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Así buscaron los republicanos de Pensilvania revocar las elecciones presidenciales

Cuando Joe Biden tomó la delantera en el recuento de votos y luego ganó en Pensilvania, algunos de los principales republicanos del estado sumaron sus voces a las afirmaciones infundadas del presidente Donald Trump de que la elección fue robada y estuvo plagada de fraudes.

El representante Scott Perry se unió a la manifestación “Stop the Steal” en Harrisburg y más tarde fue a Fox Business Network para denunciar la elección de Pensilvania como una “horrible vergüenza”.

“Dicen: ‘Oh, ya sabes, 100 mil votos acaban de aparecer y, por cierto, todos ellos son para Joe Biden’”, comentó en una entrevista el 6 de noviembre.

“Hubo gente muerta que votó. También vimos que mucha gente votó dos o tres veces”, agregó el representante Mike Kelly durante una entrevista el 24 de noviembre en el programa de radio de Sean Hannity en Fox News.

Y el representante Guy Reschenthaler fue al canal de cable de extrema derecha Newsmax para amplificar las afirmaciones infundadas y dijo: “Sabemos que hubo individuos muertos que milagrosamente se registraron para votar y enviaron un voto por correo”.

Nada de eso era cierto.

Las afirmaciones eran falsas y fueron rápidamente desmentidas.

Sin embargo, los congresistas y otras personas de Pensilvania pasaron meses apoyando la afirmación de que el fraude generalizado, las decisiones de procedimiento o las irregularidades socavaron la integridad de la elección, aportando su autoridad al argumento de que se estaba corrompiendo el fundamento mismo de la democracia estadounidense.

Esa creencia entre algunos partidarios de Trump alimentó una insurrección en el Capitolio la semana pasada que dejó cinco muertos y amenazó la transferencia pacífica del poder, provocando una segunda votación de juicio político fijada para el miércoles.

Cada reclamo se quedó en el camino: La campaña de Trump no alegó ni un solo caso de fraude electoral en numerosas demandas de Pensilvania, los tribunales rechazaron repetidamente las quejas sobre los procedimientos, y el recuento de votos que Perry y otros citaron fue el resultado, ampliamente predicho antes del día de las elecciones, de los votos por correo cuyo conteo tardó más y fueron más utilizados por los demócratas.

Cientos se reúnen en Washington DC para apoyar a Trump este miércoles

Cientos de partidarios del presidente Donald Trump se reunieron en Washington, D.C. desde el martes para protestar por los resultados de las elecciones presidenciales de 2020, durante una marcha organizada para el miércoles 6 de enero, cuando el Congreso se reúne para certificar la victoria del presidente electo Joe Biden.

Cientos de personas se habían reunido en Freedom Plaza a las 3 p.m. del martes, algunos con chalecos antibalas, walkie-talkies y otros equipos de estilo militar, para apoyar a Trump y protestar por el resultado de las elecciones, mientras la policía y el Servicio Secreto monitoreaban el área, informó The Washington Post.

Los mítines se sucedieron en el centro de la capital durante varias horas y en la noche se reportaron enfrentamientos con la policía.

Cientos de partidarios del presidente Donald Trump se reunieron en Washington, D.C. desde el martes para protestar por los resultados de las elecciones presidenciales de 2020, durante una marcha organizada para el miércoles 6 de enero, cuando el Congreso se reúne para certificar la victoria del presidente electo Joe Biden.

Cientos de personas se habían reunido en Freedom Plaza a las 3 p.m. del martes, algunos con chalecos antibalas, walkie-talkies y otros equipos de estilo militar, para apoyar a Trump y protestar por el resultado de las elecciones, mientras la policía y el Servicio Secreto monitoreaban el área, informó The Washington Post.

Los mítines se sucedieron en el centro de la capital durante varias horas y en la noche se reportaron enfrentamientos con la policía.

Trump elogió a los manifestantes en una serie de tuits el martes por la noche, repitiendo afirmaciones infundadas de que las elecciones presidenciales le habían sido “robadas”.

“Washington está siendo inundado con gente que no quiere que una victoria electoral sea robada por los demócratas radicales de izquierda envalentonados. Nuestro país ha tenido suficiente, ¡no lo soportarán más! Lo escuchamos (y lo amamos) desde la Oficina Oval. . ¡HACER AMÉRICA GRANDE OTRA VEZ! ” Trump escribió.

El mitin convocado por Trump hizo que las autoridades locales y las fuerzas del orden se prepararan para posibles enfrentamientos callejeros violentos.

Muchos negocios en el centro de Washington cerraron sus ventanas con tablas, temerosos de que la protesta pudiera derivar en los disturbios que se vieron en mayo y junio, cuando decenas de negocios fueron vandalizados.

Las protestas coinciden con la votación del Congreso que se realizará el miércoles y que se espera certifique los resultados del Colegio Electoral a favor de Joe Biden, que Trump sigue cuestionando.

El cheque de estímulo de $2,000 es elemento clave para elección en Georgia

Aunque la discusión en el Congreso sobre el incremento del cheque de estímulo a $2,000 dólares se detuvo, el tema se volvió clave en la elección en Georgia.

Los contendientes demócratas Jon Ossoff y Raphael Warnock tomaron esa bandera como parte de su campaña, lo que obligó a los republicanos Kelly Loeffler y David Perdue a sumarse.

El presidente electo Joe Biden incluso habló del tema en su mitin del lunes, donde advirtió que si ganan los republicanos podrían bloquear el incremento de $600 a $2,000 dólares.

“Tu elección pondrá fin al bloqueo en Washington sobre el cheque de estímulo de $ 2,000”, dijo. “Si envías a los senadores Perdue y Loeffler de regreso a Washington, esos cheques nunca llegarán. Es así de simple”.

Además de ese tema, una derrota demócrata pondría en riesgo la agenda del presidente electo Biden, pues volvería a encontrar un muro en el Senado.

Sobre el tema de ayuda económica, los contendientes republicanos presionaron a sus colegas en el Senado, incluido al líder Mitch McConnell (Kentucky) para que permitieran el voto del aumento de ayuda, siguiendo la postura del presidente Donald Trump.

Si los competidores demócratas pierden no controlarán el Senado, pero la senadora Loeffler o el exsenador Perdue ganan, los republicanos mantendrán la mayoría.

Los latinos son votantes clave para los contendientes, ya que podrían ayudar a inclinar la balanza, según expertos.

¿Cometió delito Trump en la polémica llamada en la que presionó el cambio en el resultado elecotoral en Georgia?

“Lo único que quiero hacer es esto. Solo quiero encontrar 11.780 votos, que es uno más de los que tenemos porque ganamos el estado”.

Estas palabras de Donald Trump resumen uno de los últimos intentos del presidente de Estados Unidos por revertir los resultados de las elecciones del pasado 3 de noviembre, en este caso los del estado de Georgia, que dieron como ganador a su rival, el demócrata Joe Biden.

El mandatario las pronunció el sábado durante una conversación telefónica de más de una hora de duración con el secretario de Estado de Georgia, el republicano Brian Raffensperger, y representantes legales, cuyo contenido fue difundido este domingo por el diario The Washington Post.

En la grabación se puede escuchar cómo Trump presiona a Raffensperger insistiendo en que ganó las elecciones en Georgia y diciendo que no hay nada malo en decir que se han “recalculado” los votos.

En otro momento, el presidente amenaza al funcionario con posibles consecuencias legales.

“Sabes lo que hicieron y no lo estás denunciando. Eso es un delito. No puedes permitir que eso suceda. Es un gran riesgo para ti y para Ryan, tu abogado”, dice Trump.© Getty Images En Georgia ha habido una auditoria y varios recuentos de los votos, sin que cambie el resultado.

Las críticas a Trump por la llamada han sido generalizadas.

Para la vicepresidenta electa de EE.UU., Kamala Harris, la llamada de Trump fue un “descarado abuso de poder”.

Para el senador demócrata Dick Durbin, el presidente está “desquiciado”, es “peligroso” y su conversación con Raffensperger amerita “una investigación criminal”.

¿Es así? ¿Cometió Trump un delito en su conversación con el secretario de Estado de Georgia?

Los expertos no se ponen de acuerdo.

Si bien una mayoría coincide en que la actitud de Trump fue moralmente condenable o inapropiada, no hay consenso sobre si violó la ley (en el ámbito federal y/o en el estatal).

Los partidarios de acusarlo formalmente de un delito citan el título 52 sección 20511 del Código de EE.UU. que establece que cualquiera que “con conocimiento y voluntad prive, defraude o intente privar o defraudar a los residentes de un estado de un proceso electoral justo e imparcial” está violando la ley.

Otra ley federal establece que es un crimen “conspirar para herir, oprimir, amenazar o intimidar a cualquier persona en el libre ejercicio o disfrute de cualquier derecho o privilegio garantizado por la Constitución o leyes de Estados Unidos”.

A esto se le suma que en Georgia existe una ley estatal que prohíbe que se “solicite, pida, ordene, asedie o intente de cualquier otra manera hacer que otra persona se involucre” en fraude electoral.

“La razón por la que hay una posible ilegalidad es que parece que el presidente está intentando cometer fraude electoral, en ese sentido hay una posible ilegalidad federal y otra estatal”.

Para Greg Woods, profesor de Estudios Judiciales en la Universidad Estatal de San José (California), este caso es comparable al escándalo del Watergate.

“Se da el agravante de que Trump ya fue sometido a un juicio político precisamente por una llamada telefónica, hay un precedente”, apunta Woods en entrevista con BBC Mundo.

EEUU: Republicanos condenan “plan” para anular los comicios

El extraordinario empeño republicano para anular la elección presidencial fue condenado el domingo por numerosos funcionarios y exfuncionarios de la misma corriente política que han advertido que el intento para sembrar dudas en la victoria de Joe Biden y mantener al presidente Donald Trump en el cargo está socavando la confianza de los estadounidenses en la democracia.

Trump ha conseguido el apoyo de una docena de senadores republicanos y hasta 100 representantes republicanos para impugnar la votación del Colegio Electoral cuando el Congreso se reúna en sesión conjunta para ratificar la victoria del presidente electo Joe Biden por 306-232.

Ante la asunción presidencial de Biden el 20 de enero, Trump ha intensificado sus acciones para impedir la tradicional transferencia del poder, destrozando al partido.

A pesar de las acusaciones de Trump de que hubo fraude electoral, las autoridades estatales han insistido en que las elecciones se celebraron sin contratiempos y no hubo pruebas de fraude ni otras irregularidades que pudieran cambiar el resultado. Los estados han certificado sus resultados y los describieron como claros y legítimos. De las más de 50 demandas presentadas por el presidente y sus aliados para impugnar el resultado de los comicios, casi todas fueron desechadas o retiradas. La Corte Suprema federal también ha asestado un par de reveses a Trump.

En una llamada difundida el domingo, puede escucharse a Trump cuando apremia a funcionarios en Georgia a que le “encuentren” más votos.

“Las elecciones 2020 han terminado”, dijo el domingo en un comunicado un grupo bipartidista de 10 senadores, entre ellos los republicanos Susan Collins, de Maine; Lisa Murkowski, de Alaska; Bill Cassidy, de Luisiana, y Mitt Romney, de Utah.

Los senadores escribieron que continuar los intentos para sembrar las dudas en la elección “contraviene la voluntad claramente manifestada del pueblo estadounidense y sólo sirve para socavar la confianza de los estadounidenses en los resultados electorales ya decididos”.

El gobernador de Maryland, el republicano Larry Hogan, dijo: “El plan de miembros del Congreso para rechazar la certificación de la elección presidencial constituye una burla hacia nuestro sistema y quiénes somos como estadounidenses”.

El ex presidente republicano de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, dijo en un comunicado que “la victoria de Biden es totalmente legítima” y los intentos para sembrar la duda en los comicios “golpean los cimientos de nuestra república”.

La representante Liz Cheney, de Wyoming, la tercera republicana en jerarquía en la cámara baja, advirtió en un memorando dirigido a sus colegas que las objeciones a los resultados del Colegio Electoral “sientan un precedente excepcionalmente peligroso”.

Otros prominentes ex funcionarios también censuraron las actuales críticas contra los resultados electorales.

En un artículo de opinión en The Washington Post, los 10 ex secretario de defensa vivientes, la mitad de los cuales estuvo al servicio de mandatarios republicanos, exhortaron a las autoridades del Pentágono a que efectúen la transición hacia el nuevo gobierno de manera “total, cooperativa y transparente”.

También señalaron que las acciones para implicar a las fuerzas armadas de Estados Unidos en la solución de las disputas electorales “podría meternos en un territorio peligroso, ilegal e inconstitucional”.

Senador de EE.UU. entra en cuarentena días antes de elección clave en Georgia

 El senador republicano de EE.UU. David Perdue entró este jueves en cuarentena por haber estado en contacto con alguien que ha dado positivo por covid-19, algo que complica la campaña de su partido cinco días antes de las elecciones clave en el estado de Georgia.

Perdue es uno de los dos senadores republicanos que buscan la reelección en los comicios de segunda vuelta en Georgia, que se celebrarán el 5 de enero y decidirán qué partido controla el Senado durante los dos primeros años de Presidencia del mandatario electo estadounidense, Joe Biden.

El senador y su esposa han dado negativo por covid-19, pero aún así han decidido aislarse para seguir las directrices de los expertos tras conocer que un miembro de su campaña había dado positivo, informó su equipo en un comunicado.

La noticia complica la campaña para Perdue, que tendrá que dejar de hacer mítines en un momento en el que las encuestas muestran una contienda muy ajustada contra su rival demócrata, Jon Ossoff.

El martes 5 de enero también se juega la reelección la senadora republicana Kelly Loeffler, que compite contra el demócrata Raphael Warnock.

Los republicanos, que serán la oposición de Biden, solo necesitan ganar uno de los escaños que están en juego en Georgia para retener el control del Senado, dado que hasta ahora tienen asegurados 50 de los 100 asientos de la Cámara Alta.

Los demócratas, por su parte, controlan de momento 46 escaños en el Senado, más otros dos que pertenecen a independientes como Bernie Sanders que suelen votar con ellos, por lo que necesitarían ganar los dos asientos de Georgia para controlar el hemiciclo.

Aunque una doble victoria demócrata en Georgia dejaría un Senado dividido en 50 escaños de un color y otros 50 del otro, la vicepresidenta electa, Kamala Harris, podría romper cualquier posible empate, dado que su nuevo cargo implica ser también la presidenta de la Cámara Alta.

Biden conquistó en las elecciones de noviembre el estado de Georgia, tradicionalmente republicano, y se convirtió en el primer demócrata en hacerlo desde que en 1992 lo consiguiera Bill Clinton (1993-2001), pero su margen de victoria fue muy estrecho y está por ver que su partido pueda repetir la hazaña.

El presidente electo hará campaña el próximo lunes en Georgia a favor de los candidatos de su partido, mientras que el mandatario saliente, Donald Trump, también dará un mitin el mismo día en el estado para promover las candidaturas de Perdue y Loeffler.

Mientras, en Washington, el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, bloqueó por tercer día consecutivo el intento de los demócratas, respaldado por Trump, de aumentar de 600 a 2.000 dólares los pagos directos a ciudadanos debido a la crisis de la covid-19.

OEA: “elecciones de Maduro consolida la dictadura de Venezuela”

El proyecto de resolución obtuvo 21 votos a favor, tres más de los necesarios para ser aprobado. Bolivia y México votaron en contra y hubo cinco abstenciones y 6 países ausentes.

Boicoteadas por la oposición y muy criticadas por Estados Unidos, la Unión Europea y varios países de América Latina, las elecciones las ganaron la alianza de partidos que apoyan a Maduro, cuyo gobierno no es reconocido por más de 50 países, entre ellos Estados Unidos.  La oposición -que hasta ahora contaba con mayoría en la Asamblea Nacional- llamó a la abstención y sólo hubo una participación de 30% del electorado.

Régimen de Maduro “socava el sistema democrático”

La resolución condena la estrategia “consistente y deliberada” de Maduro de “socavar el sistema democrático y la separación de poderes, incluso a través de la instalación de una entidad no democráticamente electa resultante de las elecciones fraudulentas”.

 Los países señalaron que esta estrategia “consolida a Venezuela como una dictadura”. Las elecciones no fueron “libres ni justas de conformidad con las condiciones establecidas en el derecho internacional”, en un contexto donde no han sido liberados los presos políticos y hay una “falta de independencia de la autoridad electoral”, se afirma en la resolución.

En respuesta a estas elecciones, Juan Guaidó, el jefe del Parlamento que estará en funciones hasta enero de 2021, impulsa un plebiscito online en rechazo de los comicios del domingo. Guaidó es reconocido como presidente encargado por medio centenar de países, entre ellos Estados Unidos, que consideran que Maduro fue reelegido para un segundo mandato de forma irregular.

El gobierno de Maduro se retiró en abril de 2019 de la OEA y el asiento del país en la organización lo ocupa Gustavo Tarre, nombrado por la mayoría opositora de la Asamblea Nacional.

Elecciones parlamentarias en Venezuela: abstención entre 70 y 80%

La presidenta del Colegio Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, Indira Alfonzo, ofreció el primer balance de resultados de las parlamentarias y aseguró que el 31% del padrón electoral participó.

Desde la sede del Poder Electoral, Alfonzo señaló que hasta la 1:41 de la mañana del 7 de diciembre, se han transmitido el 82,35% de las actas de votación. La cantidad de votos fue de 5.264.105 a nivel nacional. 

Por su parte, la oposición venezolana consideró que en el proceso electoral convocado por el madurismo carece de legitimidad y que la abstención fue del 82% .

De acuerdo con el economista Francisco Rodríguez, solo uno de cada 5 electores inscritos votó por los candidatos del gobierno, lo que significa que el chavismo redujo en 2 millones de sufragios su resultado en comparación con las cuestionadas presidenciales de 2018.

De manera anticipada los gobiernos de Estados Unidos y Colombia indicaron que no reconocen estos resultados, mientras que el expresidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien fungió de observador en el proceso comicial indicó que espera un cambio de posición en la Unión Europea.

La situación internacional del chavismo no parece cambiar demasiado, aunque refuerza su control institucional en el país.

Elecciones legislativas en Venezuela, entre apatía y legitimidad cuestionada

Las elecciones parlamentarias en Venezuela han sido cuestionadas por gran parte de la comunidad internacional.

Indira Alfonzo, la nueva presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, anunció con entusiasmo que todo está listo para las elecciones: “Queremos decirles que todo está dispuesto; solo faltas tú, con tu voto, con tu decisión, para que el 6 de diciembre elijamos a los parlamentarios y parlamentarias de la Asamblea Nacional”, dijo.

Pero en las calles no se vio el entusiasmo electoral de otros años en el cierre de campañas. Sin duda, la pandemia ha sido un factor que contribuye a la falta de interés del electorado. Pero un factor más relevante es la posición de los diputados opositores que continúan apoyando a Juan Guaidó y cuyos partidos no van a participar en las elecciones parlamentarias por tildarlas de fraude. Los países que apoyan a la oposición tampoco reconocerán los resultados de estas elecciones, asignando poca credibilidad al proceso, por lo que se estima que la abstención podría alcanzar un 70 por ciento. Las pasadas elecciones parlamentarias de 2015 registraron una alta participación, de un 73,62 por ciento.

Las elecciones parlamentarias no solo están enmarcadas en tiempo de pandemia, sino que en Venezuela también hay una severa crisis humanitaria compleja, además de 3 años de hiperinflación, colapso de los servicios públicos y una aguda escasez de gasolina que mantiene a miles de personas haciendo filas de horas y días para poder cargar combustible.

Ausencia del sector más importante de la oposición

Son varias las irregularidades que enmarcan estas elecciones que se realizan con el propósito de recuperar el parlamento en nombre del chavismo y legitimar los procesos electorales que desde el 2018 están siendo cuestionados por evidencias de fraude. El periodista político Pedro Pablo Peñaloza indica que “la oposición venezolana encabezada por Juan Guaidó decide no participar porque precisamente cuestiona el desempeño del CNE y su nombramiento. Hay que recordar que este CNE no se escogió según lo establecido en la Constitución, sino que se pasó por encima al parlamento y el chavismo lleva este proceso de designación al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), de manera que termina imponiendo un CNE a su medida. Claramente  uno de los problemas que tiene esta elección viene de ese CNE, que no es considerado un árbitro imparcial”.

Peñaloza considera claro que “no están dadas las condiciones para una elección transparente”, comenzando por la ausencia del sector más importante de la oposición, encabezada por Juan Guaidó. “Hay que recordar que participan partidos que han sido intervenidos judicialmente por el mismo TSJ del chavismo, por lo que no puede considerarse que sean representativos de la oposición”. En consecuencia, afirma que Maduro “marcha sin enemigos en este proceso. Lo que se espera es que tenga una mayoría de los dos tercios, dado que prácticamente corre solo”. A su juicio, “esta elección ha sido diseñada para desplazar a la oposición, para liquidar a Juan Guaidó, a los principales partidos de la oposición venezolana. Ese es el plan del chavismo: arrasar con esa oposición. No por casualidad se está anunciando persecución judicial”. 

El factor internacional 

La convocatoria a las elecciones parlamentarias ha sido cuestionada por gran parte de la comunidad internacional. La Unión Europea, la OEA, el Grupo Internacional de Contacto, el Grupo de Lima, han manifestado su rechazo.

En un intento por legitimar el proceso, Nicolás Maduro, ha anunciado que habrá más de 300 expertos internacionales quienes observarán el proceso electoral. Sin ofrecer mayores detalles, dijo que los expertos provienen “de los más importantes institutos de desarrollo de técnica electoral de América Latina y el Caribe. Vienen observadores internacionales de Europa, Asia, África, América Latina, el Caribe y de Estados Unidos inclusive”, según reseña el portal de Telesur.

Extraoficialmente se conoció que entre los observadores se encuentran miembros de la CEPAL, representantes de Rusia, Turquía y el Grupo de Puebla. Eloy Torres, internacionalista, diplomático, profesor de la UCV, considera que “es significativo que justamente Rusia y Turquía, cuyos gobiernos han sido acusados de violentar las reglas de juego electoral en sus países, sean los que vengan a pontificar y a darle su buena pro a un proceso que está plagado de acusaciones”.

Torres agrega que la sociedad venezolana es una sociedad dividida: “Hay unos que plantean la urgencia de participar, porque creen en la buena fe de los representantes de gobierno, mientras otro sector de la oposición rechaza abiertamente la participación, porque considera es un proceso amañado, manipulado. Esto multiplica la tensión interna que vive Venezuela y que se ha expandido a nivel internacional por cuanto el gobierno, en efecto, busca un proceso de legitimación internacional y quizá estas elecciones le caerían como anillo al dedo”.

A juicio del internacionalista, el hecho de que la Unión Europea, Estados Unidos y la OEA no reconozcan el proceso electoral, “genera una mayor tensión. Hay varios actores internacionales que se mueven en Venezuela, unos intentan legitimar el gobierno de Maduro y otros al gobierno interino de Juan Guidó, pero en la perspectiva de que sirva a los intereses de múltiples actores que se mueven a nivel global”.

El equipo de Trump insta al Departamento de Justicia a investigar las elecciones

El equipo legal de la campaña del presidente Donald Trump instó eL jueves al Departamento de Justicia, y a “cada equivalente estatal”, a abrir una investigación en torno a las elecciones del pasado 3 de noviembre, cuyo resultados hasta la fecha proyectan que el demócrata Joe Biden será el próximo inquilino de la Casa Blanca.

“Creo que es preciso que el Departamento de Justicia -y cada equivalente estatal, fiscalías, equipos de investigación- acometa una investigación criminal completa”, sostuvo Sidney Powell, asesora del equipo legal de Trump, durante una rueda de prensa celebrada en Washington DC.

Desde la jornada electoral, los asesores de Trump y algunos miembros del Partido Republicano han iniciado una cruzada legal en los tribunales con el propósito de parar el escrutinio, ampliar los plazos de votación, reclamar tres pies más de acceso a sus interventores o invalidar miles de papeletas, según el distrito o el estado.

En la gran mayoría de estos pleitos, la justicia ha desestimado las alegaciones debido a la falta de pruebas que avalen que se han producido incidentes de relevancia que pudieran haber alterado el resultado los comicios. En varias ocasiones, las autoridades locales, incluso siendo republicanas, han tenido que salir a desmentir que se hayan producido irregularidades en sus jurisdicciones.

“Muchas de las jurisdicciones que han sufrido problemas, pueden no haber sido conscientes de estos problemas”, afirmaba hoy Powell, antes de concluir, con un quebranto en la voz: “pero muchos, sí”,

La falta de pruebas que sustenten su acusaciones de fraude se han convertido en uno de los principales obstáculos a los que se enfrenta el mandatario para poder revertir las actuales proyecciones, y en ese sentido una investigación federal por parte de la cartera de Justicia podría dar una cierta credibilidad a las acusaciones y, ya de paso, asumir el gasto de las pesquisas.

Biden consigue gana en Georgia y Arizona y sigue sumando colegios electorales

El resultado final de las elecciones presidenciales de Estados Unidos celebradas el pasado 3 de noviembre es de 306 votos electorales para el demócrata Joe Biden y 232 para el presidente republicano Donald Trump. Las últimas proyecciones de los grandes medios llegaron entre el jueves por la noche y este viernes a mediodía (hora estadounidense) en los tres Estados que quedaban por adjudicar, donde las diferencias han sido mínimas. Trump es el décimo presidente en la historia en perder la reelección y el primero en este siglo.

Nueve días después de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, este jueves por la noche todos los grandes medios estaban por fin en condiciones de proyectar matemáticamente la victoria de Joe Biden en el Estado de Arizona. El margen es mínimo, un 0,36%, que se traducía en apenas 11.000 votos de diferencia de un total de 3,3 millones. Sin embargo, los modelos matemáticos de NBC, CNN y The New York Times consideraron que la tendencia hace imposible que Donald Trump pueda darle la vuelta al resultado. Associated Press, The Wall Street Journal y Fox News dieron Arizona a Biden la misma noche de las elecciones, pero el estrechísimo margen de votos había evitado el consenso hasta ahora.

El viernes a mediodía, los mismos modelos de proyección daban finalmente la victoria a Biden en Georgia por apenas el 0,3% de los votos y a Trump en Carolina del Norte con un 1,3% de ventaja. Los Estados ya están certificando estos días sus elecciones y acabarán de hacerlo el próximo día 10 de diciembre. La victoria final de Biden deja un mapa en el que los demócratas han dado la vuelta nada menos que a cinco Estados ganados por Trump en 2016: Michigan, Wisconsin, Pensilvania, Georgia y Arizona. Además, Biden ha sacado más de cinco millones de votos más que Trump.

Las aspiraciones de Trump de llevar el resultado a los tribunales, o de convencer a los estadounidenses de que ha sido una elección ajustada que ha caído del lado demócrata debido a malas artes, se alejaron casi definitivamente este viernes ante la vista del mapa definitivo. Biden no solo ha recuperado la llamada muralla azul de los Estados industriales del Medio Oeste, cuya base sindical había sido leal a los demócratas hasta que llegó Trump. Además ha dado la vuelta, aunque sea por la mínima, a dos Estados tradicionalmente republicanos, una victoria que envían señales preocupantes sobre el futuro del partido de Trump.

Joe Biden es el primer demócrata que gana en Arizona desde 1996. Aquel año, Bill Clinton se adjudicó el Estado tradicionalmente republicano, hogar de Barry Goldwater, pero fue porque un tercer candidato dividió el voto republicano. Antes de Clinton, Arizona no votaba por un demócrata desde Harry Truman en 1948. En el caso de Georgia, ese Estado sureño no votaba demócrata desde Clinton en 1992, y básicamente por el mismo fenómeno de división del voto conservador. Antes de eso, Georgia había votado al demócrata Jimmy Carter (1976 y 1980), porque era senador por ese Estado. El sur de Estados Unidos dejó de votar demócrata a partir de los años 60.

La victoria de Biden en Arizona tiene un especial significado. Se trata de un objetivo de los demócratas desde hace una década, cuando a través de organizaciones de inmigrantes y sindicatos comenzaron a registrar y movilizar masivamente a una población mexicoamericana que hasta entonces había vivido marginada de la política. Hoy, el electorado latino alcanza los casi 1,2 millones, el 23% del censo electoral de Arizona, un porcentaje superior a Nevada o Colorado.

Aparte del voto mexicoamericano, Biden ha contado con la ayuda, aún por cuantificar, de un sector republicano que rompió con Trump por sus insultos al senador John McCain, verdadero mito político en Arizona. Desde el verano, se podían ver en Phoenix carteles de “republicanos por Biden”, un fenómeno de rechazo al presidente que no se ha dado tan abiertamente en otros Estados. La propia viuda del senador, Cindy McCain, la matriarca del Partido Republicano de Arizona, apoyó públicamente a Biden, ha hecho campaña por él y es miembro de su equipo de transición. Biden y McCain eran amigos en el Senado.

Arizona era, además, la última joya republicana del Oeste, donde todos los Estados con cierto peso de población han ido cayendo del lado demócrata en una tendencia consistente desde hace 25 años. La población latina, joven y urbana hizo demócrata California en el cambio de siglo, y después el fenómeno se fue repitiendo en Nevada y Colorado. Con Arizona, que no había votado demócrata en este siglo, cae una de las piezas más preciadas de los republicanos en el Oeste. Ni Nevada, ni Colorado, ni California han vuelto atrás después de votar demócrata.

En Georgia, Biden ha conseguido una victoria histórica gracias a años de movilización del voto afroamericano. La principal responsable de organizar a esa comunidad ha sido Stacey Abrams. Tras su intento fallido por ser gobernadora en 2018, Abrams inició el movimiento que ha cimentado una victoria demócrata de la que ambos partidos van a sacar lecciones.

A la victoria de Biden en Arizona se suma además la del astronauta Mark Kelly, que se presentaba al Senado como demócrata y que ganó su escaño por un margen mayor que Biden. Arizona no tenía dos senadores demócratas a la vez desde los años 50. Kelly tomará posesión a finales de noviembre, pues sustituye a la republicana Martha McSally, que no fue electa, sino que fue designada por el gobernador para ocupar el escaño de John McCain. Ahora, lo ocupará un demócrata.

En Georgia, la movilización demócrata ha permitido aspirar a los dos escaños del Senado por ese Estado. Los candidatos demócratas no han ganado, pero han conseguido forzar segundas vueltas que se celebrarán el próximo 5 de enero. Gracias a eso, y a las victorias en Arizona y Colorado, el control republicano del Senado está en el aire.

¿Quién decide realmente el ganador de las elecciones en Estados Unidos?

Las elecciones presidenciales de Estados Unidos todavía no tienen un ganador oficial, aunque a Joe Biden le dicen ya ampliamente presidente electo de ese país.

Así es desde que el pasado sábado 7 de noviembre, según las proyecciones de resultados, el aspirante demócrata sobrepasó la cifra de 270 votos del Colegio Electoral (de 538) necesarios para llegar a la presidencia.

Y Biden pronunció ese mismo día su discurso de victoria, precedido por la vicepresidenta electa Kamala Harris, y desde entonces ha comparecido públicamente en distintas ocasiones para hablar de sus planes de gobierno.

Sin embargo, esas proyecciones sobre quien es el “presidente electo” que hacen los grandes medios con el trabajo de expertos han venido acompañadas tradicionalmente del reconocimiento por parte de quien ha perdido.

Pero este año, el presidente Donald Trump no ha reconocido la derrota y su equipo de campaña ha presentado una serie de demandas legales en varios estados clave para disputar los resultados.

En una de sus múltiples reacciones en redes sociales, el mandatario afirmó que ni los medios ni las encuestadoras tienen la potestad de declarar quién es el presidente.

¿Cómo se decide entonces?

Un sistema complejo

A diferencia de muchos otros países, Estados Unidos no tiene un órgano electoral central que dirima y certifique los resultados de los comicios nacionales.

Y los medios hacen sus proyecciones cuando su equipo de expertos está muy seguro de que se trata de algo irreversible. Tanto es así que ese anuncio suele ser suficiente para hablar de un ganador de las elecciones, aunque no haya sido oficialmente confirmado.

Un ejemplo de esto es la reacción de Ivanka Trump, hija del presidente, cuando la agencia Associated Press proyectó el miércoles la victoria de su padre en Alaska:

En 2020, sin embargo, estamos ante una situación anómala por varias razones.

Por un lado, la pandemia de coronavirus y las consecuentes precauciones fomentaron que el voto por correo aumentara enormemente, lo que ha hecho que el recuento en algunos lugares sea más lento.

Por otro, hay un presidente que no está dispuesto a asumir las proyecciones de los estados que pueden terminar por darle la victoria a Biden, rompiendo con una tradición en la que el perdedor reconoce la derrota y ofrece su colaboración al presidente electo.

En lugar de eso, la campaña de Trump y su equipo legal han presentado demandas en algunos estados clave para bloquear el proceso por el que sus autoridades electorales certifican los resultados.

¿A qué nos referimos?

En qué consiste la certificación

La certificación de resultados es un paso que los estados adoptan para que el ganador de las elecciones en ese territorio pueda ser oficialmente confirmado.

Los resultados que se dan en la noche electoral se consideran no oficiales y las autoridades de cada estado se toman un tiempo después de los comicios para terminar de contar las boletas.

Para verificar los resultados, los funcionarios vuelven a comprobar los totales de los votos y confirman que el manejo de las papeletas fue el adecuado.

El acto de la certificación lo hace típicamente el jefe del órgano electoral estatal, el gobernador o una junta de miembros de las campañas.

Cada estado tiene procesos diferentes para verificar el conteo final de votos antes de que las autoridades certifiquen formalmente los resultados.© Reuters El Congreso puede jugar un papel de árbitro en la designación del presidente.

El proceso dura unas semanas, en las que cada condado certifica los resultados de su región y los presenta ante las autoridades electorales estatales dentro de un plazo que varía de un lugar a otro.

Muchos de los estados han cumplido ya ese trámite, pero en varios de los territorios clave el plazo de certificación sigue abierto:

  • En Nevada, la fecha límite es el 16 de noviembre.
  • En Wisconsin, los condados deben suministrar los resultados certificados a la comisión electoral del estado antes del 17 de noviembre.
  • En Georgia, donde hasta este jueves no se había proyectado ganador y Biden aventajaba a Trump por unos 15.000 votos, el plazo concluye el 20 de noviembre.
  • En Michigan y Pensilvania, los condados deben certificar los resultados para el 23 de noviembre.
  • En Arizona, que hasta este jueves tampoco tenía ganador, la fecha límite es el 30 de noviembre.

En dos de esos estados, Wisconsin y Georgia, se ha anunciado que habrá recuento de votos, una acción que solo puede comenzar una vez hecha la certificación.

Por qué es importante

Las autoridades electorales de cada estado se toman su tiempo en verificar los resultados para asegurar la precisión del cómputo final y detectar posibles problemas técnicos, errores humanos o fraude; esto último, según datos históricos, es muy poco común en EE.UU.

Estos pasos de verificación y el acto de certificación no suelen producir drásticos cambios respecto a las proyecciones.