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Senado Federal confirma a Amy Coney Barrett como jueza de la Corte Suprema

Mayoría en Senado de EEUU ha votado a favor de confirmar a Amy Coney Barrett como jueza de Corte Suprema.

Esto a un poco más de un mes desde que el presidente Donald Trump la nominara a la posición.

La decisión se tomo pesé a denuncias de que una decisión tan importante debería dejarse en manos del ganador de las elecciones.

A pesar de que los demócratas buscaban impedir el nombramiento, dado que los republicanos dominan este cuerpo legislativo, no pudieron llegar muy lejos con su petición.

Miles de mujeres protestan contra la jueza nominada por Trump para el Supremo

Miles de mujeres, y algún que otro hombre, protestaron este sábado en varias ciudades del país contra de la nominación de la jueza ultraconservadora Amy Coney Barrett, abiertamente opuesta al aborto, para cubrir una vacante en el Tribunal Supremo que hizo el  presidente Donald Trump, antes de la celebración de elecciones.

Tal es su indignación que la Marcha de Mujeres, que normalmente se ha celebrado en enero desde la investidura de Trump el día 20 de ese mes en 2017, ha decidido organizar una edición especial a solo 17 días de los comicios generales, en los que el presidente se presenta a la reelección, y en medio del proceso de confirmación de Barrett en el Senado, que casi con seguridad será refrendada el 26 de octubre en el pleno de la cámara.

La manifestación principal tuvo lugar en Washington DC, donde las participantes se concentraron en Freedom Plaza para marchar poco después rodeando el Capitolio y acabar en el Mall, la explanada monumental que une la sede del Congreso con la Casa Blanca.

Trump y los republicanos del Senado, donde tienen la mayoría, han acelerado el proceso para confirmar a Barrett antes de los comicios, tras la muerte en septiembre de la jueza progresista Ruth Bader Ginsburg, pionera del feminismo y de los derechos reproductivos.

Nominada de Trump a la Corte Suprema se niega a condenar la separación de familias migrantes

Amy Coney Barrett, la jueza que el presidente Donald Trump nomina para ocupar la vacante en el Tribunal Supremo, se negó este miércoles a expresar su opinión sobre la separación de familias migrantes en la frontera con México, a pesar de que le interrogaron específicamente por ese tema.

“¿Crees que es inapropiado separar a niños de sus padres para desalentar que los inmigrantes vengan a Estados Unidos?”, preguntó el senador Cory Booker, un demócrata de Nueva Jersey, durante el tercer día de su audiencia de confirmación.

La respuesta de Barrett no fue diferente a otras que lanzó en las jornadas anteriores sobre temas polémicos. La jueza simplemente trató de evadir la respuesta, pese a la insistencia de su interlocutor.

“Senador Booker, ese ha sido un asunto de debate de políticas [de la Administración Trump]. […] Ya sabes, un asunto de debate político de alto nivel en el que no me puedo ver envuelta como jueza”, replicó Barret sobre una medida que forma parte de la política migratoria de ‘tolerancia cero’ del presidente Trump y que separó a miles de niños de sus padres.

Senado dividido recibe nominada de Trump a la Corte Suprema

La Comisión Judicial del Senado inició el lunes el proceso de confirmación de Amy Coney Barrett, nominada por el presidente Donald Trump para llenar la vacante en la Corte Suprema de Estados Unidos, en un Senado polarizado donde los demócratas se oponen al plan republicano por sellar el puesto antes de las elecciones del 3 de noviembre.

En el proceso, que se extenderá por cuatro días, se pudieron sentir el lunes los efectos de la pandemia. Varios senadores intervinieron por medio de videollamada y el senador Mike Lee, republicano por Utah que dio positivo hace poco más de una semana, apareció en persona y se quitó el tapabocas para hablar. 

El legislador republicano y presidente de la comisión, Lindsey Graham presentó a Barret, quien sirve como jueza federal en el séptimo distrito, asegurando tiene todas las credenciales y que se están siguiendo los pasos adecuados. 

“No hay nada inconstitucional sobre este proceso”, aseguró Graham, aunque reconoció que nunca se ha confirmado a un juez para la Corte Suprema en un año electoral después del mes de julio. 

Barret, de 48 años, es la tercer candidata del presidente Trump a la Corte de nueve miembros. La oposición ha calificado el proceso de nominación por parte de la Casa Blanca, apoyada por el Partido Republicano de “acelerado”. 

En sus testimonios de apertura, los senadores demócratas aseguraron que el plan del gobierno es acelerar una nominación antes del día de las elecciones para que Barrett incline la balanza en el caso Obamacare, que está programado para pasar ante la corte el 10 de noviembre. 

“No es coincidencia que el Partido Republicano esté apresurando el proceso”, dijo el senador demócrata por Vermont Patrick Leahy y acusó a los legisladores de querer obtener una Corte Suprema liderada por ideas republicanas para “revocar la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio el 10 de noviembre”. 

En un comunicado previo, la jueza Barret dijo que está lista para decirle a los senadores en su audiencia de confirmación a partir del lunes que los tribunales “no deberían intentar” formular políticas y deberían dejar eso a los presidentes estadounidenses y al Congreso.

En el texto, Barrett presenta una interpretación estricta del papel del tribunal superior, diciendo que “no está diseñado para resolver todos los problemas o corregir todos los errores de nuestra vida pública”.

En cambio, expone, “las decisiones de política y los juicios de valor del gobierno deben ser hechos por los poderes políticos elegidos por el pueblo y responsables ante él. El público no debe esperar que los tribunales lo hagan, y los tribunales no deben intentarlo”.

La serie de audiencias que inicia el lunes es clave previo a la votación del pleno del Senado, prevista para fines de octubre.

Barrett sostiene que como jueza, busca “alcanzar el resultado requerido por la ley, sean cuales sean mis preferencias”, según una copia de sus declaraciones preparadas que fue divulgada el domingo.

Su confirmación para reemplazar a la difunta jueza liberal Ruth Bader Ginsburg crearía una mayoría conservadora de 6-3 en la corte que podría llevar a fallos que revoquen los derechos al aborto, amplíen los derechos sobre religión y armas y ratifiquen las restricciones al voto respaldadas por los republicanos, entre otros temas.

Los republicanos tienen una mayoría de 53-47 en el Senado, por lo que la confirmación de Barrett parece casi segura.

Los demócratas han centrado sus críticas hasta ahora en el papel potencialmente decisivo de Barrett en un caso pendiente ante la Corte Suprema en el que Trump y estados liderados por republicanos buscan invalidar Ley de Cuidado Asequible de la Salud, conocida como Obamacare.

Los demócratas han pedido a Barrett que se abstenga del caso, diciendo que tendría un conflicto de intereses porque Trump ha pedido que se derogue la ley.

También le han exigido que se aparte de cualquier caso relacionado con las elecciones presidenciales porque Trump ha dicho que es probable que el tribunal tenga que resolver los casos por disputas electorales.

Se espera que Barrett, una devota católica que ha expresado su oposición al aborto, también enfrente preguntas de demócratas sobre ese tema. Los activistas cristianos conservadores han esperado durante mucho tiempo que la corte revoque el histórico fallo Roe v. Wade de 1973 que legalizó el aborto en todo el país.

El candidato demócrata a la presidencia de EE.UU., el expvicepresidente Joe Biden, argumentó su postura respecto al tema en un comunicado.

“El presidente Trump ha estado tratando de descartar la Ley del Cuidado Asequible de Salud durante cuatro años. Los republicanos han estado tratando de ponerle fin durante una década”, dijo Biden. “Ella tiene un historial escrito de estar en desacuerdo con la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos que defiende la Ley del Cuidado Asequible de Salud”.

Brote de coronavirus en el Senado no parará la votación de nominada de Trump al Supremo

Los senadores republicanos siguen impulsando la confirmación de Amy Coney Barrett como jueza del Tribunal Supremo, a pesar de que tres de estos legisladores han dado positivo de COVID-19 y de que el líder de la Cámara Alta ha pausado su actividad parlamentaria.

Comunicados y entrevistas realizadas este lunes han dejado claro que los republicanos del Senado defienden no demorar el calendario de confirmación de Barret aunque el coronavirus esté causando estragos en Washington.

El Comité Judicial de la Cámara Alta aún tiene programado empezar con las audiencias el próximo 12 de octubre, a pesar de las peticiones de los senadores demócratas de retrasar la cita después de que los senadores Mike Lee, Thom Tillis y Ron Johnson anunciaran que tienen coronavirus en el lapso de 24 horas.

Estas audiencias pueden celebrarse a pesar de que el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, haya ordenado el cierre hasta el 19 de octubre, según publicó Politico.

La mayoría republicana en la cámara quiere que la confirmación de Barret se dé antes de las elecciones del 3 de noviembre y ni un solo republicano sugirió este lunes que los casos de coronavirus en el Senado los apartarían de este objetivo.

“No creo que nada haya cambiado. Creo que el senador [Chuck] Schumer [líder de la minoría demócrata] quiere votar en febrero, la mayoría de mis compañeros republicanos quieren votar el jueves”, dijo el senador republicano por Louisiana John Kennedy, que es miembro del Comité Judicial. “Supongo que encontraremos un acuerdo (entre las dos fechas) y votaremos poco antes de las elecciones”, añadió.

Precisamente el anuncio de la nominación de Barrett en la Casa Blanca es señalado como el posible evento en el que se contagió el presidente Donald Trump, la primera dama y hasta una treintena de personas que tienen conexión con el mandatario o con el partido republicano.

Trump anunciará su elección para Suprema Corte esta semana

El presidente Donald Trump dijo que el viernes o sábado anunciaría su nominación para ocupar el espacio que dejó la jueza Ruth Bader Ginsburg, quien murió la semana pasada.

Casi al unísono, el presidente del Comité Judicial, Lindsey Graham (Carolina del Sur), defiende ante los demócratas el derecho de evaluar y nombrar a quien considere el presidente Trump.

“La conclusión es que ganamos las elecciones, tenemos la obligación de hacer lo correcto y actuar lo más rápido posible”, dijo Trump en una entrevista en Fox News. “Creo que será el viernes o sábado”.

El mandatario apuntó esos días, pues aseguró que esperará a que se “rinda respeto” a la jueza Ginsburg, lo cual ocurrirá a partir del miércoles en el Capitolio.

Los detalles sobre el servicio para la jueza, quien murió de cáncer a los 87 años, ocurrieron luego de que el presidente Trump anunciara el proceso de reemplazo, en un escenario donde los republicanos defienden el derecho a elegir a quien ocupe esa posición y los demócratas presionan para que sea después de las elecciones.

Entre la lista de aspirantes está la jueza Amy Coney Barrett de la Séptima Corte de Apelaciones y la jueza Barbara Logoa del Onceavo Distrito de Apelaciones.

“No importa cómo se mire, estas son las mejores personas de la nación: jóvenes, bastante jóvenes en su mayor parte”, dijo el presidente en su entrevista. “Estas son las personas más inteligentes, los jóvenes más inteligentes”.

Graham envió una carta a sus colegas demócratas del Comité Judicial, al considerar que se tomaría una decisión “rápida”.

En la misiva, Graham dijo que su punto de vista sobre el proceso de confirmación judicial había cambiado después de presenciar el tratamiento del juez Brett Kavanaugh, quien fue acusado de agresión sexual, pero confirmado por el Senado.

“Por lo tanto, creo que es importante que procedamos rápidamente a procesar cualquier nominación hecha por el presidente Trump para llenar esta vacante”, dijo Graham. “Estoy seguro de que si el zapato estuviera en el otro pie, harías lo mismo”.

Cabe recordar que en 2016 hubo un escenario similar, cuando murió el juez Antonin Scalia, eran 70 días previos a la elección y aunque los demócratas defendían la posible nominación del presidente Barack Obama, al final dejaron la decisión al ganador de la elección de aquel año, que fue el presidente Trump.

¿Nuevo ‘impeachment’?

En la entrevista con Fox News, el presidente Trump habló de que existe la posibilidad de que se promueva un nuevo juicio político en su contra, esto luego de que Pelosi dijera el domingo que se haría “respetar la Constitución”.

“Escuché que si (nomino), me van a juzgar”, dijo el mandatario. “Entonces me están acusando por hacer lo que constitucionalmente tengo que hacer… Si hacen eso, ganamos todas las elecciones”.

El presidente agregó que cree que si los demócratas de la Cámara de Representantes avanzan con un juicio político de cualquier tipo, sus posibilidades de ganar la elección serán mayores.

No hay una certeza sobre ese rumor, pero en una entrevista en ABC News, la demócrata Pelosi fue cuestionada si por George Stephanopoulos sobre la posibilidad de utilizar el juicio político como una opción. Ella no confirmó, pero dijo que sus colegas tenían “opciones”.

“Tenemos nuestras opciones. Tenemos flechas en nuestra carcaza que no voy a discutir en este momento, pero el hecho es que tenemos un gran desafío en nuestro país”, dijo Pelosi. “Este presidente ha amenazado con ni siquiera aceptar los resultados de las elecciones… Nuestro principal objetivo sería proteger la integridad de las elecciones mientras protegemos a la gente del coronavirus”.

Dos senadoras republicanas rechazan votar por reemplazo de Ruth Bader Ginsburg que propondrá Trump

La anticipada batalla política para definir al reemplazo de la jueza Ruth Bader Ginsburg, quien murió el viernes víctima del cáncer, está escalando rápidamente y los pasos decisivos fueron dados por dos republicanas de alto rango en el Senado: Susan Collins (Maine) y Lisa Murkowski (Alaska).

Un reporte del periodista Jesús García, de La Opinión, señala que el presidente Donald Trump afirma que los republicanos tienen la obligación constitucional de nombrar a un reemplazo de la jueza Bader Ginsburg –quien se ha vuelto un icono de los derechos civiles y la igualdad en EE.UU.–, pero Collins y Murkowski afirmaron que no participarán en cualquier votación sobre el tema antes de las elecciones.

“Durante semanas dije que no apoyaría llenar una vacante potencial en la Corte Suprema cerca de las elecciones. Lamentablemente, lo que entonces era hipotético es ahora nuestra realidad, pero mi posición no ha cambiado”, dijo Murkowski.

Recordó que en 2016 rechazó aprobar la nominación del juez que reemplazara al magistrado Antonin Scalia cuando había un mayor periodo para tomar esa decisión, por lo que ahora incluso resulta más justificable su postura.

“Ahora estamos aún más cerca de las elecciones de 2020, menos de dos meses antes, y creo que se debe aplicar el mismo estándar”, expresó.

El sábado, la senadora Collins consideró necesario que los electores tuvieran fe en sus representantes, sin importar el partido político, y aunque el presidente Trump tenga el derecho de nominar a una nueva jueza –como lo adelantó el mandatario– y el Comité Judicial también pueda avanzar en la revisión de las credenciales de dicha propuesta, ella considera que no debe tomarse una decisión antes del 3 de noviembre.

“Dada la proximidad de la elección presidencia, como sea, no creo que el Senado deba votar una nominación antes de la elección. Para ser justos con los estadounidenses, quienes reelegirán al Presidente o elegirán a uno nuevo, la decisión de una posición de por vida en la Corte Suprema deberá ser hecha por el Presidente que gane la elección del 3 de noviembre“, dijo.

En su mitin del sábado en Carolina del Norte, el presidente Trump dijo que la próxima semana tomará una decisión y será por una mujer.

“Presentaré una nominada la semana que viene. Será una mujer”, dijo escuetamente.

Aunque es menos mediática que varios de sus compañeros, la senadora Murkowski tiene un alto rango en la bancada republicana del Senado, donde preside el Comité de Energía y Recursos Naturales, además de tener injerencia en los comités de Asignaciones; de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones, además de ser miembro de alto rango del Comité de Asuntos Indígenas.

En tanto, Collins es parte del Comité Selecto de Inteligencia y del Comité de Apropiaciones.

Presión a McConnell

El líder del Senado, Mitch McConnell afirmó que se asegurará de que haya una votación para nombrar a quien supla la posición dejada por Bader Ginsburg.

El proceso puede avanzar sin problema, ya que no hay impedimento legal para ello, aunado a que los republicanos tienen control del Comité Judicial, presidido por Lindsey Graham (Carolina del Sur).

El sábado y este domingo, decenas de manifestantes acudieron a la vivienda de McConnell, para exigirle que detenga cualquier esfuerzo para nombrar a una nueva jueza.

Los demócratas rechazan el nombramiento en el Supremo, pero enfrentan críticas debido a sus intenciones en 2016 de que el presidente Barack Obama nombrara al sustituto de Scalia y ahora defiendan retrasar la elección.

Cabe recordar que al final, el presidente Obama no nombró al sustituto del juez que murió aquel año y había sido nombrado por el presidente Ronald Reagan, sino que dejó esa oportunidad al presidente Trump, quien nominó al juez Neil Gorsuch.