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Reportan 40 millones de infectados de Coronavirus en el mundo

En medio de un rebrote de coronavirus en varios países, los casos positivos de COVID-19 el mundo rebasaron ya los 40 millones, de acuerdo un recuento realizado por la Universidad Johns Hopkins.

Mientras que el número de muertos por COVID-19 la cifra mundial llegó a 1,114,715.

En el reciente reporte destaca que los casos de coronavirus suman 40,050, 902, a nivel mundial, con Estados Unidos a la cabeza, al contabilizar 8,154,936 contagios.

El segundo lugar lo ocupa India con 7, 550,273 casos, seguido de Brasil con 5,224,362 casos respectivamente.

La cuarta posición lo ocupa Rusia, con 1,406, 504 casos positivos, país que vio en las últimas semanas un aceleramiento en la expansión de la enfermedad.

El quito lugar se encuentra Argentina, que en su momento fue un ejemplo para tratar la pandemia, pero ahora suma 989,680 casos.

En el caso de la nación sudamericana, los contagios se concentran al interior de la República, aumento que vino poco después del relajamiento de las medidas restrictivas para frenar los contagios.

México se encuentra dentro de los países con mayor número de casos de COVID-19 al quedar en la posición 10 con 851 mil 227 casos de la enfermedad.

Casi un millón de personas han muerto en el mundo debido al Coronavirus

Casi un millón de personas han fallecido en todo el mundo a causa del COVID-19, pero gracias a los desesperados esfuerzos por salvar sus vidas los científicos entienden ahora mejor cómo tratar y prevenir esta enfermedad. Y con ello, millones de personas podrán sobrevivir.

Ming Wang, de 71 años, y su esposa estaban en un crucero que zarpó desde Australia, tomando un descanso después de décadas de dirigir el restaurante chino de la familia en Papillion, Nebraska, cuando se infectó. Durante los 74 días que estuvo hospitalizado antes de su muerte en junio, los médicos intentaron frenéticamente varios experimentos, entre ellos inscribirlo en un estudio de un fármaco antiviral que resultaba prometedor.

“Parte de la razón por la que nos va mejor es por los avances [en la ciencia]”, señaló el doctor Francis Collins, director de los Institutos Nacionales de Salud. Varios medicamentos han demostrado ser útiles y los médicos saben más sobre cómo cuidar a los pacientes más enfermos en los hospitales.

Estamos en la fase de la “adolescencia tormentosa” de aprendizaje de los tratamientos que funcionan, dijo Collins.

Un precio muy caro

Las casi un millón de muertes por coronavirus en nueve meses superan las 690,000 por el SIDA o las 400,000 por malaria en todo 2019. Y están justo por detrás de las 1,5 millones de muertes por tuberculosis.

La riqueza y el poder no han protegido a los países del terrible poder del virus. Estados Unidos “ha sido el país más afectado del mundo” con más de 6 millones de infecciones y más de 200,000 muertes, lo que refleja “la falta de éxito en la contención de este brote”, aseguró Anthony Fauci, principal especialista en enfermedades infecciosas del país, a una audiencia de la Escuela de Medicina de Harvard a principios de este mes.

Más del 40% de los adultos de Estados Unidos corren el riesgo de padecer una enfermedad grave por el virus debido a otras condiciones de salud como la presión arterial alta. No son solo los ancianos de las residencias los que están muriendo, subrayó Fauci.

El mundo ha gastado US$ 21.000 millones en el desarrollo de la vacuna contra el virus chino

Con más de 30 millones de casos de COVID-19 en todo el mundo, casi un millón de muertos, una recesión que contraerá este año la economía global en un 5.2%, según el Banco Mundial (BM) y millones de trabajadores desempleados y compañías en bancarrota, la esperanza para volver a la normalidad está puesta en una vacuna o, mejor dicho, en varias.

Ninguna de las compañías que están compitiendo tiene la capacidad por sí sola de producir las miles de millones de dosis necesarias para llegar a todos los rincones del planeta, y cerrar este ciclo de crisis y desolación que ha dejado la pandemia del coronavirus. Por este motivo, el mundo necesita más de una vacuna.

Noticias Telemundo Investiga ha analizado toda la información pública disponible para hacer una estimación de cómo, dónde y cuánto dinero se está invirtiendo en salvar al mundo del coronavirus.

Está por ver si, en realidad, Robert Redfield tiene razón y la solución sea mucho más simple y barata que las inversiones millonarias de decenas de gobiernos, las miles de pruebas de laboratorio con diferentes tecnologías y el esfuerzo de las compañías para reclutar voluntarios que les permitan desarrollar una vacuna segura.

Según el director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés), más que una vacuna, lo que el mundo necesita son tapabocas.

Aun así, los países más ricos del mundo han salido a comprar anticipadamente millones de dosis de vacunas que aún están en desarrollo, desembolsando cifras exorbitantes de dinero a compañías farmacéuticas sin tener la seguridad de que sus vacunas serán exitosas.

El país que más dinero ha gastado en la vacuna es Estados Unidos y también es el que mayor número de dosis ha asegurado para sus ciudadanos. A través de la Operación Warp Speed, la Administración Trump aprobó 10,000 millones de dólares para acelerar el desarrollo y la fabricación de seis vacunas de distintas compañías. Esos contratos incluyen órdenes por 800 millones de dosis.

Los países miembros de la Unión Europea han financiado a varios candidatos para desarrollar la vacuna, asegurando en total 400 millones de dosis. No se sabe aún cómo serán repartidas entre los países europeos. Gran Bretaña, hasta el momento, tiene aseguradas 180 millones de dosis. Japón, por su parte, ha asegurado 240 millones.

En América Latina, Brasil adquirió en avanzado 100 millones de dosis a AstraZeneca y México recibirá 32 millones de dosis de la vacuna Sputnik V creada por el Instituto Gamaleya de Moscú y aprobada parcialmente para su uso por el gobierno de Rusia, mientras terminan la última fase clínica.

China tiene en la competencia a tres grandes compañías y una de ellas, Sinopharm, que pertenece al estado, está en la fase clínica 3 y asegura poder producir 300 millones de dosis para enero de 2021.

El Instituto Serum de la India tiene contratos firmados con AstraZeneca y Novavax para producir cientos de millones de dosis para el mercado interno y también para abastecer algunos países de Asia.

Estos son los competidores por salvar al mundo del COVID-19

Hasta la fecha, el mundo ha invertido alrededor de 21,000 millones de dólares en el desarrollo de la vacuna del COVID-19, un valor similar al producto interno bruto (PIB) de países como Honduras o Trinidad y Tobago.

Estados Unidos eligió a la compañía de biotecnología Moderna, a la unión de Pfizer con la alemana BioNTech, a la vacuna de AstraZeneca con la Universidad de Oxford, a Johnson & Johnson, a Novavax, y a la alianza de Sanofi con GlaxoSmithKline (GSK), para ser financiadas a gran escala por la Operación Warp Speed, cuyos recursos provienen del CARES Act, la ley de rescate económico por el coronavirus.

Estas vacunas también han contado con el apoyo de países como el Reino Unido, Alemania y Francia, y organizaciones internacionales como la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias CEPI, fundada bajo el liderazgo de Bill Gates durante la conferencia de Davos, Suiza, en 2017.

Algunas de estas compañías farmacéuticas como Novavax, Moderna y Sanofi han recaudado cientos de millones de dólares a través de la emisión de acciones en la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE). El valor de algunas de ellas se ha multiplicado desde el inicio de la pandemia.

Las seis vacunas apoyadas por la administración Trump habrán comenzado su última fase clínica antes de octubre. Johnson & Johnson llevará a cabo esta fase 3 de la prueba de su vacuna simultáneamente en EE.UU., México, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Argentina.

El objetivo global de encontrar esta vacuna ha permitido la alianza de compañías que algunas veces pueden llegar a ser competencia. Es el caso de la francesa Sanofi que está desarrollando una vacuna con GlaxoSmithKline (GSK), y otra con la estadounidense Translate Bio.

Otra unión interesante fue la de AstraZeneca con la Universidad de Oxford. En marzo la universidad británica anunció que estaba trabajando en el desarrollo de una vacuna, y necesitaría un socio que se comprometiera a producir y comercializar la vacuna a bajo costo. AstraZeneca firmó el trato.

Por esta razón, AstraZeneca es la compañía que más millones de dosis ha comprometido en el mundo. Estados Unidos, Brasil, Australia, Japón, Reino Unido y la Unión Europea son algunos de los compradores de esta vacuna, y según estas negociaciones, tendrá un valor aproximado de cuatro dólares por dosis.

Hasta la fecha, la vacuna más costosa será la de la compañía estatal china Sinopharm que ya está en su última fase de desarrollo. El gobierno de ese país aseguró que las dos dosis de su vacuna tendrán un valor aproximado de $145.

Esta es la tecnología que utilizan las vacunas en desarrollo

Aunque los precios de la mayoría de las vacunas oscilarán entre los 10 y 20 dólares por dosis, Moderna anunció que la suya tendrá un costo de unos 35 debido a la tecnología que están utilizando.

La tecnología de Moderna está basada en la molécula ARN mensajero. Al manipularla, genera una reacción inmune una vez entra a las células del paciente.  Esta sería la primera vez en la historia que se produce una vacuna de este tipo.

Pfizer, junto con la alemana BioNTech, también está desarrollando su vacuna basada en el ARN mensajero, que actualmente está en la última fase de pruebas clínicas con 30 mil voluntarios en Estados Unidos, Brasil, Alemania y Argentina.

La tecnología basada en un vector viral utiliza un virus para transportar la proteína S, que genera la reacción inmune en los pacientes. En el caso de la vacuna de AstraZeneca con la Universidad de Oxford, están utilizando un adenovirus de chimpancé para evitar que exista una inmunidad preexistente en los humanos y dañe el efecto de la vacuna. De ser aprobada, esta sería, con probabilidad, la vacuna más utilizada en el mundo debido a que sería la de menor costo en el mercado.

Las vacunas basadas en proteínas son las menos comunes en las experimentadas para el COVID-19, sin embargo, la compañía estadounidense Novavax es uno de los fuertes candidatos de lograr la aprobación antes de fin de año.

Novavax firmó un convenio el Instituto Serum de la India para producir mil millones de dosis a mediados del año 2021 específicamente para los países de bajos ingresos.

Encuesta: los niños pueden trasmitir el Coronavirus de manera similar a los adultos

Todavía no está claro hasta qué punto los niños pueden transmitir el Coronavirus, pero un nuevo estudio sugiere que es posible que puedan transmitirlo tan fácilmente como los adultos infectados, informaron investigadores suizos ayer.

Aunque menos niños que adultos contraen covid-19, menos desarrollan formas graves de la enfermedad y no parecen ser «los principales impulsores de la transmisión», los niños de todas las edades han sido infectados, dijeron los investigadores.

En la encuesta, 23 niños con edades comprendidas entre 7 días y 16 años dieron positivo para covid-19 y todos, menos dos, portaban la misma cantidad de virus que los adultos.

«Nuestros datos muestran que la carga viral en el diagnóstico es comparable a la de los adultos y que los niños sintomáticos de todas las edades eliminan el virus infeccioso en la enfermedad aguda temprana, un requisito previo para una mayor transmisión», escribieron los autores.

Sin embargo, los niños no parecen transmitir el virus de la misma manera que los adultos.

Dijeron que se necesita más investigación para comprender completamente el papel de los niños en la propagación del virus.

El estudio tenía algunas limitaciones, incluido su pequeño tamaño y el uso de muestras de virus sobrantes de las pruebas de diagnóstico de rutina.

Vaticinan que el número de muertes por virus chino a nivel mundial podría alcanzar los 1.9 millones

El número de muertes por Coronavirus a nivel mundial podría triplicar a final de año hasta alcanzar los 1.9 millones de decesos, mientras que en Estados Unidos podrían alcanzar los 410,000, según un cálculo del Instituto de Medición y Evaluación Sanitaria (IHME) de la Universidad de Washington.

La estimación da fuerza a las advertencias de muchos expertos que apuntan que un clima más frío y seco y el aumento del tiempo que se pasa en lugares interiores podría impulsar la propagación del virus en el hemisferio norte durante este otoño e invierno, algo que normalmente ocurre con otros virus respiratorios.

Los pronósticos del instituto influyeron en el inicio de la pandemia para orientar las políticas desarrolladas por el grupo de trabajo de la Casa Blanca que lideraba la respuesta al coronavirus. Sin embargo, algunos expertos los han criticado por proyectar más hacia el futuro de lo que se puede hacer de manera fiable.

El número de muertes por COVID-19, la enfermedad que genera el coronavirus, se acerca ahora a las 189,000 en EE.UU., según el conteo de la Universidad Johns Hopkins. De acuerdo al estudio de IHME, el 1 de enero habrán muerto en el país 410,451 personas.

En el mejor de los casos, el número ascendería a 288,381 muertes y el peor, a 620,029, según los pronósticos del instituto. Estos escenarios varían en función del comportamiento humano y de las políticas públicas.

En el primero de ellos, el más positivo, todo el mundo llevaría máscara y mantendría el distanciamiento social y los gobiernos limitarían por orden el tamaño de las reuniones en interior. En el segundo, se asume que las personas y las comunidades dejarían de tomar precauciones.

“Es fácil, dada la calma del verano, pensar que la epidemia está desapareciendo”, dijo Christopher Murray, director de IHME, el viernes en una conferencia telefónica. Pero se avecinan “tiempos sombríos en el invierno del hemisferio norte, y desafortunadamente no estamos haciendo colectivamente todo lo que podemos para aprender de los últimos cinco meses”.

Estudio: niños pueden ser “portadores ocultos” del COVID-19

Un estudio llevado a cabo en dos hospitales de Massachusetts (Estados Unidos) indica que los niños pueden ser “portadores ocultos” del coronavirus y desempeñar un papel mayor de lo pensado en la propagación del COVID-19, según un artículo que publica este jueves la revista científica Journal of Pediatrics.

“Me sorprendieron los altos niveles de virus que encontramos en niños de todas las edades, especialmente en los primeros dos días de la infección”, dijo Lael Yonker, directora del Hospital General de Massachusetts (MGH) y autora principal del estudio, quien dijo que “no esperaba que la carga viral fuese tan elevada”.

“Una piensa en el hospital y en todas las precauciones tomadas para tratar a los adultos enfermos gravemente, pero las cargas virales de estos pacientes hospitalizados son significativamente más bajas que las de un ‘niño sano’ que anda por allí con una carga elevada de SARS-CoV-2”, agregó.

El riesgo de contagio es mayor cuanto más elevada sea la presencia del virus, y aún cuando los niños puedan mostrar los síntomas típicos de COVID-19, como fiebre, descarga nasal y tos, estos a menudo coinciden con enfermedades infantiles comunes como la gripe y el resfriado.

Yonker explicó que esto confunde un diagnóstico acertado de COVID-19, la enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2. Además del nivel de carga viral, los investigadores, que incluyeron expertos del Hospital General para Niños de Massachusetts, examinaron la expresión del receptor viral y la respuesta de anticuerpos en niños sanos, niños con infección aguda de SARS-CoV-2 y un número más reducido de niños con síndrome inflamatorio de multisistema.

Los resultados y conclusiones obtenidos de estas investigaciones tienen implicaciones en lo que se refiere a la reapertura de las escuelas, los centros de cuidado infantil y otros sitios donde se congregan niños y existe una interacción cercana con maestras y el personal de las escuelas. “Los niños no son inmunes a esta infección y sus síntomas no se correlacionan con la exposición y la infección”, señaló Alessio Fasano, director del Centro de Investigación de Inmunología y Biología Muconasal en el MGH.

“Durante esta pandemia de COVID-19 hemos examinado principalmente a pacientes con síntomas y por ello hemos llegado a la conclusión errónea de que la gran mayoría de los infectados son adultos”, agregó. “Pero nuestros resultados muestran que los niños no están protegidos contra el virus”, añadió. “No deberíamos descartar a los niños como propagadores potenciales del virus”.

Aunque los niños con COVID-19 no son tan propensos a enfermarse tan gravemente como los adultos, como portadores sin síntomas o con pocos síntomas que concurren a las escuelas pueden propagar la infección y llevar el virus a sus hogares. El artículo apuntó que esto es causa de preocupación particularmente para las familias en los grupos socio-conómicos golpeados más duramente por la pandemia, y los hogares en las cuales los adultos mayores, que son más vulnerables, conviven con ellos en la misma casa.

El estudio encontró que el 51 % de los niños con infección aguda de SARS-CoV-2 provienen de comunidades con ingresos bajos, comparados con el 2 % en las comunidades con ingresos más altos.

“El estudio proporciona datos muy necesarios para que las autoridades adopten las mejores decisiones en lo que se refiere a las escuelas, las guarderías y otras instituciones que atienden a los niños”, señaló Fasano, quien advirtió que los pequeños “son una fuente posible de propagación del virus y hay que tomar esto en cuenta en las fases de reapertura de las escuelas”.

El Coronavirus afecta a los pueblos indígenas y los amenaza con su desaparición

Los pueblos indígenas son una de las comunidades más vulnerables a infectarse de coronavirus en América Latina. “Salvo en Belice, El Salvador y Uruguay, todos los demás países de la región confirman casos de personas indígenas contagiadas”, dijo a DW Myrna Cunningham, presidenta del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y El Caribe (FILAC).

Pobreza, falta de agua y la existencia de enfermedades previas como el dengue, la malaria o la tuberculosis “debilitan seriamente a los pueblos ante la llegada de un virus desconocido”, explicó. Asimismo, en los pueblos con poca población, “la llegada del virus no solo pone en riesgo la salud de las personas, sino que puede dar lugar al exterminio de culturas enteras”, alertó.

Por ello, junto al Foro Indígena de Abya Yala y cerca de una treintena de organizaciones indígenas de la región, crearon la Plataforma Indígena Regional Frente al COVID-19 “Por la Vida y los Pueblos”. El pasado mes de mayo presentó un primer informe sobre “Los Pueblos Indígenas frente al COVID-19”. En él, se apuntaba que al menos 163 pueblos indígenas en Latinoamérica, estaban contagiados con el virus.

En los últimos tres meses, la pandemia se ha ido expandiendo. “Lamentablemente hemos visto que, en muchos casos, los estados nacionales han ignorado a sus conciudadanos indígenas o simplemente han tratado de expandir sus medidas estrictas, esencialmente diseñadas para zonas urbanas al área rural, que han demostrado no ser efectivas”, dijo a DW Georg Dufner, Director programa regional Participación Política Indígena de la Fundación Konrad Adenauer (KAS).

Una tendencia al alza y un riesgo creciente

Según datos del FILAC, hasta el 5 de agosto se habían contabilizado 58.630 positivos y 2.024 fallecidos. Asimismo, el riesgo de extinción acecha al pueblo indígena Yuqui, en Bolivia. “Con apenas 342 miembros es considerado con alto riesgo de vulnerabilidad debido a enfermedades como la tuberculosis, fibrosis pulmonar, anemia, desnutrición y otros”, recalcó la presidenta del FILAC que también alertó del estado del pueblo Siekopai, entre Ecuador y Perú. “Con una población de solo 744 personas, atraviesa una grave situación ya que casi el 10% del total de sus miembros han sido contagiados”, agregó.

Por otro lado, según los últimos datos de la Organización Panamericana de Salud (OPS), los pueblos Waorani y Secoya en Ecuador, Guaraní en Bolivia y Tikuna, Andoque, Mokana y Andoque en Colombia, con una población inferior a 1.000 habitantes, son los más afectados. Además, la organización apunta que en México, hasta el pasado 26 de julio, fueron confirmados 5.413 casos, incluidas 766 defunciones. “Actualmente en el Istmo de Tehuantepec, que pertenece al estado de Oaxaca, las autoridades de salud reportan 1.130 casos y 171 defunciones”, dijo a DW Diana Manzo, de la etnia zapoteca. “Los contagios han afectado a la comunidad mayor, son los que han fallecido, aunque también a la comunidad de 35 a 50 años de edad”, agregó.

“Ya han fallecido nueve abuelos que se han llevado todo el legado ancestral que no puede ser transmitido a las generaciones. Es una pérdida invaluable para nosotros y no tienen una muerte natural, si no por un virus que no es propio del territorio”, dijo a DW Vanessa Teteye, indígena Bora del clan Iñeje, en Colombia.

¿Por qué el Remdesivir, un fármaco contra el COVID-19 cuesta US$3.000 por paciente si su costo de producción es de US$10?

Era el remdesivir, un fármaco antiviral de la empresa farmacéutica estadounidense Gilead, cuyos primeros ensayos mostraron que podía reducir el tiempo de recuperación de los pacientes contagiados con el coronavirus.

Tras el anuncio, expertos, médicos y políticos alrededor del mundo se plantearon una pregunta: ¿cuánto va a cobrar Gilead por este medicamento en momentos en que solo dos fármacos (el otro es el esteroide dexametasona) han mostrado ser eficaces en la lucha contra el Coronavirus?

Hace unos días se conoció la respuesta.

En Estados Unidos, las aseguradoras deberán pagar US$3.120 por un tratamiento de 5 días por paciente.

Los países desarrollados deberán pagar US$2.340 por tratamiento.

En los países en desarrollo, señaló Gilead en un comunicado, la empresa está entablando negociaciones con fabricantes de fármacos genéricos para que estas naciones puedan tener acceso al medicamento “a un costo sustancialmente reducido”, aunque no se ha especificado la cifra.

“Estamos conscientes de la significativa responsabilidad que acompaña a fijar un precio para remdesivir”, indicó en un comunicado el presidente ejecutivo de Gilead, Daniel O’Day.

“Después de un cuidado considerable, de mucho tiempo y muchas discusiones que esto merece, estamos listos para compartir nuestra decisión”, señaló.

Los observadores señalan que las farmacéuticas tienen derecho a obtener ganancias debido a la enorme suma de dinero que se invierte en el desarrollo y fabricación de un fármaco.

“Hay que partir de la base de que el desarrollo de medicamentos es carísimo“, le dice a BBC Mundo Francisco López-Muñoz, profesor de farmacología y vicerrector de investigación de la Universidad Camilo José Cela, en Madrid.

“Se estima que el coste promedio de un medicamento, desde su descubrimiento hasta su llegada al mercado, es de aproximadamente 1.000 millones de euros (US$1.140 millones)”.

“También está el tiempo. El desarrollo de un medicamento puede llevar hasta 12 años y solo uno de cada 5.000 medicamentos en estudio llega al mercado”.

“A esto hay que sumar la expiración de la patente tras la comercialización, que es de 20 años”.

“En resumen, mucho tiempo de investigación y muy costosa y poco tiempo de obtención de réditos económicos”, afirma el investigador.

Medicina reconvertida

Con el remdesivir, sin embargo, las cosas han sido diferentes porque no es un fármaco nuevo, ni Gilead lo desarrolló específicamente para la covid-19.

El medicamento fue desarrollado inicialmente para la hepatitis C.

Cuando se descubrió que no era efectivo contra esta enfermedad, fue investigado como tratamiento para el virus de ébola, pero tampoco funcionó con esta infección y quedó “archivado en las estanterías de Gilead.

Fue a principios de este año, con el brote del SARS-Cov-2, cuando Gilead decidió volver a probar el fármaco e investigar su potencial contra el coronavirus.

Y estos nuevos ensayos clínicos fueron financiados por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, y otros organismos internacionales, es decir, fueron pagados con el dinero de los contribuyentes.

Es por eso que ahora algunos expertos aseguran que, dada la emergencia médica que se vive en el mundo con la pandemia de coronavirus, este fármaco debería ofrecerse al público a costo de producción.

“El asunto con remdesivir es por qué debemos pagar este enorme precio de miles de dólares si Gilead no llevó a cabo las investigaciones para llevarlo al mercado”, le dijo a la BBC el doctor Andrew Hill, investigador del Departamento de Medicina Traslacional de la Universidad de Liverpool, Inglaterra.

“Yo podría aceptar ese precio si la empresa hubiera realizado todas las investigaciones sobre el fármaco, pero estas fueron llevadas a cabo por los Institutos Nacionales de Salud (de Estados Unidos), por la Organización Mundial de la Salud, por científicos chinos, entonces, ¿por qué Gilead debe obtener ganancias con las investigaciones de otros?”, cuestionó.

Gilead no ha publicado cuál es el costo de desarrollo de remdesivir, pero un análisis del Instituto de Revisión Clínica y Económica (ICER), una organización sin ánimo de lucro que evalúa los ensayos y tratamientos médicos en Estados Unidos, calcula que el costo de manufactura del fármaco es de unos US$10 dólares por un tratamiento de 10 días por paciente.

Pero con el nuevo precio fijado por Gilead, una estimación del Royal Bank of Canada muestra que remdesivir podría generarle a la empresa ingresos de US$2.300 millones en 2020, con lo que podría compensar, por mucho, los costos de desarrollo y distribución del medicamento.

Escandalosamente costoso

Tal como señalan los críticos, es “escandaloso” que una farmacéutica se esté beneficiando en momentos de una emergencia global de salud pública.

“No estoy en contra de obtener ganancias en sí mismas, pero encuentro que el precio (de remdesivir) es escandalosamente costoso”, le dice a BBC Mundo el profesor Grahan Dutfield, experto en propiedad intelectual y regulaciones de salud de la Universidad de Leeds, Inglaterra.

“Pero también creo que es muy escandaloso que el gobierno no haya evitado esto. Porque la industria opera en un sistema normativo y ese sistema normativo debe ser regulado por el gobierno”.

“Así que no solo debemos responsabilizar a la compañía. Creo que también debemos responsabilizar a los gobiernos por permitir que esto ocurra“, considera el experto.

La forma como se fijan los precios de los medicamentos varía de país a país.

Como explica el profesor Dutfield, en países como Reino Unido y el resto de Europa, los precios de los medicamentos suelen ser mucho más bajos porque los sistemas sanitarios universales, que son el único comprador, suelen negociar descuentos con los fabricantes.

“El Sistema Nacional de Salud (en Reino Unido) está en una buena posición para fijar un precio justo, basado en discusiones sobre la economía de la salud”, afirma el experto.

“Se fijará un precio que es justo en términos del impacto de ese medicamento en la salud y en la economía de la nación. Y se espera que la empresa farmacéutica esté de acuerdo con ese precio”.

Pero en Estados Unidos, la situación es muy distinta, explica Graham Dutfield.

“Estados Unidos es diferente porque la industria farmacéutica realmente no está sujeta a ningún tipo de control de precio. Las farmacéuticas pueden fjiar sus propios precios”.

¿Qué hay detrás de la carrera por la vacuna del Coronavirus?

Los científicos estadounidenses esperan que esta vez el presidente Donald Trump realmente crea que todo es un engaño ruso.

Mientras el presidente Vladimir Putin de Rusia declaraba triunfalmente el martes que su país había producido la primera vacuna contra el coronavirus del mundo, a los expertos en salud pública de los Estados Unidos les preocupaba que Trump se sintiera obligado a competir en un concurso de “hombría farmacéutica” y lanzara apresuradamente su propia vacuna, incluso antes de que fuera completamente probada.

“Estoy segura de que esto le dará más impulso para impulsar la I+D y la FDA de EE.UU. para que se muevan más rápidamente”, dijo Margaret Hamburg, comisionada de la Administración de Alimentos y Medicamentos del presidente Barack Obama, en referencia a la investigación y el desarrollo. “Si él cree que las pruebas causan casos, sospecho que puede creer que si no pruebas una vacuna o una droga, debe estar bien”.

El anuncio en Moscú irritó a quienes buscan detener la pandemia en lo que ya se había convertido en una carrera geopolítica entre las mayores potencias del mundo. La vacuna rusa, aprobada sin el tipo de ensayos extensos que se requieren típicamente en Occidente, podría funcionar, dijeron los científicos estadounidenses. Pero si no lo hace, el proceso apresurado podría representar un peligro no sólo para los rusos sino para muchos otros si Trump busca igualar el supuesto logro prematuramente.

La búsqueda de una vacuna ya se ha visto atrapada en un torbellino de presiones mientras la administración Trump se esfuerza por desarrollar un medicamento para combatir un virus que ha matado a más de 164.000 estadounidenses. Dos compañías farmacéuticas han pasado a la fase 3 de ensayos en los Estados Unidos, la etapa final de las pruebas antes de que una vacuna pueda ser aprobada. Pero los científicos han expresado su preocupación de que los ensayos se vean interrumpidos por el deseo de Trump de obtener una victoria política antes de las elecciones generales del 3 de noviembre.

La Casa Blanca ha dicho que los datos, no la política, gobernarán la decisión de aprobar una vacuna, aunque Trump ha vinculado repetidamente su Operación Velocidad Warp al calendario de la campaña. Ha sugerido que una vacuna podría ser lanzada para el día de las elecciones, aunque los científicos dijeron que tomaría hasta principios del próximo año para completar las pruebas.

“Nos va muy bien en todo, incluyendo el Corona, como usted lo llama”, dijo Trump en una entrevista el martes con el presentador de radio Hugh Hewitt. “Pero déjenme decirles que estamos llegando a un final. Estamos llegando a ello, y las vacunas están listas para ser utilizadas. Vamos a estar muy cerca de una vacuna. Estamos listos para distribuirla”.

En una sesión informativa más tarde ese día, el presidente no hizo ningún comentario sobre el anuncio de Rusia, pero se jactó del “tremendo progreso” de la vacuna americana y afirmó que “nos estamos acercando mucho a esa aprobación”.

“La Operación Velocidad Warp es la operación más grande y avanzada de su tipo en cualquier parte del mundo y en cualquier momento de la historia”, dijo, exhibiendo sus ínfulas competitivas.

Putin no vio la necesidad de esperar a que se hicieran más pruebas en Rusia, donde el sistema médico no se considera tan riguroso como en los Estados Unidos, a pesar de la perspectiva de que podría no funcionar como se anuncia o incluso podría resultar inseguro. Pero al hacerlo, puso a Trump en una posición incómoda dada la amistad entre los dos hombres.

“A juzgar por la historia de Trump de aparente deferencia hacia Putin, así como por su continuo deseo personal de ‘ganar’, podría querer replicar en casa lo que él ve como un triunfo de la vacuna rusa”, dijo Monica Schoch-Spana, una investigadora principal del Centro de Seguridad de la Salud de Johns Hopkins.

David Kramer, becario de Rusia en la Universidad Internacional de Florida y ex secretario de estado adjunto del presidente George W. Bush, dijo que Trump debería aprovechar el momento para poner a prueba su deseo de mejorar las relaciones con Rusia.

“Aparte del control de armas, la lucha contra el virus sería un tema en el que nosotros y Rusia deberíamos trabajar juntos y no ser otra fuente de competencia”, dijo. “Sin embargo, la rapidez con la que los rusos han encontrado una vacuna tiene que suscitar preocupación, y corre el riesgo de exacerbar el nivel de desconfianza entre nuestras dos partes si no funciona o incluso hace daño”.

La carrera por la vacuna llega en un momento en el que Washington ya está inmerso en un nuevo debate sobre cómo recalibrar las relaciones entre las dos potencias después de las elecciones. Un grupo de 103 ex secretarios de gabinete, embajadores y otros funcionarios de las administraciones demócratas y republicanas publicaron una carta abierta la semana pasada en Politico pidiendo un esfuerzo para “poner la relación en un camino más constructivo”.

Otro grupo de 33 ex-funcionarios, liderado por Kramer, publicó su respuesta el martes rechazando un nuevo “reset” y argumentando que el régimen de Putin plantea “una amenaza a los intereses y valores americanos, requiriendo un fuerte retroceso”.

La relación ha estado dominada por las secuelas de las elecciones de 2016, cuando Rusia intervino en la campaña americana para ayudar a Trump, según las agencias de inteligencia y una investigación de un consejero especial. Aunque no se presentaron cargos por una supuesta conspiración criminal, Trump ha rechazado incluso que Rusia desempeñara un papel, llamándolo “un engaño”.

Apenas la semana pasada, las agencias de inteligencia de EE.UU. informaron que Rusia todavía estaba tratando de intervenir en las elecciones estadounidenses para ayudar a reelegir a Trump, una conclusión que el presidente también rechazó al instante. “Creo que la última persona que Rusia quiere ver en el cargo es Donald Trump porque nadie ha sido más duro con Rusia que yo, nunca”, dijo en una sesión informativa para los periodistas.

Cuando se le sugirió que eso no era lo que las agencias de inteligencia estaban encontrando, Trump dijo: “Bueno, no me importa lo que diga nadie”.

Se defendió aún más el martes cuando Hewitt preguntó quién había sido más duro con Rusia, Trump u Obama. “Por un factor de 50, yo, ¿de acuerdo?” Trump dijo, argumentando que él envió armas a Ucrania para su continuo conflicto con Rusia.

Sin embargo, como lo hace a menudo, Trump entretejió su respuesta con falacias. Se jactó de haber enviado armas anti-tanque Javelin a Ucrania cuando Obama no lo hizo, lo cual es cierto. Pero lo que Trump no dijo es que su administración prohibió a los ucranianos su uso  y ordenó que se mantuvieran encerradas lejos del frente de batalla.

El presidente también se jactó de que consiguió “que la OTAN pagara 400.000 millones de dólares más al año para protegerse de Rusia”. Eso no es cierto. La OTAN ha proyectado que los aliados aumentarán el gasto militar en un acumulado de 400.000 millones de dólares de 2016 a 2024, es decir, en ocho años, no cada año. De manera similar, Trump dijo que “gastó 2,5 billones de dólares” en el ejército de EE.UU., pero eso lo acredita con cada dólar gastado en defensa durante tres años y luego algunos, no sólo los aumentos que ayudó a impulsar.

Es cierto que su administración ha tomado medidas agresivas para contrarrestar a Rusia en ocasiones – incluyendo sanciones, expulsiones diplomáticas y modestos despliegues de tropas en Europa del Este – pero Trump ha dejado la charla dura a sus subordinados y rara vez, si es que alguna vez, tiene una palabra de crítica hacia Putin, cuyo liderazgo y fuerza ha alabado públicamente.

De hecho, Trump ha hablado repetidamente con Putin en los últimos meses sin levantar ni una sola vez los informes de inteligencia de que Rusia ha pagado recompensas a los combatientes afganos por matar a soldados estadounidenses. Trump descartó los informes de su propia administración como “noticias falsas”.

En una cadena separada de mensajes de Twitter el martes, Trump cuestionó la noción de que confiaba más en Putin que en las agencias de inteligencia de EE.UU., pero luego procedió a explicar por qué dudaría del aparato de seguridad de su propio país, señalando su primer encuentro con oficiales de inteligencia veteranos que más tarde llegó a considerar sus enemigos.

“John Bolton, una de las personas más tontas que he conocido en el gobierno y, tristemente, he conocido a muchos, afirma a menudo que respetaba, e incluso confiaba, en Vladimir Putin de Rusia más que en los de nuestras agencias de inteligencia”, escribió Trump, refiriéndose a su propio ex asesor de seguridad nacional.

“Aunque, por supuesto, eso no es cierto”, continuó, “si las primeras personas que conociste de la llamada Inteligencia Americana eran Policías Sucios que ahora han demostrado ser unos canallas al más alto nivel como James Comey, el probado mentiroso James Clapper, & quizás el más bajo de todos, el loco John Brennan que dirigía la CIA, ¡quizás podrías entender mi reticencia a abrazarlos!”

Así van las compras anticipadas de vacunas contra el virus chino en el mundo

Aunque ninguna vacuna experimental demostró aún total eficacia contra el nuevo coronavirus en ensayos clínicos, ya se han comprado anticipadamente al menos 5 mil 700 millones de dosis en todo el mundo, y los primeros encargos han sido adelantados por los Estados Unidos de Donald Trump.

Tres vacunas occidentales y dos chinas están en la fase 3 de experimentación en millares personas y Rusia anunció el martes haber desarrollado la suya, a la que llamó “Sputnik V” y que será administrada al personal médico desde septiembre antes de terminar los ensayos clínicos.

Numerosas compañías fueron subvencionadas para lanzar la fabricación en paralelo a los ensayos a fin de que puedan entregar millones de dosis en 2021, o tal vez a partir del último trimestre de este año.

La Universidad de Oxford, asociada al grupo farmacéutico sueco-británico AstraZeneca, espera recoger resultados desde septiembre; mientras que la biotecnológica Moderna, en alianza con los centros estadounidenses de salud (CNH), planea obtenerlos a fin de año o, quizás, en noviembre.

EU: 700 millones de dosis

Desde el 30 de marzo el gobierno de Trump fue el primero en subvencionar con cientos de millones de dólares a los desarrolladores de vacunas. Johnson & Johnson recibió 500 millones de dólares.

La operación llamada “Alta Velocidad” (Warp Speed) apunta a que todos los estadounidenses puedan ser vacunados desde enero del año que viene.

Hasta hoy, Washington subvencionó con al menos 9 mil 400 millones de dólares a siete desarrolladores de vacunas y firmó con cinco de ellos contratos de abastecimiento por al menos 700 millones de dosis.

Las empresas o alianzas financiadas por Estados Unidos son: Johnson & Johnson, Moderna, Oxford/AztraZeneca, Novavax, Pfizer/BioNTech, Sanofi/GSK, Merck Sharp and Dohme.

Europa: 700 millones de dosis

Dos de los desarrolladores (Oxford/AztraZeneca y Sanofi/GSK) firmaron o avanzan en negociaciones con la Comisión Europea para suministrar entre ambos 700 millones de vacunas.

La Comisión dijo a la AFP que negocia “en forma muy intensa con muchos desarrolladores”.

La eventual vacuna de AstraZeneca tendrá una “sustancia activa” elaborada por la francesa Novasep en Bélgica.

Reino Unido, Japón, Brasil

Ya fuera de la Unión Europea, Reino Unido negocia separadamente y ha encargado 250 millones de dosis a cuatro desarrolladores.

Japón se aseguró 400 millones de dosis con tres proveedores; incluyendo 250 millones de la estadounidense Novavax.

El gigante farmacéutico nipón Takeda compró los derechos de la vacuna Novavax para el archipiélago, cuyo gobierno subvenciona el negocio. Esta vacuna será producida localmente.

Ese fue también el modelo que siguió Brasil. Además de encargar 100 millones de dosis a AstraZeneca, Brasil se asoció a la china Sinovac para fabricar hasta 120 millones de dosis de su “CoronaVac” que está siendo testeada en brasileños.

China, Rusia

China está muy avanzada en los ensayos clínicos de dos candidatas (Sinovac y Sinopharm), pero sólo se anunciaron algunas alianzas internacionales; como con Brasil y una posible con Indonesia.

Rusia anunció que 20 países, que no identificó, ya le encargaron mil millones de dosis de su vacuna Sputnik V y dijo que con socios extranjeros la capacidad de producción ya es de 500 millones de dosis en cinco países.

Países en desarrollo: 2 mil 400 millones

La coalición para la innovación en epidemias (Cepi) lanzada en 2017 por Noruega, India, la Fundación Bill & Melinda Gates y la organización benéfica Wellcome Trust, quiere asegurar un acceso equitativo a las futuras vacunas.

Cepi ya invirtió 890 millones de dólares para acelerar el desarrollo de nueve proyectos y diversificar riesgos.

Con la llamada alianza para la vacuna (GAVI) se compraron anticipadamente 300 millones dosis a AstraZeneca para decenas de países en vías de desarrollo.

Para abastecer al mundo, miles de millones de dosis deberán salir de las fábricas del gigantesco Instituto Serum de India; el mayor productor mundial de vacunas.

¿Es posible hacer rápido y bien una vacuna contra el COVID-19 como pretende Rusia?

Tras anunciar este martes que ha puesto a punto la “primera” vacuna contra la covid-19, bautizada como Sputnik V, Rusia pretende posicionarse al frente de esta carrera planetaria con importantes repercusiones financieras. Pero atención a los efectos del anuncio y a la decepción.

– ¿Cuántas vacunas hay en el mundo?

En la última actualización del 31 de julio, la OMS recensó 26 “vacunas candidatas” en el mundo que estaban siendo probadas en ensayos clínicos (en el hombre) frente a las 11 que había a mediados de junio.Repartición por país u organización de los acuerdos de adquisición de dosis de vacunas contra el coronavirus, o de colaboración para producciones locales© Simon MALFATTO Repartición por país u organización de los acuerdos de adquisición de dosis de vacunas contra el coronavirus, o de colaboración para producciones locales

La mayoría de estos ensayos se encuentran en “fase 1” (destinada principalmente a evaluar la seguridad del producto), o en “fase 2” (donde se prueba la eficacia).

La vacuna rusa, desarrollada por el Centro de Investigación Epidemiológica y Microbiología Nikolai Gamaleya, con el ministerio ruso de Defensa, está en fase 1, según la base de datos de la OMS.

Sin embargo, el fondo soberano ruso implicado en su desarrollo asegura que la fase 3 de los ensayos clínicos empezará este miércoles. Según las autoridades médicas rusas, profesores y personalidades médicas empezarán a ser vacunados a partir de agosto, antes de empezar a administrarla el 1 de enero de 2021 a la población.

– ¿Cuáles son las técnicas?

Algunos equipos trabajan en vacunas clásicas que utilizan un virus desactivado.

También hay vacunas denominadas “subunitarias” a base de proteínas (antígenos) que provocan una respuesta inmunitaria, sin virus.

Otras vacunas, denominadas “de vector viral”, son más innovadoras: utilizan como soporte otro virus al que se transforma y adapta para combatir la covid-19. 

Es la técnica elegida por los rusos así como por la Universidad de Oxford que utiliza un adenovirus (familia de virus muy corrientes) de chimpancé.

Asimismo, otros proyectos se basan en vacunas de “ADN” o de “ARN”, productos experimentales que utilizan material genético modificado.

“Cuantos más candidatos y más tipos de vacunas haya, más probabilidades habrá de conseguir algo”, explicó a la AFP Daniel Floret, vicepresidente de la Comisión Técnica de Vacunaciones.

– ¿Cuáles son los resultados?

El ministerio de Salud ruso asegura que su vacuna permite “generar una inmunidad prolongada”, de hasta “dos años”. El problema es que los datos sobre los que reposan estas afirmaciones no han sido publicados.

“Esta declaración es prematura ya que no sabemos si esta vacuna (o cualquier otra) va a proteger contra la covid-19” ni “cuál será la duración de la inmunidad. En realidad, la distancia con las primeras inmunizaciones en el hombre solo es de unos meses/semanas”, advierte a la AFP la viróloga francesa Marie-Paule Kieny, antigua directora general adjunta de la OMS.

En general, hasta ahora, solo se han publicado los resultados preliminares (fase 1 y 2).

Los últimos, son los de la vacuna candidata de la Universidad de Oxford y el de una empresa china, CanSino, publicados el 20 de julio, que han mostrado que son bien tolerados por los pacientes y provocan “una fuerte respuesta inmunitaria”.

Pero “no sabemos si estos niveles de inmunidad pueden proteger contra la infección (…) ni si esta vacuna puede proteger a los más frágiles de las formas graves de la covid-19”, comentó Jonathan Ball, profesor de virología molecular de la Universidad de Nottingham (Reino Unido).

Un estudio británico publicado a mediados de julio sugiere que la inmunidad basada en anticuerpos podría desaparecer solo en unos meses en el caso de covid-19, lo que amenaza complicar la puesta a punto de una vacuna eficaz a largo plazo.

– ¿Cada vez más rápido?

En todo el mundo, se han acelerado los procedimientos de forma inédita, en particular en China, donde emergió el virus SARS-CoV-2.

Los Estados y las grandes fundaciones se han lanzado a captar fondos internacionales. Esto permite a las empresas empezar la fabricación industrial de sus vacunas al mismo tiempo que trabajan en su elaboración, dos etapas que normalmente son distintas.

Estados Unidos, que cabalga en solitario, ha puesto en marcha la operación “Warp Speed” (más allá de la velocidad de la luz) para acelerar el desarrollo de una vacuna destinada en prioridad a los 300 millones de estadounidenses.

Para ello, el gobierno estadounidense apuesta por varios proyectos y ha invertido miles de millones de dólares en diferentes programas.

Esta carrera desenfrenada tiene tintes de novela de espionaje. Reino Unido, Estados Unidos y Canadá han acusado a los servicios de inteligencia rusos de estar detrás de los ataques que han llevado a cabo piratas informáticos para hacerse con las investigaciones sobre la vacuna. Y en Estados Unidos, dos chinos han sido acusados por motivos similares.

Tanto Moscú como Pekín han refutado dichas acusaciones.

– ¿Problemas de seguridad?

Tras el anuncio ruso, la OMS advirtió de que la homologación de una vacuna exige procedimientos “rigurosos”, entre ellos el examen y la evaluación de todos las datos de seguridad y eficacia requeridos en ensayos clínicos.

“Para autorizar una vacuna contra la covid-19 es necesario que los ensayos clínicos aporten sólidas pruebas sobre su seguridad, su eficacia y su calidad”, alertó la Agencia Europea del Medicamento (EMA).

Y es que ir demasiado rápido en los ensayos clínicos “puede generar problemas” en cuanto a la seguridad, advierte Daniel Floret.

Según él, “uno de los puntos clave será aportar la prueba de que la vacuna no va a causar un empeoramiento de la enfermedad” en las personas vacunadas, lo contrario del objetivo.

Ha ocurrido con monos “en intentos de desarrollo de vacunas contra el MERS-CoV y el SARS”, otros dos coronavirus.

Este fenómeno de agravación de la enfermedad se observó en el hombre en los años 60 con algunas vacunas contra la rubeola, que fueron retiradas, y contra la bronquiolitis del bebé, que fue abandonada.

Asimismo, el anuncio ruso del amplio despliegue de su Sputnik V le parece un poco prematuro a muchos científicos.

“Es una decisión irresponsable e imprudente. Una vacunación masiva con una vacuna que no ha sido bien ensayada carece de ética”, comentó François Balloux de la Universidad de Londres, y advirtió que cualquier problema con las campañas de vacunación sería “desastroso” tanto por sus efectos en la salud de las personas vacunadas como por la desconfianza que generaría en la vacunación.

– ¿Para cuándo una vacuna?

Antes del anuncio ruso, la EMA estimaba que “una vacuna contra la covid-19 lista para ser aprobada y disponible en cantidades suficientes podría llevar al menos hasta principios de 2021” a nivel mundial.

Los más optimistas, empezando por algunas farmacéuticas, aseguran que esto será posible a partir del otoño (boreal). Sin embargo, “no es muy realista” para el profesor Floret, que aboga por “moderar este entusiasmo” y apuesta “como muy pronto, para el primer trimestre de 2021”.

“Sería un logro impresionante”, ya que normalmente esto lleva años.

En el peor de los casos, sigue siendo posible que nunca se logre una vacuna.

El mundo supera los 20 millones de casos de Coronavirus, el doble que hace un mes

Más de 20 millones de personas en todo el mundo han dado positivo de coronavirus desde que se empezó a diagnosticar, según la Universidad Johns HopkinsLa mitad de los casos se han dado en solo un mes. Respecto a las muertes, la cifra supera los 733,000.

Estados Unidos sigue liderando la lista de países más afectados por la pandemia. Según los registros, más de cinco millones de personas han contraído la enfermedad en el país y más de 163,000 han fallecido. Los números estadounidenses suponen un cuarto del nivel mundial. Brasil sigue a EE.UU. con tres millones de casos y más de 101,000 fallecimientos.

De acuerdo a la base de datos de The New York Times, EE.UU. registró casi 48,000 nuevos casos solo el pasado 3 de agosto. Muchos de esos contagios estaban concentrados en el sur. A pesar del evidente aumento de las cifras desde junio, muchas entidades han continuado retomando la actividad económica y reabriendo escuelas.

Las encuestas muestran que cada vez más estadounidenses creen que otros países están manejando mejor la crisis sanitaria. Una reciente pesquisa de HuffPost/YouGov cree que un 46% considera que EE.UU. esta gestionando la crisis del coronavirus peor que otras naciones. El estudio de marzo mostraba que era un 28% quienes tenían esa postura y el de mayo reflejó que se trataba del 36% de la población del país.

Los líderes mundiales comparten con los estadounidenses sus inquietudes sobre la respuesta de EE.UU al virus. La Unión Europea prohibió de manera temporal a la mayoría de viajeros que llegaran desde este país, pese a que sí permite a otras personas de fuera de la Unión entrar a los estados miembro.

El doctor Anthony Fauci, el experto de la Casa Blanca en enfermedades infecciosas, habló hace poco de su “optimismo prudente” respecto a que haya una vacuna antes de que acabe el año. Sin embargo, tanto él como la Organización Mundial de la Salud han advertido que puede que el virus nunca acabe.