Lo que suele ser una ceremonia trivial se transformó en una larga escena de caos y una violencia sin precedentes en la historia reciente de Estados Unidos. Una multitud de manifestantes leales al Presidente Donald Trump irrumpió este miércoles en el Capitolio en momentos en que se realizaba el escrutinio de los votos electorales del Congreso para confirmar la victoria del mandatario electo Joe Biden. Ante esto, la certificación se detuvo y los legisladores tuvieron que ser evacuados del edificio.

Todo comenzó cerca de las 14:15, justo en momentos en que la Cámara de Representantes y el Senado debatían una medida propuesta por una facción de republicanos para anular los resultados de las elecciones, algo que ya se había adelantado y no tenía perspectivas de prosperar.

Según la cadena CNN, es la primera vez que se genera una invasión masiva en el Capitolio desde 1814, cuando estaban en guerra con Inglaterra. En esa oportunidad, los ingleses quemaron el edificio. Por otro lado, la prensa estadounidense destacó que eran escenas que se suelen ver en otros países y que rara vez lo habían visto en el corazón político del país. “Si Estados Unidos fuera otro país seguramente ya lo habríamos invadido”, tuiteó bromeando el destacado analista Ian Bremmer. “Quizás Estados Unidos exportó tanta democracia que se nos olvidó dejar algo para nosotros”, dijo.

En medio del caos producto del enfrentamiento de los partidarios de Trump con la policía una mujer -partidaria del mandatario- resultó herida de bala en el Capitolio y posteriormente falleció. La agencia AP señaló que las circunstancias en las que se produjo el disparo no estaban claras. Para agregar un ingrediente más, la policía encontró un artefacto explosivo en la sede del Comité Nacional Republicano en Washington y la cercana sede del Comité Nacional Demócrata fue evacuada luego del descubrimiento de un paquete sospechoso.

El caos produjo unas imágenes inimaginables: los manifestantes se colgaron de las paredes, se tomaron selfies con sus pies sobre los escritorios en las oficinas, también entraron a las cámaras, se tomaron fotos junto a las estatuas a las que le colocaron una bandera alusiva a Trump, se pasearon con banderas confederadas, algunos estaban disfrazados e incluso tomaron objetos como si se los intentaran llevar de recuerdo.

“No cederemos”

Las caóticas escenas se produjeron después de que Trump se dirigiera a miles de seguidores cerca de la Casa Blanca, en un acto -no exento de controversia ya que en un comienzo no funcionaba el micrófono, lo que acrecentó el malestar de su audiencia- en el que repitió sus afirmaciones sin presentar fundamentos de que le robaron las elecciones debido a un supuesto fraude generalizado. “Nunca cederemos”, dijo en referencia al resultado de las elecciones, en el que Biden obtuvo siete millones de votos más que Trump y 306 votos electorales contra 232.

Después divulgó un video de la Casa Blanca en el que insistió en el fraude electoral. “Esta fue una elección fraudulenta, pero no podemos hacer el juego a esta gente. Tenemos que tener paz”, dijo. “Así que vete a casa, te queremos, eres muy especial”.

Trump ya había publicado un par de tuits sobre el caos, pero enfrentaba una creciente crítica bipartidista por su retórica sobre desafiar los resultados de las elecciones. Así, después de exhortar a sus partidarios a ir al Capitolio para manifestar su descontento, hizo un intento por controlar la violencia. “Por favor, apoye a nuestra policía y las fuerzas del orden del Capitolio”, tuiteó . “Realmente están del lado de nuestro país. ¡Mantente en paz!”, añadió.

Trump no ha mostrado pruebas significativas que desafíen el resultado de las elecciones del 3 de noviembre pasado. El entonces fiscal general William Barr dijo el mes pasado que el Departamento de Justicia no había encontrado evidencia de un fraude electoral generalizado que pudiera revertir la victoria electoral de Biden.