Buena parte de Europa decidió prohibir las conexiones aéreas para evitar la propagación de una mutación que sería más contagiosa. Israel se sumó y se espera que otros países hagan lo propio.

Diversos países del mundo han anunciado este domingo que suspenderán sus conexiones aéreas, terrestres y marítimas con Reino Unido, y en otros casos someterán a cuarentena a quienes viajen desde ese país, en un intento por limitar el impacto de una nueva variante del SARS-CoV-2, aparentemente más contagiosa y cuyos alcances en la efectividad de las vacunas aún están siendo investigados.

La viceportavoz del Gobierno alemán, Martina Fietz, dijo a través de su cuenta de Twitter que “debido a la mutación del coronavirus, el Gobierno alemán se propone establecer restricciones a los viajes entre Alemania y el Reino Unido y entre Alemania y Sudáfrica. La reglamentación se está elaborando”. La vocera aseguró que Berlín coordina sus pasos con sus socios europeos. Poco más tarde, el ministro alemán de Salud, Jens Spahn, anunció que todos los vuelos procedentes de Reino Unido tendrán prohibición de aterrizar en Alemania.

Austria también prohibió el aterrizaje de vuelos procedentes de Reino Unido. “Tenemos que evitar por todos los medios que nos sea introducida esta peligrosa mutación del virus”, señaló el ministro de Exteriores, Alexander Schallenberg, a la agencia APA. De esta forma, este país sigue los pasos tomados más temprano este mismo domingo por los Países Bajos, Bélgica e Italia, que también decidieron prohibir la llegada de vuelos procedentes de Reino Unido. Francia y Bulgaria anunciaron decisiones similares. En el caso de París, inicialmente por 48 horas, a la espera de lo que determine la UE.