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Bolsonaro insinúa que China creó el coronavirus para lanzar “guerra química”

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, insinuó ayer que el virus del COVID-19 fue creado en un “laboratorio” por China para lanzar una “guerra química y bacteriológica”.

“Es un virus nuevo, nadie sabe si nació en un laboratorio o nació porque un ser humano ingirió un animal inadecuado. Pero está ahí”, dijo el líder ultraderechista en una ceremonia oficial en Brasilia.

“Los militares saben que es una guerra química, bacteriológica y radiológica. ¿No estaremos enfrentando una nueva guerra? ¿Qué país registró mayor crecimiento de su PIB? No se lo voy a decir”, prosiguió.

Bolsonaro no mencionó explícitamente a China, pero el país asiático, donde comenzó la pandemia, es el único miembro del G20 que registró un crecimiento económico en 2020 (+2,3%).

Uno de sus hijos, el diputado Eduardo Bolsonaro, había acusado a China en marzo de 2020 de “ocultar” informaciones sobre el virus y comparó la actitud del gobierno comunista chino con “la dictadura soviética”, que inicialmente había ocultado la magnitud del desastre nuclear de Chernóbil en 1986.

China lanza el primer módulo de su estación espacial

China lanzó ayer jueves (29.04.2021) el primero de los tres elementos de su estación espacial, un proyecto ambicioso que debería permitir a Pekín tener astronautas de forma permanente en el espacio.

El módulo Tianhe (“Armonía celeste”) fue propulsado por un cohete Larga Marcha 5B desde el centro de lanzamiento de Wenchang, en la isla tropical de Hainan (sur), según una retransmisión en directo por la televisión pública CCTV. 

El ensamblaje de la Estación espacial china (CSS por sus siglas en inglés) durará más de un año y se hará a lo largo de unas diez misiones sucesivas (incluidas cuatro tripuladas). Debería estar operacional en 2022.

Operará en órbita terrestre baja (entre 340 y 450 km de altitud) y se parecerá a la antigua estación rusa “Mir” (1986-2001). Su duración de vida útil se estima entre 10 y 15 años.

Se calcula que pese más de 90 toneladas. A modo de comparación, será unas tres veces más pequeña que la Estación Espacial Internacional (ISS).

Con una longitud de 16,6 metros y un diámetro de 4,2 metros, el módulo Tianhe, que constituirá la parte central de la CSS, será el espacio donde vivirán los astronautas y el centro de control de la estación. 

Venezuela aprueba uso de vacuna china Sinopharm

 Venezuela aprobó el uso de la vacuna china Sinopharm para su plan de vacunación contra el COVID-19, dijo el lunes el Ministerio de Salud, que comenzó la semana pasada a inocular con la vacuna rusa Sputnik V.

“Gracias a la cooperación China-Venezuela atendemos la salud y vida de nuestro pueblo”, dijo el ministerio en su cuenta oficial de Twitter.

El ministerio no dio detalles ni cuántas dosis de la vacuna china llegarían, ni la fecha del arribo.

El presidente Nicolás Maduro había dicho anteriormente que el país estaba en conversaciones con China sobre el posible uso de sus vacunas.

Venezuela recibió el 13 de febrero las primeras 100.000 dosis de Sputnik V y ha invertido 200 millones de dólares para comprar 10 millones de dosis, en un país de unos 25 millones de habitantes.

Un asesor del líder de la oposición Juan Guaidó, reconocido por docenas de países como el presidente legítimo de Venezuela, dijo la semana pasada que el país podría comenzar a recibir vacunas contra el coronavirus a través del programa global COVAX en mayo.

La otrora próspera nación de la OPEP está experimentando un colapso económico que ha dejado su sistema de salud en ruinas.

La Academia Nacional de Medicina dijo el lunes que el país ha asegurado suficiente suministro de vacunas para inocular alrededor del 38% de la población, el segundo nivel más bajo de América Latina y solo por delante de El Salvador.

Los datos oficiales muestran que Venezuela ha reportado 139.116 casos de coronavirus y 1.344 muertes. Los políticos de la oposición cuestionan esas cifras, argumentando que las pruebas han sido insuficientes.

Secretario de Estado Blinken advierte sobre el “provocativo y peligroso” rearme de China

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, advirtió en su primera intervención en la Conferencia de Desarme de Ginebra, sobre los “provocativos y peligrosos” programas de desarrollo de armamento en China, país al que pidió mayor transparencia en la materia.

El jefe de la diplomacia norteamericana también pidió tanto a China como a Rusia que se involucren más en el desarrollo de normas para el “comportamiento responsable en el espacio exterior” y sugirió en ese sentido que gobiernos como el ruso dejen de conducir peligrosas pruebas de armamento antisatélites.

“Debemos reducir las tensiones en el espacio, no empeorarlas”, señaló Blinken, quien no obstante afirmó que Washington ha demostrado ya en los primeros meses de presidencia de Joe Biden su disposición a debatir con Moscú sistemas de control de armamento y otras cuestiones de seguridad.

Respecto a Irán, denunció su “comportamiento desestabilizador en la región”, aunque afirmó que EE.UU. sigue comprometido a usar principalmente la diplomacia, para garantizar que ese país no disponga de armamento nuclear.

“Si Irán vuelve a cumplir estrictamente el JCPOA (acuerdo nuclear de 2015) estamos dispuestos a hacer lo mismo”, subrayó.

¿Puede la relación entre China y Estados Unidos recuperarse tras cuatro años de Donald Trump?

Hay una especie de broma que se escucha en algunos círculos de Washington que dice que, cuando China habla de “cooperación win-win (ventajosa para todos)”, significa que Pekín gana el doble.

Es un dicho que surge en ocasiones al hablar de las relaciones con el país asiático, pero sirve para reflejar la desconfianza que existe entre ambas potencias.

La lazos entre Estados Unidos y China se han deteriorado estos últimos años hasta un nivel no visto en décadas, y ahora que empieza la era Biden, una pregunta se hace inevitable a ambos lados del Pacífico: ¿puede mejorar la situación?

La pasada semana, ambos gobiernos lanzaban algunos mensajes al respecto.

El presidente Xi Jinping advertía en el Foro de Davos contra una “nueva guerra fría” y pedía “abandonar los prejuicios ideológicos y seguir un camino de coexistencia pacífica, beneficio mutuo y cooperación para que todos ganen”.

Mientras, la nueva portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, señalaba que “partirán de un enfoque de paciencia” para responder a los “abusos” del país asiático.

“Eso significa que vamos a consultarlo con nuestros aliados, con demócratas y republicanos, y vamos a permitir que el proceso interinstitucional se desarrolle para revisar y evaluar cómo debemos seguir adelante con nuestra relación “, indicó Psaki.

Expertos de ambos países advierten que la salida de Trump no significará una mejora sustancial de la relación, pero eso no significa que no se vayan a producir cambios.

“Tenemos que tener en cuenta que tanto China como Estados Unidos quieren proteger y avanzar en sus propios intereses. Ninguno tiene el objetivo exclusivo de recuperar la relación”, señala a BBC Mundo Bonnie Glaser, veterana investigadora estadounidense, incluida en la lista de “Los 10 nombres que importan en política sobre China” de la revista Politico.

Problemas estructurales

Y es que Biden entra en juego en un momento de aparente no retorno para la compleja relación, con una China cada vez más asertiva en la arena internacional y un mayor consenso en Estados Unidos sobre la amenaza que le supone.

“La nueva era en las relaciones China-Estados Unidos continuará al menos mientras la República Popular China siga en la era Xi”, escribía Bill Bishop, analista de asuntos chinos, en su blog Sinocism de forma previa a la investidura de Biden.

“Xi y sus funcionarios ven el tiempo y las tendencias de su lado, y lo dicen de forma aún más abierta con declaraciones habituales de ideas como: ‘El Este está alzándose y el Oeste está en declive’. Es casi como si creyeran que el desenlace histórico está ya determinado”.

La futura secretaria de Comercio de EEUU promete ser “agresiva” con China

La nueva secretaria estadounidense de Comercio, que fue interrogada el martes en el Senado con vistas a su confirmación, manifestó su intención de mantenerse firme e incluso “agresiva” con China y lamentó las prácticas desleales del gigante asiático.

Gina Raimondo, primera gobernadora de Rhode Island, declaró que China ha tenido “claramente un comportamiento anticompetencia”, como en el caso del sector del acero y del aluminio, “que perjudicó a los trabajadores estadounidenses”.

“En consecuencia, si soy confirmada, preveo ser muy agresiva, ayudar a los estadounidenses a luchar contra las prácticas desleales de China”, prometió.

No obstante, ha avalado la posición del presidente Joe Biden que prefiere que Estados Unidos no cabalgue en solitario y consultaría a sus aliados para restablecer un comercio justo con Pekín.

Aunque congresistas republicanos y demócratas han señalado que algunas empresas chinas representan un riesgo para la seguridad nacional, Raimondo no se ha comprometido a mantener al gigante Huawei y a otras empresas chinas en la lista negra estadounidense.

Simplemente, ha prometido utilizar los poderes de su departamento de Comercio para “proteger a los estadounidenses y nuestra red contra las interferencias chinas”.

Con la gobierno de Donald Trump, el departamento de Comercio, dirigido por Wilbur Ross, había recurrido frecuentemente a las prerrogativas para tomar medidas enérgicas contra las empresas tecnológicas chinas, sospechosas de espionaje industrial o de comprometer la seguridad nacional de Estados Unidos.

En este sentido, amplió la lista de empresas que no pueden comerciar con empresas estadounidenses sin una licencia previa, con gigantes de las telecomunicaciones como Huawei y ZTE.

En diciembre, unas semanas antes de abandonar la Casa Blanca, la administración de Trump agregó al fabricante chino de tarjetas informáticas Smic, limitando el acceso de la empresa a las tecnologías de alta gama estadounidenses debido a sus supuesto vínculo con el ejército chino.

Sonda china regresó a la Tierra con material lunar

Una sonda china descendió en la Tierra este jueves (17.12.2020) trayendo rocas y arena de la Luna, y completó una misión que no se había realizado en cuatro décadas, informó la agencia de noticias estatal Xinhua.

El módulo de la nave espacial Chang’e-5 aterrizó en la región de Mongolia Interior, en el norte de China, informó la agencia espacial de ese país, citada por Xinhua.

China busca alcanzar a Estados Unidos y Rusia después de tomar décadas para igualar los logros de sus rivales e invertir miles de millones en su programa espacial militar.

La sonda china Chang’e 5, bautizado con el nombre de una diosa de la Luna según la mitología china, se posó sobre el satelite terrestre el 1 de diciembre y dos día después comenzó su viaje de regreso a la Tierra.

Los científicos esperan que las muestras recolectadas les permitan conocer más sobre los orígenes de la Luna, su formación y la actividad volcánica en su superficie.

Con esta misión, China será el tercer país en haber extraído muestras del satélite, después de Estados Unidos y la antigua Unión Soviética en las décadas de 1960 y 1970.

La misión incluyó extraer 2 kilos de rocas tras perforar el suelo hasta dos metros de profundidad, en el “Océano de las Tormentas”, una vasta llanura de lava.

Esta misión es una nueva etapa del programa espacial chino, que a principios de 2019 consiguió por primera vez en la historia el alunizaje de un aparato en la cara oculta de la Luna.

China espera disponer de una estación espacial de aquí a 2022, y, finalmente, enviar astronautas a la Luna.

Pacto de China y 14 países de Asia-Pacífico: éxito para Pekín, revés para EE. UU.

Independientemente del conflicto comercial con EE. UU., China ha firmado el mayor acuerdo de libre comercio del mundo con 14 países de Asia y el Pacífico. Después de ocho años de negociaciones, la firma se llevó a cabo en la cumbre virtual de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) en la capital de Vietnam, Hanoi.

La Asociación Económica Regional Integral o RCEP, como se conoce el pacto, abarca a 2.200 millones de personas y casi un tercio de la producción económica mundial. El acuerdo reduce los aranceles, establece reglas comerciales comunes y, por lo tanto, también facilita las cadenas de suministro. Incluye comercio, servicios, inversión, comercio electrónico, telecomunicaciones y derechos de autor.

Gran éxito para la cúpula de Pekín

Además de la segunda economía más grande del mundo, China, y los diez países de la ASEAN, Vietnam, Singapur, Indonesia, Malasia, Tailandia, Filipinas, Myanmar, Brunei, Laos y Camboya, a la RCEP también pertenecen Japón, Australia, Corea del Sur y Nueva Zelanda. India decidió no formar parte. Sobre todo en el contexto de la guerra comercial con Estados Unidos, el pacto de libre comercio supone un gran éxito para el liderazgo chino.

El acuerdo es “un gran paso adelante en un momento en que el multilateralismo está perdiendo terreno y el crecimiento mundial se está desacelerando”, dijo el primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong. De hecho, los expertos creen que el pacto promoverá la integración económica en la región de Asia-Pacífico y contrarrestará las tendencias proteccionistas.

Antes de la pandemia, los países de la RCEP representaban el 29 por ciento del volumen de comercio mundial, un poco menos que la UE (el 33 por ciento). Según Jeffrey Wilson, del Instituto Australiano de Política Estratégica (ASPI), “la RCEP redibujará el mapa económico y estratégico Indo-Pacífico”. Este pacto de libre comercio impulsará la recuperación económica después de la pandemia.

Gobierno emite decreto para impedir inversiones estadounidenses en firmas chinas

 El gobierno del presidente Donald Trump dio a conocer ayer jueves un decreto que prohíbe las inversiones estadounidenses en empresas chinas que -según Washington- son propiedad o están controladas por el Ejército chino, elevando la presión sobre Pekín tras las elecciones presidenciales.

La medida, que fue reportada en exclusiva por Reuters más temprano el jueves, podría afectar a algunos gigantes chinos como las firmas de telecomunicaciones China Telecom Corp Ltd, China Mobile Ltd y el fabricante de equipos de vigilancia Hikvision.

A partir del 11 de enero, la orden presidencial prohibiría cualquier transacción de personas estadounidenses en activos de 31 empresas chinas que están desde este año en una lista del Departamento de Defensa por sus nexos con el ejército chino.

En el decreto, Trump dijo que encontró que China está “explotando cada vez más el capital estadounidense para sus propios recursos y permitir el desarrollo y modernización de sus aparatos militares, de inteligencia y seguridad, lo que continúa permitiendo que amenace directamente al territorio de Estados Unidos y sus fuerzas en el extranjero”.

La decisión muestra que Trump, quien fue derrotado por el demócrata Joe Biden en las elecciones del 3 de noviembre, está buscando aprovechar sus últimos meses en la Casa Blanca para aumentar la presión sobre Pekín.

Es probable que el decreto tense aún más los lazos entre las dos principales economías del mundo, enfrentadas por temas comerciales, el manejo chino de la pandemia de coronavirus y sus medidas en Hong Kong.

Trump y China: qué se sabe de la cuenta bancaria del presidente que reveló The New York Times

Aunque por años la prensa estadounidense ha cuestionado a Donald Trump por supuestamente no pagar impuestos, este miércoles The New York Times (NYT) reveló que entre 2013 y 2015 el actual mandatario pagó $188,561 en impuestos… en China.

Según informó el diario, esos pagos están relacionados con una cuenta bancaria que posee Trump en el país asiático, donde durante años habría intentado buscar oportunidades de negocio.

La cuenta está controlada por la empresa Trump International Hotels Management y sus contribuciones al fisco chino se relacionan con el pago de impuestos locales.

Un portavoz de Trump indicó al diario que la cuenta fue establecida para “explorar potenciales acuerdos en el sector hotelero en Asia”.

Desde su campaña electoral de 2016, la postura de Trump ante China ha generado numerosas controversias, incluyendo sus críticas a compañías estadounidenses que hacen negocios en ese país.

En agosto, el mandatario dijo que quería ofrecer incentivos fiscales para que las empresas estadounidenses trasladen sus fábricas fuera de China. Además ha amenazado con retirar los contratos gubernamentales a aquellas empresas que sigan llevándose puestos de trabajo al gigante asiático.

El mandatario llegó a la Casa Blanca acusando al gigante asiático de sacar ventaja comercial de Estados Unidos y ha echado varios pulsos con ese país, incluyendo la llamada “guerra comercial”, la imposición de barreras para que empresas chinas como Huawei operen en territorio estadounidense así como las acusaciones contra Pekín por no haber controlado a tiempo el nuevo coronavirus.

Durante la campaña presidencial para las elecciones del próximo 3 de noviembre, Trump ha sido muy crítico con el candidato del Partido Demócrata, Joe Biden, de quién dice que sería muy blando ante China.

Al mismo tiempo, ha hecho acusaciones no comprobadas sobre supuestos negocios de Hunter Biden, el hijo del candidato demócrata, en China.

Ni en las declaraciones fiscales ni en los estados financieros que Joe Biden ha hecho públicos hay rastros de algún tipo de negociación con el país asiático.

La existencia de la cuenta de Trump en China fue revelada por The New York Times poco después de haber publicado una investigación sobre las declaraciones de impuesto del mandatario, quien -según el diario estadounidense- solamente pagó $750 dólares en impuestos federales entre los años 2016 y 2017, cuando llegó a la Casa Blanca.

Una oficina “inactiva”

Alan Garten, abogado de la Organización Trump, calificó la noticia del NYT como “pura especulación” y dijo que en ella se hacían “suposiciones incorrectas”.

Garten dijo al diario estadounidense que Trump International Hotels Management había “abierto una cuenta con un banco chino que tenía oficinas en Estados Unidos con la finalidad de pagar impuestos locales”.

“Ni acuerdos, ni transacciones ni ningún otro tipo de negocio se llegó a materializar y, desde 2015, la oficina ha permanecido inactiva”, aseguró Garten.

“Aunque la cuenta bancaria permanece abierta, nunca ha sido usada para ningún otro propósito”, agregó en sus declaraciones al NYT.

Trump tiene múltiples negocios en el extranjero, que incluyen campos de golf en Escocia e Irlanda y una cadena de hoteles cinco estrellas.

Según The New York Times, Trump tiene cuentas bancarias en China, Reino Unido e Irlanda.

El diario estadounidense ofreció detalles de cómo Trump ha buscado hacer negocios en el país asiático, especialmente desde 2012 cuando abrió una oficina en Shanghái.

La información fiscal sobre el mandatario publicada por el NYT muestra que el mandatario invirtió a lo largo de varios años al menos $192,000 en cinco pequeñas compañías creadas específicamente para buscar negocios en China.

Estas empresas han reportado al menos $97,400 en gastos de trabajo desde 2010, incluyendo algunos pagos menores por impuestos y cargos de contabilidad en fechas tan recientes como 2018.

Sin embargo, el principal motor de los planes de Trump en China ha sido Trump International Hotels Management, a través de la propiedad directa de THC China Development, según el NYT.

Análisis de Kerry Allen, BBC China

Los pagos de impuestos de Donald Trump en China han deleitado y divertido a los usuarios de las redes sociales allí, que han estado siguiendo de cerca las noticias sobre sus asuntos fiscales.

Memes y comentarios haciendo referencia al “camarada Trump” encendieron la popular red social Sina Weibo (similar al Twitter occidental).

Los usuarios han estado bromeando, diciendo que el mandatario estadounidense ha estado “pagando su membresía del Partido (Comunista)” y que “la patria nunca olvidará” sus contribuciones.

Sin embargo, hay muchos incrédulos sobre la posibilidad de que haya pagado centenares de miles de dólares en impuestos en China y muy pocos dólares en Estados Unidos.

“Él pagó a China en impuestos 250 veces más de lo que ha pagado en su propio país horrible”, dijo un usuario.

Otros dudaban que el presidente estadounidense se embarcara en una guerra comercial mientras aparentemente buscaba sus propios intereses personales.

En los medios chinos, no se han publicado más detalles sobre la cuenta desvelada por el NYT.

Miles de empresas demandan al Gobierno de EEUU por los aranceles impuestos a China

Más de 3.500 empresas han demandado al Gobierno de Estados Unidos por el impacto que han tenido los aranceles impuestos a China por la Administración del presidente Donald Trump en su guerra comercial, según documentos legales.

Coca-Cola, Disney, Ford, Tesla y Abbott, fabricante de pruebas de la COVID-19, están entre los demandantes frente a la Corte de Comercio Internacional de Nueva York, lo que pone de relieve la oposición de la plana mayor de la industria estadounidense a los planes proteccionistas de Trump.

Las demandas, que incluyen casos interpuestos por empresas más pequeñas, ha sorprendido a las autoridades estadounidenses y a los que tienen que gestionar la avalancha de demandas.

Los nuevos aranceles a las importaciones chinas elevan el coste de maquinaria, partes y suministros intermedios para las empresas y las líneas de ensamblaje estadounidenses.

Los casos se han acelerado también porque está apunto de expirar la ventana legal que permite a las compañías interponer apelaciones a algunos de los aranceles.

Toda empresa que gane la batalle legal deberá recibir la devolución de todos los aranceles devengados, lo cual obligaría al Gobierno estadounidense a desembolsar una importante cantidad de dinero.

El Gobierno estadounidense ha pedido a la Corte de Comercio Internacional que ponga en suspenso la mayoría de casos y solo acepte a trámite uno o unos pocos que puedan se extrapolados a demandas similares.

Las demandas podrían separarse en dos listas: una que pide la devolución de aranceles del 25 % en importaciones por valor de 200.000 millones de dólares y otra segunda que demanda el reembolso de gravámenes del 7,5 % en 120.000 millones de dólares en bienes.

En junio de 2018, el Gobierno de EE.UU. impuso aranceles del 25 % a las exportaciones chinas por valor de 50.000 millones de dólares, y en septiembre dictó otros del 10 % (aumentados al 25 % en mayo de 2019) a más exportaciones procedentes de China, por valor de 200.000 millones de dólares.

Los aranceles, a los que China respondió con tarifas similares contra productos estadounidenses, se impusieron desde Washington alegando malas prácticas del país asiático en materia de transferencia tecnológica y propiedad intelectual.

Más de 150 países se unen en la red para facilitar el acceso a la vacuna contra el virus Chino

Más de 60 países ricos, excepto China y Estados Unidos, se adhirieron al dispositivo de la OMS para facilitar el acceso de los países pobres a la vacuna contra el coronavirus, según la lista publicada el lunes pasado. Con numerosos países sin recursos para desarrollar sus propias vacunas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció hace algunas semanas el lanzamiento de un dispositivo de acceso mundial a la vacuna contra el COVID-19, conocido como COVAX (Covid-19 Vaccine Global Acces).

Posteriormente, la OMS pidió a los países que pueden autofinanciarse que asuman compromisos firmes uniéndose a este mecanismo antes del 18 de septiembre y que realicen pagos iniciales, como tarde, el 9 de octubre. Más de 90 países o entidades con ingresos bajos y medios van adherirse al dispositivo, así como 64 países con ingresos altos, indicó la OMS en un comunicado. Entre estos figuran los compromisos de la Comisión Europea, en nombre de los 27 países miembros de la UE, más Noruega e Islandia.

Estados Unidos, que oficialmente confirmó su retirada de la OMS a principios de julio, no forma parte de la lista. Al igual que China, donde se detectaron los primeros casos de coronavirus a finales de diciembre de 2019. Los principales objetivos de esta alianza son “garantizar que todos los países tengan acceso a una vacuna al mismo tiempo” y conseguir unos 2.000 millones de dosis (suficientes para vacunar a uno de cada siete seres humanos) antes del final de 2021, explicó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. “Nos alienta ver que un gran número de países se compromete con el mecanismo COVAX”, añadió a los medios.

La OMS y sus socios comenzarán ahora a firmar acuerdos formales con los fabricantes de vacunas para obtener las dosis necesarias “para poner fin a la fase aguda de la pandemia de aquí a finales de 2021”, indicó la OMS. “O nadamos todos juntos o nos hundiremos juntos”, subrayó el experto etíope en rueda de prensa para pedir mayor compromiso mundial en esta red, que en su opinión “ayudará a controlar la pandemia, salvar vidas, acelerar la recuperación económica y garantizar que la carrera por la vacuna no es una competición”.