Más de 60 países ricos, excepto China y Estados Unidos, se adhirieron al dispositivo de la OMS para facilitar el acceso de los países pobres a la vacuna contra el coronavirus, según la lista publicada el lunes pasado. Con numerosos países sin recursos para desarrollar sus propias vacunas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció hace algunas semanas el lanzamiento de un dispositivo de acceso mundial a la vacuna contra el COVID-19, conocido como COVAX (Covid-19 Vaccine Global Acces).

Posteriormente, la OMS pidió a los países que pueden autofinanciarse que asuman compromisos firmes uniéndose a este mecanismo antes del 18 de septiembre y que realicen pagos iniciales, como tarde, el 9 de octubre. Más de 90 países o entidades con ingresos bajos y medios van adherirse al dispositivo, así como 64 países con ingresos altos, indicó la OMS en un comunicado. Entre estos figuran los compromisos de la Comisión Europea, en nombre de los 27 países miembros de la UE, más Noruega e Islandia.

Estados Unidos, que oficialmente confirmó su retirada de la OMS a principios de julio, no forma parte de la lista. Al igual que China, donde se detectaron los primeros casos de coronavirus a finales de diciembre de 2019. Los principales objetivos de esta alianza son “garantizar que todos los países tengan acceso a una vacuna al mismo tiempo” y conseguir unos 2.000 millones de dosis (suficientes para vacunar a uno de cada siete seres humanos) antes del final de 2021, explicó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. “Nos alienta ver que un gran número de países se compromete con el mecanismo COVAX”, añadió a los medios.

La OMS y sus socios comenzarán ahora a firmar acuerdos formales con los fabricantes de vacunas para obtener las dosis necesarias “para poner fin a la fase aguda de la pandemia de aquí a finales de 2021”, indicó la OMS. “O nadamos todos juntos o nos hundiremos juntos”, subrayó el experto etíope en rueda de prensa para pedir mayor compromiso mundial en esta red, que en su opinión “ayudará a controlar la pandemia, salvar vidas, acelerar la recuperación económica y garantizar que la carrera por la vacuna no es una competición”.