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Denuncian que AOC no estuvo en el Capitolio durante asalto y las redes estallan

Para sorpresa de muchos, la congresista Alexandria Ocasio-Cortez en realidad no estaba en el Capitolio durante el asalto el pasado seis de enero, a pesar de lo asegurado por la demócrata.

Según un video de Instagram publicado por AOC pocos días después del asedio, la congresista declaró que estaba en su oficina cuando el edificio del Capitolio americano fue asaltado. También afirmó que los alborotadores habían entrado en su oficina, según lo reportado por Newsweek.

De acuerdo a la versión relatada por la congresista, ella iba a ser asesinada por los ciudadanos que ingresaron al Captiolio y a su oficina. El vídeo en donde relata este suceso ha sido visto más de seis millones de veces.

Newsweek reportó que «AOC dijo que los alborotadores entraron a su oficina, obligándola a refugiarse dentro de su baño después de que su director legislativo, Geraldo Bonilla-Chávez, le dijera que “se esconda, se esconda, corra y se esconda”». Prosiguió en su explicación Ocasio-Cortez dando lujos de detalles (falsos), y cuenta: «entonces corro de regreso a mi oficina. Golpeo mi puerta. Hay otra especie de zona trasera similar a mi oficina, la abro y hay un armario y un baño. Y salto al baño».

En el live de Instagram que hizo la congresista, confesó que tuvo «un encuentro muy cercano, donde pensé que iba a morir». Cuando relató el supuesto hecho, revela que mientras se escondía en su baño empezó a escuchar estos gritos de hombres diciendo «¡¿Dónde está?! ¡¿Dónde está ella?!».

Relata luego, que se sentía insegura puesto que «habían simpatizantes de QAnon y supremacistas blancos y, francamente, miembros del Congreso que son supremacistas blancos en ese punto de extracción que conozco y sentí que revelarían mi ubicación y crearían oportunidades para permitirme ser herida o secuestrada».

Sin embargo, la historia de la congresista no es coherente con las distancias entre su oficina y el edificio del Capitolio.

AOC vs. la realidad

La polémica, sin embargo, inició hoy cuando el periodista y analista Jack Posobiec compartió la verdadera ubicación de AOC. Puesto que ella misma afirmó que estaba en su oficina, Posobiec demostró que en realidad la congresista se encontraba a cuatro kilómetros del Capitolio, donde seguidores de Trump irrumpieron e ingresaron a ciertas oficinas, además del hemiciclo.https://platform.twitter.com/embed/index.html?dnt=true&embedId=twitter-widget-0&frame=false&hideCard=false&hideThread=false&id=1357028286728187906&lang=es&origin=https%3A%2F%2Felamerican.com%2Faoc-miente-no-estaba-en-capitolio%2F%3Flang%3Des&theme=light&widgetsVersion=ed20a2b%3A1601588405575&width=550px

Ante el hecho de que Posobiec expuso sus mentiras, la congresista, respondió con que el trabajo del periodista era «pobre» pues de acuerdo a ella, la nota que Posobiec compartió no mostraba los lugares correctos donde irrumpieron los ciudadanos (que es falso, porque en numerosos vídeos se detalla) y tampoco mostraba los accesos a los túneles.

La manera en la que Posobiec respondió fue la de exponer la doble moral de AOC: publicó un tuit antiguo donde la congresista apoyaba las revueltas de “Black Lives Matter” y “Antifa” que destruyeron cientos de negocios y mataron inocentes. En el tuit, se lee a AOC afirmando que: «el punto de protestar es incomodar a las personas. Activistas toman esas incomodidades con el estatus quo y abogan para que se realicen cambios concretos en las políticas. El apoyo popular generalmente comienza pequeño y crece. A las personas que se quejan porque las protestas incomodan a otras personas… ese es el punto».

Con información de El American.com

Policía del Capitolio se disculpa por fallas de seguridad

La jefa interina de la Policía del Capitolio se disculpó el martes por no haber estado preparados para lo que se convertiría en una insurrección violenta a pesar de las advertencias de que supremacistas blancos y otros grupos ultraderechistas atacarían al Congreso.

Yogananda Pittman, en un testimonio preparado ante el Congreso, dijo que la Policía del Capitolio “no cumplió sus propios estándares elevados ni los de ustedes”. Mencionó varios errores: no tener suficientes agentes ni provisiones disponibles, no proseguir con la orden de cierre total que ella emitió durante el sitio y no contar con un plan de comunicaciones suficiente para una crisis.

“Sabíamos que grupos milicianos y de supremacistas blancos iban a asistir”, escribió Pittman. “Sabíamos además que algunos de esos participantes tenían intención de traer armas de fuego y otras al mitin. Sabíamos que era muy posible que hubiera violencia y que el Congreso era el blanco”.

Sus admisiones tienen lugar en momentos en que las agencias federales investigan una serie de amenazas contra miembros del Congreso y cuando se acerca la fecha de inicio del segundo juicio político contra Donald Trump. Un funcionario policial dijo a The Associated Press que las autoridades han detectado conversaciones preocupantes sobre matar a legisladores o atacarlos afuera del Capitolio.

Partidarios de Trump arrancaron cercas e irrumpieron por puertas y ventanas en el Capitolio después de un mitin en el que el ahora expresidente les pidió “luchar” y “parar el robo”. Dentro del Congreso, los legisladores certificaban en ese momento la victoria del presidente Joe Biden. Cinco personas murieron, incluido el policía del Capitolio, Brian Sicknick, que fue golpeado en la cabeza con un extintor de incendios. Un sexto fallecimiento, el de otro policía del Capitolio, fue por suicidio.

El día después de los disturbios, el entonces policía del Capitolio, Steven Sund, dijo que su fuerza “tenía un sólido plan establecido para enfrentar esperadas actividades relacionadas con la Primera Enmienda”. Sund renunció poco después, al igual que los sargentos de armas del Senado y la Cámara de Representantes.

Policías que hablaron con la AP han dicho que se vieron superados por los alzados que en muchos casos estaban mejor armados que ellos. Los agentes dijeron no haber recibido plan alguno por adelantado y tampoco de comunicaciones durante los disturbios.