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Países de la UE empiezan a mirar a Rusia ante la falta de vacunas

Eslovaquia se convirtió en el segundo país de la Unión Europea en recibir dosis de la vacuna rusa Sputnik V, luego de que este lunes (01.03.2021) llegaran al aeropuerto de Kosice las primeras 200.000 dosis de las dos millones encargadas a Rusia. Antes, Hungría había recibido cargamentos provenientes de Moscú. República Checa también adquirirá la fórmula desarrollada por el Instituto Gamaleya.

El presidente checo, Milos Zeman, contó el domingo 28 d febrero que había escrito una carta a su par Vladimir Putin pidiéndole suministros de Sputnik V. “La información procedente de la embajada rusa sugiere que podría llegar en los próximos días”, aseguró el dirigente, quien dejó entrever que también aceptaría dosis de la vacuna china de Sinopharm, que también está siendo utilizada por Hungría.

Las razones para este giro es solo uno: la escasa provisión de dosis que ha repartido hasta la fecha la Unión Europea, que dependiente de las entregas de Pfizer/BioNTech, Moderna y AstraZeneca -todos con problemas de suministro-, ha sido incapaz de avanzar a paso firme en la estrategia de inoculación. “Créanme cuando les digo que los otros estados miembros de la UE también pedirán la vacuna Sputnik dentro de algunos meses”, apuntó el primer ministro checo, Andrej Babis, reflejando el estado de ánimo que impera en ciertos países del bloque.

El hecho de que ni Sputnik ni la fórmula de Sinopharm hayan recibido la aprobación de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) no ha detenido a estos gobernantes. Sin ir más lejos, el ministro de Salud eslovaco, Marek Krajci, firmará una normativa que permite el uso de la vacuna rusa en territorio eslovaco, saltándose el paso por Bruselas. Sin embargo, podría ser que eso pronto no sea necesario, pues el Fondo de Inversiones Directas Ruso (FIDR) espera comenzar esta misma semana el proceso de autorización en la Unión Europea (UE) de la Sputnik V.

Austria ya ha criticado lo que considera “titubeos” de la EMA en la autorización de vacunas, algo que, según advirtió, puede provocar que los Estados miembros acaben actuando por su cuenta. El canciller de ese país, Sebastian Kurz, no ha querido perder tiempo y ya conversó con Vladimir Putin el pasado 26 de febrero sobre la “posibilidad” de suministrar la vacuna también a Viena y de producir el fármaco de forma conjunta. Moscú ha reconocido que la demanda es demasiado elevada y por sí solo es incapaz de satisfacerla. Por eso otros países comenzarán a producir la Sputnik.

Incluso el Gobierno de Alemania ya señaló que no rechazará la entrada de vacunas rusas, ni tampoco chinas, si estas son certificadas como “seguras y efectivas” y autorizadas para su empleo en la Unión Europea (UE). “Si la vacuna rusa o cualquier otra cumple ese proceso y se demuestra su seguridad y efectividad, entonces se puede emplear en Alemania o en cualquier otro país de la UE”, dijo el portavoz de la canciller Angela Merkel.

Fuera del ámbito de la UE, Serbia y Bosnia y Herzegovina también usan la Sputnik V para vacunar a su población.

Biden y la relación con Europa: “Estados Unidos está de vuelta”

En su primera participación en la Conferencia de Seguridad de Múnich, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, aseguró este viernes (19.02.2021) que la “alianza transatlántica” entre su país y Europa “ha vuelto” tras cuatro años de tensiones. Asimismo, recalcó que Washington buscará recuperar la confianza europea, trizada tras el período de Donald Trump en la Casa Blanca.

Biden sostuvo que trabajará de cerca con sus “socios europeos y capitales a lo largo del continente, desde Roma a Riga”. El líder demócrata profundizó el concepto: “Estoy enviando un mensaje claro al mundo. Estados Unidos está de vuelta. La alianza transatlántica está de vuelta”.

Para ser aún más preciso, en su intervención virtual en el encuentro que se realiza cada año en el sur de Alemania, sostuvo que el compromiso de Washington con la OTAN es absoluto. “Doy la bienvenida a las inversiones europeas en capacidad militar que hacen posibles nuestras defensas compartidas”, expresó. “Un ataque a uno de nosotros en un ataque a todos. Ese es nuestra posición inquebrantable”, agregó.

En el encuentro participaron también de forma remota la canciller de Alemania, Angela Merkel, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron.

China, Rusia e Irán

Asimismo, llamó a Europa a prepararse, junto a Estados Unidos, para una “competencia estratégica a largo plazo con China”, que será “dura”. A juicio del presidente de la principal potencia del planeta, “podemos hacer frente a los abusos económicos del gobierno de China y a la coerción que socava los fundamentos del sistema económico internacional”, pero debe ser un trabajo mancomunado.

Solo de esa forma, tanto Estados Unidos, Europa y también Asia, “podrán asegurar la paz y defender nuestros valores comunes y el avance de la prosperidad por todo el Pacífico”. Por otro lado, Biden aseguró que “afrontar la temeridad de Rusia y su pirateo de redes informáticas en EE.UU., en Europa y el mundo se ha vuelto crucial para proteger los retos de seguridad colectivos”.

Biden también tuvo palabras para la crisis climática, señalando que los acuerdos de mínimos ya no son suficientes, y que el mundo debe aspirar a planes más ambiciosos para frenar el cambio climático. También dijo que Washington está dispuesto a “negociar” con Irán y el resto de los países que firmaron el Acuerdo Nuclear de 2015, pero explicó que, a cambio, es necesario enfrentar las “actividades desestabilizadoras” de Teherán en Medio Oriente.

La canciller de Alemania, Angela Merkel, valoró y elogió la “nueva disposición” de Estados Unidos, pero advirtió que “a las palabras hay que aportar resultados”.

UE compra 300 millones de dosis adicionales de la vacuna de Moderna

La Comisión Europea (CE) aprobó este miércoles (17.02.2021) un acuerdo con la farmacéutica estadounidense Moderna para adquirir 300 millones de dosis más de su vacuna para los países de la Unión Europea (UE).

Estos lotes se sumarán a los 160 millones de dosis que ya había acordado con la empresa el año pasado.

Con el nuevo acuerdo, la UE se asegura hasta 2.600 millones de dosis de vacunas de seis fabricantes, detalló la CE.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, hizo este anuncio en una rueda de prensa para presentar la nueva estrategia de la Unión Europea para impulsar la investigación, producción y autorización de vacunas contra las nuevas variantes del coronavirus.

Vacuna de Moderna tiene eficacia superior a 90%

Según Von der Leyen, que negocia contratos con los productores de vacunas en nombre de los 27 Estados miembro, el acuerdo proporciona 150 millones de dosis este año y una opción para adquirir otros 150 millones de dosis en 2022.

Aprobado a principios de enero, el medicamento de Moderna fue el segundo de tres en recibir luz verde para su uso en la UE. El primer pedido de la CE de 160 millones de dosis de la vacuna, que requiere dos inyecciones para la inoculación, se realizó en noviembre.

La vacuna de Moderna ofrece un alto nivel de protección contra COVID-19, pues los ensayos clínicos mostraron una eficacia superior a 90%.

Europa aguarda la Navidad con restricciones y esperando vacunación

Europa espera las fiestas de Navidad con récord de muertos en Alemania, confinamientos estrictos en ciudades como Londres y toques de queda en Francia, mientras en España los contagios repuntan de nuevo a la espera de la vacuna, informaron las autoridades este miércoles (16.12.2020).

Alemania informó que iniciará la vacunación contra el COVID-19 el 27 de diciembre, adelantándose a un anuncio de la Unión Europea sobre el comienzo de la campaña un “mismo día”, antes de fin de año, en todos sus países, que están aumentando las restricciones de cara a la Navidad.

“Comenzaremos tan pronto como sea posible la vacunación todos juntos, los 27, el mismo día, de la misma manera que hemos atravesado juntos esta pandemia”, anunció la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen ante el Parlamento Europeo.

Cientos de detenidos en nuevas protestas en Bielorrusia

Nuevamente miles de bielorrusos salieron a las calles este domingo (29.11.2020) para exigir la renuncia del presidente Alexandr Lukashenko, a quien acusan de fraude en las pasadas elecciones del 9 de agosto. Para evitar la represión policial, los grupos opositores hicieron debutar una nueva táctica, que no impidió que más de 300 personas fueran detenidas por las fuerzas de seguridad del régimen.

En la capital, Minsk, los manifestantes se reunieron en zonas residenciales y posteriormente se plegaron a marchas más numerosas. Bajo la nieve, muchos portaban la bandera blanca y roja que se ha convertido en un símbolo de la oposición. En otras grandes ciudades, como Grodno, Brest y Vitebsk, también hubo protestas, que se han repetido cada fin de semana desde el triunfo electoral, cuestionado tanto dentro como fuera del país, de Lukashenko.

El grupo defensor de los derechos humanos Viasna entregó una lista con 330 personas que fueron detenidas. Las fuerzas policiales, en tanto, reconocieron 250 detenciones. La semana pasada hubo 300 personas atrapadas por los agentes, y una semana antes esa cifra se alzó hasta los 1.000.

Agentes bielorrusos.

Brutalidad policial

Las reuniones barriales son un intento de la oposición por evitar las detenciones masivas que ocurrieron en otras jornadas, pues se consideró que la actuación violenta de las unidades especiales de represión del régimen se vería dificultada por la dispersión distrito a distrito de las manifestaciones.

La nueva táctica, sin embargo, no impidió que hubiera numerosas detenciones ni tampoco logró evitar la violencia policial o el uso de gas lacrimógeno y granadas aturdidoras contra manifestantes pacíficos, tal y como se puede ver en las imágenes difundidas por el portal independiente TUT.by. También hay registros de golpizas y otras acciones violentas por parte de los agentes.

“Apoyaré a todos los que vayan a la marcha del barrio este domingo. Después de todo, ya hemos recorrido un camino enormemente difícil”, señaló la líder de la oposición bielorrusa en el exilio, Svetlana Tijanovskaya, en un video colgado antes de la marcha en su canal de Telegram. Tijanovskaya, que es considerada vencedora en las elecciones de agosto por la oposición, tuvo que huir a Lituania tras ver su seguridad en peligro.

EEUU y Europa responden con estrategias distintas a brotes del COVID-19

Los casos de coronavirus van al alza en Europa y en muchos lugares de Estados Unidos, pero las respuestas que han adoptado sus gobiernos son completamente diferentes: Las autoridades de Irlanda, Francia y otras regiones europeas están imponiendo toques de queda y restringiendo las reuniones, mientras que los gobernadores estadounidenses se resisten a ordenar el uso de mascarillas o a implementar medidas más agresivas.

Los profundos contrastes en las gestiones para contener los contagios se dan en medio de brotes en ambos lados del Atlántico que activan alarmas similares, como el decreciente número de camas de hospital disponibles y el aumento en la tasa de mortalidad.

Los gobernadores de estados como Tennessee, Oklahoma, Nebraska y Dakota del Norte han recibido exhortos de médicos y funcionarios de salud pública para ordenar el uso de mascarillas.

En Utah, el repunte de casos desde que las escuelas reabrieron ha creado una dinámica que el gobernador Gary Herbert ha calificado como “insostenible”.

Pero las escuelas siguen dando clases, y Herbert, quien ha sido presionado por residentes que se oponen al uso de mascarillas, se ha resistido a implementar un mandato a nivel estatal. En lugar de eso, la semana pasada anunció que se requerirían únicamente en los seis condados con las tasas de infección más altas, mientras que los demás establecerían sus propias reglas. En tanto, muchos hospitales están llegando a un punto de quiebre.

“No sólo manejamos (los casos de) Covid-19. También tenemos ataques cardiacos y derrames cerebrales, fallas respiratorias y todas esas otras cosas que necesitan terapia intensiva”, dijo el doctor Kencee Graves, director médico de atención de pacientes internados del hospital University of Utah Health, ubicado en Salt Lake City. La unidad de terapia intensiva del hospital estaba a su máxima capacidad a finales de la semana pasada, lo que obligó a que se reabriera una unidad de respaldo.

En Oklahoma, donde el número de personas hospitalizadas por coronavirus ha alcanzado niveles récord, los médicos han exigido a las autoridades tomar más medidas.

“Cuanto antes nos cuidemos unos a otros, usemos mascarillas, nos distanciemos físicamente, más pronto podremos realizar algunas reuniones de una manera segura”, dijo Graves.

“Necesitamos órdenes de uso de mascarillas para proteger más a nuestros ciudadanos de Oklahoma”, tuiteó el sábado el doctor George Monks, presidente de la asociación médica del estado.

Pero el gobernador Kevin Stitt ha dicho en repetidas ocasiones que no planea tomar ese camino, citando inquietudes sobre cómo se haría valer una orden como esa.

Las autoridades de sanidad de Oklahoma reportaron el martes una cantidad récord de 821 personas hospitalizadas por coronavirus o que están bajo investigación por la enfermedad. Wyoming también reportó un máximo de pacientes hospitalizados con Covid-19.

Los casos nuevos de coronavirus en Estados Unidos han ido al alza en las últimas semanas, de un promedio diario de aproximadamente 42,000 a principios de octubre a unos 58,000 —el nivel más alto desde finales de julio_, de acuerdo con la Universidad Johns Hopkins.

La dinámica contrasta fuertemente con Europa, donde las autoridades de la región lidian con un repunte similar con medidas como nuevos confinamientos y aplicaciones de teléfono que rastrean la propagación del virus.

En Irlanda, el primer ministro Micheál Martin anunció medidas de confinamiento que entrarán en vigor el miércoles a la medianoche y que incluyen el cierre de todos los negocios no esenciales, limitar los restaurantes a únicamente servicio para llevar y requerir que la gente permanezca a tres millas a la redonda de sus hogares, así como prohibir las visitas a otras viviendas.

Sin embargo, a medida que los casos de coronavirus aumentan, algunas decisiones de los líderes europeos para imponer nuevas restricciones se enfrentan a una dura oposición a nivel local. Luego de un tenso enfrentamiento, el gobierno británico anunció el martes que no alcanzó un acuerdo con el alcalde de Gran Manchester, Andy Burnham, quien ha rechazado implementar nuevas medidas estrictas sin un apoyo financiero para los trabajadores y negocios que se verán más afectados.

Pero el primer ministro Boris Johnson anunció el martes que impondría las restricciones, provocando críticas de Brunham.

Y en Holanda, que tiene una de las tasas de infección más altas de Europa, un juez en La Haya rechazó una apelación presentada por más de 60 bares y restaurantes holandeses para anular una orden de cierre de cuatro semanas emitida por el gobierno.

París en “alerta máxima”: cierran los bares por rebrotes

El primer café de la mañana y la última copa de vino de la noche: los bares de París son centros de vida social. A partir de hoy martes, sin embargo, tendrán que cerrar durante 14 días para contener una nueva ola de infecciones por coronavirus. La capital francesa ha declarado el más alto nivel de alerta e intenta, con restricciones parciales a la vida pública, evitar otro bloqueo total.

Freno de emergencia

El prefecto de policía de París calificó las nuevas reglas como una “maniobra de frenado” ante una epidemia que se está extendiendo demasiado rápido. Como resultado, una serie de nuevas restricciones entrarán en vigor este martes. Los cierres de los bares serán, probablemente, las más notables para la mayoría de los parisinos. La asociación de hostelería ya está preocupada por su supervivencia a largo plazo: la jornada reducida, que el gobierno ha extendido ahora hasta fin de año, no puede absorberlo todo y seguramente se perderán empleos.

Los bares cierran por al menos dos semanas.

También estará prohibida la venta de alcohol y la música en lugares públicos después de las diez de la noche. Así como las fiestas de estudiantes y las reuniones de más de diez personas en público. Se permiten bodas en iglesias y oficinas de registro con hasta 30 personas, pero la celebración posterior, por ejemplo, en un restaurante, no. Los pabellones deportivos, piscinas y gimnasios permanecen cerrados, excepto para las escuelas.

Las universidades deben limitar el acceso de los estudiantes al 50 por ciento de su capacidad, lo que significa que las grandes salas de conferencias solo pueden estar ocupadas a la mitad. Restricciones similares se aplican a las instalaciones deportivas al aire libre y a los centros comerciales: allí, solo se permitirá un visitante en un área de cuatro metros cuadrados, lo que significa que los inspectores volverán a las entradas que restringen el acceso.

El transporte público seguirá funcionando en el área metropolitana de París, pero el ministro de Trabajo ha pedido a toda Francia trabajar desde casa tanto como sea posible, especialmente en las zonas rojas del país.

Restaurantes, aún abiertos

Por ahora, los restaurantes quedan excluidos del nuevo cierre parcial de la vida pública. Aunque deberán registrar los nombres y las direcciones de sus visitantes, para facilitar el seguimiento de las cadenas de infección. Solo seis personas pueden sentarse en una mesa y las que no estén comiendo deben usar una máscara. Veremos qué tan bien funciona esto con los franceses, en especial entre quienes aparecen cada vez más individualistas, rebeldes frente a estas reglas motivadas por el coronavirus.

Los restaurantes seguirán abiertos, por ahora.

La regulación especial para la gastronomía se considera parte de un compromiso, pues un segundo cierre de los restaurantes a finales de septiembre provocó protestas y desobediencia civil en ciudades como Marsella. Y, por cierto, esta ciudad pretende ahora romper con las regulaciones que llegan centralmente de París y establecer su propia autoridad para combatir la pandemia.

Las nuevas restricciones deberán comprobarse en dos semanas, para ajustarlas según el aumento de las infecciones. La esperanza es que estas medidas parciales eviten cierres más drásticos. La paralización total de la economía francesa provocó ya, esta primavera, una caída de la producción económica de casi el 14 por ciento.

Recientemente, casi se habían recuperado los valores anteriores a la crisis del COVID-19 y había esperanzas de una recuperación significativa. Así que el miedo a un segundo encierro es aún mayor ahora. Cuantas más partes de la economía tengan que ser nuevamente paralizadas, más duradero será el daño, temen los economistas.

Miedo a un segundo confinamiento

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, espera, a pesar de las nuevas restricciones, que “la vida en la ciudad pueda continuar, económica, cultural y socialmente”. Los teatros, cines y museos permanecen abiertos, aunque con un número limitado de visitantes. Sin embargo, la capital ya está sufriendo masivamente la crisis del coronavirus, dice Hidalgo: “La situación económica se ha deteriorado mucho, porque somos una ciudad que depende de los visitantes internacionales”.

París registró este verano 16 millones de turistas menos de lo usual. Los barcos de excursión por el Sena apenas tenían demanda. Los famosos grandes almacenes y boutiques de lujo permanecían vacíos. La capital ha perdido alrededor de 7 mil millones de euros en ingresos. A nivel nacional, suman hasta 40 mil millones de euros menos en las arcas, debido al colapso del turismo.

Las nuevas restricciones han sido provocadas ahora por un rápido aumento en el número de infecciones en el área metropolitana de París, donde las cifras superaron ya los 250 casos por cada 100.000 habitantes. Actualmente, el 36 por ciento de las camas de cuidados intensivos en los hospitales están ocupadas.

“Tenemos 3.500 casos nuevos en el área metropolitana de París todos los días”, y hay 203 fuentes de infección conocidas, por ejemplo, en empresas o residencias de ancianos, dijo Aurélien Rousseau, jefe de la autoridad sanitaria local, en rueda de prensa con el alcalde y el jefe de Policía.

Francia intenta evitar mayores pérdidas económicas.

Falta personal sanitario

Aunque ahora hay suficientes ventiladores, ropa protectora y medicamentos para luchar contra una segunda ola de infección, falta personal: “La presión sobre el personal médico es muy alta”, explicó Rousseau. En las próximas dos semanas, se verá si las unidades de cuidados intensivos llegarán a ocuparse nuevamente al 50 por ciento. Los números están aumentando continuamente, advirtió.

Además, hay otra vez alarma en los hogares de ancianos de la región, donde uno de cada seis reporta nuevos casos de coronavirus. Sin embargo, no se reintroducirá la draconiana prohibición de visitantes de la primavera. Los administradores de viviendas y las familias protestaron contra esto y se quejaron de la soledad de los residentes de las casas. Ahora, al menos dos miembros de la familia deben ser admitidos tras registrarse.

Al igual que otros países de Europa, Francia está tratando de encontrar un equilibrio entre un aumento peligroso de las infecciones, combinado con la sobrecarga del sistema de salud, y la contención del daño económico. En primavera, París emitió reglas extremadamente rígidas e incapacitó en gran medida a sus ciudadanos. Ahora, está por verse cuánta disposición a cooperar con las autoridades aún tienen los franceses y si el medio frenazo de la vida pública que comienza este martes es suficiente para contener la pandemia.

Estalló la guerra entre Armenia y Azerbaiyán

La posibilidad de una nueva guerra entre naciones tiene en vilo al mundo.

El hasta ahora latente conflicto de Nagorno Karabaj, el más antiguo en el espacio postsoviético, escaló este fin de semana con violentos choques en el territorio separatista disputado por Armenia y Azerbaiyán que amenazan con una nueva guerra a gran escala en el Cáucaso Sur.

“Estamos al borde de una guerra a gran escala en el Cáucaso Sur, que puede tener consecuencias impredecibles. La guerra puede ir más allá de las fronteras de la región y extenderse“, dijo el primer ministro armenio, Nikol Pashinián, en un mensaje televisado a la nación.

Armenia y Azerbaiyán se encuentran en estado de guerra desde 1991, si bien tres años después firmaron un alto el fuego, vigente hasta hoy día aunque con violaciones denunciadas por ambas partes.

En su discurso de algo más de siete minutos, Pashinián afirmó “desde esta mañana Nagorno Karabaj es víctima de una agresión del Ejército azerbaiyano. Los bombardeos afectan a la población civil y la capital (de Nagorno Karabaj), Stepanakert”.

El gobierno de Bakú (capital de Azerbaiyán) afirma haber lanzado una “contraofensiva” tras haber registrado ataques a gran escala por parte del Ejército armenio contra sus posiciones y asentamientos civiles ubicadas en primera línea de la zona de conflicto.

Por pandemia mundial, británicos y alemanes no pasarán sus vacaciones en las islas Baleares de España

Todos los turoperadores alemanes han decidido cancelar desde el sábado sus viajes organizados a las Islas Baleares tras la advertencia del Gobierno alemán por el repunte de los casos de coronavirus en España, informó la Asociación Alemana de Turismo (DRV). Este pasado viernes, la mayor turoperadora del mundo, TUI, anunció la cancelación de los paquetes de viaje a España, a excepción de las Islas Canarias.

La organización ha explicado en un comunicado que es un “procedimiento normal” que los turoperadores cancelen los paquetes cerrados si el gobierno desaconseja los desplazamientos a una región, tal y como hizo este viernes Berlín para toda España (excepto Canarias) por motivo de la pandemia de covid-19. Las cancelaciones se irán anunciando de semana en semana, para poder ir analizando la situación sanitaria en las islas y actuar de forma proporcionada.

La DRV señaló asimismo que en estos momentos están veraneando en las Islas Baleares unos 30.000 alemanes con viajes organizados y dijo no poder estimar cuántos tratarán de adelantar el regreso a casa tras la decisión del Ejecutivo alemán.

TUI garantizará un cambio de reserva a las personas que aún no hayan comenzado sus vacaciones

La alemana TUI, el mayor turoperador del mundo, ya ha anunciado que facilitará el regreso anticipado a sus clientes en España y que permitirá un cambio de reserva a quienes aún no hayan comenzado las vacaciones. Los hosteleros de las Islas Canarias confían en que parte de las cancelaciones de Baleares deriven en un cambio a su territorio y así, poder salvar parte de la temporada.

El Gobierno alemán incluyó el viernes a España, salvo las islas Canarias, en la lista de regiones de riesgo a las que se desaconseja viajar, en las que se encuentran cerca de 140 países. La decisión se tomó en base a una serie de criterios, entre los que se incluye el número relativo de casos. A partir de 50 nuevos infectados en siete días por cada 100.000 habitantes, el Instituto Robert Koch, centro epidemiológico de referencia en Alemania, los denomina zonas de riesgo. Hasta ahora estaban dentro de esta clasificación cinco comunidades autónomas españolas: Cataluña, Aragón y Navarra, que fueron incluidas a finales de julio, y Madrid y País Vasco, desde el pasado día 10.

La decisión de Alemania, dos semanas después de que Reino Unido impusiera una cuarentena para las personas que regresaran a su país desde España debido a los datos de aumento de los contagios ha terminado de dar la puntilla definitiva al turismo español. Británicos y alemanes son los dos principales grupos de turistas que eligen España como destino internacional para pasar sus vacaciones.

Para España el turismo es su principal sector económico, tanto por porcentaje del PIB como por empleo.

La gestión del virus en EEUU provoca desconcierto en Europa

El fracaso de Estados Unidos a la hora de contener los contagios de coronavirus en el país ha provocado desconcierto y alarma en Europa, mientras el país más poderoso del mundo se acerca a un récord global de 5 millones de contagios confirmados.

Quizá en ningún lugar fuera de Estados Unidos se ve la fallida gestión estadounidense con más consternación que en Italia, que fue la zona cero de la epidemia europea. Los italianos no estaban preparados cuando el brote estalló en febrero, y el país sigue teniendo una de las peores cifras oficiales de muertos, con 35.000 fallecidos.

Pero tras una estricta cuarentena de 10 semanas, un cuidadoso rastreo de nuevos brotes y una aceptación generalizada del uso de mascarillas y el distanciamiento social, Italia se ha convertido en un modelo de contención del virus.

“¿No les preocupa su salud?” preguntó sobre los estadounidenses Patrizia Anotnini, equipada con una mascarilla para pasear con amigos junto al lago Bracciano, al norte de Roma. “Tienen que tomar nuestras precauciones (…) Necesitan una cuarentena de verdad”.

Buena parte de la incredulidad en Europa deriva del hecho de que Estados Unidos tuvo el tiempo a su favor, la experiencia europea y conocimientos médicos sobre cómo atender el virus, ventajas con las que no contaba el continente cuando los primeros pacientes de COVID-19 empezaron a llenar las unidades de cuidados intensivos.

Sin embargo, tras más de cuatro meses de epidemia sostenida, Estados Unidos está a punto de alcanzar los 5 millones de contagios confirmados, de lejos la cifra más alta del mundo. Las autoridades sanitarias creen que la cifra real será más cercana a 50 millones, dadas las limitaciones en la realización de pruebas diagnósticas y el hecho de que hasta el 40% de los casos son asintomáticos.

“Los italianos siempre vimos a Estados Unidos como modelo”, dijo Massimo Franco, columnista del diario Corriere della Sera. “Pero con este virus hemos descubierto un país muy frágil, con mala infraestructura y un sistema de salud pública inexistente”.

El ministro italiano de Salud, Roberto Speranza, no ha evitado criticar a Estados Unidos, declarando oficialmente como “errónea” la decisión de Washington de retener el financiamiento a la Organización Mundial de la Salud y expresando su sorpresa por la gestión del presidente, Donald Trump.

Estados Unidos lidera la lista de fallecidos con 160.000 personas, los casos siguen subiendo y la resistencia a las mascarillas se ha convertido en una cuestión política. Ante esa situación, los países europeos han prohibido la entrada de turistas estadounidenses y visitantes de otros países con casos en alza.

Francia y Alemania han impuesto pruebas diagnósticas obligatorias para los viajeros llegados de países “de riesgo”, como Estados Unidos.

“Soy muy consciente de que esto infringe la libertad individual, pero creo que es una intervención justificable”, dijo el ministro alemán de Salud, Jens Spahn, al anunciar la medida la semana pasada.

En Europa también se cometieron errores, desde demorar las cuarentenas a protección insuficiente para las residencias de ancianos o un desabastecimiento crucial de material para pruebas diagnósticas y de equipo de protección para personal médico.

El virus sigue propagándose en algunos países de los Balcanes, y este mes miles de manifestantes sin mascarillas pidieron en Berlín que se suspendieran las restricciones asociadas al virus.

La afectada España, Francia y Alemania sufren rebrotes con un millar de casos nuevos al día, y los nuevos contagios en Italia pasaron de 500 el viernes. Gran Bretaña sigue registrando unas 3.700 infecciones nuevas al día, y algunos científicos dicen que los apreciados pubs del país podrían tener que cerrar de nuevo para que reabran las escuelas en septiembre sin causar una nueva oleada.

En Estados Unidos, los casos nuevos rondan los 54.000 diarios, una cifra inmensamente mayor incluso teniendo en cuenta su población. Y aunque ha bajado de los 70.000 diarios del mes pasado, los casos siguen subiendo en casi 20 estados, y las muertes aumentan en la mayoría.

En cambio, al menos por ahora, Europa parece tener el virus más o menos controlado.

“Si se hubiera dejado a trabajar a los profesionales médicos en Estados Unidos, habrían llegado a un punto de controlar esto en marzo”, dijo Scott Lucas, profesor de estudios internacionales en la Universidad de Birmingham, Inglaterra. “Pero, por supuesto, no se permitió que los profesionales médicos y de salud pública actuaran sin trabas”, dijo refiriéndose a las frecuentes intervenciones de Trump en contra de sus propios expertos.

Cuando el virus llegó a Estados Unidos, Trump y sus seguidores lo tacharon rápidamente de “bulo” o afirmaron que desaparecería con el clima veraniego. En un momento dado, Trump sugirió que la luz ultravioleta o inyectar desinfectantes acabaría con el virus. Más tarde dijo que bromeaba.

Las frecuentes quejas de Trump sobre el doctor Anthony Fauci han provocado titulares en Europa, donde el experto estadounidense en enfermedades infecciosas es una eminencia respetada. El hospital italiano que lidera la lucha contra el COVID-19 ofreció un empleo a Fauci en caso de que Trump le despidiera.

Francia y Alemania han impuesto pruebas diagnósticas obligatorias para los viajeros llegados de países “de riesgo”, como Estados Unidos.

“Soy muy consciente de que esto infringe la libertad individual, pero creo que es una intervención justificable”, dijo el ministro alemán de Salud, Jens Spahn, al anunciar la medida la semana pasada.

En Europa también se cometieron errores, desde demorar las cuarentenas a protección insuficiente para las residencias de ancianos o un desabastecimiento crucial de material para pruebas diagnósticas y de equipo de protección para personal médico.

El virus sigue propagándose en algunos países de los Balcanes, y este mes miles de manifestantes sin mascarillas pidieron en Berlín que se suspendieran las restricciones asociadas al virus.

“Si se hubiera dejado a trabajar a los profesionales médicos en Estados Unidos, habrían llegado a un punto de controlar esto en marzo”, dijo Scott Lucas, profesor de estudios internacionales en la Universidad de Birmingham, Inglaterra. “Pero, por supuesto, no se permitió que los profesionales médicos y de salud pública actuaran sin trabas”, dijo refiriéndose a las frecuentes intervenciones de Trump en contra de sus propios expertos.

Cuando el virus llegó a Estados Unidos, Trump y sus seguidores lo tacharon rápidamente de “bulo” o afirmaron que desaparecería con el clima veraniego. En un momento dado, Trump sugirió que la luz ultravioleta o inyectar desinfectantes acabaría con el virus. Más tarde dijo que bromeaba.

Las frecuentes quejas de Trump sobre el doctor Anthony Fauci han provocado titulares en Europa, donde el experto estadounidense en enfermedades infecciosas es una eminencia respetada. El hospital italiano que lidera la lucha contra el COVID-19 ofreció un empleo a Fauci en caso de que Trump le despidiera.

Trump ha defendido la gestión de su país y culpado a China, donde el virus se detectó en un principio, de los problemas de Estados Unidos, afirmando que sus cifras de afectados son muy altas porque se hacen muchas pruebas. Los partidarios de Trump y los estadounidenses que se niegan a llevar mascarillas en contra de todas las recomendaciones médicas apoyan ese argumento.

“No hay motivo para tener miedo de ninguna enfermedad que haya por ahí”, dijo Julia Ferjo, madre de tres hijos en Alpine, Texas, que dijo oponerse “con vehemencia” a llevar mascarilla. Ferjo, de 35 años, es instructora en un gran gimnasio en el que no permite a los asistentes llevar mascarillas.

“Respirando tan fuerte, me desmayaría”, dijo. “No quiero que la gente caiga como moscas”.

El doctor David Ho, director del Centro de Investigación Aaron Diamond contra el sida del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia, que lidera un equipo que busca tratamiento para el COVID-19, condenó esa clase de comportamientos, así como la gestión del virus en el país.

“No hay estrategia nacional, no hay liderazgo nacional y no se insta al público a actuar al unísono y cumplir las medidas juntos”, dijo. “Eso es lo que hace falta, y lo hemos abandonado por completo como nación”.

Cuando hace videollamadas con colegas de todo el mundo, señaló, “Nadie se puede creer lo que ve en Estados Unidos, ni se puede creer las cosas que dicen los líderes”.

Incluso la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha dado el inusual paso de criticar a Estados Unidos al instar a Washington a reconsiderar su decisión de romper lazos con la OMS. También hizo una crítica velada a los esfuerzos estadounidenses por reservar partidas de cualquier vacuna que pueda resultar efectiva, prometiendo que la UE trabajaría para conseguir acceso a todo el mundo “independientemente de dónde vivan”.

Muchos europeos señalan con orgullo a sus sistemas nacionales de seguridad, que no sólo hacen pruebas, sino que tratan gratis a los pacientes del virus, a diferencia del sistema estadounidense, donde la crisis ha exacerbado las desigualdades raciales y de ingresos para acceder a atención sanitaria.

“El coronavirus ha dejado brutalmente al descubierto la vulnerabilidad de un país que llevaba años en declive”, escribió el autor italiamo Massimo Gaggi en su nuevo libro “Crack America” (“Estados Unidos rotos”) sobre problemas estadounidenses muy anteriores al virus.

Gaggi dijo que empezó a escribir su libro el año pasado, y pensó que el título se interpretaría como un provocador toque de atención. Entonces llegó el virus.

“Para marzo el título ya no era una provocación”, dijo. “Era evidente”.

Estados Unidos trabaja con Europa para reactivar los viajes internacionales

Estados Unidos está trabajando con la Unión Europea (UE) y países de todo el mundo sobre cómo “reactivar con seguridad los viajes internacionales” después de meses de medidas de bloqueo y cuarentena por el COVID-19.

Los borradores de recomendaciones y los informes de los medios que han surgido de la UE sobre la reapertura de las fronteras sugieren que se puede impedir que los estadounidenses viajen a Europa debido al alto número de casos de coronavirus en Estados Unidos.

“Tenemos que asegurarnos de tener todos los elementos para reabrir los viajes entre la UE y Estados Unidos”, dijo el miércoles el secretario de Estado Mike Pompeo, en una conferencia de prensa.

“Estamos trabajando para encontrar la manera correcta de hacerlo, el momento adecuado para hacerlo, las tácticas correctas para tener vigentes”, dijo Pompeo. El principal diplomático de EE. UU. agregó que está “muy seguro” de que en las próximas semanas elaborarán “planes y métodos” para “recuperar los viajes globales”.

Las naciones europeas parecen estar en camino de reabrir sus fronteras, a partir de julio. Los borradores de las recomendaciones internas de la UE sugieren permitir la entrada de nacionales no pertenecientes a la UE procedentes solo de países con infecciones por coronavirus estables o en disminución.

El miércoles, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. informaron más de 34,000 nuevos casos de coronavirus, lo que eleva el total a más de 2.3 millones de casos confirmados de COVID-19 en todo el país.

Según los datos publicados por el Centro de Recursos de Coronavirus de la Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos tiene el mayor número de casos de coronavirus confirmados, seguido por Brasil y Rusia.

En marzo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció restricciones de viaje en 26 países europeos en un esfuerzo por contener la propagación del coronavirus.

Los ciudadanos estadounidenses pueden regresar del Reino Unido, Irlanda y el área Schengen que cubre 26 países europeos.

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Europa prohibirá entrada de estadounidenses porque pueden ser portadores del COVID-19

Cuando falta una semana para abrir las puertas al resto del mundo, la Unión Europea (UE) dejaría afuera a los viajeros de Estados Unidos, Rusia y Brasil debido al avance del coronavirus en esos países, según reveló The New York Times .

Según documentos a los que tuvo acceso el diario neoyorquino, el 1° de julio varios países de Europa comenzarán a reabrir fronteras y aeropuertos, pero a los ciudadanos de estos tres países se les impedirá ingresar al bloque por la cantidad de casos y por la falta de perspectivas de reducir la enfermedad.Pulseada: Twitter oculta un posteo de Trump por “comportamiento abusivo”

Hasta el momento no hay confirmación oficial por parte de los gobiernos, ya que los documentos se obtuvieron de fuentes anónimas. Tal decisión podría tener un impacto político y económico considerable, ya que los estadounidenses y los rusos, en particular, se encuentran entre los principales visitantes del bloque .

Estados Unidos registró hasta el momento 2,3 millones de casos y 120.000 muertos, en tanto Brasil superó el millón de casos y los 50.000 muertos . Por su parte, Rusia tiene medio millón de casos y más de 8000 muertos.

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