Para abonar más a la suspicacia de algunos estadounidenses que dudan de la veracidad de los datos sobre el coronavirus de Donald Trump, una fuente de la Casa Blanca desmintió las declaraciones dadas por el doctor del presidente en el sentido de que la salud de Trump evoluciona satisfactoriamente.

Poco antes del mediodía, Sean Conley dijo en una conferencia con reporteros en el exterior del hospital militar de Walter Reed, que el paciente ya no tiene fiebre, no necesita oxígeno y evoluciona “muy bien”.

Conley indicó, además, que el mandatario tiene un nivel de saturación de oxígeno en sangre del 96 % y “todo indica que no necesitará oxígeno”.

Sin embargo, la agencia de noticias Efe que reseño las declaraciones del médico, divulgó otro artículo, poco después, en el que cita a una fuente anónima que habló con reporteros de la Casa Blanca, que asegura que “los signos vitales” del presidente “en las últimas 24 horas han sido muy preocupantes y las próximas 48 horas serán críticas en lo que se refiere a su cuidado. No estamos aún en un camino claro hacia la recuperación”.

Por su parte, la agencia Associated Press reseñó que, según esta versión, al mandatario se le administró oxígeno ayer en la Casa Blanca.

Cuando los periodistas en el hospital de Maryland le preguntaron a Conley sobre este particular, el especialista se negó a abundar al respecto.

El hecho de que el portavoz rechazara, además, contestar preguntas sobre cuándo exactamente Trump se enfermó, creó sospechas entre los medios de prensa, de acuerdo con el reporte de AP.

Sin embargo, no fue hasta el viernes en la madrugada que el presidente anunció por Twitter que había arrojado positivo a la enfermedad al igual que su esposa.

“Esta noche, la primera dama y yo dimos positivo a COVID-19. Nosotros vamos a iniciar la cuarentena y el proceso de recuperación inmediatamente. ¡Vamos a salir de esto juntos!”, lee el mensaje del 2 de octubre.

El jefe de Gabinete de Trump, Mark Meadows, dijo que el presidente enfrentó un periodo “muy preocupante” ayer y que las próximas 48 horas serán críticas en términos de su cuidado de salud.

El presidente fue trasladado ayer al Walter Reed Medical Center en Bethesda como medida de “precaución”.

Al momento del traslado, personal de su equipo dijo que se trataba de un asunto de gravedad.

Trump envía mensajes por Twitter desde el hospital

Trump, por su parte, dijo en un video que compartió en redes sociales ayer “que piensa que todo va muy bien, tanto para él como para su esposa, pero que tomó la acción para asegurarse que “las cosas están funcionando”.