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Alertan que América Latina y el Caribe reciben menos vacunas contra el virus chino

La Organización Panamericana de la Salud aseguró que los países de América Latina y el Caribe no han podido acceder de manera justa a las vacunas para combatir la pandemia del coronavirus y pidió que se busquen alternativas para lograr una inmunización equitativa.

“El tema del acceso equitativo es un tema urgente en la salud pública global”, expresó el subdirector de la OPS, Jarbas Barbosa. “América Latina y El Caribe están recibiendo mucho menos vacunas de lo que sería necesario”, dijo, y destacó la importancia de tener un “acceso más rápido y más amplio” que incluya tanto la fabricación de vacunas en países de la región y la colaboración entre naciones.

Las declaraciones de Barbosa en la rueda de prensa semanal de la OPS desde su sede en Washington tienen lugar en momentos que los países de la región y el mundo experimentan una fuerte brecha en la inmunización.

Más de 210 millones de dosis de vacunas contra la COVID-19 han sido administradas en 49 países y territorios de las Américas, pero la gran mayoría han sido aplicadas en un sólo país. Con más de 155 millones de dosis, Estados Unidos ha vacunado ya a poco más del 46.6 por ciento de la población, mientras que otros países como Ecuador sólo han aplicado 244 mil dosis que han llegado al 1.37 por ciento de la población, o Haití, que no ha comenzado a inmunizar, de acuerdo con información de la OPS y la Organización Mundial de la Salud.

La inequidad se da también a nivel mundial, con países como Israel que han vacunado ya a casi toda la población, el Reino Unido al 51.6 por ciento y otros como Irak que apenas han vacunado al 0.05 por ciento.

Los países desarrollados han conseguido gran parte de sus vacunas a través de acuerdos bilaterales que sellaron con las farmacéuticas, mientras que las naciones de menores ingresos dependen de donaciones o de las dosis proporcionadas por COVAX, el mecanismo que fue creado por las Naciones Unidas para facilitar el acceso equitativo y que hasta ahora ha encontrado obstáculos por la falta de suministros suficientes.

En las Américas apenas 2.6 millones de dosis han sido distribuidas por COVAX en 26 países.

Las infecciones, en tanto, siguen en aumento en algunos países de la región.

La semana pasada, hubo más de 1.3 millón de casos y más de 37 mil muertos, que representan más de la mitad de los fallecidos en todo el mundo.

La inequidad se da también dentro de los países, donde los grupos indígenas y las poblaciones remotas han sido impactadas de manera más fuerte debido al limitado acceso a servicios de salud.

La OPS ha expresado que mientras sigan las inequidades en la inmunización y el acceso al cuidado de la salud sea desigual no podrá controlarse la pandemia a nivel global.

“Necesitamos encontrar formas de compartir vacunas”, expresó la directora de la OPS, Carissa Etienne, y mencionó como ejemplos donaciones de dosis excedentes en países desarrollados y el incremento en la fabricación. “El progreso actual está lejos de alcanzar la cobertura necesaria para proteger a los grupos más vulnerables, cerca del 20 por ciento de la población, y reducir la alta tasa de mortalidad”, indicó.

Estados Unidos supera los 30 millones de casos confirmados de COVID-19

Los casos confirmados de coronavirus en todo el país llegaron a 30,009,386 el miércoles, casi tres meses después de que el país alcanzara los 20 millones. Las muertes relacionadas con COVID-19 ahora suman 545,237.

Con sus más de 30 millones de infecciones, Estados Unidos sigue como el primer país del mundo en número de casos seguido de Brasil con 12,130,019 e India con 11,734,058.

California es el estado más golpeado por la pandemia con 57,850 muertos, seguido por Nueva York (49,717), Texas (47,689), Florida (32,850), Pennsylvania (24,874), Nueva Jersey (24,292) e Illinois (23,408).

En cuanto a contagios, California suma 3,647,866, le sigue Texas con 2,766,030, tercero es Florida con 2,021,656, Nueva York es cuarto con 1,816,518 e Illinois es quinto con 1,227,607.

El nuevo hito se produce cuando los expertos en salud pública muestran un optimismo cauteloso tres meses después del lanzamiento de la vacuna en EE.UU.

Se han administrado casi 130.5 millones de dosis de la vacuna Covid-19 en Estados Unidos, según datos publicados el miércoles por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Los CDC informaron que se han administrado 130,473,853 dosis totales, aproximadamente el 77% de las 169,223,125 dosis administradas.

Eso es casi 2.3 millones de dosis más administradas desde ayer, para un promedio de siete días de alrededor de 2.5 millones de dosis por día.

Los datos de las autoridades de salud indican que el 70% de los estadounidenses de 65 años o más han recibido al menos una dosis de la vacuna y las muertes por COVID-19 están por debajo de 1,000 por día en promedio por primera vez desde noviembre.

Con información de EFE

Conozca cuáles son las nuevas cepas de coronavirus y que más letales son

Entre los 100 millones de personas en todo el mundo que lucharon contra una infección por coronavirus, los científicos apelan al caso de un paciente de COVID-19 de 45 años de edad, en Boston, para comprender cómo el patógeno es capaz de aventajar a los humanos.

Durante sus 154 días de enfermedad, una de las instancias más largas registradas, el cuerpo del paciente se convirtió en un crisol de mutación viral desenfrenada. También ofreció al mundo uno de los primeros avistamientos de una mutación clave en la proteína del virus, que hizo sonar las alarmas cuando fue hallada más tarde en cepas en Reino Unido, Sudáfrica y Brasil.

En la variación de Reino Unido, se cree que el cambio genético conocido como N501Y impulsa la transmisibilidad del virus en aproximadamente un 50%. En la de Sudáfrica, puede reducir la eficacia de las vacunas y los tratamientos conocidos. Las pruebas de su efecto en la variante de Brasil aún están en curso.

El paciente de Boston ahora es considerado un precursor importante de la capacidad del coronavirus para generar versiones nuevas y más peligrosas de sí mismo. Aunque el hombre murió durante el verano, el expediente médico que dejó está ayudando a los expertos a anticipar la aparición de nuevas cepas al centrarse en el papel de una población creciente de pacientes con sistemas inmunitarios comprometidos, que luchan contra el virus durante meses.

Entre los más enfermos de COVID-19, esta población de “portadores a largo plazo” parece jugar un papel clave en la incubación de nuevas variantes del coronavirus, algunas de las cuales podrían cambiar la trayectoria de la pandemia.

Las mutaciones que surgieron de este único paciente son “un microcosmos de la evolución viral que observamos a nivel mundial”, afirmó el Dr. Jonathan Z. Li, especialista en enfermedades infecciosas del Brigham and Women’s Hospital, de Boston, que lo trató. “Él nos mostró lo que podría suceder” cuando un germen con un don para el cambio de forma genética tropieza con condiciones que lo recompensan por hacerlo.

De hecho, las situaciones en las que los pacientes no pueden superar una infección viral son “el peor escenario posible para el desarrollo de mutaciones”, comentó el Dr. Bruce Walker, inmunólogo y director fundador del Ragon Institute, también en Boston.

A medida que las semanas de enfermedad se convierten en meses, un virus se copia a sí mismo millones de veces. Cada copia es una oportunidad para cometer errores aleatorios. Mientras genera nuevas mutaciones, el patógeno puede encontrarse con otras que lo ayuden a resistir los medicamentos, evadir el sistema inmunológico y volverse más fuerte.

SARS-CoV-2, el coronavirus que causa el COVID-19, ha sido un adversario impredecible. La oportunidad de presenciar su transformación casi en tiempo real y ver dónde y cómo muta en un solo huésped puede guiar el diseño de vacunas y medicamentos que no pierdan su eficacia con el tiempo, comentó Walker.

Las pacientes de COVID-19 apenas comenzaban a llenar las camas del Brigham and Women’s Hospital en la primavera de 2020, cuando el paciente de Boston fue admitido por primera vez. Tenía fiebre, náuseas y una tomografía computarizada de los pulmones mostraba la apariencia distintiva de “vidrio esmerilado” de la nueva enfermedad, comentó Li, quien formó parte de un equipo que detalló el caso del hombre en el New England Journal of Medicine.

Pero el COVID-19 fue solo uno de sus desafíos. Durante 22 años había sufrido un trastorno poco común llamado síndrome antifosfolípido, que hacía que su sistema inmunológico atacara sus propios órganos y generara peligrosos coágulos de sangre en todo su cuerpo.

Para evitar que su sistema inmunológico rebelde lo matara, el paciente necesitaba un arsenal de medicamentos inmunosupresores. Pero en su lucha contra el coronavirus, esos medicamentos mantuvieron bajas sus defensas.

El paciente de Boston dio positivo por infecciones por SARS-CoV2 cuatro veces distintas, durante 22 semanas. Fue ingresado en el hospital seis veces, incluidos algunos períodos en cuidados intensivos. Los médicos lo trataron con tres ciclos del medicamento antiviral Remdesivir y una vez con el cóctel experimental de anticuerpos monoclonales de Regeneron.

Los hisopados tomados de su nariz y garganta durante su segunda estadía en el hospital brindaron el primer indicio del sorprendente ritmo de transformación genética del virus: en comparación con una muestra tomada durante su primera hospitalización, 11 letras en la secuencia de 30.000 letras del coronavirus habían cambiado, y nueve de esos nucleótidos habían desaparecido.

Su siguiente viaje al hospital lo llevó a la UCI. Las pruebas revelaron que habían cambiado 10 letras más en el código genético del virus y que se había eliminado una más en un período de solo cinco semanas. Veinte días más tarde, después de una aparente recuperación, volvió a dar positivo y lo conectaron a un respirador artificial. Esta vez, los investigadores encontraron 11 cambios de letras más y 24 supresiones más en el genoma del virus.

Los científicos no pudieron decir si el paciente de Boston no podía eliminar el virus o si éste cambiaba tan completamente que su sistema inmunológico no podía reconocerlo.

Una cosa estaba clara: más de la mitad de las alteraciones ocurrieron en un tramo de código genético que dicta la estructura de la proteína del pico del virus, la protuberancia que se adhiere a las células humanas e inicia una infección. El “dominio de unión al receptor” del virus, esencialmente la llave que abre la cerradura de una célula humana, representa solo el 2% del código genético del virus. Pero el 38% de las mutaciones derivadas durante la enfermedad prolongada del paciente de Boston se concentraron solo en ese lugar.

A fines de diciembre, los científicos británicos especularon que tal escenario, con un paciente inmunodeprimido en algún lugar de Inglaterra, podría haber generado las mutaciones que distinguen a la cepa de Reino Unido.

Walker teme que haya muchos más pacientes de este tipo, incluidas personas con infecciones por el VIH no tratadas. Inmunodeprimidos, enfermos de COVID-19 y con medicamentos que recompensan al SARS-CoV-2 por idear mutaciones de “escape”, estos individuos podrían convertirse en crisoles de mutación viral.

Los científicos de Sudáfrica comparten esa ansiedad.

Joe Biden y Kamala Harris homenajean a los 400,000 muertos por COVID-19

 El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, y la vicepresidenta electa, Kamala Harris, homenajearon este martes a las más de 400 mil víctimas mortales que ha dejado la pandemia en el país, en la víspera de su investidura en Washington DC.

En su primer acto en la capital estadounidense, adonde acababa de llegar desde Delaware, Biden se acercó al monumento a Lincoln, uno de los más icónicos de la capital, junto a Harris y los esposos de ambos, Jill Biden y Doug Emhoff, respectivamente.

“Para sanar tenemos que recordar, y es difícil a veces recordar, pero así es como sanamos. Es importante hacer eso como país”, dijo Biden, horas después de que la cifra de muertos en el país superara los 400 mil.

A continuación, el presidente electo pidió “hacer brillar la luz sobre la oscuridad”, y acto seguido se iluminó el contorno del estanque reflejante situado frente al monumento a Lincoln.

Biden, Harris y sus respectivas parejas guardaron silencio ante el estanque, iluminado con 400 luces que representaban las vidas perdidas debido a la enfermedad, mientras sonaba la canción “Hallelujah”, de Leonard Cohen.

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Poco antes, Harris describió a Estados Unidos como “una nación de luto”, pero confió en que el país pueda emerger de la pandemia con una “nueva sabiduría”, que permita “apreciar los momentos simples, imaginar nuevas posibilidades y abrir los corazones”.

“Esta noche nos unimos y empezamos a sanar juntos”, dijo la vicepresidenta electa.

Cientos de ciudades, pueblos y tribus del país se apuntaron al tributo a las víctimas e iluminaron a la misma hora (las 17:30, 22:30 GMT) sus monumentos más icónicos, como el Empire State en Nueva York o el Space Needle en Seattle, además de hacer sonar las campanas de sus iglesias.

En la ceremonia de Washington también cantó la canción “Amazing Grace” una enfermera de Detroit (Michigan) llamada Lori Key, que se hizo famosa por interpretar el mismo tema para animar a sus compañeros que combatían el Covid-19.

Biden tomará posesión como presidente de Estados Unidos este miércoles a las 12.00 horas, en una ceremonia en el Capitolio sin apenas público y bajo estrictas medidas de seguridad. 

¿Debería ser la vacuna contra el COVID-19 obligatoria?

Las vacunas contra el nuevo coronavirus tocan cada vez más fuerte a la puerta. Mientras que la primera vacuna de Pfizer y BioNTech ya se empezó a aplicar este martes en el Reino Unido, las farmacéuticas y los gobiernos de todo el mundo suman esfuerzos en la gigantesca carrera logística para que las vacunas lleguen cuanto antes y se ponga fin a la pandemia. A esta ardua tarea se ha sumado el debate sobre si la vacuna debe ser obligatoria o voluntaria. En América Latina, algunos países ya han manifestado públicamente su posición al respecto.

Las autoridades sanitarias de Argentina y México han adelantado que la vacuna de ninguna manera “será obligatoria”, pero lo que sí se hará es “tratar de persuadir” o “convencer” a la población de que vacunarse es beneficioso para la salud. Incluso en países como Colombia o Perú, el Parlamento ya aprobó los proyectos de ley con las disposiciones sobre la vacuna, que será de acceso libre y voluntario.

“Tampoco estoy a favor de una vacuna obligatoria. Creo, más bien, que es necesario plantear una discusión con la gente en torno a la pregunta: ¿cuál es su función? La respuesta aquí es que puede ser necesaria como instrumento de salud pública para el bien común. Se necesita un proceso democrático con un debate transparente, incluyendo al Parlamento y a distintos actores de la sociedad, como representantes de pacientes o de escuelas”, asegura a DW el Dr. Felix Drexler, virólogo del Hospital Universitario Charité de Berlín y consejero científico para América Latina de la Corporación Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ). 

La contraparte y la contradicción

Una posición distinta es la del gobierno de Chile, donde el ministro de Salud, Enrique Paris, señaló que la vacuna tiene que ser obligatoria, al menos, para los “grupos de riesgo como los adultos mayores, el personal sanitario o enfermos crónicos”. Por su parte, el presidente brasileno, Jair Bolsonaro, ha dicho que si bien su gobierno distribuirá las vacunas aprobadas de forma gratuita y estas no serán obligatorias, él no se vacunará: “Es mi derecho”, dijo.

En medio de este debate, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la oficina regional de la OMS, también se mostró a favor de la obligatoriedad, argumentando que otras vacunas como la del sarampión ya son obligatorias en la región y que “para que toda la población quede protegida” se debe “alcanzar una alta cobertura”. Sin embargo, expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se manifestaron esta semana en contra de que los gobiernos obliguen a sus ciudadanos a vacunarse contra el coronavirus. Para ellos es preferible persuadir, pues la obligatoriedad podría causar el rechazo.

La diferencia entre las vacunas contra el sarampión y el COVID-19, asegura el Dr. Drexler, es que se tiene la certeza de que las vacunas contra el sarampión son bastante eficaces y seguras, porque se usan desde hace 30 años. Una diferencia muy importante frente a las del COVID-19, que recién están siendo aprobadas: “Por ello, no es posible todavía juzgar su seguridad y eficacia a largo plazo. Puedo entender los motivos para querer que sea obligatoria, pero creo que hay que tener mucho cuidado. Justamente para no generar rechazo en la gente, que está siendo atraída por los teóricos de la conspiración”.

En ese sentido, agrega el virólogo alemán, los gobiernos latinoamericanos deben trabajar en ofrecer un mejor servicio de salud pública para ganarse la confianza de la población cuando se informe sobre la vacuna. “En la región urge un debate transparente para motivar a las personas a vacunarse, porque es necesario que tengamos una cobertura de vacuna de al menos un 60 por ciento para lograr una inmunidad colectiva y terminar con esta pandemia”, precisa el Dr. Drexler.

India se convierte en el segundo país más afectado por el virus chino

Los crecientes contagios de coronavirus en India convirtieron el lunes al gigante asiático en el segundo país más afectado por la pandemia, detrás de Estados Unidos, mientras sus esfuerzos por contener los daños económicos cobran cada vez más urgencia.

Con los 90.802 casos reportados en las 24 horas previas, India adelantó a Brasil con 4,2 millones de casos. Sólo la superaba Estados Unidos, que ha identificado más de 6,2 millones de contagios, según la Universidad Johns Hopkins.

El Ministerio indio de Salud también reportó 1.016 nuevas muertes, hasta un total de 71.642 por ahora, la tercera cifra más alta del mundo en fallecidos por país.

India, el segundo país más poblado del planeta con 1.400 millones de personas, lleva casi un mes reportando los aumentos diarios más altos del mundo. Pese a los más de dos millones de casos en el último mes y a que el virus se ha expandido a pueblos y ciudades pequeñas, el gobierno indio ha seguido suavizando las restricciones para tratar de reactivar la economía.

El Delhi Metro, un sistema de transporte rápido que sirve a la gran capital de India, Nueva Delhi, y a las zonas vecinas, reanudó sus operaciones el lunes después de cinco meses.

Sólo las personas asintomáticas podían subir a los trenes, con mascarillas, distanciamiento social y controles de temperatura obligatorios.

La red de metro de la capital es el mayor sistema de transporte rápido del país. Antes de cerrar en marzo, los abarrotados trenes llevaban a una media de 2,6 millones de pasajeros al día.

Nueva Delhi también tenía previsto reabrir los bares el miércoles.

La economía de India se ha contraído más rápido que la de ningún otro país, casi un 24% en el último trimestre.

Las dificultades económicas indias comenzaron con la desmonetización de la moneda nacional en 2016 y la apresurada introducción de un impuesto a bienes y servicios el año siguiente. Pero la estricta cuarentena contra el virus iniciada el 24 de marzo agravó la situación.

Cuando el primer ministro, Narendra Modi, ordenó a toda la población que se quedara en casa, toda la economía cerró en cuestión de cuatro horas. Millones de personas perdieron sus empleos de inmediato y decenas de miles de trabajadores migrantes, sin dinero y temiendo al hambre, salieron de las ciudades y volvieron a sus pueblos.

La migración sin precedentes no sólo paralizó la economía india, sino que expandió el virus a zonas remotas.

Ahora, mientras suben los casos, la mayor parte del país ha reabierto y las autoridades dicen que tienen pocas alternativas.

“Aunque las vidas son importantes, los medios de vida son igualmente importantes”, dijo Rajesh Bhushan, máximo responsable del Ministerio federal de Salud, en una conferencia de prensa la semana pasada.

El virus ya ha agravado la miseria en los amplios territorios interiores del país y en los estados más pobres, donde los repuntes han abrumado a un sistema sanitario falto de fondos.

S.P. Kalantri, especialista en salud pública, dijo que los pobres de India afrontan una “decisión desesperada” entre “una muerte inmediata y una muerte que podría llegar en cualquier momento”.

¿Puede este fin de semana festivo de “Labor Day” disparar otra ola de casos de Coronavirus?

 Con suerte, el verano no terminará como comenzó. Las celebraciones de Memorial Day ayudaron a desencadenar una ola de infecciones por coronavirus en gran parte del sur y el oeste de los Estados Unidos. Y las reuniones del 4 de julio dispararon más casos de COVID-19.

Y ahora llega el Día del Trabajo, cuando esas regiones recién comienzan a registrar una disminución de casos.

El doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, advirtió el miércoles 2 de septiembre que los estadounidenses deben tener cuidado para evitar otro aumento en las tasas de infección.

Pero la gente está cansada de quedarse en casa, y los destinos turísticos están hambrientos de dinero en efectivo.

“Aunque sea escaparte un par de horas a un hotel cercano son como unas vacaciones de verdad”, dijo Kimberly Michaels, quien trabaja para la NASA en Huntsville, Alabama, y viajó hace pocos días a Nashville, en Tennessee, con su novio para celebrar el cumpleaños de él.

Para el final del verano, muchos gobiernos locales están levantando restricciones para resucitar la actividad turística y rescatar a las pequeñas empresas.

Nashville, por ejemplo, dio luz verde a las tabernas ambulantes, permitiendo que los bares sobre ruedas, impulsados a pedales por humanos, salgan a las calles nuevamente.

“No son el grupo favorito de Nashville, francamente. Pero la justicia requiere que se lleve a cabo este cambio de protocolo”, dijo el alcalde John Cooper, y señaló la dramática reducción de nuevos casos en la ciudad. Lo que llevó a que la primera semana de septiembre se elevara el límite de personas permitido en bodas, funerales y otras ceremonias.

En Virginia, Virginia Beach trató de ser indulgente con sus restaurantes en crisis durante el fin de semana festivo. Pero el gobernador Ralph Northam rechazó las súplicas del alcalde, basándose en las recomendaciones de Fauci.

El principal experto en enfermedades infecciosas del país ha alentado a los gobernadores a mantener las restricciones para evitar otro aumento de casos relacionado con las vacaciones.

“A veces, cuando comenzamos a eliminar las restricciones, la gente tiene la impresión de ‘Oh, eso debe significar que es seguro’”, dijo la epidemióloga Melissa McPheeters de la Universidad de Vanderbilt. “Queremos asegurarnos de no dar esa impresión, porque esta enfermedad sigue aquí”.

De hecho, algunas comunidades han vuelto a imponer restricciones, especialmente para el fin de semana largo. Santa Bárbara, en California, ha prohibido tomar sol en la playa para evitar otro aumento de casos.

También hay un nuevo factor X en el último fin de semana festivo del verano. En muchos estados, las escuelas han reanudado las clases en persona. Por lo tanto, las familias y los amigos que se encuentran ahora tienen más probabilidades de exponerse mutuamente al virus, incluso si intentaron mantenerse en un círculo cerrado durante el verano.

“Si esas burbujas ahora tienen niños que regresaron a la escuela y están interactuando con otros o han regresado a los deportes y la burbuja se ha expandido, es menos probable que estén en una reunión que sea segura”, explicó la epidemióloga Bertha Hidalgo de la Universidad de Alabama-Birmingham.

Y, sin embargo, vale la pena intentar estar juntos de manera segura, preferiblemente al aire libre, dijo Hidalgo. La experta aseguró que la salud mental de las personas necesita un impulso para pasar los próximos meses.

“Si puedes hacer las cosas de manera segura ahora, antes que llegue el invierno y el clima frío, entonces serás más resistente para superar los malos momentos que puedan venir”, opinó.

En destinos como Nashville que han dado la bienvenida a los visitantes durante la pandemia, el turismo no se ha recuperado por completo. Pero algunas noches de fin de semana, el distrito turístico colmado de luces de neón puede atraer multitudes.

La primera semana de septiembre, Vaj Vemulapalli y su novia, de Dallas, regresaron a su hotel después de sentirse incómodos con lo apretada que estaba la gente.

“Extrañamos la interacción social, ir a bares”, dijo. “Pero al final del día, nuestra postura general es que no vale la pena adquirir COVID-19 sólo por beber”.

Sin embargo, esas multitudes tienen límites, como descubrieron Kimberly Michaels y el cumpleañero Marcus Robinson. Ellos llegaron a Nashville con máscaras y listos para tener una fiesta responsable. Pero después de registrarse en su hotel, descubrieron que todo tenía que cerrar a las 10:30 pm.

“Es una locura. Era como una zona en penumbras”, contó Robinson. “Entramos [al hotel], las calles estaban llenas. Nos cambiamos, salimos y nos preguntamos ‘¿a dónde fueron todos? ¿Pasó algo?’ No sabíamos nada porque no somos de aquí”.

Aún así, a medida que pasa el tiempo, algunos viajeros están dispuestos a correr más riesgos para volver a actividades que sienten normales.

Suzette Ourso vive en las afueras de Nueva Orleans y voló a Nashville para su primer viaje fuera de la ciudad desde la pandemia. Dijo que es cautelosa y usa su máscara cuando está cerca de alguien.

“Ahora tengo desinfectante de manos en mi bolso. Nunca lo había tenido antes”, dijo. “Pero puedes morir mañana viajando en tu vehículo. Así que tampoco puedes vivir tu vida con miedo”.

Ourso tiene planeado un viaje a la playa para finales de septiembre.

En 10 minutos se agotaron los 3.000 cupos para probar dos vacunas contra el Coronavirus

Los 3.000 cupos ofrecidos por dos universidades de Perú para que voluntarios se sometan a ensayos clínicos de dos vacunas contra el coronavirus se agotaron este domingo en 10 minutos, informaron ambas casas de estudios.

“En alrededor de 10 minutos pudimos completar la meta de 3.000 registros”, reportaron las universidades Cayetano Heredia y Nacional Mayor de San Marcos en un comunicado conjunto.

Las dos vacunas son desarrolladas por el laboratorio chino Sinopharm y están en la fase 3 (ensayo clínico en humanos), según la agencia de noticias EFE.

Perú es el quinto país con más casos confirmados de coronavirus y el noveno con más muertes por la enfermedad desde el comienzo de la pandemia en términos absolutos, pero también el que tiene la mayor tasa de mortalidad por cantidad de habitantes.

Hasta hoy registraba 647.166 contagios (7.731 en las últimas 24 horas) y 28.788 decesos (181 nuevos), informó esta tarde el Ministerio de Salud.

En ese contexto, el Gobierno puso en marcha este domingo la campaña de comunicación “El Covid no mata solo, no seamos cómplices”, destinada a aumentar la concientización sobre la prevención de los contagios.

“Esta campaña va dirigida principalmente a las personas irresponsables” porque hay “mucha gente que está dando todo su esfuerzo y, sin embargo, hay gente irresponsable que, como hemos visto en el noticiero, están en discotecas, en fiestas de cumpleaños, en sus pichanguitas (partidos de fútbol informales) u organizando parrilladas”, dijo el presidente Martín Vizcarra, según el diario limeño El Comercio.

Infectados por el virus chino optan por hospitalizarse en casa

A medida que los hospitales atienden a enfermos de COVID-19 y tratan de evitar el contagio, cada vez más enfermos optan por recibir tratamiento donde se sienten más seguros: en casa.

En todo Estados Unidos aparecen programas de “hospitalización en casa” en medio de la pandemia gracias a la tecnología de las comunicaciones, los equipos médicos portátiles y el personal médico, de enfermería, radiología y paramédicos. Esto reduce las tensiones en los centros asistenciales y también el miedo de los enfermos.

Los programas representan una pequeña proporción de las aproximadamente 35 millones de hospitalizaciones anuales, pero crecen rápidamente con ayuda del seguro estatal Medicare y los seguros privados. Al igual que la telemedicina, este concepto puede adquirir popularidad entre los consumidores enganchados en la entrega a domicilio y otros servicios conectados al internet.

Los enfermos que pueden optar por el servicio son los que padecen afecciones graves como insuficiencia cardíaca crónica, trastornos respiratorios, complicaciones de la diabetes, infecciones e incluso COVID-19, que no requieren cuidados intensivos las 24 horas.

Están enlazados constantemente a centros de mando vía video y artefactos de monitoreo que transmiten sus signos vitales. Reciben varias visitas diarias de un equipo médico. Tal como en el hospital, tienen un botón de emergencia para recibir ayuda inmediata.

Las investigaciones en todo el mundo en los últimos 25 años revelan que los enfermos se recuperan más rápidamente, tienen menos complicaciones y están más satisfechos, a la vez que los costos se reducen hasta en un tercio.

Médicos, funcionarios de hospital y enfermos destacan otras ventajas. La gente descansa mejor en su propia cama. Come lo que quiere, se levanta antes y puede salir a respirar aire fresco. Tienen menos probabilidades de caerse en un ambiente conocido donde cuentan con el apoyo de familiares e incluso de mascotas.

“Yo recomiendo sin la menor duda que quien pueda se quede en casa”, dijo William Merry, quien recibió tratamiento por neumonía en su casa en Ipswich, Massachusetts, en julio. “No hubo el menor problema. En absoluto”.

Merry, quien seis años antes había padecido una hospitalización incómoda, se negó a regresar cuando los antibióticos no lo curaron y su temperatura subió a 40. Por eso, su médico dispuso que lo atendiera Medically Home, una empresa con sede en Boston.

Merry y su esposa Linda, enfermera retirada, dijeron que el servicio transformó su comedor en una pequeña habitación de hospital. Los técnicos instalaron los equipos, les entregaron las provisiones y los tanques de oxígeno y les explicaron cómo funcionaba todo.

Eso y las llamadas por video del médico les alivió el estrés. Recibieron planillas con los horarios de las visitas médicas, extracciones de sangre, medicación intravenosa y otras operaciones, dijo.

“Pero me parece muy importante”, advirtió, “que siempre haya alguien en la casa”.

Investigadores aseguran que el plasma sanguíneo sí es eficaz contra el virus chino

Investigadores de la Clínica Mayo informaron de fuertes indicios de que el plasma sanguíneo de sobrevivientes de COVID-19 ayuda a otros pacientes a recuperarse, pero no dieron una prueba concluyente, y algunos expertos se preguntan si algún día se llegará a tener una respuesta irrefutable.

Más de 64.000 pacientes en Estados Unidos han recibido plasma convaleciente, un procedimiento de un siglo de antigüedad que se utilizó para ayudar a no padecer la gripe y el sarampión antes de que aparecieran las vacunas respectivas. Es un método al que se recurre cuando aparecen nuevas enfermedades, y la historia deja entrever que funciona contra algunas infecciones, pero no todas.

Aún no hay evidencia sólida de que el plasma sirva para combatir el coronavirus y, de ser así, cuál sería la mejor manera de utilizarlo. Sin embargo, información preliminar de 35.000 pacientes de coronavirus atendidos con plasma brinda lo que el principal investigador de la Clínica Mayo, el doctor Michael Joyner, dijo el viernes que son “indicios de eficacia”.

Hubo menos muertes entre las personas que recibieron plasma a más tardar tres días después del diagnóstico, y también entre quienes se les dio plasma con los niveles más altos de anticuerpos que combaten el virus, informaron Joyner y sus colegas.

El problema es que no fue un estudio formal. Los pacientes fueron atendidos de diversas formas en hospitales en todo el país como parte de un programa de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) diseñado para agilizar el acceso a terapias experimentales. Este programa llamado de “acceso ampliado” da seguimiento a los efectos obtenidos en los beneficiarios, pero no puede demostrar que el plasma —y no otros cuidados recibidos— fue la verdadera razón de la mejoría.

Estudios rigurosos en marcha en todo el país están diseñados para obtener esa evidencia, mediante la comparación de pacientes similares escogidos aleatoriamente para suministrarles plasma o una infusión placebo además de la atención ordinaria. Sin embargo, esos estudios han sido difíciles de completar debido a que la presencia del virus aumenta y disminuye en diferentes ciudades. Además, algunos pacientes han solicitado plasma en lugar de aceptar su inclusión en un estudio en el que podrían darles un placebo.

“Durante 102 años hemos estado debatiendo si el plasma convaleciente funciona o no”, dijo la doctora Mila Ortigoza, de la Universidad de Nueva York, en referencia al que se utilizó durante la pandemia de gripe de 1918. Esta vez “realmente necesitamos una prueba irrefutable”.

Ortigoza codirige uno de esos estudios, que esta semana se está ampliando a otros tres estados: Connecticut, Florida y Texas. Su equipo también está trabajando para compartir información con otros ensayos clínicos en otras regiones, con la expectativa de encontrar respuestas más rápidamente.

“Hay preocupación en torno a cuándo habrá una respuesta clara”, señaló el doctor Jeffrey Henderson, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad Washington en San Luis.

Expresó confianza en que los ensayos clínicos obtendrán avances sobre este tema, pero señaló que el informe de la Clínica Mayo es congruente con estudios previos más pequeños sobre el plasma y “un ejemplo de cómo hacer las cosas lo mejor que se pueda con la información disponible”.

Cuando el organismo enfrenta un nuevo germen produce proteínas llamadas anticuerpos diseñadas especialmente para combatir esa infección particular. Los anticuerpos se encuentran en el plasma, que es la parte amarillenta y líquida de la sangre. Como la formación de anticuerpos tarda algunas semanas, la esperanza es que la transfusión de anticuerpos de otra persona pueda ayudar a los pacientes a combatir el virus antes de que su sistema inmunológico se active.

Los hallazgos de la Clínica Mayo fueron publicados en línea antes de ser examinados por otros científicos. Muestran que 20% de las personas a las que se les dio plasma con altos niveles de anticuerpos a más tardar tres días después del diagnóstico habían fallecido antes de 30 días, en comparación con 30% de las personas atendidas posteriormente con plasma que tenía menor número de anticuerpos.

La FDA ha estado sopesando cuidadosamente si la evidencia es lo suficientemente buena para permitir el llamado uso de emergencia de plasma convaleciente, medida que dificultaría aún más completar pruebas más rigurosas. La FDA no declaró el viernes sobre el asunto.

Decenas de miles de sobrevivientes de COVID-19 han donado plasma, y los bancos de sangre han exhortado a que otros también lo hagan a fin de enfrentar la demanda, ya que el coronavirus continúa causando estragos en Estados Unidos. Según la AABB, la Asociación Americana de Bancos de Sangre, una cuarte de los hospitales que supervisa semanalmente están informando de esperas de más de 24 horas para obtener el plasma solicitado.

Más allá de si el plasma ayuda en lo general, los científicos quieren saber cuándo debe ser utilizado, si en las personas muy enfermas o en aquellas que acusen las primeras señales de infección. Y cuál es la dosis correcta.

Los sobrevivientes de COVID-19 tienen cantidades variables de anticuerpos, que Ortigoza dijo son difíciles de medir antes de la utilización del plasma donado. La especialista indicó que otra interrogante es cuáles de los muchos tipos de anticuerpos son los mejores para ser utilizados.

Una misión de la OMS viaja a China para investigar el origen de la pandemia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que un equipo integrado por dos personas partió, a modo de avanzadilla, hacia China el viernes para establecer las bases para una investigación sobre los orígenes del COVID-19 que desataron la pandemia mundial.

En una conferencia de prensa virtual desde su sede en Ginebra, la portavoz Margaret Harris, dijo que los dos expertos son especialistas en salud animal y epidemiología que trabajarán con científicos chinos para determinar el alcance y calendario de la investigación.

Indicó, además, que esta cooperación conllevará una negociación sobre la composición del equipo de investigación y sobre qué habilidades serán necesarias.

El virus se cree surgió de un mercado en la ciudad central de Wuhan a finales del año pasado, el cual desde entonces ha estado cerrado, saltando la barrera de las especies del mundo animal para infectar a seres humanos.

Estados Unidos comunica formalmente su salida de la OMSTrump acusa a la Organización Mundial de la Salud de estar sesgada a favor de China y dice que necesita reformas urgentemente. La OMS ya anunció en mayo que se sometería a una “evaluación independiente” de su gestión de la pandemia.

Harris dijo que los científicos quieren determinar en qué especie se originó el virus y cómo llegó a los humanos. Dijo que se cree que el virus se originó en un murciélago, pero quieren saber si pasó por otra especie intermediaria.

En una conferencia en Beijing, un portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, confirmó que el equipo de la OMS estaba en camino a China y dijo que su país había dado la bienvenida a la investigación “para contribuir con una respuesta más efectiva a la pandemia mundial y con la salud pública mundial”.

La misión de la OMS se está desplazando solo días después que Estados Unidos formalmente retirara su apoyo a la organización, alegando que manejó mal la pandemia y mostró deferencia por China.