La llegada de la vacuna contra el COVID-19 hace contener el aliento a la población mundial. Con más de 65 millones de casos diagnosticados en el planeta y superando un millón y medio de muertes, la pandemia ha lanzado a la industria farmacéutica a la búsqueda de una vacuna.

Un reporte de la DW de Alemania señala que líderes mundiales, científicos y la Organización Mundial de la Salud (OMS) piden que las vacunas sean accesibles y seguras para todos, y los grandes laboratorios están solicitando licencias de emergencia en diferentes países para hacerlas llegar lo antes posible al público.

Sin embargo, la distribución y vacunación en América Latina y el Caribe se perfila compleja, y podría no ser tan rápida como se piensa. En la región, de unos 650 millones de habitantes, hay grandes capas de población viviendo en zonas urbanas y rurales pobres, o de difícil acceso, así como con altas temperaturas, lo que parece augurar dificultades a la hora de almacenar vacunas que requieren de menos de 70 grados centígrados.

De acuerdo con la OMS, en todos los países del mundo hay tres formas de obtener la vacuna. La primera es por medio del acceso nacional, con acuerdos directos de los gobiernos con los fabricantes. La segunda es el acceso grupal, con acuerdos regionales para suministrarla. Y la tercera, el acuerdo global, representado por COVAX, la plataforma multilateral de la OMS, la Unión Europea y la Fundación Bill y Melinda Gates para garantizar el acceso equitativo a vacunas contra el COVID-19 para todos los países.

Dentro de COVAX, al que se adhirieron varios países de Latinoamérica y el Caribe, entre ellos México y Brasil, hay otros 30 países o territorios que cuentan con capacidad económica de comprar las vacunas, y otros 10 las recibirán gratis cuando estas estén disponibles: Bolivia, Dominica, El Salvador, Granada, Guyana, Haití, Honduras, Nicaragua, Santa Lucía y San Vicente, y las islas Granadinas.

Dificultades de almacenamiento y distribución

El hecho de que algunas vacunas de ARN mensajero, fragmento de código genético del virus, deben ser almacenadas y distribuidas a menos de 70 grados centígrados, como la Pfizer-BioNTech, hará que la gente no en todos los casos pueda ir directamente al médico y vacunarse, sino que tendrán que construirse centros de vacunación con megacongeladores, como se está haciendo ya en Alemania, por ejemplo. Algo que, en los países con menos recursos, como India, u otros de Asia, los países africanos y de Latinoamérica, no será tarea fácil. Allí donde se carece de instrumentos de financiación y donde el acceso a la población se dificulta, harán falta gestos concretos de solidaridad internacional, según la OMS, que estima que vacunar a un 20% de la población latinoamericana y caribeña costaría más de 1.000 millones de dólares.

Varios países prevén la vacunación totalmente gratuita de sus ciudadanos a partir de diciembre de 2020 y principios de 2021. Así lo anunciaron, entre otros, Argentina, Colombia, México y Perú. Prioridad de vacunación tienen los grupos de riesgo, los empleados del sector salud y los mayores de 60 años.

Infgrafik Gesicherte Corona-Impfstoffe nach Land und Hersteller in Lateinamerika

Compras de diferentes vacunas

México, por ejemplo, con unos 130 millones de habitantes el segundo el país más poblado de América Latina, planea vacunar a 10 millones de personas por mes de forma gratuita, según anunció el presidente, Andrés Manuel López Obrador. Su gobierno compró 34 millones de dosis a Pfizer-BioNTech, y esa empresa se ocupará de mantenerlas ultracongeladas. También tiene acuerdos con la china CanSino y con la rusa Gamaleya, de las cuales adquirirá 35 y 32 millones de dosis respectivamente. Asimismo, ese país está dentro de la iniciativa COVAX con un 20%, es decir, 51,5 millones de dosis a través de ese mecanismo. 

Por otra parte, Argentina también compró 22 millones de dosis de AstraZeneca y 25 millones de dosis de la rusa Sputnik V, de Gamaleya, que demostró tener también más del 95% de eficacia. El gobierno argentino destinó 170 millones de dólares en adquirir las vacunas, y es uno de los que más dosis se ha asegurado de acuerdo con su población.

También Brasil, donde vive cerca de un tercio de la población total del subcontinente -el segundo país con el mayor número de fallecimientos por covid- anunció la compra de 50 millones de dosis de Gamaleya, así como 100 millones de vacunas de AstraZeneca.

Perú tiene como objetivo vacunar antes de abril de 2021, cuando se realicen elecciones presidenciales, a unos 24 millones de personas. Hasta el momento, cuenta con unos 16 millones de dosis, 9 millones de los cuales son de Pfizer-BioNTech. Su mayor desafío será conservar congeladas las vacunas.

Chile quiere empezar a vacunar en diciembre y se aseguró 10 millones de dosis de esa compañía, así como de 7,6 millones por parte de COVAX y 4 millones de AstraZeneca-Oxford, entre otras. Venezuela apostó a la Sputnik V y a Sinovac. 
En términos generales, el Banco Interamericano de Desarrollo pronosticó un costo promedio de las vacunas 10,55 dólares por dosis. Pero los precios que se barajan a la fecha varían un poco.

Centro de vacunación contra COVID-19 en Gales, Gran Bretaña.

La más cara: Moderna

La vacuna de Moderna, de ARN mensajero o ARNm es también eficaz en un 95%, según la compañía. Es la más cara, y costaría unos 21 euros (25 dólares). Esta puede conservarse a temperaturas de 20 grados bajo cero.

Johnson & Johnson

La cuarta farmacéutica a nivel mundial desarrolla la vacuna contra COVID-19 a través de su filial belga Janssen. Del ensayo a gran escala en EE. UU. aún no hay datos, pero la dosis podría costar 20 dólares. 

Pfizer-BioNTech: precio “medio”

El precio de la vacuna de la alianza Pfizer-Biontech, también de ARNm, se estima en Europa actualmente entre 15 y 17 euros (unos 19 dólares al cambio), un “30% más barato que las de otros laboratorios contra la gripe estacional”, de acuerdo con la encargada de prensa de la empresa, Sally Beatty. La dosis de BioNTech tendría también una eficacia del 95%. La mayor dificultad que presenta es que debe ser almacenada a menos de 70 grados centígrados bajo cero.