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Trump aprueba transición de su gobierno con el de Joe Biden

Dos semanas después de que se confirmara la victoria presidencial de Joe Biden, la Administración General de Servicios (GSA) del Gobierno de Trump ha informado al presidente electo que está lista para iniciar el proceso formal  de transición, según una carta que la administradora Emily Murphy envió la tarde de este lunes y sobre la que informó CNN.

Esta misiva es el primer paso que toma la actual Administración para reconocer la derrota del republicano y llega después de varios reveses en su intento de cambiar el resultado electoral. El último de ellos, tuvo lugar este mismo lunes cuando la junta electoral de Michigan confirmó que Biden había ganado los 16 votos electorales del estado.

El presidente Trump publicó poco después en un tuit que el mismo había dado la orden para comenzar por con los protocolos iniciales tanto a Murphy como a su equipo.

Anticipan orden de Trump para nueva salida de tropas de Afganistán e Irak

Comandantes militares anticipan que el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunciará esta semana una nueva retirada de tropas de Afganistán e Irak, que tendría lugar antes de que el gobernante deje la Casa Blanca, el próximo 20 de enero, informaron este lunes medios locales.

Según la cadena CNN, que citó dos fuentes estadounidenses familiarizadas con el asunto, el Pentágono difundió un aviso denominado “orden de advertencia” para empezar a planificar la reducción de su pie de fuerza a 2.500 soldados, tanto en Afganistán como en Irak.

Actualmente, añadió la versión, Estados Unidos mantiene cerca de 4.500 militares en Afganistán y 3.000 en Irak.

La cadena ABC News señaló, por su parte, que la reducción de las tropas en esos países está en línea con lo que el asesor de seguridad nacional, Robert O’Brien, anunció a mediados de octubre pasado.

Ese mes, Trump dio a conocer la retirada de la totalidad de las tropas estadounidenses desplegadas en Afganistán para Navidad.

“¡Para Navidad, deberíamos tener en casa al pequeño número de Hombres y Mujeres Valientes que quedan en Afganistán!”, dijo el mandatario en Twitter, sin ofrecer más detalles.

Ya a comienzos de septiembre, Trump había señalado que se reduciría en “un corto periodo de tiempo” hasta 4.000 la cifra de soldados desplegados en Afganistán.

Las versiones sobre la nueva salida de tropas se conoció después de que el mandatario estadounidense anunció el pasado 9 de noviembre el cese fulminante del jefe del Pentágono, Mark Esper, una decisión esperada después de que el jefe militar se opuso este verano al plan de Trump de desplegar militares en la represión de las protestas contra la violencia policial que sacudieron el país.

Trump, quien se ha negado a reconocer el triunfo del candidato demócrata, Joe Biden, en los comicios del pasado 3 de noviembre, anunció por Twitter al hasta entonces director de Contraterrorismo, Christopher C. Miller, como sustituto de Esper.

En un mensaje que dio a conocer el viernes pasado, Miller ratificó el compromiso de EE.UU. de “terminar la guerra que Al Qaeda trajo” a las costas estadounidense en 2001, en alusión a los atentados del 11 de septiembre de ese año contra las torres gemelas en Nueva York y contra el Pentágono.

“Esta guerra no ha terminado. Estamos a punto de derrotar a Al Qaeda y sus asociados, pero debemos evitar nuestro error estratégico pasado de no poder ver la pelea hasta el final”, apuntó Miller, aunque admitió que “muchos están cansados de la guerra”, entre ellos -confesó- él mismo, pero animó a continuar en esta “fase crítica” de transición de un “papel de liderazgo a uno de apoyo”.

A finales de febrero, los talibanes y EE.UU. firmaron un histórico acuerdo en Doha por el que los estadounidenses anunciaban la retirada de sus tropas en un periodo de 14 meses, al tiempo que los insurgentes se comprometían a evitar que el territorio afgano pudiera prestar apoyo alguno a actividades terroristas en el futuro.

Además, los talibanes se comprometieron a liberar a un millar de miembros de las fuerzas de seguridad afganas y Kabul debería hacer lo propio con otros 5.000 insurgentes, un proceso que tras sucesivos desacuerdos se completó en septiembre, lo que dio inicio ese mismo mes a las ansiadas conversaciones intraafganas en Doha.

“No concedo nada”: Trump tuitea que Biden ganó, luego se retracta

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, publicó un tuit en el que parecía reconocer la victoria en las elecciones de su rival demócrata, Joe Biden. Minutos más tarde se arrepintió y tuiteó que “no concede nada” y volvió a hacer mención al fraude electoral sin evidencia alguna.

“Él solo ganó a ojos de los FAKE NEWS MEDIA. ¡No concedo NADA! Tenemos un largo camino por recorrer. ¡Fue una ELECCIÓN EQUIPADA!”, publicó el mandatario.https://twitter.com/realDonaldTrump/status/1327956491056279552

No estaba claro si el primer tuit representaba una concesión a regañadientes o accidental por parte de Trump de que había perdido la elecciónEn numerosas ocasiones ha asegurado que ganó los comicios, aun cuando todas las principales organizaciones de noticias han declarado a Biden como el vencedor.

Un funcionario de la Casa Blanca consultado por NBC News, cadena hermana de Telemundo, al que se le preguntó si Trump admitía la victoria de Biden, dijo: “Parece que sí”.

Cuando se le preguntó si el tuit era, a la manera de Trump, el inicio de una concesión, el funcionario respondió: “Muy probablemente pudiera ser que sí”, y señaló que era la segunda señal de este tipo que el presidente emitía en los últimos días.

La primera señal hace referencia al episodio en la rosaleda de la Casa Blanca en el que Trump reflexionó sobre la posibilidad de que otra Administración asumiera el poder. Y también pareció admitir que Biden había ganado en Arizona.

Pero unos minutos después de ese tuit, Trump pareció apresurarse para publicar en Twitter un mensaje en el que aseguraba que no estaba concediendo.

“Él solo ganó a los ojos de los FAKE NEWS MEDIA [medios de comunicación falsos]”, escribió Trump. “¡No concedo NADA!” y repitió su falsa afirmación de que la elección estuvo amañada.

Trump se refiere a la victoria de Biden en un tweet “Él ganó porque hizo trampa”

Ocho días después de que se anunciaran los resultados de la elección presidencial en Estados Unidos, Donald Trump no ha reconocido aún su derrota ante Joe Biden. Aunque parece cerca de hacerlo, con pequeñas señales o lapsus sucesivos.

“Él ganó porque la elección fue amañada”, tuiteó el mandatario en la mañana del domingo, en referencia al exvicepresidente de Barack Obama, relató AFP.


Así, Trump evocó de nuevo su hipótesis de un fraude masivo, que no ha sido respaldada por ningún elemento concreto.

Pero las dos primeras palabras de su tuit (“He won”, “Él ganó”) llamaron la atención porque es la primera ocasión que las pronuncia después del anuncio de resultados.

El viernes, Trump se refirió por primera vez (aunque a medias) a la victoria de su adversario demócrata al dejar entender, antes de retractarse, que él ya no estaría más al frente de la gestión de la crisis del coronavirus después del 20 de enero, día de la toma de posesión presidencial.

Los resultados de todos los estados ya fueron anunciados por las grandes cadenas de televisión del país. Biden consiguió 306 votos electorales, contra los 232 del presidente saliente: justo las mismas cifras, pero a la inversa, que en la victoria del magnate republicano (calificada entonces por él como un “maremoto”) frente a Hillary Clinton en 2016.

Y varias autoridades electorales locales y nacionales, entre ellas la agencia de ciberseguridad y de la seguridad de las infraestructuras (CISA), que depende del ministerio de la Seguridad Interior, han rebatido frontalmente las acusaciones de irregularidades vertidas por el presidente.

“La elección del 3 de noviembre fue la más segura de la historia de Estados Unidos”, afirmaron en un comunicado conjunto.

“No existe ninguna prueba de un sistema de voto que se haya borrado, perdido o cambiado papeletas, o que haya sido pirateado de ninguna forma”.

Sepa cómo Trump está disputando el resultado de las elecciones presidenciales

Más de una semana después de las elecciones de Estados Unidos, demócratas y republicanos parecen vivir en realidades paralelas.

El demócrata Joe Biden se considera desde el sábado el presidente electo tras superar los 270 votos del Colegio Electoral (de 538) necesarios para la victoria, según las proyecciones, y avanza en sus preparativos para asumir la presidencia del país el próximo 20 de enero.

En sendas apariciones ante los medios esta semana, Biden ha hablado sobre sus planes para abordar la crisis del coronavirus, sobre sus conversaciones con líderes internacionales y sobre la necesidad de que la Corte Suprema no revoque la ley de Cuidado de Salud Asequible, conocida como Obamacare.

Del otro lado, el presidente Donald Trump ha limitado sus intervenciones públicas, pero sigue muy presente en las redes sociales, especialmente en Twitter, donde insiste en que él es el verdadero ganador de las elecciones y denuncia, sin aportar pruebas, que los demócratas están intentando robar la elección.

Pero ¿de qué formas intenta Trump revertir el resultado electoral?

1. Demandas legales

El equipo de campaña de Trump ha presentado varias demandas por el conteo de votos en distintos estados clave, incluidas peticiones de detener la certificación del resultado en Arizona, Michigan y Pensilvania.

Normalmente le correspondería a cada estado manejar estas demandas, pero el fiscal general de Estados Unidos, William Barr, abrió la puerta el pasado lunes a que los fiscales federales de todo el país investiguen las acusaciones.

A 11 de noviembre, cuando no ha salido a la superficie prueba alguna del denunciado sistemático fraude electoral, así están los litigios en los estados más disputados.

Comenzamos por Pensilvania, que es el que cuenta con más demandas.

  • Pensilvania

Las proyecciones del estado dieron a Biden como ganador el pasado sábado, lo que hizo que el demócrata sobrepasara la mágica cifra de los 270 votos del Colegio Electoral.

Pero antes de ese día, la pelea legal ya estaba en marcha.

El 4 de noviembre, el equipo de campaña de Trump presentó una demanda en la que denunció que se estaba impidiendo el acceso de los observadores electorales republicanos a los centros de conteo del estado.

Se trata de personas que observan el recuento de votos con el objetivo de garantizar la transparencia de la elección. Su acceso se permite en la mayoría de los estados siempre que se hayan inscrito antes del día de las elecciones.

Este año se aprobaron ciertas restricciones en algunos lugares, en parte debido a la pandemia de coronavirus. También se establecieron límites de capacidad para evitar que los observadores intimidaran a los trabajadores electorales.

En el centro de conteo de Filadelfia se marcó un perímetro de seis metros de distancia, pero esto fue disputado y un fallo judicial del 5 de noviembre lo redujo a dos metros, siempre que los observadores se acogieran a los protocolos de protección ante la covid-19.

Ese mismo día, la campaña de Trump acusó a los funcionarios electorales de no obedecer la orden del juez y presentó una demanda federal para detener el conteo en Filadelfia, petición que fue denegada.

El exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani, abogado de Trump, dijo: “Incluso con una orden judicial que permitía que los inspectores republicanos se acercaran a dos metros, movieron a las personas que contaban los votos otros dos metros más allá”.

Funcionarios electorales insisten en que se comportaron adecuadamente y han apelado a la Corte Suprema del estado.

El desafío legal en Pensilvania también se centra en la decisión del estado de contar todos los votos por correo que tengan sello con fecha anterior o del mismo día que las elecciones, aunque llegaran al centro de votación hasta tres días después.

El 6 de noviembre, los republicanos apelaron el fallo y demandaron que todos los votos por correo recibidos después del día de las elecciones fueran descalificados.

Autoridades del estado de Pensilvania señalaron que en esos tres días tras las elecciones se recibieron unas 10.000 boletas por correo.

Precisaron que esos votos se están manteniendo a un lado, a la espera de lo que suceda con los desafíos legales en marcha.

El conteo de todos los otros votos continúa y el cómputo a 11 de noviembre mostraba una ventaja de más de 50.000 votos para Biden.

Otro caso abierto en Pensilvania disputa cuánto tiempo se les debe dar a los votantes para que suministren una prueba de identidad en los casos en los que esta faltaba o era poco clara en sus votos por correo.

Actualmente se les permite hacerlo hasta el 12 de noviembre, aunque la campaña de Trump intentó que se adelantara el plazo tres días.

El 9 de noviembre, la campaña de Trump presentó otra demanda para detener la certificación de resultados, alegando que el estado sometió el voto presencial, que favoreció a Trump, a mayor escrutinio que el voto por correo.

El fiscal general de Pensilvania, Josh Shapiro, dijo que esta nueva demanda no tiene mérito alguno y los expertos coinciden en que es poco probable que tenga éxito.

  • Wisconsin

La campaña de Trump anunció que pedirá un recuento de votos en Wisconsin por “anormalidades percibidas” el día de las elecciones, aunque esto no requiere una demanda legal.

No está claro cuándo se podrá realizar el recuento. Tradicionalmente, no se realizan hasta que las autoridades del estado terminan de revisar los votos.

La fecha límite del estado para esta parte del proceso es el 17 de noviembre.

El profesor de la Escuela de Derecho de la Universidad de Columbia Richard Briffault apunta que en 2016 también hubo recuento en Wisconsin y solo “cambió el sentido de unos 100 votos”.

  • Michigan

Trump ganó Michigan en 2016 por su margen más estrecho -apenas unos 10.700 votos- y en estas elecciones Biden ha sido proyectado como el ganador.

El 4 de noviembre, la campaña de Trump presentó una demanda para detener el conteo de votos por una supuesta falta de acceso a los observadores republicanos.

Un juez desestimó la demanda, diciendo que no había suficientes pruebas de que no se estuvieran siguiendo los procedimientos de supervisión.

El 9 de noviembre, se presentó otra demanda con la intención de bloquear la certificación de resultados en el condado de Wayne, citando quejas de observadores electorales.

  • Nevada

El Partido Republicano de Nevada escribió en Twitter: “Se ha identificado a miles de individuos que parecen haber quebrado la ley por emitir votos después de haberse mudado de Nevada”.

Una demanda presentada el 5 de noviembre alegaba la existencia de “procedimientos laxos para autentificar las boletas por correo en más de 3.000 casos de individuos no elegibles que aun así votaron”.

El equipo legal del presidente entregó una lista de personas que decían que se habían mudado del estado, pero habían votado.

Sin embargo, según señala Politifact, la lista por sí sola no prueba que se haya quebrado la ley.

Aquellos que se van del estado en los 30 días anteriores a una elección todavía pueden votar en Nevada. Estudiantes y personal militar de Nevada, que viven en otros lugares, también pueden votar allí.

La demanda se centra en votantes del condado de Clark, pero el funcionario del registro de ese condado señaló: “No estamos al tanto de que se haya procesado ninguna papeleta incorrecta”.

En otra demanda presentada ese mismo 5 de noviembre, los republicanos intentaron detener el uso de una máquina de verificación de firma en el conteo, pero un juez federal bloqueó ese intento.

  • Georgia

El 4 de noviembre se presentó una demanda en el condado de Chatham para suspender el recuento, por supuestos problemas con el procesamiento de las boletas.

El presidente del comité republicano de Georgia, David Shafer, tuiteó que observadores de su partido vieron a una mujer “mezclar más de 50 boletas con el grupo de papeletas por correo sin contar”.

El día después un juez desestimó esta demanda y dijo que “no había pruebas” de una mezcla incorrecta de papeletas.

  • Arizona

La campaña de Trump presentó una demanda en Arizona el 7 de noviembre alegando que algunos votos legales fueron rechazados.

El caso cita declaraciones de algunos observadores electorales y de dos votantes que reclaman que tuvieron problemas con las máquinas de votación.

La demanda fue admitida a trámite pero la secretaria de Estado de Arizona, la demócrata Katie Hobbs, señaló que no le veía grandes posibilidades.

En una misma línea se expresó el fiscal general del estado, el republicano Mark Brnovich, quien en declaraciones al canal conservador Fox News dijo: “Hablamos literalmente de menos de 200 votos cuestionados, la realidad es que aunque fuera posible que esos votos cambien no creo que marquen una diferencia en Arizona simplemente por las cifras”.

En cualquier caso, como escribe Paul Danahar, editor jefe de la BBC en Norteamérica: “A 11 de noviembre, no se ha presentado ninguna evidencia en ningún tribunal en ningún estado en ningún lugar de Estados Unidos que algún juez haya aceptado como prueba de lo que el presidente Trump ha descrito como ‘tremendo fraude’ en las elecciones de EE.UU.

“Y hasta la fecha, ningún secretario de Estado, republicano o demócrata, ha dicho que haya encontrado evidencias de ‘tremendo fraude’ en el proceso electoral estadounidense que han liderado en sus estados”.

2. Recuentos

Una cosa diferente a las demandas son los recuentos de votos, una acción que en algunos casos se activa automáticamente cuando la diferencia entre los candidatos es mínima.

Dependiendo de las reglas del estado, un candidato puede tener la posibilidad de pedir un recuento de los votos.

La campaña de Trump anunció que lo hará en Wisconsin y el secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, anunció este miércoles que en su estado se llevará a cabo un recuento manual y completo de votos de todos los condados.

“Contaremos cada papel, cada papeleta, cada boleta emitida legalmente”, subrayó Raffensperger ante la prensa.

Eso es lo que había pedido la campaña de Trump el martes.

Cada estado tiene sus propias normas de recuento, pero en general las boletas son recomputerizadas y reescaneadas. En algunos lugares, cierto número de votos se cuentan a mano para asegurar la validez de las máquinas.

En el caso del recuento manual de Georgia, algunos expertos advierten que es un proceso menos preciso que el de las máquinas y más costoso.

La fecha límite para que Georgia certifique los resultados electorales es el 20 de noviembre.

Es importante observar que incluso si Biden no gana Georgia tiene todavía más de los 270 votos del Colegio Electoral que necesita.

En cuanto a los otros estados en disputa, Pensilvania permite que se pida un recuento sin importar el margen de diferencia entre los candidatos, y además tiene recuentos obligatorios para cualquier contienda en la que el margen sea inferior al 0,5%.

En Arizona, los recuentos ocurren solo cuando el margen entre candidatos es menor o igual a 0,1%.

Los expertos insisten en que los recuentos rara vez llevan a un cambio en los resultados.

3. Campañas de propaganda

El presidente Trump y sus aliados insisten por distintos medios, ya sea en Twitter, entrevistas o a través de comunicados, en que todas estas investigaciones llevarán a que se revierta el resultado de las elecciones.https://platform.twitter.com/embed/index.html?dnt=false&embedId=twitter-widget-0&frame=false&hideCard=false&hideThread=false&id=1326158760826560515&lang=es&origin=https%3A%2F%2Fwww.bbc.com%2Fmundo%2Fnoticias-internacional-54911910%3Fxtor%3DAL-73-%255Bpartner%255D-%255Bmicrosoft%255D-%255Bheadline%255D-%255Bmundo%255D-%255Bbizdev%255D-%255Bisapi%255D&theme=light&widgetsVersion=ed20a2b%3A1601588405575&width=550px

El día después de las elecciones, tras hablar del fraude electoral sin pruebas, Trump anunció: “Acudiremos a la Corte Suprema”.

Pero para que esto suceda, hay que superar varias etapas previas.

Primero se necesita que los equipos legales desafíen el resultado en tribunales estatales, aunque el fiscal general también aprobó “investigaciones preliminares” de fiscales federales.

Los jueces estatales tendrían entonces que fallar a favor de la disputa y ordenar un recuento.

Ahí es donde se le podría pedir a la Corte Suprema que interviniera.

Pero por más que la campaña de desinformación del entorno de Trump diga lo contrario, ninguno de los casos mencionados parece tener visos de éxito.

El denominador común de las demandas que ya han sido desestimadas por los respectivos jueces es que los abogados de Trump terminan por dar en el tribunal una versión significativamente edulcorada de las acusaciones.

Mientras el presidente escribe sobre “el fraude rampante”, los abogados, a diferencia de Trump, tienen que sustentar sus alegaciones ante el juez. Y como se ha visto por los intercambios entre jueces y abogados, es una tarea bastante desagradecida.

La respuesta de Biden

Biden calificó este martes como “una vergüenza” la actitud de Trump desde las elecciones, pero sostuvo que su equipo lleva adelante la transición de todas formas.

El presidente electo no quiso entrar en un conflicto directo y despejó los rumores que dicen que su equipo está preparando, a su vez, una demanda legal contra el gobierno por no facilitarles las tareas para dicha transición.

“Tenemos todo lo que necesitamos”, afirmó Biden, quien enfocó su intervención en hablar sobre el combate al coronavirus e insistió en su mensaje de unión y recuperación “del alma de Estados Unidos”.

Ayer miércoles se celebró en el país el Día de los Veteranos y tanto Biden como Trump aparecieron en sendos eventos de homenaje a los caídos.

Ni el presidente electo ni la que será su vicepresidenta, Kamala Harris, hicieron ni ningún tipo de comentario sobre las disputas legales que se ciernen sobre estas elecciones.

Ofrecen a Trump US$ 100 millones para que deje la presidencia de EEUU

El presidente Donald Trump no tiene todo perdido. De hecho podría echarse al bolsillo millones de dólares si sale de la Casa Blanca.

“Trump está siendo bombardeado con ofertas de libros y televisión que podrían valer la asombrosa suma de $100 millones de dólares”, dijo una fuente a Page Six.

Según el reporte, con base en una fuente que conoce de las negociaciones, el mandatario republicano también estaba siendo cortejado por los canales de televisión de extrema derecha.

“Los acuerdos de libros y televisión son un plan B si no gana la guerra de los votos”, dijo la fuente.

La intención de quienes ponen la oferta frente al presidente Trump es que más de 70 millones de votos significan un alto número de posibles lectores o espectadores.

“Todos los libros anti-Trump han hecho mucho dinero, así que este de Donald es un éxito seguro”, indicó la fuente.

De lograrse un contrato de ese nivel superaría el acuerdo de $65 millones de dólares que Barack y Michelle Obama lograron para sus respectivas memorias. La del presidente saldrá al mercado el 17 de noviembre.

La página de trascendidos señaló que algunos editores consideraron excesivo un contrato de ese nivel para el presidente Trump, pero no descartaron la importancia de publicar sus memorias, considerando el interés público.

Estas son las incógnitas por despejar de un escrutinio electoral interminable en EEUU

Una semana después de la jornada electoral del día 3, la mayoría de los Estados de EE UU todavía no han terminado el escrutinio. La masiva participación anticipada y por correo, alentada por el contexto de la pandemia, ha ralentizado aún más un proceso complejo y particular en cada una de los 50 territorios federales, con potestad de establecer sus propias reglas y que afectan a los plazos, a la manera de emitir los votos o a las fechas para certificar oficialmente los resultados. Los números definitivos están previstos para principios de diciembre. Pese a todo, el demócrata Joe Bien es considerado el presidente electo desde el sábado, cuando superó la barrera de los 270 votos electorales, sumando los sufragios ya obtenidos y contando con que el número de papeletas que faltan aún por recontar no permite matemáticamente dar un vuelco a los resultados.

Además del aluvión de voto por adelantado, otro factor para la demora del proceso es la durísima polarización y el hecho de que Donald Trump esté agitando el fantasma de un fraude. Los centros electorales están teniendo especial cuidado para evitar situaciones irregulares en la participación anticipada y por correo. Este tipo de sufragios deben superar varios pasos antes de incluirse en el escrutinio, incluida la revisión por parte de los funcionarios electorales para que garanticen su validez.

Hay varios Estados con el recuento aún en marcha. Nevada y Arizona, en el Oeste, están inmersos en una progresiva evolución del voto producto de los cambios demográficos y comparten también dos de los finales más apretados. Apenas 15.000 votos es la diferencia a favor de Biden en Arizona, con el 98% escrutado. En Nevada, la ventaja del demócrata ronda las 36.000 papeletas, con el escrutinio al 97%, aunque la mayoría de los medios informativos ya le han otorgado la victoria a Biden en este territorio, que tiene hasta el 1 de diciembre para certificar oficialmente los resultados. En el caso de Arizona, la fecha límite es el 30 de noviembre.

Georgia es, de momento, el único que ha anunciado un más que probable nuevo cómputo debido al mínimo margen que separa a ambos candidatos. Con el 98% escrutado, la diferencia para Biden se sitúa en poco más de 12.000 votos, un 0,25%. Cuando el margen en unos comicios es inferior a medio punto, la normativa estatal concede al perdedor la oportunidad de pedir una revisión. La fecha para la certificación de los resultados es el día 20. A partir de entonces, se podría hacer efectiva la solicitud, que abocaría a no conocer el resultado definitivo hasta cerca de finales de año.

El otro Estado sureño donde el final está todavía abierto es Carolina del Norte, que tiene hasta el 24 de noviembre para certificar oficialmente los resultados. Trump va por delante —por 74.000 votos— con el 98% escrutado. Las autoridades electorales estatales han anunciado que seguirán aceptando los votos por correo hasta este jueves.

Más allá de los Estados donde todavía cabe alguna duda, California es uno de los que más atrasado lleva su escrutinio. Sin embargo, fue uno de los primeros en anunciar como vencedor a Biden. Desde los noventa, tras el auge de la participación de los hijos y nietos de la migración latina y asiática, las grandes ciudades del Estado se han convertido en una garantía para la victoria demócrata. Aunque aún falta más del 10% por escrutar en California, Biden dobla en apoyo electoral a Trump.

Cerrados los interminables escrutinios, los documentos con los resultados en cada territorio se enviarán al presidente del Senado y al Archivo Nacional hasta el 23 de diciembre. El escrutinio oficial se envía también al nuevo Congreso electo —una parte de la Cámara se ha renovado en estos comicios—, que se reunirá en una sesión conjunta el 6 de enero de 2021 y anunciará los resultados. Pese a los intentos a la desesperada de Trump por judicializar el escrutinio, cuyo ejemplo más reciente fueron las elecciones de 2000, cuando el anuncio final del ganador se demoró más de un mes, parece muy probable que el proceso seguirá a partir de ahora el cauce previsto.

Los peros judiciales al proceso se han centrado en algunas modificaciones de las normativas electorales estatales, que de manera excepcional cambiaron este año. Para incentivar la participación y dar seguridad, se flexibilizaron los requisitos para emitir el voto por correo, sin necesidad de presentar una justificación para ello. El resultado ha sido que cerca de 64 millones de electores enviaron su papeleta por correo o la depositaron en algún buzón de un centro electoral. Sumados a quienes acudieron de forma anticipada a centros electorales ya abiertos rebasaron los 100 millones de personas, rompiendo todos los récords históricos de participación.

Las demandas presentadas por los republicanos en los Estados clave han sido de momento desechadas por los tribunales. Pero la batalla se prolongará previsiblemente varias semanas.

Trump despide al secretario de Defensa Mark Esper

El presidente Donald Trump despidió al secretario de Defensa Mark Esper el lunes días después de su derrota electoral ante Joe Biden y luego de una serie de enfrentamientos entre Esper y Trump por la retirada de las fuerzas estadounidenses de bases clave en el extranjero, el uso de tropas en servicio activo para sofocar las protestas internas y la prohibición de los emblemas confederados de instalaciones militares.

Christopher Miller, zar antiterrorismo, reemplazará a Esper.

Esper, de 56 años, se desempeñaba como secretario del Ejército cuando Trump lo eligió en julio de 2019 para reemplazar a Patrick Shanahan, quien había renunciado como jefe de Defensa en funciones después de que USA TODAY informara sobre su tumultuosa vida personal.

Trump hizo el anuncio en Twitter.

“Mark Esper ha sido despedido”, tuiteó Trump. “Me gustaría agradecerle por su servicio”.

Giuliani: “vamos a presentar nuestras respuestas legales”

El exalcalde de la Ciudad de Nueva York, Rudy Giuliani, encabezó una conferencia de prensa en la que afirmó que van a presentar respuestas legales sobre el proceso de elecciones 2020 de los Estadios Unidos.

E abogado del presidente  Donald Trump aseveró que el equipo de campaña republicano presentará su respuesta legal. Según Giuliani, tienen evidencia de que hubo fraude en las elecciones presidenciales del pasado 3 de noviembre.

“Esta elección no ha terminado”, la campaña de Trump se alista para desafiar a Biden

«Esta elección no ha terminado». Esta es la frase lapidaria que hoy sostiene la campaña del presidente Donald Trump y es una respuesta frontal al candidato demócrata, Joe Biden, quien tomara una ligera delantera en Pensilvania y Georgia en el conteo de votos que siguió este viernes, algo que pudiera ser impugnado debido al estrecho margen entre los contendores.

La afirmación se desprende de un comunicado emitido por la campaña de Trump y va en consonancia con las numerosas batallas legales —tanto en Pensilvania como en otros estados claves— que está librando el mandatario.

Ahora, con base en los números que se dieron a conocer este viernes, no se descarta un reconteo en Georgia, otro territorio «bisagra» cuyos resultados siguen en demora. No obstante, la campaña ya lo da por hecho.

En el comunicado se lee en sus primeras líneas que “esta elección no ha terminado. La falsa proyección de Joe Biden como ganador se basa en resultados en cuatro estados que están lejos de ser definitivos. Georgia se dirige a un recuento, donde confiamos en que encontraremos boletas recolectadas incorrectamente y donde el presidente Trump finalmente prevalecerá”.

Joe Biden: “Ahora es el momento curar el alma de América”

El presidente electo Joe Biden abrió su discurso en Wilmington, Delaware, ayer sábado en la noche diciendo que el pueblo estadounidense había dejado en claro su elección.

“El pueblo de esta nación ha dicho que nos ha entregado una victoria clara, una victoria convincente, una victoria para nosotros, el pueblo”, dijo.

“Hemos ganado con la mayor cantidad de votos emitidos en una candidatura presidencial en la historia de la nación”, agregó. “74 millones”.

Biden dijo que estaba sorprendido por la celebración en las calles de todo el país, calificándola de “un torrente de alegría, de esperanza, fe renovada en el mañana para traer otro día. Me siento honrado por la confianza que han depositado en mí”, agregó.

El presidente electo prometió este sábado que buscará ser un mandatario que “una” al país, en vez de “dividirlo”, y que trabajará para ganarse la confianza de todos los estadounidenses, incluso de los que no le votaron.

“Ahora, para todos los que votaron por el presidente Trump, entiendo su decepción esta noche. He perdido un par de veces, pero ahora démosnos una oportunidad”, dijo Biden.

El exvicepresidente dijo que era hora de que ambas partes “se vuelvan a escuchar”.

“Es hora de dejar de lado la retórica dura, bajar la temperatura, volver a vernos, escucharnos de nuevo, y para avanzar, tenemos que dejar de tratar a nuestros oponentes como nuestros enemigos. Ellos no son nuestros enemigos. Son estadounidenses”, dijo Biden.

Biden terminó su discurso a la nación diciendo: “Con corazones llenos y manos firmes, con fe en Estados Unidos y en los demás, con amor a la patria y sed de justicia, seamos el país que sabemos que podemos ser”.

El es Joe Biden, el equilibrista que expulsó a Donald Trump de la Casa Blanca

 El veterano político demócrata Joe Biden se convirtió este sábado en el nuevo presidente electo de Estados Unidos, un cargo que asumirá a los 78 años tras una vida dedicada a al servicio público que culmina con la expulsión de Donald Trump de la Casa Blanca.

Exvicepresidente y “amigo” de Barack Obama (2009-2017), Biden ganó las elecciones por insistencia, después de dos intentos frustrados en 1988 y 2008, unas primarias que ganó por carambola al retirarse en su favor la mayoría de sus contrincantes y unos comicios contra el todopoderoso Trump en plena pandemia.

Biden decidió presentarse a la Casa Blanca con la bandera de recuperar el legado que Obama construyó y que Trump ha destruido después de que en 2016 fuera Hillary Clinton la candidata demócrata a la Presidencia, sin éxito.

Durante este último año ha tenido que enfrentar cuestionamientos sobre su edad y salud mental, y es que sus constantes lapsus han sido motivo de múltiples habladurías y un arma electoral en su contra. También porque debido a la pandemia, ha pasado gran parte de la campaña encerrado en su residencia de Delaware.

Además, con 78 años, será el presidente de más edad de la historia de Estados Unidos, lo que también ha puesto todos los focos sobre la vicepresidenta electa, Kamala Harris.

El AMIGO DE OBAMA Y COMPAÑERO DE KAMALA

Biden ha esgrimido con insistencia sus ocho años al lado de su “amigo” Barack Obama en la Casa Blanca, como la guinda a una dilatada trayectoria política en el Senado de EE.UU. (1973-2009).

También suele recordar sus orígenes humildes en Scranton (Pensilvania) -su padre era vendedor de automóviles- en pleno corazón del cinturón industrial estadounidense, que ha logrado reconquistar para los demócratas después de que en 2016 optase por Trump.

Con ello apela a dos sectores demográficos que son claves para su mayoría: la comunidad afroamericana y los votantes blancos de clase trabajadora, cuya confluencia ya permitió las holgadas victorias del demócrata Obama en 2008 y 2012.

A ello se le suma su histórica selección de Harris, senadora por California, como su compañera de fórmula presidencial.

“Tengo el gran honor de anunciar que he seleccionado a Kamala Harris -una intrépida luchadora por el ciudadano de a pie, y una de las mejoras funcionarias públicas- como mi compañera de candidatura”, dijo Biden al revelar su elección en agosto pasado.

Harris, de 55 años, es la primera mujer afroamericana y de ascendencia asiática en ser nominada a la Vicepresidencia por uno de los dos grandes partidos, y con la que Biden busca aportar energía a su imagen de curtido y veterano político.

Además se convierte en la sucesora natural de Biden de aquí cuatro años, ya que el presidente electo ha manifestado que no se presentará a la reelección.

MODERAR EL IZQUIERDISMO

Biden ganó las primarias a un adversario interno insospechado hace apenas una década: el fulgurante ascenso del ala interna izquierdista encarnada por el senador Bernie Sanders, que derrotó tras una operación del partido para unificar al sector moderado que él terminó liderando.

Con sus 36 años de senador y 8 de vicepresidente de currículo, desde este sector se le acusa de carecer de la valentía para enfrentarse a poderes como el financiero de Wall Street, y de no querer llevar a cabo los cambios estructurales que requiere el país.

La congresista Alexandria Ocasio-Cortez, una de las estrellas progresistas en ascenso y sucesora natural de Sanders, ha reconocido la creciente grieta en el seno de los demócratas al asegurar que “en cualquier otro país sería impensable” que Biden y ella estuvieran “en el mismo partido político”.

Biden apoyó la guerra de Irak, defiende el sistema de los seguros privados de salud e impulsó una reforma de la justicia en la década de 1990 que terminó con decenas de miles de afroamericanos entre rejas por delitos relacionados con las drogas.

Pese a que las dos almas del partido han mostrado su división, en especial por la propuesta de la izquierda rechazada por Biden de instaurar un sistema de sanidad universal en EE.UU., las dos plataformas se han unido con entusiasmo para expulsar a Trump de la Casa Blanca.

CARISMA “VIRTUAL”

El carisma es otro de sus puntos fuertes, algo que ha demostrado en sus cálidas y espontáneas interacciones con los ciudadanos, pero la inusual situación derivada de la pandemia del coronavirus ha supuesto un obstáculo para él.

Biden no ha realizado ningún acto masivo de campaña y ha concentrado todos sus esfuerzos en desarrollar una campaña virtual constante, lo que supuso las burlas de los republicanos al acusarle de no salir de su sótano.

Lo que ha favorecido, paradójicamente, controlar (aunque no al 100 %) una de sus principales marcas de la casa: sus frecuentes meteduras de pata verbales.

“Soy una máquina de pifias. Pero, por Dios, qué cosa maravillosa comparada con un tipo que no puede decir la verdad”, ironizó a finales del pasado año al compararse con Trump.

Una de las noches de campaña de las primarias llegó a confundir antes de empezar a hablar a su mujer, Jill Biden, y su hermana, Valerie Biden.

Pero también ha estado en la vanguardia de su partido y ha espoleado cambios que ahora enorgullecen a su partido: en 2012, afirmó que se encontraba “absolutamente cómodo” con el matrimonio homosexual, lo que forzó a Obama a acelerar su apoyo explícito a esas uniones y contribuyó a su legalización final por parte del Tribunal Supremo en 2015.

Biden es ya el presidente electo pero deberá gobernar en uno de los momentos más difíciles imaginables, con una crisis política, económica y sanitaria que devasta el país, con el Senado posiblemente en contra bloqueando sus iniciativas y con el Tribunal Supremo con una histórica mayoría conservadora.