La filtración de los llamados FinCEN Files ha vuelto a poner a varios de los principales bancos del mundo bajo la lupa por su rol en el lavado de dinero.

Los archivos incluyen miles de «reportes de actividades sospechosas» elaborados por los mismos bancos para la Red de Control de Delitos Financieros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos (FinCEN, por sus siglas en inglés).

Por ley, cualquier inquietud vinculada a transacciones realizadas en dólares estadounidenses debe notificarse al FinCEN, incluso si tiene lugar fuera de EE.UU.

Pero aunque estos reportes confidenciales -conocidos como SARs, por sus siglas en inglés- no necesariamente constituyen prueba de delito, hay varios casos en los FinCEN Files que obligan a preguntarse por qué algunos bancos no actuaron después de encender las alarmas, señala un reporte de la BBC.

– Deutsche Bank: a la cabeza en transacciones sospechosas –

«El banco más grande de Alemania, Deutsche Bank, no es ajeno a los escándalos», reconoce la televisora pública alemana Deutsche Welle.

«Pero los FinCEN Files sugieren que el banco sabía que estaba facilitando transacciones sospechosas que ascienden a más de US$1 billón, incluso después de haber prometido limpiar su cartera», dice en la introducción de su reportaje sobre el banco más mencionado en los documentos filtrados.

Deutsche Bank fue el generador del 62% de todos los informes de actividades sospechosas (SAR) contenidos en los FinCEN Files.

Y eso significa que de los US$2 billones en transacciones sospechosas mencionadas en los documentos, US$1,3 billones pasaron por el banco alemán que en 2015 fue multado por las autoridades estadounidenses por lavado de dinero.

Los reportes de actividades sospechosas contenidos en los FinCEN Files incluyen transacciones de 1999 a 2017, pero son solo una pequeña parte de todos los SARs generados durante ese período.

Y eso significa que Deutsche Bank no necesariamente es el banco que reportó más actividades sospechosas.

Los reportes, sin embargo, no dejan duda de que el banco ayudó a mover dinero sucio a lavadores de dinero con vínculos con el crimen organizado, terroristas, narcotraficantes y personas e instituciones objeto de sanciones internacionales.

Y Deutsche Welle también destacó que, en algunos casos, DB aceptó realizar transacciones sospechosas que habían sido rechazadas por otras instituciones bancarias.

Deutsche Bank, sin embargo, asegura que esas prácticas ya son cosa del pasado.

– HSBC: un esquema Ponzi con conocimiento de causa –

El banco HSBC permitió que estafadores movieran unos US$80 millones de dinero mal habido incluso después de que investigadores estadounidenses los alertaran de que eran producto de una estafa.

Según documentos contenidos en los FinCEN Files, el banco más grande de Gran Bretaña movió el dinero a través de su negocio en Estados Unidos a cuentas de HSBC en Hong Kong en 2013 y 2014.

La estafa en cuestión, llamada WCM777, era un esquema Ponzi, un tipo de fraude que paga a los primeros inversionistas con el dinero recaudado de nuevos miembros.

La misma fue iniciada por el ciudadano chino Ming Xu, un pastor de iglesias evangélicas que también decía operar un banco de inversión global llamado World Capital Market, que prometía paga un 100% de las ganancias en 100 días.

A través de seminarios itinerantes en Facebook y seminarios web en YouTube, Xu -quien niega haber operado un esquema Ponzi– recaudó US$80 millones vendiendo supuestas oportunidades de inversión en computación en la nube.

Miles de personas de las comunidades asiáticas y latinas de EE.UU. invirtieron en el esquema fraudulento, que terminó provocando el asesinato de uno de sus inversionistas, Reynaldo Pacheco.

Los estafadores utilizaron imágenes cristianas para atraer además a comunidades pobres de Colombia y Perú. También hubo víctimas en otros países, incluido Reino Unido.

– Barclays Bank: dinero de un amigo de Putin a pesar de sanciones –

Lo FinCEN Files también sugieren que uno de los amigos más cercanos del presidente ruso, Vladimir Putin, pudo haber utilizado al Barclays Bank en Londres para lavar dinero y eludir sanciones.

El amigo en cuestión es el multimillonario Arkady Rotenberg, quien conoce al presidente ruso desde la infancia, y fue sancionado por EE.UU. y la UE en 2014.

Barclays dice haber cumplido con todas sus obligaciones legales. En 2008, sin embargo, el banco abrió una cuenta para una empresa llamada Advantage Alliance.

Y los documentos filtrados muestran que entre 2012 y 2016 la compañía movió más de US$70 millones utilizando esa cuenta. Muchas de las transacciones ocurrieron después de que Rotenberg y su hermano Boris fueran sancionados.

Y según una investigación del Senado estadounidense de julio de este año, Advantage Alliance es una de las empresas utilizadas por los Rotenberg para evadir las sanciones mediante la compra en secreto valiosas obras de arte, para lo que habría utilizado su cuenta de Barclays en Londres.

«Dado que la presentación de un SAR no es en sí misma evidencia de ningún delito real, solo terminaríamos la relación con un cliente después de una investigación y un análisis cuidadosos y objetivos de la evidencia, equilibrando las sospechas de delitos financieros potenciales con el riesgo de ‘desbancar’ a un inocente cliente», se justificó Barclays en respuesta a un reporte de la BBC.

– JP Morgan: US$1.000 millones de un posible mafioso –

Según los FinCEN Files, JP Morgan permitió que una empresa moviera más de US$1.000 millones a través de una cuenta de Londres sin saber quién era el propietario.

Más tarde, el banco descubrió que la compañía podría ser propiedad de un mafioso en la lista de los diez más buscados del FBI.

El sospechoso en cuestión es Semión Mogilevich, un prominente miembro de la mafia rusa que ha sido acusado de crímenes que incluyen narcotráfico, tráfico de armas y asesinato.

Los bancos han implementado medidas para evitar que las ganancias del crimen organizado circulen por el sistema financiero.

Sin embargo, un reporte de actividades sospechosas enviado por JP Morgan en 2015, después de que la cuenta implicada ya había sido cerrada, revela cómo su oficina de Londres pudo haber movido efectivo vinculado a Mogilevich.

El SAR detalla cómo entre 2002 y 2013 JP Morgan brindó servicios bancarios a una empresa offshore secreta llamada ABSI Enterprises, aunque la propiedad de la empresa no estaba clara en los registros del banco.