El mundo ha gastado US$ 21.000 millones en el desarrollo de la vacuna contra el virus chino

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Con más de 30 millones de casos de COVID-19 en todo el mundo, casi un millón de muertos, una recesión que contraerá este año la economía global en un 5.2%, según el Banco Mundial (BM) y millones de trabajadores desempleados y compañías en bancarrota, la esperanza para volver a la normalidad está puesta en una vacuna o, mejor dicho, en varias.

Ninguna de las compañías que están compitiendo tiene la capacidad por sí sola de producir las miles de millones de dosis necesarias para llegar a todos los rincones del planeta, y cerrar este ciclo de crisis y desolación que ha dejado la pandemia del coronavirus. Por este motivo, el mundo necesita más de una vacuna.

Noticias Telemundo Investiga ha analizado toda la información pública disponible para hacer una estimación de cómo, dónde y cuánto dinero se está invirtiendo en salvar al mundo del coronavirus.

Está por ver si, en realidad, Robert Redfield tiene razón y la solución sea mucho más simple y barata que las inversiones millonarias de decenas de gobiernos, las miles de pruebas de laboratorio con diferentes tecnologías y el esfuerzo de las compañías para reclutar voluntarios que les permitan desarrollar una vacuna segura.

Según el director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés), más que una vacuna, lo que el mundo necesita son tapabocas.

Aun así, los países más ricos del mundo han salido a comprar anticipadamente millones de dosis de vacunas que aún están en desarrollo, desembolsando cifras exorbitantes de dinero a compañías farmacéuticas sin tener la seguridad de que sus vacunas serán exitosas.

El país que más dinero ha gastado en la vacuna es Estados Unidos y también es el que mayor número de dosis ha asegurado para sus ciudadanos. A través de la Operación Warp Speed, la Administración Trump aprobó 10,000 millones de dólares para acelerar el desarrollo y la fabricación de seis vacunas de distintas compañías. Esos contratos incluyen órdenes por 800 millones de dosis.

Los países miembros de la Unión Europea han financiado a varios candidatos para desarrollar la vacuna, asegurando en total 400 millones de dosis. No se sabe aún cómo serán repartidas entre los países europeos. Gran Bretaña, hasta el momento, tiene aseguradas 180 millones de dosis. Japón, por su parte, ha asegurado 240 millones.

En América Latina, Brasil adquirió en avanzado 100 millones de dosis a AstraZeneca y México recibirá 32 millones de dosis de la vacuna Sputnik V creada por el Instituto Gamaleya de Moscú y aprobada parcialmente para su uso por el gobierno de Rusia, mientras terminan la última fase clínica.

China tiene en la competencia a tres grandes compañías y una de ellas, Sinopharm, que pertenece al estado, está en la fase clínica 3 y asegura poder producir 300 millones de dosis para enero de 2021.

El Instituto Serum de la India tiene contratos firmados con AstraZeneca y Novavax para producir cientos de millones de dosis para el mercado interno y también para abastecer algunos países de Asia.

Estos son los competidores por salvar al mundo del COVID-19

Hasta la fecha, el mundo ha invertido alrededor de 21,000 millones de dólares en el desarrollo de la vacuna del COVID-19, un valor similar al producto interno bruto (PIB) de países como Honduras o Trinidad y Tobago.

Estados Unidos eligió a la compañía de biotecnología Moderna, a la unión de Pfizer con la alemana BioNTech, a la vacuna de AstraZeneca con la Universidad de Oxford, a Johnson & Johnson, a Novavax, y a la alianza de Sanofi con GlaxoSmithKline (GSK), para ser financiadas a gran escala por la Operación Warp Speed, cuyos recursos provienen del CARES Act, la ley de rescate económico por el coronavirus.

Estas vacunas también han contado con el apoyo de países como el Reino Unido, Alemania y Francia, y organizaciones internacionales como la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias CEPI, fundada bajo el liderazgo de Bill Gates durante la conferencia de Davos, Suiza, en 2017.

Algunas de estas compañías farmacéuticas como Novavax, Moderna y Sanofi han recaudado cientos de millones de dólares a través de la emisión de acciones en la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE). El valor de algunas de ellas se ha multiplicado desde el inicio de la pandemia.

Las seis vacunas apoyadas por la administración Trump habrán comenzado su última fase clínica antes de octubre. Johnson & Johnson llevará a cabo esta fase 3 de la prueba de su vacuna simultáneamente en EE.UU., México, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Argentina.

El objetivo global de encontrar esta vacuna ha permitido la alianza de compañías que algunas veces pueden llegar a ser competencia. Es el caso de la francesa Sanofi que está desarrollando una vacuna con GlaxoSmithKline (GSK), y otra con la estadounidense Translate Bio.

Otra unión interesante fue la de AstraZeneca con la Universidad de Oxford. En marzo la universidad británica anunció que estaba trabajando en el desarrollo de una vacuna, y necesitaría un socio que se comprometiera a producir y comercializar la vacuna a bajo costo. AstraZeneca firmó el trato.

Por esta razón, AstraZeneca es la compañía que más millones de dosis ha comprometido en el mundo. Estados Unidos, Brasil, Australia, Japón, Reino Unido y la Unión Europea son algunos de los compradores de esta vacuna, y según estas negociaciones, tendrá un valor aproximado de cuatro dólares por dosis.

Hasta la fecha, la vacuna más costosa será la de la compañía estatal china Sinopharm que ya está en su última fase de desarrollo. El gobierno de ese país aseguró que las dos dosis de su vacuna tendrán un valor aproximado de $145.

Esta es la tecnología que utilizan las vacunas en desarrollo

Aunque los precios de la mayoría de las vacunas oscilarán entre los 10 y 20 dólares por dosis, Moderna anunció que la suya tendrá un costo de unos 35 debido a la tecnología que están utilizando.

La tecnología de Moderna está basada en la molécula ARN mensajero. Al manipularla, genera una reacción inmune una vez entra a las células del paciente.  Esta sería la primera vez en la historia que se produce una vacuna de este tipo.

Pfizer, junto con la alemana BioNTech, también está desarrollando su vacuna basada en el ARN mensajero, que actualmente está en la última fase de pruebas clínicas con 30 mil voluntarios en Estados Unidos, Brasil, Alemania y Argentina.

La tecnología basada en un vector viral utiliza un virus para transportar la proteína S, que genera la reacción inmune en los pacientes. En el caso de la vacuna de AstraZeneca con la Universidad de Oxford, están utilizando un adenovirus de chimpancé para evitar que exista una inmunidad preexistente en los humanos y dañe el efecto de la vacuna. De ser aprobada, esta sería, con probabilidad, la vacuna más utilizada en el mundo debido a que sería la de menor costo en el mercado.

Las vacunas basadas en proteínas son las menos comunes en las experimentadas para el COVID-19, sin embargo, la compañía estadounidense Novavax es uno de los fuertes candidatos de lograr la aprobación antes de fin de año.

Novavax firmó un convenio el Instituto Serum de la India para producir mil millones de dosis a mediados del año 2021 específicamente para los países de bajos ingresos.

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