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El es Joe Biden, el equilibrista que expulsó a Donald Trump de la Casa Blanca

 El veterano político demócrata Joe Biden se convirtió este sábado en el nuevo presidente electo de Estados Unidos, un cargo que asumirá a los 78 años tras una vida dedicada a al servicio público que culmina con la expulsión de Donald Trump de la Casa Blanca.

Exvicepresidente y “amigo” de Barack Obama (2009-2017), Biden ganó las elecciones por insistencia, después de dos intentos frustrados en 1988 y 2008, unas primarias que ganó por carambola al retirarse en su favor la mayoría de sus contrincantes y unos comicios contra el todopoderoso Trump en plena pandemia.

Biden decidió presentarse a la Casa Blanca con la bandera de recuperar el legado que Obama construyó y que Trump ha destruido después de que en 2016 fuera Hillary Clinton la candidata demócrata a la Presidencia, sin éxito.

Durante este último año ha tenido que enfrentar cuestionamientos sobre su edad y salud mental, y es que sus constantes lapsus han sido motivo de múltiples habladurías y un arma electoral en su contra. También porque debido a la pandemia, ha pasado gran parte de la campaña encerrado en su residencia de Delaware.

Además, con 78 años, será el presidente de más edad de la historia de Estados Unidos, lo que también ha puesto todos los focos sobre la vicepresidenta electa, Kamala Harris.

El AMIGO DE OBAMA Y COMPAÑERO DE KAMALA

Biden ha esgrimido con insistencia sus ocho años al lado de su “amigo” Barack Obama en la Casa Blanca, como la guinda a una dilatada trayectoria política en el Senado de EE.UU. (1973-2009).

También suele recordar sus orígenes humildes en Scranton (Pensilvania) -su padre era vendedor de automóviles- en pleno corazón del cinturón industrial estadounidense, que ha logrado reconquistar para los demócratas después de que en 2016 optase por Trump.

Con ello apela a dos sectores demográficos que son claves para su mayoría: la comunidad afroamericana y los votantes blancos de clase trabajadora, cuya confluencia ya permitió las holgadas victorias del demócrata Obama en 2008 y 2012.

A ello se le suma su histórica selección de Harris, senadora por California, como su compañera de fórmula presidencial.

“Tengo el gran honor de anunciar que he seleccionado a Kamala Harris -una intrépida luchadora por el ciudadano de a pie, y una de las mejoras funcionarias públicas- como mi compañera de candidatura”, dijo Biden al revelar su elección en agosto pasado.

Harris, de 55 años, es la primera mujer afroamericana y de ascendencia asiática en ser nominada a la Vicepresidencia por uno de los dos grandes partidos, y con la que Biden busca aportar energía a su imagen de curtido y veterano político.

Además se convierte en la sucesora natural de Biden de aquí cuatro años, ya que el presidente electo ha manifestado que no se presentará a la reelección.

MODERAR EL IZQUIERDISMO

Biden ganó las primarias a un adversario interno insospechado hace apenas una década: el fulgurante ascenso del ala interna izquierdista encarnada por el senador Bernie Sanders, que derrotó tras una operación del partido para unificar al sector moderado que él terminó liderando.

Con sus 36 años de senador y 8 de vicepresidente de currículo, desde este sector se le acusa de carecer de la valentía para enfrentarse a poderes como el financiero de Wall Street, y de no querer llevar a cabo los cambios estructurales que requiere el país.

La congresista Alexandria Ocasio-Cortez, una de las estrellas progresistas en ascenso y sucesora natural de Sanders, ha reconocido la creciente grieta en el seno de los demócratas al asegurar que “en cualquier otro país sería impensable” que Biden y ella estuvieran “en el mismo partido político”.

Biden apoyó la guerra de Irak, defiende el sistema de los seguros privados de salud e impulsó una reforma de la justicia en la década de 1990 que terminó con decenas de miles de afroamericanos entre rejas por delitos relacionados con las drogas.

Pese a que las dos almas del partido han mostrado su división, en especial por la propuesta de la izquierda rechazada por Biden de instaurar un sistema de sanidad universal en EE.UU., las dos plataformas se han unido con entusiasmo para expulsar a Trump de la Casa Blanca.

CARISMA “VIRTUAL”

El carisma es otro de sus puntos fuertes, algo que ha demostrado en sus cálidas y espontáneas interacciones con los ciudadanos, pero la inusual situación derivada de la pandemia del coronavirus ha supuesto un obstáculo para él.

Biden no ha realizado ningún acto masivo de campaña y ha concentrado todos sus esfuerzos en desarrollar una campaña virtual constante, lo que supuso las burlas de los republicanos al acusarle de no salir de su sótano.

Lo que ha favorecido, paradójicamente, controlar (aunque no al 100 %) una de sus principales marcas de la casa: sus frecuentes meteduras de pata verbales.

“Soy una máquina de pifias. Pero, por Dios, qué cosa maravillosa comparada con un tipo que no puede decir la verdad”, ironizó a finales del pasado año al compararse con Trump.

Una de las noches de campaña de las primarias llegó a confundir antes de empezar a hablar a su mujer, Jill Biden, y su hermana, Valerie Biden.

Pero también ha estado en la vanguardia de su partido y ha espoleado cambios que ahora enorgullecen a su partido: en 2012, afirmó que se encontraba “absolutamente cómodo” con el matrimonio homosexual, lo que forzó a Obama a acelerar su apoyo explícito a esas uniones y contribuyó a su legalización final por parte del Tribunal Supremo en 2015.

Biden es ya el presidente electo pero deberá gobernar en uno de los momentos más difíciles imaginables, con una crisis política, económica y sanitaria que devasta el país, con el Senado posiblemente en contra bloqueando sus iniciativas y con el Tribunal Supremo con una histórica mayoría conservadora.

Biden ganó en las ciudades y Trump en las zonas rurales

Estados Unidos es un país polarizado en materia electoral, y así lo ha mostrado la estrecha elección actual. Pero más allá de la división entre republicanos y demócratas o entre Trump y Biden en términos absolutos, la votación en 2020 deja en evidencia un patrón en cuanto a los apoyos partidistas: el electorado demócrata se concentra en las grandes ciudades, mientras que los votantes republicanos predominan por fuera de ellas.

En las 24 ciudades más pobladas del país ganó el candidato demócrata Joe Biden, según los resultados y proyecciones reportados por CNN. Solo en la número 25 del listado, Oklahoma City ––cuya población es de 655.000 habitantes de acuerdo al censo (datos de 2019)––, el presidente Donald Trump pudo obtener su mayor victoria en una ciudad grande.

A quién apoyaron las 25 ciudades más pobladas

Al tener en cuenta los reportes de los condados que contienen o incluyen las zonas metropolitanas se observa que en ellos el apoyo demócrata es mayoritario. En algunos condados el conteo no ha terminado, pero con base en los reportes de CNN, la mayoría consignada en la siguiente lista es la proyectada en este momento.

Incluso en estados tradicionalmente republicanos y en los que Trump obtuvo los votos electorales, como Texas (que tiene seis de las 25 ciudades más pobladas), Carolina del Norte (Charlotte), Indiana (Indianápolis) y Tennessee (Nashville), Biden ganó las grandes ciudades.

Esto también se ve en los estados en disputa: en Georgia, los condados que conforman el área metropolitana de Atlanta son demócratas, junto con ciudades como Savannah, Augusta y Columbia, mientras que la mayoría de condados son republicanos. En el estado de Pensilvania, Filadelfia y Pittsburgh son unos de los pocos puntos azules en un mapa rojo. En Nevada es aún más evidente: solo los condados Clark (Las Vegas) y Washoe (Reno) son demócratas.

  1. Nueva York, Nueva York: Biden 
  2. Los Ángeles, California: Biden 
  3. Chicago, Illinois: Biden 
  4. Houston, Texas: Biden 
  5. Phoenix, Arizona: Biden 
  6. Filadelfia, Pensilvania: Biden 
  7. San Antonio, Texas: Biden 
  8. San Diego, California: Biden 
  9. Dallas, Texas: Biden 
  10. San José, California: Biden 
  11. Austin, Texas: Biden 
  12. Jacksonville, Florida: Biden 
  13. Fort Worth, Texas: Biden 
  14. Columbus, Ohio: Biden 
  15. Charlotte, Carolina del Norte: Biden 
  16. San Francisco, California: Biden 
  17. Indianápolis, Indiana: Biden 
  18. Seattle, Washington: Biden 
  19. Denver, Colorado: Biden 
  20. Ciudad de Washington: Biden 
  21. Boston, Massachusetts: Biden 
  22. El Paso, Texas: Biden 
  23. Nashville-Davidson, Tennessee: Biden 
  24. Detroit, Michigan: Biden 
  25. Oklahoma City, Oklahoma: Trump 

¿A qué se debe la división?

Estados Unidos es un país descentralizado poblacionalmente y de gobierno federal, por lo que obtener las mayorías en las ciudades no garantiza ganar la elección presidencial: las numerosas poblaciones rurales y de ciudades intermedias y el sistema del Colegio Electoral permiten que la balanza se mueva en ocasiones del lado del grupo político que apoyan los lugares por fuera de las metrópolis, en este caso el Partido Republicano.

Según el Censo, hay unos 60 millones de personas que viven en las zonas rurales de Estados Unidos, que ocupan más del 90% del espacio geográfico del país. Suele ser población de más edad en promedio —según los Institutos Nacionales de Salud— y son menos diversas que las grandes ciudades. Para Ernesto Calvo, profesor de ciencia política de la Universidad de Maryland, la polarización ideológica entre zonas urbanas y rurales «viene más por derecha que por izquierda, es mucho más intensa en los que votan a Trump», según le dijo a CNN Radio Argentina. Calvo explica que Trump activó a los actores sociales que «han estado por fuera del radar» y les ha dado «un propósito».

El analista político de CNN Ronald Brownstein explicó en 2018 que hay una «creciente distancia entre una coalición demócrata centrada en minorías, millennials y votantes blancos con educación universitaria, la mayoría de ellos agrupados en áreas urbanas, y una coalición republicana en competencia que gira en torno a los evangélicos, blancos rurales y obreros» que viven por fuera de las áreas urbanas.

Medios audiovisuales americanos interrumpieron mensaje de Trump

Poco antes de las 19.00 horas (Costa este), Donald Trump lanzaba desde la Casa Blanca un mensaje sin precedentes: “Si contamos los votos legales, ganamos fácilmente. Si cuentas los ilegales, nos van a tratar de robar”. Así comenzaba un discurso que advertía desde los primeros minutos un daño histórico de un mandatario estadounidense al sistema electoral de un país. Incluso para los estándares de Trump, las afirmaciones sin evidencia alguna de ayer jueves por la tarde que sugerían un fraude electoral, suponen una afrenta inédita a las instituciones y logran el objetivo de echar más gasolina a un país más polarizado que nunca. Tres grandes cadenas de televisión, ABC, CBS y NBC, directamente decidieron interrumpir la transmisión por el peligro de sus palabras sin pruebas. Las únicas televisiones que mantuvieron la emisión fueron la CNN y Fox News.

En su intervención ante la prensa, la primera de este jueves, el presidente se mostró cabizbajo, como un mal perdedor, ante la ventaja mínima pero cada vez más sólida de su rival, el demócrata Joe Biden. Trump apuntó directamente a su blanco principal: el voto por correo. Estas papeletas están favoreciendo a los demócratas en un recuento frenético que tiene al país en vilo por un puñado de votos. E insinuó que son sistemas controlados por ese partido y que los están usando a su favor, aunque no ofreció prueba alguna. “Nuestro objetivo es defender la integridad de la elección”, llegó a afirmar.

En mitad de su discurso, las tres principales cadenas de televisión cortaron la transmisión. “Aquí estamos nuevamente en la posición inusual de no solo interrumpir al presidente de los Estados Unidos, sino de corregir al presidente de los Estados Unidos …”, comentaba el presentador de la NBC mientras todavía se podía escuchar levemente a Trump de fondo. La prensa ha sido otro de los objetos de ataque del presidente desde que llegó al poder y con este acto, y a unos miles de votos de conocer el ganador, los periodistas han dicho basta.

Prolongada tensión post electoral ya deja más de 50 detenidos en NYC en medio de protestas

El clima de tensión post electoral en la Gran Manzana sigue inyectando más combustible que podría ser explosivo, mientras continúa el largo duelo cerrado en varios estados clave por la Casa Blanca y a la par que el presidente Donald Trump reitera mensajes que exigen que se “detenga el conteo de los votos”.

Un trabajo de Fernando Martinez publicado en www.eldiariony.com señaló que tras el avivamiento de la coalición nacional ‘Cuenten cada voto’ y los primeros movimientos en la ciudad de Nueva York que lo respaldan,  ya este jueves el Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York (NYPD) salió al paso de las denuncias que  señalan a sus oficiales de haber tratado de evitar las primeras manifestaciones que recorrieron este miércoles en la noche varios puntos de Manhattan.

En un comunicado que divulgaron en medio de una lluvia de cuestionamientos sobre su supuesta agresividad en el momento de las detenciones, la Uniformada precisó que “apreciamos y valoramos la importancia de la libertad de expresión. Nuestra máxima prioridad es y siempre será la seguridad”.

Activistas que marchaban hacia Washington Square Park después de que el aspirante a la reelección republicano anunció que presentará demandas en Michigan y Pensilvania para detener el conteo de votos en curso, relataron que el número de arrestados ascendía a 50. Además, denuncian la obstrucción de componentes policiales a la protesta pacífica. El cuerpo policial confirmó las detenciones.

“Hemos arrestado a quienes intentaron infiltrase en una protesta pacífica encendiendo fuego, arrojando basura, atacando policías y lanzando huevos en Manhattan” especificó la comunicación del NYPD.

Más combustible a las protestas

Pero a medida que aumenta la incertidumbre por el escrutinio electoral en varios estados y el presidente Trump envía mensajes sobre nuevos recursos legales para detener el conteo de los sufragios, también se dispara la posibilidad de nuevas agitaciones. La Ciudad teme que se puedan salir de control.

Por lo menos, nueve manifestaciones con lemas como “Rechaza el fascismo” o “No dejemos que Trump robe las elecciones” se habían registrado en Brooklyn, Manhattan y Queens en las últimas horas.

En localidades como Union Square, en Manhattan, un tradicional centro de concentraciones de activistas por los derechos civiles de la ciudad, el sector comercial seguía protegiendo sus fachadas y gran parte decidió no abrir sus puertas.

El colombo americano Roberto Urquía, de 21 años, un joven estudiante que decidió unirse al movimiento ‘Cuenten cada voto’ predice que si no se respeta “la voluntad de las mayorías las calles no estarán tranquilas”.

Fue muy malo el estreno de las nuevas unidades de NYPD para controlar estas primeras marchas. No había necesidad de tanta violencia. Nosotros sabemos que estamos aquí luchando por la democracia y en contra del fascismo, pero también contra la brutalidad policial. Son dos objetivos”, explicó Roberto.

Trump insiste en que hay “votos ilegales que no deben contarse”

El presidente Donald Trump aseguró esta noche, sin ofrecer evidencia, que hay un esfuerzo concertado para robarle la elección presidencial.”Si cuentan los votos legales, gano fácilmente, si cuentan los votos ilegales, pueden tratar de robarnos las elecciones”, dijo Trump esta noche desde la sala de prensa de la Casa Blanca.
Trump alegó que tiene los votos para prevalecer en la contienda presidencial.

Mientras tanto, jueces de Georgia y Michigan desestimaron rápidamente el jueves las demandas interpuestas por la campaña de Trump, socavando una estrategia legal para atacar la integridad del proceso electoral en estados donde el resultado podría significar la derrota del mandatario.

Trump enfurece: “¡Detengan el conteo!”

El presidente Donald Trump envió un mensaje de desesperación y exigió detener el conteo de votos.

¡Detengan el conteo!”, tuiteó el mandatario en mayúsculas, como si estuviera gritando.

El republicano suma hasta ahora 213 votos electorales, mientras su retado, el exvicepresidente Joe Biden se alza con 253.

En Arizona, Nevada, Carolina del Norte, Georgia y Pensilvania continúa el conteo de votos.

Es posible que Biden logre el triunfo en Georgia y avanza en Pensilvania.

Trump logra respaldo inesperado entre latinos pero pierde algunos votantes de 2016

Una serie de encuestas a boca de urna realizadas por Edison Research proporcionaron información sobre los principales temas que impulsaron el voto en las elecciones de Estados Unidos y una lectura sobre el apoyo de los sufragantes a los candidatos.

Un reporte de la agencia Reuters señala algunos aspectos destacados de la encuesta, que se basa en entrevistas personales el martes con votantes, entrevistas en persona en los centros de votación anticipada y entrevistas telefónicas con las personas que votaron por correo.

FUERZA ENTRE LOS LATINOS

El presidente republicano Donald Trump mostró una inesperada fortaleza entre los votantes latinos en estados clave como Florida y Texas.

En Florida, según las encuestas a boca de urna, Trump y su rival demócrata Joe Biden se repartían el voto latino. En 2016, Trump solo sumó cuatro de cada 10 votantes latinos en su carrera contra la candidata demócrata Hillary Clinton. En general, sumaba 3 de 10 votantes no blancos en comparación con solo 2 de 10 hace cuatro años.

Mientras tanto, mantuvo su ventaja entre los votantes blancos. Según las encuestas de boca de urna de Edison Research, seis de cada 10 votantes blancos dijeron que se inclinaron por Trump, sin cambios desde 2016.

La campaña de Trump hizo que ganarse a los votantes cubanoamericanos en el populoso sur de Florida fuera una prioridad al enfatizar la política de línea dura del Gobierno hacia Cuba y Venezuela.

En Texas, cuatro de cada 10 hispanos votaron por Trump, frente a tres de cada 10 en 2016, según las encuestas a boca de urna.

La encuesta de boca de urna nacional de Edison mostró que, si bien Biden supera a Trump entre los votantes no blancos, el republicano ha recibido una proporción ligeramente mayor de esa parte de la población que en 2016.

La encuesta mostró que alrededor del 11% de los afroamericanos, el 31% de los hispanos y el 30% de los estadounidenses de origen asiático votaron por Trump, 3 puntos porcentuales más que en 2016 entre los tres grupos.

PREOCUPACIONES POR COVID

Los resultados de la encuesta nacional de Edison Research revelaron una profunda preocupación por la pandemia de coronavirus, que ha infectado a más de 9,4 millones de personas en Estados Unidos este año y ha dejado más de 230.000 muertos.

Si bien solo dos de cada 10 votantes a nivel nacional dijeron que el COVID-19 era el tema que más importaba en la decisión de su voto, la mitad cree que es más importante contener el coronavirus incluso si daña la economía.

Trump ha hecho de la apertura total de la economía una pieza central de su campaña de reelección, pese a que las infecciones continúan aumentando. Biden ha afirmado que el republicano no merece un segundo mandato debido a su manejo de la pandemia.

En la encuesta nacional a boca de urna, cuatro de cada 10 votantes dijeron que creen que el esfuerzo para contener el virus va “muy mal”. En los estados de Florida y Carolina del Norte, cinco de cada 10 votantes dijeron que la respuesta nacional a la pandemia va “algo o muy mal”.

ECONOMÍA, DESIGUALDAD RACIAL

Un tercio de los votantes estadounidenses mencionaron la economía como el asunto que más les importa al decidir su candidato a presidente, según una encuesta a boca de urna de Edison Research.

La desigualdad racial también fue citada por dos de cada 10 votantes, mientras que otros encuestados mencionaron además el crimen y la seguridad y las políticas de salud. 

Trump insiste en que ganó en estados claves y pone fija fecha a su celebración

El presidente Donald Trump se autoproclamó este miércoles ganador en Pennsylvania, Georgia, North Carolina y Michigan pese a que autoridades electorales todavía tienen muchos votos por contar.

En dos tuits, Trump declaró su presunto triunfo en esos cuatro estados clave, mientras Joe Biden se acercaba al umbral de 270 delegados necesarios para lograr la Presidencia y la campaña del mandatario intentaba parar el recuento en Michigan y Pennsylvania.

Twitter etiquetó casi de inmediato el primer tuit de Trump con la advertencia de que “las fuentes oficiales” no habían declarado ganadores en esas contiendas cuando el mandatario emitió el mensaje.

“Nos hemos hecho, para propósitos del voto electoral, con la mancomunidad de Pennsylvania (que no permite observadores legales), el estado de Georgia, y el estado de North Carolina, todos los cuales tienen una GRAN ventaja de Trump”, escribió el presidente en su cuenta de Twitter.

“¡Además, por la presente reclamamos el estado de Michigan si, de hecho, hubo un gran número de papeletas desechadas en secreto!”, añadió el presidente, en un mensaje que Twitter también etiquetó como conducente a una posible desinformación sobre las elecciones.

El presidente emitió esos mensajes justo después de que los principales medios de comunicación proyectaran a Biden como ganador en el estado clave de Michigan, que Trump ganó en 2016.

Con esa proyección, Biden ya sumaba 264 delegados en el Colegio Electoral y estaba muy cerca de llegar a los 270 compromisarios que dan las llaves de la Casa Blanca, frente a los 214 que acumulaba Trump.

Sin embargo, la campaña de Trump mantiene que aún tiene opciones de imponerse y ha desafiado el proceso de recuento en los tres estados que le auparon al poder en 2016: Pennsylvania, Michigan y Wisconsin.

Celebración el viernes

En tanto, la campaña de reelección del presidente pronosticó este miércoles que para el viernes podrá proclamar una victoria en las elecciones.

“Para finales de esta semana, quedará claro a todo este país que el presidente Trump y el vicepresidente (Mike) Pence serán reelegidos durante otros cuatro años“, dijo Jason Miller, asesor de la campaña de Trump, durante una llamada con periodistas en la que no admitió preguntas.

Miller pronosticó que “tan pronto como el viernes” quedará claro que Trump ha ganado en Arizona, un estado que las proyecciones de varios medios de comunicación han otorgado ya a su rival, el demócrata Joe Biden.

El equipo de Trump pide un recuento en el estado clave de Wisconsin

El candidato demócrata, Joe Biden, podría convertirse en el próximo presidente de EEUU si logra la victoria en los estados clave de Wisconsin y Michigan, después de dar la vuelta a los resultados a última hora. Si consigue vencer también en Nevada y Arizona, donde lidera el escrutinio, sumaría los 43 representantes electorales que ahora mismo necesita para convertirse en el nuevo inquilino de la Casa Blanca. Biden ya cuenta con 227 de los 270 que decantan la balanza, por los 213 del actual presidente.

La campaña de Trump ha pedido el recuento “inmediato” ante la comisión electoral. El resultado oficial otorga el disputado estado a Joe Biden con 0,6% de los votos. En algunos estados, el recuento es automático si la diferencia entre los candidatos es inferior al O,5% o incluso el 1%.

La secretaria de Estado de Wisconsin, Meagan Wolfe, anticipa ya que los resultados allí no se podrán certificar hasta el 1 de diciembre, expone Carlos Fresneda, enviado especial en Nueva York.

“El presidente está dentro del margen para pedir un recuento y lo haremos inmediatamente”, dijo el jefe de campaña de Trump, Bill Stepien, en un comunicado emitido antes de que ninguna proyección de medios hubiera declarado aún un ganador en ese estado del medio oeste.

“Ha habido informes de irregularidades en varios condados de Wisconsin que plantean serias dudas sobre la validez de los resultados”, expuso Stepien.

19.00. BIDEN MANTIENE UNA VENTAJA MÍNIMA EN WISCONSIN CON EL 99% ESCRUTADO

Joe Biden sigue en cabeza en el estado de Wisconsin cuando se ha escrutado el 99% de los votos. Sin embargo, esta ventaja es mínima: 49,4% contra el 48,8% a favor de Donald Trump.

Esta en Michigan, Biden obtiene el 49,6% de los sufragios y Trump el 48,7%. En este estado el escrutinio ahora mismo es del 94%.

18.50. EL ALCALDE DE NUEVA YORK CALIFICA DE ILEGÍTIMAS LAS DENUNCIAS DE FRAUDE DE TRUMP

El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, calificó este miércoles de ilegítimas e injustas las alegaciones de fraude electoral lanzadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y pidió a los neoyorquinos que quieran manifestarse que lo hagan de manera pacífica.

Biden, el candidato más votado en la historia de las elecciones de EEUU

Joe Biden ya se ha hecho un hueco en la historia. El demócrata a la Casa Blanca se ha convertido en el candidato que más votos ha recibido y que estaba en poder de Barack Obama en las elecciones de 2008, en las que obtuvo su primera victoria electoral.

Un reporte de El Correo, diario de Madrid, informó que aunque todavía no está cerrado el recuento de votos, hasta ahora Biden habría conseguido más de 69,77 millones de votos, frente a los 69,49 que obtuvo Obama en 2008, en las que se impuso al republicano John McCain, que recabó 59,94 millones de votos. La estimación de voto apunta a que podría alcanzar los 80 millones de apoyos.

Por su parte, Donald Trump contaría con 67,16 millones de votos, por lo que todo hace indicar que también superará el récord que estableció Obama en sus primeras elecciones.

Sin embargo, ser el candidato más votado no significa ser elegido presidente, puesto que en Estados Unidos lo que votan los ciudadanos es a sus representantes en el Colegio Electoral, que es el que finalmente elige al mandatario del país.

Curiosamente, ha habido cinco candidatos que han llegado a la Casa Blanca sin haber sido los más votados. Bien lo sabe Donald Trump, que en las últimas elecciones de 2016 tuvo casi 2,9 millones de votos menos que la demócrata Hillary Clinton, pero sin embargo superó los 270 delegados necesarios en el Colegio Electoral que le dieron la presidencia de Estados Unidos.

Trump se atribuye la victoria total y trata de parar el recuento acusando a Biden de fraude

Los peores miedos se confirmaron. Pasadas las dos de la madrugada hora local, Donald Trump siguió el guión que se había anticipado al declarar su victoria de forma prematura, pese a que aún faltan por contar 64 millones de sufragios. Con ellos se decidirá la suerte de siete estados y el nombre del ganador. Solo que el presidente no quiere que continúe el recuento. En su intervención desde la Casa Blanca acusó a los demócratas de robarle la victoria y anunció que parará el recuento en el Supremo. «No queremos que encuentren papeletas a las 4 am y las añadan a la cuenta», sugirió.

Nadie pensaba que fuera a aceptar fácilmente una derrota, pero muchos se resistían a pensar que convertiría la noche electoral en un autogolpe de estado para perpetuarse en el poder, en contra de la voluntad popular. «Hemos ganado. Estábamos listos para una gran celebración, y de repente, ¿qué pasó?», se preguntó el presidente frente a las cámaras. «Este es un momento muy triste, es el mayor fraude en la historia de nuestra nación», acusó.

Su rival, Joe Biden, no fue capaz de noquearle con una victoria temprana, pero cuenta con que los estados del cinturón industrial inclinen la balanza a su favor si se les deja contar los votos. Pensilvania, Michigan y Wisconsin tardarán varios días en tener los resultados, abrumados por la ingente cantidad de votos por correo que se han recibido en el año de la pandemia.

Biden lidera con poco Wisconsin y Michigan; campaña de Trump afirma que triunfará

El exvicepresidente Joe Biden ha tomado una estrecha ventaja en los estados clave de Wisconsin y Michigan, lo que podría darle la victoria ante el presidente Donald Trump.

Un reporte del periodista Juan Mesa, de La Opinión, informó que hasta el miércoles en la mañana el demócrata suma 227 votos electorales contra 203 del republicano. Ambos están lejos todavía de los 270 necesarios para declararse triunfador.

Si Biden gana en Michigan y Wisconsin y luego toma Nevada, ganaría la elección.

“Las cosas se están moviendo hacia una conclusión, y hacia una conclusión a nuestro favor”, indicó la campaña del exvicepresidente.

Bill Stepien, jefe de campaña del presidente Trump y su subjefe adjunto, Justin Clark, indicaron en conferencia telefónica que la competencia en esos estados es cerrada, pero acusó a los demócratas de retrasar el conteo.

Agregaron que están cerca de ganar Nevada y eso le aseguraría el triunfo al republicano.

“Tenemos confianza en nuestro camino. Confiamos en nuestras matemáticas. Vemos algunas de estas competencias como ecuaciones matemáticas”, dijo Stepien.

Afirmó sin evidencia que los demócratas presionan por contar votos tardíos, un reclamo similar al del presidente Trump.

“[Los cemócratas están] presionando para contar las papeletas tardías… Si contamos todas las papeletas legales, ganamos”, afirmó.

Agregó que Wisconsin la competencia es una diferencia del uno por ciento, por lo que podría tener que haber un recuento.

Sobre Michigan señaló que hay territorios completamente republicanos que podrían darle la vuelta al estatus actual, además de que Nevada “las matemáticas” que ellos tienen son a su favor.

Aunque Arizona había sido señalada para Biden, la campaña del presidente Trump considera que no debería ser así, ya que hay votos que siguen llegando y, según sus reportes, serían para el republicano.

“Los votos que llegan tarde y que se emiten más cerca del día de las elecciones son los que se cuentan ahora”, dijo Stepien. “[Arizona] se enfila hacia el presidente”.

El presidente Trump enfrenta severas críticas incluso de sus aliados por adelantar su victoria en la madrugada, pedir detener el conteo de votos y afirmar que acudiría a la Corte Suprema.