antes de la visita, el Partido Demócrata de la Florida organizó un panel con activistas venezolanos y cubanoamericanos que criticaron las políticas del presidente.

“Se va a sentar hoy con migrantes venezolanos; vi su agenda. ¿Está dispuesto a otorgar el estatus de protección temporal a los venezolanos?”, dijo el activista venezolano Leopoldo Martínez Nucete. “Vean más allá de lo que dice, y evalúen lo que ha hecho. No ha hecho nada para resolver esta pandemia. Como no ha hecho nada, solo hablar, sobre Venezuela. No le importan los venezolanos “.