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5 cosas que pueden cambiar con la llegada de Amy Coney Barrett en la Corte Suprema de EEUU

Una situación semejante no se había visto desde hace más de 80 años y sus consecuencias podrían marcar a Estados Unidos por varias décadas.

La confirmación de Amy Coney Barrett este lunes en el Senado como magistrada de la Corte Suprema de Justicia -con 52 votos a favor y 48 en contra- significa la consolidación de una clara mayoría ideológica en el máximo tribunal que, a partir de ahora, queda integrado por seis magistrados de tendencia conservadora y tres de tendencia liberal.

Aunque no es inédito, un desbalance como este no se presentaba desde la década de 1930 cuando, durante el primer gobierno de Franklin Delano Roosevelt, había cuatro magistrados conservadores que siempre votaban en bloque -conocidos popularmente como “los cuatro jinetes” (del Apocalipsis)-, tres jueces liberales y otros dos que tendían a votar de forma reiterada en apoyo a los conservadores.

BBC Mundo te cuenta sobre 5 cambios que podrían ocurrir en Estados Unidos tras la consolidación de una holgada mayoría conservadora en la Corte Suprema de ese país.

1. Prohibición del aborto

Legalizado desde 1973, en una decisión histórica conocida como Roe vs Wade, el aborto en Estados Unidos está nuevamente en revisión por parte del máximo tribunal.

“Creo que es muy probable que la Corte debilite el derecho al aborto e, incluso, creo que hay muchas probabilidades de que lo prohíba completamente“, dice Michael Dorf, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Cornell, a BBC Mundo.

El experto señala que ya en el pasado algunos magistrados conservadores han dado señales sobre su disposición a dar ese polémico paso, por lo cual no descarta que pueda ocurrir.

Russell Wheller, no obstante, cree que aunque podría ser prohibido, lo más probable es que la Corte opte por dar luz verde a leyes estatales que, de forma indirecta, limiten las posibilidades de que una mujer abortecomo ha ocurrido en algunas partes del país, donde las condiciones exigidas para el funcionamiento de clínicas para abortos los acaban restringiendo mucho en la práctica.

Durante las audiencias para su confirmación en el Senado, Barrett se negó a dar su opinión sobre el tema del aborto pero sí aclaró que no considera la jurisprudencia sobre el tema como un “superprecedente”, término con el que se refiere a aquellas sentencias que están tan bien establecidas que ya ningún actor político muestra intenciones serias de revertirlas.

Barrett también confirmó que firmó en el pasado dos manifiestos públicos en contra del aborto, pero aclaró que una de ellas fue cuando, saliendo de misa, se encontró con una mesa para que las personas firmaran una declaración “reafirmando su compromiso con la posición de la Iglesia Católica sobre temas de vida”.

La segunda vez lo hizo como profesora de Derecho de la Universidad de Notre Dame en un texto que reafirmaba el “pleno apoyo al compromiso de nuestra universidad con el derecho a la vida”.

En todo caso, durante las mismas audiencias, Barrett confirmó que nunca pondría sus creencias personales por encima de la ley.

2. Matrimonio homosexual

Aprobado en 2015, tras una sentencia que abolió todas las leyes estatales que lo prohibían, el matrimonio entre personas del mismo sexo sigue siendo un asunto polémico en Estados Unidos.

“Es improbable que la Corte Suprema revoque su decisión de hace apenas unos años”, señala Wheeler, quien advierte, no obstante, que el tema puede ser abordado a través de otras normas relacionadas.

Así, por ejemplo, cree que puede haber decisiones sobre temas como el de si un funcionario puede ser demandado por negarse a oficiar una boda entre personas del mismo sexo; o si alguien que presta servicios vinculados con este tipo de festejos -como los reposteros o los floristas- pueden hacer lo mismo.

“Seguro que habrá muchas demandas sobre estos temas”, pronostica Wheeler.

Dorf tampoco cree que el matrimonio homosexual vaya a ser anulado por la Corte, pero afirma que recientemente dos magistrados expresaron su interés por volver a revisar el tema.

3. Obamacare

Desde que en 2010 se aprobó la Ley de Cuidados de Salud Asequibles (conocida popularmente como Obamacare), el Partido Republicano ha intentado anularla.

Se estima que más de 20 millones de personas lograron contar con un seguro médico en Estados Unidos gracias a esta norma.

En 2016, Donald Trump fue electo con la promesa de que iba a “derogar y reemplazar” esta legislación, algo que no consiguió pese a que sí logró debilitar algunos de sus pilares.

En noviembre, la Corte Suprema de Justicia tiene previsto revisar una demanda presentada por los fiscales generales de 18 estados gobernados por el Partido Republicano.

“Hay la duda de si habrá cinco votos que coincidan con el tribunal inferior en considerar que toda la ley es inconstitucional. Mucha gente cree que es improbable que eso ocurra pues se trataría de una lectura extrema de la ley“, señala Wheeler.

Dorf considera que desde el punto de vista jurídico la demanda actual contra Obamacare es muy débil, por lo que no debería prosperar.

“De todas formas, es posible que la deroguen. Después de todo, una corte de apelaciones aceptó sus argumentos así que no se puede descartar que cinco magistrados hagan lo mismo”, apunta.

4. Menos regulaciones, más pena de muerte

Dorf señala que la Corte Suprema anterior a la llegada de Barrett ya era bastante “amigable” con el sector empresarial y hostil ante los intentos del gobierno de imponer normas sobre la actividad privada.

Ahora piensa que esas tendencias se van a exacerbar.

“Vamos una ver una tolerancia menor ante los intentos regulatorios del gobierno”, señala.

Además cree que la Corte va a ser más conservadora en temas como la pena de muerte y que las libertades religiosas van a ser potenciadas.

“Creo que vamos a ver una deferencia extrema hacia la religión”, asegura.

5. ¿Una Corte debilitada?

La nominación y confirmación de Barrett estuvo envuelta en una gran polémica debido a que fue llevada adelante de forma unilateral a pocas semanas de las elecciones presidenciales contando únicamente con los votos del Partido Republicano.

El proceso fue cuestionado por el Partido Demócrata que recordó que en 2016 los republicanos bloquearon la confirmación del juez Merrick Garland -nominado por el entonces presidente Obama, con el argumento de que por ser año electoral había que esperar hasta la elección de un nuevo mandatario.

Russell Wheeler asegura que el nombramiento de Barrett, en estas circunstancias, solamente contribuirá para intoxicar aun más el ambiente político en Estados Unidos.

“Se rompe con una de las normas de la política estadounidense de que, hasta cierto punto, las designaciones en el Poder Judicial deben contar con apoyo bipartidista y, en alguna medida, deben reflejar un consenso”, señala.

“Eso solía ser así cuando se necesitaban 60 votos (de 100) en el Senado para confirmar a un magistrado y, mayormente, los presidentes nominaban a personas con quienes coincidían ideológicamente pero que no eran extremistas”, agrega.

Wheeler cree que esta acción de los republicanos tendrá un efecto a corto plazo al movilizar a los votantes demócratas, molestos por lo ocurrido, pero también tendrá consecuencias sobre la Corte que podría ver dañada su imagen institucional.

Nominada de Trump a la Corte Suprema se niega a condenar la separación de familias migrantes

Amy Coney Barrett, la jueza que el presidente Donald Trump nomina para ocupar la vacante en el Tribunal Supremo, se negó este miércoles a expresar su opinión sobre la separación de familias migrantes en la frontera con México, a pesar de que le interrogaron específicamente por ese tema.

“¿Crees que es inapropiado separar a niños de sus padres para desalentar que los inmigrantes vengan a Estados Unidos?”, preguntó el senador Cory Booker, un demócrata de Nueva Jersey, durante el tercer día de su audiencia de confirmación.

La respuesta de Barrett no fue diferente a otras que lanzó en las jornadas anteriores sobre temas polémicos. La jueza simplemente trató de evadir la respuesta, pese a la insistencia de su interlocutor.

“Senador Booker, ese ha sido un asunto de debate de políticas [de la Administración Trump]. […] Ya sabes, un asunto de debate político de alto nivel en el que no me puedo ver envuelta como jueza”, replicó Barret sobre una medida que forma parte de la política migratoria de ‘tolerancia cero’ del presidente Trump y que separó a miles de niños de sus padres.

¿Qué ha dicho sobre inmigración y discriminación la jueza que Trump nomina a la Corte Suprema?

El Senado comenzó este lunes con las audiencias de confirmación de la nominada de Trump, la jueza Amy Coney Barrett, a la Corte Suprema. La conservadora, que sustituirá a la fallecida Ruth Bader Ginsburg, se ha pronunciado sobre temas como el aborto, el control de armas, la inmigración o la discriminación en el trabajo. ¿Qué opina sobre estos últimos dos temas?

Inmigración

Como jueza del Tribunal de Apelaciones del Séptimo Circuito, Barret se opuso a bloquear temporalmente en Chicago la llamada regla de “carga pública”, con la que la Administración Trump pretende negar estatus de residente permanente a los inmigrantes que usan cupones de alimentos, Medicaid y cupones de vivienda.

Barrett escribió que el derecho migratorio vigente y una reforma de la asistencia social de la era Clinton ya habían limitado la asistencia pública a los quienes no son ciudadanos. Para ella, la Administración estaba haciendo uso del margen de maniobra recogido en las leyes, según publicó Associated Press.

Las objeciones de los inmigrantes y sus defensores “reflejan el desacuerdo con esta elección de política e incluso la exclusión legal misma. El litigio no es el vehículo para resolver disputas sobre políticas”, según escribió la llamada a convertirse en jueza de la Corte Suprema.

Discriminación en el trabajo

En 2019, Barret fue una de las tres juezas que confirmó por unanimidad desestimar una demanda por discriminación que había interpuesto Terry Smith, un empleado negro de Illinois, después de ser despedido de su trabajo como transportista en Illinois. Smith argumentaba que su jefe lo llamaba con un insulto racista.

“La palabra “n” es un epíteto racial ofensivo”, escribió entonces la jueza sobre el caso de Smith contra el Departamento de Transporte de Illinois. Dicho esto, Smith no puede ganar simplemente demostrando que se pronunció la palabra. También debe demostrar que el uso de esta palabra por parte de [su jefe Lloyd] Colbert alteró las condiciones de su empleo y creó un entorno de trabajo hostil o abusivo“, añadió.

Sobre el mismo tema, el juez Brett Kavanaugh -que podría ser compañero de Barret en el Supremo- escribió que un solo insulto de este tipo era suficiente “para establecer un ambiente de trabajo hostil”, en su opinión sobre un caso en la corte de apelaciones de Washington DC.

Newsweek se disculpa por cuestionar ciudadanía de Harris

La revista Newsweek ofreció disculpas por la publicación de un artículo de opinión que puso en duda la ciudadanía estadounidense de la senadora Kamala Harris y su elegibilidad para ser compañera de fórmula del candidato presidencial demócrata Joe Biden, una falsa y racista teoría de la conspiración que el presidente Donald Trump ha dado por posible.

“Este artículo de opinión está siendo utilizado por algunos como una herramienta para perpetuar el racismo y la xenofobia. Pedimos disculpas”, publicó Newsweek el viernes en una nota del editor que reemplazó la anterior —que hacía una defensa detallada del artículo de opinión de la revista.

“No pudimos anticipar las formas en que el texto sería interpretado, distorsionado y utilizado como arma”, se subrayó en la disculpa, firmada por Josh Hammer, editor de opinión, y Nancy Cooper, editora en jefe global. Sin embargo, ambos editores terminaron la nota asegurando que el artículo de opinión permanecería en el sitio, con su nota adjunta.

El artículo de opinión fue escrito por John Eastman, un abogado conservador que argumenta que la Constitución de Estados Unidos no otorga la ciudadanía por nacimiento. Eastman sembró dudas sobre la elegibilidad de Harris según el estatus migratorio de sus padres. La madre de Harris nació en la India y su padre en Jamaica.

Previamente Newsweek defendió el artículo, argumentando que Eastman “se estaba enfocando en un debate legal de larga data y algo arcano” sobre la 14ta enmienda a la Constitución, sin tratar de “encender una teoría de conspiración racista en torno a la candidatura de Kamala Harris”.

Sin embargo, está demostrado que esa hipótesis es falsa. Harris, quien fue elegida por Joe Biden como compañera de fórmula en la boleta demócrata, nació en Oakland, California, y es elegible tanto para la vicepresidencia como para la presidencia, según los requisitos constitucionales. La cuestión ni siquiera se considera compleja, según los abogados constitucionales.

Trump construyó su carrera política cuestionando la legitimidad de su oponente político. Él fue una fuerza de alto perfil detrás del movimiento “birther”, una mentira que cuestionaba que Barack Obama nació fuera de Estados Unidos y que por lo tanto no era elegible para ser presidente. Obama fue el primer presidente negro de la nación. Solo después de la creciente presión durante su campaña de 2016, Trump desautorizó las afirmaciones.

Cuando se le preguntó sobre el asunto en la Casa Blanca el jueves, Trump dijo a los periodistas que había “escuchado” rumores de que Harris no cumple con el requisito para servir en la Casa Blanca. El presidente dijo que consideraba los rumores “muy serios”.