El impacto económico, una gran duda sobre el huracán Ida

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El huracán Ida, que atravesó Luisiana con fuertes vientos y lluvias el domingo, podría perjudicar la economía de la Costa del Golfo, fuertemente apoyada en la energía, y traer consecuencias económicas mucho más allá de esa región.

La Costa del Golfo no solo es una base importante para las empresas de petróleo y gas natural, sino también un centro vital para las industrias químicas y navieras del país.

Las compañías evacuaron las plataformas de petróleo y gas al sur de Luisiana antes del huracán. Pero una preocupación mucho mayor fue el daño potencial a las refinerías y plantas petroquímicas que están en su camino, por las inundaciones y marejadas ciclónicas.

Cerca de 300 plataformas costa afuera, o la mitad de las plataformas tripuladas en el Golfo de México, fueron evacuadas antes de la tormenta y detuvieron su producción de forma temporal, informó el sábado la Oficina de Seguridad y Cumplimiento Ambiental de EE.UU en su sitio web. Las plataformas flotantes también fueron despejadas. En total, más del 80% de la producción de petróleo y gas del golfo se detuvo, detalló la agencia.

Pero una preocupación potencialmente más seria fue el destino de las refinerías y plantas petroquímicas a lo largo del río Mississippi entre Baton Rouge y Nueva Orleans, cerca de donde Ida tocó tierra, el domingo por la noche, con vientos máximos de 150 mph.

Las 17 refinerías de petróleo de Luisiana representan casi una quinta parte de la capacidad de refinación del país y pueden procesar alrededor de 3.4 millones de barriles de crudo al día, según la Administración de Información de Energía. Muchas podrían ser vulnerables a las inundaciones. La agencia destacó también que Ida podría afectar los suministros de energía locales, especialmente el combustible para el transporte y la electricidad.

Menos claro es si el suministro de combustible doméstico podría verse afectado. El consumo diario de petróleo en Estados Unidos es un poco menos de 20 millones de barriles por día. Para los analistas, es demasiado pronto para saberlo, aunque según S&P Global Platts la tormenta podría detener la producción de 765.000 barriles por día en el golfo.

No quedó claro de inmediato cuántas refinerías y plantas petroquímicas podrían cerrarse.

Phillips 66 detuvo la producción en su refinería en Mississippi, al sur de Nueva Orleans, en Belle Chasse, Luisiana, debido en parte al “potencial de marejada ciclónica”, según el portavoz de la compañía, Bernardo Fallas. Su capacidad diaria es de 250.000 barriles.

Exxon Mobil indicó que su refinería de Baton Rouge, que produce alrededor de 520.000 barriles de crudo al día, sigue funcionando. Chevron hizo una pausa en sus operaciones en terminales en el río Mississippi y la costa del Golfo y sus sistemas de oleoductos relacionados. Shell, Marathon y Valero también tienen refinerías cerca de la trayectoria proyectada de la tormenta.

“La industria ha pasado por esto quizá demasiadas veces en las últimas décadas”, reconoció Peter McNally, analista de energía en Third Bridge, acerca del huracán. Varias refinerías en Lake Charles, al oeste de la trayectoria proyectada de Ida, sufrieron daños por el viento con el huracán Laura, hace un año.

Conforme al meteorólogo Jeff Masters, quien voló en misiones de huracanes para el gobierno y fundó Weather Underground, se pronostica que Ida pasará por “el peor lugar para un huracán”.

Aunque las refinerías y plantas petroquímicas generalmente se construyen para resistir vientos fuertes, no están necesariamente preparadas para aguas altas, un problema cada vez mayor a medida que el calentamiento global provoca mayores cantidades de lluvia en grandes tormentas.

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