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La jueza Barrett se estrena en la Corte y decidirá sobre las elecciones, Obamacare, aborto e inmigración

Amy Coney Barrett tomó posesión este martes como magistrada de la Corte Suprema, cimentando una mayoría conservadora (6-3) que moldeará el país durante décadas. Entre los casos pendientes en los que participará próximamente, la jueza escuchará argumentos sobre Obamacare, inmigración, aborto y derechos LGBTQ.

Barrett, de 48 años, juró su cargo vitalicio oficialmente ante el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, un día después de ser confirmada por el Senado con 52 votos a favor (todos republicanos) y 48 en contra (de todos los demócratas, y de la senadora republicana por Maine, Susan Collins).

Con su incorporación, apenas un mes después de su designación por parte del presidente, Donald Trump, la jueza ocupa el lugar vacante tras la muerte de la jueza Ruth Bader Ginsburg el 18 de septiembre.

Barrett es el tercer nombramiento de Trump para la Corte Suprema, después de Brett Kavanaugh en 2018, y Neil Gorsuch en 2017, y es la quinta mujer en los 231 años de historia del máximo tribunal.

Barrett evitó durante su proceso de confirmación ante el Senado pronunciarse sobre asuntos como Obamacare, el derecho al aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, o la separación de familias en la frontera, pero su historial conservador ofrece pistas de cómo podría actuar en el máximo tribunal.

En el ámbito migratorio, por ejemplo, la jueza se ha alineado con la postura de la Administración presidida por Trump en el 88% de los casos del Séptimo Tribunal de Apelaciones, según un análisis de la página web Accountable.us. https://www.youtube.com/watch?v=J4Ug48ZGBDs 

A continuación, un resumen de los casos más relevantes que llegarán a la Corte Suprema en noviembre, y el papel que podría jugar Barrett en ellos:

Discriminación contra la comunidad LGBTQ.— El 4 de noviembre, la Corte escuchará el caso Fulton v. City of Philadelphia, después de que esa ciudad eliminara el contrato de una agencia católica que provee servicios de casas de crianza porque rechazó solicitudes de parejas del mismo sexo.

Una corte de menor instancia determinó que Philadephia puede continuar su política que prohíbe la discriminación por orientación sexual. La Corte Suprema tendrá que decidir si agencias privadas que reciben fondos públicos pueden negar servicios a homosexuales o personas de distintas religiones.

Barrett, de fe católica, ha sido vinculada en su vida privada con grupos opuestos a la equidad de derechos para la comunidad LGBTQ.

Derechos de los inmigrantes.— El 9 de noviembre, la Corte escuchará una audiencia oral en el caso Niz-Chavez v. Barr, que determinará si el Gobierno federal puede agilizar la deportación de inmigrantes indocumentados al truncar, mediante citaciones judiciales, su estancia continua en el país.

En la actualidad, la ley permite que ciertos extranjeros puedan pelear sus casos de deportación si llevan entre siete y 10 años de domicilio continuo en Estados Unidos, dependiendo de su estatus migratorio.

Pero, bajo la regla conocida como “frenar el reloj”, las cortes pueden interrumpir la acumulación de domicilio continuo mediante citaciones judiciales, a veces sin precisar la documentación requerida. La Corte Suprema deberá determinar qué documentos pueden justificar “frenar el reloj”.

Barrett dijo ante el Senado que se negaba a ser “arrastrada a un debate sobre la política migratoria” de Trump, para evitar responder a preguntas al respecto.

El futuro de Obamacare.— El 10 de noviembre llega a la Corte Suprema el caso California v. Texas, sobre la exigencia dentro de Obamacare de que las personas compren seguro médico so pena de recibir multas del Servicio de Rentas Internas (IRS, en inglés).

La Corte Suprema ya apoyó en 2012 esa cláusula de la reforma sanitaria, pero el Congreso aprobó una ley tributaria que dejó esa multa en cero dólares a finales de 2018, lo que desató la disputa actual.

Si los jueces determinan ahora que esa cláusula de la reforma sanitaria de 2010 es ilegal, podrían anularla por completo y dejar sin seguro médico a 22 millones de personas ahora cubiertas bajo Obamacare.

Barrett dijo ante el Senado que no es “hostil” hacia Obamacare, pero en el pasado criticó el programa y cuestionó aspectos del dictamen de 2012 de la Corte Suprema.

Las elecciones presidenciales.— Barrett también podría intervenir en casos relacionados con la contienda presidencial en curso, dependiendo de si Trump decide impugnar los resultados de los estados más reñidos. Trump ha sugerido que llevará la batalla a la Corte Suprema para exigir un recuento de votos si pierde la reelección.

Ante presiones de senadores demócratas, Barrett rehusó recusarse de casos electorales y pidió que tuvieran más confianza en su entereza profesional, porque no se dejaría utilizar “como pieza [de ajedrez] para decir la elección”.

Además, la Corte Suprema decidirá sobre temas clave relacionados con la votación antes del 3 de noviembre.

También hay dos casos relacionados con el derecho al aborto, uno en Mississipi y otro de Georgia, que podrían llegar hasta la Corte Suprema en esta sesión. 

Alarma de progresistas

Expertos y activistas consultados por Noticias Telemundo temen que, ante el rosario de casos pendientes en la Corte Suprema, Barrett abandone la independencia que prometió tanto en el Senado como anoche durante una ceremonia en la Casa Blanca.

Ante unos 200 invitados, Barrett afirmó que, contrario a los legisladores, los jueces federales no están en deuda con quien los designa, prometiendo así que actuará con independencia y libre incluso de sus preferencias personales.

Aún así, su historial conservador despierta el recelo de activistas de la comunidad inmigrante.

“En los próximos años, es muy probable que la Corte Suprema presida sobre numerosos casos críticos respecto a inmigración y los derechos de los inmigrantes, DACA o el Censo”, señaló Todd Schulte, presidente del grupo FWD.us. “Lo más importante acá es que, si Joe Biden gana la presidencia, él debe dar prioridad a cambios políticos a través del Congreso desde el primer día de su administración”, agregó.

5 cosas que pueden cambiar con la llegada de Amy Coney Barrett en la Corte Suprema de EEUU

Una situación semejante no se había visto desde hace más de 80 años y sus consecuencias podrían marcar a Estados Unidos por varias décadas.

La confirmación de Amy Coney Barrett este lunes en el Senado como magistrada de la Corte Suprema de Justicia -con 52 votos a favor y 48 en contra- significa la consolidación de una clara mayoría ideológica en el máximo tribunal que, a partir de ahora, queda integrado por seis magistrados de tendencia conservadora y tres de tendencia liberal.

Aunque no es inédito, un desbalance como este no se presentaba desde la década de 1930 cuando, durante el primer gobierno de Franklin Delano Roosevelt, había cuatro magistrados conservadores que siempre votaban en bloque -conocidos popularmente como “los cuatro jinetes” (del Apocalipsis)-, tres jueces liberales y otros dos que tendían a votar de forma reiterada en apoyo a los conservadores.

BBC Mundo te cuenta sobre 5 cambios que podrían ocurrir en Estados Unidos tras la consolidación de una holgada mayoría conservadora en la Corte Suprema de ese país.

1. Prohibición del aborto

Legalizado desde 1973, en una decisión histórica conocida como Roe vs Wade, el aborto en Estados Unidos está nuevamente en revisión por parte del máximo tribunal.

“Creo que es muy probable que la Corte debilite el derecho al aborto e, incluso, creo que hay muchas probabilidades de que lo prohíba completamente“, dice Michael Dorf, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Cornell, a BBC Mundo.

El experto señala que ya en el pasado algunos magistrados conservadores han dado señales sobre su disposición a dar ese polémico paso, por lo cual no descarta que pueda ocurrir.

Russell Wheller, no obstante, cree que aunque podría ser prohibido, lo más probable es que la Corte opte por dar luz verde a leyes estatales que, de forma indirecta, limiten las posibilidades de que una mujer abortecomo ha ocurrido en algunas partes del país, donde las condiciones exigidas para el funcionamiento de clínicas para abortos los acaban restringiendo mucho en la práctica.

Durante las audiencias para su confirmación en el Senado, Barrett se negó a dar su opinión sobre el tema del aborto pero sí aclaró que no considera la jurisprudencia sobre el tema como un “superprecedente”, término con el que se refiere a aquellas sentencias que están tan bien establecidas que ya ningún actor político muestra intenciones serias de revertirlas.

Barrett también confirmó que firmó en el pasado dos manifiestos públicos en contra del aborto, pero aclaró que una de ellas fue cuando, saliendo de misa, se encontró con una mesa para que las personas firmaran una declaración “reafirmando su compromiso con la posición de la Iglesia Católica sobre temas de vida”.

La segunda vez lo hizo como profesora de Derecho de la Universidad de Notre Dame en un texto que reafirmaba el “pleno apoyo al compromiso de nuestra universidad con el derecho a la vida”.

En todo caso, durante las mismas audiencias, Barrett confirmó que nunca pondría sus creencias personales por encima de la ley.

2. Matrimonio homosexual

Aprobado en 2015, tras una sentencia que abolió todas las leyes estatales que lo prohibían, el matrimonio entre personas del mismo sexo sigue siendo un asunto polémico en Estados Unidos.

“Es improbable que la Corte Suprema revoque su decisión de hace apenas unos años”, señala Wheeler, quien advierte, no obstante, que el tema puede ser abordado a través de otras normas relacionadas.

Así, por ejemplo, cree que puede haber decisiones sobre temas como el de si un funcionario puede ser demandado por negarse a oficiar una boda entre personas del mismo sexo; o si alguien que presta servicios vinculados con este tipo de festejos -como los reposteros o los floristas- pueden hacer lo mismo.

“Seguro que habrá muchas demandas sobre estos temas”, pronostica Wheeler.

Dorf tampoco cree que el matrimonio homosexual vaya a ser anulado por la Corte, pero afirma que recientemente dos magistrados expresaron su interés por volver a revisar el tema.

3. Obamacare

Desde que en 2010 se aprobó la Ley de Cuidados de Salud Asequibles (conocida popularmente como Obamacare), el Partido Republicano ha intentado anularla.

Se estima que más de 20 millones de personas lograron contar con un seguro médico en Estados Unidos gracias a esta norma.

En 2016, Donald Trump fue electo con la promesa de que iba a “derogar y reemplazar” esta legislación, algo que no consiguió pese a que sí logró debilitar algunos de sus pilares.

En noviembre, la Corte Suprema de Justicia tiene previsto revisar una demanda presentada por los fiscales generales de 18 estados gobernados por el Partido Republicano.

“Hay la duda de si habrá cinco votos que coincidan con el tribunal inferior en considerar que toda la ley es inconstitucional. Mucha gente cree que es improbable que eso ocurra pues se trataría de una lectura extrema de la ley“, señala Wheeler.

Dorf considera que desde el punto de vista jurídico la demanda actual contra Obamacare es muy débil, por lo que no debería prosperar.

“De todas formas, es posible que la deroguen. Después de todo, una corte de apelaciones aceptó sus argumentos así que no se puede descartar que cinco magistrados hagan lo mismo”, apunta.

4. Menos regulaciones, más pena de muerte

Dorf señala que la Corte Suprema anterior a la llegada de Barrett ya era bastante “amigable” con el sector empresarial y hostil ante los intentos del gobierno de imponer normas sobre la actividad privada.

Ahora piensa que esas tendencias se van a exacerbar.

“Vamos una ver una tolerancia menor ante los intentos regulatorios del gobierno”, señala.

Además cree que la Corte va a ser más conservadora en temas como la pena de muerte y que las libertades religiosas van a ser potenciadas.

“Creo que vamos a ver una deferencia extrema hacia la religión”, asegura.

5. ¿Una Corte debilitada?

La nominación y confirmación de Barrett estuvo envuelta en una gran polémica debido a que fue llevada adelante de forma unilateral a pocas semanas de las elecciones presidenciales contando únicamente con los votos del Partido Republicano.

El proceso fue cuestionado por el Partido Demócrata que recordó que en 2016 los republicanos bloquearon la confirmación del juez Merrick Garland -nominado por el entonces presidente Obama, con el argumento de que por ser año electoral había que esperar hasta la elección de un nuevo mandatario.

Russell Wheeler asegura que el nombramiento de Barrett, en estas circunstancias, solamente contribuirá para intoxicar aun más el ambiente político en Estados Unidos.

“Se rompe con una de las normas de la política estadounidense de que, hasta cierto punto, las designaciones en el Poder Judicial deben contar con apoyo bipartidista y, en alguna medida, deben reflejar un consenso”, señala.

“Eso solía ser así cuando se necesitaban 60 votos (de 100) en el Senado para confirmar a un magistrado y, mayormente, los presidentes nominaban a personas con quienes coincidían ideológicamente pero que no eran extremistas”, agrega.

Wheeler cree que esta acción de los republicanos tendrá un efecto a corto plazo al movilizar a los votantes demócratas, molestos por lo ocurrido, pero también tendrá consecuencias sobre la Corte que podría ver dañada su imagen institucional.

Republicanos allanan camino a jueza nominada por Trump para ser electa hoy al Tribunal Supremo de EEUU

El Senado de Estados Unidos quedó ayer domingo a un paso de confirmar a la jueza ultraconservadora Amy Coney Barrett, nominada por el presidente, Donald Trump, para cubrir la vacante que dejó en el Tribunal Supremo la fallecida magistrada progresista Ruth Bader Ginsburg.

Por 51 votos a favor y 48 en contra, la mayoría republicana del Senado aprobó una moción que inicia una cuenta atrás de 30 horas hasta la votación final sobre Barrett.

Se espera que ese voto se produzca en el pleno del Senado a última hora de la tarde del lunes, y está previsto que salga adelante, por lo que la jueza podría incorporarse al Supremo este mismo lunes o el martes, a una semana de la elección presidencial.

Inusual sesión

En una inusual sesión de fin de semana, la mayoría republicana en el Senado superó en votos a los demócratas y barrió un obstáculo en el procedimiento para la nominación de Barrett.

El proceso de nominación de Barrett, que esencialmente aseguraría una mayoría conservadora de 6 a 3 en la Corte Suprema, se ha movido a una velocidad poco común.

Trump, que va rezagado en las encuestas contra el candidato demócrata Joe Biden, ha dicho que quiere que Barrett, de 48 años, sea confirmada antes de la elección del 3 de noviembre para que esté en ese puesto en caso de que la corte tenga que abordar alguna cuestión relacionada con las elecciones.

Dos senadoras republicanas, Susan Collins, que enfrenta una dura reelección en Maine, y Lisa Murkowski, de Alaska, votaron en contra del avance del proceso después de decir durante las últimas semanas que se oponían a confirmar a un juez en una fecha tan cerca a las elecciones presidenciales.

El líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, dio prioridad al proceso de confirmación en la cámara alta sobre otros asuntos, incluido un nuevo proyecto de ley para aliviar económicamente a millones de estadounidenses y a empresas y autoridades locales duramente afectadas por el coronavirus.

Los demócratas advirtieron que Barrett terminaría votando para desarticular el Obamacare, que ha ayudado a millones de estadounidenses a obtener un seguro médico, y tal vez ayudaría a anular la ley del caso Roe contra Wade, que representa la histórica decisión aprobada en 1973 para protege el derecho al aborto.

Panel del Senado aprueba a Barrett para Corte Suprema pese a boicot demócrata

La Comisión Judicial del Senado de Estados Unidos, controlada por los republicanos, aprobó este jueves la nominación de Amy Coney Barrett para un puesto vacante en la Corte Suprema, allanando el camino para un debate en el pleno de la cámara y una votación para su confirmación la semana próxima.

El procedimiento tuvo lugar a pesar de un boicot de los 10 miembros demócratas de la comisión, que no asistieron a la sesión. La votación final fue de 12-0, con solo los integrantes republicanos.

La nominación de Barrett por el presidente Donald Tump fue controversial desde el principio. Los demócratas cuestionan que no se debió proceder a las audiencias hasta después de las elecciones del 3 de noviembre, pero los republicanos aceleraron de todas formas el proceso.

Además, Barrett, una conservadora, ha sido criticada por sus concepciones sobre el aborto y el temor de que pudiera influir en una posible abolición de la ley de 1973 que permitió el derecho al aborto en Estados Unidos.

Ella dijo en las audiencias que sus creencias no obstruirían su percepción de los precedentes jurídicos y que no tiene una agenda personal para derogar el aborto, aunque esto no ha convencido a sus críticos.

FILE PHOTO: Judge Amy Coney Barrett poses in an undated photograph obtained from Notre Dame University

¿Quién es Amy Coney Barrett, la nominada de Trump a la Corte Suprema?Es católica, conservadora y se anticipa que será nominada a la Corte Suprema, para remplazar a la fallecida magistrada Roth Bader Ginsburg. Estudió leyes en la Universidad de Notre Dame, donde luego fue profesora. Fue jueza de apelaciones y sus opiniones conservadoras preocupan a sectores liberales del Partido Demócrata. Aún así, tres senadores demócratas votaron por ella tras ser nominada a una corte de apelaciones.

Por otro lado, Barrett, de 48 años, sustituiría a la magistrada liberal Ruth Bader Ginsburg, quien falleció el mes pasado, e inclinaría la balanza en la Corte Suprema hacia el conservadurismo por un margen de 6-3.

Los demócratas confiaban en que boicotear la sesión de la Comisión Judicial obligaría a los republicanos a cambiar las reglas del panel, que dicen que al menos dos miembros del partido minoritario deben estar presentes para que haya un quorum.

Sin embargo, Mike Davis, un exasesor del panel, dijo que la votación de la comisión no necesitaba la presencia de los demócratas y es una práctica normal con la asistencia de todos los miembros de la mayoría.

Una fuente demócrata replicó que nunca las normas se habían alterado para una confirmación a la Corte Suprema.

Trump dijo que quería a la jueza Barrett en la Corte Suprema a tiempo para cualquier disputa que pudiera surgir de las elecciones del 3 de noviembre.

Con una mayoría de 53-47 de los republicanos en el Senado, la confirmación de Barrett parece asegurada.

Miles de mujeres protestan contra la jueza nominada por Trump para el Supremo

Miles de mujeres, y algún que otro hombre, protestaron este sábado en varias ciudades del país contra de la nominación de la jueza ultraconservadora Amy Coney Barrett, abiertamente opuesta al aborto, para cubrir una vacante en el Tribunal Supremo que hizo el  presidente Donald Trump, antes de la celebración de elecciones.

Tal es su indignación que la Marcha de Mujeres, que normalmente se ha celebrado en enero desde la investidura de Trump el día 20 de ese mes en 2017, ha decidido organizar una edición especial a solo 17 días de los comicios generales, en los que el presidente se presenta a la reelección, y en medio del proceso de confirmación de Barrett en el Senado, que casi con seguridad será refrendada el 26 de octubre en el pleno de la cámara.

La manifestación principal tuvo lugar en Washington DC, donde las participantes se concentraron en Freedom Plaza para marchar poco después rodeando el Capitolio y acabar en el Mall, la explanada monumental que une la sede del Congreso con la Casa Blanca.

Trump y los republicanos del Senado, donde tienen la mayoría, han acelerado el proceso para confirmar a Barrett antes de los comicios, tras la muerte en septiembre de la jueza progresista Ruth Bader Ginsburg, pionera del feminismo y de los derechos reproductivos.

Nominada de Trump a la Corte Suprema se niega a condenar la separación de familias migrantes

Amy Coney Barrett, la jueza que el presidente Donald Trump nomina para ocupar la vacante en el Tribunal Supremo, se negó este miércoles a expresar su opinión sobre la separación de familias migrantes en la frontera con México, a pesar de que le interrogaron específicamente por ese tema.

“¿Crees que es inapropiado separar a niños de sus padres para desalentar que los inmigrantes vengan a Estados Unidos?”, preguntó el senador Cory Booker, un demócrata de Nueva Jersey, durante el tercer día de su audiencia de confirmación.

La respuesta de Barrett no fue diferente a otras que lanzó en las jornadas anteriores sobre temas polémicos. La jueza simplemente trató de evadir la respuesta, pese a la insistencia de su interlocutor.

“Senador Booker, ese ha sido un asunto de debate de políticas [de la Administración Trump]. […] Ya sabes, un asunto de debate político de alto nivel en el que no me puedo ver envuelta como jueza”, replicó Barret sobre una medida que forma parte de la política migratoria de ‘tolerancia cero’ del presidente Trump y que separó a miles de niños de sus padres.

¿Qué ha dicho sobre inmigración y discriminación la jueza que Trump nomina a la Corte Suprema?

El Senado comenzó este lunes con las audiencias de confirmación de la nominada de Trump, la jueza Amy Coney Barrett, a la Corte Suprema. La conservadora, que sustituirá a la fallecida Ruth Bader Ginsburg, se ha pronunciado sobre temas como el aborto, el control de armas, la inmigración o la discriminación en el trabajo. ¿Qué opina sobre estos últimos dos temas?

Inmigración

Como jueza del Tribunal de Apelaciones del Séptimo Circuito, Barret se opuso a bloquear temporalmente en Chicago la llamada regla de “carga pública”, con la que la Administración Trump pretende negar estatus de residente permanente a los inmigrantes que usan cupones de alimentos, Medicaid y cupones de vivienda.

Barrett escribió que el derecho migratorio vigente y una reforma de la asistencia social de la era Clinton ya habían limitado la asistencia pública a los quienes no son ciudadanos. Para ella, la Administración estaba haciendo uso del margen de maniobra recogido en las leyes, según publicó Associated Press.

Las objeciones de los inmigrantes y sus defensores “reflejan el desacuerdo con esta elección de política e incluso la exclusión legal misma. El litigio no es el vehículo para resolver disputas sobre políticas”, según escribió la llamada a convertirse en jueza de la Corte Suprema.

Discriminación en el trabajo

En 2019, Barret fue una de las tres juezas que confirmó por unanimidad desestimar una demanda por discriminación que había interpuesto Terry Smith, un empleado negro de Illinois, después de ser despedido de su trabajo como transportista en Illinois. Smith argumentaba que su jefe lo llamaba con un insulto racista.

“La palabra “n” es un epíteto racial ofensivo”, escribió entonces la jueza sobre el caso de Smith contra el Departamento de Transporte de Illinois. Dicho esto, Smith no puede ganar simplemente demostrando que se pronunció la palabra. También debe demostrar que el uso de esta palabra por parte de [su jefe Lloyd] Colbert alteró las condiciones de su empleo y creó un entorno de trabajo hostil o abusivo“, añadió.

Sobre el mismo tema, el juez Brett Kavanaugh -que podría ser compañero de Barret en el Supremo- escribió que un solo insulto de este tipo era suficiente “para establecer un ambiente de trabajo hostil”, en su opinión sobre un caso en la corte de apelaciones de Washington DC.

Senado dividido recibe nominada de Trump a la Corte Suprema

La Comisión Judicial del Senado inició el lunes el proceso de confirmación de Amy Coney Barrett, nominada por el presidente Donald Trump para llenar la vacante en la Corte Suprema de Estados Unidos, en un Senado polarizado donde los demócratas se oponen al plan republicano por sellar el puesto antes de las elecciones del 3 de noviembre.

En el proceso, que se extenderá por cuatro días, se pudieron sentir el lunes los efectos de la pandemia. Varios senadores intervinieron por medio de videollamada y el senador Mike Lee, republicano por Utah que dio positivo hace poco más de una semana, apareció en persona y se quitó el tapabocas para hablar. 

El legislador republicano y presidente de la comisión, Lindsey Graham presentó a Barret, quien sirve como jueza federal en el séptimo distrito, asegurando tiene todas las credenciales y que se están siguiendo los pasos adecuados. 

“No hay nada inconstitucional sobre este proceso”, aseguró Graham, aunque reconoció que nunca se ha confirmado a un juez para la Corte Suprema en un año electoral después del mes de julio. 

Barret, de 48 años, es la tercer candidata del presidente Trump a la Corte de nueve miembros. La oposición ha calificado el proceso de nominación por parte de la Casa Blanca, apoyada por el Partido Republicano de “acelerado”. 

En sus testimonios de apertura, los senadores demócratas aseguraron que el plan del gobierno es acelerar una nominación antes del día de las elecciones para que Barrett incline la balanza en el caso Obamacare, que está programado para pasar ante la corte el 10 de noviembre. 

“No es coincidencia que el Partido Republicano esté apresurando el proceso”, dijo el senador demócrata por Vermont Patrick Leahy y acusó a los legisladores de querer obtener una Corte Suprema liderada por ideas republicanas para “revocar la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio el 10 de noviembre”. 

En un comunicado previo, la jueza Barret dijo que está lista para decirle a los senadores en su audiencia de confirmación a partir del lunes que los tribunales “no deberían intentar” formular políticas y deberían dejar eso a los presidentes estadounidenses y al Congreso.

En el texto, Barrett presenta una interpretación estricta del papel del tribunal superior, diciendo que “no está diseñado para resolver todos los problemas o corregir todos los errores de nuestra vida pública”.

En cambio, expone, “las decisiones de política y los juicios de valor del gobierno deben ser hechos por los poderes políticos elegidos por el pueblo y responsables ante él. El público no debe esperar que los tribunales lo hagan, y los tribunales no deben intentarlo”.

La serie de audiencias que inicia el lunes es clave previo a la votación del pleno del Senado, prevista para fines de octubre.

Barrett sostiene que como jueza, busca “alcanzar el resultado requerido por la ley, sean cuales sean mis preferencias”, según una copia de sus declaraciones preparadas que fue divulgada el domingo.

Su confirmación para reemplazar a la difunta jueza liberal Ruth Bader Ginsburg crearía una mayoría conservadora de 6-3 en la corte que podría llevar a fallos que revoquen los derechos al aborto, amplíen los derechos sobre religión y armas y ratifiquen las restricciones al voto respaldadas por los republicanos, entre otros temas.

Los republicanos tienen una mayoría de 53-47 en el Senado, por lo que la confirmación de Barrett parece casi segura.

Los demócratas han centrado sus críticas hasta ahora en el papel potencialmente decisivo de Barrett en un caso pendiente ante la Corte Suprema en el que Trump y estados liderados por republicanos buscan invalidar Ley de Cuidado Asequible de la Salud, conocida como Obamacare.

Los demócratas han pedido a Barrett que se abstenga del caso, diciendo que tendría un conflicto de intereses porque Trump ha pedido que se derogue la ley.

También le han exigido que se aparte de cualquier caso relacionado con las elecciones presidenciales porque Trump ha dicho que es probable que el tribunal tenga que resolver los casos por disputas electorales.

Se espera que Barrett, una devota católica que ha expresado su oposición al aborto, también enfrente preguntas de demócratas sobre ese tema. Los activistas cristianos conservadores han esperado durante mucho tiempo que la corte revoque el histórico fallo Roe v. Wade de 1973 que legalizó el aborto en todo el país.

El candidato demócrata a la presidencia de EE.UU., el expvicepresidente Joe Biden, argumentó su postura respecto al tema en un comunicado.

“El presidente Trump ha estado tratando de descartar la Ley del Cuidado Asequible de Salud durante cuatro años. Los republicanos han estado tratando de ponerle fin durante una década”, dijo Biden. “Ella tiene un historial escrito de estar en desacuerdo con la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos que defiende la Ley del Cuidado Asequible de Salud”.

Brote de coronavirus en el Senado no parará la votación de nominada de Trump al Supremo

Los senadores republicanos siguen impulsando la confirmación de Amy Coney Barrett como jueza del Tribunal Supremo, a pesar de que tres de estos legisladores han dado positivo de COVID-19 y de que el líder de la Cámara Alta ha pausado su actividad parlamentaria.

Comunicados y entrevistas realizadas este lunes han dejado claro que los republicanos del Senado defienden no demorar el calendario de confirmación de Barret aunque el coronavirus esté causando estragos en Washington.

El Comité Judicial de la Cámara Alta aún tiene programado empezar con las audiencias el próximo 12 de octubre, a pesar de las peticiones de los senadores demócratas de retrasar la cita después de que los senadores Mike Lee, Thom Tillis y Ron Johnson anunciaran que tienen coronavirus en el lapso de 24 horas.

Estas audiencias pueden celebrarse a pesar de que el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, haya ordenado el cierre hasta el 19 de octubre, según publicó Politico.

La mayoría republicana en la cámara quiere que la confirmación de Barret se dé antes de las elecciones del 3 de noviembre y ni un solo republicano sugirió este lunes que los casos de coronavirus en el Senado los apartarían de este objetivo.

“No creo que nada haya cambiado. Creo que el senador [Chuck] Schumer [líder de la minoría demócrata] quiere votar en febrero, la mayoría de mis compañeros republicanos quieren votar el jueves”, dijo el senador republicano por Louisiana John Kennedy, que es miembro del Comité Judicial. “Supongo que encontraremos un acuerdo (entre las dos fechas) y votaremos poco antes de las elecciones”, añadió.

Precisamente el anuncio de la nominación de Barrett en la Casa Blanca es señalado como el posible evento en el que se contagió el presidente Donald Trump, la primera dama y hasta una treintena de personas que tienen conexión con el mandatario o con el partido republicano.

El presidente Trump anuncia a Amy Coney Barrett para la Corte Suprema

El presidente Donald Trump dijo el sábado que está nominando a Amy Coney Barrett, una jueza conservadora de la corte federal de apelaciones, para suceder a la difunta juez Ruth Bader Ginsburg en la Corte Suprema de Estados Unidos.

Trump lo calificó como un “momento de mucho orgullo”, y dijo que Barrett era una mujer de “intelecto imponente” y “lealtad inquebrantable a la Constitución”.

La nominación esperada se produce en un momento crítico de la historia, ya que el presidente cuestiona abiertamente la integridad de las próximas elecciones y no se ha comprometido con una transferencia pacífica del poder en caso de que pierda.

En repetidas ocasiones Trump ha dicho que la Corte Suprema necesitaba llenar los nueve escaños antes del día de las elecciones, en caso de que la corte tuviera que evaluar la legalidad de las boletas electorales enviadas por correo a los estadounidenses en todo el país en medio de la pandemia de coronavirus.

Y varios casos importantes se vislumbran en el horizonte inmediato, en caso de que se confirme tan rápidamente como esperan los republicanos, incluido uno que podría determinar el destino de la Ley del Cuidado de Salud Accesible (Obamacare).

Extraoficial: Trump nominará a la jueza ultraconservadora Amy Coney Barrett para la Corte Suprema

El presidente Donald Trump, nominará hoy sábado a la jueza conservadora Amy Coney Barrett para cubrir la vacante dejada en el Tribunal Supremo por el fallecimiento hace una semana de la magistrada progresista Ruth Bader Ginsburg, informaron este viernes medios de comunicación.

Según la cadena de televisión CNN, que citó varias fuentes de alto rango del Partido Republicano, la Casa Blanca ha indicado que pretende nominar a Barrett durante las conversaciones con varios dirigentes de la formación política conservadora en el Congreso del país.

Las fuentes de la CNN, no obstante, indicaron que existe la posibilidad de que Trump cambie su elección a última hora.

El diario The New York Times, que citó a personas conocedoras del proceso, confirmó que Trump ha elegido a Barrett, que actualmente sirve en la Corte de Apelaciones del Séptimo Circuito, con sede en Chicago, para suceder a Ginsburg, tras mantener con ella una reunión esta semana en la Casa Blanca.

De acuerdo con las fuentes del rotativo, el presidente quedó impresionado con esta jueza, sobre la que reputados juristas habrían hablado como una futura Antonin Scalia, el magistrado conservador del Supremo fallecido en 2016 y del que Barrett fue secretaria judicial.

sas mismas fuentes también avisaron de que es habitual que Trump cambie de planes en el último momento, y que por ahora se desconoce si se ha entrevistado con otras candidatas al puesto.

Barrett, católica y de 48 años, es la antítesis de Ginsburg, considerada como un icono feminista, al menos en lo que se refiere al derecho al aborto, que defiende recortar en la mayoría de supuestos.

Está previsto que Trump presente a su nominada al Supremo mañana sábado, después de que el fin de semana pasado adelantó que sería una mujer.

La favorita en la lista es Barrett; seguida de la cubana estadounidense Bárbara Lagoa, de 52 años, y de Allison Jones Rushing, de solo 38; además de una abogada de la Casa Blanca, Kate Todd, según fuentes cercanas al proceso de selección citadas por The New York Times.

Todas ellas se ajustan supuestamente a los criterios que Trump ha asegurado buscar en una jueza, con el objetivo de ganarse el favor y los votos de la derecha cristiana: la oposición al aborto y la defensa férrea del derecho a portar armas.

De resultar confirmada por el Senado, donde el líder de la mayoría republicana, Mitch McConnell, ya anunció que someterá a voto a la candidata elegida por el mandatario, sería la tercera persona nominada por Trump en llegar al Supremo, tras los jueces Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh.

Con su posible ascensión a esa corte, la persona nominada por Trump consolidaría la mayoría de derechas en el tribunal con seis jueces conservadores y tres progresistas.