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Trump usa tapabocas en público por primera vez desde el inicio de la pandemia

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, apareció este sábado usando una mascarilla facial por primera vez en público desde que empezó la pandemia del coronavirus.
Trump utilizó una mascarilla de color azul oscuro que en un extremo tenía estampado el sello de color dorado de la Presidencia y que estaba sujeta a sus orejas.

El mandatario usó el tapabocas durante una visita al Centro Médico Militar Nacional Walter Reed, en las afueras de Washington, donde se reunió con soldados heridos y trabajadores de la instalación.

Antes de salir en helicóptero hacia el hospital, Trump confirmó que llevaría una mascarilla, como ya había adelantado el viernes.
“Creo que llevaré una mascarilla, ¿saben? Creo que cuando vas a un hospital, especialmente en ese sitio, en el que uno está hablando con soldados y con gente que en algunos casos acaba de salir del quirófano, creo que en ese caso es algo que es genial usar”, explicó a la prensa

Vaticinan un nuevo round entre Trump y Obama en la campaña presidencial 2020

Poco después de que Donald J. Trump fue electo presidente, Barack Obama se dejó caer en su silla en la Oficina Oval.

Ya no quiero saber nada con todo esto”, dijo Obama respecto a su cargo, según varias personas familiarizadas con el intercambio.

Pero sabía, incluso entonces, que un retiro convencional de la Casa Blanca no era opción. Obama, que en ese momento tenía 55 años, quedó descolocado, con una posta que hubiera querido pasarle a Hillary Clinton, sumado a tener que lidiar con un sucesor cuya fijación con él, en su opinión, estaba basada en una extraña antipatía personal, además de una animosidad racial, ejemplificada por la mentira de que Obama no había nacido en Estados Unidos.

“No existe modelo para mi clase de post presidencia”, dijo Obama al asistente. “Claramente ocupo espacio dentro de la cabeza de este hombre”.

Esto no quiere decir que Obama no estuviera comprometido con la idea que tenía sobre cómo sería su jubilación previo a la aparición de Trump: una vida tranquila, que consistiría en escribir, impulsar políticas a través de su fundación, producir documentales con Netflix, y pasar tiempo en familia.

Aún así, más de tres años después de su salida, el presidente número 44 de Estados Unidos está otra vez en un campo de batalla político que ansiaba abandonar, arrastrado por un enemigo, Trump, empecinado en borrarlo de la historia, y un amigo, Joseph R. Biden Jr., igualmente resuelto a acogerlo.

Era bien sabido que habría mucho en juego al hacerlo. Obama protege ante todo su legado, particularmente en vista de los múltiples ataques de Trump. Sin embargo, entrevistas con más de 50 personas que rodean al ex Presidente retratan a un combatiente en un dilema, intentando equilibrar una profunda furia contra su sucesor con el instinto de evitar una refriega que teme podría dañar su popularidad y afectar su lugar en la historia.

Sin embargo, es posible que ese cálculo pueda estar cambiando tras el asesinato de George Floyd a manos de la policía en Minneapolis. Como el primer presidente negro de Estados Unidos, Obama ve la actual concientización social y racial como una oportunidad para elevar una elección este año dictada por el estilo de lucha en lodo de Trump y volverla algo más trascendente —canalizar un movimiento nuevo y juvenil hacia un objetivo político, como él lo hizo en  2008.

Lo está haciendo con suma cautela.

Muchos seguidores han estado presionando para que sea más agresivo. “ Sería bueno que Barack Obama, por una vez, saliera de su cueva y ofreciera —no, más bien, EXIGIERA— un camino hacia adelante”, escribió el columnista Drew Magary en una publicación en abril en Medium muy compartida titulada “¿Dónde diablos está Barack Obama?”.

El argumento en contra: hizo su trabajo y merece que lo dejen en paz.

Sin embargo, recientemente incrementó sus críticas indirectas al gobierno de Trump cuando denunció un “enfoque de gobierno caótico, desorganizado y malintencionado” durante un evento en línea de recaudación de fondos para Biden. Además, expresó una especie de promesa, al decir a los seguidores de Biden: “Lo que hayan hecho hasta ahora no es suficiente. Y lo mismo va para mí, para Michelle y para nuestras hijas”.

Obama habla frecuentemente con Biden, quien fue su vicepresidente, y con los principales asesores de la campaña. Y sin embargo continúa arrastrando los pies en cuanto a algunas solicitudes, en especial de que encabece más eventos de recaudación de fondos. Algunos colaboradores de Obama sugieren que no quiere eclipsar al candidato.

Desde el momento en que resultó electo Trump, Obama adoptó un enfoque minimalista: criticaba sus decisiones de políticas públicas, pero no al hombre en sí, siguiendo la norma de civilidad observada por sus predecesores.

Pero en el caso de Trump, las normas no son lo suyo. Desde un principio dejó claro que quería erradicar todo rastro de la presencia de Obama en el Ala Oeste.

“Esto es personal para Trump; todo tiene que ver con el presidente Obama y acabar con su legado”, afirmó Omarosa Manigault Newman, veterana del programa Apprentice, y, hasta su abrupta salida, una de los contados funcionarios negros en el gabinete de Trump. “El presidente Obama no podrá descansar mientras Trump respire”.

Durante la transición post electoral, Obama empezó a sentirse cada vez más inquieto ante lo que consideraba la despreocupada indiferencia del nuevo presidente y su equipo sin experiencia. Con el tiempo llegó a la conclusión de que la reacción negativa de Trump era una inevitabilidad histórica, y dijo a las personas a su alrededor que lo mejor que podía hacer era “establecer un contraejemplo”.

Fue reveladora la forma en que Obama habló de Trump ese otoño: no se refirió a él tanto como una persona, sino como una especie de padecimiento epidemiológico que sufría el cuerpo político, propagado por sus facilitadores republicanos.

“No empezó con Donald Trump —él es un síntoma, no la causa”, afirmó durante su discurso inicial en la Universidad de Illinois en septiembre de 2018. Añadió que el sistema político estadounidense no estaba lo suficientemente “sano” para formar los “anticuerpos” necesarios para combatir el contagio del “nacionalismo racial”.

Obama ya estaba intensificando sus críticas a Trump antes del asesinato de Floyd en mayo. Sin embargo, el creciente clamor por la justicia racial ha dado a la campaña de 2020 una coherencia para Obama.

Su primera reacción a las protestas, dijeron personas cercanas a él, fue de ansiedad —de que los espasmos de disturbios le cayeran como anillo al dedo a la narrativa de Trump. Pero los manifestantes pacíficos asumieron el control, despertando un movimiento nacional que retó a Trump sin convertirlo en su punto focal.

Poco después, Obama, emocionado, dijo que había llegado “un momento hecho a medida”.

Su respuesta al asesinato de Floyd no consistió en atacar a Trump, sino en alentar a votar a los jóvenes, que no han mostrado gran entusiasmo por apoyar a Biden. Cuando decidió hablar en público, fue para encabezar un foro en línea que destacó una lista de reformas a la policía que no fueron aprobadas por el Congreso en su segundo mandato.

En ese sentido, el papel que ocupa con mayor comodidad es ese al que alguna vez quiso dejar de lado.

El 4 de junio, antes del servicio fúnebre de Floyd en Minneapolis, el ex presidente llamó a su hermano, Philonise Floyd, como lo hizo múltiples veces con familias en duelo durante sus ocho años en el cargo.

“Quiero que tengas esperanza. Quiero que sepas que no estás solo. Quiero que sepas que Michelle y yo haremos todo lo que quieras que hagamos”, dijo Obama durante la emotiva conversación de 25 minutos, según el reverendo Al Sharpton, que estaba presente.

“Fue la primera vez, creo, que la familia Floyd realmente experimentó consuelo desde que él murió”, dijo Sharpton.

Trump aprobará una reforma migratoria basada en méritos y que ofrecerá la ciudadanía a los dreamers

En una entrevista exclusiva con Noticias Telemundo en Miami (Florida), el presidente, Donald Trump, ha anunciado este viernes que prepara una profunda reforma migratoria por orden ejecutiva para imponer un sistema “de méritos”, que según dijo incluirá además un camino hacia la ciudadanía para los dreamers

Entrevistado por José Díaz Balart, el presidente indicó que aprobaría esta reforma por orden ejecutiva, aunque también indicó que sería “un gran proyecto de ley”. Preguntado posteriormente, Trump confirmó a Noticias Telemundo que se tratará de una orden ejecutiva.

La diferencia es vital: desde hace días se habla en Washington de que Trump prepara una orden ejecutiva sobre inmigración, sin saber sobre qué exactamente. Si aprobara como dice esta reforma por orden ejecutiva plantearía un enorme reto a las costuras del sistema democrático, puesto que afectaría a la ley migratoria de una manera que sólo el Congreso tiene potestad para hacer.

Si, por el contrario, se tratara de un proyecto de ley, las consecuencias serían muy diferentes: Trump ya ha intentado en varias ocasiones una reforma migratoria similar, pero el Congreso (incluso cuando ambas cámaras estaban bajo control republicano) ha dejado morir todos esos intentos.

Un nuevo proyecto de ley nacería muerto, por los antecedentes mencionados y porque en apenas cinco meses se acaba la legislatura y hay elecciones presidenciales. Pero serviría para intentar maquillar políticamente que Trump prevé presentar en los próximos días una nueva demanda judicial para acabar con el Programa de Acción Diferida para los Llegados en Infancia, que protege a cientos de miles de soñadores de la deportación, después de que la Corte Suprema anulara su intento anterior tras una larga batalla legal.

[Trump retomará “en breve” la batalla legal contra DACA]

“Esto haciéndome cargo de DACA”, ha dicho Trump, “DACA va a estar bien, en las próximas semanas voy a firmar una gran orden ejecutiva migratoria y voy a incluir DACA, la Corte Suprema me ha dado poder para ello, va a ser parte de una gran ley por méritos y va a incluir DACA y la gente va a estar muy contenta”.

¿A qué se refiere con “por méritos”? Trump lleva todo su mandato intentando acabar con el sistema de green cards por reunificación familiar (que permite a ciudadanos y residentes traer al país a hijos, esposos, padres, etcétera) para fomentar las visas de trabajo. Éstas se concederían de acuerdo con un sistema de puntos que valoraría la educación, experiencia laboral, edad, conocimiento del inglés y otros aspectos de los aspirantes.

Estos son otros temas tratados por el presidente durante la entrevista:

Sobre el asesinato de Vanessa Guillén

Díaz Balart ha preguntado al presidente sobre la soldado latina, que desapareció el 22 de abril de la base militar texana de Fort Hood y cuyos restos fueron identificados la semana pasada tras ser encontrados enterrados junto a un río cercano. Un militar sospechoso se suicidó y su novia está detenida por el crimen.

“Lo vi en las noticias el otro día y creo que es terrible”, ha dicho Trump,  “di ordenes específicas de hacer algo y me van a reportar el lunes”. Precisamente hoy el Ejército ha anunciado una nueva investigación, tras ser acusado por la familia de ocultar información y no realizar las pesquisas necesarias para hallar a la soldado y arrestar al culpable. Organizaciones latinas han impulsado un boicot por este motivo para que los hispanos no se alisten.

Sobre la visita de López Obrador

Trump ha explicado que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, con quien se reunió este miércoles en la Casa Blanca, “es un hombre fabuloso”. “Se convirtió en mi amigo, dijo, “no me llevaba bien con su predecesor”, añadió en referencia a Enrique Peña Nieto, quien dejó el cargo en noviembre de 2018. 

“Tuvimos un día tremendo con el presidente [López Obrador] y estamos haciendo cosas muy buenas, mutuamente beneficiosas para nuestros países”, agregó Trump.

Ayer, en una entrevista exclusiva con Noticias Telemundo, el López Obrador indicó que Trump “ha cambiado su trato” a los mexicanos, insistió en que es su “amigo”, pero recalcó que no lo invitará a devolverle la visita porque “hay elecciones” pendientes en Estados Unidos.

En el pasado, Trump ha dicho que México “abusa de Estados Unidos” y que la relación bilateral es “desigual”. “Eso es verdad, no lo voy a cambiar”, dijo este viernes Trump: “Construimos un muro de 400 millas, el muro ha tenido un impacto enorme en la frontera, mucha menos gente está atravesando”.

Sobre Venezuela

A finales de junio, en una entrevista con la web informativa Axios, el presidente dijo que no descarta reunirse en algún momento con el líder venezolano Nicolás Maduro, al que durante años la Casa Blanca ha acusado de aplastar a los venezolanos con un régimen dictatorial. “Quizá lo pensaría… A Maduro le gustaría. Y yo nunca me opongo a las reuniones —ya sabe, rara vez me opongo a las reuniones”, aseguró.

Un día después, a través de Twitter, matizó: “Al contrario que la izquierda radical, yo SIEMPRE he estado en contra del socialismo y con la gente de Venezuela. ¡Mi Administración siempre ha estado del lado de la LIBERTAD y en contra del régimen opresivo de Maduro! Sólo me reuniría con Maduro para discutir una cosa: ¡una salida pacífica del poder!”. 

En la misma entrevista, Trump mostró escasa confianza respecto al líder opositor Juan Guaidó, al que Estados Unidos llegó a considerar presidente legítimo: “Podría haber vivido con o sin eso”, dijo sobre si se arrepentía de haberlo respaldado, “pero estaba firmemente en contra de lo que está pasando en Venezuela”.

Preguntado hoy por Díaz Balart para aclarar su postura, Trump dijo: “Yo apoyo al que haya sido elegido”, y aclaró, “apoyo al que tenga el respaldo de los venezolanos”.

Trump promete “luchar por los venezolanos” en visita a Doral, enclave del exilio criollo

El presidente Donald Trump viajó a Miami el viernes, en una visita en la que se presentó como duro contra las drogas y campeón de los intereses de los votantes venezolanos, en un momento en que la política estadounidense hacia Venezuela no ha dado los resultados esperados y las encuestas lo tienen por debajo del candidato demócrata en la Florida.

“Vamos a luchar por los venezolanos”, dijo Trump durante una mesa redonda en la sede del Comando Sur de Estados Unidos en el Doral. “Cuba y Venezuela, lo tenemos todo bajo control”.

Trump llegó en la tarde a Southcom, acompañado por el secretario de Defensa Mark Esper, el secretario interino de Seguridad Nacional Chad F. Wolf, el asesor de seguridad nacional Robert O’Brien y el representante republicano Mario Díaz-Balart, para recibir un informe sobre los resultados de una operación contra el narcotráfico en el Caribe, iniciada en marzo.

“Esta operación ha sido increíblemente exitosa”, dijo durante breves comentarios en los que se refirió al “hermoso equipo” enviado a la región del Caribe.

El aumento de la presencia militar estadounidense en términos de barcos, aviones y fuerzas de seguridad operando en el Caribe y el Pacífico Oriental ya ha dado resultados significativos, dijo el jefe del Comando Sur, el almirante Craig Faller.

Faller dijo que la operación ha permitido incautar 122 toneladas métricas de cocaína que se dirigían a los Estados Unidos, y más de 18,000 libras de marihuana.

En exhibición en el centro del teatro de Southcom estaban bloques de cocaína por un valor de un millón de dólares, según dijo una portavoz.

La operación militar tiene como objetivo combatir a los carteles de la droga que quieren aprovechar la crisis del coronavirus, pero también negarle fondos al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, dijo O’Brien.

“Durante años, Venezuela ha inundado a Estados Unidos con cocaína”, dijo, y agregó que la administración continuará su “campaña de máxima presión” contra Maduro.

O’Brien también aprovechó su tiempo en la mesa redonda para resaltar el “compromiso” de Trump con el pueblo venezolano.

“Casi todos los días pregunta cómo van las cosas en Venezuela”, dijo el alto funcionario. “Al pueblo de Venezuela, el presidente sigue apoyándolos” así como presidente interino venezolano Juan Guaidó.

Trump llegó a Doral, el hogar de miles de venezolanos, en un momento crítico para su política hacia esa nación sudamericana. Pese a los esfuerzos de la oposición encabezados por el líder de la Asamblea Nacional Juan Guaidó y el apoyo de Estados Unidos y casi 60 países a su presidencia interina, Nicolás Maduro se mantiene en el poder, con el apoyo de Cuba, Rusia y ahora, Irán.

Ni la campaña de sanciones contra Cuba y Venezuela ni una propuesta diplomática del Departamento de Estado para una transición pacífica han convencido a Maduro y a sus aliados cercanos de abandonar el gobierno. Y la administración ha dejado claro que, pese a la dura retórica, no tiene apetito para una aventura militar.

Pese al impasse, muchos venezolanos y cubanos que han apoyado a Trump por su política de mano dura hacia los gobiernos de ambos países, no ocultaron su descontento cuando el presidente recientemente dejó abierta la posibilidad de una reunión con Maduro. Trump luego dijo que solo se reuniría con el gobernante venezolano para discutir su salida del poder.

Luego de visitar Southcom, el presidente también asistió a una mesa redonda con miembros de las comunidades cubana y venezolana en la Iglesia Doral Jesus Worship Center.

La política hacia Venezuela también arrastra a muchos votantes cubanoamericanos, un grupo en su mayoría republicano que votó por Trump en el 2016. En la Florida, un estado en disputa donde las victorias electorales se ganan por estrecho margen, el apoyo de los votantes cubanos y venezolanos podría ser crucial.

Pero los supuestos comentarios de una ayudante del vicepresidente Mike Pence, cuestionando la existencia de enclaves étnicos como la Pequeña Habana, también han creado fricciones unos días antes de la visita.

Flanqueado por la disidente cubana Rosa María Payá y por el activista del exilio cubano Orlando Gutiérrez, Trump no perdió tiempo en afirmar que su administración “apoya al pueblo de Venezuela y Cuba”.

“Apoyamos al justo líder de Venezuela, Juan Guaidó”, dijo. “Y terminé la política vendida de Obama-Biden al régimen de Castro”, agregó. “Lo que hicieron por los cubanos fue ridículo”.

Varios asistentes agradecieron al presidente sus políticas y sus promesas de “luchar contra el socialismo” en la región.

“Usted es lo que se interpone entre el capitalismo y el socialismo”, dijo el pastor Mario Bramnick.

“La historia lo registrará como el presidente que libera a este hemisferio del socialismo”, dijo Díaz-Balart. “Estos regímenes no sobrevivirían otros cuatro años Del presidente Trump”.

Algunos activistas, como Ernesto Ackerman, le suplicaron directamente al presidente que “ayude al pueblo de Venezuela a deshacerse de los narcoterroristas que se han apoderado de nuestro país”.

“Necesitamos su liderazgo”, dijo.

Payá le pidió al presidente que incrimine judicialmente a Raúl Castro, que nombre al Partido Comunista como una organización terrorista y que “corte todos los fondos” que van al régimen.

Cuando varios activistas contaron sus experiencias al huir de los países socialistas y enfrentar persecución o pobreza, Trump dijo que el candidato democráta, Joe Biden, era “un títere de Bernie Sanders, AOC y la izquierda radical”.

“Nadie estaría a salvo en la America de Biden”, dijo.

Casi todos los activistas en el evento dijeron que ayudarían a Trump a ser reelegido.

El interés del presidente en los votantes hispanos también se hizo evidente esta semana con la firma el jueves de una orden ejecutiva “para mejorar el acceso de los hispano-americanos a las oportunidades educativas y económicas”.

“No solo estamos agradecidos por su liderazgo con la comunidad hispana por haber impactado de manera tan sorprendente en los últimos años, sino que también le llevaremos a su reelección porque entendemos que usted es el faro de esperanza para la comunidad hispana,”dijo Lourdes Aguirre, representante de la comunidad evangélica de Miami y miembro de Latinos por Trump durante la firma de la orden ejecutiva en la Casa Blanca.

Pero las comunidades venezolana y cubana no son monolíticas, y a medida que se acerca noviembre, el Partido Demócrata está prestando más atención a los votantes hispanos en el estado.

Unas horas antes de la visita, el Partido Demócrata de la Florida organizó un panel con activistas venezolanos y cubanoamericanos que criticaron las políticas del presidente.

“Se va a sentar hoy con migrantes venezolanos; vi su agenda. ¿Está dispuesto a otorgar el estatus de protección temporal a los venezolanos?”, dijo el activista venezolano Leopoldo Martínez Nucete. “Vean más allá de lo que dice, y evalúen lo que ha hecho. No ha hecho nada para resolver esta pandemia. Como no ha hecho nada, solo hablar, sobre Venezuela. No le importan los venezolanos “.

Trump hace un guiño a los hispanos en EEUU y firma decreto para fomentar la prosperidad de empresas latinas

 El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó ayer jueves un decreto que busca fomentar la prosperidad de los latinos mediante la ampliación de las opciones con las que cuentan los estudiantes de esta comunidad.

“Con este emocionante nuevo esfuerzo, otorgaremos un futuro de mayores promesas, oportunidades y libertad”, declaró Trump durante una comparecencia en los jardines de la Casa Blanca, que tuvo lugar tras una mesa redonda con líderes de la comunidad hispana.

La Iniciativa para la Prosperidad Hispana de la Casa Blanca amplia el apoyo a la elección de escuelas, a nuevas opciones de carreras -incluyendo aprendizajes e iniciativas de formación profesional- y a la creación de oportunidades económicas para pequeños negocios pertenecientes a minorías, detalla el documento.

“En el corazón de nuestra estrategia para crear un futuro próspero para todos los hispanoestadounidenses, así como para todos los estadounidenses, está la educación”, sostuvo el mandatario, quien opinó que la comunidad latina “es un tesoro”.

El presidente sostuvo que “ningún estudiante estadounidense” debería verse “atrapado” en el “fallido” sistema educativo público, algo que, según dijo, “ha pasado tantas veces, durante tantos años”

Durante la mesa redonda previa a la ceremonia de la firma, el mandatario se refirió al programa DACA, que protege a más de medio millón de migrantes que llegaron al país siendo niños, un  programa con el que ha querido acabar la administración Trump en varias ocasiones, sin éxito.

“Teníamos un acuerdo sobre DACA y los demócratas lo rompieron”, sostuvo el Trump, obviando el hecho de que fue la propia Casa Blanca la que, en febrero de 2018, rechazó un acuerdo alcanzado por los republicanos y demócratas que hubiera regularizado la situación de los aproximadamente 650.000 soñadores.

Asimismo, el mandatario se distanció de uno de los principales mensajes de su campaña electoral de 2016, cuando se refería a los migrantes latinos como “bad hombres”.

“Los hispanoestadounidenses son patriotas que trabajan duro, que ayudan a la policía a proteger nuestras comunidades y creen firmemente en el Estado de derecho”, afirmó Trump, instantes antes de estampar su firma en la Iniciativa para la Prosperidad Hispana de la Casa Blanca.

La firma del documento se produce apenas un día después de que Trump recibiera en la Casa Blanca al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ante quien encomió al pueblo mexicano, al que calificó como “gente trabajadora, gente increíble”.

Trump, que ha retomado los actos de campaña de cara a las elecciones presidenciales del próximo mes de noviembre, expresó con estas palabras el miércoles un giro con respecto a la comunidad latina, a la que en el pasado acusó de estar detrás de las altas tasas de criminalidad que registra el país.

De acuerdo con una reciente encuesta de NPR/PBS, un 59% de votantes latinos apoya al probable oponente de Trump en los comicios, el demócrata Joe Biden.

La broma de Trump sobre el muro que desató risas en cena con López Obrador

En la cena ofrecida en la Casa Blanca al presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador y su comitiva, el presidente Donald Trump bromeó sobre “lo bien que se portó”, al no mencionar un asunto espinoso: el muro.

El tono del comentario fue en broma, según un reporte de Bloomberg, lo que desató risa de asistentes a la cena, donde también estuvo la primera dama Melania Trump.

La crónica de los eventos del miércoles en la Casa Blanca fue integrada con diversas fuentes anónimas, indicó el portal, donde se menciona la broma sobre el “espinoso” asunto en la frontera con México.

Bloomberg indicó que pidió una postura de a Administración Trump, pero declinaron comentar lo ocurrido.

La crónica agrega que el presidente mexicano recibió un aplauso de los invitados y afirmó sentirse “particularmente satisfecho” con dos puntos del día, uno relacionado sobre su comentario acerca del valor de los inmigrantes y la “disciplina” del mandatario Trump para “no atacar a México”.

El informe señala que tras la cena en la Casa Blanca, la comitiva mexicana se dirigió a la residencia de la Embaja de México, donde bebieron algunas copas y departieron dos horas más. Ahí los acompañó el embajador de EE.UU. en México, Christopher Landau.

AMLO regresó de EEUU: “la visita fue corta pero intensa”

El convoy del Presidente Andrés Manuel López Obrador salió de la Residencia Oficial de México en Estados Unidos hacia el Aeropuerto Ronald Reagan en Washington.

El Mandatario viajó de regreso a la Ciudad de México en un vuelo comercial con escala en el Aeropuerto Internacional de Miami.

Minutos antes de abordar el avión que trajó de regreso a Andrés Manuel López Obrador a México, a través de Twitter el mandatario destacó la importancia de la visita por la entrada en vigor del T-MEC.

“Fue una visita corta pero intensa”, dijo AMLO a los periodistas mexicanos en el aeropuerto de la capital de Estados Unidos.

Trump y López Obrador intercambiaron bates de béisbol en la Casa Blanca

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, intercambiaron bates de béisbol durante el encuentro que mantuvieron en la Casa Blanca.

A través de sus redes sociales, Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), publicó una imagen del momento del intercambio de bates.

“Intercambio de bates en la Casa Blanca, el béisbol es un espacio común”, escribió el canciller en su cuenta de Twitter.

Trump: “Vamos a presionar para abrir las escuelas en otoño”

A pesar del significativo repunte de casos de COVID-19 que registra Estados Unidos en estos momentos, el presidente Donald Trump subrayó este martes la importancia de volver a abrir las escuelas y aseguró que su administración presionará a aquellos gobernadores que se opongan a hacerlo.

“Esperamos que la mayoría de las escuelas abra. No queremos que la gente adopte posturas políticas, no lo hacemos por cuestiones políticas y creo que va a ser bueno para ellos políticamente. Quieren mantener las escuelas cerradas… ¡De ninguna manera! Así que, ciertamente, vamos a presionar mucho a los gobernadores para que abran las escuelas”, dijo Trump durante un acto sobre la reapertura de centros educativos celebrado en la Casa Blanca.

La decisión de reabrir las escuelas, universidades y demás negocios, en general, recae en los gobiernos estatales, no en el federal. El pasado mes de abril, Washington ya empujó a las autoridades locales a mitigar las restricciones para así reactivar la economía del país, una decisión que algunos expertos consideraron precipitada.

Sin embargo, el repunte de casos de coronavirus ha llevado a varios estados, tanto demócratas como republicanos, a dar marcha atrás y a volver a ordenar el cierre de negocios no esenciales, especialmente en Florida, Texas y California. Consecuentemente, muchos gobernadores ya se han mostrado reacios a retomar las clases presenciales.

“Queremos abrir, estamos abiertos y no vamos a cerrar”, se comprometió Trump, quien no dudó en insistir: “Vamos a presionar para abrir las escuelas en otoño”.

EE.UU.: regresan las restricciones tras repunte del coronavirusTres grupos médicos describieron a la pandemia de coronavirus como “la peor crisis de salud pública en varias generaciones”.

El secretario del Departamento de Salud, Alex Azar, aseguró que, en virtud a lo que se sabe de la infección, se pueden reabrir las escuelas de manera “segura” observando “simples costumbres de sentido común”: mantener las distancias, emplear mascarillas cuando no sea posible el distanciamiento y practicar una buena higiene personal.

“Esas reglas están ahí para volver a llevar a nuestros niños [a las escuelas] de forma segura, para proteger a los profesores y al personal. Y es hora de hacerlo”, zanjó Azar.

El impacto entre los jóvenes 

El mandatario afirmó que su administración quiere retomar las clases “rápidamente” y apuntó que “la gente joven aguanta extraordinariamente bien” el impacto de la enfermedad.

A pesar de que la tasa de mortalidad entre los más jóvenes es significativamente baja, las autoridades sanitarias estadounidenses han reconocido que aún se desconoce el posible impacto del virus a largo plazo y han alertado de que los jóvenes, aún siendo asintomáticos, pueden convertirse en el principal foco de contagio para los más vulnerables.

En cualquier caso, Trump restó importancia a una enfermedad que se ha cobrado “un número muy alto, pero un número en cualquier caso” de vidas en Estados Unidos. Según datos de la universidad Johns Hopkins, se han registrado 2.963.244 casos y 130.813 muertes en todo el país.

“Puesto  que hacemos más pruebas, tenemos más casos. Si realizáramos la mitad de pruebas tendríamos muchos menos casos. Pero la gente no lo ve así”, sostuvo el presidente, quien también se congratuló por la baja tasa de mortalidad del virus estas últimas semanas.

AMLO “De Trump espero sólo respeto y comprensión”

Ante Donald Trump, el Presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que, en vez de agravios, ha recibido comprensión y respeto del estadounidense.

El presidente Trump también destacó el triunfo electoral de López Obrador, a quien calificó como un político “duro” para negociar, pero con quien dijo tener varias similitudes en lo político, como luchar contra la corrupción y “luchar por la gente”. Su expresión se dio al hablar de los millones de mexicanos en EE.UU., muchos de los cuales tienen empresas en el país.

“Son como usted, son negociadores duros y grandes empresarios, señor presidente”, dijo Trump.

López Obrador señaló que, para muchos, las diferencia ideológicas con Trump podrían haber llevado a un conflicto diplomático, pero “este no es el caso”, afirmó y reconoció la polémica en México por realizar esta visita a EE.UU., el cual consideró “importante”, para agradecer a Trump que se fuera “cada vez más respetuosos con nuestros paisanos mexicanos”.

“Con acuerdos como éste y con respeto a nuestras soberanías, en vez de distanciarnos, estamos optando por marchar juntos hacia el porvenir. Es privilegiar el entendimiento, lo que nos une, y hacer a un lado las diferencia o resolverlas con diálogo y respeto mutuo”, indicó. “Ciertamente, en la historia de nuestras relaciones hemos tenido desencuentros y hay agravios que todavía no se olvidan, pero también hemos podido establecer acuerdos tácitos o explícitos de cooperación y de convivencia”.

Llegó López Obrador a EEUU para encuentro con Trump

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, arribó ayer martes en la noche al aeropuerto de Dulles en Washington, donde será recibido por personal de Departamento de Estado de Estados Unidos, la embajadora de la nación azteca, Martha Bárcena, y el embajador americano en México, Christopher Landau.

El mandatario mexicano será resguardado por personal del Servicio Secreto hasta su lugar de pernocta y durante los dos días que permanezca en territorio norteamericano, donde tendrá hoy miércoles un encuentro con el presidente Donald Trump.

De acuerdo con la agenda oficial dada a conocer por la cancillería mexicana, el miércoles el presidente de México visitará antes del mediodía los monumentos a Abraham Lincoln y Benito Juárez en Washington, donde colocará una ofrenda floral.

A las 2 de la tarde se llevará a cabo la recepción oficial, donde luego de los saludos y presentación de comitivas se realizará la reunión bilateral en el salón oval de la Casa Blanca con Donald Trump; al término podrían ofrecer un mensaje a medios.

Ambos jefes de estado tienen previsto firmar un comunicado conjunto.

A las 6:45 de la tarde, el presidente Donald Trump ofrecerá una cena al mandatario mexicano en la que estarán presentes un grupo de empresarios de México y Estados Unidos.

El jueves, el presidente Andrés Manuel López Obrador se dirigirá al aeropuerto para regresar a la Ciudad de México.