La Consulta Popular de la oposición venezolana: ¿Un último intento de rescate?

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Este 6 de diciembre, el Gobierno de Nicolás Maduro realiza elecciones parlamentarias. La nueva Asamblea Nacional (Congreso) legislará por 5 años, del 5 de enero de 2021 al 2026.

27 de los partidos opositores, congregados en la Mesa de la Unidad Democrática, no participará en dichas elecciones por considerar que el gobierno de Nicolás Maduro “no ofrece garantías” y que no quieren tomar parte en “un fraude electoral”. Así, el actual presidente del Congreso, Juan Guaidó, reconocido por 50 países como presidente interino de Venezuela, perdería su cargo. Ante esta situación, la Asamblea Nacional y su presidente convocan a una Consulta Popular que tendrá lugar del 7 al 12 de diciembre.

“El objetivo de la consulta es lograr una movilización popular muy importante; y las encuestas indican que hay más venezolanos dispuestos a participar en la Consulta Popular de la oposición que en el fraude de Nicolás Maduro”, dice a DW Tomás Guanipa, embajador de Juan Guaidó en Colombia.

Las críticas de que las elecciones del 6 de diciembre no serán “justas, libres ni transparentes” han sido compartidas por el Grupo de Lima, el Grupo Internacional de Contacto, la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Europea y hasta por la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet. “La comunidad internacional nos apoya, y le demostraremos al mundo – y a Venezuela misma – que existen millones de venezolanos dispuestos a seguir dando la pelea por la democracia”, afirma el representante de Guaidó.

¿Cómo, en dónde y para qué votar?

En la práctica, los venezolanos podrán participar en la Consulta Popular entre el 7 y el 12 de diciembre con su voto digital, a través de la aplicación voatz, disponible en Google Store. “Para el 12 de diciembre, tendremos puestos presenciales de votación en 78 países y en todos los 335 municipios de Venezuela”, explica Guanipa.

Los venezolanos deberán responder a tres preguntas “fundamentales” en la Consulta Popular: ¿Exige usted el cese de la usurpación de la presidencia de parte de Nicolás Maduro y convoca a la realización de elecciones presidenciales y parlamentarias libres, justas y verificables?, reza la primera. Una pregunta “obvia” para algunos, pero “es que desde el año 2013 no ha habido un proceso electoral presidencial creíble. Así que con esta pregunta queremos ratificar el deseo de unas elecciones libres en Venezuela”, dice el Embajador de Guaidó en Colombia, Tomás Guanipa.

Con la segunda pregunta, la oposición busca ratificar el rechazo al “fraude” del 6 diciembre, junto con el pedido a la comunidad internacional de hacer lo propio. Y con la tercera, intenta recibir un mandato de los electores para revalidar su gestión internacional por “el rescate de la democracia y la atención de la crisis humanitaria”.

Si bien el opositor Tomás Guanipa es consciente de que la Consulta Popular “no tumbará el régimen de Maduro”, valora que es un “mecanismo articulador” del descontento que debe recibir un nuevo impulso. De la comunidad internacional, y de la Unión Europea en especial, espera que “aumenten su apoyo a la causa por la democracia en Venezuela, la presión y las sanciones contra el régimen”.

Maduro gobierna, la oposición lleva la responsabilidad

Nicolás Maduro ha resaltado que la oposición había declarado el 6 de diciembre como un “plebiscito” en su contra, y prometió que si es derrotado se iría. Palabras tomadas como “burla”, toda vez que la mayoría de partidos opositores no participará, justamente por considerar que el “evento” del 6 de diciembre será “fraude”.

A pesar de las crisis humanitaria, económica, política y social en Venezuela, la oposición no la tiene tan fácil con el electorado, como podría suponerse: “Con la Consulta Popular, la oposición venezolana busca rescatar mucha de la confianza perdida, y demostrar que sí es la alternativa al régimen, porque la realidad es que muchos venezolanos no ven ni al gobierno ni a los políticos opositores como las personas que les van a resolver los problemas cotidianos”, dice a DW el politólogo Ronal Rodríguez, del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, con sede en Bogotá. Además, agrega el analista, “el régimen de Maduro ha sabido transferir a la oposición las tensiones que han generado las sanciones internacionales”.

El analista Rodríguez describe que “cuando se les pregunta a los venezolanos de a pie quién ha llevado a Venezuela a esta crisis, muchos no dicen que han sido las erradas políticas de los últimos 22 años, que destruyeron el sistema productivo, la producción petrolera y la dinámica comercial, sino que son las sanciones de Estados Unidos las que los están asfixiando”. Así, concluye el profesor de la Universidad del Rosario, “Nicolás Maduro logra con éxito descargar la responsabilidad del fracaso sobre la oposición”. Y Diosdado Cabello, el número dos del gobierno, amenaza con que “el que no vote, no come”. Una referencia al control de los electores y su dependencia de los alimentos que reparte el régimen.

Ronal Rodríguez concluye que con la Consulta Popular del 12 de diciembre “se sabrá si la oposición podrá o no reinventarse hacia adentro y fuera de Venezuela”.

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