Tag: BARACK OBAMA

Anuncian que Obama estará en actos de campaña de Biden

El expresidente Barack Obama reforzará la campaña de Joe Biden en los próximos días.

De acuerdo con CNN, Obama hará parte de varios actos de campaña en territorios que son considerados “campos de batalla” por analistas políticos. El refuerzo de Obama llega cuando Biden lidera la mayoría de las encuestas.

Aunque no fue revelado el calendario de sus apariciones públicas, se cree que Obama hará proselitismo por Biden en Florida, North Carolina, Wisconsin, Michigan, Pennsylvania y Ohio.

“Hace lo suficiente por nuestra campaña”, dijo Biden el miércoles antes de salir de Delaware.

Con Obama en campaña se espera seducir al electorado compuesto por hombres negros, la comunidad latina y a los votantes más jóvenes.

Los eventos con el expresidente no serán masivos como los de Trump. Serán reuniones con distanciamiento social y se garantizará que sean accesible para un gran número de medios de comunicación. Obama estaría junto a Biden en los últimos días de la campaña.

Obama ha hecho campaña por Biden pero de manera virtual. También ha estado en anuncios de TV. En la Convención Demócrata viajó a Philadelphia para un discurso especial en donde se dedicó a atacar a Donald Trump.

Vaticinan un nuevo round entre Trump y Obama en la campaña presidencial 2020

Poco después de que Donald J. Trump fue electo presidente, Barack Obama se dejó caer en su silla en la Oficina Oval.

Ya no quiero saber nada con todo esto”, dijo Obama respecto a su cargo, según varias personas familiarizadas con el intercambio.

Pero sabía, incluso entonces, que un retiro convencional de la Casa Blanca no era opción. Obama, que en ese momento tenía 55 años, quedó descolocado, con una posta que hubiera querido pasarle a Hillary Clinton, sumado a tener que lidiar con un sucesor cuya fijación con él, en su opinión, estaba basada en una extraña antipatía personal, además de una animosidad racial, ejemplificada por la mentira de que Obama no había nacido en Estados Unidos.

“No existe modelo para mi clase de post presidencia”, dijo Obama al asistente. “Claramente ocupo espacio dentro de la cabeza de este hombre”.

Esto no quiere decir que Obama no estuviera comprometido con la idea que tenía sobre cómo sería su jubilación previo a la aparición de Trump: una vida tranquila, que consistiría en escribir, impulsar políticas a través de su fundación, producir documentales con Netflix, y pasar tiempo en familia.

Aún así, más de tres años después de su salida, el presidente número 44 de Estados Unidos está otra vez en un campo de batalla político que ansiaba abandonar, arrastrado por un enemigo, Trump, empecinado en borrarlo de la historia, y un amigo, Joseph R. Biden Jr., igualmente resuelto a acogerlo.

Era bien sabido que habría mucho en juego al hacerlo. Obama protege ante todo su legado, particularmente en vista de los múltiples ataques de Trump. Sin embargo, entrevistas con más de 50 personas que rodean al ex Presidente retratan a un combatiente en un dilema, intentando equilibrar una profunda furia contra su sucesor con el instinto de evitar una refriega que teme podría dañar su popularidad y afectar su lugar en la historia.

Sin embargo, es posible que ese cálculo pueda estar cambiando tras el asesinato de George Floyd a manos de la policía en Minneapolis. Como el primer presidente negro de Estados Unidos, Obama ve la actual concientización social y racial como una oportunidad para elevar una elección este año dictada por el estilo de lucha en lodo de Trump y volverla algo más trascendente —canalizar un movimiento nuevo y juvenil hacia un objetivo político, como él lo hizo en  2008.

Lo está haciendo con suma cautela.

Muchos seguidores han estado presionando para que sea más agresivo. “ Sería bueno que Barack Obama, por una vez, saliera de su cueva y ofreciera —no, más bien, EXIGIERA— un camino hacia adelante”, escribió el columnista Drew Magary en una publicación en abril en Medium muy compartida titulada “¿Dónde diablos está Barack Obama?”.

El argumento en contra: hizo su trabajo y merece que lo dejen en paz.

Sin embargo, recientemente incrementó sus críticas indirectas al gobierno de Trump cuando denunció un “enfoque de gobierno caótico, desorganizado y malintencionado” durante un evento en línea de recaudación de fondos para Biden. Además, expresó una especie de promesa, al decir a los seguidores de Biden: “Lo que hayan hecho hasta ahora no es suficiente. Y lo mismo va para mí, para Michelle y para nuestras hijas”.

Obama habla frecuentemente con Biden, quien fue su vicepresidente, y con los principales asesores de la campaña. Y sin embargo continúa arrastrando los pies en cuanto a algunas solicitudes, en especial de que encabece más eventos de recaudación de fondos. Algunos colaboradores de Obama sugieren que no quiere eclipsar al candidato.

Desde el momento en que resultó electo Trump, Obama adoptó un enfoque minimalista: criticaba sus decisiones de políticas públicas, pero no al hombre en sí, siguiendo la norma de civilidad observada por sus predecesores.

Pero en el caso de Trump, las normas no son lo suyo. Desde un principio dejó claro que quería erradicar todo rastro de la presencia de Obama en el Ala Oeste.

“Esto es personal para Trump; todo tiene que ver con el presidente Obama y acabar con su legado”, afirmó Omarosa Manigault Newman, veterana del programa Apprentice, y, hasta su abrupta salida, una de los contados funcionarios negros en el gabinete de Trump. “El presidente Obama no podrá descansar mientras Trump respire”.

Durante la transición post electoral, Obama empezó a sentirse cada vez más inquieto ante lo que consideraba la despreocupada indiferencia del nuevo presidente y su equipo sin experiencia. Con el tiempo llegó a la conclusión de que la reacción negativa de Trump era una inevitabilidad histórica, y dijo a las personas a su alrededor que lo mejor que podía hacer era “establecer un contraejemplo”.

Fue reveladora la forma en que Obama habló de Trump ese otoño: no se refirió a él tanto como una persona, sino como una especie de padecimiento epidemiológico que sufría el cuerpo político, propagado por sus facilitadores republicanos.

“No empezó con Donald Trump —él es un síntoma, no la causa”, afirmó durante su discurso inicial en la Universidad de Illinois en septiembre de 2018. Añadió que el sistema político estadounidense no estaba lo suficientemente “sano” para formar los “anticuerpos” necesarios para combatir el contagio del “nacionalismo racial”.

Obama ya estaba intensificando sus críticas a Trump antes del asesinato de Floyd en mayo. Sin embargo, el creciente clamor por la justicia racial ha dado a la campaña de 2020 una coherencia para Obama.

Su primera reacción a las protestas, dijeron personas cercanas a él, fue de ansiedad —de que los espasmos de disturbios le cayeran como anillo al dedo a la narrativa de Trump. Pero los manifestantes pacíficos asumieron el control, despertando un movimiento nacional que retó a Trump sin convertirlo en su punto focal.

Poco después, Obama, emocionado, dijo que había llegado “un momento hecho a medida”.

Su respuesta al asesinato de Floyd no consistió en atacar a Trump, sino en alentar a votar a los jóvenes, que no han mostrado gran entusiasmo por apoyar a Biden. Cuando decidió hablar en público, fue para encabezar un foro en línea que destacó una lista de reformas a la policía que no fueron aprobadas por el Congreso en su segundo mandato.

En ese sentido, el papel que ocupa con mayor comodidad es ese al que alguna vez quiso dejar de lado.

El 4 de junio, antes del servicio fúnebre de Floyd en Minneapolis, el ex presidente llamó a su hermano, Philonise Floyd, como lo hizo múltiples veces con familias en duelo durante sus ocho años en el cargo.

“Quiero que tengas esperanza. Quiero que sepas que no estás solo. Quiero que sepas que Michelle y yo haremos todo lo que quieras que hagamos”, dijo Obama durante la emotiva conversación de 25 minutos, según el reverendo Al Sharpton, que estaba presente.

“Fue la primera vez, creo, que la familia Floyd realmente experimentó consuelo desde que él murió”, dijo Sharpton.