El cine, como la vida, está hecho de detalles y hay una escena del documental Mucho, mucho amor: la leyenda de Walter Mercado, que estrenó Netflix el pasado miércoles 8 de julio de 2020, que capta la esencia de una vida rica y compleja, la de Walter Mercado Salinas.

El artista y astrólogo puertorriqueño, fallecido en noviembre del año pasado, llegó a la sala de la casa de millones de personas con sus predicciones y sus horóscopos durante décadas, y aun así fue un misterio.

En el documental, Mercado entra a la plaza del HistoryMiami Museum, en el downtown de esta ciudad, donde la noche anterior se había inaugurado a sala llena una exposición dedicada a él, en la que sus legendarias capas fueron el plato fuerte entre una variedad de objetos que documentaban su carrera de bailarín, actor y luego del astrólogo más conocido de Latinoamérica.

Cansado y adolorido pero no vencido, Walter está en una silla de ruedas que empuja su asistente de toda la vida, Willie Acosta. La escena, en una plaza pública, es una de las más íntimas que se pueda imaginar en el cine. Walter mira el gran afiche que ha puesto el museo para publicitar la exposición, y de momento se cuela un aire de reflexión sobre su vida y también de afecto a la persona que lo ha acompañado durante tantos años.

Walter y Willy no se dicen mucho porque las palabras entre ellos son sobreentendidas. Tienen una conexión “única”, concuerdan los directores del documental, Cristina Costantini y Kareem Tabsch, y el productor Alex Fumero.

“Cuando empezamos a rodar el documental pensamos que la relación era muy especial, y si no era una relación romántica era una con vínculos emocionales muy profundos”, dijo Fumero.

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Willy reconoce en el documental que durante años muchos se han preguntado si entre ellos ha habido algo más que una amistad. Pero, ¿al final es importante tener la respuesta?

“Después de pasar tanto tiempo con Walter yo sigo sin saber”, afirmó Fumero, indicando que la filmación del documental tomó dos años.

Walter Mercado, su relación con el dinero y su sexualidad

La misión del documental es explorar el hombre detrás del maquillaje y las capas, el que desayuna y duerme junto a su perro, el que toma cientos de vitaminas para prologar sus ya largas ocho décadas, y el que se esconde entre luces y cuadros de su casa en San Juan, la que parece una galería, pero está llena de amor porque Walter ha sido siempre muy familiar.

Es por eso que resulta lógico que la curiosidad por filmarlo parta de dos miamenses, Tabsch y Fumero, que crecieron viendo a Mercado en la televisión, haciendo silencio por orden de sus mayores cuando él decía el horóscopo de los signos de la familia. El mismo crédito le da el compositor, actor y figura de Broadway Lin-Manuel Miranda, entrevistado en el documental, quien se prueba una de las capas de lentejuelas de Mercado, con la bandera puertorriqueña, que hizo su aparición en la Parada de los boricuas en Nueva York.

“Walter fue un pionero en varios sentidos, alguien que se presentaba como masculino y femenino y que pudo triunfar, en un mercado que sabemos que es muy machista y a veces homofóbico”, dice Fumero.

Tabsch señala que hay que considerar que en la época y el lugar que Mercado se crió los temas de la sexualidad no se hablaban abiertamente, pero que el astrólogo fue auténtico.

“Aunque a él no se le gustaban las etiquetas, creo que cada vez que aparecía ante una cámara o en un escenario nos mostró quién era”, dijo Tabsch. “Vivió de una manera auténtica, no estaba pensando en los juicios que iba a hacer la gente al ver a un hombre maquillado”.

Pero no fue fácil que Walter comprendiera que un documental no es un especial de televisión, donde sólo contaría lo maravilloso de su vida. Los cineasta tuvieron que hurgar para llegar a temas difíciles como su sexualidad, su relación con el dinero y el golpe que le propinó su administrador, que le impidió durante años usar su nombre, y que lo llevó a una batalla legal que le costó miles de dólares y por último le resquebrajó la salud.

“Necesitamos ganarnos su confianza porque al principio era un performance, no se relajaba, y tampoco le gustaba hablar nada negativo”, contó Fumero, indicando que le hicieron la pregunta de los problemas que había tenido con su administrador, Bill Bakula, de varias maneras, y Mercado hablaba maravillas de Bakula.

“Tuve que ir y decirle a Ivonne: ‘Tu tío no está diciendo la verdad’ ”, recordó Fumero, sobre el apoyo que recibió de las sobrinas de Walter, en este caso de Ivonne Benet Mercado.

“Yo sufrí”, reconoció finalmente Mercado como pidiendo que lo dejaran tranquilo.

Fumero apuntó que Mercado tuvo siempre una relación complicada con el dinero, porque más bien no lo entendía.

“La realidad es que aunque le encantaba el lujo y la elegancia, no estaba enfocado en el dinero, sino en vivir el tipo de vida que le gustaba, estar frente al público, adorarlo y ser adorado”, precisó.

Betty Mercado, una de las sobrinas del astrólogo que ha continuado su labor escribiendo los horóscopos que se publican a diario en la prensa, como en el Nuevo Herald, aprobó esta sinceridad que consigue el documental.

“Lo que más me ha gustado es que Mucho, mucho, amor presenta a Walter tal como él es”, dijo, hablando en presente. “Muy dado a su público y a su familia. Podemos ver a Walter el hombre, Walter el artista y Walter el astrólogo. También al ser de una calidad humana incomparable”.

Costantini señaló que una de sus tomas preferidas del filme fue la que consiguieron en la casa de Mercado un día que él estaba enfermo y no pudo grabar. Los cineastas se recrearon en los detalles más íntimos, los objetos que el astrólogo recopiló en sus viajes por el mundo, y que resultan un regalo para que sus fans lo puedan ver en el mundo privado que se construyó en una casa de dos plantas en Cupey, un barrio tranquilo de San Juan al que no se puede entrar sin ser invitado.

“Dicen que uno no debe conocer a sus héroes porque pueden defraudar, pero Walter era una persona de una gran gentileza, hacía sentir especial a todos en la habitación. Yo no esperaba encontrar a alguien tan lleno de amor”, dijo Costantini.

Financiar el cine en Miami

Fumero, que dejó una carrera de ejecutivo en HBO para dedicarse a la producción independiente, destacó que el equipo de Mucho, mucho amor trabajó con muy pocos recursos. Comenzaron con un pequeño presupuesto de una beca de $10,000 que les otorgó ArtesMiami, una organización sin fines de lucro que apoya a las artes en Miami.

“El mundo norteamericano rehusaba entender la magnitud de Walter, y nuestra gente no apoya con billete”, se quejó el productor.

Asimismo, Fumero trajo a colación la reciente polémica por el estreno en Netflix de la película Red Avispa (The Wasp Network), que ha sido rechazada por una gran parte del exilio cubano porque muestra el punto de vista del gobierno de Cuba al presentar a los espías cubanos como héroes, y al mismo tiempo, desacreditar a líderes del anticastrismo en Miami.

“Si queremos contar nuestras historias y cultura, si queremos mostrar a nuestros héroes, tenemos que apoyar con dinero, con promoción”, dijo Tabsch, que ha sido un promotor del cine en Miami como cofundador de O Cinema, que ahora opera desde la antigua Cinemateca de Miami Beach.

Para Costantini, una cineasta premiada, es un sueño que el documental, que se estrenó en el Festival de Sundance el año pasado y fue nominado al Gran Premio del Jurado, llegue a todo el mundo a través de Netflix.

Tabsch concluye que el mensaje ecuménico de Mercado, que no estaba ligado a una religión, podrá llegar más lejos.

“Su mensaje era de amor al prójimo. Si alguien vive amando y es amado, va a ser un triunfo”.

Para ver el documental en Netflix: www.netflix.com/muchomuchoamor