La sugerencia de Donald Trump ha tenido muy mala recepción. La idea de posponer las elecciones presidenciales en Estados Unidos ha sido rotundamente rechazada.

Incluso los miembros del Partido Republicano descartaron este jueves 30 de julio de 2020 apoyar una eventual iniciativa para postergar los comicios presidenciales.

«Nunca en la historia del país, a través de guerras, depresiones, y la Guerra Civil, hemos tenido una elección programada federalmente a tiempo, y encontraremos una manera de hacerlo de nuevo este 3 de noviembre. Vamos a hacer frente a cualquier situación y tener las elecciones el 3 de noviembre como ya está programado«, expresó el líder de la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell.

En esa línea también se pronunció Kevin McCarthy, líder republicano de la cámara de Representantes, donde los republicanos son minoría. El legislador por California adelantó que seguirán adelante con la elección tal como está prevista.

El senador por Florida, Marco Rubio, uno de los funcionarios de mayor peso del partido señaló que el presidente «puede sugerir lo que quiera», pero lo que prevalecerá es la ley: «Tendremos una elección legítima, será creíble, será lo mismo que siempre hemos hecho».

“Por supuesto que vamos a tener una elección a tiempo. Es impensable que no sea así”, aseveró a su vez el senador Mitt Romney (Utah).

El ex precandidato presidencial y senador por Texas, Ted Cruz, aseguró que «el fraude electoral (que Trump citó como causa para su sugerencia) es un problema serio«, que debe ser «combatido», pero remarcó que «las elecciones no deben retrasarse».

«No importa lo que diga un individuo en este país, seguimos siendo un país basado en el imperio de la ley, debemos seguir la ley hasta que se cambie la Constitución o hasta que se cambie la ley», apuntó el senador por Iowa Chuck Grassley.

Por su parte, los congresistas recordaron que es el Congreso el que debe tomar esa decisión, y no el presidente. En concreto, la Constitución estadounidense otorga al Congreso la potestad de fijar la fecha de las elecciones. En 1845, una ley estableció que «las elecciones del Presidente y el vicepresidente debe ser realizadas, en cada estado, en el martes siguiente al primer lunes de noviembre, cada cuatro años sucesivamente después de cada elección».

Una posible suspensión de las elecciones tendría que ser aprobada por ambas cámaras del Congreso, una de las cuales -la de Representantes- está bajo control de la oposición. Además, la Constitución también indica que el presidente debe dejar su cargo en enero, por lo que no significaría que Trump pase más tiempo en el poder.