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EE.UU. está cerca de superar las 500,000 muertes por el virus chino

Estados Unidos alcanzó este lunes 28,134,768 de casos confirmados por la COVID-19 y 498,901 fallecidos, según el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.

California sigue como el estado más golpeado por la pandemia con 49,327 muertos, seguido por Nueva York (46,812), Texas (42,162), Florida (29,906), Pensilvania (23,565), Nueva Jersey (22,858) e Illinois (22,466).

Otros estados con un gran número de fallecidos son Ohio (16,816), Georgia (16,744), Michigan (16,342, sin cambios respecto de la jornada anterior), Massachusetts (15,826) y Arizona (15,505).

En cuanto a los contagios, California suma 3,531,47wQbNPTDJp9hMYdvogK2hAUiHsGeiybwaWe36bwtRQ3UTpYV7YuZ8FV5j9nauFCWwcjM6dTzpL5s2N79Rp5unwdMvc8ZKU,591,672 e Illinois es quinto con 1,174,332.

El principal epidemiólogo de Estados Unidos, Anthony Fauci, calificó como “terrible” y “realmente horrible” que el país se acerque a las 500,000 muertes a causa de la pandemia.

“Si miras ahora lo que ha pasado, y todavía no estamos fuera de eso, medio millón de muertes. Es terrible. Es histórico. No hemos visto nada ni siquiera parecido a esto durante más de 100 años desde la pandemia de influenza de 1918”, declaró Fauci al programa ” Meet the Press”, de la cadena NBC News.

Los decesos causados por la pandemia ya superaron las cifras de estadounidenses caídos en batallas, con excepción de la Guerra Civil o de Secesión, que se libró entre 1861 y 1865 y dejó 620,000 soldados muertos.

“La gente dentro de décadas hablará de esto como un hito terriblemente histórico en la historia del país“, comentó Fauci, en otra entrevista con el espacio “State of the Union”, de la cadena CNN.

Y admitió, sin embargo, que el número de casos positivos está disminuyendo.

“Lo único que no queremos hacer es sentirnos satisfechos de que la situación está bajando tan bruscamente que ahora estamos fuera de peligro, porque todavía estamos en una línea de base de infección diaria que es bastante problemática”, advirtió.

Estados Unidos se mantiene como el país con más número de muertos por COVID-19, seguido de Brasil, México e India.

Seguir Leyendo: Fauci pronostica que es “posible” que estadounidenses tengan que llevar mascarillas también en 2022.

Nueva York demanda a Amazon por no proteger bien a trabajadores

El estado de Nueva York presentó una demanda contra Amazon, alegando que la compañía no proporcionó a los trabajadores un entorno seguro en dos almacenes en esa entidad, mientras las infecciones por COVID-19 aumentaron en todo Estados Unidos.

La queja de la procuradora estatal Letitia James llegó pocos días después de que Amazon presentara una demanda preventiva para bloquear la demanda por sus protocolos de seguridad contra el coronavirus y el despido de uno de sus empleados que se opuso a las condiciones laborales.

En la demanda presentada el martes por la noche, Nueva York afirma que Amazon mostró un “flagrante desprecio por los requisitos de salud y seguridad” y que tomó represalias ilegalmente contra los empleados que dieron la voz de alarma.

En marzo, cuando la ciudad de Nueva York era el epicentro de la pandemia en Estados Unidos, James inició una investigación sobre Amazon tras las quejas sobre la falta de precauciones tomadas para proteger a los empleados en las instalaciones de Nueva York en medio de la pandemia. La investigación se concentró en dos instalaciones, una en Staten Island y otra en Queens, donde trabajan más de 5.000 personas.

La investigación encontró evidencia de que Amazon violó la ley estatal sobre protocolos de limpieza y desinfección, rastreo de contactos y permitir que los trabajadores tomen precauciones para protegerse del riesgo de infección.

La compañía de Seattle ha defendido sus prácticas de seguridad durante la pandemia y ha dicho que ha contratado a expertos para que la orienten.

“No creemos que la demanda de la fiscal general presente una imagen precisa de la respuesta líder en la industria de Amazon a la pandemia”, dijo la portavoz de Amazon, Kelly Nantel, en un comunicado.

La investigación de la fiscalía ha crecido para determinar si Amazon despidió ilegalmente o amonestó a los empleados que se quejaron públicamente sobre las medidas de seguridad sobre el COVID-19. El caso se centra en dos empleados, uno que fue despedido y otro que recibió una advertencia por escrito. Amazon ha dicho que el empleado fue despedido por violar las pautas de distanciamiento social.

COVID amplifica la mortalidad en sectores pobres de la región

Diferencias extremas se observan en distintos países latinoamericanos al revisar la mortalidad de pacientes de COVID-19 que fueron atendidos en clínicas privadas o en hospitales públicos en grandes urbes. Detrás de las cifras se constata la realidad de la región más desigual en ingresos y urbanizada del mundo, donde el 80%, esto es más de 500 millones de personas, vive en ciudades.

En Chile, el Centro de Investigación Periodística (CIPER) reunió datos de diferentes recintos de la capital y constató que “las diferencias son abismantes”. En junio pasado, cuando el país sudamericano registraba su peak de contagios, la publicación señaló que las cifras de los establecimientos públicos prácticamente duplicaban, en términos generales, las de los centros privados y “algunos hospitales públicos llegan a quintuplicar la tasa de mortalidad de los privados”.

Los casos más extremos, según CIPER, eran el Hospital Padre Hurtado (25,1% de mortalidad) y Clínica Las Condes (5%). “Un paciente con COVID atendido en un hospital tiene más probabilidades de morir que uno internado en una clínica”, alertaba.

En México, en tanto, el investigador Héctor Hiram Hernández, del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM, presentó un estudio que muestra que mientras en clínicas privadas fallece el 4,4% de los pacientes con COVID, en instituciones estatales esa cifra es muy superior: 18,6% (Instituto Mexicano del Seguro Social) y 16,6% (Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado). Es decir, unas cuatro veces más.

Dime dónde naces y te diré cuánto vives

Las desigualdades propias de los países latinoamericanos determinan condiciones de vida muy diferentes para quienes provienen en los sectores más ricos o más pobres.

Un estudio de la organización Salud Urbana en América Latina (SALURBAL), publicado en la revista Lancet en noviembre de 2019, muestra por primera vez las diferencias en el promedio de la expectativa de vida al nacer en diferentes barrios de seis grandes urbes: Buenos Aires, Belo Horizonte, Santiago, San José, Ciudad de México y Ciudad de Panamá.

La gran variabilidad encontrada al interior de las ciudades no es aleatoria, sino que está directamente relacionada con el estatus socioeconómico: quienes tienen uno más alto, y se concentran en determinados barrios, tienen una mayor esperanza de vida al nacer.

En Santiago, un hombre de un barrio rico vive 8,9 años más que uno de un barrio pobre. En el caso de las mujeres, la diferencia es todavía mayor: 17,7 años. En Ciudad de México, las diferencias en promedio son de 10,9 años para los hombres y 9,4 para las mujeres. Algo menos desiguales son Buenos Aires, donde 4,4 es la brecha en el caso masculino y 5,8 la femenina; y San José, 3,9 y 3 años, respectivamente.

COVID amplifica las desigualdades

La salud basal y enfermedades preexistentes como obesidad, hipertensión o diabetes, así como el peor acceso a la salud, son factores de riesgo que aumentan la mortalidad en los sectores de menos recursos. También es una desventaja que los hospitales públicos a los que acceden cuentan con recursos más limitados, menos personal, camas y ventiladores por pacientes, que las clínicas de comunas más pudientes.

Un análisis de Ricardo Baeza-Yates, director de los programas de postgrado de ciencia de datos de Northeastern University, junto con el físico Alonso Silva, grafica el impacto del coronavirus en las comunas de Santiago de Chile. En las zonas más vulnerables, que tienen una mortalidad mayor que las de mejores ingresos, la pandemia tiene efectos peores. “El COVID amplifica esta situación”, dice a DW Baeza-Yates. Como ejemplo, el académico observa que “la mortalidad en La Pintana -una comuna pobre- es cinco veces más que la de Vitacura -una comuna rica. Es una diferencia brutal”.

Baeza-Yates señala que es importante poner atención al exceso de mortalidad. Es decir, la mayor cantidad de muertes que se observan con respecto a lo esperado en un año normal. Esa cifra, más amplia que los registros oficiales con test PCR, puede explicar el impacto del coronavirus.

“Hay más personas fallecidas por causas vulnerables al coronavirus, como diabetes o hipertensión, y es muy posible que sean casos de COVID que no están contabilizados”, indica. Aun cuando con la pandemia han disminuido los fallecimientos por gripe o accidentes de tránsito, al analizar el exceso de mortalidad calcula que podría haber hasta 23 mil muertos por COVID en Chile durante 2020, esto es unos seis mil más que los que reconoce oficialmente el gobierno.

China: condenan a 4 años de prisión a periodista que cubrió el inicio del brote en Wuhan

Zhang Zhan, una reportera ciudadana china que cubrió el inicio del brote de coronavirus de Wuhan, ha sido condenada a cuatro años de prisión.

Zhan fue declarada culpable de “buscar altercados y provocar problemas”, un cargo que se usa frecuentemente en ese país contra activistas.

La exabogada de 37 años fue detenida en mayo y lleva varios meses en huelga de hambre. Sus abogados dicen que se encuentra en mal estado de salud.

Zhang es una entre varios periodistas ciudadanos que han enfrentado problemas por informar sobre lo que estaba ocurriendo en Wuhan, la localidad china donde comenzó el brote de SARS-CoV-2.

En China no hay medios de comunicación que no sean oficiales y se sabe que las autoridades toman medidas drásticas contra activistas o informantes cuyas denuncias consideran socavan la respuesta del gobierno al brote.

Pfizer retrasa próxima entrega de vacunas en ocho países europeos

La farmacéutica Pfizer comunicó a ocho países europeos, entre ellos España, que se retrasa al martes la próxima entrega de vacunas contra el COVID-19 prevista para este lunes por problemas de carga y envío, informó ayer domingo el ministerio de Sanidad español.

En un comunicado, el Gobierno español explicó esta madrugada que Pfizer España le había comunicado “que se pospone del lunes al martes la entrega a España de la remesa de vacunas comprometida”.

Según Sanidad, en un comunicado Pfizer España le ha indicado que “esta misma noche ha sido informada por su fábrica de Puurs (Bélgica) del retraso de los envíos a ocho países europeos, incluida España, debido a un problema en el proceso de carga y envío”.

Añade que, según la farmacéutica, “la situación ya está resuelta”, aunque “la próxima entrega de vacunas se retrasará unas horas y llegará a España el martes 29 de diciembre para la continuación de la vacunación en todo el territorio nacional”.

Las 9.750 primeras vacunas de Pfizer/BioNTech llegaron el sábado a España desde Bélgica en dos contenedores, las mismas que se han enviado a cada estado miembro de la Unión Europea (UE) para esta “primera entrega simbólica”, según ha explicado este domingo el director general de Pfizer España, Sergio Rodríguez.

Esta primera entrega de vacunas se ampliará a partir de este lunes con otras 350.000 dosis previstas, una cantidad que se recibirá todos los lunes de las próximas 12 semanas hasta alcanzar un total de 4,5 millones de fármacos, que irán destinados a esta primera etapa a los grupos prioritarios.

Vacuna contra el virus chino llegará a Nueva York el 15 de diciembre

El inicio del proceso de vacunación contra el COVID-19 en el estado de Nueva York ya tiene fecha: el 15 de diciembre.

El gobernador Andrew Cuomo anunció este miércoles que a partir de ese día se esperan las dosis suficientes de inmunizaciones para 170,000 personas, en un proceso que en el arranque tendrá como prioridad el personal hospitalario, además de los internos y trabajadores de los ancianatos.

Será una tarea titánica, es apenas el inicio de un camino que será complicado. Debemos reiterar que con esta noticia, eso no significa que la pandemia está vencida”, insistió el mandatario en medio de una preocupante segunda ola de contagios que solo en el caso de la Gran Manzana ya está rozando el 5% de tasa de infección durante los últimos siete días. Además se registra el número de pacientes hospitalizados más alto desde el pasado 27 de mayo.

El Gobernador fue claro: administrar estas dosis que serán distribuidas por los laboratorios Moderna y Pfizer Inc. antes de fin de año, será muy complicado. Primero, por la desconfianza inicial que existe alrededor de estas vacunas y segundo por la serie de situaciones que comprometen su distribución equitativa.

El camino será más largo porque la población necesita dos dosis para garantizar la efectividad de la inmunización. Las farmacéuticas enviarán las segundas dosis necesarias del medicamento aproximadamente tres semanas después para inocular completamente a este grupo de receptores.

“Los expertos dicen que del 75 al 85 por ciento de la población debe vacunarse para que la economía vuelva a una apariencia de normalidad. Incluso si recibimos 300,000 dosis de vacunas para fin de año y tuviera 300,000 personas dispuestas a recibirlas de inmediato. Eso es solo el 1.5 por ciento de la población de Nueva York”, subrayó.

Largo y costoso proceso

El proceso de inmunización probablemente se prolongará hasta junio o septiembre, dependiendo de la eficiencia del proceso de distribución, que fue descrito como “la mayor operación gubernamental emprendida desde la Segunda Guerra Mundial“.

La cantidad inicial de dosis que recibirá Nueva York este año no será suficiente para los 85,000 residentes de hogares de ancianos y 130,000 empleados de estas instalaciones en el estado.

“Tenemos la expectativa que muchas personas de estos grupos prioritarios, no tengan confianza en esta innovación de la medicina y no autoricen su aplicación. Eso está también en nuestro tablero”, puntualizó Cuomo.

De los 600,000 trabajadores de la salud en todo el estado, quienes tendrán prioridad para recibir la vacuna serán los que están al frente de departamentos de emergencia y las unidades de cuidados intensivos.

Nueva York ya tiene su propio panel independiente que deberá aprobar la autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de cualquier antídoto contra el coronavirus, antes de que llegue a los residentes del estado.

El costo de distribuir las vacunas en el estado rondaría los $1,000 millones de dólares, puntualizó el Gobernador, quien también acusó a la Administración Trump de no ayudar a Nueva York con fondos federales para “nuestra recuperación” por los efectos devastadores que sigue teniendo la pandemia en la economía.

Después de las fiestas…

Cuomo describió el inicio del plan de inmunización como una pequeña luz al final del ‘túnel pandémico’, pues en su opinión “vienen 37 días de fiestas” en donde no tiene dudas que se incrementarán las reuniones familiares y la segunda ola de contagios podría llegar a niveles complicados.

“Creo que a partir del 2 de enero, es cuando vamos a poder a empezar a aplanar la expansión de virus producto del aumento de la sociabilidad en las próximas semanas. Estamos preparados y tenemos el foco puesto principalmente en nuestra capacidad hospitalaria”, aseguró.

De acuerdo con el seguimiento de las autoridades de Salud aproximadamente dos tercios de los contagiados nuevos están vinculados a reuniones privadas en hogares.

Una segunda ola de Coronavirus podría ser desastrosa en las finanzas de los jubilados en EEUU

Los casos de coronavirus están aumentando en todo el país, algunos expertos en salud pública han advertido que podríamos encontrarnos ante una segunda ola de brotes de COVID-19.

Esto significa que más personas podrían enfermarse e incluso morir. El hecho también tendría una repercusión muy mala para la economía debido que una gran cantidad de negocios que reabrieron están volviendo a cerrar. Una segunda ola de brotes de coronavirus afectaría a todos, incluyendo a los jubilados que reciben beneficios de la seguridad social, debido a que corren el riesgo de enfrentarse a consecuencias financieras de largo plazo, por lo que nos encontramos en tiempo de conocer si existirá un aumento en los beneficios de ayuda económica para el resto del año.

Para entender los efecto que tendría una nueva ola de brotes de coronavirus, es necesario conocer cómo funcionan los ajustes por el coste de vida, conocidos como COLA.

Los beneficiarios del Seguro Social reciben un ajuste por costo de vida una vez al año que aumenta sus beneficios para ayudarles a mantener el ritmo de la inflación o el aumento de los precios, pero sólo lo reciben si estos aumentan. Es por esto que la Administración del Seguro Social (SSA) revisa el Índice de Precios al Consumidor para Asalariados Urbanos y Trabajadores de Oficina (CPI-W).

La SSA compara el IPC-W del tercer trimestre del año en curso con el IPC-W del tercer trimestre del año anterior. Eso significa que verán cómo se comparan los precios de julio, agosto y septiembre de este año con los del año pasado.

Pero debido a que el país ya se encuentra en recesión, los problemas económicos probablemente empeorarán si hay una segunda ola de coronavirus. Bajo estas condiciones existe una gran posibilidad de que los precios caigan en comparación con el año pasado. Se espera que existirá una muy baja demanda por parte de los consumidores para muchos de los artículos clave que figuran en el IPC-W si la gente se queda en sus casas al estar preocupada por contraer el virus y por mantener sus empleos. Si no existe un aumento en el IPC-W este trimestre, no habrá un ajuste por el costo de la vida, lo que se convertirá en un gran problema para una gran cantidad de adultos mayores en todo el país.

Con el beneficio de Seguridad Social promedio que llega a sólo $1,503 dólares por mes, esos recursos no proveen lo suficiente para vivir. El IPC-W no es una medida muy precisa de la inflación de las cosas en las que más gastan los adultos mayores, por lo que los beneficios del Seguro Social ya han perdido un poder adquisitivo sustancial.

Sepa porqué Perú es el país de la región en donde hay más enfermos del COVID-19

Al igual que España, Perú creó en mayo un ingreso básico temporal llamado Bono Familiar Universal. El pago, de 760 soles (unos 200 dólares) beneficiaba a 6,8 millones de personas y suponía una rápida reacción por parte de Lima para ayudar a los más desfavorecidos por la crisis del coronavirus. Sin embargo esa medida, celebrada como una buena reacción, terminó convirtiéndose paradójicamente en uno de los factores que multiplicó los casos de infección. Es sólo un ejemplo gráfico del fatídico caso peruano: cómo a pesar de ser uno de los países que mejor se prepararon para la llegada de la pandemia en América Latina, cumpliendo prácticamente toda la “receta” que había ido funcionando en otros países, ha terminado sumido en uno de los peores brotes epidémicos de la región, hoy día descontrolado.

Perú decretó una cuarentena general y cerró sus fronteras el 16 de marzo, con 71 contagiados confirmados de coronavirus y ningún fallecido. Los militares y la policía salieron a la calle para garantizar un estricto confinamiento, de los más férreos del mundo. “Que salga una persona, o máximo dos, para el tema abastecimiento”, pidió entonces el presidente, Martín Vizcarra, después de cerrar los sectores no indispensables y restringir la actividad económica del país.

La estrategia parecía exitosa, al menos en sus primeras etapas. El país andino contaba 1.746 contagiados casi tres semanas después, el 4 de abril, y era alabado internacionalmente por sus medidas para frenar la pandemia. Pero era la calma antes de la tempestad. El coronavirus comenzó a expandirse de forma preocupante en abril, y acabó desatando su fuerza en mayo. Hoy Perú cuenta más de 183.000 contagios –unos 4.000 nuevos al día- y más de 5.000 fallecidos por covid-19.

Durante los primeros días de distribución de las ayudas en metálico ofrecidas por el Gobierno peruano, se registraron grandes colas frente a entidades bancarias y estatales, creando así un foco epidémico que facilitó la expansión del virus. A pesar de que se crearon opciones digitales para gestionar los cobros, sólo el 38% de los adultos tiene una cuenta bancaria, lo que impidió la pronta recepción del subsidio y obligó al desplazamiento a la población más vulnerable. Las debilidades estructurales del Estado se han mostrado con más fuerza en las zonas rurales. Las comunidades amazónicas intentaron aislarse por completo para evitar los contagios, pero finalmente también tuvieron que movilizarse para acceder a las ayudas.

“La poca bancarización está ligada a la informalidad de la economía. A esto debe sumarse que el sistema financiero privado casi no llega a la periferia de las principales ciudades ni a las zonas rurales, o lo hace de forma limitada”, explica Iván Lanegra, profesor de Ciencias Políticas en la PUCP y en la Universidad del Pacífico. “Esto obliga a utilizar otros medios, incluyendo la banca estatal”. La muralla construida para frenar la expansión del virus se vino abajo como un dique de arena mojada.

Las largas colas a la hora de la entrega del Bono Familiar Universal son sólo un resultado de otros factores sistémicos que los expertos coinciden en señalar: las condiciones previas de pobreza y la baja inversión en sanidad pública, además de factores culturales, como motivos de la expansión de la pandemia a partir de abril. “El 70% de los peruanos desempeña sus labores en el sector informal y vive del ingreso diario. 

Un tercio del comercio es ambulante. Las ayudas del Gobierno pudieron mitigar su pobreza temporalmente, pero la necesidad del trabajo diario hizo inviable la restricción de la movilidad”, comenta Eduardo Félix Aramburú, profesor principal de la Pontificia Universidad Católica de Perú, a El Confidencial.

Vendedores ambulantes, jardineros, mecánicos, transportistas y otros sectores quedaron apenas sin ingresos con el estricto confinamiento decretado. El 40% de los trabajadores en el país son, además, autoempleados. Dependen exclusivamente de sí mismos para subsistir. Muchos de ellos usan el transporte público, que habría sido otro foco de contagio. “La gran mayoría de los trabajadores vulnerables se traslada en hasta tres vehículos públicos, la mayoría en furgonetas donde se reúnen de 12 a 16 pasajeros y que no cuentan con ningún protocolo de seguridad”, relata Aramburú.