El primer debate entre Trump y Biden fue una ruda pelea

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El caos y los golpes bajos han marcado en el primer debate presidencial en Cleveland (Ohio) entre el presidente Trump, visiblemente irritado, y el candidato demócrata Joe Biden, que se expresó con menor energía y trató de proyectar una imagen de líder nacional para sacar el país adelante en estos momentos de crisis.

Los contendientes intercambiaron ataques feroces con la voz elevada durante 90 minutos de debate en los que colisionaron en todos los temas: desde el sistema de salud público Obamacare, la gestión del coronavirus, la injusticia racial y las protestas hasta el supremacismo, los impuestos del presidente, la economía y la interferencia electoral. En un momento, el cara a cara se tornó tan bronco que Biden llegó a decirle al líder republicano que por que no se callaba y le acusó de ser el peor presidente de Estados Unidos.

El periodista de Fox Chris Wallace, desde el plató instalado en el Pabellon Samson de la Universidad de Cleveland, trató de imponer orden ante un candidato republicano sobresaltado, que interrumpía constantemente a su oponente lanzando ataques y alzando la voz para imponerse. También hubo avisos para el demócrata. Wallace les exhortó numerosas veces con severidad mientras los candidatos recurrían a los gritos, y en algún momento, reprendió a Trump para que dejara hablar a su oponente.

El presidente habló más y muy por encima de un Biden con mucha menos energía, tratando de alinearle al socialismo y a la izquierda radical, y buscando prevalecer en potencia más que en sustancia. En varias ocasiones, sacó a colación al hijo del exvicepresidente, Hunter Biden, a quien acusó de utilizar las conexiones de su padre durante el mandato de Obama para una posición de consultoría. La crítica logró traspasar la piel de Biden consiguiendo irritarle por momentos a pesar de los esfuerzos del demócrata por mantener el control.

En otro momento el moderador recordó a Trump que nunca ha condenado a los supremacistas blancos y le pidió si podía hacer un llamamiento para que pararan las demostraciones de fuerza. El inquilino de la Casa Blanca en su lugar pidió a los supremacistas que se mantuvieran a la espera y acusó nuevamente a Biden de defender la violencia de la izquierda. Éste, irritado por las interrupciones, se refirió a Trump varias veces como «este hombre» y «este tipo» (y «payaso» y «tonto»), y en algún momento se disculpó por ello.

Trump se encontraba en su elemento en un programa de televisión con audiencia nacional y sin filtros, en un formato amistoso que le permitió extenderse en argumentaciones falsas con mucho impacto. El presidente, un experto en atraer la atención utilizando su celebridad y su idiosincrasia, desplegó el tono de los mítines multitudinarios de campaña en los que habla sin interrupción durante horas en discursos erráticos.

El moderador Chris Wallace, del canal de derechas Fox, quizás el periodista más objetivo posible del canal televisivo preferido de Trump, no tuvo la predisposición de pedirle cuentas por sus aserciones cuando se desviaban de los hechos.

Apelando a su base, Trump denunció los disturbios en las ciudades estadounidenses e invitó a los ciudadanos a «volver a los valores fundamentales de este país« mientras denigró los esfuerzos de la educación multicultural. En el tema de los impuestos Trump defendió sus declaraciones, se negó a decir la cifra de lo que ha pagado en impuestos durante sus dos últimos años en el cargo, una cifra en la mente de todos, los ominosos $750. El presidente irritado afirmó haber pagado millones en impuestos de sus negocios en un estado ‘impresionante’. Biden, por su parte, aprovechó ayer para mostrar sus últimas declaraciones fiscales y demostrar que no es un candidato que oculte datos.

Respecto a la injusticia racial y las protestas, el presidente puso en duda que los participantes en las manifestaciones de este verano fueran pacíficos y les acusó de quemar iglesias y vandalizar vecindarios. Biden le recordó todos los comentarios racistas y aseguró que no ha hecho nada por los afroamericanos.

El exvicepresidente demócrata, que habló directamente a la audiencia mirando a la cámara la mayor parte del tiempo, recordó a su base sindical la falta de empatía por los norteamericanos del presidente, su gestión fatal de la pandemia, sus gestos autoritarios y el hecho de que priorice sus propios intereses a los del país.

En un momento de intensidad, recriminó a Trump que nadie podía confiar en él para gestionar el coronavirus, y se burló del presidente por sugerir ingerir desinfectantes contra el Covid-19, a lo que añadió la coletilla de que no era un consejo muy «inteligente».

Trump le llamó la atención enseguida, sugiriendo que Biden no era muy ‘listo’ y le acusó de ser un estudiante mediocre. El republicano volvió a decir que la vacuna estaría disponible «pronto», algo que ha sido abundantemente refutado por los centros de investigación, que aseguran que no habrá un fármaco hasta bien entrado el 2021. Trump cuestionó de nuevo la efectividad de las máscaras como medio para mitigar la propagación del coronavirus, que llevó a otra discusión frontal sobre los datos del presidente y los científicos.

Biden, que aventaja a Trump en las encuestas nacionales, busca a los votantes blancos que hace cuatro años votaron por el republicano y ahora se sienten incomodos con él. Entre los votantes blancos con bajo nivel de educación Trump lidera a Biden con 17% del segmento de voto.

La campaña de Biden recaudó 3,8 millones a través de internet entre las 10 y 11 de la noche, la franja en que se emitió el debate en Estados Unidos, lo que marca un nuevo récord de recaudación de fondos de una sola hora y ayudará a los demócratas en el ultimo tramo de la campaña. La mayoría de los estadounidenses, con los bares cerrados, siguieron el debate a través de las redes sociales y en eventos a través de Zoom. Entre el grupo de acompañantes del presidente que asistió al debate en la Universidad, varios miembros de su familia no llevaban máscara, en aparente violación de las reglas de seguridad. Una espectadora singular, Hillary Clinton, derrotada en las elecciones de 2016, hizo un guiño al pasado de Trump como presentador de un ‘reality show’y advirtió que «su serie está a punto de ser cancelada».

Con información de El Correo.com

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