CRITICAs

Ex empleada de Facebook dice ante congreso de EE.UU. que la red social lastima a los niños y alimenta la división

Una científica de datos y ex empleada de Facebook testificó ante al Congreso el martes que los productos del gigante de las redes sociales dañan a los niños y alimentan la polarización en Estados Unidos, y agregó que sus ejecutivos se niegan a cambiar ya que priorizan las ganancias por encima de la seguridad.

Frances Haugen, al presentarse ante el Subcomité de Comercio de Protección al Consumidor del Senado, señaló como principal responsable de esta situación al CEO de Facebook, Mark Zuckerberg.

Aunque se mostró muy crítica con la empresa, vio la posibilidad de una acción constructiva y expresó cierta empatía por el dilema de Facebook, al tiempo que ofreció propuestas para mejorar la seguridad de la red social.

Haugen sugirió que la edad mínima para ingresar a Instagram, propiedad de Facebook, podría aumentarse de los 13 a los 16 o 18 años actuales.

Haugen acusó a la compañía de ser consciente del aparente daño a algunos adolescentes en Instagram y mostrarse deshonesta en su lucha pública contra el odio y la desinformación.

“Los productos de Facebook dañan a los niños, avivan la división y debilitan nuestra democracia”, dijo Haugen.

“El liderazgo de la empresa sabe cómo hacer que Facebook e Instagram sean más seguros, pero no hará los cambios necesarios porque han puesto sus ganancias astronómicas antes que las personas”.

“Se necesita la acción del Congreso”, dijo. “No resolverán esta crisis sin su ayuda”.

En septiembre de 2021, The Wall Street Journal publicó una serie de documentos internos de Facebook que incluyen reportes de impacto en los usuarios y fallas de seguridad al interior de la red social divulgados por un testigo anónimo que resultó ser la propia Haugen, quien reveló su identidad en el programa 60 Minutes el 3 de octubre de 2021.

Hasta los republicanos rechazan la propuesta de Trump: “Vamos a las elecciones el 3 de noviembre y no después”

La sugerencia de Donald Trump ha tenido muy mala recepción. La idea de posponer las elecciones presidenciales en Estados Unidos ha sido rotundamente rechazada.

Incluso los miembros del Partido Republicano descartaron este jueves 30 de julio de 2020 apoyar una eventual iniciativa para postergar los comicios presidenciales.

«Nunca en la historia del país, a través de guerras, depresiones, y la Guerra Civil, hemos tenido una elección programada federalmente a tiempo, y encontraremos una manera de hacerlo de nuevo este 3 de noviembre. Vamos a hacer frente a cualquier situación y tener las elecciones el 3 de noviembre como ya está programado«, expresó el líder de la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell.

En esa línea también se pronunció Kevin McCarthy, líder republicano de la cámara de Representantes, donde los republicanos son minoría. El legislador por California adelantó que seguirán adelante con la elección tal como está prevista.

El senador por Florida, Marco Rubio, uno de los funcionarios de mayor peso del partido señaló que el presidente «puede sugerir lo que quiera», pero lo que prevalecerá es la ley: «Tendremos una elección legítima, será creíble, será lo mismo que siempre hemos hecho».

“Por supuesto que vamos a tener una elección a tiempo. Es impensable que no sea así”, aseveró a su vez el senador Mitt Romney (Utah).

El ex precandidato presidencial y senador por Texas, Ted Cruz, aseguró que «el fraude electoral (que Trump citó como causa para su sugerencia) es un problema serio«, que debe ser «combatido», pero remarcó que «las elecciones no deben retrasarse».

«No importa lo que diga un individuo en este país, seguimos siendo un país basado en el imperio de la ley, debemos seguir la ley hasta que se cambie la Constitución o hasta que se cambie la ley», apuntó el senador por Iowa Chuck Grassley.

Por su parte, los congresistas recordaron que es el Congreso el que debe tomar esa decisión, y no el presidente. En concreto, la Constitución estadounidense otorga al Congreso la potestad de fijar la fecha de las elecciones. En 1845, una ley estableció que «las elecciones del Presidente y el vicepresidente debe ser realizadas, en cada estado, en el martes siguiente al primer lunes de noviembre, cada cuatro años sucesivamente después de cada elección».

Una posible suspensión de las elecciones tendría que ser aprobada por ambas cámaras del Congreso, una de las cuales -la de Representantes- está bajo control de la oposición. Además, la Constitución también indica que el presidente debe dejar su cargo en enero, por lo que no significaría que Trump pase más tiempo en el poder.