Decenas de “anarquistas” armados llegaron a la sede de la policía de Denver el sábado por la noche y dañaron edificios, prendieron fuego e hirieron a un oficial, dijeron el domingo funcionarios de la ciudad. Hay una docena de detenidos.

“Quiero ser claro, lo que vivimos anoche no fue una protesta. Era anarquía”, dijo Murphy Robinson, director ejecutivo de seguridad pública. “Las personas que se presentaron anoche, los anarquistas que se presentaron anoche, trajeron armas a la mesa. Tenían pistolas, llevaron explosivos, hachas, machetes y tenía un propósito y era dañar a nuestros oficiales que estaban allí para cumplir con el deber de proteger nuestra ciudad”, agregó.

Dispararon fuegos artificiales a los oficiales, quemaron una bandera estadounidense y un árbol afuera de un tribunal, rompieron ventanas y allanaron un restaurante de comida rápida durante los disturbios, informaron los medios de comunicación.

Un oficial sufrió una conmoción cerebral y quemaduras de tercer grado, dijo el jefe de policía Paul Pazen. Se espera que el oficial se recupere, dijo.

Los inconformes dijeron que protestaban por varias razones, desde los esfuerzos para quitar fondos al departamento de policía, hasta el descontento por la respuesta de la policía a un campamento de personas sin hogar la semana pasada.

“No vamos a defender su anarquía, su caos o su destrucción sin sentido en nuestra ciudad”, dijo el alcalde Michael B. Hancock.