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Gobernador de Arizona ordena reabrir escuelas para educación en persona

El gobernador de Arizona Doug Ducey ordenó que todas las escuelas deben volver al aprendizaje en persona este mes, diciendo que “los estudiantes deben regresar al aula”.

La medida se produce aproximadamente un año después de que las escuelas inicialmente cerraran las clases presenciales para ayudar a limitar la propagación del COVID-19.

Desde entonces, las decisiones sobre cuándo y cómo reabrir escuelas en Arizona se han dejado en gran parte en manos de los distritos locales.

Ducey emitió una orden ejecutiva el miércoles que pide que todas las escuelas vuelvan a abrir el aprendizaje en persona antes del 15 de marzo o después de las vacaciones de primavera, 

La orden del gobernador proporciona excepciones para las escuelas intermedias y secundarias en los condados que tienen alta transmisión de coronavirus según lo definido por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Esto se aplica a los condados de Coconino, Yavapai y Pinal, dijo la Oficina del Gobernador.

“Más de la mitad de las escuelas de Arizona están abiertas y ofrecen opciones en persona. Más escuelas deben seguir su ejemplo y allanar el camino para opciones educativas equitativas para todos los estudiantes de Arizona”, dijo Ducey.

Según las métricas desarrolladas por los CDC para la pandemia de COVID-19, 12 de los 15 condados de Arizona se encuentran en fases en las que es seguro abrir todas las escuelas, incluidos los dos condados más grandes del estado, Maricopa y Pima.

“Los estudiantes de Arizona deben regresar al salón de clases. Más de la mitad de las escuelas de Arizona están abiertas y ofrecen opciones en persona. Más escuelas deben seguir su ejemplo y allanar el camino para opciones educativas equitativas para todos los estudiantes de Arizona ”, dijo el gobernador Ducey.

Biden consigue gana en Georgia y Arizona y sigue sumando colegios electorales

El resultado final de las elecciones presidenciales de Estados Unidos celebradas el pasado 3 de noviembre es de 306 votos electorales para el demócrata Joe Biden y 232 para el presidente republicano Donald Trump. Las últimas proyecciones de los grandes medios llegaron entre el jueves por la noche y este viernes a mediodía (hora estadounidense) en los tres Estados que quedaban por adjudicar, donde las diferencias han sido mínimas. Trump es el décimo presidente en la historia en perder la reelección y el primero en este siglo.

Nueve días después de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, este jueves por la noche todos los grandes medios estaban por fin en condiciones de proyectar matemáticamente la victoria de Joe Biden en el Estado de Arizona. El margen es mínimo, un 0,36%, que se traducía en apenas 11.000 votos de diferencia de un total de 3,3 millones. Sin embargo, los modelos matemáticos de NBC, CNN y The New York Times consideraron que la tendencia hace imposible que Donald Trump pueda darle la vuelta al resultado. Associated Press, The Wall Street Journal y Fox News dieron Arizona a Biden la misma noche de las elecciones, pero el estrechísimo margen de votos había evitado el consenso hasta ahora.

El viernes a mediodía, los mismos modelos de proyección daban finalmente la victoria a Biden en Georgia por apenas el 0,3% de los votos y a Trump en Carolina del Norte con un 1,3% de ventaja. Los Estados ya están certificando estos días sus elecciones y acabarán de hacerlo el próximo día 10 de diciembre. La victoria final de Biden deja un mapa en el que los demócratas han dado la vuelta nada menos que a cinco Estados ganados por Trump en 2016: Michigan, Wisconsin, Pensilvania, Georgia y Arizona. Además, Biden ha sacado más de cinco millones de votos más que Trump.

Las aspiraciones de Trump de llevar el resultado a los tribunales, o de convencer a los estadounidenses de que ha sido una elección ajustada que ha caído del lado demócrata debido a malas artes, se alejaron casi definitivamente este viernes ante la vista del mapa definitivo. Biden no solo ha recuperado la llamada muralla azul de los Estados industriales del Medio Oeste, cuya base sindical había sido leal a los demócratas hasta que llegó Trump. Además ha dado la vuelta, aunque sea por la mínima, a dos Estados tradicionalmente republicanos, una victoria que envían señales preocupantes sobre el futuro del partido de Trump.

Joe Biden es el primer demócrata que gana en Arizona desde 1996. Aquel año, Bill Clinton se adjudicó el Estado tradicionalmente republicano, hogar de Barry Goldwater, pero fue porque un tercer candidato dividió el voto republicano. Antes de Clinton, Arizona no votaba por un demócrata desde Harry Truman en 1948. En el caso de Georgia, ese Estado sureño no votaba demócrata desde Clinton en 1992, y básicamente por el mismo fenómeno de división del voto conservador. Antes de eso, Georgia había votado al demócrata Jimmy Carter (1976 y 1980), porque era senador por ese Estado. El sur de Estados Unidos dejó de votar demócrata a partir de los años 60.

La victoria de Biden en Arizona tiene un especial significado. Se trata de un objetivo de los demócratas desde hace una década, cuando a través de organizaciones de inmigrantes y sindicatos comenzaron a registrar y movilizar masivamente a una población mexicoamericana que hasta entonces había vivido marginada de la política. Hoy, el electorado latino alcanza los casi 1,2 millones, el 23% del censo electoral de Arizona, un porcentaje superior a Nevada o Colorado.

Aparte del voto mexicoamericano, Biden ha contado con la ayuda, aún por cuantificar, de un sector republicano que rompió con Trump por sus insultos al senador John McCain, verdadero mito político en Arizona. Desde el verano, se podían ver en Phoenix carteles de “republicanos por Biden”, un fenómeno de rechazo al presidente que no se ha dado tan abiertamente en otros Estados. La propia viuda del senador, Cindy McCain, la matriarca del Partido Republicano de Arizona, apoyó públicamente a Biden, ha hecho campaña por él y es miembro de su equipo de transición. Biden y McCain eran amigos en el Senado.

Arizona era, además, la última joya republicana del Oeste, donde todos los Estados con cierto peso de población han ido cayendo del lado demócrata en una tendencia consistente desde hace 25 años. La población latina, joven y urbana hizo demócrata California en el cambio de siglo, y después el fenómeno se fue repitiendo en Nevada y Colorado. Con Arizona, que no había votado demócrata en este siglo, cae una de las piezas más preciadas de los republicanos en el Oeste. Ni Nevada, ni Colorado, ni California han vuelto atrás después de votar demócrata.

En Georgia, Biden ha conseguido una victoria histórica gracias a años de movilización del voto afroamericano. La principal responsable de organizar a esa comunidad ha sido Stacey Abrams. Tras su intento fallido por ser gobernadora en 2018, Abrams inició el movimiento que ha cimentado una victoria demócrata de la que ambos partidos van a sacar lecciones.

A la victoria de Biden en Arizona se suma además la del astronauta Mark Kelly, que se presentaba al Senado como demócrata y que ganó su escaño por un margen mayor que Biden. Arizona no tenía dos senadores demócratas a la vez desde los años 50. Kelly tomará posesión a finales de noviembre, pues sustituye a la republicana Martha McSally, que no fue electa, sino que fue designada por el gobernador para ocupar el escaño de John McCain. Ahora, lo ocupará un demócrata.

En Georgia, la movilización demócrata ha permitido aspirar a los dos escaños del Senado por ese Estado. Los candidatos demócratas no han ganado, pero han conseguido forzar segundas vueltas que se celebrarán el próximo 5 de enero. Gracias a eso, y a las victorias en Arizona y Colorado, el control republicano del Senado está en el aire.

Arizona es el primer estado en pagar los $300 extra por desempleo

El estado de Arizona es el único que al momento está enviando los $300 dólares extra semanales por desempleo acorde con una orden ejecutiva que fue firmada por el presidente Donald Trump el 8 de agosto pasado.

Al momento del anuncio, el presidente dijo que el Gobierno federal aportará el 75 % de los fondos ($300 dólares), y los estados debían agregar el monto restante de $100, equivalente al 25 %.

El plan provocó oposición entre algunos gobernadores que expresaron abiertamente no contar con el dinero para cumplir con el pago total. Uno de éstos fue el de Nueva York, Andrew Cuomo.

Sin embargo, las autoridades en el estado anunciaron que aplicarían para la ayuda adicional del programa de “Asistencia para Salarios Perdidos”.

Esta semana trascendió además que solo tres estados cumplirían con la cifra de $400 sumando los $100 que podrían aportar según la orden ejecutiva.

Al momento, a 13 estados se les aprobó la solicitud para recibir los fondos provenientes de la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias (FEMA). El Gobierno reasignaría $44 mil millones de dólares del Fondo de Ayuda para Desastres de FEMA para cumplir con los pagos de desempleo extra.

Trump admite que morirá gente por reabrir la economía americana

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, admitió ayer martes que más ciudadanos morirán al reabrir la economía del país, pero volvió a quitarle importancia a la amenaza del coronavirus al llevar destapada la cara durante una visita, precisamente, a una fábrica de mascarillas.

Preguntado por la cadena ABC News sobre si cree que aumentará el número de muertos por desconfinar a la población para reabrir la economía, el mandatario aseguró: “Es posible, habrá algunos”.

Y sucederá porque la gente “no estará confinada en un apartamento, en una casa o donde quiera que sea”, dijo Trump en la fábrica de Honeywell en Phoenix, Arizona, que visitó en su primer viaje importante desde que comenzara la cuarentena por el coronavirus.

La campaña de reelección de noviembre de Trump se activa después de la orden de confinamiento masivo impuesta para tratar de detener la propagación del virus, que ya ha matado a 70.000 personas en Estados Unidos, una cifra que antes de junio llegará a las 100.000, según varios pronósticos. 

“Debemos abrir nuestro país”, insistió el mandatario desde las instalaciones de la empresa. “No podemos mantener nuestra economía cerrada por los próximos cinco años”. 

“No digo que todo sea perfecto. ¿Se verán afectadas duramente algunas personas? Sí. Pero debemos reabrir nuestro país y debemos hacerlo pronto”, añadió. 

La Casa Blanca lleva días centrando su discurso sobre el desconfinamiento progresivo del país. 

Si faltaba una señal de la voluntad del gobierno de comenzar un nuevo capítulo, el vicepresidente, Mike Pence, indicó que la célula de crisis sobre la covid-19 pondrá fin a su labor en las próximas semanas. 

La portavoz de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, precisó, sin embargo, que los expertos médicos iban a seguir estrechamente vinculados a la toma de decisiones. “El presidente continuará su trabajo basado en datos para una reapertura segura”, dijo. 

Tras haber dado a entender lo contrario, Trump, rodeado de obreros con mascarillas durante la visita de la empresa en Phoenix, no se puso ninguna. 

– Usar o no las mascarillas –

A solo seis meses de las elecciones, el político republicano intenta con ahínco cambiar el estado de ánimo de la opinión pública y asentar su apuesta de que habrá una recuperación económica rápida.

Pero en un momento en que no hay signos de que la pandemia amaine, sus críticos lo acusan de dar la espalda a la crisis para obtener ganancias políticas. 

Las mascarillas, como las N-95 que produce la planta de Honeywell, se han convertido en un símbolo de las divisiones en el país sobre cómo manejar la pandemia. 

Las encuestas muestran que para los votantes demócratas las mascarillas son un signo de la responsabilidad compartida en la sociedad, mientras que los republicanos las ven como una amenaza contra la libertad individual. 

Los médicos expertos que asesoran a la Casa Blanca y la primera dama, Melania Trump, promueven las mascarillas como herramientas cruciales para luchar contra el avance del virus, para el cual todavía no hay vacuna.