DISPUTAS

Cientos se reúnen en Washington DC para apoyar a Trump este miércoles

Cientos de partidarios del presidente Donald Trump se reunieron en Washington, D.C. desde el martes para protestar por los resultados de las elecciones presidenciales de 2020, durante una marcha organizada para el miércoles 6 de enero, cuando el Congreso se reúne para certificar la victoria del presidente electo Joe Biden.

Cientos de personas se habían reunido en Freedom Plaza a las 3 p.m. del martes, algunos con chalecos antibalas, walkie-talkies y otros equipos de estilo militar, para apoyar a Trump y protestar por el resultado de las elecciones, mientras la policía y el Servicio Secreto monitoreaban el área, informó The Washington Post.

Los mítines se sucedieron en el centro de la capital durante varias horas y en la noche se reportaron enfrentamientos con la policía.

Cientos de partidarios del presidente Donald Trump se reunieron en Washington, D.C. desde el martes para protestar por los resultados de las elecciones presidenciales de 2020, durante una marcha organizada para el miércoles 6 de enero, cuando el Congreso se reúne para certificar la victoria del presidente electo Joe Biden.

Cientos de personas se habían reunido en Freedom Plaza a las 3 p.m. del martes, algunos con chalecos antibalas, walkie-talkies y otros equipos de estilo militar, para apoyar a Trump y protestar por el resultado de las elecciones, mientras la policía y el Servicio Secreto monitoreaban el área, informó The Washington Post.

Los mítines se sucedieron en el centro de la capital durante varias horas y en la noche se reportaron enfrentamientos con la policía.

Trump elogió a los manifestantes en una serie de tuits el martes por la noche, repitiendo afirmaciones infundadas de que las elecciones presidenciales le habían sido “robadas”.

“Washington está siendo inundado con gente que no quiere que una victoria electoral sea robada por los demócratas radicales de izquierda envalentonados. Nuestro país ha tenido suficiente, ¡no lo soportarán más! Lo escuchamos (y lo amamos) desde la Oficina Oval. . ¡HACER AMÉRICA GRANDE OTRA VEZ! ” Trump escribió.

El mitin convocado por Trump hizo que las autoridades locales y las fuerzas del orden se prepararan para posibles enfrentamientos callejeros violentos.

Muchos negocios en el centro de Washington cerraron sus ventanas con tablas, temerosos de que la protesta pudiera derivar en los disturbios que se vieron en mayo y junio, cuando decenas de negocios fueron vandalizados.

Las protestas coinciden con la votación del Congreso que se realizará el miércoles y que se espera certifique los resultados del Colegio Electoral a favor de Joe Biden, que Trump sigue cuestionando.

Demócratas bloquean plan republicano de estímulo económico que no incluía pago de $1,200

Los demócratas del Senado, liderados por Charles Schumer (Nueva York), lograron bloquear el paquete de estímulo de $500,000 millones de dólares impuslado por republicanos, al considerar que no integra apoyos urgentes para las familias para enfrentar las consecuencias del coronavirus.

La propuesta requería al menos 60 votos, pero logró solamente 47 y 52 en contra. Todos los demócratas se opusieron, así como el republicano Rand Paul (Kentucky), informó el periodista Jesús García en un reporte para La Opinión.com

Se preveía una complicada batalla para los republicanos, debido al estancamiento de las negociaciones para un paquete más amplio con el Gobierno del presidente Donald Trump, ya que los demócratas defienden su plan de al menos $2.2 billones de dólares, mientras el mandatario impulsa $1.3 billones como máximo.

El plan republicano abanderado por el líder de la mayoría, Mitch McConnell (Kentucky), integraba ayuda empresas, escuelas y un bono de $300 dólares para el seguro de desempleo, pero no incluía importantes ayudas, como los $300,000 millones de dólares directo a familias.

Al presentar el proyecto, McConnell reconoció que no contenía la mayoría de las ideas de sus correligionarios y de los opositores demócratas, pero creía que era mejor “avanzar” que “no hacer nada”.

El senador Schumer había adelantado que esa propuesta “demacrada” no pasaría la prueba en el Senado y calificó de “píldoras venenosas” el austero plan de rescate.

Vaticinan un nuevo round entre Trump y Obama en la campaña presidencial 2020

Poco después de que Donald J. Trump fue electo presidente, Barack Obama se dejó caer en su silla en la Oficina Oval.

Ya no quiero saber nada con todo esto”, dijo Obama respecto a su cargo, según varias personas familiarizadas con el intercambio.

Pero sabía, incluso entonces, que un retiro convencional de la Casa Blanca no era opción. Obama, que en ese momento tenía 55 años, quedó descolocado, con una posta que hubiera querido pasarle a Hillary Clinton, sumado a tener que lidiar con un sucesor cuya fijación con él, en su opinión, estaba basada en una extraña antipatía personal, además de una animosidad racial, ejemplificada por la mentira de que Obama no había nacido en Estados Unidos.

“No existe modelo para mi clase de post presidencia”, dijo Obama al asistente. “Claramente ocupo espacio dentro de la cabeza de este hombre”.

Esto no quiere decir que Obama no estuviera comprometido con la idea que tenía sobre cómo sería su jubilación previo a la aparición de Trump: una vida tranquila, que consistiría en escribir, impulsar políticas a través de su fundación, producir documentales con Netflix, y pasar tiempo en familia.

Aún así, más de tres años después de su salida, el presidente número 44 de Estados Unidos está otra vez en un campo de batalla político que ansiaba abandonar, arrastrado por un enemigo, Trump, empecinado en borrarlo de la historia, y un amigo, Joseph R. Biden Jr., igualmente resuelto a acogerlo.

Era bien sabido que habría mucho en juego al hacerlo. Obama protege ante todo su legado, particularmente en vista de los múltiples ataques de Trump. Sin embargo, entrevistas con más de 50 personas que rodean al ex Presidente retratan a un combatiente en un dilema, intentando equilibrar una profunda furia contra su sucesor con el instinto de evitar una refriega que teme podría dañar su popularidad y afectar su lugar en la historia.

Sin embargo, es posible que ese cálculo pueda estar cambiando tras el asesinato de George Floyd a manos de la policía en Minneapolis. Como el primer presidente negro de Estados Unidos, Obama ve la actual concientización social y racial como una oportunidad para elevar una elección este año dictada por el estilo de lucha en lodo de Trump y volverla algo más trascendente —canalizar un movimiento nuevo y juvenil hacia un objetivo político, como él lo hizo en  2008.

Lo está haciendo con suma cautela.

Muchos seguidores han estado presionando para que sea más agresivo. “ Sería bueno que Barack Obama, por una vez, saliera de su cueva y ofreciera —no, más bien, EXIGIERA— un camino hacia adelante”, escribió el columnista Drew Magary en una publicación en abril en Medium muy compartida titulada “¿Dónde diablos está Barack Obama?”.

El argumento en contra: hizo su trabajo y merece que lo dejen en paz.

Sin embargo, recientemente incrementó sus críticas indirectas al gobierno de Trump cuando denunció un “enfoque de gobierno caótico, desorganizado y malintencionado” durante un evento en línea de recaudación de fondos para Biden. Además, expresó una especie de promesa, al decir a los seguidores de Biden: “Lo que hayan hecho hasta ahora no es suficiente. Y lo mismo va para mí, para Michelle y para nuestras hijas”.

Obama habla frecuentemente con Biden, quien fue su vicepresidente, y con los principales asesores de la campaña. Y sin embargo continúa arrastrando los pies en cuanto a algunas solicitudes, en especial de que encabece más eventos de recaudación de fondos. Algunos colaboradores de Obama sugieren que no quiere eclipsar al candidato.

Desde el momento en que resultó electo Trump, Obama adoptó un enfoque minimalista: criticaba sus decisiones de políticas públicas, pero no al hombre en sí, siguiendo la norma de civilidad observada por sus predecesores.

Pero en el caso de Trump, las normas no son lo suyo. Desde un principio dejó claro que quería erradicar todo rastro de la presencia de Obama en el Ala Oeste.

“Esto es personal para Trump; todo tiene que ver con el presidente Obama y acabar con su legado”, afirmó Omarosa Manigault Newman, veterana del programa Apprentice, y, hasta su abrupta salida, una de los contados funcionarios negros en el gabinete de Trump. “El presidente Obama no podrá descansar mientras Trump respire”.

Durante la transición post electoral, Obama empezó a sentirse cada vez más inquieto ante lo que consideraba la despreocupada indiferencia del nuevo presidente y su equipo sin experiencia. Con el tiempo llegó a la conclusión de que la reacción negativa de Trump era una inevitabilidad histórica, y dijo a las personas a su alrededor que lo mejor que podía hacer era “establecer un contraejemplo”.

Fue reveladora la forma en que Obama habló de Trump ese otoño: no se refirió a él tanto como una persona, sino como una especie de padecimiento epidemiológico que sufría el cuerpo político, propagado por sus facilitadores republicanos.

“No empezó con Donald Trump —él es un síntoma, no la causa”, afirmó durante su discurso inicial en la Universidad de Illinois en septiembre de 2018. Añadió que el sistema político estadounidense no estaba lo suficientemente “sano” para formar los “anticuerpos” necesarios para combatir el contagio del “nacionalismo racial”.

Obama ya estaba intensificando sus críticas a Trump antes del asesinato de Floyd en mayo. Sin embargo, el creciente clamor por la justicia racial ha dado a la campaña de 2020 una coherencia para Obama.

Su primera reacción a las protestas, dijeron personas cercanas a él, fue de ansiedad —de que los espasmos de disturbios le cayeran como anillo al dedo a la narrativa de Trump. Pero los manifestantes pacíficos asumieron el control, despertando un movimiento nacional que retó a Trump sin convertirlo en su punto focal.

Poco después, Obama, emocionado, dijo que había llegado “un momento hecho a medida”.

Su respuesta al asesinato de Floyd no consistió en atacar a Trump, sino en alentar a votar a los jóvenes, que no han mostrado gran entusiasmo por apoyar a Biden. Cuando decidió hablar en público, fue para encabezar un foro en línea que destacó una lista de reformas a la policía que no fueron aprobadas por el Congreso en su segundo mandato.

En ese sentido, el papel que ocupa con mayor comodidad es ese al que alguna vez quiso dejar de lado.

El 4 de junio, antes del servicio fúnebre de Floyd en Minneapolis, el ex presidente llamó a su hermano, Philonise Floyd, como lo hizo múltiples veces con familias en duelo durante sus ocho años en el cargo.

“Quiero que tengas esperanza. Quiero que sepas que no estás solo. Quiero que sepas que Michelle y yo haremos todo lo que quieras que hagamos”, dijo Obama durante la emotiva conversación de 25 minutos, según el reverendo Al Sharpton, que estaba presente.

“Fue la primera vez, creo, que la familia Floyd realmente experimentó consuelo desde que él murió”, dijo Sharpton.

Donald Trump: “Si hubiese querido, China detiene al COVID-19”

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha afirmado que China podría haber parado el coronavirus evitando que saliera de sus fronteras “si hubiese querido”.

“Ahora es algo terrible y podrían haberlo parado si hubieran querido. Podrían haberlo parado. Sea por incompetencia o porque no quisieron, en cualquier caso es inaceptable”, ha afirmado Trump en una entrevista con el programa de televisión Full Measure, emitido por varias cadenas estadounidenses.

Trump ha recordado que “vino de China, lo queramos o no”. “Ha llegado a todo el mundo, pero no ha afectado mucho a China. Pararon la llegada de aviones hacia China, pero no pararon la salida de sus aviones y el tráfico hacia el resto del mundo, incluido Estados Unidos y Europa. Y Europa está diezmada. Y mira lo que ha pasado en todo el mundo, 186 países”, ha argumentado.

En un momento dado, la entrevistadora, Sharyl Attkisson, ha preguntado a Trump lo que sintió cuando le dijeron por primera vez que el virus podría matar a millones de personas, pero el presidente se centró en elogiar la respuesta de la Administración a la pandemia.

Axl Rose se peleó en Twitter con secretario del Tesoro por manejo de pandemia

Visiblemente molesto por la gestión de la pandemia en manos del gobierno de Donald Trump, el vocalista del grupo de rock Guns N’Roses, Axl Rose, lanzó un ataque furioso contra el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steve Mnuchin, que respondió el golpe.

Rose, vocalista de la famosa banda de rock que décadas atrás sorprendió con álbumes como Appetite for Destruction, se contactó con Mnuchin a través de Twitter.

“Es oficial. Lo que sea que cualquiera haya pensado previamente de Steve Mnuchin es oficialmente un imbé…!”, escribió el músico el miércoles pasado.

Mnuchin, que carga con una reputación de personalidad cuadrada como las gafas negras que lleva, sorprendentemente respondió al ataque.

“¿Qué has hecho por el país últimamente?”, le preguntó a la estrella de rock, reforzando su postura patriótica añadiendo un emoji de bandera a su publicación.

Pero el graduado de Yale y exempleado de Goldman Sachs no colocó la bandera de Estados Unidos sino la de Liberia. La versión utilizada se ve similar a la bandera estadounidense, pero con menos rayas y la diferencia más obvia: una estrella en lugar de 50. 

Tras el error, Rose se lanzó sobre Mnuchin.

“No me enteré que buscáramos emular el modelo económico de Liberia”, escribió antes de ridiculizar el aliento que dio Mnuchin a los estadounidenses para que tomaran vacaciones domésticas a pesar de la crisis de coronavirus.

Aunque no hay señales de amor entre Guns N’Roses y la Casa Blanca, una de sus canciones, Live and let die (“Vive y deja morir”) sonó en los altavoces a principios de esta semana, mientras el presidente Donald Trump recorría una fábrica de mascaras en Arizona.

EE.UU y Francia compiten por comprar mascarillas chinas

Un responsable regional francés ha denunciado que la competencia para obtener mascarillas fabricadas en China es tal que los estadounidenses las compran directamente en las pistas de los aeropuertos chinos antes de que emprendan su viaje a Francia.

“En la pista, los estadounidenses sacan el dinero en efectivo y pagan tres o cuatro veces el precio de los pedidos que nosotros hemos hecho, hay que pelearse”, ha lamentado Jean Rottner, el presidente de la región francesa de Grand Est, una de las más afectadas.

En declaraciones a la radio RTL, ha asegurado que los aviones parten luego rumbo a Estados Unidos y no a Francia. 

El martes, el presidente de la región francesa PACA (sudeste), Renaud Muselier, también se quejó de las prácticas estadounidenses. Frente a las críticas de escasez, el presidente francés Emmanuel Macron prometió el martes que el país tendrá “independencia plena y total” antes de que acabe el año para fabricar mascarillas en su territorio.

Fuente: Generación News