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¿Cuánto le costarán los incendios forestales a EEUU?

Los incendios en todo el Oeste han seguido ardiendo, han seguido matando gente y han seguido incinerando hogares y llenando nuestro aire de humo.

Los bomberos han seguido haciendo el arduo y largo trabajo de contener las llamas explosivas antes de que lleguen a los lugares que más queremos proteger.

Es un ciclo que lo consume todo, en el que sería comprensible olvidar que, una vez que los incendios se han extinguido, todo esto va a costar a los residentes, empresas y gobiernos mucho dinero.

Tom Corringham, un investigador del Instituto Scripps de Oceanografía, no lo ha olvidado.

“Estamos estableciendo récords año tras año”, me dijo el martes.

“Es un poco pronto para decir cuáles serán los impactos totales, pero no me sorprendería si los daños superan los 20.000 millones de dólares este año”.

Y eso, agregó, es contar sólo los “costos directos“.

Corringham estudia los efectos económicos del clima extremo, que, como es de esperar, son a la vez crecientes y difíciles de contar.

Además de las cifras relativamente claras en dólares asociadas a la lucha contra los incendios y los daños a la propiedad, hay facturas de atención médica, costos de negocios interrumpidos, pérdida de ingresos fiscales, disminución del valor de las propiedades y lo que Corringham describió como “turismo inverso” – personas que huyen del humo o no visitan ciertas áreas debido a él.

Los estudios muestran que esos costos indirectos suman por lo menos tanto como los directos; algunos estudios dicen que son múltiplos más.

He hablado con Corringham antes, porque él y su equipo analizaron previamente los costos de los ríos atmosféricos. (¿Recuerda eso?) Las fuertes lluvias traídas por los ríos atmosféricos causaron en promedio unos mil millones de dólares en daños cada año en el oeste, según su estudio.

En los últimos 50 años, excluyendo los últimos cuatro, los incendios forestales promediaron casi lo mismo en daños directos: 1.000 millones de dólares por año, ajustado por la inflación.

Pero en tres de los últimos cuatro años, incluyendo este, los incendios están en camino de causar daños por más de 10 mil millones de dólares.

“Hemos visto un salto de magnitud en los daños en los últimos cuatro años”, dijo en un correo electrónico.

Nada de eso toca siquiera los costos de las olas de calor que han batido récords en California este año, ni tampoco explica el hecho de que los incendios se producen en medio de una pandemia económicamente catastrófica.

Corringham dijo que encontrar maneras de cuantificar más plenamente los costos de los desastres provocados por el cambio climático ayudaría a justificar financieramente la adopción de medidas políticas de mayor envergadura y a más largo plazo.

“Cualquier análisis razonable ha demostrado que el retorno de la inversión para alejar la economía de los combustibles fósiles es simplemente enorme”, dijo.

Esto es especialmente cierto a medida que la energía renovable se vuelve menos costosa a nivel mundial.

¿Por qué el Remdesivir, un fármaco contra el COVID-19 cuesta US$3.000 por paciente si su costo de producción es de US$10?

Era el remdesivir, un fármaco antiviral de la empresa farmacéutica estadounidense Gilead, cuyos primeros ensayos mostraron que podía reducir el tiempo de recuperación de los pacientes contagiados con el coronavirus.

Tras el anuncio, expertos, médicos y políticos alrededor del mundo se plantearon una pregunta: ¿cuánto va a cobrar Gilead por este medicamento en momentos en que solo dos fármacos (el otro es el esteroide dexametasona) han mostrado ser eficaces en la lucha contra el Coronavirus?

Hace unos días se conoció la respuesta.

En Estados Unidos, las aseguradoras deberán pagar US$3.120 por un tratamiento de 5 días por paciente.

Los países desarrollados deberán pagar US$2.340 por tratamiento.

En los países en desarrollo, señaló Gilead en un comunicado, la empresa está entablando negociaciones con fabricantes de fármacos genéricos para que estas naciones puedan tener acceso al medicamento “a un costo sustancialmente reducido”, aunque no se ha especificado la cifra.

“Estamos conscientes de la significativa responsabilidad que acompaña a fijar un precio para remdesivir”, indicó en un comunicado el presidente ejecutivo de Gilead, Daniel O’Day.

“Después de un cuidado considerable, de mucho tiempo y muchas discusiones que esto merece, estamos listos para compartir nuestra decisión”, señaló.

Los observadores señalan que las farmacéuticas tienen derecho a obtener ganancias debido a la enorme suma de dinero que se invierte en el desarrollo y fabricación de un fármaco.

“Hay que partir de la base de que el desarrollo de medicamentos es carísimo“, le dice a BBC Mundo Francisco López-Muñoz, profesor de farmacología y vicerrector de investigación de la Universidad Camilo José Cela, en Madrid.

“Se estima que el coste promedio de un medicamento, desde su descubrimiento hasta su llegada al mercado, es de aproximadamente 1.000 millones de euros (US$1.140 millones)”.

“También está el tiempo. El desarrollo de un medicamento puede llevar hasta 12 años y solo uno de cada 5.000 medicamentos en estudio llega al mercado”.

“A esto hay que sumar la expiración de la patente tras la comercialización, que es de 20 años”.

“En resumen, mucho tiempo de investigación y muy costosa y poco tiempo de obtención de réditos económicos”, afirma el investigador.

Medicina reconvertida

Con el remdesivir, sin embargo, las cosas han sido diferentes porque no es un fármaco nuevo, ni Gilead lo desarrolló específicamente para la covid-19.

El medicamento fue desarrollado inicialmente para la hepatitis C.

Cuando se descubrió que no era efectivo contra esta enfermedad, fue investigado como tratamiento para el virus de ébola, pero tampoco funcionó con esta infección y quedó “archivado en las estanterías de Gilead.

Fue a principios de este año, con el brote del SARS-Cov-2, cuando Gilead decidió volver a probar el fármaco e investigar su potencial contra el coronavirus.

Y estos nuevos ensayos clínicos fueron financiados por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, y otros organismos internacionales, es decir, fueron pagados con el dinero de los contribuyentes.

Es por eso que ahora algunos expertos aseguran que, dada la emergencia médica que se vive en el mundo con la pandemia de coronavirus, este fármaco debería ofrecerse al público a costo de producción.

“El asunto con remdesivir es por qué debemos pagar este enorme precio de miles de dólares si Gilead no llevó a cabo las investigaciones para llevarlo al mercado”, le dijo a la BBC el doctor Andrew Hill, investigador del Departamento de Medicina Traslacional de la Universidad de Liverpool, Inglaterra.

“Yo podría aceptar ese precio si la empresa hubiera realizado todas las investigaciones sobre el fármaco, pero estas fueron llevadas a cabo por los Institutos Nacionales de Salud (de Estados Unidos), por la Organización Mundial de la Salud, por científicos chinos, entonces, ¿por qué Gilead debe obtener ganancias con las investigaciones de otros?”, cuestionó.

Gilead no ha publicado cuál es el costo de desarrollo de remdesivir, pero un análisis del Instituto de Revisión Clínica y Económica (ICER), una organización sin ánimo de lucro que evalúa los ensayos y tratamientos médicos en Estados Unidos, calcula que el costo de manufactura del fármaco es de unos US$10 dólares por un tratamiento de 10 días por paciente.

Pero con el nuevo precio fijado por Gilead, una estimación del Royal Bank of Canada muestra que remdesivir podría generarle a la empresa ingresos de US$2.300 millones en 2020, con lo que podría compensar, por mucho, los costos de desarrollo y distribución del medicamento.

Escandalosamente costoso

Tal como señalan los críticos, es “escandaloso” que una farmacéutica se esté beneficiando en momentos de una emergencia global de salud pública.

“No estoy en contra de obtener ganancias en sí mismas, pero encuentro que el precio (de remdesivir) es escandalosamente costoso”, le dice a BBC Mundo el profesor Grahan Dutfield, experto en propiedad intelectual y regulaciones de salud de la Universidad de Leeds, Inglaterra.

“Pero también creo que es muy escandaloso que el gobierno no haya evitado esto. Porque la industria opera en un sistema normativo y ese sistema normativo debe ser regulado por el gobierno”.

“Así que no solo debemos responsabilizar a la compañía. Creo que también debemos responsabilizar a los gobiernos por permitir que esto ocurra“, considera el experto.

La forma como se fijan los precios de los medicamentos varía de país a país.

Como explica el profesor Dutfield, en países como Reino Unido y el resto de Europa, los precios de los medicamentos suelen ser mucho más bajos porque los sistemas sanitarios universales, que son el único comprador, suelen negociar descuentos con los fabricantes.

“El Sistema Nacional de Salud (en Reino Unido) está en una buena posición para fijar un precio justo, basado en discusiones sobre la economía de la salud”, afirma el experto.

“Se fijará un precio que es justo en términos del impacto de ese medicamento en la salud y en la economía de la nación. Y se espera que la empresa farmacéutica esté de acuerdo con ese precio”.

Pero en Estados Unidos, la situación es muy distinta, explica Graham Dutfield.

“Estados Unidos es diferente porque la industria farmacéutica realmente no está sujeta a ningún tipo de control de precio. Las farmacéuticas pueden fjiar sus propios precios”.